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Full text of "Semanario erudito : que comprehende varias obras ineditas, criticas, morales, instructivas, políticas, historicas, satiricas, y jocosas de nuestros mejores autores antiguos, y modernos :"

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Boston Public Library 



http://www.archive.org/details/semanarioerudito46vall 



SEMANARIO ES.UBITO, 

QUE COMPREHENDE 

VARIAS OBRAS INÉDITAS, 

CRITICAS, MORALES, INSTRUCTIVAS, 

políticas, históricas, satíricas, Y jocosas, 
DE NUESTROS MEJORES AUTORES 

ANTIGUOS, Y MODERNOS. 
DALAS A LUZ 

DON ANTONIO VALLADARES 

dz Sotomayor. 

TOMO QUARTO, 




MADRID MDCCLXXXVII. 



*í 



POR DON BLAS ROMÁN, 

hallará en las Librerías de Francés y calle de las Carretas, ye» 
la de López , calle de la Cruz, y en los puestos del Diario. 

CON PRIVILEGIO REAL. 






y 






Pag. gj 

GRANDES RUIDOSAS CONTROVERSIAS 

acaecidas en la menor edad del Señor Don Carlos IL° entre la 
Reyna Madre Doña María Ana Teresa de Austria > el Sere- 
nísimo Señor D.Juan de Austria , hijo bastardo de Felipe JV.° 9 
y el P.Juan Everardo , de la Compañía de Jesús y ( de naciort 
Alemán) del Consejo de Estado , Inquisidor General , 
y Confesor de dicha Señora'. 

SOBRE 

La dirección y gobierno de estos Reynos. 



Nota que manda poner al principio de esta obra el 
Supremo Consejo de Castilla 

Para evitar qualquiera mala inteligencia que se 
quiera dar á esta obra , ha acordado el Consejo que se 
advierta al público por medio de esta nota , que debe 
leerse con aquella precaución necesaria , para no dar 
mas opinión y crédito que el que corresponde á las 
especies y noticias que contiene. 



L 



NOTA DEL EDITOR. 



tA minoridad en que quedó el señor Rey Don Car • 
los II. , el empeño que hizo la señora Reyna Gober- 
nadora su madre en elevar , y sobstener en su privan- 
za al Padre Juan Everardo , de la extinguida Com- 
pañía de Jesús : y la recíproca aversión con que se 
trataron este Jesuíta , y el señor Don Juan de Austria, 
dieron motivo á los alvorotos y movimientos , que se 

A 2 ex- 



4 

experimentaron al principio de este reynado ; cuyas 
individuales noticias que produce ia obra que sigue, 
no pueden dexar de ser sumamente gratas al público} 
porque como carecemos de una historia completa de 
aquellos tiempos , y lo que ellas refieren son unos co- 
piosos fragmentos para formarla , quanto tienen de no- 
vedad los sucesos que ofrece, debe interesar mas á los 
curiosos que ¡a lean. 

No puede negarse que dominó la ambición al se- 
ñor Don Juan de Austria, así como al otro de su nom- 
bre, hijo del señor Emperador Carlos V.°, la misma 
desordenada pasión. Que su orgullo, fundado en la 
maña con que supo captar la benevolencia del pueblo, 
le hizo alguna vez temerario , y aún delincuente , es 
tan cierto, que sus mismos escritos, y acciones antes, 
y después de gobernar el reyno lo acreditan. Pero no 
es menos constante que el tesón de la Reyna en man- 
tener á un Extrangero , á un Jesuíta en los mayores 
empleos de la Monarquía, y hecho arbitro de ella, sin 
conocimiento de sus leyes, sin amor á los vasallos , y 
sin interés en la gloria del Príncipe , y de la nación, 
pues solo el suyo le preocupaba , contribuyó infinito á 
los ruidos, alteraciones, y disputas, no sin escándalo, 
que ocurrieron en aquellos tan desgraciados tiempos 
para España fia que postrada por el desfallecimiento en 
que la dexaron los reynados anteriores, respiraba congo- 
jas,y veia casi la triste época de su total exterminación. 

Don Francisco de Bances Candamo , que floreció 
en aquel reynado , entre sus muchas obras, dexó em- 
pezada la Crónica del señor Carlos II. $ y causa com- 
pasión que no la concluyese, y estampase 5 porque en lo 
poco que escribió de ella , se conoce que su ánimo era 
expresar los sucesos como pasaron sin que ni eí temor, 
ni la lisonja apartasen su pluma del camino redo de la 

ver- 



5 
verdad. Y aunque solo habla una vez del señor Don 

Juan de Austria , le pinta de un carácter orgulloso , y 
nada propenso á sujetar su dictamen á ninguno; y mas 
pronto á recibir adoraciones , que á ofrecerlas. Y á la 
verdad , esto se ve claro en la carta que dexó escrita 
á la Reyna en Consuegra , tan libre é irreverente , que 
ni se conoce señal de respeto, ni indicio de sumisión} 
ademas de verter en ella proposiciones mal sonantes, 
y agenas de una pluma christiana ; las que como tales 
deberá graduarlas el prudente lector , y leerlas solo 
para detestarlas, y aborrecerlas; para cuyo efecto van 
señaladas con letra bastardilla , y con esta señal, ocf 5 » 
Sin embargo, estamos persuadido á que no pode- 
mos presentar un objeto en que mas se interese el áni- 
mo de los buenos Españoles , que el que forman las bien 
enlazadas noticias que ofrece esta obra.Qualquiera es- 
crito de la naturaleza, y verdad de éste , es una espe- 
cie de echizo tan grato , que el que empieza á leerle, 
no le dexa hasta que le concluye. No dudamos al mis- 
mo tiempo , que la lección de esta obra es capaz de 
producir sentimiento á los amantes de la patria, que 
contemplen bien la lastimosa situación en qwe entonces 
se hallaba ; pero igualmente conocemos , que puede 
causarles un gozo imponderable el verla hoy tan bri- 
llante, instruida, y política por el gran Rey que la rije, 
y el sabio Gobierno que la ilustra; pues la desgracia 
que enionces experimentaba, no es comparable con las 
felicidades que hoy respira. 

EXC MO SEÑOR. 

JQ¿L haber escusado embarazar á V. E. en las dos ulti- 
mas ocasiones de Flota , continuándose las novedades y 

su- 



o 

sucesos de España , ha sido juzgar á V. E. en mayores 
cuidados , y ser las novedades que se han podido escri- 
bir tan de sumo desconsuelo , que por no aumentar á 
V. E. los en que se hallaba , he aguardado llegasen á sus 
oídos por otro mejor Cronista. Pero ya que me parece 
veo á V. E. con mas sosiego , rae atrevo á tomar la plu- 
ma para referir algunos sucesos de los que en este tiempo 
han ocurrido : que aunque no son los mas de ellos de 
gusto , servirán de entretenimiento en los ratos que V. E. 
so ocupase en ellos , si es que le puede haber , donde es 
necesario acudir á tantas cosas , como piden las obliga- 
ciones que Dios ha dado á V. E. , á quien suplico me 
perdone la licencia que rae he tomado en esta correspon- 
dencia. Guarde Dios á V. E. muchos años , y nos le 
trayga á España 5 á donde espero ver á V. E. con los 
puestos y aumento que merece. 

Fuerza es referir, para dar principio á estas noticias, 
las muertes que quedamos llorando en España , y que 
lloraremos por mucho tiempo , según se vá experimen- 
tando de los sucesos que las siguen , de nuestro Rey Fe- 
lipe IV. el Grande, y del Cardenal Sandoval , mi señor, 
que Dios tiene , que fueron tan en un tiempo , y tan de 
compañia , que en veinte horas los dos se acompañaron 
en mejor vida , tan unos como lo habian sido en esta; 
pero dexándonos á todos con tanto desconsuelo , como 
comprehenderá V. E. , pues en el uno perdimos todo 
amparo , y en el otro todas nuestras conveniencias. 

Su Magestad ( que Dios haya ) ordenó las de su al- 
ma con todo cuidado > y deseando en la muerte el alivio 
de sus vasallos ( que no pudo conseguir en la vida) dis- 
puso para mayor acierto del gobierno de España , el que 
la Reyna nuestra señora fuese tutora y curadora de si. 
hijo el Rey nuestro señor, dándola en seis sugetos , que 
dexaba nombrados para alivio del gobierno , Ministros 

de 



7 
de la mayor confianza, y Consejeros de toda satisfacción, 
para que asistida S. M. de su consejo , los oyese en las 
materias del gobierno , como votos consultivos 3 y en las 
determinaciones últimas á S. M. con autoridad decisiva. 
Quedaron, pues, nombrados el Presidente de Castilla, que 
era el Conde de Castrillo , el Vice-Canciller de Aragón, 
que lo era , y lo es Don Cristoval Crespi , el Arzobispo 
de Toledo , e' Inquisidor General , que lo era el señor 
Cardenal de Aragón , y los que succediesen en estos 
puestos , reservando solo el Vice-Canciller de Aragón , el 
que si faltare en el Ínterin que nombrase S. M. quien ocu- 
pase el puesto, asistiese á esta Junta el Regente mas an- 
tiguo del Consejo de Aragón. Nombró personalmente al 
Marques de Aytona por uno de los Grandes de España, 
y al Conde de Peñaranda por uno de los del Consejo de 
Estado. 

Por muerte del Cardenal mi señor , que fue inmedia- 
ta á la de nuestro Rey, se eligió para Arzobispo de To- 
ledo al señor Don Pasqual de Aragón , que se hallaba 
Inquisidor General : y aunque su Eminencia dudó alar- 
gar el puesto de Inquisidor General , sobre que se ofre- 
cieron algunas dudas , la Reyna nuestra señora hizo so- 
bre ello varias instancias , con las que se consiguió* 
y de su motu propio eligió para éste puesto al Pa- 
dre Juan Everardo de la Compañía de Jesús , Confesor 
suyo , que traxo de Alemania, á quien por ser extran- 
gero se le opusieron muchos; pero las instancias de S. M, 
pudieron tanto , que hizo que todas las Ciudades de Es- 
paña le diesen la naturaleza , y con eso se facilitó el 
puesto en que hoy queda, siendo también del Consejo 
de Estado , muy observante y asistente en las obligacio- 
nes de sus puestos , y deseando mucho en ello el alivio 
universal de estos Reynos» 

Con este gobierno tan santo , como se experimentó 

de 



s 

de los sugetos de el , se creyó mejorar de fortuna j pero 
la providencia divina no ha querido que sea por ahora, 
antes parece que con mas rigor nos quiere castigar , pues 
luego que faltó S. M. se empezó á inquietar el Francés, 
tomando por pretexto, que el Estado de Brabante en 
Fiandes no le pudo renunciar la Serenísima Reyna de 
Francia su muger en las capitulaciones de sus bodas ju- 
radas legítimamente en írum , por tocarle , según las 
clausulas del llamamiento á dicho Estado , y remitiendo 
impreso un manifiesto en su favor , que si como es liber- 
tado, fuera do&o, convenciera? (no censuro la Magestad 
que es soberana , califico lo desenvuelto del autor , por 
ser indigno ) y sin dar lugar á la respuesta que dio á la 
estampa después con erudición y ciencia el Do&or Don 
Francisco Ramos del Manzano , que pudo hacer callar 
su voceado derecho ; se valió, no de la razón que alegaba^ 
sino de la fuerza de las armas ( tenida y aún prevenida 
por cartas del Marques de Castel-Rodrigo , Goberna- 
dor de aquellos Estados ) que en la ocasión le asistía pa- 
ra invadir y apoderarse de la mayor parte de aquel país, 
que sin resistencia se le entregó , por no hallarse con los 
socorros que en otros tiempos , embarazados á la sazón 
en los malos sucesos que siempre han tenido nuestras ar- 
mas en Portugal ; y creo que aún socorridos los Flamen- 
cos, no fuera fácil la resistencia á un exercito de sesenta 
mil infantes y veinte mü caballos ; con que orgullos® el 
Francés , se hizo dueño de las ciudades , plazas y lugares 
siguientes : La Jatelenia de Lila, Puay, Orcheis , Fornay, 
y Forneys , la Atra , el Bayliage de Fornos , el Bayliage 
de Bergas,y la plaza de Jarle Roy, y toda la Borgoña. 

Reconociéndose las muchas fuerzas del Francés , y 
lo imposibilitada que se hallaba España de poder acudir 
en tiempo á ías guerras de Portugal, que con la ayuda 
del Francés , y asistencias de Inglaterra se habían ensan- 

gren- 



grentado , y con nuestros malos suce?os ensobervecidos 
los Portugueses. Y aunque en tiempo de nuestro Rey 
( que Dios haya ) se habia por ellos rogado con la paz, 
y con algunas conveniencias de reputación y contribu- 
ción á Castilla , y con la alternativa de la presentación de 
los Obispados , y por entonces se desestimó , nos obligó 
la resolución del Francés á tratar de hacer paces con Por- 
tugal , cuyo principio y motivo de ellas fue , que por ser. 
el Rey Don Alfonso mal querido , ó por incapaz , como 
dicen los Portugueses , se hizo aborrecido en su reyno, 
y al contrario el Infante Don Pedro su hermano, que 
fue querido de todos, se tomó con e'l uña resolución irre- 
gular , dando principio á ella la Reyna su muger Mada- 
ma Enemort \ Francesa, que saliendo- Una tarde con sus 
damas á un Convento de Monjas que llaman en Lisboa 
la Anunciada , se quedó en el escribiendo á su marido un 
papel, en que le decia, que por defecto suyo que el sa- 
bia , y era el de ser impotente ai matrimonio , la obh> 
gaba á dexarlo ; que así , que la volviese su dote , que 
con eso se iria á Francia. Sintió mucho esta resolución 
Don Alfonso, y aquella noche con algunos aliados y va- 
lientes , con quienes andaba , se determinó ir al Conven- 
to, y sacarla. Embarazaron esta determinación de Don Al- 
fonso algunos caballeros y Eclesiásticos , con que se reti- 
ró á palacio, y en el le hicieron ai dia siguiente firmar 
una escritura pública, en que declaró su imposibilidad 
para con su muger , y ceder el gobierno del reyno en 
su hermano Don Pedro 5 el que tomando la voz del pue- 
blo que era el desear las paces : se empezaron á poner en 
plática por medio del Marques de Eliche , que se hallaba 
en prisión desde la pretendida con el señor Don Juan 
de Austria , y para este efe&o le pusieron en libertad. 

Pareció al gobierno de Portugal , que corría por el 
Infante Don Pedro , que podía embarazarle Don Alfon- 

B s% 



|0 

$o , y los .suyos, por ser los que no querían paces , por 
sus particulares intereses , y así determinaron retirarle 
á un quarto de palacio , donde le tienen con muchas 
guardas , y sin mas comunicación que los criados do- 
mésticos que le asisten. Y es cosa bien particular la que 
Je sucede , pues vie'ndose encerrado , y con guardas has- 
ta por las ventanas de los jardines , preguntó ¿ Que qué 
era aquello , y cómo se hacia con él una cosa semejante*. Y se le 
respondió : V. M. lo ha mandado , y el gobierno j con lo que 
calló , y se está en su encierro sin comunicar mas que con 
los que le asisten. También el gobierno nombró quatro 
Jueces para el conocimiento de la nulidad del matrimo- 
nio , que en breves dias se determinó, y dio por nulo, 
con que inmediatamente se casó Don Pedro con la 
Reyna , queriendo ya algunos que este preñada. 

Deseando Don Pedro la quietud del Reyno , y vien- 
do lo que el pueblo instaba en las paces , se dieron prin- 
cipio á los tratados de ellas , permitiendo que el Mar- 
ques de Eliche despachase correo á Castilla , y pudiese 
remitir pliegos cerrados , que hasta entonces no se habia 
permitido escribir á su muger , sin que le abriesen las 
cartas. Con este aviso se le remitieron poderes plenipo- 
tenciarios al Marques , y con ellos , y la asistencia del 
Embajador de Inglaterra , que para este efe&o fue de es- 
ta Corte á Lisboa , se confirieron ios capítulos de las pa- 
ces , y se remitieron 5 en cuyo Ínterin el Embajador de 
Francia que se hallaba en Portugal , procuró embarazar- 
las ; pero el pueblo que era el que mas instancias hacia 
por ellas , no hizo caso de sus ofertas , siendo así que 
ofrecía pagar todos los tributos de un año , para que el 
pueblo no viniese en ias paces. Esto fue de mas irritación 
para ellos , pues le quisieron quemar la casa , con que 
le obligaron á que se saliese de Lisboa. Con esto , y lo 
querido. que se. hallaba.. el Marques de Eliche en ella por 

la 



II 

la mucha prudencia y magnanimidad con que se habia 
portado y portaba , se efe&uaron, y se publicaren en es- 
ta Corte en 19 de Marzo de este año , cuyos capítulos 
han pasado impresos á ese re y no , y así no los pongo en 
e'ste por excusar la molestia. 

Corre el comercio de Portugal con Castilla muy sin 
embarazo j pero tan corto , que no viene cosa que no 
sea mucho mas cara que lo que hay acá. Sin embargo, 
ellos se gobiernan con inteligencia , pues luego que se 
efeduaron las paces, se quitaron todos los tributos que 
se habían echado para el sustento de la guerra , y por 
haberse estragado con ellas los trages , y la costa tan 
grande que en ellos se hacia , en este mes de Mayo se 
promulgó Pragmática , en que se manda : — 

Que ninguna persona , de qualquier calidad que sea, 
pueda guarnecer ios vestidos con ninguna guarnición de 
oro ni plata , ni seda , ni hilo , y solo pueda poner en las 
mangas una orden de puntas. 

Que ninguna persona plebeya se pueda poner seda, 
ni sus mugeres , ni hijos. 

Que solo se puedan traer en cada vestido cincuenta 
varas de cinta , y en cada sombrero la que bastare para 
apretarle y no mas , poniendo sola una cinta 5 y en las li- 
gas no se puedan poner cintas, sino que han de ser de 
tafetán. 

Que los que no fueren títulos ú Oidores , no pucdan< 
tener mas de dos lacayos y un lacayuelo , y para los tí- ' 
tulos y Oidores del Consejo hasta quatro lacayos , y el 
cochero ó liierero; y para sus mugeres hasta quatro pa- 
ges y no mas ; y los que salieren á torear puedan llevar 
hasta doce lacayos , sin que vayan guarnecidos los ves- 
tidos sino es con plata ú oro falso, sin ir vestidos de 
seda. 

CJue los quenofueren hidalgos, por mas ricos que sean;* 

B 2 no 



12 

no puedan traer coche o litera sin licencia de S. M., que 
pidiéndola , si hubiere justa causa , se le dará la licencia 
para poder traerlo j y no siendo muy urgente , no se 
le dará. 

Que los Oidores , sino es los del Consejo Supremo, 
todos anden con sus garnachas , sin que puedan ponerse 
capa , aunque sean muy viejos , ó tengan enfermedades, 
ú otra causa. 

Que esto se execute desde la publicación en seis me- 
ses , para que en ellos puedan gastar lo que tuvieren he- 
cho , y corra cumplidos; y para su execucion se manda, 
que á ninguna persona se le admita hablar á S. M. que 
no guardare la Pragmática e'l y toda su familia , y que 
no se admita petición por pleyto ninguno de persona 
que no anduviere como se manda en la Pragmática , y 
que á las Justicias que no celaren su prá&ica, íes sea ca- 
pítulo de residencia , y pena de suspensión por dos años 
al que permitiere su contravención 5 y que los texedores 
y sastres no puedan hacer cosa ninguna contra la Prag- 
mática pena de veinte ducados y prisión , y por la segun- 
da vez doblado. 

Y sin embargo del octavo capítulo de las paces en que 
Se manda restituir las haciendas á todos los que durante 
la guerra se habian incorporado en la Corona real, se ex- 
pidió Decreto por el gobierno de Portugal , para que en 
¡Virtud de poderes no se diese posesión á nadie , sino es 
que fuese personalmente á pedirla. Esto se limitó por otro 
Decreto , que ordenó se entendiese así con los títulos y 
mercedes que habian estado incorporadas á la Corona, y 
rio con los particulares bienes heredados de padres y 
abuelos. 

Sin embargo de esto , se hallan en Portugal con al- 
gún embarazo en las presentaciones de los Obispados: por- 
que todos dicen , epe el Pontífice no Jas quiere pasar, por 

dfrí 



13 

decir que está facultad de presentar se le concedió á Fe- 
lipe II. , y á sus herederos y descendientes , y que Por- 
tugal no la tiene iras que para proponer sugetos á su 
Santidad para hacer elección del que le pareciere 3 que es 
lo que se hacia en tiempo del Rey Don Sebastian , de 
quien quieren tener la succesion , según se ve por los 
tratados. 

Parece que con estas paces se aliviará algo de lo mu- 
cho que padece esta Monarquia, y mayormente el rey- 
no de Galicia , que tantos años ha llevado lá carga con 
la continuación de la guerra , teniendo sobre sí notan 
solo la vecindad del enemigo , sino también el sustento 
de nuestro exercito, que parece imposible pudiese aquel 
reyno sustentar tanta máquina , y mas con las insolen- 
cias que se han practicado con el , pues con decir que á 
un Capitán de caballos le valia su compañia dos mil du- 
cados libres ; se puede reconocer el daño que recibirían 
los pobres vasallos j no siendo este el mayor ; pues ha- 
bía llegado ya la desvergüenza á tal estado , que ni el 
mas deventurado merino , ni el Escribano mas desdicha- 
do, no dexaba de tener inteligencia en el repartimiento de 
los forrages , con que los echaban de sus casas 5 y quan- 
do se entendió descansar de todo esto, para poder socor- 
rer á Flandes,se ha sacado gran número de gente del 
reyno , dexando los que eran soldados , y llevando los 
pobres labradores casi por fuerza , y esto con mucha des- 
estimación de los señores del reyno, pues no han sido 
poderosos para poder aliviar á sus vasallos , ni defen- 
derlos 5 pues habiendo soldados veteranos que conducir á 
Flandes , los dexan en España , y llevan los que ne- 
cesita tanto. 

Determinóse , que con esta leva , y otras que se hi- 
cieron con toda brevedad en el año pasado, el señor Don 
Juan de Austria fuese á Flandes , por necesitar aquellas 

Pro- 



14 

Provincias tanto de cabeza respetable , como de gente y 
dineros > para cuyo efe&o se ordenó que con novecien- 
tos mil escudos de plata , de la que se haba podido re- 
coger de los Galeones , (porque aunque fue mu/ consi- 
derable la que traxeron las últimas flotas , tuvo muy po- 
co interés S. M. por estar consignadas á hombres de ne- 
gocios, y ser lo mas de particulares) partiesen de Cádiz 
ocho navios con el Almirante de la armada, y fuesen á 
la Coruña , á donde se habia partido Domingo de Ra- 
mos el señor Don Juan de Austria , y á donde se habia 
de embarcar , ocasionando muy gran susto , por ir en 
ellos la plata , y haber sido en el aguage la dilación mu- 
cha , y mas sabiendo que el Francés con treinta y dos na- 
vios andiba dando bordo á las costas de Galicia} pero 
fue Dios servido , que casi á un mismo tiempo llegase el' 
señor Don Juan á Santiago , y los navios á la ria de Vi- 
go , adonde la armada Francesa , luego que llegaron , tu- 
bo noticia, y intentó quemarlos ó apresarlos > pero se tu- 
vo mucho cuidado por ser aquella ria tan abierta , y sin 
abrigo para la armada, Don Fernando Carrillo que era 
el Almirante de la Real , y que iba por cabo de ellos, 
saltó en tierra , y desembarcó treinta y seis piezas , que 
puso en un Fuerte que se hizo , á cuyo abrigo acomodó 
sus navios , previniéndose con muchas embarcaciones 
menores , guarnecidas de la mosquetería , coa qae no se 
atrevió á entrar el enemigo , y se han podido dar carena 
á los navios, y hacer provisión de mantenimientos, 
porque de todo esto vinieron faltos , que es lo que 
nos suele suceder en todas las ocasiones de impor- 
tancia. 

Reconociendo el señor Don Juan las fuerzas del 
Francés con su armada , que estaba dando bordos por 
las costas de Galicia , y la falta que en Flandes hacia la 
gente , y que en salir su Alteza con los ochos navios, se 

aver» 



aventuraba todo ; con notable destreza fue emiando á 
Flandes desde la Coruña diferentes fragatas, con gente, 
pero separada cada una ; y aunque algunas fueron vistas 
del enemigo, se escaparon de su poder y otras pasaron 
sin embarazo. 

Hallábase el Francés dueño de las plazas de que sin 
resistencia se apoderó en Flandes j pero ni los mas intere- 
sados se declaraban por desarmados , ni nosotros con tan- 
to golpe despertábamos , hasta que Holanda , e' Inglater- 
ra , sangrientos siempre en sus guerras , trataron de ha- 
cer paces y liga para ayudarnos ; á cuyo exemplo llega- 
ron Embajadores particulares de Treveris , Babiera , el 
Palatino , y del Duque de Osnaburg , temerosos todos 
del Francés , por confinantes con las dichas plazas, de 
que se apoderó en Flandes, y todos trataron del ajuste 
de las paces con nuestra Corona y la de Francia , toman- 
do la voz de que el que rompiera la guerra se habia de 
hallar con todos por enemigos , como desde luego por 
tales se declaraban ; á lo que su Santidad ayudaba con 
embajada á Francia , y proposiciones para la quietud de 
la christiandad , exórtando se pusiesen las pretensiones 
en juicio , y cesasen las de las armas. Dióse principio á es- 
tos tratados , suspendiendo á mediado de Abril la guerra 
por todo el mes de Mayo; en cuyo tiempo el Francés 
pidió , que se habia de quedar con todas las plazas que 
habia ganado 5 y que solo volveria la Borgoña ; proposi- 
ción que entendió no se admitiera , para tener pretexto 
de continuar con la guerra; pero es tanto lo que se desea- 
ba la quietud en España, que se le dio orden al Marques 
de Castel-Rodrigo , para que viniese en todo, y se ajus- 
tasen luego las paces , como con efecto se hizo muy al 
gusto del Francés, y con descrédito nuestro; pero no 
tan firmes como se entendió , porque hasta ahora no se 
han enviado Embajadores de una á otra parte , y ca- 
da 



16 

da día se espera romper i porque el Francés quiere lle- 
varse lo que resta de Flandes, si acaso se contenta con 
esto solo. 

Fuerza es dexar por ahora al señor Don Juan de 
Austria en Galicia , hasta que los sucesos de esta rela- 
ción ie vuelvan á buscar , y así referiré lo que en la Cor- 
te nos sucedió en este tiempo. 

En 4 de Marzo de 166$ dio vista en esta Corte un 
cometa de extraordinario cuerpo , que duró el verse todo 
el mes. Era muy largo , y según se aparecía , su figura 
era como una espada j pero sin reconocerse qual era el 
principio, ni el fin , porque no tenia estrella que hiciese 
cabeza > y así pareció á los Astrólogos que por la parte 
donde era mas gruesa , que era ázia el poniente , seria 
la cabeza , y que lo que miraba ázia levante seria la co- 
la , por ser en extremo mas delgado i y hacer movimien- 
to ázia aquella parte , al modo de quando una lombriz 
se alarga y se encoge. Hánse hecho grandes juicios sobre 
este cometa por muchos Astrólogos , y todos convienen 
en no buenos pronósticos $ y dicen , que de esta forma 
solo se han visto dos en diferentes tiempos , y después de 
ellos se han seguido las ruinas de Jerusalen. Concuerdan 
los mayores Astrólogos en que los efe&os de este come- 
ta empezarán á los ocho meses de su aparición , y que 
durarán por espacio de un año. Quiera Dios sean fa- 
vorables , y no los que se pueden esperar de lo que está 
sucediendo. 

Al siguiente dia de esta aparición, llegó á esta Corte 
el Embajador del Gran Duque de Moscovia 5 y habien- 
do de ir á besar la mano á sus Magestades á los 15 del 
dicho mes , se difirió esta función por algunas dificulta- 
des que ocurrieron en orden ai tratamiento de su perso- 
na , y la de otro que le sucede en la embajada j y venci- 
das algunas de el ¿ salló de su casa á las once de la ma- 
ña- 



17 
ñaña para palacio con el acompañamiento de la casa real, 

y solemnidades propias de tales besamanos. El concurso 
fue grande , porque la novedad movió á la curiosidad á 
no perderla , y los trages á la jocosidad para celebrarlos, 
porque ni los traían de Griegos , ni de Turcos , aunque 
de ambos se aprovechaban ; bien que la pedrería y perlas 
con que los adornaron , era de estimación no corta. Iban 
delante del acompañamiento cien soldados de la guarda 
con eí presente que traían ; que se componía de martas y 
armiños , y otros pellejudos de animales de aquel país,, 
que en esta Corte tienen crecida estimación. Y aunque 
corrió voz de que llegaba el regalo á sesenta mil duca- 
dos , es cierto que no se avecindó á ios treinta mil. No- 
tese, que si el Embajador de Francia ( con lo que intro- 
dujo de géneros Franceses para la curiosidad loca de las 
mugeres ) nos quitó el pellejo , este de Moscovia nos fes- 
tejó con los de mas estima en su Imperio. Entró en pala- 
cio , y sus Magestades le recibieron en el salón de los 
espejos en pie, debaxo del dosel que llaman de Carlos V.° f 
que en decir fue de tal Monarca , se escusa pintar lo qufe 
atesora de perlas y diamantes. Las sillas eran las de su 
correspondencia. Dio su embajada en Moscovita idioma; 
su interprete le tradujo en el Latino , y el tradu&or de 
lenguas en la nuestra. Fue la función algo dilatada , y no 
pudiendo la delicadeza tierna de nuestro Rey tolerarla, 
le precisaron á sentarse , dando á entender al Embajador 
el motivo de aquella novedad , que estimó no poco poc 
presumir satisfacción lo que conocía necesidad. Dexaron 
el presente, y una carta, que contenia el asunto de su 
venida, y hacie'ndose entrega de ella el Marques de Ay- 
tona , como Mayordomo de la Reyna , la puso en ma- 
nos de S. M. , que según lo que ha corrido, contenia los 
capítulos siguientes : 

l.° .,..Es de la amistad y alianzas con el Impe* 

C rio, 



i8 

rio , y los dominios del Rey nuestro señor. 

II. Pedir patrocinio para con el señor Empe- 
rador en contemplación del casamiento de una de sus 
hermanas con el hijo segundo del Gran Duque de 
Moscovia. 

III. ., Que sus Magestades Cesárea y Católica 

favorezcan la pretensión de que el dicho hijo segundo 
sea Rey de Polonia , así por perturbar esta preten- 
sión á los Franceses , como por haber asentado en las 
paces que hizo con Casimiro , el que le daria los 
votos. 

IV. Que siempre que el Turco rompa la 

guerra con el Emperador , tomará á su cargo la de- 
fensa para dexar desocupadas las armas del Im- 
perio. 

V. ,.... Que en qualquiera guerra ajustados es- 
tos puntos , asistirá con quarenta mil hombres al Im- 
perio. 

VI. Que ha de instruir á su hijo en la reli- 
gión católica , y que permitirá , que en todas las fronte- 
ras de Polonia y sus dominios se permita. Y para que el 
dicho reyno de Polonia no se junte al Estado de 
Moscovia , ofrece hacer todos los juramentos , fian- 
zas y seguridades , que para su mayor firmeza le sean 
pedidas. 

i Después de hecha ésta función , se les quitaron los 
viveres , señalándoles para el gasto de cada dia trescien- 
tos ducados ; con que estuvieron aquí por espacio de un 
mes después de la embajada ; y habiéndoles dado res- 
puesta á ella , se volvieron , y hasta ahora no se sabe 
que' resolución es la que se tomó. 

En este mes sucedió lo que muy continuamente su- 
cede en la Corte , y es , que empezó á correr por ella la 
voz de que se baxaba la moneda > y se divulgó por sus 

con- 



153 

contornos de tal suerte , que después de haberse sub:do 
los precios en todo , nos sitiaron los panaderos en la 
forma que suelen. Túvose por cierto haber sido el origen 
de esto los Duque de Pastrana y del Infantado, por ha- 
ber escrito á sus Estados cobrasen todos los atrasos que 
se debian por sus Mayordomos > y porque puso en la 
carta , que sí algún riesgo hubiera , fuera por su cuenta 
si no pagaban luego 5 tomaron de estas palabras sus Ma- 
yordomos motivo para esparcir, y asegurar por cierto se 
baxaba la moneda , y que el Duque se lo habia escrito. 
,Y habiéndose descubierto esto, y dado cuenta ala Rey na 
nuestra señora de ello , resolvió S. M. mandar que saliese 
luego de la Corte el Duque de Pastrana , y esto con tal 
brevedad , como la que contiene el papel que le envió 
el Conde de Castrillo , y el que en respuesta á el puso el 
Duque , que ambos son como se siguen, 

EXC M0 SEÑOR. 

Tengo un Decreto de la Reyna nuestra señora 
de 9 del corriente , rubricado de su real mano , en que 
se sirve decir , que por justas consideraciones ha tenido 
por conveniente , que V. E. salga de la Corte á uno de 
los lugares de su estado dentro de veinte y quatro horas, 
y que no entre en Madrid hasta otra orden $ y así me 
manda la haga entender á V. E. , y disponga se execute 
con efecto , y el sacarle luego á V. E. veinte mil duca- 
dos , para los efe&os en que S. M. los mandare emplear, 
dando cuenta de haberse cumplido esta orden que parti- 
cipo á V. E. para que cumpla lo que manda la Reyna 
nuestra señora , por lo que á V. E. toca , y á mí solo 
obedecer sus reales órdenes , cumpliendo con mis obliga- 
ciones. Guarde Dios á V. E. muchos años , como deseo: 
Madrid 10 de Marzo de i558.=:El Conde de Castrillo. 

C 2 Res-\ 



20 



RESPUESTA DEL DUQUE DE PASTRANA 

al Presidente de Castilla* 

EXC.MO SEÑOR. 

Ongo en execucion , por parecerme largo plazo el efe 
las veinte y quatro horas , en que me manda S. M. salir 
de la Corre ,, el hacerlo luego , y para que en todo que- 
de obedecida, quedan en poder de Don Marcelo Roma- 
no los veinte mil ducados que me manda S. M. sacar 5 y¡ 
si me queda que hacer otra cosa, me lo advertirá V. E. 
para que lo execute. Guarde Dios á V. E. como deseo. 
De casa 10 de Marzo — Excelentísimo Señor = B.L. M. 
de V. E.su mayor servidor = El Duque Duque Marques. 

Esta obediencia del Duque, y haberse reconocido no 
ser tanta la culpa que le imputaban , templó el negocio 
de suerte , que se suspendió la exacción de los veinte mil 
ducados , aunque no el destierro , con que se sosegó to~ 
do , y los panaderos continuaron en traer pan , y al Du- 
que se le alzó el destierro , con que volvió luego á la 1 
Corte. 

La novedad mas singular , digna de conservarse por 
única en los Anales de la posteridad , es la que nació "de 
una conferencia que el Conde de Castrillo , Presidente 
de Castilla , Gobernador de aquestos reynos , tuvo con 
la Reyna nuestra señora á los 22 de este mes de Marzo, 
y fue retirarse á su casa , haciendo renunciación de la 
Presidencia , sin que para retorno ó satisfacción de sus 
continuados servicios pidiese cosa alguna , ni aún los 
gages que tenia , porque todo lo alargó ; con que coro- 
nó generoso las acciones que le han acreditado Grande, 
conservándose en su retiro con veneración de los que le 
alabaren el didamen y confusión de los que anelaban el 

pues- 



21 

puesto ; pero salióles mal, porque fue á dar el golpe muy 
lexos de donde se pensaba , eligiendo para este puesto á 
Don Diego Riqueime Quirós, Obispo de Plasencia, muy 
gran Teólogo, y de muy buena cabeza, aunque muy 
fuerte en su dictamen. Entró en los nueve de Abril á 
tomar la posesión , que le duró tan poco, pues murió á 
1 3 de Mayo , dando en este corto tiempo muchas mues- 
tras de su talento, y grandes deseos de los aciertos de su 
cargo. Encomendóse luego este puesto al señor Don Die- 
go Valladares Sarmiento , Obispo de Oviedo , que aun- 
que no estaba consagrado, se apresuró la función de suer- 
te f , que el Domingo de la Santísima Trinidad se consa- 
gró , y aquel mismo dia besó la mano á S, M. , y el Lu- 
nes siguiente tomo posesión de la Presidencia de Castilla, 
y el Jueves , que fue dia del Corpus, fue en la Procesión? 
á cuya novedad concurrió todo el pueblo , y recibió de 
el repetidos aplausos. El Sábado siguiente amaneció un 
espe&aculo en Madrid tan extraordinario , como el ver- 
se en la noche del Viernes á las once de ella preso por un 
Alcalde de Corte un hidalgo Aragonés, que se llamaba 
Don Josef Malladas , y á la una de la misma noche le 
dio garrote en la cárcel , en virtud de una orden de S. M. 
escrita toda de su real mano , que le entregó el Presiden- 
te de Castilla. Fue de suma admiración este caso 5 porque 
fue público inmediatamente , y hasta hoy se oculta ei 
delito que cometió , que es cierro correspondería á tan 
horrible castigo , que ha dado mucho que discurrir á 
los Teólogos , y que admirar á los Jurisconsultos , y 
según los efe&os que de e'l han resultado , parece ha 
sido la piedra del escándalo de lo que adelante se 
verá. 

Puerza es volver á buscar al señor Don Juan á Ga- 
licia , donde le dexamos para embarcar ■> y habiendo es- 
crito en el dia 25 de Junio, que el dia 26 se embarca- 

baj 



22 

ba > á los 27 del mes "volvió á escribir , cscusándose de 
hacerlo con decir que los médicos le aconsejaban no lo 
hiciese , respedo del achaque que padecía de una desti- 
lación al pecho , y que si pasaba á Flandes f en breve 
tiempo se le acabaría la vida. Sintióse mucho esta ines- 
perada resolución , y así se le aceptó luego la dexacion 
del puesto de Flandes , y se le mandó entregase los pape* 
les y despachos que llevaba al Condestable de Castilla, 
para que pasase á Flandes en su lugar , y que su Alte- 
za se volviese á Consuegra , y no entrase en la Corte en 
veinte leguas en contorno > con que se halló obligado á 
pedir licencia para pasar por muy cerca de Madrid , para 
irse á Consuegra , por no arrodear , sino es quebrantan- 
do el orden de las veinte leguas. Concediósele , y luego 
que llegó , y hizo asiento en Consuegra , baxó Decre- 
to de S. M. á los Consejos , dándoles cuenta de lo que 
en esto habia pasado, para que tuviesen entendida la 
justificación con que S. M. había obrado en este caso y y 
porque es este Decreto muy al proposito de lo que se 
dirá adelante , le pongo aquí: 

DECRETO 

Que la Rey na nuestra señora envío a todos los Consejos^ 

habiéndose el señor Don Juan de Austria esatsado 

del viage de Flandes, 



Espedo del peligroso estado á que se reduxeron las 
cosas de los Países baxos , por la invasión que el año pa- 
sado hicieron los Franreses en ellos , mande á Don Juan 
de Austria , que como Gobernador y General propieta- 
rio pasase á sostener la guerra con los enemigos hasta 
conseguir la conservación de unas Provincias y en cuya 

se- 



23 

seguridad interesa tanto la de toda esta Monarquía ; y 
con este conocimiento se hicieron al mismo fin los últimos 
y mayores esfuerzos para ajustar las asistencias necesa- 
rias de gente y dinero , que se dispusieron con el trabajo 
y gasto que es notorio , en que se consumió todo el cau- 
dal que se pudo recoger ; pues desde el tiempo del señor 
Emperador Carlos V.° no se ha hecho hasta hoy tal es- 
fuerzo , ni juntadose cerca de nueve mil Españoles , co- 
mo ahora se hizo; y habíe'ndose D.Juan encaminado á la 
Coruña á embarcarse en los baxeles que habian de lle- 
var su persona , y los socorros prevenidos , después de la 
dilación de algunos meses que se detuvo en aquella Ciu- 
dad , finalmente , quando , según lo que consecutivamen- 
te habia ido avisando , se juzgaba que ya se habria he- 
cho á la vela , y aguardaba por horas noticia de ello: se 
ha escusado de executar su viage á Flandes , representan- 
do , que el achaque de una destilación se lo impide; y no 
teniendo yo esta por bastante causa para determinación 
tan intempestiva , y no pensada, y de el mayor perjuicio 
que podia recibir el real servicio , y la conveniencia pú- 
blica en la coyuntura presente , le he ordenado , que sin 
llegar en distancia de veinte leguas á esta Corte , pase 
luego á Consuegra , y se detenga allí hasta otra orden 
niia. Helo querido participar al Consejo, para que se halle 
enterado de mi resolución , y de los motivos que ha habi- 
do para ella. Madrid 3 de Agosto de 1668 años. 

De mucho sentimiento fue para su Alteza este 
Decreto , y mas quando se esparció por toda la Cor- 
te , sobre que se hicieron diferentes juicios , y aun- 
que muchos no , sentían bien de la resolución del se- 
ñor Don Juan , no faltaba á quien no parecía bien 
la de este Decreto, por entender que no habia sido el 
motivo que exponía S. M. tan grande , para que fue- 
se tan sangriento. Retiróse , pues , el señor Don Juan 

de 



'24 

de Austria á Consuegra, y todo quedó en calma 5 pues 
allí estaba como olvidado ya de todos 5 y mas quando 
hubo en la Corte que hablar sobre la muerte del Mar- 
ques de Camarasa , Virrey de Cerdeña , que viniendo 
el día de nuestra señora del Carmen con su muger y sus 
hijos de un Convento de la misma orden de rezar el Ju- 
bileo , pasando por una calle desde unas rejas de una ca- 
sa le tiraron dos carabinazos con tan buena puntería, que 
le dexaron muerto al lado de su muger. Escandalizó mu- 
cho esta nueva en la nuestra , y en aquella Corte , por- 
que fue de sumo sentimiento , respecto de ser famoso ca-; 
ballero , y bien quisto en ella ; pero templóse con haber- 
se sabido , que el Marques ó los de su casa habían oca- 
sionado otra muerte , que á la puerta de su palacio se 
habia hecho poco habia de un Titulo de aquel reyno, 
cabeza de un vando , y que el Marques favorecía ai de 
la parte contraria ; y así la Marquesa y sus hijos aquella 
misma noche se embarcaron para venir á España, porque 
si no lo hubieran hecho , se tiene por verosímil que hu- 
bieran peligrado todos. No se ha hallado forma para po- 
der hacer castigo de los culpados , así por haberse ausen- 
tado , como por ser muchos , y muy poderosos en aquel 
reyno ; con que se ha quedado sin castigo este delito, 
como otros muchos que han sucedido de esta calidad en 
nuestros tiempos. 

Deseando el pueblo de la Corte ver por las calles de 
ellas á nuestro Rey Carlos II. ( que Dios guarde ) por- 
que aunque le gozaron por la vista de los balcones de pa- 
lacio , le querían de mas cerca , se resolvió hacer la pri- 
mera salida á nuestra señora de Atocha , la qual se puso 
en execucion el día de la Visitación de nuestra señora 2' 
de Julio de 1068 ; para cuyo efecto se adornaron las ca- 
lles por donde habia de pasar de tal calidad , que no es 
posible ponderarlo, ni tampoco la multitud de gente que 

con- 



25 

concurrió á verlo; pues con ser la distancia tanta, era 
la concurrencia de la gente de tal calidad , que <oin lugar 
para pasar sus Magestades no daba > añadie'ndose á 
esto la grita de Viva nuestro Rey , que parecía cosa ex- 
traordinaria > pues con ser mas de las diez de la noche 
quando volvieron á palacio , parecia el mediodía con las 
luminarias y festejos de alegría , con que á todos ios que 
le habían visto , y veían se les imprimía en el corazón, 
como á honrados y leales Españoles , juzgándose cada 
uno de por sí por el mas fino y enamorado de su Rey. 
Quedó tan aficionado al pueblo , como el pueblo lo está 
á S. M-. , con que quería cada dia salk > y así después de 
haber hecho la segunda salida á las Descalzas, fue á la 
Encarnación , y luego visitó las Imágenes de devoción, 
y en todos los Conventos fue muy festejado y regalado, 
y siempre asistido del pueblo en todas las salidas en nu- 
meroso concurso. Pero porque no falte azar en los gus- 
tos , el dia 1 3 de Odtubre , estando para salir sus Mages- 
tades en continuación de estas visitas , para ir á la Con- 
cepción Francisca , adonde estaba dedicado pasar la tarde; 
con las Religiosas , y ellas apercebidas para el festejo y 
agasajo que le habían de hacer ; llegó un Capitán , cuyo 
nombre es D. Pedro Pinilla , al quarto de S. M. diciendo, 
que tenia necesidad de hablar á la Rey ría nuestra señora, 
á que se le respondió por los que allí estaban, que era 
imposible, respe&o de estar para salir sus Magestades, 
que aguardase á que volviesen , y lo podría hacer con 
facilidad. Aceptó esta proposición > pero pidió se le pu- 
siese en una parte secreta , á donde.no fuese visto de na- 
die hasta que volviese , insinuando que no estaba segu» 
ro , y que convenia no ser descubierto. Estas razones 
fueron causa de que el Marques de Aytona , Mayordo- 
mo Mayor de S. M. , la diese cuenta de lo que pasaba 
con dicho Capitán , y S. M. mandó entrase, y habie'ndo- 

D se 



26 

se puesto á sus píes , la pidió Audiencia mas secreta \ y 
retirándose á otra pieza , estuvieron en la conferencia 
mas de media hora , y luego salió S. M. á hacer su visita 
á la Concepción , dexando al Capitán Pinilla con Don 
Blasco de Loyola , Secretario del Despacho universal , y, 
habiéndole alojado aquella noche en la Covachuela, ama- 
neció Domingo por la mañana 14 del dicho mes preso 
en la cárcel de Corte D. Bernardo Patino, hermano delSe-. 
cretario del señor Don Juan de Austria, y otros dos criai 
dos suyos. Esta novedad , con la del día antecedente, in- 
quietó toda la Corte de tal calidad , que andaban atur- 
didos todos , y deseosos de saber el motivo 5 y aunque 
desde luego se presumió el que podia ser , era con tanta 
variedad lo que se decia , que confundían mas los juicioss 
mayormente viendo con el recato que se sustanciaba es- 
ta causa 5 pues la escribía por su mano Don Lorenzo Ma- 
theu , Presidente de la Sala de los Alcaldes , sustancian-' 
dola un tan gran Juez como Don Juan de Arce y Otalo- 
ra , dignísimo Consejero del Real y Supremo de Castilla, 
Duró esta confusión hasta que el Domingo siguiente, 2. i¡ 
del mes se dio orden para que el Marques de Salinas, 
Capitán de la Guarda Española, con cincuenta refor- 
mados , cabos todos de importancia , que estaban pre- 
venidos desde el dia antes , fuese i Consuegra donde es- 
taba el señor Don Juan , y que executase la instrucción 
que se le daba. Salió de aquí Domingo en la noche, y ha- 
biendo llegado á Consuegra el Martes á mediodía , halla- 
ron la jaula sin el pajaro, y en ella los criados que no ha»^ 
bian acompañado á su Alteza , y una carta para la Rey-f 
na nuestra señora} de la que luego que volvió el Mar- 
ques de Salinas, salieron infinitas copias , y todas concor-¡ 
des , y contenia lo que se sigue ; 



CAR- 



2 7 

CARTA QUE DEXÓ ESCRITA EN CONSUEGRA 
el señor Pon Juan de Austria* 



L 



SEÑORA. 



'A tiranía del Padre Everardo ; y la execrable mal- 
dad que ha extendido , y ha forjado contra mí , habien- 
do preso á un hermano de mi Secreeario , y hecho otras 
diligencias con ánimo de perderme , y esparcir en mi des- 
honra abominables voces ; me obliga á poner en seguri- 
dad mi persona. Y aunque en esta acción parezca á prime- 
ra vista culpado , no es sino de finísimo vasallo del Rey) 
mi señor , por quien daré' siempre toda la sangre de mis 
venas , como , siendo Dios servido , conocerá V. M. y el 
mundo mas fundamentalmente desde la parte donde me 
encamino j y en prueba de esto, declaro desde luego á 
tV. M. y á quantos leyeren esta carta , que el único mo*. 
tivo verdadero que tuve para no pasar á Flandes, fue 
el apartar del lado de V. M. esta fiera tan indigna por 
todas razones del lugar tan sagrado que ocupa ; habie'n- 
dome inspirado Dios á ello con una fuerza mas que na- 
tural desde el punto que oí la horrible tiranía de dar gar- 
rote á aquel inocente hombre con tan nefandas circuns- 
tancias ; hasta cuyo accidente es cierto estaba también 
en deliberado ánimo de pasar á aquellos estados , no obs- 
tante el conocimiento con que iba de lo que dexaba á las 
espaldas. Esta acción medite' , dispuse , y pensaba execu- 
tar sin escándalo, ni violencia , mientras no fuese necesa- 
ria otra que la precisa para conseguir el intento de sepa- 
rarle del lado de V. M. , y no su muerte* como su mala 
conciencia le ha hecho temer 5 porque aunque según h 
mía j y lo que toda razón pedia , debía quitarle la vida por 
las causas comunes del bien de esta Corona , y particulares 

D % mhs% 



mios , y para ello he tenido no solo repetidas opiniones , sino 
imtanúas de grandísimos Teólogos OcJ^ C^) > no he querido 
aventurar la perdición de una alma , que tan probablemente 
habia de ser arrebatada en mal estado , anteponiendo los 
riesgos y trabajos de mi persona al deseo de hacer á Dios 
este sacrificio, que espero de su infinita misericordia me 
pagará con dar feliz logro á mi justa intención ■> que es y 
será la misma hasta perder el último aliento de mi vida, 
por hacer á mi Rey , y á mi patria este gran servicio. A 
este fin , señora , y no por apreension de los peligros que 
podia correr en Consuegra , voy á ponerme en parage y 
postura , donde asegurado del traydor ánimo de este mal 
Jesuita , cuyas máximas perniciosas y detestables son 
las que siguen todos los de su ropa , puedan ser mas en- 
tendidas de V. M. mis humildes representaciones , que 
siempre serán encaminadas á la expulsión de esta peste, 
sin mas interés mió (después de la reparación de mi hon- 
ra ) que el de librar estos reynos de ella , y de las cala- 
midades y trabajos que por su culpa padecen los pobres 
y oprimidos vasallos. No he querido encaminarme á esa 
Corte, aunque he podido hacerlo con sobrada seguridad: 
porque en la ligereza con que los pueblos se mueven , y 
aprenden las cosas , no sucediese algún escándalo de ir-r 
reparable inconveniente al servicio de V. M. Suplico 
á V. M. de rodillas , con lagrimas del corazón , que no oy ga 
V. M. ni se dexe llevar de los perversos consejos de este 
emponzoñado basilisco? pues si peligra la vida de mi Se- 
cretario, ó de otra qualquiera persona que me toque ázia 
mi , ó á mis amigos 5 ó si á los que en adelante se decía» 
ráren por mios , que es lo mismo que por buenos Espa- 

ñor 



(*) Estas son las proposiciones , que advertimos en la Nota 
puesta al principio de esta obra. 



19 

ñoles y fieles vasallos del Rey , se intentare con escritos, 
órdenes ó acciones , hacer la menor violencia ó sinrazón; 
protexto á Dios , al Rey mi señor , á V. M. , y al mun- 
do entero , que no correrán por mi cuenta los daños que 
pudieren resultar á la quietud pública de la satisfacción 
que me será preciso tomar en semejantes casos , ponien- 
do en execucion lo que sin algunos de estos motivos no 
pensara jamas conmover. Y al contrario, si V. M. ( como 
fio de la divina misericordia ) suspendiere su juicio y sus 
deliberaciones hasta recibir segundas noticias mias , es 
cierto que todo se dispondrá á entera satisfacción de 
V. M. , y se hará con quietud y sosiego el mayor servi- 
cio de Dios , del Rey nuestro señor , y bien de sus vasa- 
llos j cuya mira es la única de todas mis resoluciones. Y en 
la hora en que el mas fiel amigo viese en mí la mas leve 
muestra que desdiga de esta obligación ., le exórto sea el 
primero á quitarme la vida. Dios guarde y prospere la de 
V. M. para bien de estos Reynos. Consuegra 2 1 de Oc- 
tubre de 166$. — Su mas humilde criado y vasallo de 
V. M. = Don Juan» 

Esta carta , con lo sucedido antes de ella , fue la pie- 
dra del escándalo para pensar cada uno conforme su in- 
tención , y así se han dicho muchos dislates , que han 
pasado á atrevimientos muy descompuestos 3 los que se 
debieran haberse escusado 5 pues solo han servido de in-t 
quietud , y querer se entienda en el mundo lo que sin 
duda no habrá imaginado ningún cuerdo, valiéndose 
también para ello de la retirada del señor Don Juan¿ 
por no saberse de cierto la parre donde se encaminaba fi- 
xamente , aunque desde luego se dixo era al Reyno de 
Aragón. En este tiempo se ocupaban los Ministros que 
cuidaban de ella , en sustanciar con mas diligencia la 
causa, y los del Consejo de Estado en reconocerla , y ver 
lo que se debia prevenir. Y habiendo hecho diferentes 

Con- 



3° 

Consultas áS.M. con juicio muy maduro y atento, se mari- 
dó pasase á Justicia lo a&uado , y se reconociese allí lo 
que pareciese convenia executar. Fue S. M. servida de 
mandar remitir todos los papeles al Consejo , y habie'n- 
dose visto en e'i , respondió á S. M. lo que contiene 
esta Consulta , que porque por ella se reconoce todo el 
caso , la pongo aquí, 

Consulta del Consejo Real^ 

SEÑORA. 



E 



_^N el Consejo se ha visto un real Decreto de V. M. 

de 25 de este del tenor siguiente : Habiéndome referido 
á boca un Capitán las noticias individuales que tiene de 
lo que por parte de Don Juan de Austria se intenta exe- 
cutar en esta Corte , mande se prendiese luego á Don 
Bernardo Patino , á quien daba por cómplice en ello , y¡ 
que examinado este sugeto , se pasase á hacer informa- 
ción de todo como se executó. Al mismo tiempo llegaron 
á mis manos unos papeles que vinieron de Flandes, y con- 
tienen un oroscopo que se hizo allá del mismo D. Juan; y ( 
con vista de todo ; tuve por conveniente asegurar su per- 
sona , y se dio para ello la orden necesaria al Marques 
de Salinas, Capitán de la Guarda Española, en conformi- 
dad de la instrucción que se le entregó ; en cuyo cumpli- 
miento fue á Consuegra , donde no le halló , de que dio 
aviso , y de lo demás que habia entendido de la forma 
en que se habia ausentado Don Juan 5 el que me escribió 
una carta , dando cuenta de los motivos que le obligaron 
á esta resolución , y de la intención que tenia en ello. Y¡ 
siendo este accidente tan nuevo , inopinado , y de la gra- 
vedad y consecuencias que se reconoce, y dexa conside- 
rar, 



3* 

rar , he querido remitir todos los papeles de esta materia 
( y una relación de lo que ha pasado con Don Juan , des- 
de que se ajustó en que se le dexase venir aquí ) al Con- 
sejo j encargándole , y ordenándole , como lo hago , que 
con la atención que pide su gran importancia , se vea, y 
examine muy maduramente la calidad de este delito, co- 
metido por la intervención de Don Juan , y otras perso- 
nas , y se me consulte con toda reserva de que' genero 
es , y que' pena le corresponde , y está establecida por 
derecho , y conforme á las leyes , para que enterada con 
zelo y atención de lo que el Consejo me representare, 
pueda con entero fundamento y acierto tomar yo en ne- 
gocio tan arduo la determinación que mas convenga. Y 
juntamente se han visto otros papeles que de orden de 
ÍV. M. hizo el Presidente se reconociesen en e'l , unos ju- 
diciales , y otros que no lo son. Y habie'ndolos recono- 
cido con la atención y zelo que la gravedad de la mate- 
ria pide 5 aunque la orden de V. M. referida se reduce 
á que el Consejo califique la gravedad de las culpas de 
que se trata , y la pena que por derecho les correspondes 
antes de responder á esto , le ha parecido al Consejo 
muy de su obligación representar á V. M. , que el acci- 
dente de haberse retirado el señor Don Juan de Consue- 
gra so color de asegurar su persona , y no poder asegurar 
su paradero, ni intento, debe prevenirse con muchas con- 
sideraciones de Estado , porque aunque el público no pe- 
ligre , se debe por todos caminos cautelar , atendiendo 
con diligencias continuas , públicas y secretas á los pasos 
del señor Don Juan , y pidiendo aviso de ellos á todos 
los Ministros de mayor y menor esfera , dando orden á 
los puertos secos y mojados , y demás lugares que con- 
venga , de lo que pareciere conveniente para atajar qual- 
quiera novedad que pudiese ser perjudicial. Y esto espe- 
ía el Consejo , que por la via donde toca , estará ya he- 
cho, 



32 

cho y y á no estarlo ,. juzga el hacerlo por preciso : pues 
la menor edad del Rey nuestro señor , la falta de medios 
en su real Hacienda , el desváralo en que hoy se hallan 
las armas , las pocas fuerzas y mayor desconsuelo de los 
pueblos, la ligereza con que la plebe suele abrazar nove- 
dades , y lo principal lo que los Franceses atenderán á fo- 
mentar ,. y lograr quaiquiera disensión interna que nos 
trasluciese ,. son discursos, que juntos, y cada uno de por 
sí, obligan á hacer de ello grande estimación,, pues la escu- 
sa de : Quien tal pensara, no lo es en materias tales r y la 
obligación de los Consejos y Ministros de V. M. es , co- 
mo dice una ley de Partida f * arredrar el daño i su, 

Rey y señor* 

Con este supuesto , todavía está el Consejo en gran* 
de confianza , que este daño ó recelo está muy lexos t y 
hasta ahora lo tiene por especulativo , y no práctico j y^ 
presume , que el paradero de el señor Don Juan será en- 
tre Aragón á Cataluña r pues así lo persuaden algunas 
noticias extrajudiciales r y por lo actuado se colige alguna 
particular correspondencia con los que gobiernan aque- 
llos Reynos. También espera , y con mayor confianza se 
halla , de que el ánimo del señor Don Juan en el servicio 
del Rey nuestro señor, y en guardarle aquella fe que de- 
be á su real sangre , está puro y derecho en lo .esencial, 
si bien el pretexto de poner en salvo su persona f y el es- 
cusar que con su prisión anduviese por el mundo en duda 
el crédito de su lealtad , le haya hecho salir de la raya, 
y puntual observancia de lo que V* M. le tenia ordena- 
do , y acerca de esto , no parece que desdicen hasta aho- 
ra sus palabras , ni sus acciones. 

Descendiendo de este tan sagrado punto abaxo, soa 
muy de notar, y de gravísima censura : pues la retirada 
del viage de Elandes , la intención que ha mostrado con 
el Padre Confesor de V. M. , y la carta de Consuegra de 

21 



35 
'« i 3e esté , es tan enorme e irreverente , que faltan ra- 
zones para ponderaría , y se conoce que el sumo escozor 
de su sentimiento le enagenó de sí , y ie hizo olvidar su 
acostumbrada templanza , urbanidad y decoro. Estos 
efe&os de su sentimiento , aunque son muy de afear , co- 
mo se presume que los inspiró el dolor, el Consejo no lo 
extraña , pues llegar á prender un suge&o de su grado, 
podia tenerse por víspera de la total perdición de su non 
ñor y crédito. 

El que haya dado cre'dito el señor Don Juan á chis-v 
mes , ó siniestros informes que le hayan hecho del Padre 
Confesor , no acaba el Consejo de admirar , pues en va- 
ron tan grande por letras , por virtud , y demás prendas 
que le hacen dignísimo de la Romana Purpura , y que 
V. M, le tiene caliñcado con los puestos mayores de la 
Monarquía , y que ie merece tanto toda su confianza , y 
que no solo no pasa la raya de su obligación y ministe- 
rio , sino que dexa de proposito de poner mano en lo 
que pudiera tomarla muy sin nota , es cosa bien rara que 
el señor Don Juan tenga tan sin razón creído le es ad- 
verso y opuesto : y que se muestre tan obstinado en este. 
error , causa radical de los demás que se van reconocien- 
do , y que se pueden recelar alargando , como queda di- 
cho , la vista á lo posible. Pero , señora , si en un duelo 
entre dos vasallos de menor grado, en quienes se atravie- 
se solo su bien particular , cuida con paternal zeio V. M. 
de su ajuste y composición > hoy entre dos sugetos dig- 
nos cada uno de particular atención, y de cuya oposi-, 
cion puede á lo público resultar tan perjudiciales conse- 
cuencias , todo el cuidado de V. M. se emplearía bien en 
servicio de Dios , y en conveniencia del Rey nuestro se- 
ñor , y de sus reynos , en ser el Ángel de paz que sere- 
ne esta tempestad , y reduzca á tranquilidad estos nubla- 
dos y y ponga en acuerdo estas voluntades, 

E Qual* 



34 

Qualquiera insinuación no tímida, sino severa, y que 

junte lo grave con lo apacible , que haga' V. M. al se- 
ñor Don Juan , ofreciéndole su clemencia , teniéndose 
por segura en lo mas esencial de sus procedimientos, dán- 
dole á entender , que su real ánimo solo fue desearle es* 
torvar % que hiciese algún arrojo indebido acerca de lá 
persona del Padre Confesor , que tampoco se lo merece» 
le reducirá , y traerá á sus reales pies : y encargando 
Y. M. esto mismo á sus Ministros mayores Eclesiásti- 
cos y Seglares de Aragón y Cataluña , cooperando en 
ello , con tal disposición y maña , que se consiga , y por 
bien, llegare'mos al sosiego , que acaso de otro modo se-, 
ria imposible. 

Señora , con humildísimo rendimiento el Consejo su- 
plica á V. M. cargue toda su real consideración en que 
se halla en un punto ó lance muy crítico 5 y que tomar á 
una mano ú otra , puede ser de perjuicio irreparable , y 
en que solo la estimación y no el rigor puede hacer ai ca* 
"jo. Hoy parece conservarse el señor D.Juan en ánimosin- 
cero y leal en lo esencial de su real servicios pero expuesta 
está ,, y en a£to muy próximo á precipitarse á sí , y otros 
muchos, y á causar una tan gran turbación, que sea muy 
difícil su remedio. No se le de' ocasión ninguna en que 
deslice \ y no la tendrá r si V. M. le manifiesta , que ha- 
llará abiertas las puertas de su real clemencia , y que se- 
rá tratado con el real decoro competente á su persona» 
pero si por el contratio hiciese V. M. demostración de te- 
nerle por reo consumado , y quedase calificada su culpa 
y pena r es dexarle sin esperanza de reconciliación , y sin 
miedo para qualquiera precipicio. La mala constelación 
de estos tiempos lleva entre otros males, la falta de secre- 
to , con que al señor Don Juan no se le ocultará la pre- 
gunta que V. M. ha hecho ai Consejo ,, sus largas sesio- 
nes acerca de ella , y la resolución que V. M. se servirá 

de 



3Í 

de tomar. Sí esta fuese darle por incurso en exceso de tan- 
to peso y título , y quedar calificada su culpa y pena; 
| que se puede esperar sino que su ánimo prorrumpa en 
la última impaciencia , y á todo riesgo quiera salvar su 
persona , crédito y estado , que le juzga tan presente , y 
atendido en todo el mundo ? ¿ Que' dirá al ver que se usa 
con e'i de un procedimiento, que como Misa Muzárabe 
empieza por donde otros acaban? No hay delito tan enor- 
me , y de juicio tan sumario y privilegiado , que no de- 
ba constar precisamente de sus partes esenciales , y estas 
son : La primera : Jurisdicción lisa y llana ; oir al reo , y 
darle tiempo para sus defensas , y esto aunque este' au-> 
senté , pues suele llamarse por edictos , aunque en caso 
que el cuerpo del delito , y el autor de el sean noto- 
rios conocimientos de causa j y últimamente graduar el 
crimen , declarar su pena , y executarla. Repare bien 
V. M. si hoy se puede cumplir , ó dispensar con todo es- 
to. La jurisdicción es seglar , el sugeto contra quien 
había de proceder del Orden de san Juan , y por conse- 
cuencia , y á lo menos su persona exenta de ella^ sea ó 
no profeso. 

Los Jueces que verosímilmente pueden serlo , ni es- 
tán declarados desde su principio, ni el señor Don Juan 
llamado , oido , ni defendido 5 sus excesos no comproba- 
dos jurídicamente , ni con el necesario conocimiento de 
causa. Y faltando todo esto , se echará un fallo que con- 
tenga , tal es su delito , tal su pena, Ageno pareciera de ra- 
zón, y la que nos faltara, si se cargase al señor Don Juan, 
clamara á Dios y á las gentes ; y pues hoy agrava tanto 
aquella muerte en abreviatura del Aragonés , sin seña 
pública en la execucion , y secreta en la causa , que no 
se duda seria grande y justa ; y esto lo hace el señor Don 
Juan sin tocarle , pues de las resoluciones soberanas no 
es Juez de apelaciones t y á solo Dios darán la cuenta; 

£ 2 en 



en su misma causa, é interés , ¿ que' no diria ? ¿ Cómo sC 
juntaría su queja con la ordinaria compasión de los pay- 
sanos del muerto ? Piense también V. M. en que si se 
quisiera sacar con mano poderosa al señor Don Juan de 
Aragón para conducirle á Castilla , donde si hubiera de- 
linquido , no se podia entender en ello sin quebrantar el 
fuerte fuero de aquella Corona , ¿ cómo seria esto fácil ? 
,Trayga V. M. á la memoria el caso de Antonio Pérez 
del tiempo del señor Rey Don Felipe II. , y que distur- 
bios ocasionó aquel trágico suceso ; y haga V. M. cotejo 
de el á la persona del señor Don Juan, y de aquellos tiem- 
pos á estos , y sacará en limpio , que es atajo no aplicar 
el yerro á cura , que con corrosivos lenitivos puede con- 
seguirse , y que es grande el riesgo de quien busca, y se¿ 
mete en el peligro. 

Esta materia ha resuelto V. M. se siga por via judn 
cial. Debense , pues , guardar sus reglas ; y en otros ca- 
sos son cosas diversas el cuerpo del delito , y probar el 
Autor de el. En el presente van juntas ambas cosas. Sí 
está probado el cuerpo del delito , lo está el Autor de el; 
y si no, ni uno ni otro. De tres culpas se trata ; el haber 
dsxado el señor Don Juan el vlage de Flandes ; el conato de 
Apoderarse del Padre Confesor , y desviarle del lado de V. M.$ 
y últimamente de su carta de 21 de éste '•> cuya enormidad 
queda ponderada , y de sola su lectura se comprehende. 
El haber dexado el viage á Flandes, muchas consideracio- 
nes y discursos admite? y los ya hechos ha reconocido, y 
tiene muy presentes el Consejo 5 pero hace gran reparo 
en que la escusa y despedida del señor Don Juan , por 
qualquier via que fuese , y sin causa, la admitió V. M., 
y ei sagrado de está acción la limitó Y. M. á la demos- 
tración que entonces resolvió con el señor Don Juan, y ¡ 
participo á los Consejos , sin exagerar, ni dar mas esti- 
mación á aquella falta de obediencia? desde cuyo tiem- 
po 



37 
po ha pasado mucho en que se le podia haber hecho car- 
go al señor Don Juan , y oírle con su defensa ; pero aún 
habiendo faltado esto , al menos se reconoce , que las 
perdidas de Flandes fueron antecedentes al estar dispues- 
ta y pronta su embarcación ; fuera de las otras , que oí- 
do quizás representará. Y en fin , señora , esta acción 
parece estaba ya digerida y acabada , y que volver hoya 
su examen , podría parecer al mundo afectación, y guar- 
necer con ella la causa que toca al Padre Confesor. Esta 
reconoce el Consejo ser gravísima , y que hallándose tan 
colateral al lado de V. M. por ser su Confesor, por Con- 
sejero de Estado , por de la Junta mayor de Gobierno, 
por Presidente del santo y venerable Consejo de la Inqui- 
sición , muralla y presidio da la Fe , se compone su ofen- 
sa de circunstancias de la mayor ponderación , y que pu- 
diera llegar á capital la pena de este delito , si fuese com- 
probado; pero es mucho de advertir, que si loes este, en lo 
judicial hay un solo testigo. Hay otra declaración de per* 
sona de entera fe , y mayor de toda excepción ; pero ex- 
trajudicial , no jurada, y de la mayor parte de oidas, y 
la carta del señor Don Juan de 2 1 de este ; pero que 
el señor Don Juan aún no ha reconocido ser suya , ni 
que de su orden se pusiese en las reales manos de V. M. 
Defe&os para concluyeme prueba, y favorables á un jui- 
cio plenario, quanto mas en el que hoy no pasa de suma- 
lio , y en que el reo no está oido , ni defendido. 

De un oroscope y cartas de Flandes ninguna estima- 
ción hace el Consejo , porque ni en poco , ni en mucho se 
reconoce en ellas acción propia del señor D. Juan, ni aún 
la primera noticia suya. Solo vana curiosidad y antojo 
delirante de alguno desús allegados; de cuya culpa el se- 
ñor Don Juan no es obligado. De manera , que las pro- 
pias (si las hay) están en embrión informe , que para ha- 
cer de ellas juicio , aún no tienen ser; y del que tuvieren, 

pro- 



3« 

probando enteramente sus defensas el señor Don Juan, 
sin otras circunstancias que se pudieran proponer, ie po- 
drían variar , y hacer de otra especie y estimación , déla 
qual procediese la que los Jueces habrían de hacer de la 
calidad de la culpa , y de su competente pena > pues ¿ có- 
mo se podrá hacer , faltando el sugeto? Primero es que 
le haya , que ponerle nombre > sus términos debidos lle- 
vará esta causa 5 V. M. nombrará Jueces; de ella : el se- 
ñor Donjuán ha de ser llamado, oido y defendido j pro t 
banzas en plenaria se podrán hacer de ambas partes, an- 
tes que se dé por concluso , y á todo esto se seguirá ver 
de qué clase y accidentes se forma esta culpa para que 
sea correspondiente la sentencia ; y antes es. sin tiempo 
quererla disponer en su gravedad, y pena. 

Bien podrá hoy el Consejo decir á V.. M. por reglas 
generales , que quien mate á prenda á alguno, de los Mi- 
nistros de sus reynos ,. incurre en pena capital. Que de 
esto hay otros atroces delitos , solo sí el canato es tan 
posible como el hecho. Que los que le auxilian ó fomen- 
tan , merecen igual pena > y últimamente r que los varios 
accidentes que pueden concurrir en el agresor , en el 
ofendido , y en otras circunstancias de que se vista el 
caso i como quiera que sea gravísimo T obligaron al 
Legislador á no señalar pena fixa y cierta r sino ar- 
bitraria 5 como en los mas adequados términos dixo 
la L. i. titulo 1 6. Partida 2. r cuyas palabras son las, 
siguientes : 

Conocer é guardar debe el Pueblo al Rey en sus Ofi- 
ciales , por la honra del bien que él les face , é por los 
oficios que tienen de él cotidianamente , en que le han 
de servir , así como mostramos en el título que fabla, 
quál debe ser el Rey á sus oficiales ; ca los unos le han 
de guardar el anima , é los otros su cuerpo , é los otros 
le han de ayudar de consejo, é de obra, como mantenga 

su 



3í> 
su gente buena , e' derechamente; é pues que todas estas 

cosas tornan á guarda , e' á pro del su pueblo derecho , e 
otroji, que ellos sean por el guardados, e' por ende ningún 
homedebe ser atrevido á deshonrallos de dicho, nin de fe- 
cho 5 é el que lo ficiere erraría muy gravemente , por- 
que el tuerto , ó la deshonra que les fuere fecha , no ata- 
rie á ellos tan solamente , mas al Rey , en cuyo servicio 
guardan , é están , e' merecen por ende muy grande pe- 
na. É porque las personas de los Oficiales del Rey , nin 
los que errasen contra ellos , no podrían ser siempre de 
una natura, ni estarían en un estado, por ende no les po- 
demos poner pena cierta ; rilas los que lo ficieren de pa- 
labra , ó de fecho deben hacer pena , según el Rey con 
su Corte fallare por razón , é por derecho , catando pri- 
mero estas seis cosas. La primera, qué home es facedor del 
yerro. La segunda, quál es el Oficial. La tercera, que yer- 
ro, ó que' tuerto es el que fizo. La quarta, sobre qué, y en 
quier manera fue fecho. La quinta, el lugar del oficio. La 
sexta, el tiempo en que fue fecho. 

Esta , señora , es la ley , en cuyas advertencias pu- 
dieran hacerse largos discursos , y el Consejo dá con ella 
respuesta á lo que V. M. pregunta ; y resumiendo todo 
lo dicho , halla fácil calificar por mayor , y en su género 
los delitos 5 pero intratable el calificar este de que se tra- 
ta , hasta verle comprehendido por sus debidos términos, 
y á su tiempo , que hoy no lo es. Antes fuera contra to- 
da razón de derecho , de prudencia , y de Estado , si se 
dieran por plenamente justificados los delitos referidos» 
Todo lo qual pesará V. M. con su maduro y alto juicio; 
de cuya resolución el Consejo espera la mas acertada, 
y que nuestro Señor la guiará á su entera quietud 
de V. M. , y á su mayor servicio. O&ubre 29 de 
166%. 

Sin embargo de ser esta consulta tan justificada , y 

tan 



4° 

tan bien considerada como se dexa reconocer por sus ra-¿ 

zones , no se tomó resolución en cosa alguna j antes que- 
dándose en este estado , y no sabiéndose el paradero del 
señor Don Juan , dio Ucencia, á los atrevidos á que escri- 
biesen con algún descoco contra el señor Don Juan, me- 
tiendo la gravedad de este negocio á copiillas y sátiras; 
sin reconocer los que las escribieron el inconveniente tan 
perjudicial que se seguia , ponderando la carta , y el des- 
embarazo de ella > sin hacer reparo de la ocasión en que 
se había escrito > bien que no faltó algún político de en- 
tendimiento , y sin pasión , que considerando lo mejor, 
quiso que se entendiese lo que en ella se decia , y se ma- 
nifestase á todos el buen zelo del señor Don Juan , y se 
les quitase las cataratas á los infames que sobre ella 
glosaban , y aún afirmaban lo que no es decible. Yi 
porque la prudencia del autor es digna de alabar , y 
que se vea > y reconozca su buena intención , me ha 
parecido ponerla aquí con el título con que ella se^ 
manifestó al pueblo. ..: 

POLÍTICA CENSyRA 

Á la carta del Serenísimo señor Don Juan de Austria^ 

escrita por su Alteza á la Reyna nuestra semra y 

en ocasión de su retirada. 



L 



f A carta del señor Don Juan de Austria no puede 
ser mas justificada , ni tener mas claras señas de fideli- 
dad , zelo y bondad j pues solo pretende el bien univer- 
sal de la Monarquía , y conservación del reyno , real 
Hacienda , y Patrimonio , que con tanta evidencia se vá 
disipando, quedando el erario y tesoro público (que es 
el nervio y defensa de los estados ) exhaustos , ó por la 

ava* 



avaricia ele los que tienen la maño en el Gobierno , y ía 
entran sin temor de Dios , y de los hombres en las arcas 
reales , ó por la ignorancia y falta de capacidad con que 
todos se tienen por dignos de Jos puestos , y executan su 
di&amen ; no pudiéndole formar sin conocer causas , ni 
prevenir efectos $ de que nacen tantos absurdos , como 
cada dia se ven y experimentan , ó por la malicia y de-, 
pravada voluntad con que se tuerce la Justicia , se que- 
brantan los derechos , y todo se desoía. La distribución 
de premios está ya en el arbitrio , y no en el mérito , 6 
razón 5 el castigo no es divulgado , como debiera , sino 
del inocente , ó á lo menos del que se tinde porque mas 
no puede, sugeto á las temas, á las pasiones, á las enemis- 
tades, y álos afe&os particulares} y se autorizan los Decre- 
tos que suenan al oro de la real Hacienda, y puesto en el 
fuego del examen, son ó plomo ó estaño, que inclina 
este edificio hasta la profundidad del abismo 5 vive 
la lisonja , y hace los pesos tan desiguales , que dá 
por santa la ambición , canoniza la sed insaciable de ri- 
queza j dice que es decoro la injusticia $ á la ignorancia 
llama bondad, á la verdad desahogo ; y últimamente , en 
esta gran perversión de costumbres , en este hacer agua 
el bagel , en este irnos todos á pique , no quieren que 
haya un Daniel que se ponga de parte de la verdad , y 
desnude el acero por la razón i pero importa poco un no 
quiero , que podrá ser temeridad, mas no valentia. No 
se pueden medir las cortas fuerzas de la sinrazón con los 
generosos alientos de la verdad ; siempre e'sta fue mal vis- 
ta , y mas si viene desnuda 5 todos la echan de casa, y 
tienen tan buena luz , que aborrecen lo hermoso , si no 
viene con grandes aliños , y al uso de palacio; diligen- 
cias todas mas para brujulear , que para ver : mas para 
hacer equivoca la materia , que para dar claridad j pues 
desciende de lo universal á singularizar y señalar su- 

5 ge-, 

\ 



4* 

getos , de quienes las iras , los enojos , y el embravecerse, 

no son contra la verdad , aunque quisieran negarla , sino 
contra quien la dice, como si pudiera pecar el que dice, no 
siendo pecado lo que dice ; y como si fueran dioses ( tal 
es su presunción) se quieren entrar en fuero sagrado, re- 
gistrar el corazón , y hacer juicio de que la intención es 
mala , siendo todas las señales buenas ; y al contrario en 
el sugeto notado por malo, aunque todas las acciones son 
tales , dicen , y quieren que la intención y el corazón 
sea bueno 5 como si por entenderlo así , se mudara ó aña- 
diera algo á la criatura. 

Dice el señor Don Juan , que conviene se aparte del 
lado de la Rey na nuestra señora el Padre Confesor por 
lo mal que influía , ó porque es el dueño de esta Monar- 
quía. Y porque la tiene á pique de espirar dice , que lo 
ha intentado sin su muerte , y que proseguirá en este in- 
tento , y trátalo con vilipendio , y usa de palabras sig- 
nificativas de lo mal que usa. Tres cosas hay aquú en esta 
última es dudoso si se pudoescusar? y á mi ver, solo se pu- 
do omitir, omitiendo todo el punto de que se trata, y de- 
jando abandonada esta suma importancia, seria cooperar 
á la perdición pública con los demás; porque si bien se pu- 
diera templar el estilo, fuera faltar á la verdad, y esto fue- 
ia faltar al fin, porque no hay duda en que las voces signi- 
fican las cosas; y si en la metáfora de mayor decencia , 
es cierto que la obscuridad deslumhra , quienquiera 
deshacer tinieblas , no ha de cerrar la linterna , y mas 
quando está tan cerrado en todos el entender. Y si esto 
Jio basta , confieso el exceso no por el sugeto , sí por la 
grandeza de la persona á quien se dice ; y en tal caso so- 
bra mirarle como accidente que no varía la sustancia, y se 
debe entender , no como suyo, sino como hijo de su ze- 
lo , amor y fidelidad ; en las quales cosas jamas hubo ex- 
ceso que se apartase del medio , y así ninguno parece que 
fue vicioso ó culpable. Di- 



43: 

Dice el señor Don Juan ío principal y primero , que 
conviene la separación de este sugeto del lado de la Rey na 
nuestra señora. Ninguno de buen juicio y despiertos ojos 
puede negarlo , porque no es posible que sea buen lado 
el que fuere vicioso. Que e'ste lo sea , son tantas las expe- 
riencias que lo acreditan , que no puede la buena inten-i 
cion esforzarse á negarlo. Con la ambición, que manifes- 
tó desde los principios , no dexó escalón , ó dignidad á 
que no aspirase , sentándose con efe&o en las dos sillas 
Eclesiástica y Secular > Consejero de Estado , Inquisidor 
General , y gobierno del reyno, dando por escusa, que 
lo quiere así la Reyna nuestra señora ; voz tan frivola, 
quanto cierto su apetito insaciable de dominar •■, porque 
l justifica acaso con esto si es ó no es así ? Si es , y quie- 
re dar á entender le hacen fuerza , y padece violencia en 
los puestos que ocupa , sobre ser consumada hipocresía, 
le pregunta la razón ¿á dónde está la virtud que no re- 
siste? ¿ á dónde el propio conocimiento que no ve la inca- 
pacidad y de'biles fuerzas , para poner tanto peso sobre 
sus flacos hombros ? Y si no es así , ¿ cómo cada dia se 
hace mas dueño , mas despótico , y mas absoluto , de 
suerte, que solo le falta lo material del cetro? Luego cier- 
to es , que siendo el impulso culpable, su ánimo está del 
todo poseído de este abominable vicio. Pues si volvemos 
á la avaricia los ojos , es cierto que no cabe en este papel 
la suma que el mundo publica ha extraído del real Era- 
rio. Lo que se ve' es , que el pueblo está en suma pobre- 
za, sin armada , sin exercito la Monarquía , dos Provin- 
cias perdidas en la minoridad de tres años ; y en uno solo 
consumidos trece millones. ¿A dónde se trasladaron es- 
tos talegos? Yo no lo se ; solo se que tiene aquí el cora- 
razon este dignísimo sugeto , y queriendo , y pudien- 
do , como puede y quiere, habrá hecho, y hará lo 
que puede y quiere , sin que sea temerario el juicio, 

F 2 que 



44 

que por no escandalizar sedexan las noticias generales y 
singulares de esta tan sabida y conocida inclinación. La 
injusticia bien se ve' clara en el garrote dado á aquel po- 
bre hombre, y de conocida calidad, que se dice así T por- 
que caso que hubiese causa , siempre fue sin cansa ,. pues 
ni se le dio tiempo , ni se le oyó. Contra todo derecho di- 
vino, natural y humano murió indefenso^ sin haber por 
que j y esto con la mano de la justicia. ¡Inaudita maldad! 
Didando, la sentencia un Sacerdote de tantas circunstan- 
cias ; pera Jesuita , que todo cabe ert ellos.. No contento» 
con esto,. ha querido violar el sagrado del honor del ma- 
yor vasallo^con destierros y pública ignominia , decretos* 
hermanos de su limpio y christiano corazón^ Y última- 
mente, tiene tan poco afeito- al lugar que ocupa,, que 
ykndo que queria el señor D. Juan remediar estos males r 
y quitarle de el, decretó su prisión ,,y aún según el mun^ 
do cree, ha maquinado contra su vida. Dexo aparte su¿ 
ignorancia,, sobervia,, y su propio di da raen con que vi- 
ye tan casado-, que ninguna razón le obliga al divorcio,.. 
y todas Ib llevan al precipicio y ruina suya ,,y del mise- 
rable rey no que domina.. 

Este es el lado- j este el que el señor Don Juan quiere 
quitar , justo ,, fiel y leaL Véase si hay circunstancia al- 
guna que pueda manchar esta intención y atención ,,limr 
pia. de todo recelo* Solo> hay el que pueda pensar ó fin* 
gir la mala conciencia de los que temen no se alargue & 
mas el remedio , ó el que sin fundamento discurra una 
larga política de remota presunción ,, teniendo por mas 
eficaz y efediva , que la experiencia la vista de los daños 
presentes. Todo- nace á mi ver de amarse, estos mas á. sí r y 
á sus intereses , que ala pública conveniencia. 

Dice el señor Don Juan en consecuencia de este áni- 
mo deliberado , y última resolución : Que proseguirá este 
intento basta conseguir le % sin desistir basta el último aliento 

te 



45i 
de su vida» Parece que este medio violento desdice del 

respeto que se debe á la Reyna nuestra señora y y que 
es querer hacer fuerza á su voluntad j mas este es un 
aparente engaño , porque aquí mas se solicita persuadir, 
y reducir á senda , seguridad y decoro r que hacer fuer- 
za 5 y si alguna hay T es de la razón j á la qual nadie por 
soberano que sea ,. se debe negar, y á quien se debe an- 
tes obedecer que á todo ei mundo y y á la verdad , no 
será valentia ei no rendirse á ella > porque ¿si es desespe- 
rado el achaque r cómo puede dexar de ser violento el 
remedio? No es desatención negarle el agua al hidrópi- 
co , aunque sea Rey , ni despertar al que padece el letar- 
go, aunque sea Emperador; y siendo io uno y lo otro tan 
violento , lo hace la mano del vasallo ,. sin que ha- 
ya hombre que no llame lealtad á este que parece dis~ 
gusto. 

Añade- el señor D. Juan: Q&epudo venir a la Corte (fon 
segundad , y solo receló el alborota de los pueblos. Dic£ , que 
no pel'gre la v'da del criado preso , ni se haga< molestia á sus^ 
amigos , ni d los demás que hoy se h llegaren , porque le ser» 
fuerz.atomar pública- satisfacción-, y concluye ,. asegurando 
la lisura de su ámmo y ret'iitud de intención r exbrtando al 
q,ue viere oír a cosa r aunque sea su mayor amigo ,- á que h 
quite la vid'av 

En quanto á la seguridad ,- creo que no fue imagina'- 
cion , sino verdad. Así lo atestigua la voz pública* Yo 
me persuado á ello no con facilidad , sino es con grandes 
fundamentos que cada dia se encuentran aún en los de 
menos noticias ; y he observado que es muy cierta esta' 
expresión. Y siendo asi, bien en las manos estaba el albo> 
roto, y la sedición temida y recelada de S. A. con que' 
no parece haber sido vana confianza r sino bien fun- 
dada advertencia. Ni fue sobervia r sino conocimiento- 
del universal cariño que le tiene el gueblo v y uni- 

ver- 



4 6 

versal odio al Padre Everardo ; y por este respeto, uni- 
versal aversión al Gobierno } cosa tan clara , que aún 
sin ojos se dexa ver , y el mas sordo percibe los ecos 
de esta veráad. 

La defensa de sus amigos , del criado preso , y de los que 
a S. A, en esta ocasión se le llegaren , parece voz de discor- 
dia , desunión y batalla > y bien mirado y pensado , no 
es sino hija de su sangre , zelo y atención al bien públi-» 
co } porque si se sacan las manos contra los que las po- 
nen en la curación de este achaque , que tiene moribun^ 
do al reyno > justa cosa será desatar , y librar estas ma- 
nos de la violenta opresión 5 y tan justo, y mas claro se- 
ria decirlo sin mal olor de discordia y parcialidad , por- 
que si es servicio de Dios y del Rey arrojar del dominio 
al que influye el daño del Rey , y de los vasallos , como 
de verdad lo es : también será servicio de Dios , y del 
Rey defender á los que defienden la honra de Dios , y 
la Corona del Rey , la salud y libertad de los vasallos. 
I Que importa al decoro de la Reyna nuestra señora que 
esto se diga , si es de la mayor importancia para su ser- 
vicio , y bien de sus vasallos? Los remedios siempre son 
penosos? mas la esperanza de convalecer los aligera. Y, 
creo , que si el señor Don Juan pudiera quitar el dolor, 
le quitara , y excusara la pesadumbre , que de su aten- 
ción se debe juzgar así ; mas la mano que pone fuego á la 
herida , quiere curarla , y no perderla > y como el señor 
Don Juan es cierto tiene conocido , como todos lo cono- 
cemos , que está el reyno en lo último , juzgó necesario 
aplicar este cauterio como último remedio. 

Pone fin con la fidelidad que empezó , y manifiesta su 
ánimo. Ysobre tan grandes experienciasde tantos años, no 
hay razón parano creerle. Discurra cada uno lo quequisie- 
re,que los motivos todos están en contrario. Dueño ha sido 
de los exercitos , de las voluntades y aclamaciones públi- 
cas. 



47, 

cas , y siempre ha sido dueño de sí mismo. Solo quiero 

advertir , que en este punto he dicho mi sentir con la 
veneración debida á las personas que toca , sin odio, 
amor , ni pasión, alguna , sino examinando la verdad , y 
con gran dolor de la patria , por las calamidades que se 
pueden esperar. Yo quedo como fiel vasallo, temiendo, 
y aún llorando pueda mas la tema que la razón. Dios nos 
alumbre. Amen. 

Cada cosa de estas ha sido de mas incentivo á la ma- 
teria , y ha obligado á dividir la Corte en vandos , de 
tal suelte , que hasta los mas principales de ella lo están. 
Y se dice , que en el mismo quarto de S. M. entre las da- 
mas hay sus diferiencias , llamándose las unas Austríacas^ 
y las otzas Everardas. Pero como en estos casos, el adquirk 
séquito, es importante, parecie'ndole al Padre Everardo,y 
á todos sus hermanos los Jesuitas , que seria bueno ma- 
nifestar al mundo su inocencia , y su ignorancia en los 
cargos que le hace el señor Don Juan , sin saber los que 
son i hizo este papel , publicando en el los que pare» 
cen podrán ser. 

Copia de una Consulta que hizo el señor Inquisidor general* 

Confesor de la Reyna nuestra señora y respondiendo i una> 

carta que escribió á S. M* el señor Don Juan de 

Austria desde Consuegra. , en 2 1 de Oóiubre 

de este ano > satisfaciendo á los cargos que 

le hace en ella*. 

SEÑORA. 

jy> N 2 1 de este mes escribió á V. M. ei señor D. Juan 
de Austria desde Consuegra una carta , cuya copia vi- 
na 



no á mucíios de esta Corte , y una de ellas liego tam- 
bién á mis manos. Lo que contiene, se reduce á cinco; 
ó seis puntos principales. El primero consiste en palabras 
muy ignominiosas ? y muy injuriosas á mi persona. El 
segundo , en que da noticia de su fuga , para ponerse, 
en salvo. El tercero , es la confesión que hace de su de- 
terminación á desviarme de los reales pies de V. M. Eí 
quarto , contiene amenazas á V. M. si se hace demons-l 
cracion contra el hermano de su Secretario , ó ázia sus 
amigos , que koy lo son, ó se declaren por suyos. El 
quinto ,, contiene una protesta que hace á V. M. y al 
mundo entero , que no correrán por su cuenta los da- 
ños que pudieren resultar. El sexto , en que alega di ver-* 
sos cargos contra mió y los toma por motivos de ia reso-i 
lucion , que ha tomado en orden á desviarnos de los rea- 
des pies ¿e V- M-, 

Y aunque por las obligaciones que debo á Dios, ya 
mis. puestos,, en que sin méritos míos., me ha puesto 
nuestro Señor , la Sede Apostólica , y V. M. estuve de- 
terminado á ningún genero de respuesta , ofreciéndolo á 
nuestro Señor , y suplicándole se sirviese de perdonar 
con su infinita piedad qualquier ofensa, que de esta carta 
hubiere resultado al servicio de Dios, de V. M. y bien 
común i pero habie'ndolo considerado , y encomendán-j 
dolo mucho á Dios , me ha parecido ser de su servicio, 
y del de V. M. y de su corazón , representarla con todo 
rendimiento , brevedad, verdad, y claridad, lo que hay, 
y me parece á cerca de lo que contienen estos seis pun- 
tos , siguiendo el consejo de san Pablo , que dice á sus 
discípulos: Providentes bona non solum coram Deo , sed 
eiiam coram hominibus , que quiere decir ; que tenemos obli- 
gación de parecer , no solo bkn á Dios , pero también á los 
hombres. 

En 



En qúanto al primero , tocante á las palabras tan 
ofensivas , é injuriosas á nú persona , y crédito , sembra- 
das por toda la carta del señor Don Juan , no me parece 
propio de mi vocación , y profesión volverlas á repetir á 
V. M. , cuya real persona , en sentir de todos , está pa- 
deciendo hoy la enfermedad que lloramos , originada de 
haberlas oído, con las demás que contiene la carta, Mucho 
menos dar respuesta aellas, siguiendo la doctrina del Após- 
tol : donde dice : Maledicimur, & benedicimus , blasfemoMur y 
& obsecramus. Y el exemplo de Quisto señor nuestro, 
de quien dice san Pablo : Cum maUdheretur non contradi" 
cebam. Y el Profeta : Tanquam ovis duftus ad occisionem non 
aperuit os suum. Dexandolo todo en las manos , y sabi-< 
duria de Dios , que escudriña el corazón, i intentos in- 
teriores de los hombres ; no deseando , ni pidiendo ven- 
ganza, sino perdón y misericordia al que las pronunció, 
imitando al santo Rey David , que fugitivo de la per- 
secución de su hijo Absalon , injuriado fea y gravemen-< 
te de palabras de Semey, y queriendo sus soldados ven-< 
garle , prohibióselo , y dixo : Sinite illum , ut makdicat 
mlhly si forte Deus t pro bac malediclione mibi retribuat bene- 
difíionem, que quiere decir : No le hagáis mal , y dexadlc 
decir lo que quisiere contra mi ; porque acaso Dios me quie- 
re echar su bendición por estas maldiciones de Semey j por lo 
qual paso á lo que se sigue. 

El segundo punto se reduce á confesar el señor Don 
¡Juan, y dar cuenta de su retirada, y justificándola por los 
motivos que refiere , y los tocare' abaxo. En este pun- 
to , tampoco quiero representar á V. M. lo que pudie- 
ra , remitiéndolo al sapientísimo juicio de V. M. y, 
de sus Consejeros y Ministros , que ( miradas todas 
las circunstancias ) preguntados , dirán á V. M. lo 
que irguye , ó no esta acción en las circunstancias pre- 
sentes. 

Q Ecj 



50 

En quanto al tercer puntó , en que el señor 'Don 
Juan confiesa que la acción dispuesta por e'l , y encami- 
nada su execucion por Don Bernardo Patino , hermano 
¡de su Secretario ( temiendo que este la habia declarado 
en la prisión ) de desviarme de los reales pies de V. M, 
la meditó , dispuso , y pensó executar sin escándalo , ni mas 
violencia {mientras no fuese necesaria otra) que la precisa pa- 
ra conseguir el intenta , aunque podía , y debía, quitarme la 
vida por las causas comunes del bien de esta corona , y partí" 
culares suyas que va refiriendo ; tampoco de estas palabras, 
ni de esta acción , quiero hacer ponderación alguna á 
V. M. remitiéndolo todo al juicio de V. M. , y de sus 
reales Ministros ., y sobre todo á la infinita soberana cle- 
mencia de Dios, á quien suplico entrañablemente , se 
sirva de perdonarle esta acción , juzgando como juzgo, 
que lo habrá emprendido el señor Don Juan por falta de 
luz de la verdad de las cosas , y influido también por 
yentura de engañados. 

El quarto toca en las amenazas con que previene á 
V. M. para que no pase ¡a demonst ración alguna , ni en 
hecho , ni en órdenes , ni en escrito contra el hermano de su 
Secretario , ú otra qualquier persona que le toque , ó ¿t sí 9 ó 
a sus amigos yod los que en adelante se declararen por suyos» 
Este punto tiene tanto que notar, que no es para este bre- 
ve papel , ni es mi intento de entrar en el > y esta cau- 
sa la remito á Dios, á V. M. y á sus Reales Consejos , y 
Ministros , á quien toca el examen de esta proposición. 

El quinto punto contiene la protexta , que el señor 
Don Juan hace á Dios, al Rey', á V. M. y á todo el 
mundo entero : de que en caso de ¡hacer V., M. alguna de- 
monstraron de las referidas en el punto antecedente , que 
no correrán por su cuenta los daños que "pudieren resultar a 
la quietud pública , de la satisfacción que le será preaso to- 
mar en semejantes casos. También esta protexta 9 Señora,, y 

su 



5i 

su contení Jo, pertenece á la gran providencia de V. M. 
de sus reales Consejos y Ministros. Lo que á mí me toca, 
es suplicar á Dios nuestro señor les de la luz , y acierto 
conveniente para negocio de esta calidad. 

El sexto , y último punto del señor Don Juan , toca 
en los cargos que me hace, y dice han sido motivos para 
tomar contra mí la resolución , que confiesa y refiere, Á 
estos, Señora , me hallo precisamente obligado , y nece- 
sitado á responder , con la brevedad posible , para que 
papel tan esparcido , no haga alguna impresión dañosa» 
no solo á mi persona , y crédito (que es lo de menos) sino 
al servicio de Dios, al del Rey nuestro señor, y á V. M* 
del bien público de esta Corona, 

El primer cargo que el señor Don Juan me hace, lo; 
propone con estas palabras : La tiranía del Padre Everar-> 
do y y la execrable maldad , que he entendida ha forjada 
contra mi , habiendo preso a un hermano de mi Secreta* 
rio t &c. A que digo á V. M. la^primero; que este carga 
es ageno de todo lo que paso en realidad del hecho , y 
se prueba lo contrario evidentemente con la misma ver- 
dad del hecho ; porque Sábado 1 3 de este mes por la tar- 
de á las quatro me hallé en el Consejo de Estado hasta 
las siete , sin saber alguno de nosotros la menor cosa de 
lo que en este tiempo pasó á cerca de la Audiencia que 
pidió un soldado , y la tuvo con V, M, 5 de que son tes- 
tigos todo el Consejo , de donde me vine á casa , hallan- 
do en ella diferentes personas , que me querían hablar, 
y entre otras , al Conde de Medellin j que después de ha- 
berme propuesto un negocio suyo , me refirió loque 
habia pasado con dicho soldado, en orden á obtener la 
Audiencia con V. M. > sin discurrir, ó decirme nada de 
lo que podia habsr ocasionado la Audiencia j y aunque 
lo estrañe , y juzgué , que sería cosa tocante al servicia 
de V. M. no me pasó por el pensamiento nada que pu- 

G 2 die-» 



52 

diese tocar al señor Don Juan, ó al hermano ele su Se* 
cretario, y así pase á oír á los demás , que me quisieron 
hablar , y después de esto al rezo de mis horas, y may- 
tines del dia siguiente. Y últimamente al despacho de las 
cosas tocantes á mi oficio, como suelo y debo hacerlo 
todas las noches , en que estuve hasta las diez. En todo 
este tiempo se detuvo Don Blasco de Loyola en Palacio 
( fuera de lo acostumbrado ) ocupado ( á lo que des-^ 
pues me refirió) en dar órdenes concernientes á esta ma- 
teria , y á la prisión de Don Bernardo Patino , her- 
mano del Secretario del señor Don Juan 5 y á la vuelta 
á su casa , se paso por la mia , diciendome por mayor lo 
que habia pasado, y pasaba en esta materia. Y esta es. 
la verdad del hecho 5 de todo lo qual se convence evi- 
deatemente que yo no prendí , ni tuve arte ni parte, t\í 
noticia de la prisión del dicho Don Bernardo. De esta; 
verdad tan clara, y manifiesta, pongo con humilde re-i 
Verenda á V. M. por testigo, y á D Blasco de Loyola,¡ 
y á todos los que intervinieron en esta prisión , y dispo-, 
-sicion. Con que queda desvanecido totalmente el cargo 
<que el señor Don Juan me hace ¿ y por consiguiente, no 
subsiste el motivo , que el señor Don Juan alega 3 
favor de su resolución tomada contra mí por est$ 
culpa. 

Lo segundo: este cargo no puede subsistir , porque 
ni es de mi obligación , ni de mi jurisdicción y potestad 
(como de Ministro de V. M.)el prender ni mandar pren- 
der personas por delitos , que no sean de la jurisdicción 
de Inquisidor General 3 y así ¡ diciendo el señor Don 
Juan , que yo habia preso al hermano de su Secretario, 
dice una cosa que no puede caber eñ mí , ni serme im- 
putada 5 pues es manifiesto j que aunque yo hubiera pa- 
sado los límites de mi obligación y poder > mandando tal 
prisión j nadie me obedeciera ? ni podía obedecer > sin 

es- 



53 
'especial comisión de V. M. que ni la he tenido , ni la 

tengo. 

Lo tercero: porque dado que yo hubiese tenido no- 
ticia de la relación de aquel soldado , y en virtud de ella, 
concurrido en alguna manera á dicha prisión de Don 
Bernardo Patino , hermano del Secretario del señor Don 
Juan , no podia yo por esto ser justamente culpado; 
pues hubiera en tal caso cumplido con las obligaciones 
de buen vasallo , criado , y Ministro , y cooperado á 
una justificada resolución de V. M. como se debe supo- 
ner ; pues caía sobre una prisión de un hombre, que era 
cómplice mandatario, y executor de la acción (en juicio 
común contra todo derecho) que el mismo señor Don 
Juan confiesa en su carta , diciendo , lo tenia meditado^ 
dispuesto y y pensado executar contra mi persona , queriendo 
apartarme de los reales pies de V. M. con sacarme vio- 
lentamente de Madrid y de España , ó si esto no basta- 
ba , con quitarme la vida ; fuera de que á cada uno 
es licita , y conforme al derecho natural la defensa le- 
gítima de su persona. Y así , no alcanzo como el señor 
Don Juan (aún en este caso , dado y no concedido) pu- 
do llamar tal acción mia : tirania , y execrable maldad , y 
menos forjada contra e'l. 

Lo quarto , y pasando mas adelante , digo , señora: 
Que aún dado caso que yo , no solamente hubiese con- 
currido á dicha prisión de Don Bernardo , y que esta 
(lo que Dios no permita) hubiera sido menos justificada, 
todavía no podia , ni debía el señor Don Juan tomar 
contra mí aquella fuerte resolución que confiesa ; pues 
para ella no tenia , ni tiene autoridad , ni jurisdicción, 
como se dirá mas abaxo > y si el Señor Don Juan ha te- 
nido tan grande sentimiento , y por el tomado Una re- 
solución tan pesada contra mí, sin tener sólida, y ver- 
edera noticia de lo sucedido en este caso , y solo por 

al- 



alguna relación engañada: \ con quinta mas razón po~ 
dría yo tener queja , y sentimiento del señor Don Juan, 
por haber tomado dicha resolución de tanta gravedad, 
constándome claramente de la verdad de ella, por su mis* 
ma confesión l Pero esto también lo pongo á los pies de 
Christo crucificado ,, pidie'ndole .*. Ne statuat Mis hoc pec~ { 
catum* 

Eí segundo cargo es : Que yo he hecho otras diligencias 
con dañado ánimo de perderle* A que respondo , lo primea 
ro : Que ó el señor Don Juan habla de diligencias hechas 
por mí en orden á la prisión del hermano de su Secreta- 
rio , ó de otras ordenadas á fin de perderle á e'l. Si ha- 
bla de aquellas , ya consta de lo referido arriba ,. que en, 
orden á esta prisión , y perder por ella al señor D. Juan^ 
no he hecho, ni obrado alguna diligencia j y así cesa el 
cargo. Y si el señor Don Juan me hace cargo , y habla, 
en su carta de otras diligencias hechas por mí ,, á fin de: 
perderle , debía , según razón y derecho,, no solamente 
especificarlas, pero también claramente probarlas , para, 
hacerme , y publicar un cargo de tanto peso ,, y motivo 
de resolución semejante. Y no haciendo el señor Don 
Juan ni lo uno , ni lo otro , debo yo no ser condenado 
de e'l, ni de nadie por este cargo, hasta que se me haya ; 
legítimamente probado. Y si acaso el señor Don Juan 
en estas palabras alude , y habla de otras diligen-* 
cias , que de orden de V. M. se han hecho con e'l, 
para abiarle á Flandes , y á la defensa de aquellos 
países , como se tiene por constante , y lo comprue- 
ba un papel escrito en la Coruña, y remitido á esta. 
Corte , que vá de mano en mano , y se divide en seis 
puntos , en que se dan graves y repetidas quejas contra 
el gobierno de V. M. , y de sus Ministros , acusándolos 
de apasionados y malévolos , y que buscaron pretextos, 
y ocasión para echarle de Madrid, y arrojarle de España* 

Y 



55 

y perderle aún á costa de la perdida de los Países baxoss 

respondo lo primero : Que este cargo ya no es contra mí 
solo , sino contra todos los demás Ministros , y aún con- 
tra la real persona de V* M. , pues todos han hecho di- 
versas diligencias cada uno por su parte , para que el se^ 
ñor Don Juan pasase á Flandes á defender y conservar 
aquellos paises. Y así , si el señor Don Juan me hace este 
cargo por haber concurrido yo á estas diligencias , y de 
aquí ha tomado motivo para desviarme de los reales pies 
de V. M. por medios tan violentos , también podia ha- 
cérsele á los demás Ministros „ que concurrieron 4 las 
mismas diligencias , y aún á V. M. que se conformó con 
su parecer , y mandó pasar al señor Don Juan á Ilandes, 
pues fue estala mayor y mas eficaz diligencia entre todas 
las demás, Y no pudiendo , ni debiendo el señox Don 
Juan alargarse á esto , ¿ cómo á mí solo me imputa este 
cargo ? J-o segundo , si pudiera constar al señor Don 
Juan , que yo por ventura en ciertas ocasiones no hu- 
biese hecho estas diligencias para aviarle i flandes , en 
tal caso., ya no tenia fundamento de hacerme este cargo, 
y mucho menos de tomar tina tan fuerte resolución con- 
tra mí j y lo que ha pasado £n esto, Jo sabe Dios , y 
V. M. y otros Ministros suyos ; yo ni lo afirmo , ni lo 
niego por amor del secreto. X,o tercero, el mismo señor 
Don Juan , después de haberse escusado de ir á Flandes 
Ja primera vez ; y V. M. admitido su escusa, hizo de 
propio motu diversas diligencias,, y á -esa causa parece 
no debia hacerme este cargo , ni haber tomado aquella 
tan sensible resolución contra mí , supuesto que igual- 
mente hemos concurrido á estas diligencias en orden i su 
pasage á í landes. Últimamente , la ida del ¡señor Don 
Juan á JFiandes^ se ha juzgado en común opinión de ca- 
si todos ser no solamente convenicntísima 5 pero tam- 
hien necesaria para la defensa , y conservación de aque- 
llos 





líos estados , y por esta razón se han hecho tantas, y tan 
exá&as diligencias en orden á las instancias necesarias 
para su Ida á Flandes > y así confieso , que no alcanzo, 
como las diligencias hechas , y ordenadas á un fin tan 
concerniente, y necesario para la defensa de aquellos paí- 
ses , y bien de la Monarquía , pueda ser materia para 
hacer cargo á nadie , por haber hecho algunas diligen- 
cias á este mismo fin , y mucho menos para executar 
una resolución tan dura y desusada? A que se añade, 
que quando yo por mi desgracia , por haber hecho al- 
gunas diligencias semejantes , hubiera delinquido , no 
tocaba al señor Don Juan el disponer , y resolver ua 
castigo tan rigoroso , como el que confiesa en su carta 
haber meditado, y dispuesto contra mí i pues le falta la 
autoridad suprema , necesaria para tal execucion. FinaU 
mente , suponiendo que yo he hecho algunas dili- 
gencias para promover el pasage del señor Don Juan 
á Flandes , no se sigue , ni se puede inferir , que las hu- 
biese hecho con ánimo dañado de perder al señor Don 
Juan , pues podia haberlas hecho con el zelo , i inten- 
ción que semejantes acciones piden delante de Dios , y no 
con ánimo dañado de perder al señor Don Juan , ni al 
menor de la República , como fio en la misericordia de 
Dios me le hubiera dado, y no me hubiera dexado de su. 
divina mano, para faltar á tantas obligaciones , como 
me corren $ con que este cargo no subsiste , ni ayuda a 
la justificación de la resolución tomada. Y si por dili- 
gencias que se me imputan, como hechas con ánimo daña; 
do de perder al señor D. Juan , y no se prueban , ni po- 
dia probar el señor Don Juan , tomó la resolución de 
desviar , y perderme, ¿quánto mas podia yo hacer cargo 
al señor Don Juan , de haber manifiestamente intentado 
contra mí todo lo que confiesa en su carta , y es ver- 
dad constante ? Pero de esta defensa (aunque tan justa} 



taav] 



también me abstengo , remitie'ndola á Dios , y al jus- 
to juicio de los que saben dar peso á la razón y 
yerdad. 

El tercero cargo es , que he esparcido en deshonor 
idel señor Don Juan abominables voces; A que se respon- 
de lo primero , que si este cargo mira á lo sucedido en 
la prisión, ya está respondido á e'l por todo lo dicho arrii 
ba > y si mira á otros tiempos , seria del cargo del señor 
Donjuán el proponerlo á V. M. y probarlo antes de 
haber pasado á una resolución de este ge'nero , para la 
qual era necesaria mas justificación , y autoridad su- 
prema , que no tiene, como se ponderará mas abaxo. 

El quarto cargo que me hace el señor Don Juan en 
su carta , en que me imputa el garrote , que se dio en 
la cárcel de Corte (á primeros de Julio) á un hombre, 
que llama inocente , y lo propone con estas palabras: 
Declaro desde luego á V. M.,y á quantos leyeren esta carta % 
que el único motivo verdadero , que me detuvo de pasar á 
Tlandes , fue el de apartar del lado di V, M. á esa fiera tan 
indigna , por todas razones, del lugar tan sagrado que ocupa t 
habiéndome inspirado Dios á ello con una fuerza mas que na" 
tur al , desde el punto que oí la horrible tiranía de dar gañi 
rote d aquel inocente hombre , con tan nefandas circunstan- 
cias, A este cargo , señora , respondo lo primero , confe- 
sando á V. M. que por todas razones me reconozco in- 
digno de estar á los pies de V. M. , y que solo me pudo 
habilitar , y hacer idóneo para estar á ellos , la grandeza 
del señor Emperador Ferdinando III. padre de V. M. 
que se sirvió de elegirme , y nombrarme para este minis- 
terio , y consta por derecho civil , y razón natural, que 
el favor , y la elección del Príncipe , dignifica la persona 
elegida , como también la continuación de esta elección, 
y ocupación , con que el Rey (que está en el cielo) se sir-, 
vio de honrarme con muy especiales, y singulares de h 

H mons-i 



J8 

monstraciones de satisfacción , que repetidas veces manf¿ 
festó á V. M. á quien pongo por testigo , y á otras mu- 
chas personas, sirvie'ndose de mi corta suficiencia en mu- 
chas cosa^ tocantes á su real servicio j y con muy singu- 
lar confianza , encargándome la defensa de palabra , y ¿ 
por escrito del sagrado misterio de la Inmacula Concep- 
ción de la Virgen Santísima Madre Dios , de que hay 
hartos testigos, y decretos en la real Junta de dicho Mis» 
terio , y es bien notorio en la Europa , y America , don- 
de llegaron mis libros. Y no será difícil de persuadir , el 
que estos favores Imperiales y reales , continuados por 
tantos años, y aprobados con tantas demonstraciones, me 
hayan dignificado , y si quiera en alguna manera suplido 
la pequenez, ó indignidad de mi me'rito y persona. Y esta 
dignificación, y habilitación de Principes hecha á tantas 
personas de suyo bien desproporcionadas , la confesarán 
las mismas , como yo , con todo rendimiento , y recono- 
cimiento de su corazón. A que pudiera añadir la digna- 
ción de V. M. con que no solamente me ha sufrido mas 
de veinte y quatro años á sus reales pies , y nunca que- 
rido darme licencia para poderme retirar á mi rincón, 
habiéndoselo suplicado con todas las veras, de mi cora^ 
zon , y repetidas veces instado á V. M. en esto mismo, 
sino antes mandadome , y aún (si se puede decir ) roga- 
dome por el amor que debo á Dios , no hablase en esto 
palabra , ni la desamparase en el estado de su soledad , y 
viudez , continuando mi asistencia para el consuelo de 
su alma. Ni son nuevos , ni los primeros estos , y seme- 
jantes favores y honores , que yo , mis padres, y abuelos 
hemos recibido de la clementísima mano de los gloriosos 
progenitores de V. M. , y de la Augustísima casa de Aus- 
tria 5 pues consta por Diplomas Cesáreos 5 ( cuya copia au- 
tentica tengo en mi poder, y la ha visto V. M.) en que se 
da testimonio de que desde el tiempo del señor Empera- 
dor 



%9 

3or Maximiliano I.°, padre del señor Rey Felipe I.°, y, 

abuelo del Emperador Carlos V,° se han servido sus Ma- 
gestades de ocupar y emplear á los de mi familia en 
puestos nobles y principales , así políticos , como milita- 
res en el sacro Imperio , Italia , y otras partes , como 
consta por dicho Diploma > y así á lo menos por estas 
dignificaciones , nacidas de la grandeza , y clemencia de 
tantos , y tan soberanos Príncipes , cesa el cargo que me 
hace el señor Don Juan en esta parte , como también 
el motivo de querer apartarme del lado tan sagrado de 
lV. M. por esta razón, 

Respondo lo segundo ; que aunque abiertamente el 
señor Don Juan no me imputa el garrote dado á aquel 
inocente hombre , (como dice el señor Don Juan) qué lla^ 
ma horrible tiranía , todavia se colige evidentemente , así 
del asunto , como de todo el contexto , y fin de su car- 
ta , que me le atribuye á mí. Tque esto ha. sido el princi- 
pal motivo de su detención en España , para apartarme del 
sagrado lado de V. M.i pero para esta resolución, tan nota- 
da de todos, y hacerme reo de este garrote, que como di* 
go , llama horrible tiranía , era necesario , según toda ra- 
zón y derecho , que el señor Don Juan hubiese tenida 
lleno conocimiento del ajusticiado , y de toda su causa, 
y circunstancias de ella ; y siendo cierto que no lo tuvo, 
como era precisamente necesario , sigúese que el señor 
Don Juan no me puede, ni debe hacer este cargo j ní 
tampoco valerse de este suceso para motivar con el su 
detención , ni para apartarme del lado de V, M. en la for- 
ma , y modo que dice tenia meditado y dispuesto. 

Respondo lo tercero : que el garrote que se dio á 
aquel hombre , no tocó , ni pudo tocar á mi puesto , y 
estado \ pues su causa había de ser criminal forzosamen- 
te , y al parecer exterior de crimen de lesa Magestad, 
ajustado en el modo que pedirían la razón , el derecho, 

Hz el 



óo 

el tiempo , y otras circunstancias ; por cuya causa no se 
me puede á mí imputar este garrote , pues tocaba á la 
justicia ordinaria } por la qual se executó á vista de 
V. M. 5 y debemos, según todas reglas de derecho , y ¡ 
razón natural, presumir de la justificación del Prínci- 
pe , y mucho mas de la de V. M., de cuya virtud , be-( 
nignidad, y clemencia da testimonio todo el mundo, como 
también del fusto proceder de sus reales Ministros , sus 
letras , ciencia , y temor de Dios, que se obraría en esto, 
conforme á la reditud de la justicia ; luego el señor Don 
Juan debió presumir lo mismo 5 y por consiguiente , no 
hacerme este cargo , ni tomarle por motivo para su re-, 
solución tomada contra mi persona. 

Lo quarto respondo : que aunque todo lo diejao pue- 
de , y debe satisfacer á qualquiera desapasionado para 
juzgar por ageno de mí este cargo , y por otra parte no 
tener yo obligación de probar mi inocencia en hecho 
ageno obrado por la justicia ; todavía por haberme cons- 
tituido el señor Don Juan ador en esta causa , y hecho- 
íne á mí reo (como queda dicho arriba) de este garrote, 
que llama horrible tiranía , á el como ador , le incumbe 
la probanza del delito que acumula : sin embargo , no 
me faltan argumentos positivos , y probanzas sólidas , y 
eficaces con que pudiera hacer manifiesta mi inocencia, 
y no las produzgo en este papel , por juzgar no ser ne- 
cesario , reservándolas para quando lo sea * poniendo en 
el ínterin á Dios, y á V. M. por testigos de esta ver- 
dad, fiado la defenderán dónde , y quándo conviniere á 
su servicio , y á mi amparo , y consuelo. Por todo lo 
qual , consta : Que el señor Don Juan no me debió ha*- 
cer este cargo, ni tampoco tomarle por -motivo para su 
enojo , y resolución 5 en cuya virtud dispuso apartar- 
me del sagrado lado de V. M. en la forma , y modo que 
confiesa en su carta. Y si el señor Don Juan , por la 

l us " 



61 

justicia hecha en un hombre particular no conocido, y 
de mediana esfera y suposición , ni criado , ni amigo 
(al parecer) ni pariente suyo : y ademas de esto , sin la 
debida noticia , y conocimiento de esta causa , ha toma* 
do motivo contra mí para hacerme cargo tan pesado de 
una justicia que llama horrible tiranía , como también pa- 
ra tomar la resolución de apartarme tan violentamente 
de los reales pies de V. M. ¿Que razón , y justicia no 
tendré' yo para formar quejas, y sentimientos justísimos 
de esta resolución , y disposición tan rigorosa del señor 
Donjuán, ocupando como ocupo á la vista de Dios, 
y del mundo , los puestos públicos , que se ven en su 
santa Iglesia , y en esta Monarquía; teniendo de mi par- 
te tan manifiestos argumentos de mi justicia , e' inocien- 
cia? De las quales no me pretendo valer para mas , que 
para lo que sea precisamente necesario á mi defensa , y 
manifestación de la verdad , para los que fueren sinies- 
tramente impresionados ; porque todo lo demás lo remi- 
to á Dios , no á fin de que vengue la injusticia que se 
me hace, sino para que tenga de todos misericordia. 

Y supuesto que este garrote no es hecho mió , sino 
de justicia pública , que tiene V. M. con quien ( como se 
debe suponer y creer) se comunicó toda la causa , me 
causa horror , que dicha justicia , llame el señor Don 
Juan horrible tiranía ; palabra que justamente pudo , y 
debió causar á V. M., y á todos los jueces y Ministros de 
justicia entrañable dolor y desconsuelo. 

El quinto le toma de mi mala conciencia , de que 
remordido dice , que en cierta ocasión (diferente de la 
presente) en que el señor Don Juan dispuso de darme la 
muerte , y le propone con las palabras siguientes : Esta 
acción medité , dispuse , y pensaba executar sin escándalo , ni 
mas violencia ( mientras no fuese necesaria otra') que la pre- 
cisa para conseguir el intento ¡y no su muerte , como su mala 

con" 



6% 

conciencia le ha hecho temer. De este cargo que toca en mí 
muerte intentada en diez y siete de Febrero pasado , de 
que había ei señor Don Juan, como si no Fuera el darme 
la muerte , sino otra cosa menos escandalosa i puedo de^ 
cir á V. M, con verdad, que jamas he hablado , ni publi- 
cado este caso , y he tenido ánimo de dexarlo á los se-, 
cretos consejos de Dios nuestro señor , como otras mu- 
chas cosas i pero ya que ei señor Don Juan lo confiesa 
públicamente , no solo en la carta para V. M. pero en 
copias de ella enviadas á diferentes personas , y conven- 
tos de Madrid , me parece que me es licito , y aun preci- 
so el representar á V. M* no lo mucho que podia decir 
sobre este designio, sino solamente lo que puede servir de 
legítima defensa mia , en orden á dar alguna satisfacción 
á dicho cargo , y así respondo á el. 

Lo primero : que habiendo tenido avisos de personas 
de mucha suposición , que aquel Viernes diez y siete de 
Febrero ( que era del perdón de enemigos ) me convenia 
estar en mi casa , y no salir por la tarde á la junta del 
gobierno i porque sin duda estaba dispuesta mi muerte 
al pasar por el convento de la Encarnación, Y aunque 
nunca me persuadí á temor , y fiaba en Dios sería servi- 
do de mirarme con ojos de piedad, y guardarme todavía» 
fueron tantos los que me dixeron , que era tentar á Dios 
el exponerme á ese riesgo , sin especial necesidad > que 
por esta razón , y otras de conocido , y forzoso impe- 
dimento de mi ocupación , no fui á la Junta 5 y á esto lla- 
ma el señor Don Juan temor de mi mala coneiencia v Digo 
pues, señora, que aunque entonces por la benignidad de 
Dios , no tuve remordimiento de mi conciencia de pe- 
cado grave, sin embargo : Non in hoc juttificAtm sum , co« 
mo dixo ei Apóstol de sí mismo , sabiendo muy bien, 
lo que dice el Espíritu Santo , por el Concilio de Tren-. 
to : Quod nescit homo , an odio , vel amore dlgnm sit % níñ 

spe- 



*3 

spectale revelatione id didicerit. Que quiere decir: Que no 

sabe el hombre si es digno de odio , ó de amor de Dios , sino 
que se lo revele el Espíritu Santo. Si bien por algunas seña- 
íes , de que tratan ios Teólogos , y especialmente el Pa- 
dre Jeremías Dregelio de mi sagrada Religión, en su Zo- 
diaco , puede conjeturar , y tener alguna certeza moral, 
de que está en la gracia de Dios , y que S. M. le ama ; y 
no digo esto , porque yo juzgue que á mí me asistiesen 
semejantes señales : Quia non in justificationibus meis , sed 
in multis De i miserationibus prosterno ante faciem ejus de' 
frecationem meam. Y asi confiado en estas mismas miseri- 
cordias de Dios , anduve con seguridad de mi conciencia, 
ni tuve particular temor de la muerte , que sabia se me 
intentaba.. 

Respondo lo segundo : que habiendo esta meditación^ 
disposición , y resolución del señor Don Juan sucedido en 
los diez y siete de Febrero , como queda dicho , y fue or- 
denada adarme la muerte, y por este medio apartarme 
de los reales pies de V, M. manifiestamente se ve , que ni 
el motivo de la prisión del hermano de su Secretario, 
que á mi me imputa , ni el garrote de aquel hombre que 
llama inocente , que fue á principios de Junio , se pu- 
dieron atribuir á dicha resolución de darme la muerte , ó 
desviarme de los reales pies de V. M. pues dicha resolución 
fue meditada , dispuesta , y.pensada mucho antes de dicha 
prisión y garrote , que fue tres meses antes > por lo qual 
consta con claridad , que dichos motivos alegados del se- 
ñor Don Juan , para la resolución de su acción , no sub- 
sisten , y debo yo ser absuelto de este cargo. 

Respondo lo tercero : que se sabe , y bien , que el 
mandato , y disposición del señor Don Juan para diez y 
siete de Febrero , era no solo para desviarme de los rea- 
les pies de V. M. sino para quitarme la vida; de que cons< 
ta , que la resolución que el señor Don Juan dice tenia, 

me- 



*4 

meditada , dispuesta, y pensada , se estendía á mas daño 

mió , que el que refiere ahora en su carta. 

Lo quarto respondo: que el huir la muerte, y mas 
de la violenta , no es argumento siempre de la mala con- 
ciencia} pues la muerte natural la temen todos , aún los 
mas buenos, como consta de la vida de san Hilarión , y 
de otros inumerables santos. 

Lo quinto : si la huida de la muerte , fuera argu- 
mento de mala conciencia, fuera culpable Christo , que 
se escondió diversas veces , quando le quisieron dar la 
muerte : y decir esto , fuera blasfemia. Y el mismo Señor 
mandó á sus Discípulos , que quando los persiguiesen en 
una ciudad, se huyesen á otra j punto que elegante- 
mente le trata san Atanasio , y los demás Padres , y Teó- 
logos. Finalmente , el señor Don Juan , ahora en su fu- 
ga se condena de mala conciencia , si fuera verdad el 
cargo que me hace , y como no querrá que le hagan car- 
go de mala conciencia por haber huido , por solo un 
aviso , y sola una detención , y aseguración de su per- 
sona , ordenada por una santa Reyna , y señora sobera- 
na j tampoco debe querer hacerme á mí este cargo de 
mala conciencia , y tomarla por motivo de la justifica-^ 
cion de su resolución , por haber escusado el ir á la 
junta de la gobernación , y esto tanto mas , que no» 
dexe de ir á ella por temor de la muerte , sino por otros 
motivos , y embarazos que ocurrieron como arriba 
dixe. v 

El sexto cargo que me hace el señor Don Juan en su 
carta, es decir ; Que según su conciencia , tenia algunos mo- 
tivos para quitarme la vida por las causas comunes del bien 
de esta corona , y particulares suyas , &c. A esto respondo 
lo primero : que en particular no refiere el señor Don 
Juan ninguna causa del bien común de esta Monarquía^ 
y mucho menos la prueba» como en todo derecho divino, 

y 



! 



y humano, es necesario para quitar á un hombre la vida; 
y mientras el señor Don Juan no haga demonstracion de 
ellas, no entiendo cómo , según su conciencia y toda ra- 
zón podia , y debía quitarme la vida. 

Lo segundo : que no será bien oída esta doctrina de 
los que saben cómo , y en que casos es licito el homicidio; 
porque persona particular ninguna puede , conforme al 
mandamiento de Dios , matar á otro por causas comunes; 
cuya solicitud y cuidado , toca á los Príncipes. Y lo ter- 
cero , mucho menos , sin haber precedido acusación de 
delitos ante jueces competentes , y probanza de ellos. Lo 
quarto , porque sería lo contrario introducir contra la 
Ley de Dios , una do&rina del perjuicio que se sabe , y 
se ve. Lo quinto: el particular que puede solo en su de- 
fensa , con la moderación de defensa inculpable , dar á 
otro la muerte , ha de ser en caso , que no tenga otro re- 
medio su vida inocente ; pero solo por el bien común, 
no puesto en cargo , ni descargo , ni ante el que le tiene 
á su cuenta , e' imperio , inaudita la parte , con autori- 
dad propia matar, ó mandar matar , no lo puede dictar 
ninguna sana conciencia. 

Lo que el señor Don Juan añade, y particulares mlasi 
no veo como se puede verificar en muerte de hombre par- 
ticular, y mucho menos en un Consejero de Estado, Con- 
fesor de una Rey na de España, Inquisidor General, De- 
legado de la Sede Apostólica para la defensa, y conser- 
vación de nuestra santa Fe' Católica en estos rey nos , y 
Ministro de la gobernación universal de esta Monarquía, 
títulos , y oficios todos , con que sin méritos irlos , y 
por sola la divina gracia , estoy condecorado por el Vi- 
cario de Christo, y ios Reyes Católicos : y tales , que ni 
el Rey nuestro señor pudiera , ni ningún Emperador, ni 
Príncipe seglar, ni Eclesiástico darme la muerte sin cono- 

I ci- 



66 

cimiento de causa, ó notoriedad de hecho constante, que 

la mereciese. 

Lo. segundo: menos pudo sin haber dicho á V. M. 
las causas , y delitos míos , y á los que podían conocer de 
ellos , para que examinados , V. M. procediese á lo que 
ellos pedían. Pero el señor Don Juan no me ha probado 
delito contra su persona, en particular de muerte 5 y creo 
que si yo le hubiera cometido , no se me hubiera dexado 
encubierto 5 pues se saca en esta carta á plaza una justi- 
cia, en que hago testigo á Dios , que nos ha de juzgar, 
que estoy agenísimo de ella. Luego si el señor Don Juan 
tuviera causas particulares suyas , dignas de mi muerte, 
bien se puede creer , que se supieran , y dixeran j -y el no 
habérseme imputado hasta en este papel , creo que V. M; 
y sus reales Ministros y Consejeros , lo tendrán por bas- 
tante prueba de mi verdad. 

Añade diciendo : Tpara ello be tenido no solo repetidas 
opiniones , sino Instancias de gravísimos Teólogos, Señora, 
los Teólogos responden á los casos conforme se los pin- 
tan , como los confesores absuelven de los pecados en la 
calidad , y modo que los refiere el que los confesó. Pa- 
ra que debiera el señor Don Juan quitarme la vida , no 
creo que haya Teólogo que lo sea , que pueda sentirlo: 
y así creeré que de relaciones que hicieron al señor Don 
Juan los que no tuvieron atención á la realidad de ver- 
dad , sino á sus sospechas , sin bastante fundamento, y; 
juicios desviados de la razón , se formaría la que el se- 
ñor Don Juan hizo á los Teólogos > que engañados , y 
prácticamente herroneos , dixeron lo que el señor Don 
Juan refiere : y á esa causa no puede tener su parecer pe- 
so > porque lo dieron sin debido conocimiento de causa, 
y sus circunstancias. 

El séptimo cargo y motivo , que el señor Don Juan 

pro- 



producé , en orden á justificar su resolución meditada, dis* 
puesta, y pensada tanto antes, diciendo , que ha temido la 
condenación de mi alma , creyendo que estaba en mal estado** 
y prosigue el señor Don Juan , diciendo.: No he querido 
nunca aventurar la perdición de una alma, que tan probable- 
mente había de ser arrebatada en mal estado , anteponiendo 
los riesgos , y trabajos de mi persona , al deseo de hacer a 
Dios este sacrificio , , que espero de su infinita misericordia^ 
me pagará en dar feliz, logro á mi justa intenúon : todo es- 
to, señora, que toca al zelo que el señor D. Juan ha teni- 
do de que yo no muriera en pecado mortal , por el mal 
estado en que probablemente juzgó entonces estuve , se 
lo debo agradecer, como lo hago 5 y el estado y conoci- 
miento de mil conciencia , lo dexo á Dios que ha de mani- 
festar lo mas escondido de los corazones , y juzgará á ca- 
da uno según sus obras , como dice san Pablo. Solo debo 
reparar en que el señor Don Juan no solo llama justa la 
intención de matarme j pero que espera de Dios el conse- 
guir lo que pretende por este sacrificio que le hace. Se-s 
ñora, diré' á V. M. con san Pablo , amenazado de muer- 
te : Non fació animam meam pr^tiosiorem quam me. Mas 
estimo mi alma , que mi vida. Y el mismo Apóstol, que 
e'l y los demás Apostóles : Tanquam mor ti destinati. No 
solo amenazados de muerte > pero aún para la misma 
muerte. Y dixo Christo nuestro señor , que los que les 
quitasen la vida , habían de pensar que hacia n grato sa- 
crificio á Dios : Et cum ínter fecerint -vos arbitr antur se ob- 
sequian prestare Deo. A mí no me toca el defenderme mas 
que con la verdad de mis procedimientos, que por la mí* 
sericordia de Dios he vivido á la vista de Dios , y de ios 
hombres. 

El octavo cargo que me hace el señor Don Juan, y 
motivo para persistir en su intención , que es , según di- 
ce : La expulsión de esta peste (así me llama) para librar 

I 2 es- 



estos reynos de ella , y de las calamidades , y trabajos , que 
por su culpa padecen los pobres , y oprimidos vasallos. Sí este 
cargo, señora , tuviera subsistencia , confesara yo publi- 
camente , que era justa mi expulsión , y destierro de es' 
tos reynos , y yo el primero me condenara á este castigo 
y pena; pero seguro en Dios , y en mi conciencia , es- 
pero me absolverán de este cargo todos los que conocie- 
ren , y quisieren sin pasión instruirse , é informarse de 
mis procedimientos , de que luego apuntare algo. Por 
ahora , digo, que aunque esto fuera así , mi expulsión 
habia de ser por el camino , forma , y modo que prescri- 
ben la ley natural , divina, y humana 5 y que nada de 
esto asiste hoy á la resolución, e' intención del señor Don 
Juan; pues ni Dios, ni V. M. hasta ahora le han dado 
esta potestad , derecho , ó comisión : siendo así, qua om~ 
nis put estas stat a Deo : y que yo no soy causa de las ca- 
lamidades, y trabajos que hoy padecen los pobres, y 
oprimidos vasallos de estos reynos. Lo pruebo en primer 
lugar con el argumento que llaman negativo , y es en 
el caso presente afirmarlo, y decirlo el señor Don Juan, 
y no probarlo > como es preciso , según todo derecho , y 
especialmente en cargo de tanto peso y conseqüencia, 
que aún de sola aprehensión , puede originar mucho da- 
ño contra mi opinión , y mucho mas si fuere creído. Por 
lo que siendo ador contra mí el señor Don Juan, le in- 
cumbe la probanza, y que esta sea manifiesta de este car- 
go : y mié nt tas no lo probare en esta forma , no debo 
ser condenado de nadie , que tema á Dios , que dixo: 
Nollée secundumfaciem judicare. Y san Pablo : Ñeque ante 
tempus. Nadie juzgue, dice Christo señor nuestro, á otro 
por la apariencia de las cosas, ni tampoco antes del tiem- 
po en que sea convencido , y especialmente en materia 
tan grave. Y en segundo lugar se prueba : que yo no 
he sido , ni soy causa de las calamidades , y trabajos 

gnc 



6 9 

que padecen los vasallos . como me lo Imputa el señor 
Don Juan; porque desde los tiempos del señor Empera- 
dor Carlos V o . Felipe II.°, III. , y IV.°Jia sido el clamor 
de España toda en su perdición , y destrucción por 
los tributos. Consta de consulta hecha por el Consejo 
real de Castilla el año \6 ig , que después comentó , y 
deducid eruditamente Navarrete en su libro , y pido á 
V. M. y á todos los que quisieren ser enterados de esta 
verdad , se sirvan de leerla desde el principio. Consta 
también de los tiempos del señor Rey Felipe IV. ( que 
está en el cielo) que para las proposiciones de tributos, y 
donativos, se propuso siempre á los Teólogos la extrema 
necesidad en que se hallaba la Monarquía. Y en virtud de 
esta opinión se han impuesto los tributos con que se ha- 
llan cargados los vasallos. Véanse las consultas hechas 
del rey no -en Cortes , y tiempos antecedentes que se ha- 
llan en diversas Secretarías ; de que se sigue , é infiere 
claramente que yo no soy causa de estas calamidades , y 
trabajos ; y por consiguiente , queda sin fuerza este gra- 
vísimo , y perjudiciaiisimo cargo que el señor Don Juan 
me hace para mi descrédito , y separación del lado de 
V. M. 

Lo tercero : algunos años antes , que muriese el Rey 
nuestro señor (que está en el cielo) fue servido de nom- 
brarme por uno de los que asistian en la Junta general 
de Medios , por haber reconocido en mí S. M. un ar- 
diente zelo (que por la misericordia de Dios me acom- 
paña) del bien común, y alivio de estos reynos , y vasa- 
llos ; y todo lo que á su favor he obrado, y votado cons- 
tantemente en dicha Junta , dirán las consultas que la 
Junta hizo á S. M. , y se hallarán en las Secretarías , que 
son instrumentos auténticos de la verdad , y que acre- 
ditarán lo que digo. Testigos hay vivos , que son el Du- 
que de Medina , el Conde de Castrilo ? Don Antonio de 

Con» 



yo 

Contreras , Fray J&án Martínez, Confesor de S. M. y 
otros, que testificarán lo mismo. Y el Duque de Medi- 
na sobre ciertos pareceres míos , encaminados á que no 
se impusiesen nuevos tributos , los alabó con palabras 
bien encarecidas , diciendo : Que había hablado como un san 
Juan» Y lo refiero con confusión mía , aunque necesaria, 
para testimonio de la verdad, que aquí propongo y de- 
fiendo 5 que le dará también el Secretario Legasa , que lo 
era de la Junta. De que se infiere , que las calamidades, y 
trabajos no se padecen por mí. 

Pruébase claramente esto mismo , lo quarto : porque 
desde que murió S. M. (que goce de Dios) no se ha im- 
puesto tributo general alguno en estos reynos, ni pedido 
donativo alguno en las ciudades , y reynos de Castilla, 
á que he asistido en todas las ocasiones, que se trataba 
de esto , con todas mis fuerzas , y razones que disuadie- 
ron semejantes imposiciones y donativos $ de que hago 
testigo á todos los. que concurrieron conmigo en los Con- 
sejos y Juntas i y otros muchos que me oyeron hablar 
de esto fuera de ellas ; á demás que consta auténticamente 
de las consultas que se hicieron sobre dichas materias , á 
que me refiero y remito. 

Lo quinto se prueba esta verdad : porque apenas mu- 
rió el Rey nuestro señor , quando suplique' á V. M á 
quien pongo por testigo , se sirviese mandar formar una 
Junta de Ministros zelosos , e' inteligentes , que se lla- 
mó del alivio de los tributos , principalmente en las cin-> 
co especies necesarias ; que son carne , pescado , vino, 
aceyte , y vinagre. Y V. M. fue servida de conformarse 
consuma propensión de su real voluntad , y nombrar 
para ella á Don Manuel de Salamanca , entonces Presi- 
dente de Hacienda , á Don Miguel Pantoja , Don Ge- 
rónimo de San Vítores , y á Don Francisco de Herrera, 
Corregidor de esta Vilia de Madrid , y á mí. Y habien- 
do- 



7* 
dose dispuesto muchas cosas por esta Junta, y entre 

otras mas de veinte ciudades , y muchos arrendadores, 
baxado la mitad de los precios de estas especies, ofre- 
ciendo la misma paga ajustada por su arrendamiento, 
y se hubiera executado en todas , si no se hubieran 
ofrecido , y opuesto tantas dificultades , que fue fuerza 
á V. M. desistir por entonces de su prosecución, con in- 
creible dolor, y sentimiento suyo , y mió por verse frus- 
trado mi zelo, y entrañable deseo de ver aliviados los po- 
bres vasallos , de que hago testigos á los sobredichos con 
el testimonio autentico de las consultas , que paran en 
las Secretarías , y en especial en la de Don Lorenzo de 
Jauregui , que era Secretario de dicha Junta ; á que se 
añade , que en esta misma Junta , procure' con todo es- 
fuerzo persuadir , que se quitasen las quiebras de mU 
liones , como tributo el mas gravoso , y sensible para 
los vasallos , y mayormente pobres > y á este fin se han 
hecho muchas , y muy particulares diligencias , para 
vencer las graves dificultades que se ofrecían contra su 
execucion : y no habiendo sido posible por las urgen- 
tes necesidades ( que entonces grandemente apretaban) 
el poderlas vencer, y quitar dicho tributo , se halló 
la Junta , y yo con ella , obligada á desistir por en^ 
tonces de este santo intento , con increible dolor , y sen- 
timiento de todos , habiéndonos de consolar con saber, 
que la buena voluntad tiene su premio delante de Dios, 
y debe ser también estimada de los hombres , según el 
dicho del Sabio: In arduis voluisse sat est ¿ que en las 
cosas arduas , no es poco , sino mucho haber emprehen* 
dido hacerlas. 

Pruébase lo sexto : porque conociéndose ser un tri- 
buto tan quantioso el de las medias Annatas de ios juros 
antiguos y nuevos , nunca jamas fui de parecer , ni 
consentido por mi voto, que estas medias Annatas se 

qui- 



7i 

quitasen a los Juristas , por las razones , y motivos que 
me persuadieron á esto j de que hago testigos á quan- 
tos hay que han concurrido conmigo , en que se trata- 
ba este punto. Y asimismo á las Consultas que se han 
hecho sobre e'l. Digo esto por ser sabido , y público, 
porque á no serlo > ni lo dixera , ni pudiera decirlo. Yj 
no habie'ndose conformado el Rey , ni V. M. juzgando 
debia seguir el parecer contrario de tantos , y tan gran- 
des Ministros , que yo también venero , y siempre he 
Venerado , como á principio extrínseco , fundado en au- 
toridad , no se me puede hacer cargo por esta razón , ni 
imputar el que yo sea causa de las calamidades, y traba-i 
jos que se padecen. 

Pruébase lo séptimo : porque apenas llegue' á Es- 
paña sirviendo á V. M. , quando oyendo los clamo- 
res , tributos , y cobranzas de ellos por la multitud de 
Ministros ocupados en ellas , que se contaba al parecer 
un número increible , con las costas y daños que ha- 
dan , quando procure' se introduxese en España el mo- 
do de cobrarlas del señor Emperador , y orros Poten- 
tados , para que los vasallos de España no sintiesen 
opresión de tanta molestia, y aún de tanto perjuicio á la 
misma cobranza * pero tampoco esto se ha podido conse- 
guir , por causas ocurrentes , que lo estorvaron , con no 
pequeño dolor , y sentimiento de mi alma ; de que se 
infiere , que no puedo yo set la causa de las calamidades 
que se experimentan. 

Pruébase lo o&avo : porque habiendo llegado á mis 
manos un papel grave de una persona de letras , e' inteli- 
gencia en materia de tributos , en que persuadia , que 
los que estaban puestos , no eran conformes á la razón, 
necesidad y tiempo , y que todos se podían , y debiart 
reducir á uno , que carecía de todos los daños que se ex- 
perimentaban en los impuestos , con el grande deseo que 

tu- 



73 
tuve siempre del alivio ele íos pobres vasallos, bien proba- 
do en aquel papel j se lo dixe , y represente al Rey nues- 
tro señor , y después de su muerte á V. M. suplicándola 
constantemente, se sirviese de remitir dicho papel ala Jun 
ta genetal de Medios , y á los Consejos Real y de Ha- 
cienda. Y habiendo V. M. venido en ello con mucho 
gusto , examinado en dichos Consejos , aunque en ellos 
se facilitaron algunas dificultades , que se ofrecían en la 
execucion , todavia para vencer las demás se formó una 
Junta , en que entraron el Presidente de Hacienda Don 
Antonio de Contreras , el Conde de Villa-Umbrosa, 
Don Gerónimo de san Vítores , Don Juan de Gongora, 
y yo; que con sumo gusto, sin embargo de las continuas, 
y casi intolerables ocupaciones mias, me ofrecí á asistir, 
por el deseo ardientísimo que siempre he tenido del ali- 
vio de los pobres vasallos; y se va trabajando en el modo 
de la execucion , para que se consiga el alivio que V. M. 
ha deseado , y yo solicitado constantemente siempre. De 
esto hago testigos á todos quantos Consejos tiene V. M.¿ 
y á los de la Junta de Medios , de que son también au- 
ténticos testimonios las consultas de los Consejos , y de 
la Junta formada para esto. Luego yo no puedo ser acu- 
sado , ni condenado como causa de estas calamidades y 
trabajos por nadie , y mucho menos por el señor Don 
Juan , á quien se lo referí el año pasado en el Retiro , y 
alabó mucho mi solicitud y zelo , y no puedo de-? 
xar de alegarle por testigo , porque en esta causa no 
padece excepción. 

Esto se prueba lo nono , con la claridad manifies- 
ta , por saberse constantemente en todos los Consejos 
las instancias que he hecho , para que no fuesen mas. 
vexados con algún tributo los vasallos, y juntamente 
instado varias veces que para este alivio , que con 
tantas veras he pretendido , se cercenasen gastos super* , 

K - fluosw 



74 

fíuos , y se reduxesen á "moderación competente , así en 
la casa real de V. M. como en los sueldos de Ministros ¿y 
Oficiales, en¡ mercedes , raciones y ayudas de costa , y 
otras cosas , de que se podia recoger una suma conside-, 
rabie de dinero , sin los gastos y perjuicios en su cobran* 
za , que intervinieren en los demás tributos. Y de esta 
verdad son aute'nticos testimonios mis pareceres , y vo- 
tos en los Consejos y Juntas , y las consultas hechas so- 
bre todo esto , y cada cosa en particular. Y sobre ser no- 
torio y público , son testigos otros Consejeros que fueron 
del mismo parecer , y solo á fin del alivio de los Vasallos. 
De que se infiere , que el señor Don Juan justamente no 
puede hacerme á mí este cargo de las calamidades y opre* 
siones de los vasallos j ni tomarlo por motivo , pa- 
ra la resolución que refiere en su carta tomó con-r 
tra mí. 

A estas pruebas añado otra , que es la decima , por 
ser la pública voz y fama , y constante en esta Corte: 
Que el señor Don Juan con otros de su séquito , fue de 
Voto , y parecer ? que V. M. con la venida de Galeones^ 
se echase sobre seis millones de plata de los particulares; 
á que resistí yo con otros , porque esta era una aflicción 
gravísima de los vasallos , sobre la que padecían , ( de 
que hace motivos y argumentos el señor Don Juan con- 
tra mí) y se le quitaba no solo á los dueños , peroá 
otros muchos , la utilidad pública y común , que había 
de redundar de los seis millones en tantos , y todos que- 
darían por puertas. Y porque era destruir no solo todo 
el cre'dito, pero el comercio de las Indias , y á las Indias 
con España , y lo dependiente de este comercio , que to- 
do se arruinaba con la toma de los seis millones 5 y 
ademas de que era dar causas y motivos á distur- 
bios , e inquietudes, y todo lo demás que se podia, y 
debia temer dentro y fuera de España de la toma de seis 

mi- 



75 
millones de particulares ; y por esta causa nunca ha po- 
dido el señor Don Juan hacerme este cargo de la opre- 
sión de los vasallos , y mucho menos tomar motivo de 
ella contra mí, para la resolución que refiere en su car- 
ta , sabiendo lo que en esta parte obre' por el consuelo 
de ellos. 

Lo undécimo se prueba. Que el señor D. Juan antes 
de partir á la Coruña, pidió tales, y tantas cantidades de 
dinero, como consta desús cartas, yes público. Y después, 
desde la Coruña, haciendo queja gravísima de que no se le 
asistia mas que con quatrocientos mil reales de á ocho, ha- 
biéndosele ofrecido un millón , se le cumplió en mo- 
neda labrada , barras de plata , y letras de cambio, fuera 
de seiscientos mil escudos de plata : y de todo hizo poco 
caso , pidiendo siempre mas y mas , juzgando que era 
precisamente necesario todo lo que pedia para la defensa 
de Flandes , á que iba, aunque no ignoraba , que era , y 
habia de ser con nueva carga de los pobres vasallos, sobre 
quienes habia de cargar todo , añadiéndoles aflicción so- 
bre aflicción , pero necesaria en juicio del señor Don 
Juan , para la defensa de Flandes. Y esto , señora , fue 
ayer , y hecho del señor Don Juan , no mió , como ni la 
guerra , en que yo no he tenido culpa , ni me puede ha- 
cer cargo de ella el señor Don Juan , ni tomarla por mo-* 
tivo para la resolución , que en su carta refiere ha inten~ 
tado contra mí. 

Pruébase lo duodécimo : porque desde la paz de Por- 
tugal , cuya guerra, por la mayor parte ocasionó las 
opresiones que se padecen , y para dicha paz hizo tan- 
tas instancias el señor Don Juan , diciendo era precisa 
para la jornada á Flandes , hasta la resolución , que to- 
mó de no ir , por acudir ai alivio, como dice de los po- 
bres, y afligidos vasallos, no se contará, que corrieron sino 
tres meses escasos , poco mas ó menos. En estos tres me- 

K 2 ses, 



*¡6 

ses, señora , ¿ como he podido yo ser causa de esta opre* 
sion, no habiéndolo sido de la guerra? Ni en estos tres 
meses , ¿cómo he podido yo ser causa del alivio de los 
vasallos , que tantos años he buscado , pretendido , y de* 
seado? Especialmente no dependiendo de mí solo , como 
del mas minimo de los mayores Ministros de V. M. : de 
que se sigue , que tampoco ha podido el señor Don Juan 
hacerme a mí este cargo tres meses después de la guerra, 
ni tenido motivo en ellos por la opresión que dice , para 
tomar, como tomó contra mí la resolución que renereen 
su carta, como ei único autor de ella. 

Dexo , señora, el que en este tiempo , ni después de 
la muerte del Rey (que está en el cielo) tributo ó impo-f 
sicion nueva no se ha visto, y habiendo durado las guer- 
ras , hasta que el señor Don Juan partió á la Coruña , sí 
fueron pesados los tributos , lo eran por la pesadumbre 
de la guerra , que pedia todo eso, y mucho mas , coma 
constó y consta claramente al señor Don Juan del tiem- 
po que la tuvo á su cargo en Portugal , y de las quexas 
continuas que dio de lo poco , con que se le asistia, sien- 
do considerabilísimas sumas de millones ; pero no alcan- 
zaban á las pagas , que habia en tiempo del señor Don 
Juan 5 por lo qual se vio sumamente oprimida toda la 
Extremadura por los soldados , y alojamientos i de que 
son testigos todos los vivientes de aquella Provincia , y 
las cartas del señor Don Juan , y los libros del Consejo 
de Hacienda , donde consta la remisión de dinero , aun- 
que se quexa siempre agriamente , de que no era sufi- 
ciente. Y sabiendo ei señor Don Juan , que era necesario 
á qualquiera costa , aunque fuese con opresión de los 
pobres vasallos asistirle: ¿cómo puede ahora el señor Don 
Juan hacerme á mí legítimamente cargo , corno au- 
tor de esta opresión, ni tomarla por motivo contra mi (co- 
mo dice en su carta) para su resolución y determinación? 

La 



77 

La última prueba , confieso á V. M. la omitiera de 
buena gana , porque toca en mi persona. Bien sabe el 
mundo , y la Corte , que si padecen opresión los vasa- 
llos , no es por interés que yo perciba de ella , ni mis 
padres , ni hermanos , deudos , amigos , ó paniaguados, 
en quien se derrame el dinero , que sale de dicha opre- 
sión. Por el Consejo de Hacienda consta el empleo de las 
Rentas reales 5 saqúese alguna partida librada por mí , ó 
por consulta mia de algo que haya sido consumido por 
mí , ó por deudos naturales de estos reynos , ó de fuera 
de ellos j que pues las rentas de V. M. no las puedo yo 
cobrar , ni hacer invisibles , ni remitir por los ayres á 
otras partes , sino que es fuerza , que por el Presidente 
de Hacienda , con cuenta y razón , y con las notas del 
porque, ó para qué, este'n todas las partidas en los li- 
bros , sería muy fácil convencerme por ellos; pero aún 
no es esto suficiente para el cargo , que me hace el se- 
ñor Don Juan , y resolución que tomó contra mí , co- 
mo si yo fuese autor de la opresión de los pobres vasa- 
llos, pues no he podido serlo. Y por no haber podido yo 
hacer el invertimienio dicho de la Hacienda real , ya 
queda desvanecido todo el motivo que tomó el señor 
Don Juan , para lo que dice en su papel , pues le cons- 
taba que durante la guerra , era caso imposible que yo 
fuese autor de la opresión , que padecían por ella ; cons- 
tando también al señor Don Juan , que yo no era au- 
tor de la guerra , y que ella trayendo la opresión, que 
dice, á los pobres vasallos , ningún fruto me habia traí- 
do á mí, ni á mis padres, ni hermanos, ni deu dos, ni ami- 
gos , ni confidentes propios de estos reynos , ó extraños; 
como se hará demonstracioa por ios libros del real Con- 
sejo de Hacienda de V. M. 

Señora , este punto dei invertimiento de la H acien- 
da real, le toman ahora por motivo nuevo , habien - 

do 



7» 

do sido antiguo; pero siempre falso, fingido y fabricado in- 
justamente, no solo contra mi crédito (que importa poco) 
sino contra el de V. M., á fin de desacreditar el soberano 
gobierno de V. M., y destruirme á mí, porque viendo que 
esta carta, quepensó el señor D.Juan había de bastar para 
alterar, y con mover los pueblos contra V. M.tomándomeá 
mí por pretexto,yautordel investimiento de la Hacienda 
del Rey nuestro señor, no ha causado este efedro, divulgan 
ahora, y resucitan aquellas voces, que en íostiempos ante- 
cedentes , después de la muerte del Rey (que está en el 
cielo) esparcieron de que V. M. remitia , con ocasión de 
la ida de la señora Emperatriz á Alemania , muchos mi^ 
llones de plata y joyas , así para el señor Emperador 
hermano de V. M. como también á fin de edificar, y fun- 
dar un Convento , para retirarse á el V. M. aun dexan- 
do , y desamparando al Rey nuestro señor su hijo en es- 
ta su tierna edad. Desvanecida esta falsa voz , con la ver» 
dad del hecho , lo hicieron al mismo intento con ocasión 
de haber nombrado V. M. á Don Diego Riquelme, 
Obispo de Plasencia, por Presidente del real Consejo de 
Castilla , diciendo que V. M. le habia mandado con todo 
imperio , buscase tres millones de escudos , para remitír- 
selos al señor Emperador de Alemania > y que á este 
fin , entre otros principalmente r le habia hecho Presiden- 
te. Y que habiendo el resistidóse á este mandato, V.M. 
habia mostrado mucha indignación contra e'i , y encar- 
gadome á mí procurase con todas veras hablar á dicho 
Presidente , é inducirle á la execucion de este mandato 
de V. M. , y que habie'ndolo hecho, llegamos á lance de 
perdernos el respeto. Desvanecióse de la misma manera 
este testimonio falso , y sosegado el mar por poco tiem- 
po , vuelve ahora como he dicho , otra vez á resucitar- 
se la voz misma por los criados , aliados , y confidentes 
del señor Don Juan (según se dice) divulgando por el 

pue- 



19 
pueblo , que V. M. de nuevo habia remitido millones 
de dinero al señor Emperador su hermano 5 y que el se- 
ñor Don Juan habia apresado grandes cantidades de esta 
remesa j de que se ha originado tal , y tan grande des- 
consuelo , murmuraciones , y desabrimientos , que á no 
ser los Españoles tan cordialmente reverenciadores , y 
amantes de sus Reyes , y especialmente de la virtud, 
santidad , y benignidad de V. M. podia temerse algún 
desmán , y mal suceso. Y como para todo esto no se atre- 
ven á la magestad , y soberanía de sus Reyes , y por otra 
parte me tienen por el mayor confidente de V. M. , y 
por cuya mano se encaminan estas sumas á Alemania, 
resulta que todo el odio , rencor , y desabrimiento recae 
sobre mí, y esto tan pesadamente , que tengo á milagro 
el vivir, y estar en pie. Esto es lo que el señor Don Juan 
ha emprehendido conseguir, así por su carta, como tam- 
bién por estas voces, no menos falsas , que injuriosas á 
V. M. , al señor Emperador su hermano , y á mí. Pero 
fuera de lo dicho, ahora constará con claridad , y evi- 
dencia por los libros , y cuenta del Consejo de Hacien- 
da esta verdad , y de la falsedad con que imputan á 
V. M. tomándome á mí por pretexto , el invertimiento 
de la Hacienda real en las partes de Alemania, y la opre- 
sión, y calamidad que de ahí dicen forzosamente pade- 
cen los pueblos de España. 

Pero confio , señora , en la misericordia de Dios 
nuestro señor , que ha de manifestar á los corazones de 
todos la verdad , y suma inocencia de V. M. , y de este 
su mínimo , y fidelísimo capellán y criado , y confun- 
dir, y cerrar las bocas de ios que hablan semejantes mal- 
dades, enderezadas , ó ignorante ó maliciosamente á tur- 
bar el gobierno , y quietud pública de estos reynos , y á 
hacerme odioso á los pueblos 5 cuyo alivio y consuelo 

con 



8o 

con tintas veras y desvelos, siempre he procurado, y 

procurare' en quanto me fuere posible. 

Todo esto, señora, he querido , y aún debido decir 
á V. M. , no porque lo ignora V. M., sino porque lo acre- 
dite con su real aprobación , y autoridad. Ni tanto para 
mi defensa , quanto para la de V. M. , y en apoyo de la 
Verdad , y conservación de la paz , y quietud pública, 
mayormente constando , que se han esparcido en todos 
estos reynos , por el señor Don Juan, y sus confidentes, 
un sin número de copias de su carta , con las quales (en 
común sentir de todos) ha querido escandalizar, y con- 
citar contra mi en apariencia ; pero en realidad de ver- 
dad contra V. M. 5 alterando contra el gobierno , y los 
demás Ministros de V. M. los ánimos quietos y pacíficos, 
y mas los que con falta de luz de la verdad , creen todo 
lo que se dice , como también á fortificar , y á alentar 
á los que tenian los ánimos turbados , e inquietos por 
sus influencias. 

A todo lo qual era necesario ocurrir de mi parte con 
la verdad que en este papel brevemente represento , que 
pongo en sus reales manos con todo rendimiento 5 y el 
peso que le diere , será justo , y digno de toda ve- 
neración y reverencia. Madrid y Octubre 25 de i6"68. 

Este papel fue de tanta codicia luego que salió , que 
le solicitaban todos con ansia. Y reconociendo esto los- 
Padres de la Compañia , con su acostumbrada providen- 
cia , después de repartidos algunos , procuraron se sacase, 
la costa de la imprenta, vendiendo los que habian queda-, 
do; con que á muy poca se hizo esta función. Pareció este 
papel bien, según el sentir de esta parte ; y tanto , que. 
publicaban que había convertido á muchos de la con- 
traria j que por el habian reconocido la verdad , y que 
como todo lo que en el se dice era cierto y verdadero, 

no 



Si- 
no podía faltar. Los de la contraría , pusieron mil obje- 
ciones , diciendo si satisfacía ó no , ó si eran , ó no 
eran ciertos los presupuestos} porque el seííor Don Juan 
nunca le quiso matar, ni estose califica , ni se prueba 
mas que por su papel ; pues es cierto que si hubiera que- 
rido hacerlo , le hubiera sido mas fácil , que no lo que 
tenia intentado ; pues lo primero lo podía executar un 
hombre solo, y lo segundo había de ser con muchos , y 
quizas por esto se habia descubierto este caso tan inau-" 
dito i como lo es también haber venido del otro mundo 
á responder á esta consulta el Marques de Viilena , que- 
viendo que todos los vivientes no tenían atrevimiento 
para ello , por estar amedrentados con el garrote de Aba- 
lladas , acompañado con Don Pedro el cruel, y la flema 
de Pedro Hernández, cuyos nombres en el mundo son 
tan conocidos, y todos tres intitulando los de la fama y 
hicieron este discurso. 

" Los tres de la fama : junta de muertos, y desengaño 

de vivos» 



B 



fN el campo de Breñigal , en la apacible margen cíe 
un arroyuelo , que al mismo tiempo reza , y murmura; 
porque ya la Corte no administra otra cosa que moti- 
vos de llanto, y de risa , se encontraron dos venerables 
ancianos : y después de las cortesías y preguntas que en 
semejantes lances estila la curiosidad, y la urbanidad acos- 
tumbrada, dixo uno de ellos : Yo amigo , soy Don Pedro, 
Rey de Castilla, que por mi suma re&itud , merecí (á la 
verdad) el nombre de justiciero i como lo notó bien el 
Conde de la Roca. Pero ;ay de mi! ¡Que solo conse- 
guí del pueblo el de carnicero y cruel ! Dios nos libre 
(¡oh amigo!) de que el pueblo de en que uno rabia, que 
rabiará sin duda, aunque tenga el corazón hecho una 

L tr ia 



8* 

triaca, y una pura epítima. ¡Oh, qué mal liacen los Prínci- 
pes, q¿ie inflexibles en su dictamen (por justo quesea)nosa- 
ben buscar epiqueyas á la rectitud ; y se ven imprudente- 
mente expuesLos al curso violento de la sinrazón popular! 
Pues tal vez dexándose llevar de la furiosa corriente, logra- 
ría la orilla, el que acogido á la violencia rápida del sauce, ; 
zozobra sin remedio. Y, ¡oh¿ qué mal hacen las Princesas, 
que satisfechas de su inocenpia, mas que temerosas de la 
común murmuración , no quitan la materia á los jui- 
cios! ¡Quantas menos Rey ñas estuvieran en las Historias, 
si lo que les sobraba de santidad , lo hubieran añadido 
á la cautela! ¡Y qnantos menos Reyes hubieran sido, 
desgraciados, si dexándose de pundonores. y regalías, hu* 
bieran sabido ceder á la violencia » Considerando, que 
en la mejor razón de Estado , no es la mas segura alma 
Ja razón pundonorosa , sino la conservación , ó sea esto 
por medio de expugnación del contrario, ó por la volun- 
taria cesión, ó por el disimulo. ¡Qué bien entiende esta 
política el Rey de Francia, pues no hizo ascos de admi- 
tir en su casa , y en su gracia al Principe de Conde, 
que poco antes le quitó la , le estorvó las conquis- 
tas , y le quiso quitar la corona 1 ¿ Pero qué mucho , sí 
le convino para su conservación , y aumento en las. paces 
ventajosas que hizo? En fin , sirva mi fracaso de escar- 
miento, quando por no caer un punto de mi di&amen, 
y regalía , perdí con la vida el rey no > y con esto, el vas-, 
tardo Enrique , y el pueblo , que solo se contentaran, 
con que yo moderase mis nimiedades y rigores , logra- 
ron mas triunfo del que, había imaginado su lealtad. Esto 
me sucedió á mí, aún sin andar tan arrebatado , que 
prendiese á Enrique, hasta que desnaturalizado, me ocu- 
pó las Plazas con su Exército. Ni le di por rebelde , has- 
ta que teniéndole en prisiones por tres años continuos, 
me detuve en tomar la resolución , cuyas resultas fueron 

las 



4»- 

ias que debe esperar el que sin tiempo prende, el que sin 
causa determina, y sin consideración intenta. Dlxo : Y 
prosiguiendo el otro prorrumpió en estas razones. 

Yo, Serenísimo señor , soy el Marques de Villena , á 
quien la Astrología hizo celebre en el mundo , y el ar- 
bitrio de la redoma hizo famoso. Dicen, que picado me en- 
tre' en ella , para registrar, como por vidriera christalina, 
los sucesos de los siglos venideros • y dicen bien: porque 
¿.quien que tuviese la sangre que yo , no se picara por 
ver lo que en estos tiempos sucede? ¿Quie'n no se picara 
por ver fracasarse una Monarquía por un particular, 
abandonarse los Príncipes , y Señores por un plebeyo, 
las repúblicas por un Religioso , y los naturales por un 
advenedizo? ¿Y lo que mas es , aventurarse un Rey por 
un vasallo, un hermano del Rey por un criado , y el ho- 
nor sagrado de una Reyna por un Jesuita ? Es verdad, 
queme pique, no lo niego; pero pique'me , por ver 
la fe' purísima de nuestra España gobernada por un 
sugeto (aunque santo) nacido en la Alemania , y no 
en los ceremoniales de nuestro Gavinete , y en nuestros 
Ritos. 

Y me pique' , por ver que una Reyna , que ha de go- 
bernar Españoles con nuestras leyes propias, sea interior, 
y exteriormente dirigida por quien no se ha criado con las 
de nuestros reynos. No se puede temer que yerre S. M. 
de voluntad , sino de entendimiento, por falta del que tie- 
nen su confesor y diredores , por criados en otras Prag- 
máticas , y leyes desconvenientes á nuestros estilos. 

Y me pique , por ver Gorbernador de nuestra Mo- 
narquía , á quien por no conocer los temperamentos de 
sus provincias , no puede gobernarlas según ío que piden 
sus naturales; y que por ignorar la graduación de las ca- 
lidades de los Principes, y los méritos de los vasallos, 
no puede administrar con acierto la justicia distributi- * 

La va. 



t va. Y finalmente, porque por no ser de nuestro idioma, ni 
puede entender bien, ni ser entendido. 

Y me pique , por ver Consejero de Estado , al que 
en el suyo de religioso , solo puede haber aprendido á 
rezar, y decir Misa, y á retirarse de los honores j que ese 
es su instituto , y huir de las dignidades , y pompas del 
mundo, sin solicitar las políticas , y razones de Estado, 
que es de lo que un Consejero de Estado necesita, 

Y me pique' , por ver que el que es Gobernador , y 
Privado , juntamente sea Confesor , sin que en ambos 
fueros la Rey na hable con otro. Porque' ¿cómo la desa- 
hogara la conciencia, y sacará de escrúpulos en la confe- 
sión contra sí , el mismo que apasionado , ó interesado 
pudo obrar mal? 

¿Quien no se habia de picar, por ver en estos tiem- 
pos el cumplimiento de los pasados , y misteriosos vati- 
cinios i si ya no son mas , que juiciosas revelaciones ? 
Véase á santa Lugardis en su impresión original , y no 
en la traducida por uno de la Compañía j á ver si ame- 
naza la perdición de este reyno por un Jesuita l Véase 
á Quevedo sobre los Monopantones en U hora de todos , á 
ver si ha llegado la de España por el mismo camino ? 
Léase al mismo en el libro de las pestes , y fantasmas , en 
el de la pobreza. , á ver si habla en propios te'rminos so- 
bre aquel lugar ; Qui deborant viduas ::: Léase á santa Te- 
resa , á ver si predice á alguna Religión temprana fata~ 
lidad , originada de sus hijos , sino á esta. Y léase á san 
Ignacio de Loyola en sus instrucciones ó a&os % á ver si 
se la amenaza á su religión , quando alguno de ella ad- 
mitiese las dignidades que el Santo les prohibe., Y final- 
mente, léase el Apólogo donde favoreciendo los lobos á 
las. ovejas , y corderos contra los pastores , y mastines, 
vencidos, los mastines > y pastores, logró su astucia en los 
corderos , y ovejas su bien trazada carnicería 5 á ver si 

en 



«SI 

en ias promesas , y socorros de Franceses , que á unos, 

y á otros se hacen , se puede temer la mesma ruina , en 
el ardid mismo. Es verdad que me pique 5 ¿pero quien 
no se habia de picar por ver salir á la plaza del mundo ün 
manifiesto defensorio tan lleno de nulidades , y razones 
frivolas ? 

Pique'me , por ver asegurado en el , que sus padres 
fueron criados antiguos de la Cesárea casa, quando saben 
todos , que la de antiguos , solo les venia por los años '■> y 
la.de criados , por haber hecho unas puertas y ventanas 
para la referida casa. 

Piqueme por ver en e'l asegurado , que el dicho pa- 
dre ha sido Maestro del señor Emperador Ferdinandoj 
quando saben todos ( y hay testigos de vista ) que nun- 
ca entró en Palacio , sino por compañero : y que habien- 
do tres padres de su orden renunciado la confesión de 
nuestra Reyna , fue elegido de quarta impresión , como 
quien no podia negarse á una tan exúverante dicha, pues 
nunca la imaginó , quien nunca en su Religión tuvo ofi- 
cio de dignidad , ni pasó de enseñar á los muchachos las 
artes. 

Piqueme , por ver en e'l , que para escusarse del gar- 
rote , de principios morales, sacando conclusiones Pisicasj 
(sin duda que aún la Lógica se le olvidó ) y pasándose 
del derecho hasta el hecho, concluye que no pudo influir 
en la muerte por ser sacerdote ; como si porque los sacer- 
dotes tengan particular prohibición , les faltarán las fuer- 
zas, y el alvedrio para poder con mas ó menos culpa man- 
dar dar la muerte al mas pintado , y cometer otro qual- 
quier delito. 

Piqueme : por ver que se niega á las noticias de la 
prisión de Patino con la santidad de rezar Maytines para 
otro dia , como si el rezar con tanta prevención , fuera 
argumento irrefragable de inocencia , y no fuese des- 

acuer- 





acuerdo alegar semejantes sutilidades ( y solo buenas pa- 
ra las burlas) en una materia tan diversa ; y esto quan- 
do sabe el mundo , que envió á Pinilla para que hablase 
á la Reyna con estrepito , para que la prisión de su Al- 
teza , que se queria hacer , hallase menos resistencia , e 
hiciese menos ruido en los ánimos , que debian estar 
atónitos é insensibles con tan ruidosa e inopinada no- 
vedad. 

¿ Qiüe'n no se habia de picar por ver que por des- 
cargo de los puestos , que intempestivamente ha ocupa- 
do , tragándose sobre indigesto los mayores de esta Mo- 
narquía , sin que la brevedad de los unos diese lugar 
para dirigir las -obligaciones de los primeros , diga que 
no ios queria , y que la Rey na le ha obligado á tomar- 
los j quando sabemos las ansias y diligencias que en vida 
de nuestro gran Filipo hizo porque le hiciesen Inquisidor 
particular , y le entrasen en algunas Juntas? ¿Y quando 
saben muchos señores los ruegos con que pedia su inter- 
posición para entrar en el Consejo de Estado e Inquisi- 
ción? Digalo Aytona, que entonces menos espiritual , y 
mas político , echaba verbos. Digalo Castel-Rodrigo, 
que se escandalizó de tan arrebatada ambición. Y digalo 
Gastrillo , que recibió por un regalo que le hizo, la expre- 
sión de que le regalase menos , é hiciese mas merced. Y es- 
to fue porque entonces Castrillo se oponia á su preten- ; 
sion. Hablen las ciudades sobre las instancias , y agasa- 
jos que le costó su naturalización. Hable el Cardenal 
Moneada á ver si para acomodarse de rentas y pensio- 
nes , ha necesitado de los preceptos de la Reyna. 

Digo , que con razón me pique , por ver que de no 
haber quitado los tributos, se purga con decir , que ha 
solicitado ios alivios , poniendo por testigos á los Minis- 
tros de las Juntas , con que carga á los otros de crueles, 
y el se acredita de:zeloso. Pero ellos niegan la suposición, 

y 



y dicen, que la pruebe : y que , ¿como viene bien con 
su deseo , el haber hechado tributo para reparos del Pa- 
lacio de Alemania ? ¿ Y cómo siendo el todo poderoso en 
las demás cosas, con total independencia , no se valió de 
la absoluta para quitar ios tributos , que le pareció con- 
venia , por mas que los Ministros repugnasen ? ¿Y cómo 
puede verificarse el que no haya medios para quitarlos, 
quando han cesado los fines en que consumirlos? Y el 
traer por testigo á la Reyna, sobre ser sobrada llanezayes; 
poca legalidad, pues siendo juez de su causa , mal puede 
ser presentada en ella por testigo. 

Piqueme , por ver que al cargo de que transporta ri- 
quezas á Alemania , se exonera con decir que no tiene 
en ella padres, ni parientes para quien sean ; no advir- 
tiendo , que de la carencia de un fin particular e inade- 
quado , no se arguye bien la imposibilidad de una acción 
que puede tener otros fines. Hable Don Blasco lo que en 
esto siente : hable el Embajador en Alemania , y el de 
Alemania en España : hable el Guarda-joyas : hable el 
Parque : hablen los Carros largos : hable Manteles : ha- 
ble Bustos : y hablen los que han comprado oficios. Y sí 
no tiene hermanos , ¿que' serán los de la Compañía ? ¿ No 
son hermanos para haberles dado , y dotado dos Cáte- 
dras en Alcalá, contra toda razón , inmunidad y resis- 
tencia de aquella Universidad ? ¿ y otra en Salamanca, 
venciendo con halagos , y promesas ios votos ? Digalo el 
Padre Romero. ¿ No son hermanos para haber llenado 
las Inquisiciones de Calificadores de ella? Digalo la dc ; 
.Valencia. ¿Y para haber reducido á las Juntas de sus Ca- 
lificadores , todas las materias de la Inquisición l Dígan- 
lo los Calificadores de otras Ordenes , que han perdido el 
exercicio ■> y díganlo los Carmelitas , que sienten no 
haber dado puntada sobre su historia profetica , sin sa- 
ber 



88 

ber si es por las grandes ocupaciones , ó porque fue el de- 
nunciador el Padre Salinas. 

¿Quien no se habia de picar , por ver en su manifies- 
to, que se querella del señor Don Juan sin querellarse : y 
sin decir nada de e'l , lo dice todo ; y dexándoselo todo á 
Dios, no se dexa nada en el tintero i pues le agravia mas 
gravemente, que S. A. le injurió quando le atribuye la 
muerte de Santone' , y el haber intentado la de su per- 
persona , y después el haberle querido transportar en un 
coche 5 (como si el haber hecho Dios lo mismo con Elias, 
hubiese sido repugnado del Santo) aunque S. A. si lo pen- 
só así , sería por aliviar de su rigor al pueblo , á instan- 
cias suyas ? Y finalmente , motejó á S. A. desublevador 
del pueblo contra la Reyna •■> y quando dice : que no van 
contra él sus clamores , sino contra la Magestad : ¿ á quién 
pretende desacreditar , y malquistar con sus pretextos, 
sino á S. M.? Ahora, véase si me pique con razón vien- 
do , que dexa á Dios la satisfacción , quando carga 
de esta suerte á S. A. , y véase quien queda mas agra- 
ciado. 

Y me pique' , viendo que se lava las manos en los 
agravios de S. A. quando se sabe le desterraba á Flan- 
des, le prendía en Consuegra , le fulminaba causas atro- 
ces en Madrid, y le solicitaba prender ó matar en Barce- 
lona. Digánlo los Virreyes de Aragón , y Cataluña, y el 
Príncipe de Parma, que le intentaba dar por traidor , y 
confiscar los bienes, ganando los votos del Consejo con 
promesas y halagos. 

Y me pique' por ver que haya tenido en sí , y en los 
suyos Teología para hacer paces infames con un tirano, 
que se quedó con un reyno , escusándole de traidor j y 
no la tenga para escusar de traidor al zelo christiano de 
un hermano de su propio Rey , y antes la muestra te- 
ner 



8p 

ner para ío contrario , y aún para matarle. Y esto quan- 
do se admira de que haya habido Teólogos , que hayan, 
asegurado la conciencia de los que mataran á su Excelen- 
cia , siendo esta doctrina corriente , bien que impía , de 
los de su ropa. 

Y me pique', por ver que siendo igualmente doctrina 
del padre Moya, Salinas , y de su Orden toda, que pue- 
de entregarse voluntariamente un inocente al cuchillo, 
por libertar de la opresión á su Patria , y puede volarse 
de pólvora una flota , y los que en ella vienen por mar, 
si resulta contra la Patria que se enriquezcan sus enemi- 
gos y y puede uno dexarse ahogar dando su tabla á otro 
para que se salve , si es de mas importancia al común; 
no quiera el padre Confesor , ni los suyos usar de 
esta opinión, no digo para darse la muerte , que no se le 
pide tanto , ni para desposeerse de los honores , y como- 
didades , que esos se los lleva , sino para irse á su Patria. 
\ Miren adonde , y con sesenta mil ducados de pensión! 
jPor cierto que es gran lastima! Y esto quando de no ir- 
se , han de suceder infinitas calamidades, muertes de ino« 
centes, violencias, robos, y en fin la pe'rdida de toda 
esta Monarquía. jO, santo profeta Joñas ! ¡Que' dirás. 
á esto ! Si progter me exorta est tempestas. , mitite me i» 
mare. 

Y me pique' , porque sabiendo yo que motejando los 
Jesuítas de inhumanos á los Dominicos en un papel que 
días há escribieron sobre el punto de la Concepción 7 les 
argüían , ¿que cómo no dexaban su opinión menos pro- 
bable , por la mas probable , que era la pia , siendo así 
que lo podían , y debían hacer , y en ello iba la honra 
de la Reyna del Cielo, y la común quietud del rey- 
no ? Y hoy ellos quando va la honra de una reyna , y la 
quietud de estos reynos, no quieren apearse de su pare» 
cer , y opinión , solo seguida de quatro interesados, 

M quan^ 



SO 

quando la opinión común de todo el mundo es el que 
conviene que se vaya el padre Confesor, 

¿Y quien no se habia de picar para ver , que el padre 
Confesor , ni por el escrúpulo del daño que nos hace* ni 
por temor del daño que le puede venir, no quiera imitar 
el retiro del santo Rey David , y del Cardenal Adriano? 
I Ni tema la expulsión de Mr. de Geures , del Conde-Du- 
que de Olivares en España 9 del Cardenal Richilieu en 
Francia , y del Cardenal Bolseo en Inglaterra ? ¿ Ni vea 
el exeniplar de Trastamára , Privado de Don Alonso en 
su menoridad , quemado en Tordehumos por el levan- 
tamiento , y quejas de tres ciudades 5 el de Luna , y el 
de Calderón en España , y el del Cardenal Jorge , tutor 
del niño Rey Estefano de Hungría, el deAristo arrastra- 
do en Lacedemonia , y el de Fisetaen los Espartos? 

Y me pique', por ver que se traigan á Madrid armas 
y mosquetes para repartir á sus vecinos , quando solo 
los estaba aguardando para hacer lo que los Napolitanos 
del varrio de santa Lucia , contra un extrangero , y sus 
aliados. Y quando no fuera tan cierto , lo que no tiene 
duda es, que en formando Compañías, no entrará el pan, 
y se alborotarán los hambrientos. 

Y me pique-, por ver que para guardar esta Corte, 
traigan tantos soldados , que no es otra cosa , que poner 
en guarda de la carne los gatos : pues por el afe£to que 
muestran al señor Don Juan , ó por el interés que espe- 
ran de la revolución , han de ser los primeros , que en- 
tren á saco á Madrid. Bien discurrido tienen ellos , que 
de pelear contra S. A. si no tropiezan por dicha con Ja 
muerte , no adelantan á lo menos su fortuna 5 pero de 
pelear contra sus enemigos , pueden salir de esta vez ri- 
cos para toda la vida. ¡Oh, quántos tienen ya echado 
el ojo á la casa mas bien proveída de doblones! ¡Y quán- 
tos á las crueldades que les propuso su venganza ! v Quie-- 

ra 



91 

ra Dios , que ne' sea Madrid segunda Jerusalen en 
las desdichas. Y note'se , que el cometa del año pasa- 
do, es hermano del que predixo la asolación de Je- 
rusalen. 

Y me pique' , por ver que la Compañía de Jesús , in- 
discretamente ambiciosa , no reconozca con los humos 
de la pasión , que la ciega , su ruina 5 ni que escarmenta- 
dos de. Venecia , Malta , Alemania , México , Pamplo- 
na, &c. no teman la desdicha de los Templarios , y que 
saque á la plaza del mundo unos papelones tan indiscre- 
tos, que sobre malquistarlos la voluntad, los desacredita 
los entendimientos. 

Y me pique', por ver que se colora el no echar al 
padre Confesor , con el pretexto de la Regalía , diciendo 
que es contra la Magestad ; como si contra la suprema 
del señor Carlos V.° hubiese sido echar á instancias del 
pueblo, á Mr. de Geures. Y finalmente , como si hu- 
biera sido contra la divina Magestad el haber echa- 
do desde la primera silla á los profundos infiernos á 
Luzbel , un instante después que le hizo su primer 
Ministro. ,' 

Y me pique' , por ver que se temiesen intentos so- 
beranos del señor Don Juan estando en esta Corte , y 
Consejo de Estado 5 por lo qual , se le echaba á Flan- 
des , y hoy no se le admite ; quando hoy asistido de 
razón , de quejas , y lo que mas es de los Reyes de 
varios reynos , y de todos los afe&os , no se le teme 
en Campaña. O es hoy vano el desprecio , ó no pu- 
do ser antes fundado el temor , ó fia poco de sí , y de 
los suyos el que juzga ha de poder ahora en el corazón 
de Castilla contrastar una corona contra la lealtad de 
España , el que con la asistencia de casi toda ella no 
puede echar un Jesuita estrangero , solo por ser cuenta 
tocada á la Magestad. 

M2 Y 



9* _ 

Y en fin , digo señor , que me pique por lo dicho, 

y por otras muchas cosas , que por no alargarme omito. 
¡Y así picado vengo del otro mundo á responder á ciertos 
parientes mios , que degenerando de su talento y sangre, 
y apartándose del sentir común , han dado materia dila- 
tada á este incendio , pues á haberse unido todos los se- 
ñores con el pueblo , con Castilla , con Aragón , y Ca^ 
taluña , y con toda la Monarquía que desean , que el 
Padre Confesor se vaya , ya la Reyna nuestra señora es- 
tuviera consolada , el señor Don Juan pacifico , el rey no 
sin temores internos y externos del France's , que amena- 
za , y el Padre Confesor estuviera en su patria conten- 
to , y nosotros pagados 5 pues si nos dexaba que comer, 
poca fáltanos hiciera, aunque se llevara consigo los 
manteles Alemaniscos que nos traxo. Bastábanos las ta- 
blillas que puso á los pobres , quando les quitó el re- 
curso natural de las limosnas , y el haberlas cercenado á 
los Conventos , y á las viudas , que son las buenas obras 
que por acá ha hecho. Y finalmente , voy á decir á todos 
los señores mis parientes que se unan , pues en la unión 
consiste el fin de la contienda , y en la desunión y, 
parcialidad , la continuación de las desdichas. Bí£e. 

Y el Rey prosiguió : Pues yo voy también á presen* 
tarme por exemplar á la Reyna , al Jesuita , y Consejos. 
Ya comenzaban á partirse , quando una muger desafio-* 
radamente , gorda y fofa , con dos muletas , baxo de los 
brazos , saliendoles al encuentro , les dixo ; Tened , Prin- 
cipes de la fama, que todo lo que habéis hablado, detras 
de esta peña , os he atendido. Sabed que yo soy también 
una de las famosas, pues soy la celebrada fien a de Pero 
Hernández : y porque mas os admiréis , sabed que soy 
consejera trascendental de todos los Consejos de esta Cor- 
te , desde el Supremo del gobierno , hasta el mas ínfimo 
de todos. En todos me hallo , y sin mí no se resuelve na- 
da^ 



, 9 * 

da : y pues no podéis despachar sin mí , bien será que 
.nos vamos todos juntos poco á poco. Admirólos la mu- 
ger , y la propuesta 5 pero viniendo en eila , tomaron el 
camino juntos j mas viendo que ella lo tomaba con tanta 
sorna , la dixeron : Buen reposo guarda vmd. quando 
según las materias á que venimos , de una hora á otra se 
puede perder el mundo. Á que ella con su flema acos- 
tumbrada respondió : Si gastan tanta cólera , bien se . 
pueden volver, que acá en Madrid, aunque todo se pier- 
da , no salimos de este paso. Pues mas largo le trae el 
Francés , y el señor Don Juan , dixeron ellos; y así pues 
que os queréis perder , perdeos , que nosotros desespera- 
dos de vuestro remedio, nos volveremos. Quizás debe de- 
pender de mas alta providencia vuestra ceguedad ; pues 
para ganaros debe de importar , como medio único , ei 
perderos. Y volviendo las espaldas , se desaparecieron ca- 
da uno por su parte. 

Ninguno de quantos escritos ha habido , han dicho 
tanto en respuesta del Padre Confesor , como el que sa- 
lió con nombre de Consulta , siendo un Manifiesto ; pero 
sin embargo , los que le aplaudian , y no tenian noticia 
de este papel del Marques de Villena, pareciales que el se- 
ñor D. Juan de Austria no tenia séquito alguno; y sin sa- 
ber su paradero , se alargaron en hablar mucho , aunque 
mal; y alguno del vando de los Jesuítas se adelantó en el 
pulpito mas de lo que debia , y pedia el Sermón ; pero el 
señor Don Juan (de quien dice un político: Este mu- 
chacho es demonio , pues con unas cartillas en romance da que 
hacer á tantos , / tan doóios hombres ) hizo con segunda 
carta , que escribió desde Torre de Lledó , dos leguas 
de Barcelona , que callasen los maldicientes , y discur- 
riesen los cuerdos. Acompañaban otras para los señores 
de la Junta grande , ó de Gobierno , y copia de lo que 

es- 



94 

escribió al réyno de Aragón, cuyos motivos por ellas se 

reconocen. Y para contar lo sucedido después , es fuerza 

leerlas , que son en esta conformidad. 

Carta que el señor Donjuán de Austria escribió a la Reyna 

nuestra señora desde Torre de Lledá á 1 3 de Noviembre 

de 166%. 



SEÑORA. 



A 



2 1 del pasado dexé escrita á V. M. en Consuegra 
una carta yendo á montar á Caballo , para resguardar- 
me , sin mayores escándalos de la violencia ,. que en aquel 
instante supe me prevenia el Padre Everardo , lleno , y ( 
herido el corazón del justo dolor que me causó hallarme 
-en natural necesidad de tomar semejante determinación, 
quando mas lexos estaba de merecerla , y con mayor de- 
seo de que todos los míos fuesen del mayor agrado de 
L V. M., y ver atropellada por este Religioso (tan sin razón) 
la sangre r y memoria que en mí concurre del Rey nues- 
tro señor {que está en el Cielo), lo mucho que S. M« me 
honró , y fió en mi immutable fidelidad , desintere's , y^ 
amor á su servicio , y los importantes y grandes que hej 
hecho á esta Corona, 

En esta Carra ( que no dudo llegaría á las reales ma- 
nos de V. M. ) ofrecí , que desde el parage adonde me. 
encaminaba, remitiría á V. M. segundas noticias mías*, 
Después entendí , que la malevolencia del Padre Eve- 
rardo habia llegado á te'rminos de mover el real y be- 
nignísimo ánimo de V. M. , á que mandase poner por 
obra lo que yo por noticias anticipadas tenia entendido» 
y que con mano armada , y nunca oida resolución en es- 
tos 



9f 

tos reynos , con persona como yo, en quién no hay , ni 
podrá jamas haber culpa que lo merezca , se fue á Con- 
suegra (como con efe&o se executó dos dias antes de mi 
partida ) á llevarme preso al Alcázar de Segovia ; acción 
que es preciso que admire , y escandalize á quamos la 
oyeren , aunque yo puedo afirmar con verdad á V. M. 
que he llevado este grande ultraje , y quantos me ha he- 
cho desde la hora en que espiró el Rey nuestro señor 
( que está en el Cielo) con interior consuelo de que los 
padecia por el mayor servicio del Rey nuestro señor 
(Dios le guarde) por el de V, M., y bien de toda la Mo- 
narquía; y con igual esperanza de que la divina provi- 
dencia habia de permitir , que este camino mismo agrio 
y escabroso, me condujese á favorable disposición , en 
que poder contribuir á estos tres fines tan de mi obliga- 
ción. Y como quiera que todos ellos se comprehenden 
en que V. M. se digne mandar al Padre Everardo , que 
salga de los dominios de V. M, , y se encamine á Ro- 
ma ó á la parte que V. M. sea servida fuera de ellos; 
reservo también hasta entonces todas las noticias que 
ofrecí á V» M. en esta humilde , y respetuosa súplica, 
en que es cierto , señora , que es V. M. la primera in- 
teresada después del Rey nuestro señor, pues no habrá 
nadie que mire sin pasión el estado de nuestras cosas, 
que no confiese consistir en ella ía mas segura prenda 
del prudentísimo gobierno de V. M., á quien toda la 
felicidad , y reputación Española quedará eternamente 
obligada por haberla exonerado V. M. de un yugo tan 
indigno y molesto ; rescatando al mismo tiempo V. M. 
su propia libertad, y soberano juicio y prudencia , para 
poderla aplicar al común beneficio de esta Corona , y, 
emplear en esto el tiempo que el Padre Everardo gasta- 
ba solamente en divertir , y executar los . medios de su 

par- 



9 6 

particular conservación , valiéndose V. M. en conformi- 
dad de lo que el Rey nuestro señor fue servido de dexar 
dispuesto , de ios Ministros naturales de estos reynos > en 
quienes debe concurrir dolor para sentir su ruina , com- 
pasión para solicitar su remedio , y el alivio de tanto po- 
bre vasallo i (por cuya vejación sin duda nos envia Dios 
los infortunios que padecemos ) y zelo , y experiencias 
para hacer que esta grande Monarquía vuelva á ser for- 
midable á sus émulos } siendo, después de Dios, la primera 
causa de todos estos saludables efe&os , y la restauración 
del honor , y nombre Español ; lo que rendidamente re- 
presento , y suplico á V. M. cuya execucion , siendo tan 
breve, como el estado de las cosas, y el servicio de V. M., 
requieren, seré' yo el primero que desee y vote sea 
en la forma mas decente , y decorosa á la real so- 
beranía de V. M. , y al agrado con que ha tenido V. M» 
por bien de favorecer á este Religioso : para lo qual 
sobran á la grandeza de VY M. muchos caminos y 
medios. 

Estos, señora, son» mis intrínsecos , y verdade- 
ros dictámenes , sin otro humano interés , ó fin par- 
ticular mió , como lo mostrará á V. M. el tiempo ; y 
creo firmemente , que muy en breve ha de experi-, 
mentar V. M. quán del servicio de V. M. son estas hu- 
mildes representaciones que hago á lo pies de V. M. dan» 
do Dios á V. M. felicísimos aciertos , que aumente cada 
día el lustre , reputación , y aHvio de estos reynos , y la 
adoración con que veneramos á V. M. quantos tenemos el 
honor y la dicha de ser sus escíavos y vasallos. Y porque 
ha cesado , ya todo motivo de detener mas tiempo preso 
ai hermano de mi secretario r no dudo que V. M. se dig- 
nará de hacerme a mi la honra de ordenar se le ponga 
hiego en libertad. 

Tara» 



fttf 

También estoy en precisa obligación de suplicar á 
V. M. constantemente, que así como los apasionados in- 
formes , y sugestiones violentas del Padre Everardo haa 
forzado (por decirlo como lo entiendo) la retta y clemen- 
tísima intención de V. M. para que se me haya qui- 
tado el honor, y la reputación en todos los quatro ángu» 
los del mundo, con quantas manifiestas demostraciones 
lo ha podido extender mas en ellos , se sirva V. M. de 
restituirme también con demostraciones , y honras piU 
blicas estas preciosas prendas , que por tantas razones he 
antepuesto siempre á la propia vida ; en cuya propor- 
ción me será todo lo demás despreciable. Y finalmente, 
señora, repito á V. M. con humilde reverencia, y por des- 
cargo de mis grandes obligaciones al servicio del Rey nues- 
tro señor, y de V. M. y al mayor bien de los re y nos, que 
ellos mismos son , y serán los que me conserven en estos 
mis dictámenes con tan inmutable constancia , que cree- 
ría faltar á la mas sagrada lealtad , que debo al Rey nues- 
tro señor, y á V. M. si desistiese de ellos en un solo ápice: 
con que se declara quanto se puede la firmeza de esta re- 
solución. Dios guarde la Católica y real persona de V. M. 
como deseo y he menester. Torre de Lledó á 1 3 de No- 
viembre de 1 658. ^ Su mas humilde vasallo de V. M. = 
Don Juan. 

Copia de las cartas , que el señor Don Juan escribió a 

los de la Junta de Gobierno , A cada uno de pvr sí } 

ti mismo di a I 3 de Noviembre* 

AL ARZOBISPO DE TOLEDO. 

I fuese posible que en las grandes ocupaciones y zelo 
de V. £m. cupiese intención , ó deseo de turbar , ó perr 
tier el mundo 5 á io menos se le habia venido á las ma- 

N nos 



P 8 

nos la ocasión ; pero ya que en esta parte no tengo que 
pedir , ni que protestar á V, Em. , le protesto , y le pido 
por Dios , y por ese inocente ángel , y dueño nuestro, 
que aplique V, Em. ese mismo zelo y obligación con que 
nació adonde juzgare necesario , para evitar los malos 
efe&os , que seria preciso resultasen de la terquedad del 
Padre Everardo en resistir salir de estos reynos , como 
tanto nos importa á todos? y que se piense bien si es 
alhaja de tanto precio , que válgala inquietud de toda 
España. En quanto á mí , desde ahora declaro , que ni 
quiero , ni he de sacar del logro de este empeño , ni de 
sus conseqiiencias mas ínteres que la gloria de librar el 
fracasado baxel de esta Corona , de un piloto tan indig- 
no de regir su difícil timón , y que la Reyna nuestra se- 
ñora me restituya la honra , que por las iniquas suges- 
tiones de este Religioso ha permitido se me quite publi- 
camente > que son las humildes súplicas que hago en la 
carta que escribo hoy á S. M. , y verá V. Em. todo lo 
demás favorable , que fio en Dios producirá la perfec- 
ción de esta importante obra , y que ha de quedar ( con 
su divina ayuda) en beneficio del Rey nuestro señor, 
de su Magestad misma , y de estos reynos : cuyo honor 
y conservación es mi único fin , y por el me he consti- 
tuido hasta ahora á padecer ( sin ninguna contradicion ) 
las injustas calumnias, y castigo delinqüente y destinado: 
y últimamente , el efe&o mas execrable de la alevosía del 
dicho Padre Everardo de echarme la mano como á cri- 
minal reo : acción sin exemplar en quien nació como yo, 
y no puede , ni tiene , ni puede tener jamás culpa , 
que corresponda á tan desmedido ultraje y escándalo. 
Dios &c. 

" En esta misma conformidad escribió el señor Don 
Juan al Vice-Canciller de Aragón, al Marques de Ay to- 
na , y al Conde de Peñaranda. 

AL 




99 

AL PRESIDENTE DE CASTILLA. 

.Cuerdese V. S. I. que antes debió á Dios el ser Es- 
pañol y vasallo de nuestro Rey , que al Padre Everardo 
el lugar en que le puso ; y crea V. S. I. que no puede 
haber nada mas loable , ni que mejor le este' , que no 
turbar el orden de estas obligaciones, y reconocer la pri- 
mera no solo por la mayor, sino por la única 5 y esto 
nunca puede sonar mas , que á deseo de los aciertos de 
V. S. I. , y que se luzcan en servicio del Rey nuestro 
señor. Dios guarde &c. 

A D.BLASCO DE LOYOLA. 

_l ^ SA carta pondrá Vm. luego en las reales manos de 
la Rey na nuestra señora, y según mi cuenta , espero 
en estos quince dias la respuesta , y la noticia de haber 
condescendido benignamente S. M. á lo que en ella le 
suplico. Dios por quien es , la inspire estos saludables 
dictámenes , y dome la terca cerviz del Padre Everardo 
á que se ajuste á ellos con la brevedad que digo , y tan- 
to nos conviene 5 por quanto al contrario no podían de* 
xar de seguirse graves inconvenientes en la inmutable 
prosecución de este empeño. De que he querido prevenir 
repetidamente á Vm. para descargo de mi obligación, y 
de mi conciencia , para que como Ministro tan zeloso del 
servicio de Rey nuestro señor , procure que se disponga 
lo que se propone sin mas dilación , y le deba S. M. y to- 
da España este gran servicio. Dios guarde &c. 



N2 G>- 



[IOO 



ffofifl de carta , que el señor Don jftían de Austria es- 
cribió al reyno de Aragón * y en la misma confort 
mi dad á todas las Ciudades y Villas , c ± ue tienen 
• . voto en Corte i \ 



■«Jffv— 



L^Uego que pise el terreno de ese reyno , lo participe 
á V. S. por medio del Sargento general de batalla , Con- 
de de Escalante, Gentil hombre de mi Cámara, del qual, 
y del extrajo de carta para la Reyna nuestra señora, 
que envíe á V. S. , habrá entendido las causas que me 
reduxeron á. precisa obligación de poner en seguridad mí 
persona. Ahora diré' á V. S. en execucion de lo que en- 
tonces le ofrecí , que estas fueron en dos m©dos. Las 
unas , y de mayor realce , que tocaban al servicio del 
Rey nuestro señor, conservación de sus reynos , y repu- 
tación y honor de todos sus vasallos : y las otras, que 
miraban á mis particulares. En estas no me dilatare' por 
ser yo el inmediato interesado 5 y porque á vista de aque- 
llas , las he atendido menos siempre > de mas de que han 
sido tan sin intermisión desde la hora en que para casti- 
go común de esta Monarquía espiró el Rey nuestro se- 
¿Sor (que goza de Dios), que sería menester mucho volu- 
men , y tiempo para reducirlas á escrito 5 y así bastará 
insinuar , que desde aquel instante hasta el presente dia, 
apenas ha amanecido alguno en que el Padre Everardo 
no haya maquinado nuevas violencias, y ofensiones con- 
tra mí j habiendo llegado su última alevosía á procurar 
con tan profunda malicia como se ha visto , reducirme 
á postura de delinqüente, induciendo el benignísimo áni- 
mo de la Reyna nuestra señora , á que como á tal se pen- 
sase , y pusiese en execucion ei intento de prenderme, 

con 



I O I. 

con desprecio ele todas las divinas , y humanas atencio- 
nes-, y de la sangre , y memoria que en mí reside del 
Rey nuestro señor (que este en el cielo). Y que sea ver- 
dad , que el designio de querer espeler á este Religioso, 
no haya tenido ninguna consideración , ni particular in- 
terés ó satisfacción , lo muestra mi modo de proceder; 
pues si me hubiera dexado llevar del estimulo de la ven- 
ganza , y no le hubiese hecho suelta delante de Dios de 
quanto ha obrado contra mi honor y vida , hubiera 
visto quán fácil me hubiera sido acabar con él , por ca- 
minos mas recatados , y seguros ; pero hasta ahora no 
me ha aconsejado mi ánimo hacer acción de que no 
me pueda declarar autor sin ningún empacho , y me 
pesaría infinito verme reducido á tan estrechos tér- 
minos. 

En lo que el servicio de nuestro Monarca, la conser- 
vación de su Corona , y la reputación de sus vasallos^ 
se ha deteriorado , padecido , y enviiecidose por razón 
de la soberanía en que se ha colocado dicho Padre Eve- 
rardo , fueran mas justas las ponderaciones , si es que 
hay algunas bastantes á explicarlo. Él es causa única, y 
absoluta de todas nuestras calamidades , y disipación de 
dominios dentro y fuera deEspaña por sus caprichos. Tie- 
ne el Rey menos tan estimables piedras de su Corona , y 
nos vamos acabando de perder á largo paso , sin que en 
el haga esto ninguna aprehensión. Su cruel ánimo , de- 
sigual á las otras calidades que le alimentan , bien lo expe- 
rimentó aquel desdichado Malladas , hijo- de ese reyno, 
en que hizo lo mas á que han llegado los mayores tiranos 
del mundo. 

Si en tiempo del señor Emperador Carlos V.° de glo- 
riosa memoria , padeció España las tribulaciones , que 
se saben , por no poder sufrir á un Ministro extranjero, 
no obstante suceder en sazón , que era regida por su 

Rey, 



10 2 

Rey , y señor natural , y concurrieron en el Ministro 
las calidades de ser vasallo suyo, de gran sangre , cau- 
dal , y juicio para gobernar , como los extremos los mos- 
traban , y la fidelidad , y reputación grande que enton- 
ces gozaba toda la Monarquía 5 ¿que' no se podrá temer 
ahora en una menoridad , si se continuase la monstruosi- 
dad , y el horror de ver entronizado en el mas despótico 
poder á que jamas llegó Valido, á un hombre en quien 
se juntan quantas impropias partes pueden imaginarse 
para tener en las manos una valanza tan preciosa y de- 
licada , nacido fuera de los dominios de la Corona , de 
obscuro linage , de cortísima comprehension natural , so- 
bre faltarle totalmente las experiencias de que necesita el 
difícil arte de gobernar , y presumido á esta proporción, 
pues no ha acertado á conducir el timón de. este gran 
baxel de la Monarquía Española, en que tan atinados pi- 
lotos se han perdido? ¿Ambicioso en el último grado; pues 
contra las expresas prohibiciones , que el Rey nuestro se- 
ñor (que está en el cielo) dexó en su testamento , y con- 
tra lo mismo que S, M. obró en su vida , no habie'ndole 
querido dar nunca el mas leve cara&er de Ministro , se 
ha puestto tan arrebatadamente sobre nuestras cabezas, 
atrepellando todas estas nulidades ? Y el haber ascendi- 
do á quanto tiene , no solo sin Consejo , sino contra 
el expreso dictamen de la Junta que S. M. puso á la Rey- 
na nuestra señora para los fines , que constan del testa- 
mento. ¿Quien no llorará con lagrimas de sangre, al con- 
siderar cabeza y juez de la Religión Católica en estos 
reynos , dispensador de la justicia , y dueño de nuestras 
honras , vidas y haciendas , á un hombre de estas pren- 
das con la nunca vista incompatibilidad de Confesor y Va- 
lido , que es lo mismo que Fiscal y parte , quando los 
efe&os corresponden tan puntualmente á estas causas en 
el desorden general del gobierno , repetidas perdidas de 

rey- 



103 
reynos y provincias enteras , con ignominia nuestra , y 
escarnio de nuestros enemigos : despreciadas y ajadas la 
nobleza , y la milicia 5 sin justicia , sin economía rendi- 
didos y aniquilados los pobres vasallos de Castilla, con ei 
insoportable peso de tributos? 

Finalmente , por no detener mas á V. S. con lo que 
es tanto menos necesario de ponderar , quanto lo tene- 
mos todos mas á la vista , pasare' á decir , que en exe- 
cucion de lo que ofrecí á la Reyna nuestra señora en mi 
carta de 2 1 de O&ubre , he enviado hoy á sus reales ma- 
nos la humilde súplica , que V. S. verá por las adjuntas 
copias , para que sirva de mandar salga luego de estos 
reynos el Padre Everardo. Y aunque fio de la suma pru- 
dencia de S. M. que conociendo el zelo , y desinterés con 
que me muevo á este empeño y determinación , y que 
á nadie le va mas en su logro , después del Rey nues- 
tro señor , que á S. M. misma , se dignará de condescen- 
der benignamente con lo que se le súplica , no dando oí- 
dos á los perniciosas consejos del dicho Padre 5 con todo 
eso , condesíderando quán atendidas serán de S. M. las 
representaciones de V. S. , y deseando mas que la pro- 
pia vida , aplicar quantos medios juzgo eficaces para que 
se consiga este importante fin, sin los inconvenientes, 
que sería preciso resultasen de la terquedad de este Re- 
ligioso de no venir en los partidos , que se le ofrecen: 
pido y exórto á V. S. (que como miembro tan noble , y 
principal de esta Monarquía, y como quien es, es preciso 
mire con gran dolor el lamentable estado , y riesgo en 
que se halla ) coopere con sus prontas instancias , y fer- 
vorosos oficios , por medio de persona expresa , á obte- 
ner de S. M. lo que tanto nos conviene á todos 5 que de 
mi parte estoy tan en la importancia , y obligación de 
no mover cosa de que pueda resultar el mas ligero peli- 
gro á la quietud pública , y de conservarme en este mis- 
mo 



104 
mo conocimiento , á quantos cotí tanta razón tienen he- 
cho concepto de que lo que obrare ó dige're que obren, 
será siempre io que mejor este al servicio del Rey nues- 
tro señor , que aún no he querido hasta ahora dar á luz 
pública el manifiesto que tengo formado en reparación 
de mi honor , esperando en la divina misericordia , que 
hemos de vencer la dureza de este Religioso , sin pasar 
de los medios lenitivos , en que tocará á V. S. tan loable, 
y principal parte j á lo que yo por el público , y parti- 
cular interés , le quedare' con particular obligación, y re- 
conocimiento. 5 

En habiendo cumplido con una promesa que he he J 
cho á nuestra señora de Monserrate , (cuyo soberano pa- 
trocinio invoco desde el principio para la especial direc- 
ción de estos negocios), espero volverme á acercar á ese 
reyno para hallarme mas pronto por lo que pudiere ofre- 
cerse , y para alimentar la esperanza con que siempre 
estoy de expresar personalmente á V. S. quanto debe fiar 
de mi estimación y voluntad; y entre tanto que se me di- 
latare el cumplimiento de este deseo , me remito á lo que 
habrá dicho , y dirá á V. S. el Conde de Escalante. sS 
Dios guarde áV.S. muchos años en toda felicidad. Torre 
Liedó 13 de Noviembre de i6"68. 

Estas cartas llegaron á los 16 del mismo mes con cor- 
reo extraordinario *, y luego que se dieron á S. M. , y á 
los demás para quien venian , se imprimieron con lá 
que habia escrito S. A. al reyno de Aragón, y se dieron 
diferentes pliegos á señores y comunidades por la Corte, 
con que empezó á haber mucho ruido j y no poco con 
haber hecho plaza de armas el sitio del Pardo, donde 
aquartelaron docientos caballos , que sacaron de los alo- 
jamientos , no cesando en hacer acercar á Madrid , y 
á diferentes lugares otras tropas ; cosa que tuvo en gran 
confusión á la Corte. Á este mismo tiempo se hicieron 

di- 



I0 *í 

diferentes Consejos de Estado i y también al real de Cas- 
tilla se le mandó reconociese si estaba ya en estado la 
materia de hallar culpa en el señor Don Juan , que fue- 
se digna de reprobar estas acciones , y de algún castigo 
severo. Y aunque parece (según se dexa reconocer por 
los efe&os) que estuvo el Consejo con indiferencia , y que 
los mas fueron de la parte del Padre Confesor , no qui- 
so Don Antonio de Contreras se le pasase al pueblo el 
buen rato que dio á todos, manifestando su voto por es- 
crito, que fue singular, y así después de haberle enviado 
á la Reyna nuestra señora , se esparció en la Corte, 
haciendo todos grande estimación de el , así por lo biéa 
fundado , como porque hablaba como Ministro chris-^ 
tiano , virtuoso , y con todo desinterés j el qual fue comqj 
se sigue. 



D 



VOTO DE DON ANTONIO 

DE CONTRERAS. 



'ON Antonio de Contreras dice : Que este negocíaf 
es muy grave , y las circunstancias que en e'l ha habido,, 
le ha hecho gravísimo i y si en lo que se obrare de hoy 
mas , no se acertase á componer , seria de mucho perjuin 
ció para la Regalía y causa pública. Por lo qual , lo prl-| 
mero es encomendarlo á Dios nuestro señor , para que 
se*sirva su divina Magestad de mirar esta República con; 
misericordia , y encaminar lo que mas fuere del servicio 
suyo $ y procurar disponer este negocio con atención ai 
principio que ha tenido, al progreso que tiene , y al fin 
que se puede esperar > procurando los medios christia- 
nos , prudentes y eficaces. El Consejo , á quien se remi- 
tió este negocio después de la prisión de Patino , de ha-f 
ber salido los Ministros á la execucion de la prisión del 
señor Don Juan , de su retirada , y después que vino la 

O car* 



io6 

carta , que dexó escrita á V. M. , ha hecho dos consul- 
tas á V. M. , con quien se ha conformado. Y en esta , que 
és la tercera , ha parecido á Don Antonio poner su voto 
por cumplir con la obligación de la conciencia , desean- 
do poner ( según lo entiende ) lo que mas sea del servicio 
de Dios nuestro señor , de V. M. , del Rey nuestro se- 
ñor , y bien de la Monarquía. 

Señora , después de los principios , ha discurrido 
Don Antonio en este negocio y halla , que es diferencia 
entre dos vasallos de gran suposición. El uno el señor 
Don Juan de Austria , que no tiene comparación con 
ninguno ; hijo del Rey nuestro señor ( que este' en el 
Cielo), medio hermano del Rey nuestro señor, (que Dios 
ha sido servido darnos , y que guarde su divina Mages^ 
tad muchos años) de la señora Emperatriz , y de la se- 
ñora Reyna de Francia , y primo de V. M. Y el otro el 
Padre Juan Everardo , Confesor de V. M. , Inquisidor 
General , del Consejo de Estado , y uno de los Goberna- 
dores de estos reynos. En medio de estos dos sugetos está 
la Regalía que Dios nuestro señor puso en la real persona 
de V. M. , para que con maduro , igual y christiano ze- 
lo gobierne esta diferencia , con atención ,á que no per- 
diendo de vista la justicia , se eviten los daños que ame- 
nazan á la Regalía, y á la causa pública. El frangente en 
que nos hallamos , es grande , por la inquietud de los 
reynos , si no se tomase medio competente para aquietar 
estos vasallos , y que se viva en paz , que es el principal 
cuidado que debe tener la Regalía. V. M. (Dios la guar- 
de ) desea esto , preguntando á diferentes Consejos , y ¡ 
Ministros se le diga lo que podia , y debia hacer en este 
caso 5 y cada Ministro tiene obligación de decir á V. M. 
el di&amen que tuviere , para que con vista de todos, 
V. M. elija lo que convenga. Y para decir Don Antonio 
el suyo , supone la proposición del señor Don Juan , de 

que 



107 
que V.M.se sirva de apartar de sí al Padre Juan Everardo 
su Confesor , juzgándole por el Ministro que gobierna 
las acciones de V. M. Esta proposición del señor Don 
Juan tiene dos partes : una es las instancias de ella , y 
otra el modo con que se dice, que lo queria intentar. Uno y 
otro puede ser reprobado i pero la primera de desear 
apartar á los Validos de los Reyes , apenas se considera 
tiempo que no haya exemplares de este deseo , y de su 
execucion. Debe de ser pensión natural del puesto de los 
Validos, y no se suele aborrecer la persona, sino el 
exerctcio > y si consultamos las divinas letras , vemos á 
David en casa del Rey Achis , santo y bueno , querido 
del Rey , que le aliviaba sus cuidados ; mas los criados 
del Rey procuraron hechar á David i aunque con gran 
sentimiento del Rey que le tenia por santo y bueno» 
pero Satrapís non pUcet. Vete con Dios. Si consultamos 
las historias de todos los reynos , se hallarán muchos 
exemplares , pues en Castilla frescos los hemos alcanza- 
do. Del Duque de Lerma fue notable el valimiento con 
su Rey ; fue el Duque perseguido , y se determinó 
á procurar un Capelo, como lo tuvo , y después se fue á 
Valladolid j á que se dice ayudó harto su propio hijo. En 
el Conde de Olivares sucedió así como todos sabemos, y 
con el consentimiento de los Reyes han salido por aquie* 
tar los pueblos. 

En el modo que se dice disponía , y dispuso el señor 
Don Juan esto , hubo tres cosas. La primera , la dis- 
posición que dicen tenia tratada : la segunda , la carta 
que escribió á V. M., y la tercera , haber vuelto las es- 
paldas sin esperar el mandato de V. M. En la primera 
de querer sacar de la Corte al Padre Everardo , (aunque 
no sea mas que el conato ) es muy de notar y reparar. 
A un Confesor de V. M. Religioso , Inquisidor general 
sacarle de estos reynos violentamente, sin susdignida- 

O 2 des, 



\ 



■xo8 

des, ni su hacienda, y ponerle en parte donde apenas tií-J 
viese con que sustentarse ; ya se ve lo que es > y aunque 
se dice que hay exemplar , sería muy perjudicial tocarle 
aquí. La segunda , de haber escrito la carta ? es de 
gran nota y reparo. No parece haberla escrito el señor 
Don Juan 5 si ya no es que se puede recibir en cuenta 
del justo dolor que tendría de verse privado de la gra- 
cia de V. M. , y ajado con el mandato de su prisión. 
La tercera de haber vuelto las espaldas , fue convenien* 
cia , pues si sus vasallos que tanto le quieren , vieran lie* 
var preso á su dueño , nos aventuraba á que hiciesen 
pedazos á todos quantos iban , y que de ello resultasen 
unas guerras civiles de grandes daños. Señora , Don 
Antonio siente así de este caso , y después de haber di- 
cho su parecer en el Consejo , se ha conformado de que 
se use de medios suaves , y hasta ahora apenas ha oído 
decir que se haya usado de ninguno. 

El primero que parece se ofrece es , la respuesta de 
esta carta , que ha escrito el señor Don Juan á V. M. , y 
me parece muy acertado , que V. M. sea servida de 
responder , formando el principio de la carta con pala- 
bras de cariño, y satisfacción ; (como mejor pareciere) 
prosiguiendo en ella que V. M. ha estado muy atenta 
á todo lo que ha sucedido después que este negocio se 
empezó , y ha notado algún conato que se prevenia en 
ur.a carta que se escribió. Y aunque eso , y otras cir- 
cunstancias , era muy digno de censura , V. M. ha sido 
servida de mandar se olvide todo , atenta al tiempo, 
y iá sazón en que se escribió. Pero por dar satisfacción 
á 'la justicia , le debe mandar V. M. que se vuelva á 
Consuegra j que podrá venir con seguridad , debaxo de 
la protección de V. M. , y desde allí podrá decir las ra- 
zones , que tiene para que V. M. aparte de sí al Padre 
Juan Everardo , para que con vista de ellas > y lasque 

di- 



IOp 

digerc á V. M. el Padre Confesor, con este conocimiento 
de causa , podrá hacer V. M. lo que convenga en justi- 
cia , y en razón. Y para que el señor Don Juan , y todos 
los rey nos entiendan la justificación con que desease haga, 
sin recelo de estar cerca de V. M. , desde luego le apar- 
te V. M. , y se confiese V. M. con otro que sea Castella- 
no , Religioso , y que no tenga dependencia del señor 
Don Juan , ni del Padre Everardo 3 al qual debe man- 
dar V. M. no entre ea el Consejo de Estado , ni en la 
Junta de Gobierno > que aunque esto sea contra el testa- 
mento de S. M. (que esté en el cielo ) , por un impedí 
mentó legítimo , le puede dexar 5 y también que le or- 
dene V. M. no entre en Palacio , ni se le ren ita papel 
ninguno} y si alguna vez viniere á Palacio, hable en Cas- 
tellano á V. M. en Audiencia pública , como los demás 
exerciendo su Inquisición general , que se la dio el 
Pontífice. Y que podrá tener entendido el señor Don 
Juan , que V. M. con vista de la razón de una y otra 
parte , hará justicia solo con atención al servicio de Dios 
nuestro señor , y bien de sus reynos. Y mandará V. M. 
al señor Don Juan tenga cuidado de avisar quando 
llegare á Consuegra. Este es el parecer de Don Antonio 
deContreras ; quien suplica á V. M. sea servida de en- 
viarle á las partes interesadas , y el señor Don Juan, 
si fuere la carta en esta conformidad , lo verá allá 5 y aquí 
pido á V. M. mande se muestre al Padre Juan Everar- 
¿o, que es un voto que se lia encomendado á Dios nues- 
tro señor, que le pone un Ministro mas antiguo de los 
Tribunales de justicia que hay en el reyno, y ha que sir- 
ve en ellos cinqüenta y tres años 5 que tiene el pie en la 
sepultura, y procura no tener mas deseo , que el servicio 
de Dios nuestro señor , y de vuestras Magestades , y del 
bien de su Monarquía , y la unión -de todos los vasallos. 
V. M. ordenará lo que sea de su mayor servicio. 

Pa- 



110 

Pareció, como llevo dicho , bien generalmente este 
voto; pero no ie faltó su censura 5 mas sin embargo de 
ella , se executó en parte , pues la Reyna nuestra seño- 
ra respondió á S. A. con mucha templanza > remitiendo 
la carta al Duque de Osuna , para que se la diese y di- 
xese que se volviese á Consuegra , ó á la parte que quK 
siese cerca de la Corte , desde donde se pudiese confe- 
rir negocio de tanta importancia. Esto, aunque no he vis- 
to los papeles principales de ello , se tiene por cierto > y 
lo califica la respuesta del señor Don Juan de 1 1 de Di-» 
ciembre , que es la que se sigue* 

Copia de Carta del señor Don Juan de Austria , a la Reyna 
nuestra señora de 11 de. Diciembre de, 1668* 



E 



fL Duque de Osuna me ha dado la real carta de 
V. M. de tres de este , en creencia de lo que V. M. le 
ordena me diga en su real nombre. Y antes de pasar á 
repetir lo que el Duque me ha referido, y lo que con e'l 
conferí, y se me ofrece , debo postrarme rendidamente 
á los reales pies de V. M. por las honras que en esta 
carta se sirve V. M* de hacerme , pues entre otras de su- 
ma veneración mia , veo asegurado en la real benignidad 
de V. M. el haberme compadecido en algunas palabras 
con que se explicó mi gran dolor en la que dexe' escrita 
á V. M» en Consuegra , á tiempo en que me iba á po- 
ner á caballo para salvar la honra , y la vida , dignán- 
dose V. M. de subir de punto esta deuda con manifes- 
tar , que no faltará jamas de su real memoria ei que soy 
hijo del Rey nuestro señor : C c l ue est á en el cielo) pren- 
da en que hallo afianzada mi mayor felicidad , pues no 
cabe en V, M. á vista de ella , dexar de favorecerme , y 
honrarme en el mayor grado , ni se puede dar caso en 

que 



I II 

que mis andamientos obliguen , y fuerzen á V. M. á 
tratarme diferentemente como se sirve V. M. de decir en 
la misma carta. Porque , señora , de quien como yo no 
aspira á acumular hacienda , ni ha menester mas dig- 
nidades , ni desear manejo en el gobierno \ y porque por 
el cabello mas corto de su Rey, verterá toda la san- 
gre de sus venas , de que tiene el mundo tan repetidas 
experiencias , es muy fácil sacar en limpio , aún al jui- 
cio menos favorable , que no puede pensar , ni obrar na- 
da que se aparte un solo punto del mayor servicio del 
Rey nuestro señor , de V. M., y del aumento, alivio y 
reputación de sus vasallos. 

Hame dicho el Duque en execucion de las reales ór- 
denes V. M. que para ajustar las demandas , que he re- 
presentado á V. M. sería conveniente que yo pasase á 
Consuegra, ó á otro lugar de la cercanía de esa Corte* 
pudiéndolo hacer sobre Ja.palabra de V. M. pues no se 
podia tratar esto con la brevedad que conviene en tan 
gran distancia , como la que hay de Madrid á esta ciu- 
dad , y que el tener estos movimientos pendientes , po- 
drían ser de gran perjuicio á la causa pública j con lo de- 
mas que V. M. se ha servido de mandarle me insinúe, 
habiéndome referido por palabras formales de V. M. que 
quiere. V. M. se trate esta materia con trato amigable, 
y confianza , y como '¿Se debe entre V. M,,y un hijo de 
tal padre 5 términos, cuya estimación no acertare jamás á 
ponderar á V. M. 

Y pasando á responder á esto con aquel sano zelo, 
y desinterés que Dios sabe tertgo en este negocio , diré' 
á V. M. que para asegurarme yo del justo y benigno áni- 
mo de V. M. habré menester mucho menos , que la real 
palabra que V. M. ofrece , sobrando para ello la menor 
de las honras que me hace V. M. 5 pero para fiarme del 
Padre Everardo , Confesor de V . M. fuera de estos para- 

ges 



IIa 

ges donde me considero seguro , bien conocerá V. M. y 

todo el mundo , que no puede haber debaxo del cielo 
nada que baste, mientras e'l este en disposición y parage, 
que pueda usar de su malevolencia j pues quando las 
reales órdenes de S. M. , y el contrapeso de los buenos. 
Ministros le contuviesen para no valerse en mi daño de 
su despótico poder , con manifiesta violencia 5 ¿cómo po- 
día yo estar jamas seguro de una oculta alevosía , don- 
de e'l la puede executar ? Tanto mas, quando puedo afir- 
mar á V. M. con la verdad que profeso , que he tenido 
pocas horas há en mi mano una carta , y no sin firma, 
sino con las de personas grandes , y mas conocidas en el 
mundo , en que aseguran con señales , y circunstancias 
evidentes , estar anualmente tratando mi muerte dicho P#- 
dre Everardo, con esperanzas de conseguirla dentro de bre- 
ves días ? Que son las palabras mismas de la carta, 
demás de otras noticias , que aunque las doy por 
falibles , han llegado á la materia con harta proba- 
bilidad de que ha intentado encargar el dicho Pa^ 
dre esta misma comisión al Conde de Aranda , y que 
esperando ganarle á este fin , le ha introducido en el Vir- 
rey nato de Aragón tan atropelladamente , como se ha 
visto, contra las consultas de aquel Consejo, y de la Jun- 
ta del Gobierno , con tanto desayre de un vasallo deí 
grado, y méritos del Duque de Terranova, y desprecian- 
do el motivo de poca satisfacción en esta arrevatada mudan- 
za , se ha dado á lo general de aquel reyno , por cons^ 
guir dicho Padre su mal intento. Y no dudo, señora , de 
las mismas honras que V. M. acaba de hacerme , y de U 
larga experiencia , que tengo de las que he debido siem- 
pre á V. M. que no despreciará tanto la vida de quiea 
solo la desea , y aprecia para aventurarla en el real ser- 
vicio del Rey nuestro señor , de V. M. , y bien de estos 
reynos , que anteponga Y. M, al evidente riesgo de que 



yo La pierda sin ningún provecho de estos fines , el corto 
útil , y diferencia de tratar estas materias unas pocas de 
leguas mas ó menos. Qupdame solo que suplicar á V. M., 
que pues con tan justa razón está V. M. en conocimien- 
to de lo que importa el resolverlas brevemente , pues 
por esto supone V. M. tan conveniente el que yo me acer- 
case mas á esa Corte ; que ya que esto no pueda ser, por 
lo que dexo dicho , y porque es obligación indispensa- 
ble j y natural de cada uno el guardar, y asegurar su vi- 
da 5 se sirva V. M. de que se ganen los instantes de tiem- 
po en los te'rminos, y fin de este tratado, pues qualquie- 
ra nueva dilación , que con qualquier pretexto se inter- 
pusiese en ello , daria tan justamente á conocer al mas 
torpe discurso , no haberse propuesto con la sinceridad y 
buena fe', en que V. M. debe ser aconsejada. Así lo fio 
yode la suma prudencia de V. M., y quedo rogando 
incesablemente á Dios , y á su santísima Madre se lo ins- 
pire á V. M. , y que guarde la real persona de V. M. pa- 
ra bien universal de estos rey nos como he menester , y 
mas que á mí. Del Jesús de Barcelona á 11 de Diciem- 
bre de 1558. Su mas humilde vasallo de V. M. = Don 
Juan. 

Aunque esta carta parece da á entender lo que se le 
escribió al señor Don Juan , mas individual parece lo di- 
ce S. A. en la que escribió en respuesta de otra ai Conde 
de Peñaranda , que es la que se sigue. 



Qh 



il 14 

Copia de carta del señor Don Juan , escrita al Conde 
, de Peñaranda en 12 de Diciembre 

de 1668. 



c 



ON mucho gusto he leído la carta de V. E. de 3 de 
este, en que responde á la mia de 13 del pasado , por 
entender , que V. E. se halla con buena salud , y por 
todo lo que me dice en ella en orden á su fineza , sien-í 
-do cierto que no se engaña V. E. en suponer el grara 
aprecio que hago de su consumado juicio , experiencias 
y zeio del servicio del Rey nuestro señor , y la estima-¡ 
cion con que reconozco , y agradezco el afeito que siem- 
pre me ha mostrado V. E. Con todo creo , que cumplo 
en esta ocasión siguiendo , y apoyando el dictamen de 
tV. E. , de que estas materias se traten , y resuelvan por 
los medios mas rendidos , y adequados á la real grande- 
za y soberanía de la Reyna nuestra señora ; cosa que, 
nunca se podia dudar de lo que yo respeto á S. M. por 
todas las razones que debo. La substancia de lo que el 
Duque de Osuna me ha dicho de orden de S. M. , se re- 
sume en dos partes. La una es , mostrar S. M. deseo y 
conocimiento de que este negocio se concluya brevemen- 
te , y de que qualquiera dilación podría ser dañosa al 
intento , alargando la vista de las conseqüencias de den- 
tro y fuera de España. La otra es , que por este mismo 
fin de la brevedad , yo me acerque á esa Corte debaxo 
de la palabra , y fe real de la Reyna nuestra señora 5 no 
pudiendo S. M. mostrar en nada mas el concepto que 
tiene hecho de lo que importa salir de este negocio sin 
ninguna tardanza , que en querer por este medio ganar 
los pocos dias que se detendrían mas los correos en lle- 
gar de aejuí á la Corte , que de Consuegra á aquella dis- 
tancia. 

En 



1 1 y, 

En quanto á esta segunda parte , por lo que respon- 
do á S. M. , y por toda divina y humana razón , creo 
no habrá hombre que me niegue la que tengo en escu- 
sarme de salir de aquí, pues el pedir yo á la Rey na, 
nuestra señora (como V. E. me propone) seguridad en- 
tera , y competente para ir á tratar esta materia de mas, 
cerca , después de haberme ofrecido S. M. su palabra y 
fe real > ni cabe en el respeto con que yo la aprecio , ni 
para su justísimo ánimo podrá haber ninguna, que no> 
fuese menor , ni quando yo consiguiese otra , quedaría 
S. M. obligada á guardarme e'sta , que es la que reconoz- 
co por mas infalible. Al mismo paso no se halla juLío 
humano que no conozca la total imposibilidad de que 
S. M. , ni otra alguna persona del mundo me puede ase- 
gurar del intrínseco odio , y violencia del Padre Everar- 
do , mientras no estuviere fuera de estos reynos ; de ma- 
nera , que ni á la lisonja , interés y ambición , que hoy 
le predominan (tan indignamente), les pueda pasar por 
la cabeza , que llegue caso en que le vuelvan á ofrecer 
incienso. 

Que este Religioso desee , y procure mi perdición á 
precio de la ruina de estos reynos , es mas ciaro que la 
luz del mediodía. Dexo otras razones e injusticias , que 
cada día escandalizan el mundo , y toco solo esta recien- 
te , y mas vituperada, de mi pretendida prisión con sub- 
repticios instrumentos , consulta entre compadres , y 
execrables circunstancias , empezando por donde se ha^ 
habia de acabar , como Misa Muzárabe ; y todo ello á 
fin de privarme de la honra , y de la vida en abreviatu- 
ra 5 y ahora con mas fresca maldad está trazando el qui- 
tármela , y solo por parecerle que lo podría facilitar asgo 
el poner al Virrey que ha introducido en Araron , le 
metió allí de poder absoluto, á despecho de los Consejos, 

P 2 y 



H \6 

y de todos aquellos naturales ; cuyos efe&os nunca pue- 
den ser buenos. 

Repruebame V. E. que pusiese termino de quince 
'días para que saliese el Padre Everardo; y tendría V. E. 
gran razón , si yo hubiese caido en este absurdo : pero 
es cierto que lo que quise decir á Don Blasco de Lo- 
yola , no miraba de ningún modo á prescribir dias á 
S. M. , sino á hacer una suposición de lo que po- 
dría tardar el correo en ida , consulta , resolución , y 
yueita. 

La observancia de las órdenes de las personas en quien 
reside la suprema potestad, no la ignoro , y en la Reyna 
nuestra señora la reverencio sobre mi cabeza : pero no es 
contra ella, ni ha sido infinitas veces contra la de grandes 
Reyes el condescender con las humildes, y respetuosas sú- 
plicas de sus vasallos en las cosas que mas repugnan. La 
mía, si algún imprudente ardor y sentimiento , pudo en 
sus principios ponerla á luz, que desdigese de su rendí- 
do obsequio , ya la ve V. E. reducida á el , por medio 
de su atento consejo. La suma importancia , y conve- 
niencia del negocio , nadie puede dudarla. Los grandes 
daños que la dilación del Padre Everardo en salir de estos 
rey nos nos atraería , sin riesgos de que suene á amena- 
za , puedo decir que se conoce de lo mismo , que S. M. 
se sirve escribir al Duque de Osuna, y de lo que la gran 
comprehension de V. E. dibuja con colores tan finos , y 
.verdaderos. Con que por todas consideraciones , llega el 
caso en que V. E. discurre , de que los Ministros de 
S. M. concurran á S. R. P. con mis fervientes votos , pa- 
ra que no se levanten de ellos hasta conseguir de su be- 
nignidad , que nos conceda á todos esta gracia tan im- 
portante y tan precisa i pues á la verdad aunque esta 
materia hubiese comenzado solamente entre mí , y el 

Pa- 



Padre Everardo , ya es propia del Rey nuestro señor, 
y de sus Ministros , y Consejeros ; de tal manera , que 
aunque Dios permitiese que yo fuese infame , y que de- 
sistiese del intento , le debian tomar por suyo particular 
todos Vuecelencias. 

Acabare con pedir á V. E. considere quán desvaneci- 
da queda (con tan inegabie claridad)la segunda parte que 
dixe al principio de poder yo salir de aquí á la trata- 
ción de este negocio ; y en toda su, fuerza la primera del 
gran deseo , y importancia que S. M. muestra , y reco- 
noce en ganar las horas ; porque todo quanto de hoy 
mas resolviere , que no sea encaminado á que el Duque 
de Osuna, y Virrey de Aragón pongan alas en las postas, 
y envien y encaminen por los mismos ayres los correos 
que fueren , y vinieren de aquí á la Corte , será tan sos- 
pechoso á los ojos del mundo bien intencionado, que na- 
die que coteje los antecedentes, y las conseqüencias, dexa- 
rá de descubrir manifiestamente, que esta proposición ha 
sido hecha solo con ánimo de sacarme de aquí y perder- 
me. Si esto estará bien al servicio del Rey nuestro señor, 
al honor de los Ministros , y á los mismos fines que se 
pretenden evitar, V. E. lo considerará mas profundamen- 
te que yo. Dios guarde á V. E. muchos años. Del Jesús 
junto á Barcelona 12 de Diciembre de 1668, = Don 
Juan. 

Y porque se pueda explicar mejor, y se pueda en- 
tender con mas facilidad el estado en que se ha puesto la 
materia, me ha parecido poner aquí la carta que el señor 
Don Juan escribió á Barcelona , que por ella se reconoce 
lo antecedente, y nos da noticias bastantes para seguridad 
de lo que queda referido. 



Qh 



áiS 



Copia de Carta que el señor Dm Juan de Austria escribió 
ala ciudad de Barcelona en 14 de Diciembre 1668. 




E visto lo que escribe la Reyna nuestra señora á 
V. S. , y lo que con este motivo me representa, tan pro- 
pio de su gran zelo, y atención al mayor servicio del Rey; 
mi señor, y bien común de sus rey nos. Y porque V. S. 
este' en noticia de la carta que S. M. cita en la suya ha- 
berme escrito , remito inclusa la copia. Lo que el Duque 
de Osuna me ha dicho en virtud de su creencia , se re* 
duce á dos partes. La una es el gran deseo con que S. M. 
está de que se resuelvan con brevedad las súplicas que 
humildemente la hize en 13 del pasado, y el conocimien- 
to de los malos efectos , que podrían resultar á la causa 
pública, de tenerlas mas tiempo en suspensión, encar- 
gándome S. M. (con palabras y te'rminos de sumo reco- 
nocimiento mió) que se disponga esto por un tratado 
amigable. La otra parte es , que por este fin de la breve- 
dad, por la distancia grande que hay de la Corte á esta 
ciudad , convendría que yo me acercase á Consuegra, 
ó á otro lugar de aquel parage , para que con mayor 
aceleración se concluyesen estos negocios , ofrecie'ndome 
S. M. su real fe', y palabra en resguardo de mi persona. 
A la primera parte de estas , por lo que S. M. me ordena, 
y por lo que V. S. me insinúa , de cuyo afe£to hago yo 
tan particular estimación y confianza , y por todas las 
demás razones á que me induce mi obligación , mi res- 
peto , y mi esclavitud á la Reyna nuestra señora, no me 
he debido ajustar , sino rendir á S. M. infinitas gracias en 
nombre del Rey nuestro señor , y de todos sus vasallos, 
porque tan benignamente se digna de abrir una puerta 
tan favorable al breve logro de estas tan importantes ma- 
te- 



terias. En quánto á la segunda parte , no dudo yo que 
antes de oír ninguna palabra mia , conocerá V. S. , y 
qualquiera hombre del mundo, que no me fuera posible 
venir en ello , sino es queriendo hacer un voluntario 
sacrificio , y presente de mi vida al Padre Everardo, 
de cuya malevolencia , ni la palabra real de la Reyija 
nuestra señora ,■ ni otro humano resguardo puede ase-, 
gurarme fuera de estos parages , mientras e'l se detu- 
viere en estos reynos, y conservare en su mano, la vo- 
luntad , y soberanía absoluta de S. M. que es la que nos. 
destruye , y pierde á todos. La prueba de esto acaba de 
suceder. Poco ha que llegó la noticia de haber muerta 
á 8 de este el Duque de Medina de las Torres , en el 
discurso de diez horas de enfermedad 5 y se debe creer, 
haber muerto naturalmente , aunque no faltan premisas 
para dudado Y si yo muriese ayudado en otras tantas 
horas , también se podria decir era muerte natural. Pues 
si esto es infalible , ¿ con que' razón podria reconvenir 
S. M. que habian quebrantado su fe' j y palabra real ? 
¿ Ni con que' motivo castigar al que lo hiciere ? Como es 
cierto que estas cosas nadie las confiesa , y también lo 
es , que como el Duque ha muerto naturalmente , pue- 
de haber sido otra cosa , y ninguna señal hay que ca- 
lifique lo uno , ni lo otro > debiéndose decir lo mismo de 
una alevosía con arma violenta , y de otras infinitas co-, 
sas que no tienen humano resguardo , si una vez me en- 
tregase yo al arbitrio , y odio del Padre Everardo. Y 
para que V. S. quede informado mas por menor de lo. 
que digo á S. M. sobre este particular , envió también, 
inclusa copia de mi respuesta , y de otra carta que he 
escrito á uno de los primeros Ministros , satisfaciendo á 
otra suya , en que con muy buen zelo me persuadia á. 
que me ajustase á estas proposiciones ; y yo ruego á V.-S¿. 
cargue la consideración sobre lo que digo en elias , y es- 
pe- 



120 

penalmente lo último de ambas , y que este' á la mka de 
lo que en Madrid se resolviere para sacar la conseqüen- 
cia de la parte , que en ello tuviere la intención del Pa- 
dre Everardo j la qual se muestra bastantemente en las 
obligaciones que se me pretenden acordar , y cargos que 
se me procuran hacer en la Corte, que con la firma 
real de S. M. escribió á V. S. j pues en primer lugar se 
supone por un negocio de suma conveniencia mia el 
haberme mandado S. M. entrar en el Consejo de Estado; 
como si yo fuese algún extraño, ó inconfidente , habie'n- 
dome honrado el Rey nuestro señor (que está en el cielo) 
con la confianza de este puesto diez y nueve años há, por 
los grandes servicios que le habia hecho en la reducción! 
á su obediencia del reyno de Ñapóles , y expugnación 
de las plazas de Puerto Longon , y Pombíim , en cuya 
conseqüencia fue servido siempre no solo de comunicarme 
las materias mas sagradas , é importantes de su Monar- 
quía , haciendo mucho mas caso de mis zelosos dictá- 
menes de lo que ellos merecian , ni á mí me está bien 
declarar, sino que en su Corte me mandó presidir en una 
Junta compuesta de los mayores , y mas graduados Mi- 
nistros de la Corona , con la grande y nunca (hasta en- 
tonces) vista preeminencia, de que no votase en ella, 
sino que propusiese solamente , oyese los votos , los re- 
cogiese , y después remitiéndolos á las reales manos de 
S. M. sobre todos ellos , le diese el mió reservadamente. 
Considere V. S. si á vista de estas altas prerrogativas, era 
materia para acordada al viso de beneficio y favor, el 
haberme mandado S. M. llamar desde Aranjuez , donde 
á la sazón me hallaba , para que me sentase en unos ban- 
cos comunes , y votase en concurrencia de otros muchos 
Ministros. Yo creo cierto que no se podia decir mas si se 
ponderase la monstruosidad de que tenga lugar en ellas 
el Padre Everardo , y de que le haya visto el mundo ro- 
zan- 



12 1 

zándose lado á lado conmigo, con general murmuración. Y 
este sacrificio, que yo me dispuse hacer por el servicio del 
Rey nuestro señor , por cuyo motivo fue S. M. servida 
de decir, que me llamaba , como consta de su real Carta 
(que todavia conservo) quiera ahora la influencia del Pa- 
dre Everardo pintarla con misteriosas lineas de obliga- 
ción , beneficio , y honor grande mió. No es menos ex- 
traño , que pretenda persuadir por efe&o de suma con- 
fianza el haberse puesto en mis manos el Gobierno de 
las Provincias del Pais Baxo en la mas fuerte ocurren- 
cia, que en muchos años se habia ofrecido; y esto se pon- 
dera, hallándome yo Gobernador propietario de aque- 
llas Provincias , y de Borgoña , y Cherloes por el Rey 
nuestro señor (que está en el cielo) desde el año de r^43> 
sin mas intermisión de tiempo , que el que las gobernó 
el serenísimo Archiduque Leopoldo Guillermo , habien- 
do sido mi Teniente en aquellos cargos el Marques de 
Castel-Rodrigo. Y quando por la divina misericordia na- 
cí en medio de España , y todas mis acciones no solo 
han correspondido, tan sin el menor átomo de escrúpulo, 
á mis grandes obligaciones en el servicio de mi Rey, si- 
no esmerándose en el último grado de un constante ze- 
lo , trabajo , y fineza ; se quiere dar á entender, que fue 
confianza grande mandarme ir á servir mis puestos , que 
tantos años habia exercido con la misma guerra; y ahora en 
ocasión que si Dios no lo hubiera dispuesto de otro mo- 
do , era tan creíble , que me hubiese perdido , y que in- 
trínsecamente fue esta la intención , y el fin que se to- 
mó en aquella deliberación , débese de decir sin du- 
da , esta confianza por la parte de mi insuficiencia ; y 
si es por esto , confieso la razón sin ninguna hipocre- 
sía; aunque con igual seguridad de que tal qual soy, 
saben y conocen aquellas Provincias quán cordial- 
mente le pago el amor que me tienen , v con el que en 

Q es- 



12 2 

esta ocasión me esperaban, y la franqueza con que he ex- 
puesto, y expondré' siempre mi vida á ios mayores riesgos 
por su conservación y fidelidad. 

Dexo ahora a! prudente juicio de V. S. que le ha-í 
ga estas dos reconvenciones de obligación , que las su- 
gestiones del Padre Everardo intentan publicar $ y paso 
á los cargos que me hace , de que hallándome con todos 
los medios necesarios para hacer esta jornada de Flandes, 
tome una súbita resolución de escusarla después de tan^ 
tos meses de dilación ; sobre lo qual habia tanto que 
responder de mi parte , que no es para esta ocasión. 
Baste insinuar ahora , que si bien nos pudiéramos con- 
tentar con que en solo esto estuviese mal informada la 
Reyna nuestra señora , con todo eso , es de harta consi- 
deración ( y de mucho dolor mió , que tanto he deseado, 
y deseo merecer su real agrado ) el ver á S. M. tan poco 
favorablemente influida ázia mí , que no se digna de 
acordarse , que halle en los navios en que me habia de 
embarcar poco mas de la tercera parte del dinero , que 
se me prometió por fixo en Madrid se me embarcaria en 
ellos , y en cuya fe me resolví salir de la Corte , y que 
en esto se obró con tan indigno trato , que con cuidado 
se me escusaron las cartas , y las noticias , que me lo 
podían dar á conocer , hasta estar en la marina. Que en 
la infantería Española y Italiana > que se me ofreció ven- 
dría en los mismos navios , hubo no menos quiebra : y 
que la guerra con Francia ( que era el motivo principal, 
y aún único que se quería dar á mi jornada ) cesó , co- 
mo el mundo sabe; y la dilación que se me pretende atri- 
buir , no estuvo jamas en mi mano , como puedo hacer 
constar con instrumentos infalibles , y con la contesta- 
ción de quantas personas se hallaban á la sazón en aque- 
llos puertos : siendo cierto , que quando me detuve en 
el de la Coruña , hasta que supe la muerte abreviada del 

Ara- 



Aragonés , que fue lo que me hízo mudar de di&amen* 
embarazó la partida de los navios en que me había de 
embarcar, ó el estado de su avío, ó la presencia a&ualde los 
de4 enemigo , ó los tiempos contrarios 5 y casi siempre; 
rodas estas cosas juntas j como parece también por lo quq 
entonces iba participando á la Reyna nuestra señora, y 
las respuestas y aprobaciones de S. M. que tengo en mí 
poder i pero aunque los accidentes dichos , los engaños 
con que se obró conmigo, y la conseqüencia tan clara de; 
lo que debia esperar quanto mas lexos estuviese , pudie-^ 
ran con tan justa razón haberme obligado á escusar de; 
pasar á Flandes, no fue nada de lo dicho la intrínseca 
causa de mi escusa , sino ver al Padre Everardo , no solo, 
nuestro despótico Rey , sino también tirano , y no que- 
rer pasar por su vasallo. Esto he dicho otras veces , y 
esto mismo repetiré' hasta verme á mí , y á toda España' 
libre de su cautiverio , como fio en la divina Magestad, 
y en su soberana Madre lo ha de disponer con todo de- 
coro , gusto y satisfacción de la Reyna nuestra señora^ 
que es lo que yo deseo , mas que la propia vida , y á que 
no dudo contribuirá V. S. con sus prudentes delibera^ 
ciones , como se lo pido , y encargo con toda efi-¡ 
caria. Dios conserve á V. S. con la felicidad que 
deseo. Del Jesús de Barcelona á 14 de Diciembre; 
de 1668. 

Ai mismo tiempo que llegó esta carta , vinieron mu«* 
chas de diferentes ciudades , de las que tienen voto eti 
Cortes , con diferentes notas , aunque unas mismas en 
sustancia, que el señor Don Juan les habia escrito. Unas, 
vendiendo la fineza de no haberlas leido : otras , pidien- 
do á S. M. se sirviese de mandar executar lo que pedia 
el señor Don Juan, por los inconvenientes que podían 
resultar de no hacerlo así. En efe&o , la carta del señor 
Don Juan , como las de las ciudades , obligaron á hacer 

Q2 din 



224 

diferentes Consejos de Estado , y luego pasaron al de 
Castilla 5 y como e'ste se compone de tantos señores , se 
empezó luego á susurrar lo que había pasado , y se dixo 
de cierto se habia dividido de tal suerte , que fue la con- 
sulta con votos distintos. Resolvióse también , que el 
Consejo de Aragón viese todos los papeles , y diese su. 
parecer , y habie'ndolo hecho , y conferido la materia 
con mucho acierto , consultó su parecer ; que según se 
dixo , habia sido el mismo que habia resuelto el Consejo 
de Estado 5 y se tiene por cierto , que el parecer de estos 
Consejos fue el de que S. M. tomase el pretexto que fuese 
servida , y resolviese se fuese de España el Padre Con- 
fesor. Esto corrió algunos dias por fixo , y se asentaba 
por cierto , que se tomaria por pretexto , que fuese á 
Alemania por Embaxador extraordinario. 

En este estado se hallaba la Corte alegre , y aún to- 
da España, y cada dia se esperaba la salida : quando 
S. M. ( que Dios guarde ) resolvió , que para tomar re- 
solución en este negocio tan grave , se juntase la Junta 
grande, que así se llamaba la del gobierno: que son el Ar- 
zobispo de Toledo , el Presidente de Castilla , Inquisidor 
General, Vice-Canciller, Conde de Peñaranda, y el Mar- 
ques de Aytona , y hallarse S. M. en ella , como con 
efedo se executó en 30 de Diciembre , no hallándose en 
ella el Padre Confesor por lo que le toca. Dicese , que 
allí se vieron las consultas de todos los tres Consejos , y 
después de haber hecho relación de ellas , ó leidolas Don 
Blasco de Loyola , Secretario del Despacho universal, 
hablaron los asistentes cada uno en su lugar*, y dieron 
su voto en presencia de la Reyna nuestra señora. Y ha- 
biendo oido S. M. la conferencia, se levantó, dicen que 
con sentimiento grande , diciendo : Ta os he oido. Aguar- 
daba el pueblo la resolución de esta conferencia cori 
grande gusto,» creyendo seria la que los Consejos habían 

re- 



125 

resuelto , ó consultado. Y aunque se dilato algunos dias, 
solo se declaró , que S. M. había resuelto , que no halla- 
ba razón para que el Padre Everardo saliese. Mucho fue 
el sentimiento de todos , y mas viendo , que algu- 
nos particulares , afectando severidad altiva , mandaban 
con algo de mas imperio que de antes 5 con que la mayor 
parte andaba corrida , y con gran silencio por haber em- 
pezado á hacer averiguación de los escritores de diferen- 
tes papelones que habian salido, y esparcidose en la Cor- 
te contra el Padre Confesor , pero no contra los que se 
habian escrito contra S. A. No puedo hacer ponderación 
de lo que en esto ha pasado , y así paso á lo que se sigue; 
que es , que estando esto en silencio , y todos suspensos 
en sus juicios , á los 30 de Enero amanecieron en Ma- 
drid las tres cartas que se siguen : que aunque ocuparon 
los discursos , no fue con poca alegría del pueblo , y mas 
quandoen los 20 de este habia su Santidad enviado or- 
den á su Nuncio , para que en su nombre tomase la ma- 
no , y procurase ajustar esta materia ; y aunque habia ya 
empezado á hablar en ello, no se habia resuelto cosa al- 
guna , \ las cartas nos darán motivo para pasar adelante 
en este discurso , que son estas. 

Copia de carta que el señor Donjuán de Austria , escribió a 
la Rey na nuestra señora en 22 de Enero^de 16 6 o. 



la Rey na nuestra señora en 22 de Eneróle 1669. 
SEÑORA. 



A 



1 2 del pasado respondí á la real carta de V. M. 
de tres del mismo , escusándome con las humanas razo- 
nes , que entonces represente á V. M. de no dexar la se- 
guridad de estos parages , mientras el Padre Confesor 
de V. M. no estuviese fuera de estos reynos 5 y habien- 
do ponderado entonces el Duque de Osuna en el real 

nom- 



12$ 

nombre (le V. M. quanto deseaba V. M. que yo me acer« 
case á esa Corte por lo mucho que convenia ganar el 
tiempo en la conclusión amigable de mis súplicas j motn 
vando V. M. únicamente esta insinuación con la grande 
importancia de haber la corta diferencia de horas , que, 

Jodia tardar mas un correo , desde esta ciudad , que de 
tro lugar menos distante > se han visto pasar tantos dias 
Jen que todo podia estar muchas veces ajustado) sin reci- 
bir respuesta alguna de V. M. Yo , ni los tres principales 
Consejos de Estado , Castilla , y Aragón , que con loable^ 
y uniforme zelo , consultaron á V. M. sobre su real ór^ 
den (y con las clausulas que nadie ignora) ser precisa la 
salida de estos reynos del Padre Confesor 5 en cuyos vo- 
tos se incluyen tres de los cinco de la Junta de Gobiern 
no , sin que deba hacer á los dos restantes el agravio de 
imaginar , que le tuviesen diferente , conformándose 
tantos , y tan experimentados Ministros , por admirable 
influencia de Dios , con su divina inspiración , y con el 
clamor universal de los pueblos , que de ordinario son 
su misma voz ; pero aunque la consideración de todas 
estas cosas podia , y debia tenerme sin justa sospecha^ 
todavia oyendo las torpes voces , que con el motivo de 
mi asistencia en ella , y venida de los Franceses ; á esta 
frontera , se pretenden esparcir contra la propia , innata 
y primera obligación , que me alimenta , mas por de- 
sengañar á los mismos Franceses , si acaso les ha pa- 
sado tal fantasía por la cabeza , que porque juzgue dig- 
no de mí el satisfacer á esta necia malicia , quando es 
cierto que los propios que se valen de ella , por supo-i 
nerla útil á sus riñes particulares , la creen menos, quan- 
to mas la apoyan : he resuelto aceptar , y valermc de la 
real palabra , y fe que V. M» me tiene dada por mano 
del Duque de Osuna , sin pedir otra ninguna pleytesía, 
y omenaje , ajustandome al deseo , y gusto de V. M. 

con 



127 
con arrimarme á esa Corte , para que se acaben de con- 
cluir estas materias con la brevedad , que V. M. y todo 
el mundo conoce convenir. Y porque el mortal odio , y 
espíritu de venganza del Padre Confesor contra mí , se 
aumenta cada hora , y sus violentos efectos (como tengo 
dicho ) no los puede reprimir , ni resguardar esta fe , y 
palabra real que V. M. me da , siendo ley indispensable 
de la naturaleza procurar cada uno no abandonarse de 
conocido á la perdida de su honra y vida j he pedido a! 
Duque la escolta necesaria para este efe&o , yendo muy 
alborozado de acercarme á la real sombra del Rey nues- 
tro señor , y de V. M. de quien espero recibir las hon- 
ras , que siempre he deseado merecer á V. M. : cuya Ca- 
tólica , y real persona guarde Dios. Barcelona 22 de Uñe- 
ro de 1669. zz Don Juan. 

Copia de Carta que el Duque de Osuna escribió á la Reyna 
nuestra señora en 22 de Enero de 166$, 



c 



SEÑORA. 



ON gran gusto llego á los reales píes de V. M. por 
estos renglones , dando cuenta á V. M. que el señor Don 
Juan ha resuelto quanto se podia esperar de sus gran- 
des obligaciones , ponie'ndose á ellos , y en conformidad 
de lo que V. M. me ordenó por la instrucción que se me 
envió para este efecto en 3 de Diciembre , se le ha man- 
dado acercarse á Castilla ; haciéndome grande envidia 
(como puede hacerla á todos) la resolución, que ha toma- 
do por tan hidalgos , y fidelísimos motivos como le han 
movido > los que manifiesta en sus cartas , no querien- 
do dexar á los Franceses , ni aún aquella despropositada 
esperanza que los ha podido acercar á estas fronteras , dé 
que serian reparados del señor Don Juan sus andamien- 
tos, 



128 

tos , sino es para tratarlos así. Y siendo yo con quien ha 
discurrido esta grande , y honrada determinación , me 
ha constituido , cierto en crecido vinculo de amistad, y, 
obligación al señor Don Juan > y habie'ndome mandado 
V. M. solicitase el que se acercase á esa Corte , y dig- 
nándose V. M. de elegirme para este negocio , ofrecie'n- 
dole por mi mano la fe, y palabra real de V. M. para su se- 
guridad (como yo en fe' de ellos, y délas reales órdenes se 
la he asegurado) dexo empeñada en este negocio toda mí 
honra y honor , y quanto soy , con gran gusto , y satis- 
facción del señor Don Juan. Y para llevar alguna segu-< 
ridad de los peligros de una marcha tan larga , y pa- 
sando por tan diferentes rey nos , y humores , me ha¡ 
pedido una guarda de caballería , que asegure su perso- 
sona, y me ha parecido no poder negársela, y así se, 
la he dado , pues es cierto que á la vida , y custo- 
dia de un hombre tal , y que obra como se ve en lo 
que hace , se debe contribuir por todos caminos. Guarde 
Dios á V. M. &c. 

Copia de carta que escribió el Duque de Osuna al Conde de Pe: 
ñaranda en 22 de Enero de 1669. 



E 



fXcelentísimo señor. = Tío y señor mió. Por la que es* 
cribo á S. M. de que envió copia á V. E. verá la gran 
resolución que ha tomado el señor Don Juan , tan digna, 
cierto, deS. A., y de su obrar, que á mímedexa envidio- 
sísimo , y á todos puede , pues se abandona á todo por los 
motivos que refiere. Solo tengo que añadir áV. E. ene'sta, 
que he sido el interlocutor de este negocio , á quien 
S. M. lo ha fiado , y el que en fe' de la real palabra , y 
las órdenes , la he dado al señor Don Juan de su seguri- 
dad en todo. V. E. vea que en esto tengo empeñada la 

non- 



12$ 

Honra , el Honor , y quanto soy , y valgo j y que los 
hombres de nú esfera , no tenemos otra cosa que estimar, 
que la reputación. La mía no le cae á V. E. tan de lexos, 
que no crea yo le parecerá muy bien el aprecio' que he 
hecho , y hago siempre de ella j y para esto hago re- 
cuerdo á V. É. de lo que me hizo á mí (en estas mismas 
materias) de que es nieto V, E. de 'mis abuelos-, con que en 
pocas palabras se lo digo todo. He dado al señor Don 
Juan aquella guarda competente quees justo, para que no 
se aventure su persona en una marcha tan larga, y mas 
pasando por parages , de quien no tiene gran satisfac- 
ción j que el asegurar la vida de quien obra así , es obli-, 
gacion de quantos tienen nuestra sangre. Nuestro señor 
guarde á V. E. muchos años como deseo , y he menester. 
Barcelona 22 de Enero de i65p.-=Excelentísim©señor = 
El Duque de Osuna, 

§. 

Es fuerza destroncar en este párrafo la 'historia e«¿ 
que se va corriente , por no perder una pieza, que jue- 
ga en ella 'la discreción, y agudeza del Duque de Alva, 
Y es el caso , que hallándose el Conde de Villalonso , in- 
mediato heredero de la casa de la Puebla de Llerena, 
mozo de veinte años, y con muy cortos medios , hizo 
una travesura este invierno con muy poco acuerdo , y 
fue que sabiendo que su tia , hermana de su abuelo, 
Doña Lorenza de Cárdenas, viuda de Don Lorenzo Ra^ 
mirez de Prado , se hallaba con alguna cantidad de 
doblones sin haberlos menester , con tres criados suyos, 
y otros seis camaradas , una noche entraron tapadas las 
caras , y la quitaron en su presencia hasta ocho mil do- 
blones. Y aunque en esta acción anduvo el Conde poco 
atento , lo anduvo menos el dia siguiente , pues se fue 
á la cárcel de Corte á solicitar con los Alcaldes le solta- 
sen los tres criados que le habian preso 5 y como de lo 

R es- 



'13° 

escrito ya constaba ser el culpado con ellos , se hallaron 

obligados los Alcaldes á deternarle en la cárcel , y dar 
cuenta ; con que se resolvió que se asentase por preso. 
Executóse , poniéndole en una torre de la cárcel con 
guardas de vista , sin que se comunicase con nadie. Cau- 
so ^gran novedad esto, y no menos el que su tia se hubie- 
se querellado de el , porque no quiso proceder de otro 
«iodo , que judicialmente ; y así obligados del precepto 
de una hermana suya , dama de la Reyna nuestra señor 
ra , el Conde de Melgar , y su hermano , hijos del Al- 
mirante de Castilla , y Don Antonio de Toledo , hijo 
primogénito del Duque de Alva , y el Marques de Cas- 
trofuerte , y Don Albaro Osorio , señor de Villacisj to- 
maron por su cuenta el empeño , y víspera de año nue- 
_vo , á las diez de la noche , acompañados con algunos 
temerones aliados suyos , entraron en la cárcel á la de- 
sliada con achaque de verle , y le sacaron de ella con 
gran quietud, y sin alboroto., Gran ruido hizo en la Cor-: 
te este caso por acompañarle las nuevas , y cartas que Ve- 
nían del señor Don Juan , y las parcialidades que con 
ellas se seguían $ pero no menor el que hizo el Almiran- 
te de Castilla con sus dos hijos , pues metiéndolos en. su. 
coche S. E. en persona , los llevó á la cárcel , y entregó 
al Alcáyde.Tuvo muchos vítores de la gente común está 
acción '■> pero entre los señores y cortesanos no pareció 
tan bien j y mas quando se habia apartado del común sen- 
tir de todos , en orden á la expulsión del Padre Confe- 
sor , á cuyo lado se había puesto j causa que dio motivo 
al dicho Padre á persuadirse que tenia toda la nobleza 
de España de su parte. Y este juicio se divulgó por el 
tanto, que en los mas principales Grandes de Castilla 
fue de sumo sentimiento 5 tanto , que obligó al Duque 
de Alva á darse por entendido en la forma que contiene 
Ja carta , que escribió á S. A. en respuesta de otra , que 

le 



*3* 

le escribió , dándole el pésame de haberse hallado Don 

Antonio su hijo en el lance de haber sacado ai Conde de 
Yiüalonso , que es esta. 

Copia de Carta del Duque de Alva. 

SERENÍSIMO señor. 

XvEcibo la carta de V. A. de 12 de este , en que me 
favorece , sintiendo el digusto en que se ha metido mí 
hijo Antonio» Hele enviado á cazar , y para huir de la 
justicia , ha necesitado de pocos favores , con que no 
le he procurado ninguno ; pareciendome para no presen- 
tarle en la cárcel , que de la autoridad de vasallo como 
el , resulta la mayor autoridad de los Príncipes* En el 
particular de los negocios de V» A* siento que se haya 
faltado á Dios , razón y justicia para tratar de una re- 
putación tan sagrada como la de V. A.> de que Dios le 
hizo dueño , y no á otro ninguno para quitársela , y 
pues esto han hecho , atropellaráñ con todo para quitar 
tar la vida á V. A. que no es mas que á lo que han ti- 
rado hasta aquí 5 pero habiendo declarado todos los tri- 
bunales > y la aclamación de todos la verdad , no hallo 
que pueda haber nadie tan ruin » que al hermano del 
Rey > y hijo de su mismo padre , le haya de dexar car- 
gado de razón , y de zelo de su servicio , por el Con- 
fesor de la Reyna , y por decirlo todo > por un Jesuíta; 
y aunque por gusto de los Reyes se puede arriesgar 
mucho, por el gusto que es contra los intereses comunes, 
y beneficio de la corona i no es servicio suyo seguirle su 
gusto. Este Padre vive tan mal informado , que le ha 
parecido posible , que la nobleza de estos reynos le tenga 
por caudillo sin ser elección suya ; y esta fantasía tan re- 
prehensible por sí , y por quien la pensó amanecer , co- 

R2 rao 



1 1 i 

mo si pudiera tener algún fundamento , íe íísongea sim-a 
plemente , pues si se llegara á declarar , se hallara castH 
gado viéndose escupir de hidalgos de privilegio. Yo con-, 
fieso á V. A. que creo que con haber pocos desvergon- 
zados , hubiera menos , sino se hallaran tan consentidos^ 
y que puesto V. A. en estos confines , se extinguieran 
con gran facilidad , pues ios mantiene la ruin atención 
que se profesa sin ningún otro motivo justo , ni Leal. 
V, A. perdone lo que le he cansado. , y crea que míen** 
tras sea puesto en términos de poderme hallar , no falta- 
re' á todo lo que fuere de mayor servicia suyo. Madrid 
27 de Enero de 1669. 

Con esta carta del Duque , y la antecedente deí sc^ 
ñor Don Juan , se hallaron los apasionados del Padre 
Confesar con algún desconsuelo , por parecerles no se dis- 
ponían sus pronósticos á la medida de sus deseos ; pues 
entre las cosas que decian era , que S. A., se había hel- 
eno hombre sin- juego, y que sin duda alguna se perdería en 
esta pretensión'-) pero como vieron que al primer bruju- 
leo le habia entrado tan buen triunfo como el Duque de 
Alva, recelaron mucho no le entrasen otros con que. 
pudiese asegurar sus ideas j y mas quando en lasque: 
los contrarios tenían fundada la seguridad de. la oposición 
á S. A. se vieron sin efe&o 5 porque pensando que Ara- 
gón vendría con facilidad, en su gusto , dispusieron que 
S. M. (que Dios guarde) escribiese, y ordenase no tan so* 
lamente que no se hiciesen agasajos á S. A. al pasar, sitio 
que se le previniesen desaires; pero los naturales de aquel 
reyno , conociendo lo extraviadas que iban las órdenes 
de S. M. se escusaron con sus Fueros de obedecerlas , y, 
respondieron, con la carta que se sigue á S. ML. que llega 
á esta Corte , y se publicó luego, juntamente con las fies- 
tas , y agasajos que se hirieron á S. A. en Zaragoza: que 
todo, ello es. como se sigue» 



'Qtpia de carta del Consistorio de ¡a Diputación de este reym 
de Aragón á la Rey na nuestra señora*. 

SEÑORA. 

jljL 3 1 ¿d mes pasado despachó un corre© á la posta 
este Consistorio , remitiendo á V. M. copias de una car- 
ta que habiamos recibido entonces del señor Don Juan, 
en que nos daba aviso de la jornada que emprendia , en 
ejecución de las reales órdenes de V. M. , y á la que no- 
sotros le respondimos , dándole las gracias de tan acerta- 
da resolución , y insinuando repetírselas quando pasase 
por esta Ciudad > no solo por cumplir con la cortesía , y 
obsequio debido , y que se ha hecho siempre á tales per- 
sonas 5 sino por entender , que en esto se le .hacia muy, 
particular á V. M. , y que seria muy de su real servicio 
¡y gusto , que apoyásemos , y concurriésemos con nues- 
tro agradecimiento , y nuestras súplicas á la prosecución 
del viage que V. M. por la conveniencia de tenerle mas 
cerca para la composición amigable de estos tratados, 
había mandado hacer al señor Don Juan. El Martes á 
;5 de este mes de Febrero , entró el Abogado Fiscal en 
¡el Consistorio á notificarnos un papel firmado de su ma- 
iio , (cuya copk remitimos á V. M. ) pidiendo el mismo 
para llevarse otra firmada de nuestro Secretario , y que- 
dando todo esto en el registro por testimonio. Estas cir- 
cunstancias nos movieron á reparar en ellas por la nove- 
dad i y mucho mas quando supimos , que pasando des- 
de allí á hacer la misma diligencia en el Consistorio de 
Ja Ciudad de Zaragoza , no se había admitido el mis- 
mo papel, sino es quitándole, ó mudándole la última 
clausula ; y ni aún de esa suerte se habia consentido que 
ge testificase a&q de Notario , como acá se habia hecho, 

.Coa 



134 

Con esto nos vimos obligados á juntar los Abogados del 
reyno , ios quales habiendo visto el papel , y informado- 
se de lo que había pasado , convinieron todos en que era 
gran perjuicio para este reyno, por oponerse á sus Fue- 
ros , costumbres y observancias , y á la posesión inme- 
morial en que siempre ha estado de estas urbanidades, 
no soio en la novedad de las circunstancias, sino en la 
misma sustancia ; pues en semejantes puntos de cortesía, 
no acostumbra V. M. poner semejantes mandatos para 
con los que no son enemigos declarados de la real Coro- 
na : y quando se sirve de enviar algún orden semejante 
áeste Consistorio , ( que tan atento está siempre á la mas 
leve insinuación de su real gusto , que por los medios 
acostumbrados , seguros y forales llega á nuestra noti- 
cia ) siempre V. M. nos suele honrar aún para negocios 
de mucha menor importancia y consecuencia , con sus 
reales y repetidas cartas despachadas por el Consejo Su- 
premo de esta Corona inmediatamente á este Consisto- 
rio , de que están llenos sus registros. Con este parecer, 
íeñora , de los Abogados del reyno conformes , que son 
nuestros asesores ordinarios ( cuya copia remitimos ) 
viéndonos obligados por el jurameno , y censuras á la. 
conservación de los Fueros , y observancias de este rey- 
no , de que somos los únicos Procuradores , nos pareció 
por todo lo dicho , y por evitar la inquietud , que estas 
novedades podían ocasionar en los ánimos del pueblo en 
tiempo que tanto se pueden temer , y se deben atajar, 
enviar un Diputado á proponer al Virrey algunos mer 
dios , que mas abajo se refieren ; con los quales , sin que 
al reyno se le siguiese perjuicio , se pusiese en execucion 
lo contenido en el papel notificado á este Consistorio por 
el Abogado Fiscal. Y no habiéndole abrazado' ninguno 
de los que le componen , y sabiendo que ya el señor 
Don Juan se acercaba á Zaragoza , y que el mismo Vir- 
rey 



frey tenia convidada á toda ía nobleía de esta Ciudad 
para que fuesen en su compañía á visitar dos leguas antes 
de llegar á S. A. , (como con efe&o lo executó) y que 
lo mismo hacían no solo todos los particulares de la 
Ciudad , sino otros 5 y que al Consistorio de la Diputa- 
ción se le prohibía , que aún los particulares de el , si no 
entraba en Zaragoza , y habiendo entrado , como el pa- 
pel dice /le visitasen , y cumpliesen con la cortesía , y 
obsequio que se ha hecho siempre con personas de mu- 
cha menor suposición , y que tan debido es á un hijo 
de S. M. ( que este en gloria ) y hermano del Rey nues- 
tro señor ( que Dios guarde ) , y que el dexarlo de hacer, 
pudiera ser no solo de tanto perjuicio para los mismos in- 
tentos de la amigable composición con que V. M. se ha 
servido de llamar á S. A. , sino de tanta nota , inquie- 
tud , y escándalo para el pueblo ; volvimos antes de ayer 
Sábado á enviar en nombre del Consistorio dos Diputa- 
dos al mismo Virrey , representándole todas estas razo- 
nes y inconvenientes , y añadiendo á los medios que se 
le propusieron la primera vez , otros que de nuevo ocur- 
rieron , para que lo contenido en el papel del Abogado 
íiscal , se-executase sin que el rey no quedase perjudi- 
cado , como fueron que el mismo se apartase de la noti- 
ficación , y a&o , que se habia hecho , ó que constase, 
y se publicase para sosegar al vulgo, que el señor Don 
Juan habia escrito ( según se decia ) al mismo Virrey, 
que por el modo y priesa con que pasaba , no gustaba 
de que los pueblos le visitasen. Ninguno de estos , ni 
otros medios quiso admitir 5 con que para cumplir con 
nuestra obligación , y con la que nos imponen el jura- 
mento, y las censuras, nos vimos necesitados á tomar 
resolución uniformemente de que se hiciese elección de 
firma , para que en la Corte del Justicia de Aragón, 
se conociese de lo contenido en dicho papel , y del modo 

de 



¡t$6 _ 

de su despaciío, y notificación en perjuicio 3e los Fuerosy 
y observancias de este reyno. Y como el poner nosotros 
en execucion io mismo , que contradecíamos era clara in* 
conseqüencia , y deshacer con la obra lo mismo que pre- 
tendíamos , y que procuramos conseguir con la elección 
de firma , dando por atentado y nulo en la sustancia , y 
en el modo el dicho papel , escribimos al señor Don Juan 
en la forma que V. M. mandará ver en la copia que re- 
mitimos de nuestra carta , y de la que S. A. nos respon- 
dió j con lo qual , quando supimos que llegaba el señor 
Don Juan al puesto á donde ha salido siempre este Con- 
sistorio á saludar, y dar la bien venida á personas seme- 
jantes , fuimos en la forma acostumbrada , y sin otra de- 
mostración , ni prevención de fiestas , regalos ó regoci- 
jos 5 le dimos la bien venida, alabando como es razón, la 
obediencia , y rendimiento á las órdenes de V. M. , y sig^ 
nificándole la tan debida atención con que está , y estará 
siempre este reyno á lo que conduzca al servicio del 
Rey nuestro señor (que Dios guarde). Esto, señora , es 
lo que pasó antes de ayer Sábado 9 ; y ayer Domingo) 
10 de Febrero. De todo lo qual nos ha parecido dar lúe-* 
go cuenta , despachando un correo á V. M. no solo para' 
que io tenga entendido por el consuelo , que tendrá to-í 
do este reyno de que sus reales órdenes vengan despa- 
chadas en la forma acostumbrada por el Consejo supre- 
mo de Aragón, á quien toca, y que tan noticioso está de 
nuestros Fueros, usos y observancias, sino porque nos pro« 
metemos que ha de darse V. M. por servida de lo que este 
Consistorio , y todos los que asistimos en el deseamos, y 
procuramos sin faltar á la obligación de nuestras con- 
ciencias (en que entendemos hacer una gran lisonja al 
católico zelo de V. M.) cumplir con el obsequio debido 
á V. M. , cuya católica , y real persona guarde Dios 
nuestro señor como deseamos para bien de la christian- 

dad. 



137 

dad. Zaragoza y Febrero 1 1 de 1 66 g. ~ Fray Antonio, 
Obispo de santa Maria de Albarrazin. = El Marques de 
Cañizar y san Felices, rs El Do&or Miguel Isabál. =5 
Don Fernando Antonio de Zayas Zapata. — Don Sebas- 
tian Cavero. — Don Luis Lorenzo de Orera , Diputados 
del reyno de Aragón. = Don Antonio Virto de Espinal, 
Secretario. 

Relación verdadera del festejo y aplauso con que el señor Don 

Juan de Austria, fue recibido en la ciudad de Zaragoza , del 

reyno de Aragón , y tránsitos que ha hecho desde 

su entrada hasta Cadereita» 



E 



JdL dia 5 de Febrero de 1669 llegó S. A. á la ciudad 
de Lérida , cuyos Proceres (que así se llaman los que la 
representan) salieron un quarto de legua á caballo con 
todas las insignias , y demostraciones de mayor respeto, 
habiendo el dia antecedente ido en busca de S. A. el Ca- 
bildo y Obispo j en cuyo palacio estuvo S. A. aquella 
noche , y el dia siguiente. A los siete tomó el camino de 
Fraga , y á la entrada de Aragón aguardaba á S. A. el 
Capitán de la guarda de aquel reyno, con sus dos compa- 
ñías de Infantería , y Caballería , un Juez del Consejo, 
y el Comisario general del reyno , con otros Ministros, 
enviados todos para que recibiesen , alojasen y acompa- 
ñasen á S. A. por los tránsitos de Aragón. Entró en Fra- 
ga , y en todos los demás lugares hasta la Puebla , que 
dista dos leguas de Zaragoza , con excesos de alegría , y 
general aclamación 5 pues gran trecho antes de entrar, 
y mucho después de salir de ellos , no se oia ni via otra 
cosa , que sombreros en el ayre , y voces de viva nuestro 
Rey , y el señor Donjuán de Austria. En el camino tuvo 
S. A. noticia de que el Virrey , Conde de Aranda , ha- 

S bia 



i 3 8 

bia hecho notificar al reyno y ciudad, por mano del Fis- 
cal , y en suposición de ser orden de la Reyna nuestra 
señora, que no hiciesen demonstracion alguna con S. A., 
ni le visitasen ; extravagancia , que recelada de S. A. la 
había prevenido de ante mano escribiendo al Conde, 
que la prisa con que pasaba , y los términos de incóg- 
nito en que iba, no le permitian recibir agasajos públicos, 
y que lo previniese así á los cuerpos de ciudad y rey- 
no. Halló S. A. en la Puebla á los Marqueses de Ariza 
de Novarres , y de Coscojuela , á los Condes de Fuen- 
clara , y de Castel Florit , y otros Caballeros , á quie- 
nes siguieron luego el Justicia , Cabildo del Aseo, 
otros muchos particulares , y el Virrey con número de 
nobleza 5 el que dicen , que deseó mucho justificar su in- 
tención , y procedimientos en el ánimo del señor Don 
Juan , y S. A. le respondió : Que nunca, había creído de él 
cosa que fuese contra la obligación , que le asistía de buen va- 
salla del Rey nuestro señor , y la opinión que tenia de buen po- 
lítico > pues en obrar contra los dióiamenes de S. A. , falta- 
ría á ambas cosas. A la primera, porque quatquiera que no 
acudiese a ellos , iría contra el Rey. T ala segunda , porque 
seria gran error de prudencia embarcarse en una barca de ca- 
ña , y arrimarse a un árbol tan flaco , y poco seguro , como 
era elPadreConfesor,que mañana, o esotro, le veríamos corta- 
do por el tronco, ó arrancado de quajo. A la vista del Virrey, 
y de la nobleza , siguió en lo restante de aquel dia 
gran cantidad de gente de la' ciudad de todos estados, 
que con indecibles muestras de voluntad , deseaban vec 
á S. A. Al mismo tiempo que estaba con el Virrey , die- 
ron á S. A. una carta de los Diputados del reyno en es- 
ta forma. 



SE- 



l $9 

SERENÍSIMO señor. 

I 1 Abiendo llegado á la noticia de este Consistorio, 
que V. A. por venir incógnito , y pasar por esta ciudad 
con tanta prisa , ha escrito al Virrey (según se dice) mos- 
trando gusto de que no le visitasen los pueblos , nos ha 
parecido ser muy de nuestra obligación , para no faltar 
á ella , asegurarnos en esta noticia , teniéndola de V. A. 
para que según ella , obremos cumpliendo con el obse- 
quio debido á la serenísima persona de V. A. j que guar- 
de, y prospere el cielo como deseamos. Zaragoza y Fe- 
brero á 9 de 1669. = Fray Antonio , Obispo de santa 
Maria de Albarrazin. = El Marques de Cañizar y san Fe- 
lices. — El Do&or Miguel Isabál. = Don Fernando Anto- 
nio Zayas Zapata. ■= Don Sebastian Cavero. s Don Luis 
Lorenzo de Orera , Diputados del reyno de Aragón. = 
Don Antonio Virto de Espinal, Secretario. 

Con esta noticia , y la de estar el Consistorio en 
resolución de salir á visitar á S. A. le respondió lo si- 
guiente : 

En este punto recibo la carta de V. S. con todas 
aquellas demonstraciones de afe&o, que le merece mi 
voluntad. Es así que escribí ai Conde de Aranda que 
la prisa de mi jornada , y la forma en que la hacia , no 
me permitia detener ahí , quanto deseara i pero esto no 
podrá embarazarme nunca el que yo manifieste á V. S. 
personalmente siempre que quisiere oirlo , la suma esti- 
mación con que me tiene prendado su fineza , y el per- 
petuo reconocimento que conservare á las atenciones que 
en esta ocasión ha mostrado V. S. al mayor servicio del 
Rey nuestro señor (Dios le guarde). Yo parare mañana 
algún rato en la Torre de Don Francisco Sanz. Si V. S. 

S 2 qui- 



14° 

quisiere tomarse la descomodidad de venir á ella , reco- 
nocerá quán ciertas son las clausulas de esta carta. Pros- 
pere Dios á V. S. en toda felicidad. La Puebla á $ de 
Febrero de 1669. 

En estos lances obró con exemplar fineza el reyno y 
sus Abogados, á quienes consultaron sobre el caso, y ellos 
respondieron con la gallardía , y constancia que también 
se ve por las siguientes copias. 

Copia de la notificación hecha al reyno de Aragón por el 
Abogado Fiscal. 



E 



^L Abogado Fiscal dice , que habiendo tenido noti- 
cia S. M. de la venida del señor Don Juan , ha sido ser- 
vida ordenar al señor Conde de Aranda , que como 
Virrey , y Capitán general de este reyno , y en su real 
nombre, adviertiese á V.S.que en nombre de su Consisto- 
rio no haga demostración alguna con S. Á.; pero que sí 
resolviere entrar el señor Don Juan en esta ciudad , ha- 
biendo entrado , podrá particularmente cada uno visi- 
tarle si quiere. Y yo en nombre de S. E. lo advierto así 
á V. S. para que tenga entendido lo que ha de hacer, 
cumpliendo con la voluntad , y orden de S. M. Á 5 de Fe-, 
brero de 1669. =. El Do&or Orcariz y Velez, 

Proposición que los Diputados hicieron á sus Abogados 



L 



fOS señores Diputados del reyno de Aragón consul- 
tan lo que deben executar en razón de la Intima , que. 
les ha hecho el magnifico Abogado Fiscal , para que no 
haga demonstraron alguna el reyno con el señor Don 
Juan de Austria , ni le visite junto. 



Res- 



141 

Respuesta que dieron los Abogados a los Diputados, 



H 



^Abiendo visto lá Intima , y considerado la gra- 
vedad de la materia que contiene , decimos : que el Con- 
sistorio , y todos los que han asistido á los derechos 
del rey no , han defendido siempre que tales manda- 
tos no se pueden hacer ; porque como S. M. (salva su 
clemencia ) no puede hacer leyes sin la Corte general,, 
asi tampoco puede mandar cosas , que no están preve- 
nidas por los Fueros , y leyes en disminución de la li- 
bre facultad que se tiene en Aragón , en donde no hay 
mero imperio j pero por parte de S. M. se pretende lo 
contrario. En uno y otro hay exemplares , y así en 
esta variedad nos parece que el reyno haga elección 
de firma de dicha Intima , así por razón de la sustan-s 
tancia , como por no venir en la forma ordinaria , y 
por el Consejo supremo de Aragón , ni con los requisitos 
que se han acostumbrado en los mandatos justos y fora- 
les. Esto nos parece salvo , &c. — Don Joseph Esmir y 
Casanate. = Don Juan Antonio Piedra Fita y Albis. =: 
Don Francisco Ximenez de Ayerve >. Abogado ordinario 
del reyno. 

El Domingo partió S. A. de la Puebla ázia Zarago- 
za á las diez de la mañana , y no es posible ponderar la 
extraordinaria alegría , y agasajo que halló en los no- 
bles , y pueblo de Zaragoza , pues á dicho de todos no 
se ha visto en aquella Ciudad otro semejante , porque 
apenas salió de aquel lugar S. A. , quando comenzó á. 
encontrar tropas de gente de Zaragoza á pie y á caballo, 
que echando locamente las capas y los sombreros por el 
ayre , sin reparar en arroyos, ni pantanos, seguían 
con incesantes aclamaciones > añadiendo a ellas frases , y 
circunstancias, unas de risa , y otras de admiración y 

ter- 



H 2 

ternura , que todas denotaban estar allí la voz de Dios, 

y su santa y justa voluntad. Con este tropel , aumentán- 
dose mas á cada paso , que se daba ázia la Ciudad , y 
y con un lucido esquadron de estudiantes , que contra 
la prohibición expresa del Virrey , salieron al encuentro, 
todos con las espadas desnudas , gritando á una voz: que 
allí estaban prontos para quanto S. A. gustare : llegó á la 
torre ó casa de placer que habia señalado el reyno para 
recibirle , y está poco mas de un quarto de legua de la 
Ciudad j harto pulida , cierto , y ricamente aderezada, 
con habitación para toda la familia de S. A. , en fe de 
que habia de detenerse en ella una noche; y allí, mientras 
estaba esperando el reyno , tuvo embajada de la Ciudad, 
pidiendo también hora para hacer su visita. Y esta reso- 
lución de Ciudad y reyno fueron tan aplaudidas de to- 
dos , que estando llenas , y cercadas de pueblo las casas 
de ambos cuerpos , mientras en ellos se disputaba la ma- 
teria, al saber lo que habian deliberado, se deshacían 
todos en vítores. Veíanse las campañas de entre la torre 
y la ciudad inundadas de gente, voceando continuamen- 
te en alabanza de S. A. , y de su intento ; instándole en 
que se quedase algún dia á lo menos en Zaragoza. Vino 
al fin el reyno 5 y el Obispo de Albarracin , primer 
Diputado Eclesiástico , hizo una muy discreta , y fina 
arenga , á que S. A. correspondió con muestras de todo 
cariño , estimación y confianza. Luego vino el Jurado 
en Cap, con sus mazas , siendo así que jamas hasta hoy 
se ha visto salir Jurado alguno de las puertas de la Ciu- 
dad á semejante función de recibimiento. Ai ver venir el 
pueblo estos cuerpos , se renovaba la vocería de la gente, 
vitoreándolos por el obsequio que iban á hacer al señor 
Don Juan. Baxó S. A. de la torre , y al ponerse á caba- 
llo fue tan extraordinaria la demonstracion , qual solo 
la vista puede comprehender , siendo dignas de gran ter- 

nu- 



•i 4 3 
nurá , y admiración las cosas que se oían á los que caían 
mas cerca de S. A. Los ofrecimientos que le hacian de di- 
nero , con determinadas y grandes cantidades , el horror 
que manifestaban contra los Jesuítas : las exórtaciones pa- 
ra que el señor D.Juan prosiguiese en el intento, y las ins- 
tancias , y el fervor con que vitoreaban á los Capitanes 
de la caballería , que trae S. A. , pidiéndoles que le 
guardasen muy bien , y no se volviesen sin la exter- 
minación Jesuitica. El no haber salido el Virrey á con- 
ducir á S. A. , privó á Zaragoza del consuelo de que en- 
trase en ella : y el venir en esta manera de incógnito, 
aunque tan público , le obligó también á escusarlo , pa- 
sando por el Puente de tablas , y costeando toda aquella 
ribera entre el rio , y las casas del reyno , ciudad , Ar- 
zobispo , y otras muy principales , que le hacen frente, 
y atravesando la parte de calles, que no dexan lugar 
entre el agua , y ellas , salió por la puerta que llaman 
de nuestra señora del Portillo , y entró en el camino que 
conduce á Castilla , habie'ndose apeado de paso á rezar 
una Salve á nuestra señora del Pilar , por caer una puer- 
ta de este Templo á la misma ribera , y pudo conseguir- 
lo por haberse publicado , que no habia de apearse en 
ninguna parte , y prevenido , que estuviesen cerradas 
todas las otras puertas de la Iglesia ; y aún de esta ma- 
nera se vio con harto trabajo para volver á montar á 
caballo. Siguieron este transito con el mismo tropel que 
hasta allí 5 mas embarazoso por lo poblado que estaba de 
coches , y muy adornadas las ventanas , llenas ellas y 
ellos de la primera nobleza de señoras. Brujulearon los 
estudiantes á un Religioso de la calza blanca en un coche, 
y si no se diese á conocer muy apriesa , le hubiera cos- 
tado caro el equivoco. Finalmente , todo ei camino desde 
la torre hasta una legua después de pasada la ciudad , no 
era mas que un agregado de personas de todos estados, 

qual 



144 

qual no se ha visto jamas de gente de capa negra ; Reli- 
giosos , mugeres , y muchachos , y todos exálados por 
acercarse al caballo del señor Don Juan , llevándole al- 
gunas veces casi en el ayre ; porque habiendo dispuesto 
el Capitán de la guarda del rey no que algunos délos 
soldados de la compañía de á pie fuesen al lado de S. A. 
para que no se llegase la gente al caballo , reconociendo 
S. A. que la desazonaba algo aquella ceremonia , mandó 
con gran benignidad , que dexasen llegar á todos los que 
quisiesen; con que á costa de ir en prensa todo el camino, 
consiguió grande aplauso , y nuevos vítores esta con- 
fianza y franqueza. Ello es cierto , que nada de quanto 
la idea puede imaginar del afe&o y cariño mas cordial 
de una nobleza , y de un gran pueblo , se dexó ver el 
Domingo en Zaragoza. 

El Arzobispo Gamboa, que quando al principio entró 
el señor Don Juan en Aragón , faltó tanto á lo que de- 
bía , envió á Lérida un criado para ofrecerle su casa con 
muchos te'rminos de aprieto , y pareció muy bien que 
no le respondiese S. A. ; y aunque después volvió á es- 
cribir con iguales muestras de mortificación , y descon- 
suelo, tampoco mereció que S. A. honrase su casa , ni 
se dexase ver de el rcon que se estuvo acechando por 
una ventana de su casa , y oyó famosas cosas del pueblo 
al pasar S. A. por delante de ella. Y á la vuelta , después 
de haber dexado á S. A. se encendieron mucho mas los es- 
tudiantes, y pedían instrumentos para quemar su casa, y 
la del Virrey : de donde saliendo el Jurado en Cap Don 
Francisco Izquierdo , le obligaron á parar el coche , y á 
decir: viva el señor Don Juan ; y porque no alzaba dema- 
siado la voz , le dixeron : hable alto, que somos sorbos ; con 
que los obedeció puntualmente. Hizólos retirar la justicia, 
y antes de salir á encontrar á S. A., habían hecho otra vi- 
sita á los Jesuítas con semejantes cumplimientos. 

Acá- 



H5 

Acabada esta tropelía , pasó S. A. á Cadrete, tres le- 
guas de Zaragoza , sin haber acabado de despegar toda- 
vía de sí á algunas personas de Zaragoza, que se le ofre- 
cieron acompañarle hasta Madrid. Volvieron á ver la ma- 
ñana siguiente al señor Don Juan en Cadrete los mismos 
Caballeros que se adelantaron también á la Puebla , y 
otros muchos con ellos , y el Tribunal de la Inquisición 
en toda forma. De este lugar se encaminó S. A. á Cariñe- 
na, donde se ha detenido un par de dias porque los ca- 
ballos lo necesitaban. Sábese que la Diputación ha escri- 
to con extraordinario á S. M. diciendo lo que han obra- 
do con S. A., y las razones que han tenido para ello. El 
Lunes fue también dia solemne en Zaragoza j porque ha- 
bie'ndose vuelto á convocar un gran número de estudian- 
tes , llevaron por toda la ciudad una figura de paja re* 
presentando un Jesuita. Iban todos con sus sombraros ba- 
xos, y en forma de duelo , como si le llevasen á enter- 
rar j y llegando delante de la casa de los Padres de la 
Compañía,- obligaron al Redor á que se asomase á i a- 
ventana para que viese el expe&aculo , y á su vista que- 
maron la estatua. Dios de á S. A. los sucesos que todos le 
deseamos para el reposo común , que cierto no hay hom- 
bre en este reyno de alta , ó baxa esfera , que 10 vendie- 
ra por e'l sus hijos. Tai es el amor que le tienen , y lo que 
les obiiga verle tan solicito f y empeñado en el amparo 
de la Monarquía. 

Con esta novedad, se empezó á reconocer mas el atur- 
dimiento de los enemigos del señor Don Juan , pues de. 
Solo el miedo que les ocurrió , procuraron poner la ques- 
tion en competencia de armas , y así luego empezaron á 
convocar militares y señores, á quienes encargaban es- 
tuviesen prevenidos con caballos , y armas para el servi- 
do de S. M. vendiéndole á la Reyna nuestra señora, quart- 
Úo ellos los habían convocado , que se habían venido á 

X ofre- 



ofrecer á S. M. todos con mucho gusto , y voluntad, 
como lo pedían sus obligaciones hasta esta Villa de Ma- 
drid , que se había ofrecido sacar el Estandarte real 
para que le siguiesen todos sus Gremios , y para este 
efe&o tenían nombrado por principal cabo, y general 
al Marques de Peñaiva , Portugués , con que se daban 
ya por muy asegurados de la destrucción del señor Don 
Juan, Y lo mejor de todo era , que aunque toda la Cor-, 
te estaba alborotada con esta novedad , no sabia nada 
de ello la Re y na nuestra señora 5 porque querían pri^ 
mero tenerlo prevenido todo, y después dar cuenta de 
ello á S, M. ; pero el alboroto del pueblo , y el buen 
zelo de algunos Ministros , no dio lugar á este secre- 
to j y así el Lunes 8 de este mes , teniendo noticia de 
esto el Conde de Peñaranda , procuró en la Junta de 
Gobierno saber con que' orden se executaba esta reso- 
lución > y hallando que no la habia de S. M. , y que 
solo eran disposiciones del Padre Confesor , y del Pre- 
sidente Je Castilla , su íntimo amigo , procuró desva- 
necerla, y que se enterase á la Reyna nuestra señora de 
todo, lo qual fue servida de admitir la razón 5 y con vista, 
de ella ., determinó , que el Martes 9 de dicho mes fuese 
D. Diego de Velasco. , Mayordomo del señor. D. Juan,, 
con carta de creencia de 3. M, , y habiéndole alcanza- 
do en Junquera , diez leguas de esta Corte , dio resr/ 
puesta á ella, y á otras que hábia llevado de algunos 
señores de la Junta en la manera cuie se veri por las 
$ue se siguen. 



€0- 



M7 

Copia de las cartas que S. A. el señor Don Juan escribió á 

S. M. 7 y Ministros de la Junta del Gobierno , y Consejo 

de Estado en 22 de Febrero de 1669. 

Á LA REYNA NUESTRA SEÑORA. 

SEÑORA. 



Y 



Á, señora, me ha reducido á este terreno el gusto 
y la fe real de V. M. Desde el , como desde Cataluña, 
(porque en todas partes es el mismo mi zelo, y mi obli- 
gación) me postro rendidamente á los reales pies de V. M. 
para que se sirva V. M. de mandar que salga luego el 
Padre Confesor de los dominios del Rey nuestro señor. 
Si hasta aquí ha hecho á V. M. esta súplica la congoja, 
y el dolor de toda España por mi sola voz: y á hablar cla- 
ro á V. M. toda ella por la del Consejo pleno de Aragón; 
por la de muchos, y muy zelosos Ministros del de Cafc- 
tilla (sin que los demás se aparten de este mismo sentir.) 
por la del de Estado , nemine discrepante. El clamor de to- 
dos , la conservación , y lustre de la Monarquía lo solici- 
tan , y lo suplican también á V, M. La necesidad lo acón-» 
seja 5 el señor Emperador hace á V. M. esta misma ins* 
tanda con el cariño que tiene á esta Monarquía \ y el 
interés de su mayor felicidad; y el sumo Pontífice la 
representa á V* M. repetidamente con veras , y afe&os 
de amoroso, y pacifico Padre ; por mas que el Padre 
Confesor- de V. M. haya procurado recatar estos oficios al 
Consejo de Estado, y aún á la Junta del Gobierno,, cau- 
sando en ambos cuerpos el gtave, y justo sentimiento 
de verse defraudados de aquella grande, y absoluta con- 
fianza , que el Rey nuestro señor (que está en ei cielo) 
ordenó á V. M, hiciese de ellos, violada ya en otras miv 

T 2 chas 



148 

chas y graves materias por el particular interés de este 
Religioso. V. M. mandó á estos tres Consejos , que con- 
sultasen á V..M. sobre la materia. Ellos lo hicieron en la 
forma referida , y los Reyes de España , señora, no han 
acostumbrado pedir parecer á los superiores Tribunales * 
para apartar de sí á ningún Ministro. Ahora acabamos 
de experimentar , que con menos uniformidad de votos, 
ha concluido V. M. dos paces con Francia y Portugal^ 
tales, qual el mundo ha visto. Á buen seguro que la 
grande comprehension d& V. M. , y lo que ama V. M. 
al Rey nuestro señor su hijo, y á la reputación de Espa- 
ña , hubiese venido V. M. en ello (como yo lo oí muchas 
VQces) á no ser con gran dolor de su corazón , y á fuer- 
za de creer , que lo que aconsejaban á V. M. tantos ex- 
perimentados Ministros , contendría en sí el mayor ser-^ 
vicio de S. M. , y bien de sus reynos. Estos mismos Mi- 
nistros , y por los mismos motivos aconsejan á V. M. que 
el Padre Confesor vaya á Alemania , ó á Roma , con un 
decente empleo. ¿Pues cómo, señora, podremos jamas 
creer los Españoles , que ha de ser con V. M. poderoso 
el zelo, y la experiencia de los Ministros, para que 
V. M. se resuelva á coronar á un Rey dentro de la 
circunferencia de España , cedie'ndole la Monarquía en- 
tera , y para dexar á otro la mayor porción de los Pai? 
ses Baxos , una de las mas preciosas de la nuestra , y 
no lo serán para que desvie V. M. de sí á un sugeto 
como el Padre Confesor , que es la única causa de toda 
nuestra ruina , y vilipendio ? El Consejo de Castilla en, 
una de las Consultas que hizo, acuerda á V. M. los 
Ministros que han sido apartados del lado de los Re- 
yes por el bien de la causa pública. Y quando fuese 
solo el de Estado de este sentir, debía , y debe V. M. 
servirse de seguirle j porque el punto de que se tra- 
ta es de su inmediata inspecciona y en. los negocios de 

su 



149 

su intituto , han llevado siempre tras sí las resoluciones 
en la atención de nuestros Reyes, el voto único del Con- 
sejo de Estado ; ¿ pues que deberá iíacerse añadie'ndose á 
el, y fortaleciéndole los demás que dexo dichos, tan dig- 
nos de ser atendidos por su inteligencia , suposición , in- 
tegridad y zelo? 

Si el Padre Confesor se imaginare fabricar nuevas di- 
laciones sobre el débil fundamento de que yo le pruebe 
cargos , ( á que parece miraba en aquel escandaloso pa- 
pel, que imprimió los días pasados), respondo anticipada- 
mente , que esto , y decir que no quiere dexar el Jado 
real de V. M. no se diferiencia mas que en las pala- 
bras : ¿pues que' cosa tan frivola puede oirse , como pre- 
tender el Padre Confesor , que se reduzcan los suyos 
á probanza ? ¿ó quien ha pensado en algún tiempo , que 
sean capaces de prueba las acciones de un Ministro, 
que obra por la voz , y la representación de su sobera- 
no? Y quando esto no fuese muy imposible , sino muy 
fácil ; es cierto que no pensaría yo jamas en intentarlo; 
porque ei Padre Confesor no tuviese ocasión de repetir 
la osadía de hacer á V. M. infractora del testamento, 
y sagradas disposiciones del Rey nuestro señor (que está 
en el cielo) en su exaltación á los puestos que usurpa 3 de 
labarse las manos con la sangre de Malladas 5 con teñir 
en ella las de V. M. llenas de justificación y de piedad* 
de atribuir á lá reda , y santa intención de V. M. Ja 
maldad , y la injusticia con que en menos de cinco me- 
ses ha intentado hacerme pasar en el mundo por inobe- 
diente , desleal , y desterrado ; tenidome recluso y arrin- 
conado en Consuegra con públicos , y disfamatorios dt- 
cretos , y expresa prohibición de los Ministros de la 
Junta , y tácita á todos los demás , para que no se comu- 
nicasen conmigo. Preso , perseguido , fugitivo , amena- 
zado de alevosa muerte (de eme cada hora se me repiten 



ime- 



i5o 

nuevos indicios y noticias) abiertas y registradas las car- 
tas de mis correspondencias , como de reo de lesa Mages» 
tad , acumulado cargos ridiculos , y tenidos por tales del 
mismo Consejo de Castilla para procurar hacerme una 
causa de traidor j persuadido y solicitado á cotromper á 
este intento con medios ilicitos á los Ministros de aquel 
redo, y prudente Tribunal. Con este escudo-, señora, 
de la sombra de V. M. palia , y autoriza el Padre Con- 
fesor todos estos , y los demás enormes procedimientos, 
que le hemos visto , y vemos cada dia executa contra 
Dios, y el Rey, contra V*M¿* con-tra la Monarquía , con- 
tra mi persona, y contra toda justicia y razón. 

Tampoco quiero dexarle abierta la puerta por don- 
de hasta ahora he pensado hallar algún recurso á su per- 
tinacia 7 dando á entender que mis intentos pasan mas 
allá de su retiro > y que conseguido ; e'ste , los estende- 
re' á hacerme arbitro del Gobierno : ideas maquinadas 
del Padre Confesor, con el ansia de hacer- mas interesados 
en su causa y pero muyen vaide , quando es tan mani- 
fiesto , que en la vendad , en él entender universal, y 
on >mi intención , lo m el solamente j-y^que esta (como he 
dicho 'siempre) no tiene orto ínteres que el de quitarnos 
delante de los ojo$ ] un embarazo , que en tantas maneras 
tloá destruye y pierde 5 y -á vista del qual , es imposible 
que la Monarquía pueda empezar á convalecer de sus 
grandes males , ni- V. M. resolver- cosa que conduzca á 
su remedio 5 con que me es muy fácil de protextar á 
,V. M. , ; y á todo genero de personas , que mi fin se com- 
prehende en estos solos límites del ser Vicio de Dios , del 
R%y nuestro señor., y bien y reputación de sus vasallos? 
y que no soló no he pensado jamas en la civil. ambición 
de alzarme con elmanejo del gobierno (como 4li Padre 
Confesor quiere persuadir) sino que me contento de -sel 
tenido por el mas indigno de todos los hombres , el día 
/ que 



que se viere que lo procuro ó solicito. 

No debe tampoco embarazar á V. M. para delibe-f 
rar luego ia salida del Padre Confesor , la reparación de 
mi honor , sobre que en otras ocasiones he hablado á 
Y. M. , asi porque la principal parte de ella la considero 
en esta misma resolución , como porque no dudo que 
libre V. M. de sus malas inspiraciones , mirará V. M. á 
verdadera luz los injustos ultrajes que ellas me han he- 
cho , y que estos mismos didarán en el real y benigní- 
simo ánimo de V. M. aquel ge'nero de demostraciones, 
que mas fácilmente los pudieren borrar de la memoria 
de los hombres. 

De todo lo dicho se conoce , que no hay ya razón 
divina ni humana , para que V. M. dilate el darnos este 
buen dia , quando la menor de tan graves ofensas como 
el Padre Confesor me ha hecho , ( aún sin tocar en las 
que ha recibido , y recibe de el la causa pública ) lo de- 
bia ser bastante en la atención real de V. M. , para apar-i 
tarie de su lado con muchas mortificaciones , y para 
que se lo aconsejasen á V. M. así quantos no hubiesen 
olvidado lo que debieron al Rey nuestro señor i ( que 
está en el cielo) y 'la obligación en que están de estimar 
su sangre, y su memoria. ¿Pues que' será, señora, quan- 
do yo despreciando quanto me ha ofendido, ni por mi 
particular satisfacción , ni por la general de la Monar- 
quía , suplico á V. M. queje envié mortificado , sino que 
le aparte de sí honrado .y rico? 

Habiendo sido la principal máxima del Padre Con- 
fesor en este negocio el ir ganando tiempo , recelamos 
todos que la quiera ahora proseguir, induciendo á V. M. 
á que se sigan en el los términos de un tratado , que por 
su naturaleza trae las dilaciones de demandas y respues- 
tas } en cuyo anticipado resguardo represento á V. M. 
que no se debe permitir este recurso al Padre Confesor? 

no 



nfr menos porque la palabra Tratado es muy impropia 
entre vasallos y Rey , ( cuya soberanía representa 
V. M. ) como por no haber ya sobre que cayga , ni pa- 
ra que sea necesaria esta formalidad , ni yo tengo , ni 
tendré' en toda mi vida que añadir ni quitar á lo que 
contiene esta carta ; con que solo servirían las largas de 
poner en las manos al Padre Confesor otra nueva rama 
de que asirse} y así , señora , acabando por donde em- 
peze, vuelvo á suplicar humilde y rendidamente á V. M. 
con los primeros Ministros de la Monarquía , con todos 
los buenos Españoles y fieles vasallos del Rey nuestro 
señor , y acompañando las paternales instancias del Su- 
mo Pontífice , y las del señor Emperador , que V. M. se 
sirva de conformarse con este voto general , haciendo 
que salga luego de estos reynos el Padre Confesor en la 
forma que se ha consultado á V. M. por el Consejo ple- 
no de Estado > pues el que hoy tiene este negocio, y ei en 
que hoy me hallo , no pueden permitir , ni dar espacio 
á que este Padre emplee sus alevosas armas ( como hasta 
ahora ha solicitado ) con el beneficio del tiempo, bus- 
cando rodeos , dilaciones y pretextos para procurar mi 
perdición , y torcer en ei coman con;epto mis justas in- 
tenciones; las quales serán inmutables , como mi rendí* 
miento y esclavitud á los reales pies de V. M. que beso 
ahora humildemente por las honras que V. M. se digna 
hacerme en la carta de 9 , renovando yo con ella el gus- 
to de haberse anticipado. = Don Juan, 



O- 



Copia de carta del seHor Donjuán para la Reyna nuestra 

tenor a , su fecha en Junquera á i % de Mrert 

de 1669, 



T, 



SEÑORA. 



Eniendo escrita la carta para V. M. , que acompa- 
ña á esta y {es la antecedente ) con intención de enviada á 
las reales manos de V. M. , desde el lugar donde hiciese 
alto , me encontró ayer Don Diego de Velasco , con la 
que V. M. fue servida de escribirme á 18 , remitiéndo- 
se en ella V. M. á lo que Don Diego me dixese , el 
qual en execucion de esta creencia me leyó un papel que 
Don Blasco de Loyola le habia entregado. 

En la carta adjunta digo á V. M. quanto puedo y 
debo en prosecución de mis humildes súplicas , y cito el 
recibo de la de V- M. de o, y también respondo 3 
la que Don Blasco me escribió con la misma fecha, 
con que en esta parte no se me ofrece que añadir , ni 
alterar. 

El papel que ha traido Don Diego, contiene las ma J 
infestaciones de zelo , y prontitud al servicio del Rey 
nuestro señor (Dios le guarde) y seguridad del reposo 
público , que en el se dice haber hecho la villa de Ma- 
drid , la nobleza y los soldados j demonstracion , que 
ene debe parecer loable , y digna de ser muy imitada, y 
estimada , así porque quanto mas se acordaren los vasá-i 
líos deS. M. de esta primera obligación , tendrá mas se- 
guro apoyo en ellos mi justa demanda (confirmando yo 
con esta noticia las que tenia de quán pocos , y murmu* 
rados eran los que se apartaban de ella) como por con- 
currir unidamente en mí todas las razones separadas, 
que pueden haber movido á estos tres cuerpos á expre- 

V sar 



m 

sar su fineza en este lance; pues por hijo de Madrid , por 
noble , y por soldado , me alcanzan estos triplicados mo- 
tivos (sobre otros muchos grandes y particulares ) para 
renovar á los reales pies de V. M. ahora y siempre el 
sacrificio de mi sangre y vida , que hice á los del Rey 
nuestro señor , y á su real servicio desde el primer dia, 
que me alumbró la luz , y el uso de la razón ; con que 
tampoco en esto tengo mas que decir , sino alabar la su- 
ma prudencia de V. M. en el deseo de extinguir qual-, 
quier principio , ó fomento de irreparables inconvenien- 
tes , y estimar rendidamente á VYM. la opinión , que se 
sirve tener de mis atenciones á este mismo fin. 

Ahora pasare á informar a V. M. como un dia antefc 
que Don Diego de Ve lasco llegase , tuve por algunas 
personas expresas , y por cartas de otras zelosas del bien 
público , las individuales noticias que se resumen en el 
papel incluso de los extraordinarios movimientos que es- 
tos dias pasados han escandalizado á esa Corte , medi- 
tados y dispuestos (con riesgo de ponerla en el último 
conflicto) por el Padre Confesor, y executados por sus po- 
cos defensores. Y quando por lo que he oído á Don Die- 
go de Velasco , y lo que contiene el papel que trae de Lo- 
yola , puedo afirmarme en que todo este grande , y es- 
candaloso aparato de novedades se ha pensado , resuel- 
to , y pasado á executar sin orden de V. M. ni noticia 
de los Ministros á quienes tocaba consultarlo , sino por 
una pura , y despótica deliberación del Padre Confesor; 
-dexo al alto juicio de V. M. , y á la ponderación de todo 
el mundo , laque requiere este gran caso , el 1 concep- 
to que yo puedo hacer (sobre otras tantas pasadas expe?- 
riendas) de?los intentos de este religioso contra mi hond- 
ea y vida, y los te'rminos á que deben llegar los resguar- 
4os de mi seguridad, mientras el estuviere en estos rey- 
■íios ai mismo tiempo, que ©brando de esta* manera pré¡¿ 
i¿¿ Y ten- 



155 

tende~ influir en el real ánimo de V. M. que se me per- 
suada á que dexe ó desminuya esta pequera escolta que 
saque de Cataluña para mi propia y natural defensa ; y 
que este' tan lejos de darse por vencido de la gran mal- 
dad^ que usó conmigo cinco meses há , desterrándome 
como á vilísimo reo,, que vuelva á valerse de la firma real 
de V. M. para acordarme la distancia , y los términos de 
este mismo destierro 5 como si las fatigas , descomodida* 
des , y riesgos á que me impone mi ardiente obligación 
y zelo , por hacer al Rey nuestro señor, y á toda Es- 
paña este gran servicio , apoyado de los primeros Con-í 
sejos , y gerarquias de vasallos , fuesen otros tantos de- 
litos y culpas contra su servicio. No señora 5 hizo Dios 
á V. M. muy benigna , y justa para que yo jamas pue- 
da presumir de su real corazón tan iniquos tratamien-* 
tos , y que fuesen tan mal pagadas las diligencias que 
aplico al mayor decoro , y aciertos de V. M. (como con- 
fio en Dios lo conocerá V. M. muy aprisa) y así parecie'n- 
dome, que en el estado de las cosas nada puede contri- 
buir mas al fin , que todos debemos desear en beneficio, 
y sosiego universal , que en desacer brevemente estos 
dañosos nublados , que ciegan y perturban los ánimos, 
y los didamenes , y que en el continuo peligro á que 
me veo expuesto por las alevosas asechanzas del Padre 
Confesor , nada me está mejor , que esta misma breve- 
dad , siendo tan conforme á toda razón , y al mismo 
didamen , que debo suponer en V. M. el que se aca- 
be ya de desvanecer todo ge'nero de sombras , que pu- 
dieren hacerme pasar en el mundo por delinqüente , y, 
desfavorecido de su real grandeza , he deliberado acer- 
carme á esa Corte para que con tanta menos dilación se 
pueda dar una dichosa conclusión á tan peligrosos em- 
barazos , llevando firmísima confianza en la divina pro- 
cidencia , que he de encontrar £n el camino la impor- 

V z lan- 



tante , y deseada nueva de haberse conformado V. M. 
con el clamor, y voto universal de que salga de estos 
reynos el Padre Confesor > concluyendo, señora, esta 
carta con decir á V. M. delante de la presencia de Dios, 
donde la escribo , y haciéndole juez y testigo de lo que 
voy á pronunciar, que esto conviene á su servicio, al del 
Rey nuestro señor , al bien de esta corona, y al decoro 
real de V. M. estando yo seguro , que si V. M. pregun- 
tare esto mismo á los Ministros mas zelosos , no respon- 
derán á V. M. diferentemente , y que en todos hallará 
V. M. lo mismo , y experimentará V. M. con el tiempo, 
que Don Juan de Austria es quien mas sirve al Rey 
nuestro señor , y en el á V. M. misma 5 cuya G. R. P. 
guarde Dios como deseo , y hemos menester. Junquera, 
á 22 de Febrero de 1669. = Don Juan. 

Papel de avisa que tuvo S, A, en d camino* 

jL Articipase á V. Á. como el Presidente de Castilla ha 1 
solicitado con todos los medios que caben en su puesto, 
mover á esta Villa , para que en oposición de V. A. y 
defensa del Confesor juntasen gente , armasen los vecinos, 
se fuesen á ofrecer en cuerpo de Villa para esto, y que 
pasasen á sacar el pendón real. 

El mismo Presidente envió su Caballerizo con mil 
'doblones á los lugares circunvecinos á comprar caballos. 
También ha ido llamando á diferentes militares, y habla-j 
dolos para que se prevengan. 

Éstqs mismos oficios hacen de orden del Confesor y 
Presidente, Peñalba, Torresvedras , y los sobrinos del 
Presidente * y pata con los extrangeros Cascar , en la casa 
del mismo Presidente. 

Sabadaen la noche á i 6 de este, algunos sugetos de 

los, 



los apalabrados por el , concurrieron para la forma de po- 
nerse á punto de marchar, y fueron festejados allí con es- 
cabeches, y chocolate en gran grita , en que se dixeron 
bien desvergonzadas cosas. 

El Maestre de Campo Don Andrés de Robles , tam- 
bién anda comprando caballos para montar reforma- 
dos. La reforma en que á estos se les habla por Peñalba, 
Cascar , y Torresvedras , y Isasi, que son los promoto- 
res, es que se prevengan para el aviso que se les diere , y 
que el que no tuviere caballo , ni medios para montar- 
se , se le darán, adviniéndoles es por hacer oposición á 
V. A. 

Solicitados del Presidente, y Almirante (y este anda 
de casa, en casa) han ido á ofrecerse á S. M. algunos se- 
ñores , si bien hasta ahora han sido los de pocas canas, y 
los mas sin saber á que, llevados del exemplar. 

• Peñalba está nombrado por cabo de las tropas , que 
se han de mover en oposición de V. A., y á las que aquí 
juntan han de agregarse las que están en Toledo , y los 
Carabancheles, y hartos sugetos han oido decir á Peñáis 
ba , que han de traer á el redopelo á V. A. 

Han ido á armar las Compañías de Toledo. Todos es- 
tos aparatos , que ya á esta hora , como se cree, sabrá por 
menor V. A. de los que se sabe han partido de los mis- 
mos hablados á. participárselo, están prontos j y e'ste exe'r- 
cito (que así le llaman) se dice saldrá el Lunes, y que solo 
se espera baxe orden pública del despacho á Peñalba. 



Can 



Carta del señor Donjuán para los Ministros de la Junta , y 
del Consejo de Estado, 



eminentísimo y reverendísimo señor. 



p 



Areciendome que importa al servicio del Rey núes «* 
tro señor ( Dios le guarde) que Don Diego de Velasco ga- 
ne las horas en su vuelta á esa Corte con mi respuesta á 
la carta, que me ha traído de la Reyna nuestra señora, y 
á lo que en virtud de su creencia me ha insinuado , no 
he querido detenerle , ni detenerme con escribir á V.Em. 
ío mismo , que entenderá de D. Diego 5 el qual va infor^ 
mado de todo. Escusado es ponderar á V. Em. ser esta 
la ocasión en que ese inocente Ángel , y dueño nuestro, 
necesita mas del gran zelo, y obligaciones de V. Em. , y 
acordarle que disputa la terquedad del Padre Everardo 
contra el verdadero servicio de S. M. , contra el de la 
Reyna nuestra señora , y todo su decoro , y contra el 
bien , y reputación de España > valanzas , cuya despro- 
porción debe hacer gran horror en qualquiera fiel , y 
honrado corazón. Dios guarde á V. Em. muchos años 
junquera á 22 de Febrero de l66p, p= A servicio de 
Y. Em. = Don Juan. 

Luego que llegaron estas cartas , empezó á tomar, 
aliento la parcialidad del señor Don Juan ; pero no por 
eso dexaba de estarse en su tenacidad el Padre Confe- 
sor i y con mucha entereza de ánimo , y aún sobrado 
desembarazo 5 pero viendo que el señor Don Juan conti- 
nuaba en sus marchas , y que el dia 22 dormia en Tor- 
rejon de Ardoz , habiendo supuesto el miedo , que los 
docientos y cinqüenta hombres que traia de escolta des- 
de Cataluña se habían aumentada á mil , pareció con- 

ve- 



veniente , que el Nuncio de su Santidad tomase la ma* 
no con la orden que tenia , y fuese á templar la reso* 
lucion del señor Don Juan en el ínterin que los Conse- 
jos reconocían estas cartas f y diesen sus pareceres para 
tomar mejor resolución. Execütólo así el Domingo á las 
tres de la tarde , que habiéndole puesto paradas , fue á 
ver y conferir con S. A. el negocio' j y habiéndolo heono^ 
volvió á las nuevie de Ta noche sin mas despacho , qué 
el de que saliese luego el Padre Everardo. Con que con 
esta resolución , y la que el Consejo real (habiendo esta- 
do junto desde las tres de la tarde, hasta las diez de 
la noche en casa del Presidente) tomó , amaneció el Lu¿ 
he? 2 5 toda la Corte en Palacio , dividiéndose en corros 
en aquellos patios, y en toda la plazuela. íuerónlc en- 
trando triunfos al señor Don Juan , que aunque no ne- 
cesitaba de que fuesen tan descubiertos , no les pareció 
'cumplir con su obligación menos, que con la cara des- 
cubierta ; y así el Duque del Infantado , y Pastrana^ 
acompañado de los Marqueses del Carpió , y de Elícliej, 
solicitaron hablar por la mañana á la Reyna nuestra se- 
ñora , y no habiendo podido conseguirlo por estar en la 
cama, baxaron á la cobachuela , y le dixeron al Secre- 
tario Don Blasco de Loyola diese cuenta á S. M. del es* 
tado en que se hallaba la Corte , y quáhá pique es-taba 
de perderse, sino tomaba resolución en que saliese luego 
el Padre Everárclo 5 y que si S. M. no tomaba en esto re- 
solución, seria fuerza ponerlo ellos en execucion por evi- 
tar el daño que amenazaba la venida del señor Don Jüaii 
á hacerlo 5 pues con solo el recelo que se tenia de que 
pudiese ser , no se habia hecho otra cosa la noche ante- 
cedente , mas que andar escondiendo , y llevando á los 
Conventos los caudales , y alhajas de muchos cortesanos, 
que temian el golpe. Llegó la hora de juntarse los seño- 
•*Q xes~~ 



[%6q 

res del Gobierno , y Habiendo entrado en e'l el Conde 
de Peñaranda , Arzobispo de Toledo,, y Vice-Canciller 
de Aragón, por haberse escusado el Presidente de Casti- 
lla , y haber el Nuncio de su Santidad embarazado coa 
alguna maña , y aún fuerza, que no viniese á ella el Pa- 
dre Confesor , que para este efe&o tenia prevenida la si-< 
lia , y coche en, su casa, haciéndolo quitar el Nuncio i 
porque no saliese de ella , y executase el pueblo , lo que 
el señor Don Juan deseaba , pues con la vecindad tan 
cercana que tenia de S. A. , se aseguraban de qualquier 
resolución en este particular , entraron en la Junta de 
.Gobierno el Duque del Infantado, y el Marques del 
Carpió, y hablaron con los señores de ella con toda, 
resolución > y habiéndose salido fuera á aguardar la 
resolución que se tomaba , fue tanta la multitud de gen- 
te que se juntó en Palacio , que no es ponderable el de-, 
cirio. Tomóse resolución en la salida del Padre Con- 
fesor , y en que fuese luego dentro; de tres horas , dán- 
dole dos mas de te'rmino del tiempo que se le dio á 
Jlfaltadas para su garrote. No se publicó hasta haber 
comido la Reyna nuestra señora, á quien se le dio 
cuenta por Don Blasco de Loyola , que llevaba hecho 
el decreto , que con muy buen semblante rubricó S. M* 
diciendo : Que nunc* b*yi» querido mas , que lo que convi- 
niese ¡ y fuese del servicio y de Dios } y que si convenia , se 
executase luego ;.y así le honró en el Decreto con toda 
atención , y estimación de su persona , como se ve 
poc e'l. 



¡ ■ • 



Di- 



,i6i 
Decreto de la Reyna nuestra señora. 



J 



Uan Everardo Nidarth , déla compañía de Jesús , mi 
Confesor , del Consejo de Estado , y Inquisidor General, 
me ha suplicado le permita retirarse de estos reynos 5 y 
aunque me hallo con toda la satisfacción debida á su 
virtud, yotras buenas prendas, que concurren en su per- 
sona j y del zelo , y atención con que se ha empleado en 
mi real servicio : atendiendo á sus intancias , y por otras 
justas consideraciones , he venido en concederle la licen- 
cia que pide , para poder irse á la parte que le pareciere. 
Y deseando sea con la decencia y decoro que es jus- 
to , y solicitan su grado, y particulares me'ritos , he re- 
suelto se le de' título de Embaxador extraordinario en 
Alemania , ó Roma , donde eligiese , con retención de 
todos sus puestos, y de lo que goza con ellos. En Madrid 
á 25 de Febrero de \66g. 

Dio cuenta de este Decreto Don Blasco de Loyola; 
y habiéndose entendido por todos , fue el señor Carde- 
nal Arzobispo de Toledo , y el Conde de Peñaranda á 
verle á su casa , y ofrecerle dineros para el viage; pero 
pareciendole á su Em. que podría tener embarazo en la 
salida , determinó en acabando de comer volver á su ca- 
sa , como lo hizo , llevando consigo sus dos sobrinos Du- 
que de Abeyro y Maqueda , y al Marques del Carpió 
y Eliche ; y habiendo llegado á su casa con dos coches, 
le arrancó de ella con la brevedad que pudo , porque ei 
concurso que se habia juntado , y se iba juntando de la 
gente , era mucho , y se podía temer qualquier desatino 
del pueblo , y fue menester la buena disposición de su 
Eminencia , y su presencia para que no le perdiesen el 
respeto. Llevóle á Fuencarral , donde le dexó su Em. en 

X ca- 



I&2 

casa del Cura , asistido de su familia , y dexando la or- 
den para que le fuese sirviendo , así con víveres , y ro- 
pa de S. Em. , como con dineros por el trecho que fuese 
marchando por el Arzobispado. Desde allí pasó á san 
Agustín el dia siguiente , donde hizo algunas consultas 
á S. M. de plazas del Consejo de Inquisición ; que aun- 
que ha habido algún embarazo en el cumplimiento , se 
pusieron en posesión á los electos por haberse conforma- 
do S. M. con las consultas. Al contrario en los nombra- 
mientos que hizo de Secretarías , y otras plazas por tí- 
tulos , y nombramientos suyos , que e'stos por ahora se 
han quedado en el ayre. Alcanzóle dentro del Arzobis- 
pado de Toledo la merced que S. M. ( Dios la guarde ) le 
hizo de dos mil ducados de pensiones para que repartiese 
con sus criados , que puso luego en execucion , y dicen 
que á e'sta le acompañó dos mil doblones , que. también 
le envió para el camino. Al señor Don Juan , hallándo- 
le, ya fuera de este empeño 3 le fueron aquella misma tar- 
de á visitar el Nuncio de su Santidad , el Duque del 
Infantado , y otros muchos señores , que volvieron á sus 
casas aquella misma noche , habiendo enterado á S. A. 
de todo lo que habia pasado. El dia siguiente escribió á 
S. M. , y en primero de Marzo se le dio respuesta á ella, 
que una y otra es como se sigue. 

Carta del señor Don Jttan para la Reyna nuestra 

señora, 

SEÑORA. 



H 



Abiendo entendido del Nuncio de su Santidad, 
que V. M. fue servida de mandar salir de estos reynos 
al Padre Juan Everardo , en conformidad de la consulta 
uniforme de todos los primeros Tribunales y Ministros, 

y 



y que en execücion del orden real de V. M. partió ya 
este Religioso de esa Corte , juzgo de mi obligación 
ponerme á los reales pies de V. M. con el mayor rendi- 
miento, y gozo de que es capaz el corazón de un buen 
vasallo , rindiendo á V. M. sumas gracias por el alegre 
dia que V. M. se ha dignado dar al clamor público con 
esta acertada y útil determinación 5 de que ño en Dios 
que así como resultará en la real persona de V. M. un 
loor inmortal en la memoria de toda la Monarquía, ha 
de ver V. M. tan dichosos sucesos en ella , que la resti- 
tuyan á su mayor felicidad. 

Después que he tenido esta noticia , me ha parecido 
conveniente ir á Guadalaxara , para desde allí represen- 
tar á V. M. lo que se me ofrece , y debiendo tanto soli- 
citar el consuelo de postrarme personalmente á los reales 
pies del Rey nuestro señor, y de V. M. , suplico á V. M. 
se sirva de permitirme cumplir luego con este obsequio 
tan propio de mi respeto , y mayor obligación. Dios 
guarde la C. R. P. de V. M. como deseo , y he menes- 
ter. Torrejon de Ardoz á 26 de Febrero de 1669. 



Respuesta de S. M. á la carta de S, A, 



D. 



F ON Juan de Austria mi primo , del Consejo de 
Estado , General de la Mar , y Gobernador General de 
todas las armas marítimas : por mano del Patriarca de 
Alexandria , Nuncio de su Santidad) he recibido vuestra 
carta de 26 del pasado en que instáis sobre venir á besar 
la mano al Rey mi hijo, y á mí. Y no siendo bien que 
lo executeis por ahora , lo escusareis , y os volvereis á 
distancia de diez ó doce leguas de la Corte , al parage 
que os pareciere , por lo que conviene que lo cumpláis 
así. Nuestro señor os guarde como deseo. De Madrid á 

X 2 pri- 



xé>4 

primero de Marzo de 1669. = Yo la Reyna. 

Y en 4 de Marzo el señor Don Juan respondió á 
S. M. , remitiendo otra carta que tenia escrita , y otra 
al Marques de Aytona , con que se dio principio á nue- 
va polvareda s y porque las cartas son dignas de leerse, 
las pongo aquí , que son estas. 



E 



Carta de S. A, en satisfacción de la antecedente, 
SEÑORA. 



fSta carta , ( que es la que se sigue ) pensaba remitir á 
las reales manos de V. M. , quando llegó á las mias por 
las del Nuncio Apostólico la de V. M. de primero, en res- 
puesta de la que escribí á V. M. á 26 del pasado. Por. 
ella veo , que V. M. no tiene á bien que yo llegue por 
ahora á besar la mano al Rey nuestro señor , y á V. M. 
mortificación que me ha sido tanto más sensible , quan- 
to menos esperada y merecida. Confio en que la breve- 
dad con que V. M. me permitirá este justo consuelo , y 
la satisfacción que aguardan los grandes ajamientos que 
he padecido , acrediten en el mundo , que ni este último, 
ni los antecedentes , no se han originado de disabor de 
V. M. ázia mi persona , pues siendo todas mis acciones 
tan encaminadas al mayor servicio del Rey nuestro se- 
ñor , ya se ve quán preciso es , que lo sean también del 
de V. M. , y de su real gusto. En lo demás me remi- 
to á la carta inclusa , y á la que en voz insinué al 
Nuncio para que lo pusiese en la noticia de V. M. 
cuya C. R. P. &c. Torrejon de Ardoz á 4 de Mar-' 
zo de 166$. 



Car- 



Carta {que es la que cita la antecedente) para S, M, 



L 



SEÑORA. 



r AS dilaciones que se han interpuesto en responder- 
me á la carta , que escribí á V. M. á 26 del pasado me 
han dado lugar para formar esta , que ofrecí á V. M. en- 
viar desde Guadalaxara , y por convenir tanto que se ga- 
nen las horas en la deliberación de lo que contiene, he juz- 
gado á proposito remitirla á V. M. desde aquí , y luego 
que reciba la citada respuesta de V. M. , y logre el con- 
suelo que he solicitado , y espero de besar la mano al 
Rey nuestro señor , y á V. M. pasare acia aquella ciu- 
dad á aguardar la de esta carta , como en la mia dixe 
á V. M. 

Asistiendo cerca de la real persona de V. M. , y; 
siendo diredor de sus soberanas acciones el Padre Juan 
Everardo (Confesor que fue de V. M.) toda España , y 
toda la Monarquía á una voz daban por imposible el 
remedio de su honor , y de sus males ; pero no los ali- 
viará la salida sola del Padre Everardo , si las cosas de 
hoy en adelante no tomaren diferente forma ; porque 
con la ausencia de este religioso , no se ha conseguido 
mas , que restituir á España su perdida reputación , li- 
bertar de un cautiverio tan duro la voluntad santa , y 
reda de V. M. ,^y poner en términos hábiles , y posibles 
Ja pública salud. Y así , señora , habiéndonos quitado 
V. M. de delante , con tan loable , y exemplar magna- 
nimidad este estorvo , y introducido con esta acción en 
los corazones de todos los vasallos del Rey nuestro se- 
ñor eternas prendas de amor , y respeto á la persona 
real de V. M. , es menester que los frutos que todos ellos 
esperan de esta gran determinación , acrediten las utili- 
dades que en ella se encierran. 

Es- 



1 66 

Estas juzgo consisten en considerar , que la insopor- 
table carga , y exceso de tributos, tiene á esta Monar- 
quía en términos de una próxima ruina ; siendo su peso 
tal, que aún fuerzas para ei gemido le faltan j y así el 
alivio de ellos minorándolos , y poniéndolos en un esta- 
do de fácil , y unida cobranza , no solo se debe á la 
lastima , y á la conciencia , sino á su propia conservación, 
y al aumento de las mismas rentas s porque es máxima 
muy errada suponer , que hacen mas ricos á los Reyes la 
multiplicidad de las cargas de los vasallos. 

La igualdad de contribuir en los que fuesen inescu- 
sables , y los suaves medios en la cobranza de lo que 
fructificaren , se debe observar, y practicar en tal forma, 
que conozcan acuden á lo preciso como vasallos , y no 
á lo superfino j pues ver abundar á unos , quando llo- 
ran otros , y que su sudor se queda por la mayor par- 
te entre los arcaduces por donde se vierten , multiplica 
juntamente su desconsuelo , tanto mas hallándose hoy 
esta Monarquía en una paz general , y no gozando los 
vasallos el fruto de ella , quando tanto lo debian es- 
perar. 

El reparo , y reintegración de la real Hacienda en su 
buena , y atenta economía y consumo , pide todo el cui- 
dado , y desvelo del Gobierno para alivio de las calami- 
dades que se padecen , y de los accidentes que pueden 
sobrevenir. 

No menos debe atenderse á la buena distribución de 
las mercedes , y elección de los empleos , en que tantas 
veces se ha visto trastornada la equidad de las justas 
valanzas. 

La milicia (brazo diestro de las Monarquías) está 
hoy defraudada de 'aquella grande estimación , y pre- 
mios que la son debidos e instituidos ; y el volverla á 
exaltar , será medio de que la profesen muchos , y en- 
tre 



tre ellos los de mejor sangre, y de que este en disciplina 
y florezca. 

La buena y reda administración de justicia , es tan 
principal punto,, que pide infatigable .cuidado ; siendo, 
cierto , que Dios castiga pronto y visiblemente sus re- 
lajaciones. 

Nada de esto es imposible , si no se quieren mirar á 
esta luz , como se ha hecho hasta ahora , y consta de lo 
mismo que el Padre Everardo sacó á ella en sus papeles 
impresos donde dice : Que habiendo procurado, con mucho ze* 
lo vencer las dificultades , que se ofrecían -para aliviar á los 
■pueblos de tributos , las halló V. M. tan insuperables , que fue 
preciso desistir del intento. Máxima iinpia , escandalosísi- 
ma ,- y falta de subsistencia ; pues de: ella se deberá in- 
ferir no- ser posible este alivio de cargas ; y quando es- 
to es tan lexos de ia verdad , se sigue que jamas se tra- 
tó de veras de ello > siendo cierto que con buena inten- 
ción se puede brevemente disponer , y executar , y que 
esto debe ser preferido á. otras qualesquiera convenien- 
cias políticas. A cuyo fin, 1 suplico á V. M. rendidamente 
con toda la aflicción , y lastima de los pueblos de Casti- 
lla , y como quien las ha tocado con las manos mas in- 
mediatamente en mis peregrinaciones por ella ? que V. M. 
se sirva de nombrar luego una Junta de los mayores, 
mas experimentados , zelosos , y desapasionados Minis- 
tros , donde por único instituto se traten estas materias 
de dia , y de noche 3 se oygan , y reciban las proposi- 
ciones y papeles , que 4 este intento se presentaren en 
ella : y sobre- todos los puntos dichos ,. y los demás que 
ocurrieren- á la alta prudencia de V. M. se tomen las re- 
soluciones prontas , y efe&ivas que pide el peligro de tan 
graves daños , para mayor gloria de nuestro Señor, 
bien de los pobres , y firme conservación de esta Monar- 
quía , que es la coluna mas estable de su fe. 

La 



.168" 

La tuena educación del Rey nuestro señor (Dios le 
guarde) demás de ser la piedra fundamental de las dichas 
de esta Monarquía , y en que no puede haber leve des- 
cuido , de que no resulten funestos efe&os á toda ella, 
requiere tanto mayor cuidado, quanto S. M. (por nues- 
tra gran desgracia ) se halla hoy sin la presencia , y res- 
peto de su santo Padre ; siendo común el natural de to- 
dos los hombres , quando desde la tierna edad no se 
corrije , instruye, y endereza. Juzgo importantísimo que 
mande V. M. aplicar luego los medios que pudieren ser 
mas convenientes , y eficaces á estos fines ; creyendo yo 
que quaiquiera hora que se difiriere, será de sumo perjui* 
ció al general interés de los vasallos. 

Los puestos de Inquisidor general , y Confesor de 
V. M. son de la grande suposición que se sabe , y impor- 
ta mucho poner luego en ellos sugetos naturales , de tan 
relevantes prendas que les hagan dignos de estas altas 
dignidades 5 y que quien confesare á V. M, se abstenga 
en los te'rminos de este Ministerio , sin pasar de ellos á 
la introducion y manejo de negocios. 

Acuerdo á V. M. que Don Diego de Valladares, 
Obispo de Plasencia , fue exaltado al puesto de Presiden- 
te de Castilla , por inmediata dirección del Padre Eve- 
rardo , que se estrenó en este cargo de re&itud , y de 
justicia con el garrote de Malladas , habiendo sido el 
único participe , consultor , y dispositor, que aquel Re- 
ligioso eligió para esta acción 5 pudie'ndose decir, que bus- 
có un hombre hecho según su corazón : que en todo lo 
demás ha manifestado una parcialidad tan ciega ázia el 
Padre Everardo , y sus intereses , que por mantenerle, y 
mantenerlos ha despreciado la quietud de toda España* 
de que son recientes testigos aquellas escandalosas má- 
quinas , convocaciones , y movimientos con que puso á 
esta Corte el Lunes iS del pasado á los umbrales de 

una 



I6$i 

una fatalidad irreparable, contra el respeto real de V. M. , 
y la atención del gobierno , y Tribunales > y finalmen- 
te , que el parage de donde le sacó el Padre Everardo 
para los supremos asientos en que hoy le vemos y oimos 
hablar , es tan distante de ellos , que no nos dexó á\i-. 
dar esta monstruosidad , de los intentos á que se enca- 
minaba. Mi di&amen seria , que V. M. mandase al 
Obispo de Plasencia , que se vaya á su Iglesia , y que 
ocupe la Presidencia de Castilla sugeto digno y propor- 
cionado á la difícil calidad de los tiempos \ y me atreve- 
ría á asegurar , que si V. M. manda consultar esto coa 
desapasionados Ministros, han de ser del mismo parecer. 

Estos son , señora , los principales puntos , que 
por ahora me ocurren del servicio del Rey nuestro se- 
ñor , y del común de estos reynos. Confio que V. M„ 
se servirá de considerarlos , y resolverlos con la breve- 
dad que han menester, y pide la general inspección , ^ 
aunque en ningún tiempo pudiera*! exceder mis proposi- 
ciones de aquellos respetuosos limites que se deben á la 
real persona de V. M. , en esto he juzgado con mayor, 
razón , que no es bien pasen de ellos , así por escusar 
qualquiera motivo de turbación , como por no dexar en 
duda la sinceridad de mis desinteresados fines, y mos- 
trar al mundo , que voy consecuente en lo que he ido 
escribiendo á V. M. Si se executáre lo que propongo, 
cogerán estos reynos el deseado fruto de la ausencia 
del Padre Everardo ; y si no sé hiciere , se conocerá á lo 
menos mi buen zelo , y que todavia tenemos la indig- 
nación de Dios sobre nuestras cabezas. 

En quanto á la reparación de mi honor , en taa 
diferentes é injustas maneras ultrajado , seria mucha 
mi presunción , y no menos culpable mi desconfian- 
za , si pasase á proponer á V. M. individuales medios 
y resoluciones, y. M, sabe á que grados se han ex- 

Y ten- 



tendido las sin razones que se rae han hecho , y la pu- 
blicidad con que se han afectado. Todo lo pongo en las 
reales manos de V. M. como debo , y he ofrecido en mis 
cartas antecedentes , con gran confianza de que esta mis- 
ma franqueza , sobre los demás motivos , y razones que 
hay para que V. M. me honre , y favorezca mucho, 
no estrechará el caudal de su magnificencia, y que V. M. 
se servirá de tomar en estas materias tales, y tan prontos 
temperamentos , que acrediten esta misma confianza , c 
introduzcan en mi ánimo el consuelo , y quietud de que 
necesita, después de unas agitaciones tan turbulentas , y 
sin exemplar. 

Si V. M, no tuviere á bien de mandar al Presidente 
de Castilla , que se retire de este puesto , estoy en pre-i 
cisa obligación de suplicar á V. M. (por lo que dexo di- 
cho de este sugeto , y por lo que me consta cooperó á mí 
tuina en todos ios antedecentes , y subseqüentes á mi in- 
tentada prisión) que V# M, me haga la justicia de tener- 
le desde hoy en adelante por sospechoso en quanto me 
perteneciere, y como á tal no permita V. M. que tenga 
noticia, parte , ni asistencia en materia ó negocio en que 
se oyere mi nombre , ó me pudiere tocar directa ó indi- 
reciamente de qualquier genero , que sea ó del servicio 
de V. M., ó de mi personal interés 5 protextando yo esta 
instancia delante del Tribunal de Dios siempre que por 
V. M. (lo que no creo) ó por la suya pública , ó reserva- 
damente se contraviniere en algo aellas pues (como va 
dicho) es de justicia innegable á qualquier vasallq. 

La misma recusación , y con las propias expresiones, 
y palabras debo en conciencia hacer , y hago tocante al 
Marques de Aytona $ el qual no solo ha hallado en la 
suya ensanches para fraguar , y solicitar mi perdición en 
estos últimos lances ., sino para haberse esmerado en ser 
mi antiguo , ¿ inflexible opuesto en quanto ha podido 

mos- 



i ¿7 

mostrarlo , antes y después ele la muerte del Rey nues- 
tro señor (que está en'el cielo) procurando hacerme pa- 
sar en el concepto de S. M. , y en el común , por poco 
seguro en lo mas sagrado de la fidelidad , ambicioso, 
violento , y otras falsas imposturas de que dexo á Dios el 
juido , quando fuere su voluntad declararle. Él guarde la 
C. R. P. de V. M, como deseo , y he menester. Torrejoa 
de Ardoz á i° de Marzo de 266$» 



Carta para el Marques de Aytona* 



p. 



Orque sepa V. E. de mí , antes de otros , la justicial 
que he pedido á la Reyna nuestra señora , le remito in- 
clusa copia de lo que hoy escribo á S. M. creyendo yo¿ 
que solo esta diligencia podia afianzar el olvido de lo que 
siempre ha obrado V. E. contra mí , y la amistad que 
en todos tiempos he deseado mostrarle? la qual hallará 
de hoy mas V. E. muy fina , en quantas ocasiones qui* 
siere experimentarla > porque mi desabor no ha sido nun- 
ca contra su persona , sino contra sus dictámenes. Dios 
de á V. E. mucha salud , y vida con toda la felicidad 
que se desea. Torrejon de Ardoz á4de Marzo de \66g.z2, 
Don Juan. 

Mucho sintieron estas, cartas r y hicieron gran bate* 
tia en los pocos afe&os del señor Don Juan, con que ayu- 
daron á que la Reyna nuestra señora le respondiese cott 
alguna severidad j y aunque no pongo aquí la carta de 
S. M. , pongo la que el señor Don Juan respondió á ella 
desde Guadalaxara ; donde se habia retirado , y otra al 
Nuncio de su Santidad , y al Cardenal Arzobispo de To- 
ledo * que por ellas se ve lo que se le habia escrito , y lo 
sucedido en el intermedio. 

Y 2 Car- 



xo*8 



Carta del señor Donjuán escrita al Nuncio de su Santidad 
m io de Marzo de \66$ K 

■ ■ ■ i 



p 



Ara qué V. S. I. este en cuenta de todo lo que vá 
ocurriendo en los negocios presentes , le envió inclusas 
copias de una carta , que recibí ayer de la Rey na mi se« 
ñora , y de la respuesta que he dado á ella , sobre que 
hará V. S. I. el juicio que su prudencia le di£táre 5 por- 
que yo no se que decir , ni que pensar, sino pedir á Dios 
que nos alumbre á todos para que la perfección de esta 
grande obra, acredite ser de arriba , y baxar del Padre; 
de las lumbres. 

Acuerdo á V. S. I. que me aseguró , y ofreció repe- 
tidas veces , que el Padre Everardo dentro de dos ó tres 
dias después del de su partida , haria renunciación de sus 
puestos voluntaria , ó involuntariamente , y que V. S.L 
tenia instrumentos para desempeñarse de esto. Que se 
pondría en libertad al hermano de mi Secretario luego> 
que yo partiese de Torrejon , y que ajustaría V. S. I.oon 
Don Blasco de Loyola el que enmendase el equivoco á 
la sin razón de no continuarme los títulos , y la propie- 
dad del gobierno de Flandes que el Rey mi señor ( que 
está en el cielo) me dexó > y que dispondría fa satisfac- 
ción para el Comisario general Donjuán de Nobales, 
que por haber venido conmigo , se halla sin puesto y sin 
honra. Que dispondría V. S. 1. el punto de mi seguridad, 
y la de todos los que me han seguido , afianzándola 
con la interposición , y empeño de su Santidad , y de 
y. S. I. en su nombre. 

De todo esto , y de lo que dixo V» S. I. sobre mis 
particulares intereses le hago memoria , no por recon- 
venir á V» S, I. con que en nada de ello (siendo tan justo, 

y 



I5p 
y conforme á razón) se haya dado hasta la hora presente 
la menor muestra de execucion , ni por decir á V. S. I. 
que yo no he vuelto á hablar palabra en estos puntos 
en fe de que V. S. I. los tiene á su cargo , ni tampoco 
por imaginar que ha estado mas de su parte , sino para 
que V. S. I. repare en el modo con que se procede , y si 
es buen camino de confiar , el faltar á todo lo que se 
ofrece, y que después de haber conseguido el apartarme 
de esa vecindad (sin hablarme entonces palabra en la se- 
paración déla escolta) se me inste ahora intempestivamen- 
te á ello. Vuelvo á decir á V. S. I. que no se que decir, 
ni comprehendo que se pretende de mí ; y que Dios nos 
^lumbre , y guarde á V. S. I. muchos años. = Don Juan. 



H 



Otra carta a la Reyna nuestra señora. 



SEÑORA, 



,E recibido la real carta de V. M. de 8 del corriente, 
en que se sirve V. M. decirme haber llegado á su reales 
manos las mias antecedentes de primero , y quatro 5 y 
que aunque contienen máximas propias de mi zelo , no 
puede V. M. dexax de extrañar el termino ,~y la ocasión 
en que las propongo. Que según lo que tantas veces he 
suplicado , y escrito , era la salida del Confesor de V. M. 
el único objeto de todas mis demandas. Que parece muy 
impropio el que yo detenga esta escolta, y hacer nuevas, 
y tan importantes proposiciones. Y que consultando mi 
gran obligación al servicio del Rey , ha acordado V. M. 
remitir mis cartas á los Consejos , y Junta de -Gobierno, 
y que sobre su parecer formará V» M. la resolución mas 
conveniente. Estos son los puntos que contiene la carta de 
Y. M. á que satisfaré' por la misma orden. 

En 



170 

En el primero de haber extrañado V. M. el te'rmínoj 
y la ocasión de mis proposiciones, debo decir á V. M. que 
es de mucho sentimiento para mí ei no haberlas sabido 
explicar al mayor agrado de V. M.j el qual procurare', 
y desearé siempre 5 pero la ocasión , señora , no acierto á 
hallarla impropia , pues en lo que tanto conviene al ser- 
vicio de Dios , al del Rey nuestro señor , y á lo público, 
creí, y creo que qualquiera dia de dilación , es pérdida 
considerable. Al segundo punto de que el único objeto 
de todas mis demandas era la salida del Confesor de 
¡V". M. respondo , que no presumo haya inconseqüencia, 
entre lo que anticipadamente he escrito, y lo que des- 
pués he representado á V. M. ; pues el deseo de procurac 
el público beneficio de la Monarquía , es una obligación 
tan natural é inseparable de las mias , que quando no. 
fuese quien soy , solo por el carácter ordinario de Mi- 
nistro , debia ( en estrechos términos de^conciencia ) a 
vista de las comunes lastimas y desordenes , suplicar á 
y. M. se sirviese de mandarlas reconocer y remediar, 
que es solo lo que he hecho sin mas empeño , que el 
de una humilde representación ; quando es tan manifies- 
to á qualquiera juicio , que la salida del Padre Everardo 
(aunque ha sido la disposición esencial para el alivio de 
nuestros daños) no será por sí sola el total remedio de 
ellos. La recusación de dos Ministros (conocidos de mí, 
y de todos por declarados opuestos mios) tampoco con- 
tradice á lo que hasta ahora se me ha oído > antes los 
antiguos , y nuevos motivos , que á cada paso tengo pa- 
ra echar mano de esta natural defensa , la hacen mas 
inescusable en la re£ta justicia de V. M. , y menos, dis- 
pensable en mi instancia. La satisfacción particular de 
mis ajamientos , y ultrajes, sabe V. M. que la he conside- 
rado siempre subseqüente ala ausencia del Padre Everar- 
do , y inseparable de V. M. y su justificación. Al tercero 

pun- 



I 7 1 

punto de que parece impropio retener esta escolta , y ha- 
cer nuevas, y tan importantes ptoposiciones , digo , que 
tengo muy sensible mortificación de ver, que se pretenda 
hallar concordancia entre dos cosas tan distintas , pues 
jamas pudo pensar mi atención , y respeto á V. M. en ha- 
cer prenda de la asistencia de la gente , para que V. M. 
diese á mis súplicas breves , ó"mas favorables resolucio- 
nes (suposición que me hace horror solo el pronunciar- 
la , y mucho mayor desconsuelo el juzgar capaz de ta- 
les impresiones al soberano concepto de V. M.). El quar- 
to punto de que consultándolo con mi gran obligación 
al servicio del Rey , licencie estas tres compañias , diré 
á V. M, que quando el Cardenal de Aragón , y el Nun- 
cio estuvieron conmigo en Torrejon hablándome sobre 
este particular , les respondí : Que estaba en apartarlas de 
mí , luego que supiese haber salido de España el Padre Enve- 
rar do '■> pero que no permitía mi propia seguridad , que lo exe- 
cutase antes , porque me debían ser muy sospechosas la lenti* 
tud, y pausas de su camino , la pública voz de que se ha de de' 
tener en él á hacer no se qué e xer ciclos ■, y las justas premisas^ 
que tengo para pensar en que mientras no sacare los pies de . 
esos reynos ,■ no ha de acabar de perder la esperanza de vol- 
ver á ellos , y al exer ciclo de los puestos de que blasona con- 
servar la propiedad'-, y que mi perdición es lo que mas le pue- 
de facilitar este intento, Esto mismo represento á V. M», y, 
escribo mas difusamente sobre ello al Cardenal Aragón, 
no dudando que V. M. se servirá de tener á bien, que yo 
me asegure de estos recelos por los pocos dias que tarda- 
ría el llegarme el aviso de que este religioso está fuera 
de España , en conformidad de lo que declare' al Carde- 
nal , y al Nuncio. La deliberación de V. M. en querer 
oír á los Consejos, y Junta de Gobierno sobre el conte- 
nido de mis cartas, es muy digna de la suma prudencia de 

V.M. 



17* 

V. M. , y yo fio ele la ele tan zelosos Ministros , que la 
mostrarán á todas iuces de tan importantes y útiles. Dios 
guarde la C. R. J?, de V, M, Gaudalaxara á 10 de Mai;- 
£Q de lóóp. 



Otra al Cardenal Aragón» 

EMINENTÍSIMO Y REVERENDÍSIMO SEÑOR* 



E 



fStando para responder á la carta de V. Em. ¿e <? 
del corriente , se apareció aquí Don Diego Correa (muy 
de correo) con la que se le entregó para mí de la Reynaí 
nuestra señora* Y remitie'ndome en mi respuesta á lo que 
escribo á V. Em. sobre el punto de la separación de mí 
escolta , debo acordar á V. Em. la claridad con que le 
insinué, que no podía ajusrarme (en conciencia) á de» 
xarla mientras el Padre Everardo pisase tierra de Espa- 
ña > pero que estaba tan en conocimiento de juzgarla 
inútil desde la hora en que recibiese esta noticia , que 
por ganarlas , pensaba disponer los medios para que se 
me anticipase , como con efecto lo execute' ; y que en es- 
ta conseqüencia y suposición., habiéndome escrito S. M. 
á Torrejon , que tenia por conveniente me alejase algo 
mas de esta Corte , no se me habló palabra en el parti- 
cular de despedir esta gente. Ahora veo , que sobre mí 
pronta obediencia , sobre el desayre, y desconsuelo de 
habérseme negado el besar las manos á sus Magestades: 
sobre todos estos lances, intempestiva y arrebatada- 
meníe se me quiere maniatar , con el enemigo todavía 
de puertas adentro de casa , y en tan breves términos de 
verle fuera de ella, si no se le sufre se ande de exercicio 
en exercicios. V. Em. considere con su gran juicio las 

con- 



> l7i 

conseqüencías melancólicas que puedo inferir de ello; 
afirmando á V. Em. con la verdad que profeso , que es- 
taba , y estoy aún en lo que le dixe , y ofrecí en Torre- 
jon , y que quando llegó á mis manos esta carta de 
S. M. , tenia dispuesto escribir otra á Don Blasco de 
Loyola, diciendole, que atento á que ya se podia espe- 
rar por diasei aviso de haber salido de España el Padre 
Everardo , seria bien ir disponiendo las órdenes para la 
marcha de estas compañias j y que suplicase á S. M. en 
mi nombre se enviasen á parages donde tuviesen algún 
alivio , en atención á haber venido conmigo , y á las fa- 
tigas de tan largo y desacomodado viage. 

Esto es en quanto á este punto , en que no espero 
se me quiera atropellar indebidamente. Ahora diré á 
lV. Em. de quanto gusto me fue su carta citada por las 
muestras , que me trae de la buena salud , que con tan- 
to cariño deseo siempre goze V. Em. Yo presumo que 
el haber visto V. Em. la mía de mano agena , le dio mo- 
tivo para tenerla por mas judicial de lo que en sí era. La 
culpa tuvo una gran jaqueca ; y yo la tendría mayor , sí 
no acertase á conocer lo que de todas maneras debo , y 
espero deber á V. Em. > á quien guarde Dios como deseo , : 
Guadalaxara 10 de Marzo de 1669. 

Con esta carta hubo muchos Consejos y Juntas con 
quienes se confirió su contenido 5 pero esto fue con tan- 
to secreto , qué no se tenia en el vulgo noticia de lo que 
pasaba , ya por haber prevenido al señor Don Juan es- 
cribiese con recato , y ya porque se habia prevenido en 
la Cobachuela se tuviese cuidado con el sigilo en estas 
materias ; y así se ordenó , que ninguno entrase en ella, 
sino los Secretarios , y Oficiales, y por esta razón se le 
negó la entrada al Duque de Pastrana y á algunos Mi- 
nistros. Resultó de estas conferiencias el que el Cardenal, 
Arzobispo de Toledo fuese á Guadalaxara , como con 

Z¡ efec- 



174 

efe£to lo hizo , y con gran facilidad ajustó con S. A. qué 

despidiese la escolta que tenia , dando S» A. una paga, y 
otra su Em. á toda la gente , y la envió el Cardenal á 
alojar á la Mancha por su cuenta por un poco de tiem- 
po , para que convaleciesen del viage tan largo , y pudie- 
sen con algún alivio volverse á Cataluña. Con esto voL- 
vió su Em. muy contento , y corrió por fixo , que que- 
daba ya todo ajustado , y que en virtud de las instruc- 
ciones , que llevaba de S. M. , habia ajustado con S. A. 
los capítulos siguientes , que eran los mismos que el 
Nuncio de su Santidad habia ya ajustado con la Rey na 
nuestra señora.. 

c Que S. M. en conformidad de la merced ( que S. M. 
que Dios goze ) hizo ai señor Don Juan de Austria su 
hijo, le vuelve el gobierno general de los Estados de 
Plandes , con todos los títulos , y honores que los tuvo 
el señor Infante Cardenal. 

Que S. M. empeñó su real palabra , de que el Padre 
Everardo renunciaría luego todos ios puestos que tie- 
ne , y ocupó en España , y que no volveria en su vida 
á ella. 

Que desde luego manda , y declara por recusados 
al Presidente de Castilla, y al Marques de Ay tona en to- 
das las materias mayores y menores, que lo fueren del se- 
ñor Don Juan de Austria. 

Que todos los papeles , y decretos hechos contra el 
señor Don Juan desde i<5 de O&ubre del año pasado 
hasta hoy se rompan , y se arranquen de los registros. 
Y así mismo, que en ningún tiempo se pueda hacer cargo 
á ninguno de los que han sido sus parciales en todos 
los reynos de España. 

Que á los cabos y soldados que le han asistido, se les 

haga bueno el tiempo, y sueldo como servicio hecho en 

campaña al Rey nuestro señor. 

Que 



\ *75 

Que el señor>Don Juan tenga facultad de vivir , y 

asistir en su casa , y familia en la parte que le pa- 
reciere. 

Que la Junta para el alivio de los vasallos se empie- 
ze desde lugo , con obligación de admitir todos los pape- 
les de particulares , y apuntamientos de los pueblos y 
ciudades. 

Que desde hoy en adelante escusará S. M. el no ha- 
cer merced de algún Hábito de las tres Ordenes Milita- 
res, sino á los que efectivamente estuvieren , ó hubieren 
servido diez años en los exe'rcitos , presidios , y armadas 
del Rey nuestro señor; en ios quaies se. proveerán las 
Encomiendas de dichas Ordenes, así como fueren vacan- 
do desde hoy ; y que pedirá á su Santidad Bula particular 
para que en ningún tiempo se pueda hacer al contrario, 
con consideración á que se recobre el valor demasiado con 
cjue están contribuyendo los vasallos, 

Que S. M. da su real palabra directamente á su San- 
tidad para la seguridad de la persona del señor Don 
Juan de Austria , y de mandar cumplir , y guardar 
todas las cosas contenidas en el presente, y referido 
tratado. 

Parece que estos tratados fueron ciertos, según lo que 
el señor Don Juan escribió á S. M. , y Nuncio de su 
santidad; cuyas cartas son estas. 

Para la Re y na nuestra señora, 

SEÑORA. 

JLvIndo humildes gracias á V. M. (y todos estos rey- 
nos lo deben hacer) por la prontitud, y benignidad con 
que se ha servido V. M. de condescender con mis súpli- 
cas, mandando V. M, que se forme la Junta que propu- 

Z¡? se 



se á V. M. en mí carta de primero de este , para los fines 
que en ella digo ■> y nadie puede dudar, que la gran in- 
teligencia , y zelo de los Ministros , que la componen, 
desempeñará á V. M. en la común espe&acion tan abun- 
dantemente, que muy aprisa se hallen los vasallos con el 
alivio de que tanto necesitan , y cortadas de raiz todas 
las desordenes, superfluidades, y usurpaciones con que 
hasta aquí se ha visto barajada la justicia , desconcerta- 
da la buena política en todas sus partes, y destruida 
la real Hacienda : á todo lo_ qual se debe creer , que 
V. M. se servirá de contribuir , no por los medios y ca* 
minos hasta ahora inútilmente cursados ; sino por otras 
muy extraordinarios y eticaces. Así se lo prometen todos, 
y sobre esta suave confianza , reposan sus afligidos cora- 
zones , como el mío en la de haber hecho quanto , según 
Dios, me ha parecido obligación y deuda. 

También me incumbe la de dar humildes gracias á 
V. M. por el gran favor de haber atendido á mis repre- 
sentaciones en el particular de la milicia , y de los que 
la profesan , asegurándome V. M. que se dignará de te- 
ner muy presente esta materia , y que se cuidará con 
particular aplicación de hónranos , como es tan justó y 
debido. Haráse diligencia para reconocer si se halla entre 
los papeles de mis Secretarias el que acerca de esto di al 
Rey nuestro señor ^que está en el cielo) para remitirle á 
V. M. como me lo manda j aunque me lo hace dudar el 
continuo movimiento en que han andado de tantos me- 
ses á esta parte; pero todo se viene tan á los ojos, que nin« 
guna luz (quando e'sta lo pudiese ser) hará falta. 

Lo que V. M. se ha dignado responderme en quan-^ 
to á la buena educación del Rey nuestro señor ( Dios 
le guarde) me pone en segura esperanza , y consuelo de 
que hemos de ver efectos muy conformes á este importan^ 
tísimo negocio* i ■, ■■> 

No 



. . . . , E * 7 ^ 

No debo menor reconocimiento a V. M. por haber- 
me concedido las dos recusaciones en la forma que la su- 
pliqué á V. M. 

En quanto á mis particulares, quedo también suma» 
mente obligado á la favorable, y benigna disposición con 
que V. M. se sirve decirme está de corresponder á mi 
confianza en esta parte, y habie'ndolo puesto yo todo en 
sus reales manos (como en mis cartas antecedentes he di- 
cho) no me queda que hacer mas que repetirlo , y espe- 
rarlo de su real magnanimidad. Y porque el otro dia me 
escribió el Nuncio de su Santidad , que hablando con 
V. M. de las cosas de Fiandes , se le habia dicho por su 
real órd¿n, que siempre que no se dudase que yo lo po- 
dría tener por pretexto para alexarme , se hallada medio 
para disponerme la posesión del gobierno de aquellos es- 
tados j debo decir á V. M. que esta misma razonable 
presunción , que se insinuó al Nuncio de orden de V. M. 
me puede seivir á mí de respuesta , y dar á conocer á 
Y. M. , y á todos el justo motivo, queme asiste para mi- 
rarlo al mismo viso , y darme por escusado de eiio en la 
ocasión presente. 

El iLtimo trance , y no menos considerable punto 
porque debo postrarme á los reales pies de V. M. es la 
declaración que ' V. M. se sirve hacer debaxo de su fe, y 
palabra real , de que no será hecha molestia alguna en 
las personas , honores y haciendas , á mí , ni a quantos 
en las pasadas ocurrencias han seguido mis di&amer.ts, 
tan del servicio del Rey nuestro señor , y bien de sus rey- 
nos* ratificando V. M. el seguro de esta indemnidad, con 
dar expresa palabra de ello al sumo Pontífice , y con per- 
mitir al Patriarca de Alexandria , su Nuncio en esa Cor- 
te , que en nombre de su Santidad , y en virtud de la 
real palabra recibida de V. M. me la dé de parte de su 
Beatitud , como lo ha executado en Carta que me ha 

es- 



escrito con data de 25 de este. Y aunque por lo que me 
toca nunca juzgaría yo necesario mas resguardo , que la 
justificación inseparable de V». M. , y de mis procedimien- 
tos j con todo eso me ha sido de toda estimación este fa- 
vor , por lo que mira á los demás , que con el mismo zelo 
han concurrido conmigo á esas materias. 

Por todo esto me inclino rendidamente á los reales 
pies de V. M. remitiéndome al Cardenal Aragón , por cu- 
yo medio dirijo á V. M. este despacho. Dios guarde la 
C. R. P. de V. M. como deseo y he menester. Guadalaxa- 
ra á 3 1 de Marzo de 1669. = Don Juan. 



Para el Nuncio de su Santidad, 



J 



Untas llegaron á mis manos las dos cartas de V. S. I. 
de 25 de e'ste , y juzgo le escuso la molestia de oir dos 
veces una misma cosa , con enviar á V. S. I, esa copia de 
lo que escribo á la rey na mi señora 5 por lo qual , y por 
lo que insinuará á V. S. I. de mi parte quien le entregare 
e'sta , quedará plenamente informado de quanto yo pu- 
diera decirle en ella , con que resumiré estas lineas á la 
gustosa y estimable aceptación que hago de la palabra 
de indemnidad, que V, S. I. me da en nombre de su San- 
tidad , y en virtud de la que he recibido de la Reyna 
mi señora : y asimismo de la repetida seguridad , que en 
el propio nombre de su Beatitud me ha expresado 
V. S. I. en Torrejon , y en otras ocasiones , de que el 
Padre Everardo dexaria sus puestos , y no volvería á 
los dominios del Rey mi señor ; quedando yo siempre 
con nuevos motivos de rendido obsequio y reverencia á 
su Santidad , y de especial agradecimiento á V. S. I. , á 
quien guarde Dios muchos años. Guadalaxara á 3 1 de 
Alarzo de 1669. — Don Juan. 

Bien 



170 
Bien se entendió , que con el gusto que su Em. ha- 
bia vuelto , y con lo que contienen estas cartas , queda- 
ría todo ajustado , y con gran quietud de ánimo todos; 
pero luego se empezó á dudar de la materia, porque 
aunque se formó la Junta para tratar de ios alivios de la 
Monarquia , nada se efectuó , diciendo , no se confor- 
maba la Junta de Gobierno con lo que su Em. habia 
ajustado: cosa que dio nuevo motivo á los juicios de los 
hombres-para discurrir , y mas quando su Em. se retiró 
á Alcalá estando sangrado , y dexó á todos con gran 
desconsuelo, por estar asegurados deque hablaba con 
toda verdad y claridad. 

A este tiempo se atravesaron la Semana Santa , y 
Pasqua de Resurrección , con que cesó todo rumor de 
inquietud , y mas sabiendo que S. A. , para con mas 
quietud hacer los exercicios de su obligación católica, 
*e habla retirado á san Bartolomé de Lupiana , que es 
un Convento de Monges Gerónimos , dos leguas de 
Guadalaxara. Fue mucha la gente que acudió á ver á 
S. A. , y muchas mas las limosnas que allí hizo. Pasadas 
las fiestas, se volvió á la Ciudad ; y aunque en la Cor- 
te en este tiempo no se habia cesado de trabajar en la 
Junta de alivios , que así se llamaba la que se habia for^ 
mado , compuesta de estos sugetos : El Presidente de 
Castilla , el Cardenal Arzobispo, Don Antonio de Con- 
treras , el Conde de Villaumbrosa , y Don Antonio 
Monsalbe ; todos tres del Consejo Real de Castilla ; y 
del Consejo de Hacienda Don Lope de los Rios , Presi- 
dente , y Don Manuel Pantoja , Don Gerónimo de san 
Vitores , y el Secretario Don Andrés de Villarán: por 
la Villa de Madrid el Corregidor Don Francisco Herre- 
ra Enriquez , Ñuño de Guzman , Vizconde de Pradeni- 
11a , Don Josef de Reynalte y Ayala , Regidor , y el 
Marques de Trucifál, del Consejo de Guerra¿ y estos se^ 

ño- 



ñores recibieron muchos papeles , que dieron diferentes 
personas de buen juicio , que gastaron ei tiempo , y el 
entendimiento en sus discursos, hasta ahora han si- 
do de poco provecho , pues no se ha tomado resolución 
en ningún alivio > creyéndose que en lo de adelante se 
tendria con el alegrón, que recibió el pueblo en el Decre- 
to, que se publicó en 30 de Abril de este ano , que es 
este. 

Resumen de los puntos que contienen tres Decretos dé 

la Rey na nuestra señora , su fecha en 30. de Abril di 

J669 , remitidos al Consejo de Hacienda , donde s$ 

publicaron , y mandaron dar cumplimiento , de, 

que se están despachando las 

Cédulas* 



E 



rN los Juros compuestos de medias Ánnatas cesona* 
rias , y descesiones de los créditos de baxa moneda , y 
de libranzas decretadas , se descuenten quince por ciento) 
demás de la media Annata. 

Los gages en la nomina de los Consejos , se conser- 
ven á los que sirven , y á los jubilados , y se reduzca el 
número como vayan muriendo , á los que debe haber^ 
según las últimas reformaciones. 

Los cien mil maravedís de gages , solo se continúen 
á los doce Secretarios mas antiguos honorarios , y cesen 
los demás -■> y también las casas de Aposento , que estu-^ 
Vieren en la nomina por este título. 

El número de los Oficiales , y sueldos de las Secre-^ 
tarías de Estado y Guerra , se reduzcan á lo que confor- 
me á la última reformación debieron tener : y todas las 
demás plazas acrecentadas á título de supernumerarias, 
© en otra forma , y sueldos , que se hubieren crecido, 
pueden reformadas , y extinguidas , pagándose en la no-i 

mi- 



i8i 
mina á los que se conservaren , lo que fuere salario , y 
ayuda de costa ordinaria , que se reputa por tal; ex- 
cluyéndose lo que gozaren por casas de Aposento , que 
esto lo hayan de cobrar en los efe&os que antes. 

Que los Aposentadores se reduzcan á nueve con 
exercicio , y gages ; y los demás queden reformados en 
uno y otro hasta que por su grado entren. 

Lo que se libra á los demás Oficiales de las otras Se- 
cretarías , y déla Cámara , y Hacienda, se continúe , y 
á ios demás Oficiales inferiores. 

Todas las mercedes , que se gozan con pretexto de 
salario , ó sin él , cesen. 

Los quatro derechos de uno por ciento se unan, y 
y corran debaxo .de un nombre , y arrendamiento > y se» 
haga lo mismo en todas las Sisas de Millones. 

En los oficios comprados en las Ciudades , que tie- 
nen voto en Cortes , y en las otras Ciudades grandes, 
cabezas de partido , se queda mirando lo que se deba 
disponer para remediar el daño , que resulta de su con- 
servación 5 y que las demás villas y lugares del reyno ce- 
sen desde luego en el uso de ellos > quedando reducido 
su gobierno á la forma que tenia hasta el año de 630 
que se empezaron á vender ; y se de satisfacción á los in- 
teresados. Y se manda , que en nigun tiempo se consul- 
te ni proponga enagenacion ni venta de semejantes ofi- 
cios con ningún pretexto , aunque sea con consenti- 
miento expreso del reyno junto en Cortes, por porroga-« 
cion de ios servicios hechos ó que se hicieren. 

Este Decreto dio grande alegria al Pueblo, aunque 
también dio que llorar á muchos , porque los unes pen- 
saban se trataba de remediar el mundo ; y los otros que 
no habian de tener que comer > pero todo cesó apriesa, 
pues en los primeros de Mayo empezaron á baxar reser- 
vas á diferentes personas de sus rentas vitalicias , en que 

Aa tu- 



l82 

tuvieron gran paute los favores , y inteligencias; y así se 
ha quedado en este estado sin la entera execucion que se 
esperaba , sino es las pobres viudas , y otros miserables, 
sin pasar adelante en los alivios , que cada dia esperaba 
el pueblo. Y viendo todos que el ; señor Don Juan.calla- 
ba tanto ,; y que se trataba de <jue se pusiese en execu- 
cion una Coronelía, que dexó dispuesta el Padre Everar- 
do , de que hizo S. M. merced de Coronel al Marques 
de Ay tona, la que se empezó á formar : tuvo de todo 
noticia el señor Don Juan , y de ún papelón que entre 
otros dio el Príncipe de Barbanzon á S. M., y viendo que 
no se trataba de remediar nada, en 5 de Mayo escribió á 
S. M. y á Don Blasco de Loyola estas cartas. 

Carta que el señor Donjuán de Austria escribió á la Reyna 
nuestra señora» 



' 1 




SEÑORA. 

__ todos consta la moderación, y la reverencia á V. M. 
con que he dirigido mis acciones , y mis pasos en las 
ocurrencias pasadas. Llegue á Torrejon á acelerar la sali- 
da de estos rey nos del Padre Everardo 5 y habiéndonos 
concedido Dios nuestro señor , y V. M. con tanta breve- 
dad , y quietud este gran beneficio , tenido generalmen-, 
tedeMinitros, Nobleza, y Pueblo por importantísimo 
para el remedio y bien universal , suplique .rendidamen* 
te á V. M. fuese. servidarde concederme la permisión de 
postrármela los reales" pies del Rey nuestro señor, y de 
V. M.*para dar á V. M. personales gracias por esta hon- 
ra hecha en mí á toda España j y cumplir con ¿os ^ obli* 
gaciones tan precisas, y deseadas. V. M. me negó este 
consuelo con la sequedad , que se ve en su real carta de 
1 3 de, Marzo ,. á que me ajuste con ciega , aunque mor- 

ti- 



l8 3 
tincada obediencia. Ordenóme después V. M. que me re- 
tirase á.diez ó doce leguas de la Corte : y si bien consi-» 
dere' , que este ge'nero de destierroera sin causa alguna, 
y tan en deshonor mió , convine en e'l , y obedecí at 
punto , para que el mundo viese mi gran resignación al 
real gusto de V. M. y la malignidad no tuviese motivo 
de decir , que volvía sobre mi justicia quando me halla- 
ba con aquellos pocos caballos á quien ella misma había 
pretendido imponer nombre de armas , y de tropas forr 
midables. Salí de Torrejon , quedando V. M. en inteli- 
gencia de que me seria preciso retener la escolta que 
traía , hasta que recibiese aviso de haber pasado el Padre 
Everardo las fronteras.de España 5 y quando esta noticia 
se podia esperar cada día , envió V. M. á Guadalaxara 
aceleradamente ( y contra lo mismo que V. M. acababa 
de consentir ) ,. al General de la caballaría D. Diego Cor- 
rea con carta en que ordenaba V. M. licenciase al punto 
la escolta, y Don Diego traía orden para que si ponía en 
ello dificultad ó dilación , la diese á los capitanes de que 
se apartasen de mí, pena de desleales e' inobedientes. Don 
Diego Correa con su prudencia , ó con el conocimiento 
de mi razón , hizo á V. M. el servicio de no partir de 
carrera á la literal obediencia de sus intenciones 5 y ha- 
biendo dado cuenta al Cardenal Aragón (que fue. el me^ 
dio por donde las recibió) de lo que yo le había insinúa-* 
do , no solo no se desistió de la demanda , sino resolvió 
V. M. , que el Cardenal viniese á lo mismo para que la 
autoridad , y las circunstancias delsugeto , hiciesen mas 
ruidosa, la negativa , que se presumía dada yo á ella, 
según los lances antecedentes , fácil es desadvertir , que 
todas estas repetidas instancias , y empefíos no miraban 
á otro fin , que á el de reducirme á estrechos de desespe- 
ración , quando se hacían por una cosa , que dentro de 
¡quatro dias (muy pocos menos fueron los que tarde' eir 

Aa 2 . sa- 



184 

saber la salida de España del Padre Everardo) la había 
de e-xecutar yo mismo, según el termino que me habia 
impuesto , y V. M. aceptado. Con todo eso , para dar la 
última prueba de mi obediencia , y acabar de enmude- 
cer á la malicia (si esto es posible) execute' lo que V. M. 
me ordenaba , quedándome atadas las manos , y sin de- 
fensa alguna , contra otra injusta violencia semejante á 
Ja de 24 de O&ubre., no pudiendo yo ahora estar con 
menos recelos de ella , que entonces á vista de lo que se 
obra conmigo. Repetí en aquella ocasión á V. M. con el 
Cardenal de Aragón la súplica del permiso de llegar á 
los pies del Rey nuestro señor , y de V. M. , y la resti- 
tución de los títulos de la propiedad del Gobierno de 
Flandes , Borgoña , y Arloes , que el Rey mi señor (que 
está en el cielo) me habia dexado , y de que tan violen* 
lamente fui desposeído. La respuesta que merecieron es- 
tas dos humildes instancias , fue la primera darme en 
I ostro con la misma negativa 5 y esto aún no por carta 
de V. M. para mí.,, sino del Cardenal Aragón, y con 
palabras no menos desabridas , que la antecedente, en 
que se incluía el realce de mayor disfavor , que se pue- 
de hacer á una persona como yo, escusándose V. M. 
de escribirme , y dándomelo así á entender maniflesta- 
mentepara mayor mortificación mia, por medio del mis- 
mo Cardenal y como si yo pudiese ser digno jamas de tal 
desprecio. A la segunda súplica se me pretendió satisfa- 
cer con motivos diferentes de la verdad en el hecho , co- 
mo todo consta por el papel incluso , en qué está co- 
piado lo que el Cardenal Aragón me dixo , de orden de* 
V. M. sobre este punto y mi respuesta. 

Esto es , señora , Jo que mi respeto , y obligación han 
executado , y lo que conmigo se empezó á hacer después 
de la salida del Padre Everardo. Y no pongo en el núme- 
ro de las sinrazones recibidas en este tiempo^ la de no 

ha- 



haberse querido V. M. conformar con muchos zelosos 
Ministros , que fueron de parecer , que V. M. mandase 
que las materias de los alivios , y remedios públicos , se 
tratasen con mi presencia , y dirección > porque si bien 
en el zelo , y buen deseo estoy cierto delante de Dios, 
que nadie me escediaj en la habilidad, y en la inteligencia, 
conozco que me pasará qualquiera 5 demás de que , como 
en esta materia podrían mis émulos ñngir algún interés, 
ó ambición (de que por la divina misericordia estoy bien 
libre) , no debo hacer ofensa personal , lo que quizas po- 
dría haber sido desgracia pública. 

Si hubiera parado aquí la violencia de las delibera- 
ciones que el Marques de Aytona ha sugerido á V. M. 
con aquella antigua, y terca antipatía con que siempre 
ha deseado mi aniquilación , todos nos podíamos dar por 
satisfechos , aunque yo pusiese en ello tanta parte de mi 
honor y seguridad 5 pero si han pasado tan adelante las 
máximas apasionadas de este sugeto , y la desmedida an- 
sia de su particular odio ó venganza , á precio de toda la 
quietud de España, que desde el supremo Ministro, 
hasta el desdichado trabajador las vituperan en el grada 
¡que hoy se ve en asombrar al mundo , y poner las cosas 
en los umbrales de un lastimoso precipicio. Dexo ahora 
de ponderar las resoluciones llenas de daños y reparos, 
de enflaquecer de gente de guerra las fronteras de estos 
reynos para bloquear , ó sitiar con ellas á la Corte, como 
sucederá en llegando á los quarteles destinados en sus cer- 
canías las tropas que se han enviado á llamar de dife-* 
rentes partes 5 y paso al último extremo de la ceguedad, 
y del escándalo que encierra en sí la formación de un 
monstruoso cuerpo de infantería , dentro de las tapias efe 
Madrid, con el expecioso titulo de Regimiento de la guar- 
da del Rey , y la elección de Coronel de este Regimiento 
en ei Marques de Aytona. Y empezando por el Regimien. 

to 



lité 

to, digo, que si los mayores enemigos de esta Monarquía, 
y del nombre Español lo hubieran pensado , admirada 
yo su gran sutileza, porque no me parece que en una sola 
acción se pueden .haber emprendido tantos géneros de 
inconvenientes como. en esta , no menos contra la honra 
de la nación , y buena disciplina militar , que contra la 
economía,, la buena política , el reposo, y seguridad pú^ 
blica. Y aunque. todos ios .Consejos, y. la villa de Madrid 
han representado á V. M. los graves daños , que han de 
•resultar (si se lleva adelante esta resolución ) con tanto 
acierto, y zelo, que nunca acertare' yo á imitarlo ; con 
todo eso diré yo áV.M. (movido del mió) algo de lo que 
entiendo de la materia. t\ 

Ó este Regimiento ha de quedar en la Corte , 6 pau- 
sar á alguna de las fronteras. Sí á esto último , con de- 
cir que el alto juicio del Rey nuestro señor. ( qué está en 
el cielo ) aconsejado de sus primeros Generales , y Mi- 
nistros (en que entró también la cortedad de mi dicta- 
men ) lo reformó en quatro dias , á vista de gravísimos 
estorbos , que este privilegiado cuerpo originaba en sus 
exercitos , quedan bastantemente ponderados los daños 
de deshacer por ahora aquella acordada deliberación de 
S. M. Si ha de quedar en Madrid , ó en sus contornos, 
no hay inconveniente que no arrastre tras sí , como tan 
prudentemente dice la Villa en los veinte capítulos de 
su consulta ; porque en primer lugar ofende en el último, 
grado á la innata fidelidad de los Españoles , y destruye 
4a mayor grandeza de sus Reyes ; y lo que mas.pohde-» 
ran todas las naciones extrangeras , es la gran seguridad 
conque viven en el amor , y reverencia de sus vasallos; 
palabras que con- ternura oyeron muchos ponderar á 
S. M.-, cotejando esta confianza con los resguardos de 
otros Príncipes , y testas coronadas. Y esta ofensa es pre-> 
ciso que penetre hasta4p mas vivo. del corazón en qual-* 

quier 



l8 7 
cjuier tmén Español ; consume la hacienda sin provecho, 

quando por falta de ella está pereciendo la gente de 
guerra en todas las frontetas , y en particular la de Ca- 
taluña , como ocularmente acabo de reconocer > y no 
solo se debilitarán las fronteras por el caudal que se 
les quita, sino por la gente que de ellas vendrán á 
asentar plaza en el Regimiento con esperanza de mayor 
paga j inconveniente que se verá á cada paso aún en las 
levas ordinarias , solo por el cebo del vestidiüo que en 
ellas se les. di ; cuyo motivo , entre otros muy principa- 
les , obligó al Rey nuestro señor (que está en el cielo) 
á resolver el año de 63 sobre consultas de las Juntas 
que se tenian en mi presencia , que por ningún acciden- 
te se hiciesen levas dentro de la Corte ; y así se ofreció 
la Villa de Madrid ( si yo no me acuerdo mal ) á no ar- 
rinconar en Madrid con este Regimiento un gran número 
de Oficiales. , que en Cataluña serían de mucho útil, 
bien pagados , y se podrían exercitar en: la disciplina de 
la guerra , quando en la Corte servirían solo de peso , y 
embarazo con sus personas presentes* 

La libertad militar , inseparable de esta profesión, 
ha de poner cada dia en riesgo de perderse Madrid , ó 
las partes donde alojaren los soldados , con el ocio de un 
quartel ; demás de que las desórdenes , especialmente eñ 
su gente nueva , apenas son escusables. Y en fin , quan* 
do en la formación de este Regimiento no hubiese mas 
reparo , que el hacerse lo que en memoria de hombres 
no se ha visto en Castilla ,.( como pondera muy bien la 
Villa) basta para aconsejar que se escuse-', aún quando 
fuesen de diferente sentir todos los Ministros y Tris 
bunales. . . 

I Pues que será , señora , quando la parte desintere- 
sada del de la Junta de Gobierno , el Consejo de Estado, 
el real de Castilla , y la Villa de Madrid , con protextas 

en 



en voz , y en escrito , están suplicando á V. M. tenga a 
bien , que no prevalezcan en este caso los fines particu-n 
lares contra la conveniencia común > quando tanta no^ 
bleza celosa , y bien intencionada , y todos los pueblos 
claman lo mismo , y vituperan que en vez de aliviarlos 
de sus miserias , se intentan nuevos modos de agraviar* 
los , y afligirlos ? A que se añaden las repetidas , y pa- 
ternales instancias que sobre lo mismo ha hecho á Y. M. 
el Sumo Pontífice por medio de su Nuncio en esa Cor^ 
te > de que me avisa en carta de 17 del pasado. 

Paso ahora á la elección de Coronel , que es el que 
tiene por principal fin mi destrucción > motivo , que por 
sí me obliga á esta humilde instancia j siendo repugnan* 
te á la razón el ver que ponga V. M. el mando de esta 
gente de guerra en las manos de quien , á fuerza de mi 
justicia , acaba V. M. de darme por recusado y sospe^ 
choso en quanto directamente me pudiere tocar , y 
quando e'l con tan denigrativas palabras , como á todos 
consta , no dexa dudar la animosidad con que se ha de- 
clarado por mi adversario. ¿ Podráse creer esto en el 
tiempo venidero de un ánimo piadoso y justo como el 
de V. M.? No por cierto, ni aún viéndolo ahora , s¿ 
persuadirme á ello. Sigúese para la última prueba de la 
intención con que se obra acia mi persona , el haber; 
mandado marchar acia Cataluña la compañía de caba- 
llos de Don Diego Bracamonte , una de las de mi escolta, 
con el mendigado pretexto de que el Virrey de aquel 
Principado le ha pedido por ser de su guarda , quando 
muy poco há se le dio orden , que yo he visto , para que 
enviase á alojar en Castilla esta y la otra de la guar- 
da , que se halla allí , llamándolas V. M. ambas de la 
guarda del. Marques de Caracena , en suposición de no 
haber en hoy en Cataluña pie t ni formalidad de exe'r> 
cito. 

A 



i8p; 

Á esta demostración se ha seguido la de mandar ha- 
cer al mismo tiempo caminar á Cataluña á las otras dos 
compañías , que me escoltaban , á tiempo que está orde- 
nado sacar caballería de aquella Provincia. 

Yo , señora , no habia mirado hasta ahora el rostro 
de estas materias por dar en todo pruebas de mi modera- 
ción , y porque esperaba que las oposiciones tan forma- 
les de los Ministros , la desaprobación de la nobleza, y 
pueblo , y las instancias de su Santidad , moverían ei 
ánimo real de V. M. á que no prevaleciese el dictamen 
-ambicioso, y apasionado del Marques de Ay tona con- 
tra un corriente tan general de celosas oposiciones. Pero 
viendo que se prosigue en lo mismo , habiendo ya emr 
pezado á asentar plazas en las compañías del Regimien- 
to , y que no solo no se ha conformado V. M. con el 
voto común de los Consejos , sino cerrándoles la boca 
con severas reprehensiones para que no vuelvan á hablac 
en ello , negando la Audiencia á los Ministros de Casti-< 
lia , que con su prudente zelo iban en nombre de aquel 
Consejo á hacer á V. M. esta representación , y respon-< 
dio el Marques de Aytona con desusada aspereza á los 
Diputados de la Villa que le hablaron en lo mismo : he 
juzgado de mi precisa obligación postrarme en los reales 
pies de V. M. con todo el rendimiento , y respeto que 
es debido , á suplicar á V. M. , acompañando las instan- 
cias del Nuncio Apostólico , y el general dictamen de 
las gentes , por el servicio del Rey nuestro señor , por el 
de V. M. misma , por el intere's común , y por el mío 
particular ; pues es cierto que el blanco de todas estas 
Violentas disposiciones es mi honra y vida ; que V. M« 
se sirva de quitar de delante todos estos aparatos de in- 
quietud y discordia , mandando que se revoque la reso- 
lución de este Regimiento escandaloso al mundo ,-y que 
se deshaga quanto en su formación se hubiere empeza- 

Bb do 



do á executar. Que vaya luego á las fronteras ( que mas 
aconsejare la prudencia , y la necesidad ) toda la caballe- 
ría , y gente de guerra que hubiere en esa Corte, y sus 
contornos, y la demás que se ha mandado venir á Toledo, 
Segovia 7 y otras partes ; y que V. M. por consuelo co- 
mún se sirva de poner un te'rmino breve , y preciso á la 
Junta de alivios , que á instancia mia se ha servido de 
formar , para que dentro de el se vean tales efe&os , que 
aseguren á la espe¿tacion de los afligidos pueblos , el re- 
medio de sus calamidades. Dios guarde la C. R. P. de 
,V. M. como he menester , y mas que á mí. Guadalaxara 
5 de Mayo de 1669. = Don Juan. 

Carta del señor Don Juan 9 á Don Blasco de Loyola* 



R 



Emito á vmd. la carta inclusa para que la ponga en 
las leales manos de la Reyna nuestra señora 3 y quedo 
muy lleno de esperanza , de que prevalezerá la razón , y 
el dictamen de los primeros , y mas zelosos vasallos , y 
Ministros á las consaltas del Príncipe de Barbanzon, y á 
las diligencias de otras sabandijas, que me hace asco ñora, 
brar. Dios lo quiera así para bien de todos , y guarde á 
vmd, muchos años. = De mano propia es lo siguiente: 

Las fechorías del Marques de Aytona van pasando 
tan adelante, que debo decir á vmd. (para que se valga 
de ello á donde convenga) que yo no nací con humor, ni 
obligaciones de sufrirlas , y si quiere el Marques conti- 
nuar en ellas , me será preciso volver por mi razón en la 
forma , que mas pudiere darla á conocer j y cieno que 
tendría muy ñaca la fe', quien no creyere que ha de asis- 
tir la mano de Dios , y de los hombres á Don Juan de 
Austria , rendido esclavo , y hermano del Rey nuestro 
señor , cargado de razón , libre de humano ínteres , y 

an- 



ipt 

ansioso del bien universal, contra el Marques de Aytona 
Heno de ambiciones , pasiones , y deseo de venganza. Dio? 
le alumbre y á todos. 

El motivo que tuvo S. A. para escribir esta carta, 
demás de no ver que se executaba nada en orden á los 
alivios , y lo que se habia hecho con el Decreto de 30 
de Abril, que mas habia sido quitar la comida á muchos, - 
que aliviarles la carga de los tributos , fue lo que la Vi- 
lla de Madrid representó á S. M, en la consulta que hizo 
al Consejó real , que es esta. 



L 



SEÑORA. 



f A Villa de Madrid dice , que siendo derecho natu- 
ral de qualquier vasallo , y civil por las leyes que ani- 
ma la soberanía de V. M. delegada de Dios en los sub- 
ditos para oirlos , consolarlos , y mantenerlos en paz , y 
en justicia , asiste en la obligación de Madrid por ser la 
voz de sus vecinos moradores y residentes , y de su Pro- 
vincia por quien habla en Cortes , patria común de la 
Monarquía , poner en la real consideración de V. M. ei 
desconsuelo que en general se lamenta , y los perjuicios 
que se ocasionan de decirse se levanta en Madrid un ter- 
cio con nombre de Coronelía de la guarda de V. M. , y 
abreviando por no dilatar el discurso , se reduce á lo sK 
guíente. 

Lo primero. Ser novedad introducirse esta milicia' 
en la Corte , pues no se tiene noticia que haya habida 
tal introducción , no pudiendo hacer exemplar la Coro- 
nelía que se levantó en Madrid con nombre de la guar- 
da de S. A. el señor Príncipe Don Baltasar , porque fue 
en ocasión de la guerra de Cataluña , á donde se remi- 
tió sin que aquí se mantuviese , ni tampoco los tercios de 
Coronelía, que se instituyeron en el valimiento del Con- 

Bb 2 de- 



101 

de -Duque de Olivares , y de Dan Luís de Aro, que fue 
para que se conservasen en los exe'rcitos , y así se hizo 
hasta que se reformaron , y aún entonces siendo para 
diferentes fines , se extrañó ia formación de aquellos ter^ 
dos en Madrid. 

Lo 2.° No habiendo de dirigirse V. M. á ninguna 
plaza de armas , ni habiendo guerra en España , no se 
puede conciliar conveniencia de permanecer en Madrid 
este tercio, ociosa la costa de e'J. 

Lo 3. Implica contradicción al alivio, y quietud que 
necesita el estado de las cosas , y solicita la prudencia y. 
piedad de V. M. por la dirección de la Junta de alivios: 
persuadido Madrid , y las demás Ciudades de voto en 
Cortes , por los reales órdenes remitidos de V. M. á que 
sin el efecto en nada, recaygan en desconveniencia del real 
servicio , y inquietud de los humores de la milicia por 
ser..... 

Lo 4. La desconveniencia se ha experimentado 
siempre que ha habido tropas en la Corte , por divertir 
los soldados de las plazas de armas , alojamientos y presi* 
dios por lo útiles que se discurrieron ser; de que resulta- 
ron los riesgos de los caminos , la pe'rdida de los sueldos, 
y la dificultad de poder volver la gente á las partes , y 
puestos que desamparan j molestando también á V. M., á 
los Tribunales , y Ministros en las pretensiones , que in- 
troducen , grabando la cortedad de los medios de la ha- 
cienda, en las ayudas de costa, y pagas en que instan pa- 
ra poder volver á sus puestos. 

Lo 5. Siempre se ha tenido por gravamen perjudicial 
mantener tropas en la Corte s porque demás de que en 
ella , y en los tránsitos se desvanecen , causan confusión 
en los cuerpos de guardia los juegos públicos , la liber- 
tad , y licencia militar 5 suspendiendo el uso de la justicia, 
por lo que la emulan los soldados j debiéndose antes apar- 
tar 



193 
tar estos humores del corazón, y centro de 'la Monarquía, 
que atraerlos ^ y fundarlos en e'l. 

Lo 6.° No se puede executar en Madrid , que los sol- 
dados se contengan, porque ni los cabos pueden estar 
siempre presentes , ni los soldados continuar en el cuerpo 
de guardia andando vagando s de que se han experimen- 
tado graves perjuicios , sin que se pueda reducir á quar- 
tel con firmeza y seguridad. 

Lo 7. Aunque se diga que en Italia, y Flandes se 
practican los quarteles de los Españoles, allí quando no 
estuvieran introducidos , conviniera introducirlos , por- 
que repartido , y misturado el corto número de Españo- 
les entre los vecinos , se alteraran las ciudades por la di- 
ferencia de los naturales y costumbres 5 pero la estimación 
de las mugeres en los forzosos accidentes de tan unida, 
,y continuada comunicación , preserva de los riesgos á ios 
Españoles que asisten en los quarteles con templanzas 
y asi se conservan entre los paysanos. 

Lo 8.° En Madrid no se puede executar lo anteceden- 
te, porque ios soldados vecinos y residentes , no se dife- 
rencian en naciones , y quando se diferenciaran , los hi- 
ciera iguales la patria común , con que el quartel lo fue- 
ra en el nombre 5 pero no en la habitación de todos. Y sí 
la hicieran algunos desacomodados, y perdidos de cos- 
tumbres, se estragaran mas con el mal uso del quartel, 
al que acudieran las mugeres mal empleadas , y necesita- 
das 5 no pudiendo reprimir esto la justicia , por no zelar 
aquella circunferencia de vecinos quietos , y maltratados 
con un continuo cerco de pavor y riesgos 5 y se despobla- 
rian aquellas partes cercanas al convento de san Francisco, 
que fundó tan venerado Patriarca, y que Madrid venera 
con tan repetidas obligaciones. 

Lo 9* También hace á lo 7. discurriendo , que sí 
los quarteles de los Embaxadores asistidos de la estima- 
ción 



iP4 

cion de sus casas , y zeladas de sus familias , y de un Al- 
guacil de Corre destinado á la de cada Embaxador , no 
basta á corregir los excesos de los retraídos, y mugeres 
que residen en aquellos quarteles , en el de la Coronelía 
será mas gravoso , que todos los demás j porque aunque 
se diga , que los oficiales militares zelarán , y resguarda- 
rán los riesgos, no se podrá conseguir en el todo ; ni en la 
parte se aseverará el castigo de los militares , si se ha de 
librar en ellos la averiguación de los delitqs. 

Lo io.° Si se hubiere dicho, ó dixere, que en la Cor- 
te con guerra , ó sin ella , ha habido siempre , y hay al 
presente grande número de soldados por diferentes moti- 
vos, sin haber causado inconvenientes , asegurando que 
los podía haber por razón de la Coronelía , por ser 
question de nombre haber con ella , ó sin ella soldados, 
persuade á lo contrario la experiencia > pues siendo cier- 
to que siempre ha habido soldados en la Corte , nunca 
ha resultado inconveniente , sino en los casos que se han 
distinguido los soldados en los cuerpos de guardia , alo- 
jamientos de mesones , y posadas , dependiendo solo de 
los cabos militares, que no pueden conseguir la disciplina 
militar por la confusión de la Corte , retirada la justicia 
ordinaria del cumplimiento de su obligación , como di- 
cho es j con que desunidos viven como vecinos y resi- 
dentes > y unidos y distinguidos no se puede correguir 
ni soportar ; siendo mayor el perjuicio que de leva , y 
tránsito ha ocasionado esta milicia , como se ha dicho. 

Lo ii.° Hace al discurso , que por diferencias que 
tuvo la Universidad de Alcalá de Henares con aquella 
Villa , resultó en el rey nado de S. M. (que está en el 
cielo) solicitase mudar á Madrid la Universidad ; y mer 
ditado en el Ayuntamiento , aunque se estimó el explen- 
dor y lustre, que se conseguía, y tenían otras Cortes, 
prevaleció estimar por único inconveniente la jurisdicción r 

del 



*95 
del Redor de la Universidad , con ser diferentes insti- 
tutos , estudiantes , y soldados. Y si bien aquellos ha- 
bían de permanecer, estos en los motivos que se institu- 
yen , parece que se habian de dilatar mucho tiempo en 
que pudieran destruirse con efe&o unos á otros. 

Lo i2.°Quando se pudieran corregir los soldados, 
y que procedieran como debían , muchos desacomoda- 
dos se habian de disimular , e' introducir á molestar con 
todo ge'nero de excesos. 

Lo 1 3. Si bien en todos tiempos conviene la quietud 
de la Corte , suelen algunos deberse estender mas á so- 
licitarla , así por ios extrangeros , como por los que han 
dexado de ser soldados , y se han introducido , y disi- 
mulado á vecinos , que en qualquiera accidente todos 
pueden causar la confusión , que ha solicitado la necesi- 
dad , de cuyo alivio se trata. 

Lo 14. El gasto, lucimiento, y divertimiento en 
la Corte , no puede suplirse con el pan de munición , y 
sueldos 5 y aunque se asista con puntualidad , es dificul- 
toso de persuadir, que la pueda haber continuada ; con 
que no teniendo los soldados caudal , se habian de va- 
ler del ageno. 

Lo 15. Los perjuicios , visto se han en todas oca- 
siones de dia y de noche , vexando á los vecinos de mu- 
chas maneras , saliendo á las veredas de los caminos , y 
á las puertas por donde entra el pan y mantenimiento, 
quitándolo á los que no se pueden resistir , estrechando^ 
el Comercio , poniéndose todo en confusión por la nece- 
sidad del vender , y comprar , siendo trato succesivo la 
minoración de las rentas reales y municipales de Ma- 
drid , por la introducción de metedores , pues ni los 
Guardas los pueden soportar, ni se pueden cautelar, que 
todo genero de personas no se introduzcan á disipar las 
sisas y tributos , con el motivo de la milicia , ( y aún sin 

ellas 



196 

ellas se padece en esta parte ) siguie'ndose también los 
descuentos de Arrendadores , la pe'rdida de los consigna- 
tarios en las rentas , y del cre'dito , no pudiendo asistir-, 
se en lo público sin medios. 

Lo 1 6.° Quando se tenga por precisa esta resolu- 
ción , seria muy de la Religión , que se debe preferir en 
todo, para conseguir buenos efe&os, prevenir con la mas 
aseverada administración de justicia los robos , muertes, 
deshonestidades , y confusión , ignorando Madrid que 
pueda haber medio para que venza la razón , cediendo 
siempre á la fuerza , como las Leyes á las armas , opues- 
to lo Militar á lo Político, que no debe descaecer. 

Lo 17. No pudie'ndose afianzar el remedio, se agra<; 
ba el desconsuelo , e' indiferencia del corto plazo de leva, 
y tránsito , á la permanencia sin te'rmino de esta mi- 
licia $ pudiendo obligar esto solo á que quando fue* 
ra muy experimentado el medio , no se prosiguiera 1 
en e'l. 

Lo 18. Por estas consideraciones , y otras muchas^ 
la gran prudencia del señor Rey Felipe II.° nunca quiso 
que se levantase en la Corte Infantería , ni Caballería, 
ni aún para la conquista de Portugal 5 y Madrid ha he-e 
cho diversos servicios , y pagado tercios en las plazas , y 
exércitos con pa&os , y consideraciones de alivios á es-, 
te fin. 

Lo io.° No solo á Madrid , sino á toda la Monar- 
quía incumbe el dolor de que puedan decir , y escribir 
las naciones , que para guardar á S. M. de sus vasallos 
en Corte , y sin guerras , se hacen prevenciones , pre- 
ponderando mas este motivo , que los inconvenientes re^ 
feridos , y que se dexan antever de la variedad de dis- 
cursos, que siempre han hecho los mal afectos, y la ig- 
norancia popular. 

Lo 2o,° Pudiendo ser regia del mayor acierto qual- 

quie + 



197 

quiera disposición del señor Rey Felipe II. hace á lo 

presente el que quando volvió de Lisboa á, Badajoz , de 
la conquista de Portugal , dixo á los cabos del exe'rcito; 
Ta se pueden escusar de acompañarme i que desde aquí las mu* 
geres me guardarán. 

Aunque Madrid tiene presente, que las resolucio- 
nes de V. M. se premeditan á los fines de su suma pro- 
videncia y justificación , no puede excusarse de la repre- 
sentación por qualquiera accidente , que en las distancias 
de los tiempos, casos, y cosas sobreviene j pero esto es 
por tener muy meditado , que será V. M. muy mas ser- 
vida en esta ocasión de condescender con la súplica que 
hace Madrid, de que no se execute el tercio si no se hu- 
biere tomado resolución en e'l, y que si se hubiere toma- 
do, se suspenda , y se difiera con estos motivos , porque 
la obligación , y vigilancia pública , no pueden ceder ai 
cuidado particular , y deseo de los mayores Ministros y 
Magistrados; debie'ndose estimar , que asiste Dios muy 
particularmente á las voces de ios Pueblos y Repúblicas, 
Inspirándoles los aciertos; quedando lucido Madrid con 
el exemplo que ha dado de solicitar por fundamento de su 
instituto, los intereses públicos , y el mayor servicio de 
y. M., que resolverá lo que convenga, &c. 

Con vista de este memorial ó consulta , que dio la 
Villa en el Consejo real, el Consejo consultó á S. M. es- 
tos mismos puntos > y habie'ndose visto en la Junta de 
Gobierno , y conformádose con el parecer del Consejo, 
se quedó arriba la consulta , y S. M. envió un Decre- 
to al Consejo para eximirse de las instancias, que haria el 
Consejo pidiendo respuesta á la consulta , que es el si- 
guiente. 



Ce De- 



i^8 



Decreto de la Reyna nuestra señora*. 



TI 

I | £ visto, y reconocido las proposiciones , e' inconve- 
nientes que el Consejo me propone de la formación del 
Regimiento , que por consultas de la Junta de Goberna- 
ción , y Consejo de Guerra tengo mandado se haga , y 
forme con la brevedad , que conviene al servicio del Rey . 
mi hijo , y mió , en que antes de salir de esta Corte el 
Inquisidor mayor mi Confesor, fue el Consejo de pare- 
cer igual con los que convenian en su formación para 
mantener en depósito tanto número de cabos, reformados 
como hay en esta Corte , en que me hallo en precisa 
obligación por instancias, que me han hecho, para que por 
este medio sean socorridos por cuenta de sus sueldos ven- 
cidos j en cuya consideración , el Consejo escuse vuelva 
á mis manos ningún reparo , que estorve lo que tengo 
resuelto, por convenir así. 

Al mismo tiempo corrió este Decreto por la Cor- 
te , y la carta del señor Don Juan ; que uno y otro 
causó gran confusión , y motivó gran sentimiento la car- 
ta del señor Don Juan 5 sobre que hubo algunos Con- 
sejos de Estado , y en el de Castilla no se sintió bien 
de ella 5 con que se esforzó mucho la formación de la 
Coronelía , y se nombraron Capitanes para algunas de 
las compañías , como fueron el Conde de Melgar , el 
Marques de Jarandilla , el Conde de Cartanageta , hijo 
primogénito del señor Cardenal Duque de Montalto , el 
Marques de las Navas , el Conde de Fuensalída , el Du- 
que de Abrantesj y otros caballeros particulares. Fueron 
sentando plaza algunos capitanes de infantería , y de 
caballos , que se hallaban en la Corte , y llegando á ella 
algunas compañias , que se habian llamado del exercito 

de 



199 

de Ciudad-Rodrigo , y otras de Galicia ; con que iba 
creciendo el número de gente , y en ella mas confusión 
en la Corte ¿ añadiéndose á esto el que en 17 del mismo 
mes de Mayo , S. M. respondió á la carta del señor Don 
Juan , siendo el mensagero de ella el Nuncio de su San- 
tidad, que salió el mismo dia , y volvió el Sábado si- 
guiente con la respuesta ; que uno y otro es como se 
sigue. 

Copia de carta que la Reyna nuestra señora escribió al señor. 

Don Juan. 



A« 



.Cabando de responder por medio del Cardenal Ara- 
gón á algunas proposiciones hechas por su mano, he reci- 
bido la carta que me escribisteis con data de 5 de este mes; 
y visto y considerado su contenido, y asimismo el de la 
que escribisteis á Don Blasco de Loyola , me ha pareci- 
do deciros, que os halláis debaxo de la entera seguridad 
de mi persona , y fe' real , con la quai venisteis á repre- 
sentarme (como el subdito debe representar á su Rey) lo 
que tuvieredes por conveniente , y que mi voluntad os 
renueva con particular gusto el seguro de esta salva- 
guardia , condenando mucho el ardor de vuestro zeío 
por la memoria , y respeto del Rey mi señor , y os rue- 
go os quietéis, y escuseis las representaciones, que en tér- 
minos de sobrada eficacia freqüentais hacerme > mas con 
advertencia , de que siendo certísimo (como lo es) que la 
salvaguardia que os he dado , y de nuevo os ratifico, 
ni á vos os muda la naturaleza , y obligación de subdito, 
ni á mí me ha disminuido la autoridad suprema, que 
exercito por el testamento del Rey mi señor , y como 
madre de mi hijo , sobre todos sus subditos y vasallos, y 
usando de ella , os ordeno os retiréis á donde era vues- 
tra residencia ordinaria al tiempo del fallecimiento del 

Ce 2 Rey 



200 

Rey mi señor , y de donde (como os lo tengo ofrecido) 
no solo os permitiré el venir á esta Corte á besar la ma- 
no al Rey, pero os llamare con particular gusto quando 
me parezca , que han cesado algunos inconvenientes que 
hoy lo embarazan. Y tendréis entendido, quede no exe- 
cutar esta orden , obedeciendo á quien os manda no so- 
lo con legítima autoridad y poder , sino con muy parti- 
cular afe¿to, y deseo de vuestro buen encaminamiento, 
habréis perdido por hecho vuestro todos los privilegios, 
y seguridad de la salvaguardia ; y habiendo yo admiti- 
do á instancia vuestra , y por el filial , y reverente ob- 
sequio que profeso á la dignidad , y persona de nuestro 
muy santo Padre , sin interposición , mediación , y fian- 
za de mi salvaguardia , he tenido por conveniente , que 
recibáis esta carta mia por mano del Nuncio de su 
Santidad , porque en todo tiempo pueda sincerarme 
con su Santidad del bene'volo ánimo que tengo de todo 
lo que toca á vuestra persona : volviendo á certificaros, 
que ninguna otra cosa del mundo , sino vos mismo , será 
bastante de hacerme mudar del deseo de honraros y fa- 
voreceros. Nuestro señor os guarde como deseo. Madrid 
17 de Mayo de 1669. 

Respuesta del señor Don Juan a la Reyna. 



Ecibo por mano del Nuncio Apostólico la real carta 
de V. M. de 17 de e'ste> y aunque mi razón hallaría que 
representar á V. M. sobre su contenido , lo rindo todo 
á L. R. P. de V. M. como mi voluntad , quedando en- 
teramente resignado en ella , y no menos confiado de 
que el tiempo dará á conocer á V. M. que tiene en mí 
el vasallo, que mas desea ser útil al Real servicio del 
Rey nuestro señor , y al de y. M. remitiéndome en es- 
to, 



201 

to , y en todo al Nuncio. Dios guarde la C. R. P. de V. M. 
como deseo , y he menester. Guadalaxara 20 de Mayo de 
1669. =Don Juan. 

Luego que volvió el Nuncio, se reconoció en el sem- 
blante que traía, que quedaba todo ajustado con S. A. 
y que con la resignación que habia hecho en manos de 
S. M. y obediencia á sus órdenes , cesarian todas las hos- 
tilidades , que amenazaba la formación de la Coronelía; 
porque al mismo tiempo que llegaban soldados á la Cor- 
te , asimismo se decia le venia gente ai señor Don Juan 
de Aragón , y de otras partes ; de tal suerte , que se es- 
parcía por la Corte habia de entrar en ella con gran nú- 
mero de gente , y poner en razón á todos. Y sin em- 
bargo de ser todo mentira , no faltaba quien hacia pre- 
vención de pan para una semana , porque el miedo obli- 
gaba á mucho mas , que quando trató de la salida del 
Padre Everardo ; pero como queda dicho , el semblante 
del Nuncio , y algunas mas razones , que se pudieron 
alcanzar de que S. A. quedaba con gran sosiego , y 
conforme en irse á Consuegra, aquietó el vulgo, has- 
ta que á pocos dias se esparció por Madrid que el señor 
Don Juan se habia retirado de lo tratado con el Nuncio, 
y que le había escrito lo que contienen estos puntos , que 
se siguen. 

Que tenia S. A. noticia cierta de que S. M. habia 
enviado órdenes muy apretadas al reyno de Cataluña, 
y á otros , para que remitiesen aquí soldados , y los 
que allá quedasen , estuviesen prevenidos para executar 
las órdenes que les diese 5 por lo qual se hallaba poco 
seguro , y con obligación de defender la vida , y la hon- 
ra , así suya como la de sus amigos y aliados ; y que su- 
puesto que esto no se puede conseguir sin todas las de- 
mostraciones de hostilidad , advertía á S. I. que el esta- 
ba libre de todo cumplimiento de palabras , que hubiese 

da- 



202 

dado de rendimiento y sujeción. Que mientras S. I. no 
empeñase su palabra , y la de su Santidad de que estas 
órdenes estaban revocadas , y que S. I. por sus mismos 
ojos las hubiese visto expedir , no se quietaría su ánimo 
hasta poner todos los medios posibles para tomar toda 
debida satisfacción con que asegurar su vida , y defen- 
der su honra , juntamente con la de sus amigos y 
aliados. 

Con estas noticias , que sin saber si eran ciertas , ó 
no corrian por fijas , por haber salido de la compañiaj 
volvió la confusión del ruido á obrar con algo de mas 
fuerzas j con que todos aguardaban el coco , y todo era 
decir : Mañana entra el señor Donjuán , y otros dispara- 
tes á este modo ; á que ayudó el suceso que el Domin- 
go siguiente en la noche ocurrió en Palacio. Y fue el ca- 
so , que habiéndose acostado la Reyna nuestra señora, 
y estando en el primer sueño , en un paso que está jun- 
to á su dormitorio , oyó ruido que Ja despertó ; y pre- 
guntando , i quién anda ahí ? cesó por tres veces , con que 
á la última dio voces , y sin poder aquietarla , se vistió, 
y llamando á los Monteros de Cámara , y Acheros, en- 
traron dentro , y recorrieron el quarto , y no hallaron 
cosa alguna mas , que haber quedado mal cerrada una 
media puerta de vidrieras , que habia en el paso , y e'sta. 
con el grande ayre que hizo aquella noche , sonaba. 
Otros dixeron , que no habia sido sino un gato , que se 
habia quedado entre puertas , y esto era lo mas fixoj 
pues quando S. M. hablaba , cesaba el ruido. Luego que 
llamaron á los Monteros , avisaron á la guarda de afue- 
ra , y e'sta al Marques de Aytona , que como Mayordo- 
mo mayor , duerme en Palacio , y casi desnudo , con 
su espada y broquel , acompañado de su hijo , y de un 
Enano , subieron al quarto de S. M. , y hallándola ves- 
tida , se halló obligado á quedarse allí aquella noche, 

co- 



203 
como lo hizo, sobre un colchón. Como este suceso fue ya 
tarde , no se supo en Madrid hasta la mañana , que 
acudiendo la gente á su asistencia á los Consejos , fue 
corriendo por el lugar. Y estando la plaza á cosa de las 
ocho de la mañana llena de pan, en un instante se desapa- 
reció , y consumió ; de modo , que los que después de 
esta hora acudieron á comprar , se hallaron sin tener 
que comer aquel dia , que todo el se pasó en preguntar, 
l qué era lo que babia sucedido ? Y como muy de ordina- 
rio sucede en la Corte contarse las cosas de mil maneras, 
esta se contaba , diciendo : Que hablan querido robar á 
nuestro Rey ( que Dios guarde ) : otros , que robar á Pa- 
lacio , y otros , que solo fue poner miedo á algunos ; como 
si no tuvieran harto sin este suceso ; el qual fue para 
algunos muy á medida de su deseo , pues con él se avi- 
vó la formación de la Coronelía , que tendrá mucho 
que contar en su lugar ; y así paso á buscar al señor 
Don Juan , pues en el dia 3 de Junio dimos vista á una 
carta suya , que en el antecedente habia escrito á S. M., 
que fue el Iris de la quietud , aunque el escándalo de la 
murmuración , como veremos adelante , y ahora podre- 
mos leer la carta , que es e'sta. 

Carta que el señor Don Juan de Austria escribió a la 
Reyna nuestra señora» 



E 



SEÑORA. 



{L Nuncio de su Santidad me acaba de avisar los 
motivos de honra , y satisfacción con que V. M. se 
digna de mandarme que vaya á servir al Rey nuestro se- 
ñor , y á V. M. en el Gobierno de Aragón con el Vica- 
riato General de aquella Corona. Y quando sobraba la 
menor demonstracion ? de que se pudiese inferir , que 

V.M. 



104 

V. M. me ha restituido á su real favor y confianza , pa- 
ra que se conociese con quántas razones habia puesto to- 
da la mía á sus reales pies , no me quedará que decir á 
V. M. en esta parte , sino postrarme á ellos con rendi- 
do silencio , y desear ser de algún útil al Rey nuestro 
señor en aquella á donde V. M. me destina. 

No me dexa menos reconocido , y consolado la ex- 
presión y certeza con que el Nuncio me asegura que- 
darse meditando los modos de dar verdadero y efeftívo 
alivio á ios pueblos ; por cuyas nuevas me postró otra 
vez á la presencia real de V. M. Y á la verdad, señora, 
(como el mismo Nuncio me dice con el favor que le 
asiste de buen vasallo de esta Corona ) la conciencia , y 
la conveniencia muestran á un mismo tiempo , y acon- 
sejan la precisa necesidad de dar remedio á las públicas 
calamidades ; tan grandes , y tan compasivas , que no 
ha quatro días llegó á mi noticia , que en un lugarcillo 
de estos se hallaron tres muchachos muertos de hambre 
en el campo , llenas las manos y las bocas de la tierra, y 
yerba de que habian procurado hacer alimento. Quando 
veo, y oygo lastimas tan extraordinarias, doy mayor 
alabanza al prudente zelo con que la Ciudad de Sevilla 
respondió á ío que V. M. le preguntó ( con las demás 
del rey no ) sobre la forma de aliviarle. Remito á V. M. ; 
con cartas de 2 de Abril de este año copia de la Consul- 
ta , que en este punto en Cortes hizo el Rey nuestro se-, 
ñor (que está en el cielo) en 11 de Febrero de i<^;; 
En ella se asienta no solo por necesario, sino por útil a 
la misma real Hacienda, el baxar á la mitad todas las si- 
sas impuestas por qualquiera causa ó razón que sea , so- 
bre las quatro especies comestibles , fundando lo ines- 
cusable , en la posibilidad de que los pobres se puedan 
sustentar de otra manera > y lo útil , en la experiencia 
de haberse visto en Sevilla , que la renta del vino , ba- 

xa- 



icada á la mitad por ¡os arrendadores , creció mucho en 
el valor. En Córdoba las carnes en el tiempo de la pesteí, 
y en Madrid las sisas del aceyte. 

Señora, Dios, y el Rey nuestro señor (que santa glo- 
ria posee) constituyeron á V. M. por madre , y protecto- 
ra de estos reynos. Confio que así como, en tantos otros 
beneficios que han recibido de su real magnificencia, les 
ha dado V. M. señales tan manifiestas de estos piadosos 
atributos, mostrará V. M. en esta ocasión ser su verdade- 
ra madre , mandando que este alivio , ú otro que lo sea, 
se ponga en pra&ica , sin las tardas , y demasiadas consi- 
deraciones , que hasta ahora pueden haberlo embaraza- 
do > porque al juicio de qualquier buen Católico , es 
cierto , señora , que hará iras feliz , mas poderoso , y; 
mas temido de sus émulos á nuestro Monarca , el apla- 
car la ira divina , donde continuamente está pidiendo 
satisfacción tanto clamor de pobres afligidos por el caudal 
que se saca de la boca , y de las venas del necesitado la- 
brador, y de la desconsolada viuda, aunque fuese mucho» 
mas quantioso de lo que hoy se percibe. 

En decir esto á V. M, con rendida y christiana cla- 
ridad juzgo , que hago lisonja á su real, y compasivo co- 
razón , y de la real sinceridad del mió , dará Dios testi- 
monio quando fuere su santa voluntad. Entre tanto , si- 
guiendo la de V. M. , y su real orden , quedo disponien^ 
do mi pasage á Aragón para executarle sin tardanza. 
Dios guarde la C. R. P. de V. M. muchos años como 
«deseo , y he menester. Guadalaxara á a de Junio da 
1669. = Don Juan, 



Oá Co- 



206 

Copia de carta en que S. M. responde á S. A. 




_ *ON Juan de Austria, mi Primo, &c. Habiendo re- 
cibido por mano del Nuncio de su Santidad vuestra car- 
ta de 2 de éste , en que respondéis á la que os mandé es- 
cribir , he dado luego orden para que se formen los Des- 
pachos del cargo de Virrey de Aragón , con el Vicaria- 
to sobre los rey nos , que penden de aquella corona , de- 
seando que executeis luego vuestra jornada 5 y al Conde 
de Aranda se le ha avisado con correo esta resolución. 
Y con la misma buena voluntad con que he venido en da- 
ros este empleo , me hallareis siempre para honraros y¡ 
favoreceros. 

Por lo que toca á aliviar estos pueblos , y vasallos, 
debéis estar cierto de que este cuidado ocupa el primer 
lugar entre los que Dios ha puesto á mi cargo; y no du- 
do, que sabréis quán sin alzar mano se trata de esto en 
la Junta , que he mandado formar ; pues así como no se 
puede dudar , que el mas interesado en el alivio de tan 
buenos , y fieles vasallos , es el Rey mi hijo , también 
se debe creer , que no hay quien me compita en el de- 
seo de que lo consigan, y de verlos en toda felicidad y 
descanso. Nuestro señor os guarde como deseo. Madrid 
4 de Junio de 1669. = Yo la Reyna. = Don Blasco de 
Loyola. 

En este dia baxó Decreto del Consejo de Aragón, 
y en él se publicó á 6 , y se mandó executar , que es 

éste. 

Habiendo tenido por conveniente emplear la persona 
de D. Juan de Austria mi Primo , y hijo del Rey mi señor 
(que Dios haya) en parte donde esté en mayor disposi- 
ción para los accidentes en cjue puedan ser mas útiles al 

ser- 



207 

servicio del Rey mi hijo, sus grandes experiencias, le he 
nombrado por Virrey, y Capitán general del rey no de 
Aragón , con el Vicariato general sobre los reynos que 
penden de aquella Corona. Tendráse entendido en el 
Consejo de Aragón , y para el se formarán los despachos, 
que corresponden á esta resolución. Madrid 4 de Junio 
de 1669. 

- En conformidad del Decreto anterior , se despacha- 
ron luego ios títulos al señor Don Juan > y causó alguna 
novedad el estilo ; pues en ellos le llama la Reyna nues- 
tra señora á S. A. mi Primo , y hijo del Rey mi señor ( que 
Dios haya). Luego que los recibió el señor Donjuán, 
escribió á su Santidad dándole cuenta del estado en que 
quedaban las cosas de España , y de la fineza con que 
el Nuncio habia asistido á todo lo que habia sido del ser- 
vicio de S. M. , y quietud de esta Monarquía : cuya car- 
ta es como se sigue. ¡ ". 

SANTÍSIMO PADRE. 

I 1 E diferido hasta ahora dar respuesta al Breve que 
V. B. fue servido de mandar escribirme á 29 de Marzo, 
por haber sobrevenido algunas dificultades , que emba-< 
razaban el total ajuste de las recíprocas desconfianzas, 
que por acá ha habido ; y se me hacia de mal hablar en 
ellas á V. B. quando juzgaba á su paternal ánimo , en 
inteligencia de que todo quedaba en la deseada tranqui- 
lidad , después de haber executado con tanta destreza , y 
dicha el Nuncio de V. Sd. sus santas, y prudentísimas ór- 
denes , que ha logrado por medio de ellas el que estas 
cosas se terminen con general satisfacción en la forma 
que V. B. entenderá de e'l ; con que me ha dado campo 
para que sin el embarazo dicho , llegue á besar el pie de 
V. Sd. , y á rendirle infinitas gracias por tantas obligacio- 

Dd i nes 



208 

nes como reconozco á V. B. y no menos deberé repetirle 
á V. Sd. en nombre de todos estos reynos por el fervoroso 
amor de Padre , que le han debido en esta ocasión , ha- 
biendo pedido al Nuncio, que hable á V. B. en uno y otro, 
con la distinción que yo omito aquí , poi no hacer dema-* 
siadamente larga esta carta, 

Queda ahora, santísimo Padre, que V. B. de' el último: 
golpe á estas perniciosas raices para que jamas reverdez^ 
can , disponiendo que de voluntad propia , ó en otra ma- 
nera , haga luego remisión de sus puestos «1 Padre Eve-, 
sardo, en conformidad á lo que el Nuncio me tiene repe-» 
tidas veces ofrecido en nombre de V. B. , y de lo que re^ 
quiere asegurar de una vez la quietud pública de esta co- 
lona, por toda la : menor edad del Rey nuestro señor. No 
dudo que V. B. lo tendrá así á bien , y que vivirá sremi 
pre en memoria de mis humildes respetos á su santísima 
persona , que guarde y prospere la divina Magestad para 
el mayor bien , y dichoso régimen de su Iglesia. Guada- 
iaxara 7 de Junio de 1669. = Su mas obediente y humil* 
4e hijo, que su santísimo pie besa. = Don Juan, 

Partióse el señor Don Juan , y luego la curiosidad 
nos trajo -á las manos el discurso político, que se sigue, 

< £)ÍMur$Q político , 6 críticas reflexiones sobre la conduiia 
del 4emr Don Juan de Austria, 



T 



Engo a vmd. por persona de tantas prendas , y t&tí 
redoren las sentencias de sus di&amenes , que he queri- 
<do constituirle Juez del mío en lo que respondí el otro 
•dia á un grande amigo , que deseó le dixese desapasróna- 
'damente si el señor Don Juan de Austria habia acertado, 
6 errado en no haberse venido á Madrid con la gente que 
tenia , sin admitir satisfacción ni empleo fuera de la 

Cor- 



20£ 

Corte > y obligado por la fuerza, á que se quitasen 
tributos , se descartasen malos Ministros, y se remediasen 
los demás abusos. 

Esta fue la pregunta de mi amigo , y mi respuesta 
fue , que yo no tenia la fortuna de haber visto al señor 
Don Juan mas que á la luz de sus grandes acciones 3 pe- 
ro que quando hubiese oido solamente esta última de 
S. A. , me bastaba para calificar por ella su consumada 
prudencia , y el amor que le debe toda nuestra patria: 
y fundólo en primer lugar, en que jamas me he dexado 
conducir de la ciega corriente , que persuadia tocar al 
señor Don Juan el ser remediador de las cosas á sangre 
y fuego. Que por hijo , y hermano de nuestros Reyes, 
por vasallo tan superior , y por sus experiencias , le in- 
cumbiese el representar á la Reyna nuestra señora con 
fervor, claridad, y constancia ios achaques del público, y 
suplicarla los curase , vengo en ello , y á esto no solo ha 
satisfecho S. A. abundantemente , sino excedido al pare- 
cer de los enemigos del Rey , y suyos , y aún de los in- 
diferentes j pero quando bien debiese correr por el cui- 
dado del señor Don Juan el remedio universal , nunca 
esto podia entenderse á contrapeso de tales inconvenien- 
tes , que en vez de curar al enfermo , se le apresurase la 
sepultura. Veamos , pues , por mayor los que tendría 
una abierta invasión de. la Corte , contra Dios , contra el 
servicio delRéy,contra el respeto de la Reyna, contra lo 
mismo que convenia remediar , y contra lo particular de 
la persona , y conveniencias de -S» A. 

Contra Dios, visto se está que nunca podia serlo tan^ 
to, como dar causa voluntariamente á una conmoción po- 
pular > pretexto para que debaxo de la voz de viva el Rey , 
ensanchasen sus senos la codicia , el odio , la venganza^ 
laVliviandad , y todos los demás vicios. ¿Que Iglesia? 
¿ que sagrario l ¿que celda de Religiosa estaría segura? 



210 

l que casa de particular? ¿ que' tienda de mercader? ¿ que 
caxa de hombre de negocios resguardada? Ni aún el mis- 
mo Palacio real íe diera yo por libre de un pueblo mo- 
vido en inteligencia de que era menester hacer pedazos 
toda esta campana rota para que se volviese en nueva 
fundición á cobrar su antiguo sonido i y si esto se ha 
visto por experiencia en todos los pueblos , que han eijii- 
pezado á morder la brida , ¿que seria en el de Madrid, 
compuesto por la mayor parte de bagamundos , ham- 
brientos , y extrangeros , sin amor al Rey , ni interés 
en el bien de España , antes en su perdición ; á cuyo 
fuego añadida hoy copiosa leña la libertad de los sóida-, 
dos , que de todas partes han concurrido al cebo de es- 
te mal considerado Regimiento , á los quales venarnos 
divididos á unos en sus particulases inclinaciones y pasio-; 
nes , y á otros embevecidos en el robo y la desorden ? 

El servicio del Rey padecería en lo mismo , que to- 
das las otras cosas padeciesen > pues de los achaques del 
cuerpo , toca la principal parte á la cabeza , como de los 
de ella á los demás ; y no parada este daño en serlo sola^ 
mente contra la dignidad del Rey , sino contra su sa* 
grada persona , pues la espantosa voceria , el ruido de 
las armas, el extrago de sus efe&os , y una conmoción 
tan extraordinaria, podría engendrar tai pavor en la tier- 
na edad , y delicada complexión de S. M. que lo pagase 
su salud , con riesgo de su preciosa vida : tanto mas si se 
executase el salir la Reyna por las calles con el Rey en 
los brazos , como oí á Ministro bien informado estar re- 
suelto si llegase el caso. 

Obrada en esto también S. A. contra el respeto , y : 
decoro que debe á la Reyna nuestra señora ; pues se 'en- 
caminaba todo este aparato de armas á obligarla á ha- 
cer por fuerza lo que Dios por nuestros pecados no per- 
mita , que quiera executar de grado. Y aunque el señor 

Don 



211 

Don Juan se halle tan mal tratado , y visto de S. M. , ai 
fin debe mirarla siempre (demás de su gran nacimiento) 
como á muger de su padre, y madre de su hermano , y 
no aventurar la suma de las cosas, á que en un lance so- 
lo se le pierdan todos estos respetos y atenciones ; y 
siempre que á S. A. le faltase esto , lo vituperarla yo 
mucho. 

Seria también la entrada de S. A. armado en la Cor- 
te contra lo mismo , que conviene remediar 5 porque 
si bien el cuerpo de este gobierno está muy cancerado, 
con todo eso , no era remedio proporcionado el de tan 
.crueles , y peligrosos cauterios. La desorden no se re- 
media con mayor desorden , sino con madura prudencia 
y justicia. Y aunque se dice vulgarmente , que de gran 
desorden , viene la orden , esto es porque la pide , no 
porque la cause $ ni se habrá visto jamas , que del impe- 
tuoso desboco de un pueblo, hayan nacido sino horró- 
les y monstruosidades: ni hay política que aconseje , que 
se le enseñe á sacudir el yugo de la obediencia , ni á que 
conozca la fuerza que tiene. 

Nada podia estar peor á la persona e' intereses del 
señor Don Juan j porque doy por asentado , que por 
Ja fuerza se hiciese arbitro de todo , y consiguiese lo 
mas á que se puede estender la vista , que seria intro- 
ducir á la Reyna en una clausura , y apoderarse de la 
persona del Rey , y del Gobierno. Pregunto yo : ¿ qué 
utilidades sacaría de todo esto S. A. ? ¿y que inconve- 
nientes no resultarían de ello á su persona , y ai común? 
¿ Quie'n veria extintos los empeñados enconos de estos 
dos opuestos partidos , mayormente estando las cabezas 
de ellos casi debaxo de un mismo texado ! Los que han 
seguido el gusto , y la atención de la Reyna , con mu- 
cha mas plausible razón se animarían á mantenerla, vien* 
dola abatida , y derribada 3 y los que han apoyado el 

ser- 



212 

«ervicio del Rey en ios dictámenes del señor Don Juan» 
con nuevos esfuerzos se resolverían á defenderte : por- 
que á su fidelidad , y á su zelo se juntaría el ínteres de 
no ser predominados de sus enemigos , y en estas mares 
encontradas de nobleza , Ministros , y particulares , po^ 
co podría tardar el irse á pique el. baxel de España i y 
aún , si ( lo que Dios no permita en ningún tiempo ) falr 
tase el Rey nuestro señor , en el que estuviese en poder 
del señor Don Juan > ¿ á dónde irían á parar las sospe- 
chas de la malicia contra S. A.? 

A esto me replicó mi amigo : que con acercarse soW 
lamente el señor Don Juan á la Corte , conseguiría sus 
buenos intentos sin inconvenientes , ni riesgos > proposiw 
cion á que yo le respondí en dos palabras. Supongo ( le 
dixe ) en el arroyo de Breñigal á S. A. : ó causaría con- 
moción en el pueblo la cercanía , ó no. Si la causaba , se 
incurría en todos los males dichos : y si no la causaba, 
y prevalecían las fuerzas del mal gobierno , se perdía 
S. A. sin ningún provecho del público j porque es infalí^ 
ble , que la maldad se fortalecería , y enconaría mas con 
la victoria , y que no se conseguiría el desterrar malos 
Ministros , y desórdenes, quando ellos, y ellas están he- 
chas carne y sangre , en grado tal , que si no es quien 
con general obediencia se halla apoyado de toda la auton 
ridad soberana , que es la que hoy alienta á aquellos, 
y consiente á e'stas , no habrá jamas nada en beneficio 
público , porque no es este el mismo caso que el de la 
expulsión del Padre Confesor, donde toda la disputa 
consistía , en que saliese de España un hombre sin rai- 
ces , ni dependencias en ella : pues entre esta evidencia 
de inconvenientes , ¿ quien podrá ( dixe á mi amigo ) de- 
xar de conocer que S. A. ha obrado con admirables re- 
glas de zelo en habernos librado de aquel extrangero , y 
después en aplicar instancias , representaciones , y aún 

ama- 



amagos de. violencia para solicitar nuestro bien? y con 
loables máximas de prudencia, en no pasar de esta linea, 
para engolfarse en un mar sin fondo de dificultades, y 
peligros, entrando por una puerta sin ninguna luz de la 
salida ; y dexando de sí á la posteridad la sangrienta me~ 
moria de haber introducido en su patria los estragos de 
la guerra , y de la sedición, 

. Todos debiamos creer, que con la expulsión del Padre 
Confesor, se habian de unir ios ánimos al común interés. 
Háse visto, que la incomprehensible providencia de Dios 
ha permitido que de aquel cortado cuello , renazcan nue- 
vas perniciosas cabezas. No es dado al zeio , ni á la obli- 
gación del señor Don Juan contrastar con la libertad, 
que á daño nuestro dexa esta misma Providencia, á los 
espíritus de la contradicion , mientras no le diere los mer 
dios de poderlos superar ; y entre tanto 5 ¿ que' cosa mas 
acertada puede hacer S. A. , que admitir una decente 
quietud , para apartarse de estos leones bramadores, que 
cada dia le andan rodeando para devorarle la honra , el 
crédito, y la vida ? 

Esto respondí á mi amigo , y deseo , que vmd. lo 
apruebe , &c. 

Este papel pareció bien á todos los de buena inten- 
ción , y mal á los de ánimo dañado , que unos y otros 
daban sus razones 5 pero con poco fundamento los de 
los enemigos del señor Don Juan , que aunque se olga- 
ban de verle apartado de su vecindad , le querian mal- 
quistar con el pueblo tanto , que así como volvió S. A. 
las espaldas , se levantó r una cisma en la Corte bien ex- 
traordinaria, y fue que una mañana en el patio de Palacio, 
sin saber quien fuese el autor , se manifestó un papelón 
diciendo , era Decreto de S. M. , que es e'ste. 

Habiendo reconocido algunos reparos e inconvenien* 
tes , que se deben remediar con la pronta execucion 

Ee que 



214 

que conviene al servicio de Dios , del Rey níi hijo , y 
mió, y quietud pública de esta Corte, con las falsas 
voces que se han esparcido sobre la creación del Regi- 
miento, que se ha formado, dando motivos á que el pue« 
blo se inquiete , perturbando la paz que tan amable- 
mente deseo por la bondad divina , y mirando á este fin 
como á reconocer que los daños se originan del esta- 
do plebeyo , de los gremios, y sirvientes 5 me ha pa- 
recido advertir al Consejo , será conveniente se regis- 
tren las armas ofensivas y defensivas , prohibiéndoles 
el uso de ellas por tiempo limitado ; y hecho el regis- 
tro , se recojan en depósito para que se las vuelvan, 
y restituyan quando fuere mi voluntad , y se me ad- 
vertirá sobre esto lo que se ofreciere , para que se den 
las órdenes convenientes. Madrid y Julio 12 de 1669 
años. 

Inquietáronse con este papel incierto todos, y no tan 
solo se prevenían de sus espadas, sino que procuraban 
adquirir armas de fuego para estar mas resguardados, por 
suponer que la Coronelía, que iba ya tomando altura? no 
era para la guarda del Rey nuestro señor , sino para 
predominar á Madrid 5. y como todos sentian mal de ella, 
cada dia habia nuevas mohínas y embarazos , dudando 
todos se pondría en execucion. Fueron llegando soldados 
á la Corte , y quando pareció , que habia número bas- 
tante , se hizo una muestra general en la tela de la puer- 
ta de la Vega , donde concurrió gran número de gente á 
la novedad 5 y se notó que este mismo dia , y dos antes, 
fue tanta la multitud de langosta, que se vio en Madrid, 
que escurecia el sol 5 cosa que causó grandísimo horror, 
por ser nueva , y no haberse visto otra vez tan dentro de 
la Corte , y duró mas de mes y medio ; de suerte , que 
nos dexó sin legumbres esta plaga , y la que se esperaba 
de la Coronelía afligió al pueblo de suerte , que no se 

pue- 



215 

puede encarecer el desconsuelo con que todos se halla- 
ban > si bien no creían los de mejor juicio, que podia te*> 
ner execucion una cosa tan inaudita , y fuera de pro- 
posito como la que se intentaba > pero reconociendo los 
inconvenientes , que habia de producir su execucion 
los Consejos de Estado , Guerra , y el Real , consultaron 
á S. M. los embarazos que podián resultar de ello ; pero 
sin embargo de todas estas representaciones , y de las 
que el Nuncio de su Santidad significó á S. M. á boca, 
resolvió S. M. que entrasen las compañias de guarda en 
Palacio , como con efe&o el dia 19 de Agosto se dio 
principio entrando el Conde de Fuensaiida con su com- 
pañía , y dando aquella noche una cena muy opulenta, 
que continuaron los demás capitanes , que fueron entran- 
do aquella semana. No dexaron de discurrirse algunos 
disparates en la Corte , ni los soldados de hacer algunas 
demasías : de suerte , que se, han ido continuando, y han 
sido tales , que en todo este tiempo no ha habido sino 
muertes , y ladronicios 5 y aunque no todos los han he- 
cho, y hacen los soldados, han sido capa, para que quan- 
tos ladrones famosos, asesinos, y vandidos hay en Espa- 
cia , se hayan venido á la Corte , como han avisado to- 
dos los Corregidores y Cnancillerías ; de suerte , que son 
sin número los delitos, que cada dia suceden en. la Corte, 
y fuera de ella. Y para calificación de esto , contare' lo 
que sucedió en la venta de Alcorcon un dia j y fu»e , que 
habiendo salido unos soldados á buscar melones, aun 
melonar cerca de la venta , el ventero quiso impedir- 
lo, y habiendo salido con su arcabuz e'l , y un cria- 
do , le mataron , y los soldados acudieron á la venta á 
despojar lo que hallaron. La muger del ventero vino á 
Madrid , y entrando en el patio de Palacio , alborotó la 
Corte de suerte, que causó gran confusión á todos la 
lastima de tal suceso. Mandó el Consejo fuesen Ministros 

Ee 2 á 



2lé . 

á enterrar el cadáver , y á hacer averiguación del caso* 
y habiendo ido , fue á tiempo que otros Ministros de la 
Coronelía habian llegado á lo mismo , y como los solda- 
dos , y justicia son tan mal habenidos , allí se encontra- 
ron de suerte , que hubieron de llegar á las manos , con 
que obligaron á los de justicia á encerrarse en la venta, 
y los soldados los sitiaron. Escapóse un Ministro , y fue 
á Carabanchel á dar aviso , y habiendo tocado á reba- 
to , se juntó la hermandad , y otros lugares comarca- 
nos , y acudieron á la venta , donde también habían acu- 
dido mas soldados , y allí se dieron una batalla ; de suer- 
te, que quedaron algunos soldados acompañando al ven- 
tero. Quiso Dios , que habie'ndose juntado los Alcaldes 
de-Corte , y resuelto salir á caballo á la venta , lo tem- 
pló el didamen de alguno, que embarazó esta execu- 
cion , que si se hubiera hecho , se alborotara Madrid 
de suerte , que se perdieran todos , según lo mal queri- 
dos que estaban los soldados. De este caso resultó, que los 
soldados cobraron tanto odio á los de Carabanchel , que 
una noche de este verano algunos soldados intentaron 
robar á un Clérigo del lugar , y al ruido salieron algu- 
nos labradores , y se dieron tan buena maña , que co- 
gieron tres , y mataron dos , y á los que cogieron , tru- 
geron presos en un carro á la cárcel de Corte. No fue 
de poco gusto esto al pueblo , y á los soldados de. des- 
consuelo y irritación ; de modo , que se juntaron hasta 
cinqüenta soldados , y con todos los aparejos militares, 
fueron á quemarles los panes que tenian en Jas heras, de 
que tuvieron aviso los de Carabanchel , por haberse pre- 
venido de espías, pues les daban á las guardas del vino de 
Madrid algunos reales cada dia , porque les den aviso 
de los soldados , que salían acia aquella parte , teniendo 
en su lugar cerradas las calles , y solo un portillo con su 
cuerpo de guardia 5 y como supieron la determinación, 

se 



217 

se previnieron de suerte , que les mataron mas de doce, 
y dexaron las heras libres. Con este suceso , y otros que 
cada dia habia de robos en los caminos , y en las entra- 
das de Madrid , se escandalizaba el mundo, y mas quan- 
do los Alcaldes de Corte se escusaban de rondar, y pro- 
pusieron al Consejo no lo podian hacer , porque no se 
les permitía castigar los delinqüentes. El Consejo se lo 
representó á S. M. á boca en la consulta que hace los 
Viernes , y también por escrito , remitiendo relación de 
las causas , que se habian escrito contra los delinqüentes 
de la Coronelía ; pero no por eso se ha dexado de conti- 
nuar en ella. Muchas desgracias ha habido , y la mayor 
parte de estas ha sido contra soldados , pues pocos dias se 
pasaron en este verano , en que no amaneciesen muertos 
dos ó tres , y algunos en el campo ; con que se fueron so- 
segando las inquietudes , por haberse ido muchos de los 
vagamundos , y haberse quedado la Coronelía con los 
reformados , y tener los cabos de las compañías cuidado 
de recoger su gente , con que se sosegaron. Y viendo el 
Coronel , que se iba olvidando el odio que se tenia á 
los soldados , consultó á S.M. lo que se le ofrecía para el 
buen gobierno , sustento , y quietud de ellos. No tomó 
resolución de ella S. M. antes la remitió al Consejo real 
donde con el discurso christiano que acostumbra, dio su 
parecer , que todo ello es digno de que se lea , y así la 
pongo aquí. 



E 



SEÑORA. 



N el Consejo se ha visto uri Decreto de V. M. , su 
fecha de 22 del corriente , que es del tenor siguiente. 
El Marques de Aytona en la consulta inclusa representa 
algunos puntos , que se le ofrecen , y tiene por conve- 
nientes para la quietud y buena disciplina de los solda- 
dos 



2l8 

dos del Regimiento de la guardia. Véase en el Consejo, 
y dígaseme luego sobre su contenido lo que se ofreciere,- 
y pareciere. Y también la consulta , que viene con el 
del Marques de Aytona, en que propone á V. M. lo qu© 
juzga conveniente para que esta milicia del Regimiente» 
esté en la quietud y disciplina , que tanto importa , re- 
duciéndolo á diferentes puntos. , en que se dirá por me* 
ñor lo que de cada uno se ofrece. 

Señora , con ocasión de esta consulta del Marques 
de Aytona , y con la instancia que hacen al Consejo los 
accidentes , que cada dia ocurren , ha vuelto sobre la 
consideración de los inconvenientes de que el Regimien- 
to permanezca en esta Corte , con toda aquella reflexión 
que pide negocio tan grande , en que el Consejo por lie** 
nar enteramente el cumplimiento de su precisa obliga- 
ción , pasó antes de formarse á las mas eficaces represen- 
taciones á boca , y por escrito , y después de formado, 
ha puesto en la real noticia de V. M. los graves delitos 
que se cometen , y que se han llegado á experimentar 
todos los daños que se temieron , con circunstancias mas 
detestables. Y siendo estos inconvenientes (que resultan 
de conservarse aquí el Regimiento ) , de tan grande 
magnitud , y que ofenden los preceptos capitales del 
Gobierno, y lo desquizian todo , se ve necesitado su 
zelo á continuar las representaciones con toda la ponde- 
ración que pide una materia , en que el Consejo juzga 
que se atraviesa el todo de esta Monarquía. Señora , en . 
grande desconsuelo está ¡ la Corte , contristados los áni- 
mos de todos , y con continuo sobresalto , porque ven 
aventuradas sus haciendas , sus vidas , y sus honras ; y 
, que se estrecha á mas la congoja ; no siendo estos rece- 
los de discursos , sino de experiencias advertidas en los 
-vecinos , y tenidas de los demás. Ominoso presagio es 
ver la Corte ilena de Jiorror , de sangre , de robos , y de 

con- 



219 

continua inquietud en las casas ; y todo esto disimulado, 
y establecida una impunidad la mas execrable que se ha- 
brá visto en ninguna Monarquía y República , pues ha- 
biéndose experimentado muertes de mugeres por defen- 
der su honestidad , como se ha participado á V. M. , y 
de otros inocentes , estando en la seguridad de sus casas; 
no se ha experimentado castigo alguno 5 con que es pre- 
ciso que se continúen , y aumenten los delitos ; y la dis- 
posición , que para esto dá el invierno , pondrá en ma- 
yor seguridad á los delinqüentes ; con que la justicia pu- 
nitiva queda perdida , y con esto turbado el Gobierno, 
reducidas las cosas á confusión , y enojado Dios ; por- 
que la primera y principal obligación de los Reyes es 
castigar los delitos para mantener á los vasallos en quie- 
tud ; carga de muy gran peso 5 pero estrechísima; porque 
pasó á loS/Reyes con la translación que hicieron los 
pueblos ; y discurren en este punto tan rigurosamente 
los Autores , que echan sobre la conciencia de los Re- 
yes los robos , y los homicidios que se cometieren , por 
no aplicarlos medios de mayor exacción, para conse- 
guir este fin , y les constituyen en obligación de repa- 
rar estos daños ; y sobre este presupuesto , dexa el Con- 
sejo á la madura reflexión de V. M. , si siendo la cau- 
sa de tantos delitos, y habiéndose formado , y permane- 
cido contra el di&amen del Consejo , del de Estado y 
Guerra , y según se tiene entendido , contra el sentir 
de la Junta de Gobierno , que se compone de tan gran- 
des varones , que señaló S. M. (que este' en gloria ) para 
aconsejar á V. M. en las materias de una Monarquía tan 
procelosa; estará grabada la conciencia de V. M., y obli- 
gada al reparo de tan grandes perjuicios; pues no lográn- 
dole , sucedería que conciencia tan pura como la de 
\V. M. se viese embarazada en puntos tan escrupulosos, 
y tan fuertes conseqüencias. Y juzga el Consejo , que pa- 
ra 



2 20 

ra que V. M. tenga en esto la quietud que conviene , no 
asegurándose V. M. del didamen del Consejo, á que tatn 
to difirió S. M. (que sea en gloria) , y otros progenitores 
de V. M. , convendría que V. M. sepa el didamen en es- 
te punto, que mira á la conciencia, de las personas mayo- 
res de la Monarquía en letras , y de los Ministros , que 
no asisten en el Consejo , que fueren de la mayor satis^ 
facción de V. M. 

Y pasando de este punto á los de Gobierno , que in- 
cluye en este negocio , pone el Consejo en la real consi- 
deración de V. M. , que siendo esta materia tan critica, 
y expuesta á tantos accidentes externos é internos, que 
pueden poner esta Monarquía en la aversión que se pue- 
de recelar , si será conforme á la prudencia con que 
V. M. gobierna , echar esta resolución tan peligrosa so- 
bre sí , apartándose de tan grandes didamenes , siendo 
el mayor desahogo de los Reyes , echar las materias pe- 
sadas , y aventuradas á sus Ministros , reservando á su 
primitiva resolución las que no tienen estos escollos , y 
que contienen gracias ; para atraer así la benevolencia de 
los vasallos , en que el Consejo juzga que no conviene, 
que V. M. tome esta carga sobre sí. Y considerando la 
obligación de tutora , que en V. M. reside , se aprietan 
mas estos discursos , y toman estas consideraciones ma-, 
yor vigor. __ 

Y si se pasa á discurrir en lo que muchos temen de 
que se puede encender una guerra civil por causa de este 
Regimiento , por la desesperación en que están los vasa- 
llos con la injuria , que conciben de la desconfianza, que 
se manifiesta de su lealtad , y por los grandes daños que 
reciben de la gente de guerra , se hallada V. M. en gran 
congoja , habiendo tomado esta resolución con el pare- 
cer de pocos, y desestimado el de tantos llenos de zelo 
y desinterés. ......"..._ 

Gran 



til 

Gran caso es este , señora , y en que V. M. se de- 
be resguardar con el parecer de su Junta de Gobierno, 
.del Consejo de Estado , y del de Guerra , y del Consejo 
q&e pudiera con verdad , y libertad decir á V. M. quanto 
siente , y lo que conviene por preservar los daños que 
se temen , que han de causar grande estrago ; y librar á 
Y. M. de la aflicción , que causarán en la sinceridad de 
su real ánimo. 

Y aunque el Gobierno tiene algunos arcanos , que 
suelen reservar los Príncipes , que hacen dudoso el con- 
cepto de ios Ministros á quienes no se les ha participa- 
do ; este negocio es de tal calidad , que sin querer tras- 
lucirlo, se reconoce lo peligroso de e'l , y que no pue- 
de pesar la conciencia de quaíquier designio , que tenga, 
tanto como los inconvenientes que se experimentan , y 
los que amenazan. Y el Consejo juzga que todas estas li- 
neas que se tiran , no van muy bien encaminadas ai cen- 
dro : pues se apartan de el de manera , que pueden obs- 
tar mucho á qualesquier fines en que se pueda pensar? 
porque irritar los ánimos de los vasallos, haciéndolos sos- 
pechosos en el punto mas sagrado de la lealtad 3 ocasio- 
narles sóbrelas calamidades que padecen , tantos sobre^ 
saltos, peligros , y perjuicios ■■> y desobligar á Dios coa 
dar motivo á la execucion de tantas atrocidades , que no 
se castigan , y que tiene grande dificultad , no es buen 
medio para quaíquier intento que se tenga, ni los de es- 
ta violencia han producido buenos efectos en ningún 
tiempo , ni ios que se pueden aplicar de esta calidad son 
. suficientes para tener sugetos á los vasallos 5 y solo sir- 
ven para oprimirles , y reducirles á servidumbre , de que 
se pueden temer turbaciones dificultosas de atajar ; y no 
ofrecen pocos exemplares funestos las historias en reso- 
luciones de esta calidad , que deben obligar á V. M. á 
mirar esta materia con grande deliberación , con mucho 

Ff ti- 



222 

tino, gobernándola con los medios cuerdos y christía- 
nos , que son conformes á las grandes virtudes de que do- 
tó Dios á V. M. Y es sin duda, señora, que oyendo V. M. 
á todos los que debe oir , se hallará con los dictámenes 
mas justos , y mas convenientes ; y sobre todas las con- 
sideraciones representadas hace gran confusión á todos 
saber, que el Rey de Francia tiene cerca de los dominios 
de V. M. mucha gente de guerra en disposición de po- 
nerla en acción quando quisiere ; y que en Portugal se 
previene infantería y caballería , que se va encaminan- 
do á las fronteras de Castilla : y en este tiempo se rrae 
la gente de guerra que asistia en ellas á la Corte, sien- 
do el precepto político , que mas han observado los Re- 
yes , gozar de la oportunidad. Y aunque en esto se 
pudiera discurrir mucho , se contenta el Consejo con 
decir lo que entiende , de que padece una fatal dis- 
posición. 

Queda el Consejo en grande esperanza de que han 
de hacer estas, representaciones de su zelo , grande im- 
presión en el real ánimo de V. M. para ocurrir con su 
grande providencia á los inconvenientes , que amena- 
zan, mandando que salga el Regimiento de esta Corte, 
y de sus vecindades , con que cesará la congoja de estos 
vasallos, se podrá administrar justicia , y se agradará á 
Dios para que de fuerzas de erección á V. M. para poner 
algunos puntales á una Monarquía que por tantas partes 
flaquea. 

Y pasando á los medios , que propone el Marques de 
Aytona, en razón de la quietud del Regimiento , le 
parece al Consejo , que ningunos medios pueden bas- 
tar para escusar los inconvenientes considerados , sino 
es en el que insta de que salga el Regimiento de esta* 
Corte. Y no se duda , que el zelo de todos los Minis- 
tros es muy igual en el servicio del Rey nuestro señor, 

y 



223 

y de V. M. ; pero hay gran variedad en los di&amenes 
de como se sirven mejor ; con que es dificultoso poderlos 
unir á una inteligencia , aunque lo están tanto en la in- 
tención. 

Que cada uno castigue á sus subditos sin competen- 
cia, tuviera gran facilidad , si el examen de si son sub- 
ditos del Coronel , ó de la Justicia ordinaria , no pidie- 
ra conocimiento y examen j y qualquiera que se inter- 
ponga , hace controversia , pone dilación , y en el a£to 
prádico no tienen estas materias la expedición fácil , que 
se considera en la especulación. Y el echar del Regi- 
miento á los que estuvieron antes procesados , para que 
corra libre la administración de Justicia con ellos, es con- 
forme á derecho, y será acción muy propia de tan justi- 
tificado Ministro como el Marques de Ay tona , lo quai 
puede hacer por sí i y si juzgare por conveniente , que 
V. M. excite su obligación con algún decreto , será justo 
lo haga V. M. 

Y en quanto á la proposición de que se de' forma de 
cómo se ha de rondar por las justicias ordinarias , y 
por las militares del Regimiento , hace gran novedad , y 
desconsuelo aLConsejo , que en la Corte de V, M. haya 
de haber otras rondas mas , que las de sus justicias ordi- 
narias j conque su autoridad que está tan descaecida, 
se acabará de. perder ; y faltando esto , falta lo que prin- 
cipalmente mantiene las Monarquias: y de este ge'nero 
de rondas precisamente se habían de seguir grandes em- 
barazos entre los Alcaldes , y Tenientes con los solda- 
dos , que rondasen > pues el orgullo , y ardor de los sol- 
dados mozos no era fácil reprimirle > y en las contro- 
versias que se ofreciesen , que algunas fueran inescusa- 
bles , habian de querer quedar superiores , de que re- 
sultarían los inconvenientes que se dexan considerar. 

Y en quanto á que no anden vestidos de soldados sino 

Ff 2 es 



;2 24 

es los que lo fueren «del Regimiento , no tendrá ningún 
inconveniente. 

Y en el punto de que la justicia ordinaria prenda en 
siendo las diez de la noche álos soldados rasos, y en qual- 
quier accidente lo pueda hacer en fragante, no se duda que 
es muy buena providencia, y muy conforme á derecho; 
pero todo esto tiene la dificultad en la execucion , por-, 
que suelen andar muchos soldados juntos , y no se tiene 
por fácil el poderlos prender en este caso , y los Alcal- 
des que tienen bien tomada la medida á esto , han dich% 
varias veces en las rondas , que no pueden administrar 
justicia ; y el suceso de la Cava baja donde fue el Alcalde 
Don Joseph Beltran á prender un reo culpado en un 
grander hurto , que se hizo en Avila , que asentó plaza 
en el Regimiento, manifiesta bastantemente el éxito, que 
podia tener lo que se propone en este punto. 

Y en lo que se considera conveniente , que vayan 
dos reformados con los Alcaldes , tiene los inconvenien- 
tes , que se han representado en algunos de los puntos 
antecedentes. 

Y en lo que se propone , que sin averiguarse , no se 
crean , ni publiquen delitos contra los militares , es pun- 
to en que no se puede dar providencia ; porque la cre- 
dulidad , no se puede ceñir con preceptos , y mas pena^ 
les, y que es materia en que es menester dexar libertad, 
y no es punto capaz de averiguación. Y de que no se im- 
puten los delitos que no estuvieren averiguados al Regi- 
miento , tampoco parece que se puede reducir á leyes, 
ni prohibiciones , y pareceria un rigor insólito castigar 
este ge'nero de cosas , y seria menester castigar á mu- 
chos 5 y esto en justicia , y gobierno, tiene mucho que 
reparar. 

Es. muy justo , que la Sala de' todas las noticias que 
tuviere al Coronel, de delitos de los soldados, y no 

se 



22) 

se puede dudar que los castigará el Marques de Ayto 
na con toda la demostración que se debe esperar de su 
zelo. 

Y en que castiguen á los que vexaren, y inquietaren 
al Regimiento, es muy de su obligación , y no se pue- 
de dudar lo executarán ; pero también se juzga que no 
es fácil este vexamiento , siendo tantos y tan briosos los 
soldados del Regimiento : y solo esto podría suceder 
juntándose grande número de vecinos 5 y el castigar esto 
tendría la dificultad que se dexa entender. Y castigar ei 
que murmuren , no es de fácil execucion , ni convenien- 
te , porque se tienen por infelices los tiempos en que no 
se permite decir lo que se siente , y sentir lo que se 
quiere. 

En el punto de que se acomode el Regimiento en ei 
Barrio de san Francisco , y que se cierre, tiene grande 
reparo , que se desacomode á todos los que viven en el 
barrio ; que á los dueños se les cause el perjuicio de ver 
perdidas sus casas i pues son inescusables los daños que 
han de recibir con su asistencia , serán grandes los cla- 
mores , y los desconsuelos de los interesados ; y sobre 
todo , no se juzga que se puede conseguir el fin de tener 
á los soldados encerrados de noche , y contenidos , sien- 
do gente moza , de sangre lozana , y en la Corte , que 
tanto provoca á los vicios. 

Y en quanto al punto último de que se fixe la asis- 
tencia de los socorros de los soldados , porque no se les 
paga , y faltando lo preciso del sustento , no se les pue- 
de castigar 5 no se puede dudar que es acción precisa, 
habiéndose de mantener el Regimiento 5 pero también se 
considera , que si todo el influxo que ha tenido el Re- 
miento , no ha sido suficiente para que se disponga cau- 
dal para las pa^as-, y en el breve tiempo , que há que se 
formó, ha habido esta quiebra, bien se reconoce quán im- 

po- 



22 6 

posible es permanencia sin los inconvenientes considera- 
dos j y aunque las pagas fueran puntuales , no suficien- 
tes para que tenga lo que juzga que han menester > con 
que es preciso que busquen lo que les faltare. 

Y queda con grande desconsuelo el Consejo de con- 
siderar , que está esta Monarquía expuesta al rompí-* 
miento de Francia , y otros que pueden sobrevenir i y 
tan apurada de caudal , que no se hayan podido dispo- 
ner asistencias fixas para el Regimiento , habiéndose 
aplicado para este efe£to tanto empeño y fervor. Punto 
es este digno de que V. M. cargue toda su real consi- 
deración con la mayor reflexión , pues en que haya cau- 
dal vá el estar suficientes para conservarnos , ó ser pre-, 
ciso perdernos. 

De V. M. en esto , y en todo se espera , que dará 
la mayor providencia , para que esta Monarquía , que 
fluctúa en tan grandes escollos , se mantenga en gobier- 
no y justicia. V. M. mandará ló que fuere mas de 
su real servicio. Madrid , y Agosto 26 de 166% 
años. 

No ¡se dio respuesta á esta consulta , pero debió de 
hacer alguna impresión en el ánimo de S. M. 5 pues ba- 
garon algunas órdenes para reformar que se truxesen 
armas de fuego ^ y que los Alcaldes de Corte rondasen, 
y pudiesen prender á todos los que encontrasen con ellas, 
aunque fuesen soldados ; pero como no son ellos los 
que cometen todos los delitos , suceden cada dia infini- 
tos , asi.de hurtos como de muertes , y otros extraordi- 
narios , que han causado en la Corte gran ruido j pero 
con todo esto , se conservan , aunque no con tanta 
sobervia como empezaron 5 y el Consejo no dexa ca- 
da dia de hacer nuevas instancias para echar esta gen- 
te i y así en 4 de Noviembre hizo la siguiente con- 
sulta. 

SE- 



227 

SEÑORA. 

JL/Iferentes consultas ha hecho el Consejo á V. M. , 
representándola los daños e inconvenientes , que resul- 
tan de la formación de la Coronelía , y asistencia de 
tantos soldados en esta Corte, y el temor que se causa 
en ella de su continuación 5 y de ellas algunas han baxa- 
do resultas , diciendo V. M. las queda mirando , para 
tomar breve resolución 5 y otras , en que se repitieron 
menos accidentes , que habían sobrevenido , ( capaces de 
poder persuadir á V. M. á mandar salir de esta Corte 
las compañias , y remitirlas á las partes donde convinie- 
ren , y fuesen útiles ) que hasta ahora no han baxado 
respondidas. 

Y aunque la falta de salud de V. M. , que tan- 
to sienten el Consejo, y sus vasallos, debió obligar 
á no participar ninguna cosa , que pueda ser de desazón, 
van creciendo tanto los inconvenientes cada dia , que no 
cumpliera el Consejo con su obligación, ni con la confian- 
za que V. M. hace de los que concurren en el , si dexá- 
ra de repetir las instancias para que V. M. se sirviera 
de resolver cosa de tanta importancia , y en que vá 
el sosiego de esta Corte , y la restitución del descrédito 
que se padece en poner guardas al Palacio de V. M. so- 
bre las ordinarias , que los antecesores de V. M. han te- 
nido. 

Señora , no hay día , ni noche , que no sucedan en 
esta Corte delitos, muertes , robos , y pendencias oca- 
sionadas por los soldados de la Coronelía , y Regimien- 
to 5 y son tantas , que las mas aún no llegan á los oidos 
de la Justicia , porque aunque las claman los que las 
padecen , no dan cuenta de ellas , por ver que no se con- 
sigue el remedio , ni la satisfacción de sus daños 5 de que 

son 



228 

son los testigos mas vecinos las quejas universales , que 
dan los caminantes ,,. y tragineros de lo que á las entra- 
das de Madrid les sucede , quitándoles lo que traen , y 
á los que no tienen les maltratan ó matan , dexándoles 
desnudos. Los frutos de las viñas los han talado. Las 
huertas las han destruido : á muchos les han obligado á 
vendimiar antes de estar en sazón la uba , por el temor 
de que se la roben : del ganado que se apacentaba en pra- 
dos en contorno de esta Villa , les han quitado muchas 
cabezas, y tratado mal á los Pastores; con que los obli- 
gados de la Carnicería , y los abastecedores del Rastro, 
han acudido al Consejo con su recurso , sin haber halla-, 
•do camino para asegurarse. Las casas de los hombres d& 
•negocios, Depositarios:, y Asentistas;, no se ven libres 
de tientos , y papeles , en que les piden socorros con 
amenazas, y les obligan á cerrar las puertas antes de 
anochecer , y á tener personas , y armas prevenidas para 
Ja defensade las invasiones, que les intentaban hacer. Po^ 
cas personas se escapan de las peticiones, que les hacen los 
soldados á título de la necesidad que padecen ; y sin eS-* 
to general que se tiene por cierto , hay lo particular en 
las relaciones de las rondas , que cada dia hace la sala 
de los Alcaldes , en que vienen repetidos insultos de los 
soldados ; y en particular en la de n del mes de Sep-^ 
tiembre vino una de que el Domingo en la noche ante- 
cedente , entre doce y una habían .entrado en la huerta 
de Pedro Albertos , en el camino de san Isidro , nueve 
soldados del Regimiento,, y le habían llevado un vestido 
de paño negro , un arcabuz , y otras alhajas de valor 
de ochocientos reales, y dexaron maniatados quatro cria- 
dos de la huerta. Y en la ronda de 24 del mismo mes se 
dio cuenta de haberse enviado á Juan de Vilbao un pa- 
pel el Domingo antecedente en que le decian , que seis 
reformados del Regimiento , necesitaban de cien doblo- 
nes 



2 2£ 

nes para su lucimiento , y que los pusiese en poder de 
Fray Francisco de Paredes Valbuena ,. Monge Premons- 
tratense. Y en la Ronda de 25 del mismo se dixo habia 
amanecido aquella mañana muerto de un caravinazo en 
la Puerta del Sol Rafael Pérez , lacayo de Don Juan Lo* 
pez de Morales , arrendador de millones , que le habian 
muerto llevando unas cartas á la estafeta á las once de la 
noche. Y en la ronda de 27 se dio cuenta de que la no- 
che antes á las doce estando durmiendo Francisco Car- 
rocio , albañil , á la puerta del Colegio de Atocha , lle- 
gó una tropa de gente , y le quitaron el sombrero , y sin 
dar lugar á que se levantase le habian dado seis heridas, 
Y en 28 del mismo dieron cuenta de que habiendo ha- 
bido fuego en la calle de Alcalá, á que asistieron quatro 
Alcaldes , estando en la fuga del incendio, llegó un hom- 
bre á quexarse de que en la Puerta del Sol le habian ca- 
peado , y salió Don Martin Vadarán con tres ministros, 
y aprehendió á un soldado 5 que aún no habia asentado 
plaza , á Francisco de Illora , y á Juan Martinez , que 
lo eran del Regimiento , y les hallaron las capas , y es- 
padas que habian quitado. Y en la de 30 de dicho mes, 
de que la noche antes habian muerto á Miguel Navarro, 
Portero de la Portería de las Damas de V. M.á caravina- 
zos en la calle de san Bernardo. Y aunque no se han ave- 
riguado los autores ? no ha faltado quien diga haberlo 
hecho soldados. Y á Don Francisco de Miera , Caballero 
de la Orden de Santiago , le capearon la noche antece- 
dente á san Nicolás á las 12 de ella , y le quitaron el 
coleto ,-y la espada , y le dexaron la capa por tener há- 
vito en ella. Y en la ronda de 5 del mes de O&ubre se 
aprehendió á Francisco de Osuna , y otros con dos capas 
que habian quitado , los quales dixeron ser soldados de 
la Coronelía. Y en la de 14 del mismo mes, se avisó que 
estando la sala de Alcaides despachando , entró en ella 

Gg un 



2 30 

un hombre llamado Joseph Martero , vecino de Cara- 
banchel de abaxo , y dixo, que viniendo con Miguel Ca- 
sado, su criado, en su carro á esta Corte, le salieron antes 
de llegar á la puerta de Segovia hasta doce ó catorce sol* 
dados con la librea del Regimiento , y le dixeron les die- 
se lo que llevaba ; y habiendo respondido que no traía 
que darles , le dieron una estocada en un brazo , y una 
pedrada en la boca , de que estaba de peligro , y no se 
pudo averiguar mas de haber sido soldados. Y que la no- 
che antecedente habian escrito un papel á Don Diego 
de Morales, Tesorero del uno por ciento , en que le 
decian tuviese prevenidos doscientos escudos para la no- 
che siguiente, porque para quien los pedia, no había 
justicia , ni defensa. Y en la de \6 del mismo, que la 
noche antes en la calle de san Cayetano , había muerto 
á Manuel Blanco , un soldado del Regimiento de un 
caravinazo. Y la noche del Lunes antecedente , habian 
muerto de otro caravinazo por las espaldas á Francisco 
Sánchez Carpintero , llevando un pliego de V. M. , que 
recogió el Alcalde. Y en el hospital habia entrado Juan 
'Antonio Lucar , oficial de zapatero, con una estocada en 
la tetilla derecha , que le dieron á la una de la noche 
en las quatro Calles , unos hombres que no conoció. Y 
Pablo Sánchez , cochero , con una puñalada encima del 
cmbro derecho , que se la habia dado un soldado que 
no conoció. Y Juan de Molina , hortelano, á quien die- 
ron una estocada en el brazo izquierdo , y otra por las 
espaldas , que se las dieron quatro soldados yéndose pa- 
seando por el Prado. Y en la ronda de 23 de dicho mes 
de Octubre , habiendo ido á hacer diligencias sobre las 
noticias , que se habian dado de las muertes de dos sol- 
dados , se habian hallado el uno en la calle de la Palomas 
que no habia muerto, y estaba tal, que no se pudieron ha- 
cer diligencias con e'l , y solo se averiguó haber sido las 

he- 



2 3* 

heridas en una pendencia con otro soldado : la otra muer^ 

te se verificó con haber hallado el cuerpo en el arenal 
de la puerta de Toledo, y se averiguó con la ventera, que 
entre ocho y nueve de la noche, se habían oido en aquel 
sitio unos arcabuzazos > que á la mañana se habia ha- 
llado aquel cuerpo muerto atravesado de dos balazos , y 
le habían llevado al cuerpo de guardia de la calle de la 
Paloma una esquadra de soldados. Y un dia de la semana 
pasada yendo pasando á extremo un rebaño de ganada 
por la puerta de Toledo en el arenal de ella , á cosa de 
las ocho de la mañana , llegaron unos soldados , y qui- 
taron las cabezas de ganado que quisieron s y porque el 
mayoral que lo conducía quiso defenderlo , le dieron 
quatro estocadas , de que le llevaron por muerto al hos- 
pital , y baxaron después de la calle de la Paloma otros 
soldados , y quitaron veinte carneros , y maltrataron á' 
los pastores. Y otro dia de la semana pasada viniendo al 
Consejo por la mañana Don Francisco de Medrano y Ba- 
zán , Fiscal de e'l , vio á la puerta del quarto del Mar- 
ques de Aytona , un hombre desnudo , que estaba dan- 
do voces , diciendo , que los soldados le habían quitado 
una carga de siete arrobas de hilo de León junto al lu- 
gar de Arabaca , dexándole maniatado toda la noche 
hasta el amanecer , y que era todo su caudal , el qual 
le habían robado. Y en la ronda de 30 del dicho mes de 
O&ubre se avisó, que ala una de ella habían entrado 
cinco hombres en un labadero de los de san Isidro , que 
es de los Religiosos del hospital de Antón Martin , ha- 
biendo hecho para entrar una rotura en Una tapia ; y de 
la parte de afuera se quedaron hasta otros siete ú ocho, y 
todos se llevaron mucha cantidad de ropa blanca , ha- 
biendo maniatado para executarlo quatro ó cinco per- 
sonas , que habia en la casa , y maitratadolas. llevaban 

Gg 2 to- 



2 3* 

todos armas de Fuego , y vestidos con la librea del 
Regimiento. 

Todos estos casos y otros, que no se pueden averi- 
guar aunque se oyen y saben , y los demás que pasan 
por los juzgados de los Tenientes de Villa , están pi- 
diendo justicia j y como ven los vasallos de V.M. que los 
Alcaldes, ni la jurisdicción ordinaria no pueden proceder 
por ser los delinqüentes exentos de su jurisdicción, los ca- 
bos que la tienen en ellos no la hacen, y que juzgan sus 
delitos por veniales , mueve al Consejo á representarlos, 
siendo de parecer , que es obligación de V.M. en concien- 
cia de evitarlos, y que debe servirse de quitar de su pre- 
sencia esta Coronelía que los causa , remitiéndola á don- 
de convenga , reparando el descrédito que resulta , de 
que á vista de tantos Embaxadores de otros Reyes , y 
residentes de Principes , tomen los soldados de este Regi- 
miento por disculpar sus delitos , la falta de socorros de 
sus pagas por no hacérselas á su tiempo , y no ser tan 
efectivas las libranzas , que se dan para la paga de sus 
sueldos , como su necesidad ha menester. V. M. resolve- 
verá lo que fuere mas de su real servicio , y bien de sus 
Vasallos. Madrid y Noviembre 4 de 1669. 

Responsum non dedit == Porque se tiene entendi- 
do , que es la Coronelía la pacificación de las in- 
quietudes que suele haber en casos de menoridad, 
como este que se añade , y fue, que luego que en- 
traron las guardas en Palacio , como va dicho , ama- 
neció una mañana quebrada por la parte del Parque 
una reja de la Cobachuela del Despacho Universal , y ha- 
biendo roto por allí tres puertas , se hallaron todos los 
papeles barajados , y la mayor parte de ellos en el sue- 
lo , y un papel que decia : No todo lo guarda la Ghamver-* 
ga. Con esto han querido acreditar más á S. M. lo 

que 



233 
que conviene tener está guarda : con que las instan- 
cias del Consejo son de poca importancia á los oidos de 
S. M. 

El señor D. Juan se está en Zaragoza muy quieto, y vir- 
tuoso , y tan querido y estimado de todos , que no tiene 
comparación. Muchas quejas dá la plebe de Castilla contra 
S. A. , parecie'ndole que solo trató de sus conveniencias, 
pero muchas gracias le dan los cuerdos de que esté ca- 
llando. Los Aragoneses le estiman , y veneran por los 
agasajos que les hace ; de suerte , que viniendo Consi- 
liarios del rey no de Valencia á Zaragoza á dar su bien 
yenida á S. A. , y la enhorabuena de los puestos y car- 
gos que habia llevado , sucedió que la Ciudad convidó 
á todos los señores y caballeros que habia en ella , pa- 
la que el dia de la función estuviesen á las tres de la 
tarde en la plaza del Consistorio para acompañar la Ciu- 
dad , que salia á recibir los Diputados de Valencia. Fai^ 
taron á esta función el Duque de Hijar , el Marques de 
Alcañiz , el Conde de Aranda , y su hijo el Conde de 
san Clemente , el Conde de Belchite , el Marques de 
Navarres , el de Cañizares , el Marques de Coscojuela, 
y otros j con que la Ciudad quedó muy ofendida ; y 
acabada la función , juntaron Capitulo , y Consejo para 
hacer una demostración con los que habían faltado : y se 
tiene por cierto, hubo siete votos de que les derribasen las 
casas , y desavecindasen con pregones , y que no dexa- 
sen , ni se permitiese el que sus vasallos comerciasen en 
dicha Ciudad , ni sus barrios. Hubo otros diez y siete 
Votos , de que solamente se les desavecindasen , con que 
los demás se conformaron con esta resolución de la ma- 
yor parte 5 y habiendo llamado á los Ministros para 
hacer el pregón , no faltó alguno de los que estaban den- 
tro del Capítulo , que dio aviso á los culpados , los qua^ 
les fueron a dar parte á S. A. , .para que lo estorbase, y 

por 



234 

por no haberle podido hablar el Secretario Patino , escri- 
bió á la Ciudad, diciendo, se sirviera de suspender aque- 
lla execucion que habia resuelto , hasta que se informa- 
ra á S. A. Con este papel se suspendió la resolución , y 
la Ciudad envió tres embajadas á S. A. , ofreciéndole 
suspenderla hasta que S. A. íá diese satisfacción 5 y S. A. 
Ja escribió con grande agradecimiento , y dispuso el ajus- 
te, con que todos salieron acompañando á la Ciudad 
quando se fueron los Diputados. 

A este tiempo también hubo en Portugal su poco de 
inquietud , porque los afe&os del Rey Don Alfonso sen- 
tían verle padecer en su prisión , y los del séquito de 
Don Pedro temian no se encendiese alguna cisma 5 y así 
determinaron que Don Francisco Terre de Andrade , ó 
de Mendoza , Almirante de su armada , llevase á Don 
Alfonso á las Islas Terceras : y así una noche con todo 
secreto se embarcaron , y no habiendo podido en tres 
dias salir de la barra , se arrepintió el tal Almirante de 
haber executado una acción tan cruel con su Rey , se 
desembarcó , y se fue á la Compañía , y tomó la ropa, 
pero no le bastó , porque le buscaron , y prendieron en 
un Castillo , donde parece que perecerá. Encargósele es- 
ta empresa á otro caballero , que luego puso en execu^ 
cion salir del puerto con Don Alfonso , porque ya el 
pueblo de Lisboa se empezaba á inquietar. Llevóle á las 
Islas , y habiéndole paseado , y festejado algunos, dias> 
le dispuso un encierro , donde le dexó , y se vino á Lis- 
boa : con que muchos de los parciales de Don Alfonso 
se salieron de ella , y se fueron á sus lugares. Algunas 
diferencias hay en los Consejos de Estado , así en el de 
España , como en el de Portugal , sobre la restitución de 
los estados á sus dueños , con que ellos se están sin go-, 
zarlos , y el Portugués disfrutándolos. 

Hemos dexadp llegar á Roma el Padre Juan Eve- 

rar- 



' 2 3? 
rardo , para poder contar su suceso, que es bien memo- 
rable j pues creyendo , que en llegando á Roma seria 
Pontífice , se halló burlado , respecto de no llevar car- 
tas de creencia para la embajada , que presumía habia de 
dar á S. S. 5 y así dio aviso de haber llegado , y pidió 
orden de lo que habia de executar , sobre que se hicie- 
ron algunos Consejos de Estado 5 y en ellos , como cono- 
cían el sugeto , se resolvió , que se le enviase orden pa- 
ra que tratase de la definición de la Concepción, y tam- 
bién se le señalaron ochenta escudos para la asistencia: 
con que le hicieron Embajador capón j pero el Marques 
de san Román , que está en aquella Corte por Emba- 
xador Ordinario , le asistió con todo lo que era preciso, 
y con coches para su lucimiento 5 pero todo esto no bas- 
tó para que los cortesanos de Roma conociesen luego el 
sugeto , y así escribieron cosas bien ridiculas de el? por- 
que tan bien se miente en aquella Corte como en esta, 
y yo vi carta , en que decia un amigo á otro de aquí 
éste Capítulo; 

Aquí llegó el Padre Everardo , y dicen , que trae 
en dinero doce mil doblones , y en barras , y presas 
de oro diez y siete libras , y un cofrecillo de una vara 
de largo, y una quarta^ de ancho en quadro lleno de 
joyas , y alhajas de grande importancia , con que no de- 
xará de conseguir Capelo. 

Su Santidad dio á Francia un Capelo , reservando 
otro para España , sobre que escribió que se le propu- 
siesen sugetos para él 5 y habiendo el Consejo de Estado 
propuesto en primer lugar ai Dean de Toledo, y-eri ser. 
gundo á Don Antonio Benavides, y en tercero á...¿....... 

se conformó S. M. , y se le escribió al Pontífice , re- 
mitiéndole la nomina al Marques de san Román con 
extraordinario ; pero este mismo correo llevó á parte 
carta de la Rey na nuestra señora , pidiendo á S. S. el 

Ca- 



1^6 

Capelo para el Padre Everardo. Esto se divulgo en la' 
Corte , y fue el sentimiento de todos muy general , creí- 
yendoque en ponie'ndose la Purpura , habia de volver á 
España luego , y que la Coronelía se habia dispuesto 
para este efe&o. Este sentimiento , ó cuidado se acrecen- 
tó mas con la respuesta de haber recibido estos pliegos 
el Marques de san .Román , pues juntamente con ella 
dio noticias , aunque equívocas , de que ya S. S. concer 
dia con lo que S. M. pidió. Esto también se esparció por 
Roma , de suerte , que hubo muchas cartas , que lo 
acreditaron ; y así los Padres de la Compañia recibian 
enhorabuenas , y todo el lugar pésames. Tenian preve- 
nidas linternillas para poner las luminarias en viniendo 
el aviso , que se aguardaba por instantes. En ínterin que 
llegaba , escribieron al Consejo de Estado , al Marques 
de San Román , Almirante de Castilla , y ai Condesta- 
ble , que está gobernando á glandes. Sintió mucho esto 
el Duque de Osuna , que está gobernando á Cataluña, 
y ele&o Gobernador de Milán ; y sin poder reportar el 
sentimiento de este caso , por reconocer , ó que estaban 
olvidados sus servicios , ó por causas en que se entien- 
den estos señores , tomó la pluma , .y escribió estas qua^ 
tro cartas , con fecha de 2 o de Septiembre de 1 669,. 

A LA REYNA NUESTRA SEÑORA. 

señora: 




;I poca salud , y mi falta de hacienda, me ponen ew 
precisa obligación de -no poder proseguir en el real ser- 
vico de V. M. , y así suplico á V. M. se sirva de mandar^ 
tne dar Ucencia. Guarde Pios a V . M. &c< 

.'•.'-■ ' 3 

, SlQflQZ filldSOfl Su 

A 



237 
A DON BLASCO. 

¡Señor mió : Remito á V. S. esa carta , para que la 
ponga en las reales manos de S. M. debiendo solo añadir 
en esta á V. S. que si se me niega la licencia , me iré sin 
ella, y solo para esto despacho extraordinario , yente y 
viniente. Guarde Dios á V. S. &c. 

A ATT O NA. 

Señor mío : Embio á WE. copias de lo que escribo 
á la Rey na nuestra señora, y á D. Blasco de Loyola, sin 
ser ya hora de decir á V. E. otra cosa, pues ya no es tiem- 
po de nada. Guarde Dios á V. E. &c. 

A PEÑARANDA. 

Tío y señor mió : Remito copias á Y. E. de lo que* 
escribe á la Reyna nuestra señora , y á Don Blasco , y 
porque ya no es tiempo de reconvenciones , ceso en esto, 
deseando solo que guarde Dios á V. E. &c. 

Concediósele licencia} pero se le mandó que no de- 
xase el puesto hasta que fuese el Duque de Sesar , que 
estaba nombrado. No falta quien dice , que ha de haber 
segunda creación , y que en ella se mejora el partido del 
Duque. El del Padre Juan Everardo se puso de peor ca- 
lidad , porque el Marques de san Román , le jugó la pie- 
za del Capelo, y hay quien dice, que fue para conseguid 
el Consejo de Estado , porque luego que fue de el, avisó; 
que su Santidad habia enviado á pedir la nomina de los 
sugetos, que hablan ido propuestos , y habiéndosela lle- 
vado , le deshaució de la pretensión del Padre Everardo^ 
y le mandó se lo dixese , y. que renunciase luego el pues.-: 

Hh to 



238 

to de Inquisidor general en Don Diego Sarmiento Valla- 
dares, Presidente de Castilla , que habia ido nombrando 
para este efe&o , sobre que estaba tenaz el Padre Confe- 
sor. Entie'ndese, que era la causa de esto, el que su Con- 
fesor , y Confidente , que era el Padre Salinas , de la 
Compañía de Jesús , le habia escrito una carta en que le 
decia , que 1as cosas de España se iban disponiendo de 
suerte , que muy en breve se veria en ella , y con quar* 
to en Palacio con escalera secreta -para poder ver á Ja 
Rey na nuestra señora á las horas , que quisiese , y go- 
bernase esta Monarquía sin embarazo j y que así no 
renunciase el puesto de Inquisidor general, con que le 
debió hacer tal armonia al Padre Everardo esta carta^ 
que le hacia tenerse fuerte en no renunciar , y con las 
esperanzas del Capelo mucho mas. Llevóle la orden de 
su Santidad el Marques de san Román , á tiempo en que 
en su idea se hallaba Cardenal, y Gobeínador de España: 
con que el pobre hombre se quedó muy frió con ella , y 
aún dicen le costó un desmayo , de mas de una hora. 
Tienese por cierto , que el General de su Religión , vién- 
dole desposeído de los puestos , y que quando entró en 
Roma ? no hizo los acatamientos teatinos á su Reveren- 
dísima , le mandó salir luego de Roma , y que se fuese 

á un Convento cerca de la ciudad que llaman de 

donde luego que llegó á e'l , despidió toda su familia* 
y se quedó con el hermano Bustos su compañero , que 
le asistió en España , y pretendió por esto le llamasen 
Señoría. No pienso han quedado los dos muy mal , pues 
llevaron muy buenas propinas de doblones quando se 
fueron 5 y una entre otras que se dexaron acá de qui- 
nientos doblones de á ocho , no es la que ha hecho me- 
nos ruido para recogerla , y ponerla en seguridad , pues 
fue menester Alcalde de Corte para su execucion. La car- 
ta del Padre Salinas se descubrió aquí , y de la noche á la 

ma- 



23? 

mañana, le envió el Nuncio á Valladolid , y de allí á Pa- 
lencia ,. á donde algunos quieren que este de asiento , y 
otros que va caminando á Roma. 

Su Santidad , habiendo manifestado su ánimo en dar 
el Capelo á Don Luis Fernandez Portocarrero , Deán de 
Toledo , ha hecho represalia de el hasta que se allanen 
en Italia , en los rey nos de Ñapóles, y Milán , á darle los 
espolios de los Conventos, que se han extinguido en aque- 
llos reynos. 

Luego que llegó esta nueva le dieron á S. M.la Rey- 
na nuestra señora unas tercianas ; de que ha estado bien 
apretada. Ha sido Dios servido de haberla sacado a puer- 
to seguro ; y los Chambergos, que así se llaman los de 
la Coronelía por haber puestóse el traje que traía Mr. 
Chaveget , Francés , que sirvió en el exército de Bada- 
joz , y ellos llaman á los cortesanos golillas , sobre que 
ha habido algunas moynas de importancia , Intentaron 
hacer festejo á S. M., publicando una mascara para el dia 

Íe los años de la Rey na nuestra señora , que son á 20 de 
Kciembre. Convidaron á algunos Golillas, como ellos 
dicen , y empezaron á comprar caballos > pero los medios 
de todos son tan cortos , que se hallaron en precisa obli- 
gación de pedir á la Villa los vistiese : y esta lo ha repug- 
nado , con que se hará la mascara con poco lucimiento, 
como se dirá á su tiempo. 

Resultó de la muerte del Marques de Camarasa, que 
se enviaron Jueces á Ñapóles para la averiguación y 
castigo i y habiendo reconocido el proceso , se dio esta 
sentencia. 



Hh* % Don 



240 

Don Carlos II. Rey de Castilla , Aragón , y Cerdeña , &c % 

y Doña María Ana , Re y na Madre , Tutor a 

y Gobernadora. 

SENTENCIA. 

>EA á todos manifiesto como el Exmo. señor Doii 
Francisco Tutavila, Duque de san Germán, señor del es- 
tado de la Campana de Aibalá , y Villa de Saucedilla, 
Comendador de la Peñauseda , en la Orden, y milicia de 
Santiago , de los Consejos de S. M. en los supremos dé 
Guerra, de Italia , y del Corateral del rey no de Ñapóles, 
Virrey y Capitán General de este reyno de Cerdeña, ot- 
dena , manda , y hace noticiosos á todos los naturales, y 
demás que viven, residen, y habitan en este presente rey-; 
no, y en las ciudades, villas, y lugares de esta Provincia, 
de qualquier estado , preeminencia , dignidad , calidad ó 
estamento, que fueren , como habiéndose cometido el 
homicidio de Don Agustin de Castelvi y Lanza , Mar- 
ques de Laconi , y Vizconde de Sanluri , de orden de su 
muger Doña Francisca Zatrillas, Marquesa de Laconi, y 
siete Fuentes,* por Don> Silbestre Aymerich , y demás 
cómplices, que intervinieron en aquella alevosía', perpe- 
trada á la una , pasada media noche de los 20 de Junio 
de 1668 , corrió voz, que hizo divulgar , y esparció di- 
cha Marquesa Doña Francisca para encubrir su torpe- 
za,de que se habia, cometido el delito de comisión de 
la Exma. Doña Isabel de Portocarrero, Marquesa de Ca- 
marasa, con ciencia y noticia de su marido el Exmo. Don 
Manuel de los Cobos , Marques de Camarasa , que go- 
bernaba esta reyno de Virrey , y Capitán General 5 y 
que el motivo seria por las diferencias , que hubo en la 
ocasión, que se disolvieron las Cortes, y general Parla- 

men- 



2 4 * 

mentó, que se celebra en este reyno ; con lo qual , en- 
cubriendo la torpísima causa real , y verdadera del di' 
cho delito , sin atender al temor de Dios , y con menos- 
precio de sus conciencias, se unieron Don Jayme Artal 
de Castelvi , Marques de Zea , Don Antonio Brondo, 
Don Silvestre Aymetich , Don Francisco Cao menor, 
Don Francisco Portugués, Don Gavino Grixoni, y otros 
cómplices $ y después de muchas juntas , coloquios , y 
conventículos perversos, que formaron en diversas casas, 
perpetraron el execrable homicidio en la persona de di- 
cho Exmo. señor Marques de Camarasa , siendo Virrey, 
y Capitán General de este reyno ; al qual, subiendo , y 
retornando del Convento de nuestra señora del Carmen, 
y de la fiesta que se celebraba en su octavario, mataron 
alevosamente á caravinazos el Sábado 2 1 del mes de Ju- 
lio de dicho año de 1668 dentro de su coche , y en el 
estrivo en que venia con su rfluger y hijos , disparándo- 
le á las siete y media de la tatde , desde una ventana, 
y reja de madera , que está en la calle . , que llaman de 
Caballeros , de la casa de Don Antonio Brondo, que tie- 
ne puerta en la calla Mayor de esta ciudad , por donde 
entraron los facinerosos , y agresores con mucha co- 
mitiva de gente armada de armas proditorias, no obstan- 
te las quadrillas formadas , y apostadas en diversas par- 
tes donde podia pasar el coche 5 como se conoció del pre- 
paratorio , que habia en casa de la dicha Marquesa Do- 
ña Francisca Zatrillas , y en la de Don Antonio Bron- 
do , donde se habia recogido el Marques de Zea ; de cu^ 
yos corredores dispararon varios arcabuzazos á los pa- 
ges , y criados de dicho Virrey 5 y al tiempo que fueron 
á querer cerrar las puertas de este castillo para facilitar 
la prisión , e' impedir la fuga de los delinquientes 3 hirie- 
ron á Don Eufrasio de los Rios , Page de dicho Virrey, 
y á Grifel de Vicerta , esclavo del Capitán Pedro An- 

to- 



242 

tonio Pes , según queda probado en el proceso difusa- 
mente 5 en el qual se ha manifestado el ánimo deprava- 
do que tuvieron los facinerosos por habérsele hallado 
diez y siete heridas de balazos en los pechos del dicho 
tVirrey , no obstante otra herida que tenia en el brazo iz- 
quierdo , y en la parte siniestra de la cabeza ; con con- 
tusión de miembros , escapando de milagro los demás del 
coche por la multitud de balas , que manifiestan los ves- 
tigios que han quedado en la pared dónele pegaron } y 
porque después de esta infelice e inhumana resolución, 
incontinenti los dichos Marques de Zea , y los demás 
reos cómplices , se fueron á retraer y refugiar en el Con- 
vento de san Francisco de Claustrales del arrabal de Es- 
tampadle (no obstante los que se recogieron en la casa de 
dicha Marquesa de Laconi , y siete Fuentes) , y pertre- 
chándose con copioso número de gente armada , y de 
mala calidad, que tenían Cíe antemano prevenida, y con 
las tropas que venían cada dia , estuvieron con cen- 
tinela continua , y atalaya en el campanario , y con 
el aparato de pedreros , y espingardos , ó mosquetes de 
posta colocados en la puertas de dicho Convento , con- 
moviendo la gente en aquella era , como lo habian tan- 
teado en el dia del entierro del dicho Marques de Laco^ 
ni , y la iban sedicionando en controversias y chismes. 
iY no pudiendo conseguir este segundo maleficio por la 
fidelidad notoria de ios nativos , se embarcaron después 
de un mes para el Cabo de Sacer , sin reparar en el in- 
temperie , y peligros de la mar , que podían sobrevenir, 
y han estado en aquel distrito hasta el presente con de- 
sasosiegos , sembrando cizaña , y provocando á inquie- 
tud , y á perturbaciones , corriendo la estrada pública, 
y convocando gente para su facción , contraviniendo á 
la lealtad , que debían de vasallos de S. M. ; por cuyas 
causas y razones , se les ha fulminado proceso á instan- 
cia 



243 
cia del Doftor Esteban Antonio Alemán , caballero de 
esta Ciudad , y Abogado Fiscal , que hemos nombrado 
en estas causas. Y habiendo constado con superabundan- 
te copia de testigos , papeles fidedignos , cartas verifica- 
das , y pruebas suficientes y nerviosas , de que el proce- 
so de la muerte del Marques de Laconí , que fulminó 4 
instancia de su muger , es falso , y siniestro , y que ella 
y los demás delinqüentes , y .aliados de su casa , y fa- 
milia cooperaron en sobornar, testigos para culpar á dicho 
Marques de Camarasa , y á otras personas, que estaban 
inocentes de dicho delito , y habiéndolos emplazado , y 
citado á voz de pregonero en esta Ciudad, y en la de 
Sacer , porque pareciesen dentro de un termino preciso, 
no se han presentado por andar prófugos con el estimu- 
lo de su misma conciencia que los acusa , y siguiéndose 
la causa en su rebeldia, se ha proferido sentencia con vo- 
to del noble , y magnifico Don Juan de Herrera , Con r 
sejero de S. M. en el de santa Clara del reyno de Ñapó- 
les, y Consultor de estas causas ; en la qual hemos con- 
denado á los dichos Don Jayme Artal Castelvi , Mar- 
ques Zea , Don Antonio Brondo , Don Silvestre Ayme- 
rich , Don Francisco Cao , Don Francisco Portugués, 
Don Gavino Grixoni , por reos de lesa Majestatis in primo 
capite (sin perjuicio de los demás cómplices y delinqüentes), 
y que sean tenidos por enemigos públicos ; y como tales, 
que puedan ser ofendidos y muertos , sin incurso de pe- 
na; y los que los persiguieren y mataren , merezcan pre- 
mios , y gracias de la real grandeza. Que las casas donde 
dichos reos habitaban y vivían , y sobre todo la de Don 
Antonio Brondo (de donde se ha perpetrado el delito) 
sean demolidas, derribadas , y deshechas , para que que- 
den desiertas e inhabitables, conservando con su ruina la 
perpetua nota de infamia ; y con prohibición de que no 
se puedan jamas reparar ni edificar j y pasando el arado 

por 



2 4 4 

por el suelo de dichas casas , se siembre sal en su terrer 
ño, y se coloquen epitafios para memoria de los tiempos 
venideros, según la orden de S. M. , y que los bienes 
muebles , y raices feudales , y alodiales , derechos , y 
acciones que tuvieren dichos reos Marques de Zea , Don 
Antonio Brondo, Don Silvestre Aymerich, Don Eran-< 
cisco Cao , Don Francisco Portugués , y Don Gavina 
Grixoni , sean aplicados , adquiridos , y devolutos en 
beneficio del regio Erario , y del fisco de la sacra Ca-? 
tólica y real Magestad. 

Con lo qual , siendo como es , constante , sabido, y 
averiguado, que el dicho Marques de Laconi murió 
por las insidias de la Marquesa Doña Francisca Zatrillas 
su muger , de Don Silvestre Aymerich , y sus cómpli-< 
ees , por la torpísima causa , que se ha averiguado en los 
autos , habie'ndose propalado bastantísimamente la ino-^ 
cencía de los Excelentísimos Marqueses de Camarasa, y 
de los demás , que quisieron culpar en el dicho homici-i 
dio del Marques de Laconi 5 y siendo muy patente y 
manifiesto, que los dichos Don Jayme Artal de Castel-J 
vi , Marques de Zea , Don Antonio Brondo , Don Sil-, 
vestre Aymerich, Don Francisco Cao , Don Francisco' 
Portugue's , Don Gavino Grixoni , y demás cómplices, 
y agregados , mataron al dicho Virrey , cometiendo los 
demás insultos arriba referidos, es firme, estable, per- 
manente y constante , que ios vasallos de esta Ciudad y 
rey no todo , generalmente han sido , y son fieles y lear 
les , y que no han faltado á la obligación obsequiosa de 
vasallos del Rey nuestro señor , y por fieles y leales do- 
ben ser tenidos , habidos y reputados , corno así los, 
tenemos , y reputamos , y queremos que por tales? 
sean habidos , y reputados en el real nombre de 
S. M. , para que en adelante puedan conseguir las 
■ gracias, honras y mercedes de la real grandeza, y católica 

ele* 



245 
clemencia , sin que pueda perturbarles el insulto del exe- 
crable homicidio cometido por dichos reos , y sus cóm- 
plices y adherentesj pues estos particulares deben ser 
castigados con la severidad , que pide su atroz insolen- 
cia , que no ha podido manchar la innata fidelidad de 
los Sardos. 

Y porque en todos tiempos conste de esta verdad 
sólida y averiguada , y se puedan conservar los Regni- 
culas en toda la estimación , y aprecio de su incontrasta- 
ble lealtad , y ai mismo paso se extirpen los particulares, 
que no supieron guardar el obsequio, y veneración á su 
Rey , y señor natural , como lo es nuestro gran Monar- 
ca Don Carlos II. (que Dios guarde ) siendo particula- 
res los facinerosos y agresores de tan execrable delito, 
cometido en persona del dicho Excelentísimo Marques 
de Camarasa , Vice-gerente , y Alter-Nos de S. M., im- 
ponemos con e'sta pena de la vida , y confiscación de 
bienes , y de traydor al Rey , á qualquier persona , que 
asistiere , auxiliare , favoreciere , y amparare á dichos 
reos , corno enemigos públicos por tal declarados , y for- 
judicados > y que incurran en estas penas los que tuvie- 
ren algún ge'nero de correspondencia con ellos dirette, 
nec indireóíé. Y que por ningún pretexto , causa ó moti- 
vo , que decir, ó pensar se pueda , les hayan de dar so- 
corro de viveres ó bastimentos , que pueda servirles de 
alimento , pues con este se les prohibe el auxilio y am- 
paro hasta de agua y fuego , y todo humano socorro de 
su sustento. Y ofrecemos en el real nombre de S. M. por 
premio seis mil escudos de contado á la persona 6 perso- 
nas que entregaren vivo al dicho Don Jayme Artal de 
Castelví , Marques de Zea , y se le dará indulto á e'l, 
y á otros diez compañeros por qualquier delito que hu- 
bieren cometido , con que no sea de los seis reos en este 
gregon comprehendidos 5 y caso que le mataren , se le 

« da- 



24 6 

darán tres mil escudos con cinco indultos ; y al que pren 
diere á qualquier de los otros reos suso mencionados, y 
nos le entregare vivo , se le pagarán de contado quatro 
mil escudos , y se le dará indulto á e'l , y á otros quatro 
compañeros en la forma arriba dicha ; y caso que mata- 
ren á alguno de los dichos reos , se le darán dos mil es- 
cudos , y mandamos expresamente so las mismas penas 
de la vida , traydor al Rey , confiscación de bienes , y 
que sean tenidos por infames el y sus descendientes, 
que caso que el dicho Marques de Zea , y demás van- 
deados, y forjudicados con esta, entraren en alguna 
Ciudad , Villas ó lugares , sean obligados los vecinos de 
la tal Ciudad , Villa ó lugar ,donde estuvieren , de quin* 
ce años en adelante , á tomar las armas contra dichos 
reos , apremiando á los Ministros de Justicia so las mis- 
mas penas á que los hayan de prender , y matar , y 
caso que entrasen en sus territorios , tengan obligado/., 
de ir á buscarlos con la mayor indagación que fuere po« 
sible , convocando á todos los lugares convecinos de la 
comarca donde pasaren , ó estuvieren refugiados : con 
cominacion , que los Ministros de Justicia, y particular 
res , que dexáren de acudir con prontitud quando fueren 
llamados , y convocados , hayan de incurrir , como de 
hecho queremos que se tengan por incursos desde ahora 
para entonces , en las mismas penas de alevosos , perdi- 
miento de bienes , y de la vida ; sin que para esto se les 
haya de admitir escusacion alguna en general y parti- 
cular , pues es obligación el haber de acudir á cosa tan 
necesaria , y conveniente al real servicio de S. M. , y 
beneficio público ; con declaración también , que en ei 
lugar ó lugares donde se entendiere que dichos reos 
tienen acogida desde el dia de la publicación de esta en 
adelante, ( ademas del incurso de las penas suso mencio- 
nadas) se declararán por infames , rebeldes , y traydo- 

res, 



247 
es , y se les pegará fuego á la casa , y casas del dicho 
lugar donde estuvieren acogidos y auxiliados , para que 
queden asoladas de habitación , en perpetua memoria 
de haber contravenido á estas órdenes. Y porque venga 
á noticia de todos , y ninguno pueda pretender ignoran- 
cia 5 mandamos que este pregón sea publicado en esta 
Ciudad , y en las demás Ciudades , Villas , y Lugares de 
este reyno : y los unos ni los otros no hagáis lo con- 
trario, si la real indignación , y penas sobredichas , de- 
seáis evitar. Datis en Caller á los 1 8 del mes de Junio de 
■ 1669 años. 

El Duque de san Germán. — Vidit Don Jfoannes de 
Herrera. = Vidit Alemán Regii Reg. Consil. & Consultor TU 
ci advocatus. — 

Gregorius Ferrarius , Secretarias. ±z 

No ha sido de poca inquietud en aquel reyno este 
suceso , porque las partes están avanderizadas , y todos 
tienen su séquito j pero sin embargo se executó en las 
casas la sentencia , ya que no en los delinqüentes i y el 
Duque de san Germán , que es Virrey en aquel reyno, 
ha prevenido los castillos , y fortalezas con los soldados 
Españoles ; de suerte , que los tiene á todos sujetos , y 
obra con tanto cuidado y atención , que le tienen mie- 
do y respeto. También ha padecido Don Jorge Casteívi, 
hermano del Conde , principal delinqüente ; pues siendo 
del Consejo de Aragón , imprimió un manifiesto contra 
el Duque , y su acompañado , que dieron la sentencia; 
por cuya causa lo sacaron de la Corte , y lo llevaron pre- 
so á Arenas , á donde queda. 

Entre otros casos muy particulares , que ha habido 
en la Corte , el mas extraordinario que se ha visto en 
ella fue , que el Marques del Valle , hijo primogénito 
del Duque de Terranova , llevado de -sus obligaciones, 
y deseando castigar el desembarazo con que el Conde 

Ii2 de 



248 

de Gueto , extrangero , y famoso soldado , una noche 
de este verano desjarretó las muías del coche en que iba 
el Duque de Terranova , por haberse ofrecido de que el 
Caballerizo del Duque le hubiese vendido un caballo 
de S. E. al Conde de Gueto por sano , y al cabo de tres 
meses halló no estarlo , y le quiso volver , y no fue ad- 
mitido. El Marques del Valle le buscaba , y el Conde de 
Gueto echaba pepeles de desafio , y nunca se encontra- 
ban j pero sabiendo el Marques , que el Conde andaba 
escondido, así por el respeto de la justicia , como por no 
parecerle estaba seguro en su casa , y que se recogía en 
casa del de Vaifuerte su amigo , en la calle de Atochas 
una mañana al amanecer con algunos camaradas , y cria- 
dos entraron en la casa , y á fuerza de armas quisieron 
romper las puertas , y ponie'ndolo en execucion , fueron 
sentidos del Conde de Gueto , y de otros dos criados 
que tenia en su quarto , y se dieron tan buena maña, 
que por las mismas brechas , que habian hecho en las 
puertas , les tiraron muchos carabinazazos , y hicieron 
mucho daño , y habie'ndose salido á la calle , les arrojó 
por los valcones algunas granadas , que también les hi- 
cieron daño. Juntóse medio lugar á ver la refriega , y 
tres Alcaldes de Corte , que también gozaron de la fiesta 
sin poderlo remediar , hasta que uno de ellos fue al 
Consejo , y dio cuenta , y le dieron orden para que los 
prendiese. Llegó furioso manifestándola , con que se re- 
tiraron los que estaban en la calle , y los de adentro se 
indieron. Llevaron á Guet o á la Cárcel , y el del Valle 
se ha retirado donde no parece , con que se andan bus-; 
.cando medios como ajustados. / 

Habiéndose despachado las Bulas del Inquisidor ge- 
neral al Presidente de Castilla Valladares , se fe envistió 
al Conde de Peñaranda con la Presidencia , y después 
de varios parlamentos , no la quiso aceptar 5 con que de 



recaída se la dieron al Conde de Villa-Umbrosa , caba- 
llero de linda intención , afable , y de letras. Y si todo 
esto no basta para encaminar ios aciertos de esta Monar- 
quía, obre Dios. 

Portugal se defiende en no entregar sus haciendas 
á los Mayorazgos , que las tienen seqüestradas , como 
son el Duque de Abeyro , el Duque de Camina , y 
otros ; con que está resuelto , que el Marques de Eliche 
y Carpió vaya á Portugal por Embajador Extraordinario 
á ajustar estas cosas. Dicen no están de parecer en Por- 
tugal de venir en elio 5 con que parece se vendrá á rom- 
per , porque ellos se hallan mal con las paces , respecto 
de que todos los Militares han quedado desacomodados, 
y con muy cortas conveniencias. Esto , y la inquietud 
del Francés , creo nos ha de poner en cuidado , porque 
hoy está disponiendo tres exercitos , y para ellos ha 
nombrado Generales , uno para Fíandes , otro para Mi- 
lán , y otro para Cataluña 5 y á este mismo tiempo ha 
enviado Embajador Extraordinario á España : dicen, que 
con presupuesto de casar su hija con nuestro Rey, y 
que restituirá loque tiene en el Condado de Rosellon, 
y pondrá la Borgoña como estaba de antes , con las for- 
tificaciones que habia demolido en ella , y que con esto 
se rompiese con Porrugal , que con soldados , caballería 
y armada ayudará á la conquista. Los discursos que de 
esto hacen los políticos son muchos, y todos se re- 
ducen á que nos viene á engañar. Esto tengo por 
lo mas cierto , y que se puede creer de su incons- 
tancia. 

Por todas partes han sido los sucesos este año fata- 
les , y el peor que ha habido pata la christiandad es el 
que se ha tenido en Venecia con la Isla de Candía , que 
siendo así , que ha tantos años que el Turco ha procu- 
rado llevársela gor asedio ? y habiendo hecho sobre esta I 

era- 



*5° 

empresa tantas perdidas ,' este año la consiguió con me- 
nos fuerzas , que otras veces. Los Generales , que la de- 
fendieron fueron tan valerosos , que no quisieron sacar 
el pie de la Isla } así rindieron sus fuerzas con estos Ca- 
pítulos. 

Capítulos entre la serenísima República de Venecia y y el Turco 

■ por la entrega de Candía. 

V/UE haya de sacar el General toda su gente con las 
^^ armas , y trescientos cañones , y que para ello 
tenga doze dias de termino, sin que se le de' "ningún im- 
pedimento , y acabado dicho termino , lo que no hubie- 
re sacado , quede al servicio de la plaza. 

Que Suda, Carabusar , y Spinalonga , plazas presi- 
diadas de la República en dicha Isla , queden á devoción 
de su Principe, con la contribución annua de diez mil 
zequines al Gran Señor. 

Que las Armas de la serenísima República , queden 
obligadas á defender aquellos mares , y limpiarlos de los 
Corsarios , que debaxo de pretexto de amistad , vayan á- 
aquella Isla , ó infestasen la ribera del reyno de la juris- 
dicción del Turco. 

Que se hayan de observar, y mantener los capítulos 
de la paz en el mismo modo y forma , que se observaba 
antes de la guerra de Candia. 

Que puedan los Venecianos traginar , y negociar li- 
bremente como antes, sin ningún impedimento por todos 
los estados , y dominios del Turco. 

Estos son los sucesos de este año t que he procura- 
do ceñir en el discurso de este papel , así por no causar 
melancolia con lo trágico de ellos , como por escusar la 
leyenda de mi corta retórica. Muchos han sido los pape- 
les políticos , y satíricos , que sobre el contenido de los 

dis- 



2JI 

discursos de este han salido 5 pero ninguno me ha pare*- 
cido que dice tanto, ni tan bien como e'ste, y así por cer- 
rar con llave de oro esta obra , la pongo aquí , que 
es este. 

LOS DOS GENIOS. 

DISCURSO CHRISTIANO POLÍTICO, 

en que un vasallo leal , llora las calamidades que hoy 
padece esta Monarquía. 

EFECTOS INFELICES 

del eclipse del sol Hlipo el Grande , quarto planeta 

Católico, 

EN EL CIELO ESPAÑOL. 

Sucedido á 17 de Septiembre de 166 f, 

DIRÍGESE 

A la Magestad augusta , santa, y piadosa de la Reyna nues- 
tra señora Doña María Ana de Austria» 



Q 



yga, señora , V. M. , y pondere con su grande , y 
prudentísimo discurso , las voces de esta Monarquía en 
las de un vasallo leal, que tiernamente adolece del amor de 
sus Reyes , y de su patria > que si no llevaren a&ividad 
bastante para persuadir al remedio que solicitan , servi 
rán , por lo menos , para desahogar el corazón que ator- 
mentan. Pongo á Dios por testigo , señora , de que el in~ 

ten- 



2J2 1 

tentó de este papeí no se adelanta á la vana presunción 
de corregir las soberanas acciones de V. M. j que fuera 
atrevimiento sin disculpa , faltar á tan merecido , y sa- 
grado respeto. Solo pretende con lo triste de la quexa, 
mover su benigno , y real corazón á la ponderación de la 
causa. 

Oyga , pues , V. M. (vuelvo á repetir) las calamida- 
des , que hoy padece esta Monarquía Española ¡ que tu- 
vieron su oriente en el ocaso de Felipe el Grande , que- 
rido esposo , y tio de V. M. , y mi natural señor y Rey. 
Apenas faltó aquel padre amoroso de sus vasallos, aquel 
liberal remunerador de los beneméritos , aquel zeloso, 
sangriento azote de los insultos > apenas , digo, se eclip- 
só aquel sol para la tierra , pasando (por sus virtudes 
heróycas)á continuar los cimientos en mejor cielo, quan- 
do (ocasionados de pe'rdida tan sensible , y rendidos casi 
al grave peso de tanto tributo) empezaron á escucharse 
los gemidos tristes del afligido pueblo , que (por ser en 
la noche obscura de aquella ausencia) si no excedian (que 
esto nunca será posible) los términos de la fidelidad , so- 
naban á lo menos con mas horror. No duda España , se- 
ñora , que el ¿co lastimoso de aquellos gtitos , llegó 
á penetrar el delicado tierno corazón de V. M. tanto 
mas rigurosamente , quanto se hallaba ya maltratado 
con el golpe irreparable de la muerte de su querido 
esposo > y que esforzando V. M. los reales desmaya- 
dos alientos al calor generoso de su imperial sangre, 
determinó oponerse á los brios de aquella fatal desgra- 
cia , procurando (con los desvelos del nuevo gobierno) 
apaciguar el dolor , enjugar las lagrimas , y dedicar- 
se finalmente á la solicitud del alivio , que (por nues- 
tra desgracia) se dilata , al paso mismo que se necesita. 

Dexó mi Rey (que goze de Dios ) á V. M. segundo 
luminar grande , candida hermosa luna del cielo de 

a- 



España ( Claud. de Rapt. Proserp. &c. Ovid, Epist. Leand, 
ad Her. epítetos que Claudiano , y Ovidio aplican á es- 
te planeta , para que en compañía de algunos Ministros 
(estrellas de primera magnitud) presidiese en las tinieblas 
de la- noche triste , que sucedió al alegre dia de su acer- 
tado gobierno ¿ hasta que su rayo mejor ( el segundo 
Carlos, nuestro Monarca que Dios guarde ) tuviese acti- 
vidad para ilustrar , y acrecentar su imperio , fertilizán- 
dole con favorables influencias á imitación de su di- 
funto padre. No pudo hacer mas Filipo, que dexar en- 
comendadas tantas prendas de su corazón, quantos son los 
vasallos de su dominio , á quien le tenia de su voluntad, 
y á Ministros , cuyos ombros habia experimentado at- 
lantes capaces para sufrir el peso grande de tan gran Co- 
rona. Así lo esperaba el pueblo , confiando de esta dis- 
posición sus alivios j pero la experiencia le ha marchita- 
do, la esperanza de este consuelo , porque en sentir de 
Crisólogo , son muy tibios los rayos de la luna , y de las 
estrellas , para suplir la falta que ocasiona la ausencia de 
los del sol : Furiente solé (dice el ingenioso Padre, Serm. 7 8.) 
quid de spkndore lunar is ? quid de stellis ad noBis potuit so- 
latium remanere\ Ello es fatalidad de la dicha : pocas veces 
ó ninguna se recobra con las ventajas que se pierde. 

Claro está, señora , que la reda , pura intención de 
V. M. (por el amor que nos tiene , por el que tuvo á su, 
esposo , y por lo interesada , que se reconoce en las glo* 
rias de un ángel á quien tenemos por Rey, y V. M. 
por hijo) ha procurado siempre el mayor servicio de Dios, 
el mayor lustre de la Monarquía , y el descanso mayor 
de sus vasallos, y que en orden á conseguirlo todo , ha 
puesto V. M. los medios , que al di&amen de su relevan- 
te juicio han parecido mas proporcionados para el logro 
de los fines pretendidos ; pero la oculta providencia del 
Altísimo (por castigo sin duda de nuestras culpas ) ha 

Kk frus- 



254 

frustrado las diligencias, ha cegado los discursos, y ría ríe- 

cho inútiles los medios 5 de suerte , que el principio mis- 
mo en que se fundaba la esperanza de nuestras dichas, 
ha venido á ser el origen de nuestras mayores desgra- 
cias. ¿Quién juzgara que la virtud habia de ser amparo 
de los vicios? ¿quién vio sangrienta la piedad? ¿quándo 
pudo la modestia parecer ambiciosa ? El christiano , li- 
beral zelo de toda la Corte aplaudido , ¿como vino á de- 
generar en interesado? Imposibles parecen todos ■> pero la 
experiencia nos desengaña , viéndolos hoy practicados en 
las acciones de un Ministro el mas ingrato á Dios , y al 
antiguo cariño del pueblo , que ha conocido el mundo; 
el mas perjudicial ,. que ha tenido la Corona de España 
desde su fundación primera. Con estas señas no me pa- 
rece necesario nombrarle , que ( como dixo Christo por 
san Mateo en el capitulo j.^Afruóiibus eorum, cognoscetis 
eos , de sus mismas operaciones depende su mayor cono- 
cimiento. Mal se disimulan entrañas de lobo , con piel de 
cordero. 

Permitame, señora, V. M. afirmar , que el tropel de 
tantos ahogos , se origina del eclipse de nuestro quarto 
planeta ; que semejantes causas metehorologicas ordina- 
riamente producen lamentables efe&os. 

El primero que empezó á acongojar la Monarquía, 
fue la exaltación monstruosa del Jesuita Juan Everardo, 
sacado con su voluntad ( otros dicen pretensión ) del re- 
tiro quieto de un aposento , y constituido de repente sin 
ciencia experimental , ni política en el difícil manejo de 
negocios tan graves como se ofrecen cada dia á la per- 
sona, que dignamente debe ocupar la soberanía del pues- 
to de primer Ministro , no habiéndolo hallado capaz los 
Superiores de su Religión , para exercer este cargo en 
un Colegio. Para gobernar una conciencia tan pura como 
la de V. M. ( por ser materia tan fácil ) pudo ser á pro- 

po- 



2 U 

pósito este sugeto , aunque no falta quien diga , que pa- 
ra venir en ello el Rey nuestro señor, (que goze de Dios) 
fue necesario que le apadrinase mucho el favor , y que 
intercediese por e'l el natural, piadoso agrado de V. M.> 
pero no pudo servir de exemplar esta permisión para co- 
locarle después en el trono de Valido , porque necesita- 
ba de alientos mas gigantes la Monarquía. Antes dixera, 
yo , que favorecer así á un Jesuíta de tales circunstan- 
cias , era aventurarle el cre'dito , porque fiar las atencio- 
nes de un gobierno , ya militar , ya político , á sugeto y 
mano sin experiencia , no es ocasionarle para lucir , si- 
no ponerle á la vergüenza para que todos le vean 
errar. 

Bien acreditan lo sólido de éste sentir las resolucio- 
nes del Padre Confesor , pues apenas se halló en la cun> 
bre del valimiento , quando atropellada la razón , el eno? 
jo sin rienda , ciego el discurso , y solo con vista mas 
perspicaz la ambición , empezó á dar á conocer al mun- 
do la cortedad de su talento con acciones tan desiguales, 
que unas fueron risa , y otras el escándalo del pueblo. 
No pongo exemplo de aquellas , porque no me riña el 
decoro 5 y por e'sta hable alguna sangre que dá voces 
aún, que parece que calla. 

No pudo contenerse el odio de este Religioso contra 
los Españoles en la esfera privada de menos Gerarquía. 
En la mas soberana presumió hacer suerte. Contra la 
sangre real e imperial de V. M. conspiró su enojo , y 
afilando la venganza en el rencor porfiado , que guarda- 
ba en el pecho contra el mejor Eiiipo , (por no haber 
juzgado á proposito su persona aun para mediano em- 
pleo) determinó tomarla en un hijo suyo. En aquel rayo 
Austríaco digo , hermano de Carlos mi querido Rey , y 
primo hermano de V. M. En aquel David de este tiem- 
po , perseguido gor leal , maltratado por zeloso del bien 

Kk 2 pú- 



25 i 

público , y de algunos Ministros no bien querido , por- 
que afean su interés desinteresado. 

Hallábase á esta sazón S. A. en Consuegra , donde 
.vino de la Coruña por evitar la execucion sangrienta 
con que la cautelosa disposición de Everardo le amena- 
zaba. Aún alli le era formidable el valor de este Prínci- 
pe , con tenerle enfrenado el respeto. Aún allí recelaba 
las centellas de este rayo , con tenerle el. deseo de no dis- 
gustar á V. M. embrazado el impulso. Aún allí le pare- 
cia tan misterioso el cuerdo silencio con que le miraba 
tolerar sufrido los embates de su persecución declarada, 
que llegó á inferir ser artificio de aquella ingeniosa pru" 
dencia ; para que sin estruendo consiguiese el pueblo tan 
merecida y apetecible ruina. En fin , señora, nada le ase- 
guraba el temor 5 y por hallarse prevenido para la bor- 
rasca que le amenazaba , viéndose ya combatir de dos 
Vientos tan contrarios , como el que soplaba de parte de 
la razón del señor Don Juan , y el de su mala concien- 
cia , que le impedia para chocar en el escollo donde han 
peligrado tantos Validos , ( porque como pilotos sin des- 
treza , no han sabido amaynar las velas de la codicia pa- 
la afianzarse ) determinó arrojar á las olas el ancora de 
un atrevimiento escandaloso. Sin consulta de Y. M. (que 
no lo pudiera intentar de otra suerte ) resolvió prender 
á S. A. , y lo hubiera executado , si algunas confiden- 
cias leales por Españolas , no hubieran prevenido el ries- 
go con el aviso. 

Con poco número de criados ( disculpando el peligro 
el corto decoro de su real persona) se fue conduciendo 
S. A. á parage mas seguro. ¡ O fortuna ciega ! un hijo 
de tal Rey , y tal hijo ! ¿Fugitivo de un vasallo , y tal 
vasallo ? j O señora ! ¿ Quien pudiera en este juicio ( sin 
faltar á la veneración ) recusar en V. M. la voluntad de 
¡a patria , dexando libres la memoria , y el discurso pa- 
ra 



2 S7 
ra la ponderación de un crimen tan sin exemplo ? Tengo 

por cierto , que á la reda justicia de V. M. aún eí casti- 
go mas atroz le habia de parecer poco proporcionado pa- 
ra la satisfacción de un exceso tan desmedido. Déme 
V, M. licencia para pasar á otro punto , y no hacer en 
este mas ponderación , porque la memoria me resu- 
citabas lagrimas, y temo que (por -salir teñidas en la 
sangre generosa del corazón) manchen este papel , y lle- 
gue menos decoroso , que pretende , á los reales pies de 
Y.M. 

La fuerza del mas valiente brazo desmaya , quando 
el golpe violento que arroja , por apartarse el objeto , tie- 
ne la execucion en vacio. El corazón mas noble , repri- 
me los ardores de la venganza , quando el retiro del con- 
trario le dexa burlado el intento j pero acrecentar el co- 
rage por no haber podido lograr el tiro , es indicio de 
un ánimo cobarde , y de humilde esfera : Egens ignotas 
(decia Cornelio Tácito en el libro primero de sus Anales) 
potentiam apud unurrt odium apud omnes , • adeptus dedlt 
exemplum , quod se cutí ex pauperibus divites ex contemptis 
metuendi perniciem aliis , ac postremurn sibi invenere. Ha- 
blaba del Romano Ispon , hombre de origen obscuro, 
que habiendo ganado la gracia de Tiberio Cesar , inso- 
lente con la privanza , empezó á perseguir la sangre mas 
ilustre de Roma , con disimulo al principio , y después 
con desvergüenza. Enteróse el Emperador de la malicia, 
y castigóle con severidad , siendo causa lo mas encum- 
brado del puesto , de que fuese mas ruidoso el precipi- 
cio. Esto mismo le sucedió con V. M. á Everardo : y no 
es mucho , porque fueron los dos tan parecidos en el 
obrar, como en el nacer. 

Hallóse V. M. obligada á tomar por su cuenta el 
crédito del señor Don Juan , dando á entender á los va- 
sallos no solo de esta , sino también de las demás Coro- 
nas, 



258 

ñas , el alto punto de estimación , que en su real pecho 
tenían las acciones de S. A. i aquella obediencia tan de hi- 
jo i aquel rendimiento tan de vasallo j aquel zelo de ser- 
vir á Dios en las importancias de su Rey , tan de Prin- 
cipe Católico 5 aquel desinterés con que ha procurado 
siempre las conveniencias de la causa pública , tan de su-» 
perior Ministro j; y aquel amor continuado en la solicitud 
del aliyio de los pueblos , tan de compañero y amigo : y 
viendo que unas prendas tan ventajosas las procuraba 
amancillar sin razón la calumnia de aquel Religioso; 
determinó Vé M. por su real decreto , el mas sensible , y 
severo castigo , que fue mandarle (con termino bien li- 
mitado) saliese de España , desembarazando los prime- 
ros puestos , que en ~ella tenia , y se conduxese á Roma 
con título de Embaxador ; aunque de su ambición tie-r 
ne el pueblo entendido , que gustará de otro mas co- 
lorado. 

Todas las acciones de V. M. desde que nuestra di- 
cha nos la dio á conocer por Reyna , han sido amables 
para los subditos de esta Corona , y dignas de memoria, 
y alabanza eterna ; pero dexeme decir V. M. que ningu- 
na como esta le ha grangeado tan universales los aplau- 
sos. Fineza fue , señora : por tai la reconocemos todos 
los bien intencionados, y no fuera puesto en razón que 
por deberse á la justicia , perdiera los me'ritos de fineza. 
Aunque la malicia diga ( mintiendo ) que ei no tener 
V. M. cariño á los vasallos Españoles .., fue quien fa- 
cilitó la expulsión del Padre Everardo : porque en vién- 
dole V. M. naturalizado , le empezó á mirar con disgusto , y 
con ceño, .,..., goi , ; , . 

Libre ya de tan molesto embarazo , . se oyó respirar 

el^pueblo ,,r que gemiao oprimido con el peso grave de 

aquel dominio. Dábanse el parabién los vasallos unos á 

otros i y todos á V, M. repetidas, gracias por haber to.--' 

r roa- 



M9 
mado tan santa y heróyca resolución ; pero duró el 

consuelo muy poco , porque intentando algunos mitigar 
la sed ocasionada de las pasadas fatigas , hallaron el vene- 
no mismo de la mala intención , aunque en diferente va- 
so. Y este ha sido el segundo efe£to lamentable de aquel 
eclipse. 

Dexó el Padre Confesor una hechura á quien fue ne- 
cesario graduar de golpe , para fingirle capaz de las hon- 
ras en que V. M. le ha puesto. Base mostrado este suge- 
to observante tan zeloso de aquellos errados dictámenes, 
que la Monarquía aunque distingue las personas , no di- 
ferencia el gobierno. Tan afligida se lamenta ahora , co- 
mo gravada suspiraba entonces. Y aún ha crecido el pe- 
sar viendo , que alguna ilustre sangre > que en otro tiem- 
po le tratara con desdenes , en este le previene cortejos, 
y le rinde adoraciones. El se'quito de sus parciales inten- 
ta defenderle con calificarle por hombre de muchas le^ 
tras , y de proceder muy ajustado; sin reparar, que entre 
el cebo dulce que brinda , se disimula el anzuelo que 
aprisiona. El Eclesiástico mas aplaudido por Virtuoso , y 
por do&o ,«en tocándose del interés , suele ser muy apro- 
posito para la maldad , porque soborna los ánimos con el 
crédito , y de esta suerte conduce los ignorantes ai fin 
que desea. 

Mucho arriesgan los Príncipes sus negocios políticos, 
Introduciendo en ellos sugetos Eclesiásticos* Estos se or- 
denan á otros fines diversos , para que son auxiliados 
con particular gracia ; y tanto menos gozan de esta, 
quanto mas se apartan de su propio fin. El señor , que 
liberalmente las reparte , á ninguno la debe menos , que 
á los que se introducen á donde e'l no los llama. Pocas; 
veces se ha visto , que varón de singular virtud , haya 
admitido dignidad seglar. Bien se' que es mas perfecto el 
estado Episcopal , que el Religioso. Ello consta lo con- 
tra- 



2 6 o 

trario.AJgunos han dexádo aquella dignidad, y aun ía 
suprema de Roma , para vivir con mas quietud , y no 
menos perfección. Mas alabanza tuvieron por dexarla, 
que por merecerla. Así llegaron á la santidad , y venera- 
ción que les damos. El que aceptó la Prelacia con propon 
sito de cumplir con las obligaciones de buen Obispo , de- 
be asistir como pastor vigilante al gobierno espiritual 
de sus ovejas , y siempre parecerá mejor presidiendo al 
Cabildo de su Iglesia , que al Consejo real de Castilla. 
Los Ministros del Templo de Salomón, notó discreta- 
mente al Caldenal Hugo, sup, % r Paralip, que no se apar- 
taban del Santuario ni por un instante breve : Ita , ut 
ñeque inpunSio discederent á ministerio, Y con mucha ra- 
zón , porque siendo entre los vínculos del matrimonio 
mas estrecho el espiritual , conforme á los sagrados Cá- 
nones cap. licet , de translat. Episcop. nadie puede negar, 
que es monstruosidad conocida desamparar la esposa, por 
estarse ocupado con dependencias seglares en las Cortes 
de los Reyes. A esta do&rina , señora , tanto la sobra de 
segura, como la falta de pra&icada. 

Desde que empezó la noche que padecemos , por la 
ausencia del sol que perdimos , han obrado muy á cie- 
gas los Ministros. No digo todos , pues los mas siguien- 
do cuidadosa , y christiánamente la luz de la, intención 
ajustada, y santa de V, M. , han mirado donde fijart 
el pie para no tropezar en el engaño con riesgo del 
crédito. Un error grande , con facilidad se enlaza con 
otro mayor. Un abismo da voces á otro abismo , como 
dice David Psalm. 44. vers. 9. Abisus abisum invocat. Y 
son tantos los que han multiplicado por enmendar los 
primeros , qué rendidos á la imposibilidad , y descon- 
fiados del remedio , prosiguen el mismo camino aun- 
que reconocen , que los conduce á perderse del todo: 
y como de la culpa pace el temor de la pena , medro- 
sos 



2ÓI 

sos del castigo han llenado la Corte de armas para defen- 
der sin razones j y este es el efecto mas desgraciado del 
eclipse que llora España. 

¿Quie'n sino el demonio, señora, hubiera introduci- 
do en Madrid este Regimiento superrluo, formado de Es- 
pañoles contra los mismos Españoles ? ¡ Oh , si abriera 
los ojos el Coronel , cuyas instancias porfiadas reduxe- 
ron á V. M. á la permisión de este nuevo empeño de la 
real Hacienda , con título de guarda , es muy cierto, 
señora , que reconocerla ser estratagema del mal Ge* 
nio y que le persigue , para lograr su perdición por este 
medio. 

Tuvo siempre fixa el Marques de Aytona para con 
el pueblo , la opinión de Caballero devoto y christiano: 
y esta prenda última fue sin duda la que movió al Rey 
nuestro señor (que Dios tiene) á dexarle nombrado (sin 
que lo impidiese el conocimiento que tenia de su templa- 
da capacidad) por uno de los seis Ministros, que ha* 
bian de servir á V. M. en el Gobierno de la Monar- 
quía. Sentia mucho el demonio verle exercer tantos ac- 
tos de «virtud ; tan continuada , y exemplar asistencia á 
las congregaciones 3 tan ardiente zelo , con que se mo- 
vía al socorro de los necesitados , y tan indispensable ob- 
servancia de ayunos , y comuniones. Intentó derribarle 
por diferentes rumbos 5 pero en todos hallaba desvaneció 
das sus trazas. Determinóse á echar el resto de sus en- 
gaños , valie'ndose de aquel antiguo : Eritis sicut Diz. , 
Gen. cap. 3. con que manchó la candidez purísima de 
nuestros primeros padres. Dio con el en Palacio j empe- 
zó á paladearle con lo dulce del gobierno , y se cebó 
de manera , que la virtud era ya de lo que menos tra- 
taba ! ¡ O , apetito insaciable de maldad! j quántos ange- 
les has convertido en demonios! Desengañado el pueblo 
ha reconocido , que todo aquel aparato de santidad , era 

Ll co- 



2Ó2 

codiciosa hipocresía , ambición disfrazada , cauteloso 
disimulo para conseguir ios oficios , que goza de autori- 
dad y provecho , sin hacer escrúpulo de lo mucho que 
grava su conciencia, haciéndose reo de tanto desorden es- 
candaloso , como executan algunos soldados , y otros que. 
no lo son, con capa de este Regimiento. 

Los inconvenientes que ya se han experimentado , y 
otros que se han discurrido , son tantos , que fuera pro- 
longar este papel en infinito , querer mencionarlos todos. 
Tocare' los mas sobresalientes , y de ellos podrá inferit 
Y. M. los restantes. 

Con pretexto de guardar al Rey mi señor , y á 
V. M. , (sin haber de quien ) formó el Marques estas 
compañías , con las que puso sitio al Palacio real 5 por- 
que como su voto no era mas que consultivo , pretendió 
con esta violencia paliada hacer absolutas las resolución 
nes de su voluntad , dictadas de su perversa , y constan-* 
te ambición , en grave perjuicio de la regia autoridad^ 
y del poder independente , y sin limitación , que el Rey 
nuestro señor (que Dios haya) dexó á V. M. por su 
testamento , para el gobierno de todos sus rey no? y se- 
ñónos , durante la menor edad de nuestro Monarca el 
segundo Carlos de España ( que Dios guarde ). 

Nunca necesitaron los señores Reyes antecesores 
de mas guarda , que el amor natural de los vasallos ; y) 
las que han tenido hasta ahora , y conservan hoy Espa-; 
ñola , Tudesca , y de la Cuchilla , han servido mas á la 
ostentación , y decencia , que al peligro , ni á la impor-, 
tancia , con universal admiración á las naciones extran- 
geras 5 por ver , que desde el primero que ciñó la Co- 
rona de esta dilatada Monarquía , hasta la hora que esto 
se escribe , no se hallará ocasión alguna en que haya pa- 
recido ser necesarias : con que se desvanece la poca fuer- 
za del símil , que pone el Marques para introducir esta 

no- 



l6$ 

novedad , diciendo : Que asi lo estila la Corona de Francia* 
porque los vasallos de aquel dominio , escarmentados 
con la experiencia de algunos sucesos trágicos , en que 
han visto las manos de la traición teñidas en sangre de 
sus Reyes , han juzgado preciso valerse de este medio, 
para oponerse á semejantes arrojos. 

Si este Regimiento , señora , le formó el Marques 
para la autoridad , es escusado. Si para la defensa, es 
corto > porque si bien se compone de muchos Capitanes 
ilustres , los mas son especulativos como el Coronel i los 
menos prácticos. El señor , á quien solo el mentó de la 
sangre puso la gineta en la mano , si se ofreciere la oca- 
sión , sabrá pelear hasta perder la vida como noble y 
valiente ; no hay duda : pero esta obligación concurre 
en qualquier particular soldado > que se hallare con la 
misma calidad. El Capitán no cumple solo con morir? 
es necesario que sepa gobernar su compañia con tal des- 
treza , que en una batalla perdida sepa reservarla cuerdo 
para mejor ocasión ■■> y en un empeño dudoso sepa tam- 
bién aventurarla alentado , para dar una victoria á su 
Rey. Las mas veces , que los Príncipes han antepuesto 
en los oficios militares los nobles á los expertos , han 
llorado sucesos contrarios. Yo confieso, que si se juntan 
la sangre con la experiencia , forman un Capitán inven- 
cible > pero aunque falte lo primero , nunca es razón que 
faite lo segundo. De esta suerte serán mayores las di- 
chas , menores las desgracias. Aquellas sabrán seguirse, 
y e'stas repararse. El manejo continuado de las armas 
en la campaña á vista , y en oposición del enemigo, fa- 
cilita los peligros de la guerra , y hace á los soldados 
prontos en las operaciones , principalmente en sucesos 
repentinos y accidentales , donde se obra según el hábi- 
to adquirido : y esta es aquella solercia , que sin a&os 
operativos , no se consigue. 

Lia Es- 



Esta nueva guaría , ( mirada sin los antojos de la 
pasión ) solo es en provecho del Coronel ; y no solo en 
perjuicio de la real Hacienda por los sueldos , que multi- 
plica , sino también de las rentas ( bastantemente empe- 
lladas ) de los señores que se han nombrado por Capita- 
nes , por el gasto extraordinario que trae consigo el lu- 
cimiento forzoso de sus puestos (y mas ala vista del 
Rey nuestro señor , y de V. M. , y de las señoras da- 
mas ) y de haber de sustentar muchos de los soldados 
de sus compañías , por dilatarse , ó por escurecerse 
del todo las pagas ; no escusando tampoco cumplir 
con el estilo generoso , y preciso de atender al cor- 
tejo de los camaradas , y de otros dependientes , y 
amigos. 

Aunque en este Regimiento concurren con los seño- 
res muchos soldados valientes , y cabos reformados , los 
mas de e'i se componen de traviesos, facinerosos , y vaga* 
mundos , que por no trabajar sientan plaza , desampa* 
rando los oficios á que asistian , por parecerles vida mas 
descansada la de la milicia , y es cierto que perseveran, 
porque no tienen contra quien exercitarla ; que si hubiera 
enemigos á la vista , presto ( sin volver la casaca ) se pu- 
sieran en cubierto , dexando solos á los reformados , .y, 
bien nacidos , que son personas de punto , de aliento , y 
de reputación. 

Como estos visónos tienen poca destreza en el uso 
de las armas , son motivo de risa á los extrangeros , ha- 
ciendo despreciable la milicia , que fue su terror ; por-» 
que los miran obrar sin tiempo , y con torpeza , cay en* 
doseles de las manos los mosquetes quando los disparan 
para hacer las salvas, sin saber restituirse al orden de sus 
filas , quando por este , ó por otro accidente semejante 
se perdieron. En fin , señora , esta vil canalla es afrenta 
vergonzosa del exercicio militar , así por lo referido , co- 
mo 



¿6$ 
mo porque los escándalos , robos , muertes, y otros innu- 
merables insultos, que executan , se atribuyen (sin dife- 
rencia ) al nombre de soldados , tan digno de estimación 
en los que valerosos , y atentos saben cumplir con sus 
obligaciones. 

Son también injusto desdoro de la Justicia real , que 
en nombre de nuestro Monarca manda V. M. se admi- 
nistre , porque los Jueces á quien se comete , vie'ndose 
inhibidos del conocimiento de sus causas , y amedranta- 
dos con las alas que dá el Marques incre'dulo á estos mal-; 
hechores (que no son dignos de otro título) , ni se atre- 
ven á rondar , ni á proceder contra los delinqüentes ; y¡ 
si no permiten positivamente , toleran por lo menos , sin 
darse por entendidos , las armas de fuego , que tantas y 
tan justificadas Leyes , y Pragmáticas de estos reynos, 
tienen vedadas. No me atrevo á culparlos , porque la 
ley de la natural defensa persevera constante siempre en 
el merecido vigor. 

La misma disonancia , señora , hace una corbata en 
Madrid , que una golilla en campaña. Los soldados se 
hicieron para defender las plazas fuertes , no para robar 
las Cortes. Solo de paso los ha de permitir en estas la 
pretensión , no de asiento el exercicio : ¿Y cómo puede 
no causar desaliento á los buenos vasallos , ver retirar 
los soldados de las fronteras, dexándolas expuestas á la 
invasión de los enemigos , y que se los traygan para 
alojarlos en sus mismas casas ? ¿ Que se libre de tan pesa- 
da molestia la Corte de un General , y que no haya de 
valer este privilegio á la de un Rey ? Cierto , señora, 
que solo de noche pudieran suceder semejantes desalum- 
bramientos. 

No admite duda , que lo yerra ( sin disculpa ) el 
Marques de Aytona , en querer conservar en Madrid 
tantas vanderas, porque esto es persuadir á los enemigos, 

o 



266 

ó á que puede haber peligro en la lealtad (siendo esta el 
carácter mas indeleble , que se imprime en ei corazón Es- 
pañol) ó que es el último esfuerzo que puede hacer la 
Corona j si no para estorvar, para dilatar su ruina. Por- 
que así como los espíritus vitales desamparando los ex- 
tremos , acuden presurosos al socorro del corazón , que 
es el miembro principal entre los demás > ei primero, 
que tiene vida , y el último que la pierde, y entonces se 
da el enfermo por deshauciado, quando se llegan á expe- 
rimentar estos movimientos > así viendo nuestros enemi- 
gos conducirse á la Corte (que es el corazón de la Mo- 
narquía) los espíritus vitales suyos (que son los solda- 
dos de su defensa), desamparando las fronteras (que son'' 
los extremos del cuerpo de su dominio) presumirán que 
ya la tenemos por incurable, y sin remedio, con que 
los mas interesados se dispondrán para la ganancia , que 
se prometen segura , con la esperanza próxima de la 
herencia. 

Tengo por cierto , que ha sido traza del demonio in- 
ducir al Coronel ( á quien sacó de discípulo de la escue- 
la deChristo, para hacerle maestro en la suya) para 
que en la formación de este Regimiento se valiese de Es- 
panoles no mas , sin mezcla de extrangeros , porque lo- 
grasen estos la mala voluntad que nos tienen , viendo- 
donos opuestos unos á otros ; siendo preciso que si re* 
sultán algunos embarazos , se ha de quedar el daño en- 
tre los naturales de estos reynos , logrando ellos igual el 
gusto de que se pierda la una parte , ó la otra , porque a 
los dos aborrecen. 

No contento el Marques de tener cerrados al Rey 
nuestro señor , y á V. M. ( como lo tengo advertido ) 
dicen también, que tiene sitiada por hambre la Corte, 
porque los moradores de. ios lugares circunvecinos ( que 
ordinariamente la abastecen , así del pan como de otros 

man- 



2¿7 
mantenimientos) han determinado guardar sus casas , y 

no aventurar sus haciendas por los caminos , á donde 
salen en tropas los soldados á quitarlos el dinero, y aun 
la vida, si pretenden ponerse en defensa, que (como di- 
xo con discreción Erasmo ex Apophtheg.) Mendicitas ad, 
omnem desper&tionem vocat armatum : el soldado mendigo 
obra siempre como desesperado. Ni quando faltaran las 
repetidas experiencias , que ya tenemos de estos excesos, 
se pudiera evitar el daño , porque solo el temor de que 
puede suceder , trae consigo á la República la misma 
calamidad: Non solum adventus belli , sed metus ipse afert 
calamitatem (decia el Principe de la eloqüencia Cicerón: 
{Pro Lege Manila) nam cum bostium copia non longe absunt^ 
etiam si irruptio faóta nulh sit , tamen pécora relinquuntur y 
agricultura deseritur , mercatorum navigatio conqulesclt. 
Quando hay gente de guerra en el contorno , aunque 
ninguno se desmande para el agravio, se retiran los que 
trataban antes del socorro por el rezeloj con e'ste solo ce- 
sa la guarda de los ganados , cesa el cultivo dejas here- 
dades, y cesa el comercio forzoso de los viveres. Mire 
V. M. á que estado tan lastimoso tienen reducida su Cor- 
te las disposiciones del buen Marques. 

No acabo yo de ajusfar , como se compadece bien 
poner medios eficaces para destruir el reyno con decir, 
que la pretensión es guardar al Rey. Es buen modo de 
guardar á S. M. introducir novedades en su Corte , ex- 
poniendo á los vasallos á que se pierdan unos con otros 
por la defensa de las vidas , de las haciendas , y de las 
honras. Es acertado empeñarlos en el rencor para que po- 
co á poco se vayan consumiendo , y quando el Monarca 
llegue á Ja edad de empezar á gobernar , no tenga ya 
vasallos de quien se pueda llamar señor. ¡ O , Reyna 
piadosísima , no permita V. M. que logre el demonio tan 
cautelosos, perjudiciales intentos! En la tirana persecu- 
ción 



20*8 

cion del Rey Átíla, fueron tantas las muertes, que tnun* 
daba por las calles la sangre de los ciudadanos de Ro- 
ma i y refiere san Agustín , que le dixo un Privado 
suyo : S'me allquos mvere , qulbm imperara posis. Que 
dexase algunos vivos entonces , para tener á quien po^ 
der mandar después. Esto mismo puede ordenar V. M r < 
ai Marques de Aytona , para que nuestro Rey ( que. 
Dios guarde) tenga vasallos de quien poder llamarse, 

Rey, 

Todos los inconvenientes representados , y otros in- 
numerables que omito , temiendo lo proiixo de este pa- 
pel , se desvanecen , señora , con un Decreto de V. M. f 
en que se sirva mandar , que la gente de este Regimien- 
to se vaya conduciendo poco á poco á guarnecer las pla- 
zas desamparadas , así interiores como marítimas , para 
que nuestros enemigos teman de acercarse á empren- 
derlas. Y crea V. M. , que la execucion de este medio no 
se opone á la entereza real , que deben tener los Prínci- 
pes en proseguir las resoluciones que toman. No solo 
Dios es inmutable 5 pero acá en lo sublunar y terrestre, 
U mejor razón de Estado es la que tiene estado de razon^ 
y retroceder del intento quando no parece ajustado, 
no solo viene á ser crédito , sino consejo de la mejor sa- 
biduría. 

Fuera de que, en V. M. no se puede ofender (ni en 
un punto ) la constancia y firmeza real de los acuerdos, 
y deliberaciones por quebrarla , siguiendo el exemplar 
soberano de su abuelo , y nuestro Monarca Filipo UL* 
el Santo. Juzgó conveniente para su servicio aquel Prín- 
cipe glorioso , que en la Corona de Aragón se formase 
un Regimiento de los naturales , que sirviese á la de- 
fensa del reyno. Ordenólo así por una carta de 7 de 
Mayo de 1601 , para que con la mayor brevedad , que 
fuese posible , se procediese á la execucion. Juntáronse 

los 



ióg 
los brazos, y estados (á quien toca) para dar la forma, 
continuando su nativa fidelidad y obediencia ; y fueron 
tantos los inconvenientes que se ofrecieron , y tan pare- 
cidos á los que yo propongo á V. M. , que tomaron re- 
solución de representarlos á su Príncipe , para que exa- 
minada su eficacia , los mandase avisar de lo que pare- 
ciese mas importante á su mayor servicio. 

Hizo S. M. en esta materia la ponderación que de- 
bía , y hallóse tan convencido de la razón , que depues- 
to su real juicio,, mandó por otra carta de 23 de Agos- 
to de dicho año , que sin proceder á mas diligencias, 
suspendiesen la execucion por entonces. 

Pues, señora, si para el mayor servicio de Dios, para 
mayor alabanza de V. M. para mayor aplauso de nues- 
tro Rey , para mayor alivio de la Monarquía , para ma- 
yor seguridad de la Corte, para mayor abundancia de basí 
timentos , para que haya menos delitos , menos homici- 
das , menos ladrones , menos escándalos, menos gastos, y 
finalmente menos ofensas de las dos Magestades , divina 
y humana , importa que el Marques de Aytona temple 
(siquiera en esta pequeña parte de superioridad) la con- 
dición ambiciosa que ha descubierto , y ceda el cargo 
de Coronel (que tan poco sube de punto la esclareci- 
da sangre que goza ) ¿ cómo podemos temer los afligi- 
dos vasallos , que falte V. M. al amor que nos debe, 
y á los fueros de su natural clemencia , negándonos esta 
gracia ? 

Ya me parece, señora, que miro enternecida á V. M. 
Ya me parece, que en lugar del trueno desapacible de 
los mosquetes , escucho los e'cos dulces de la aclamación 
popular , que en altas aunque rendidas voces , vá publi- 
cando lo mucho , que por este alivio reconoce deber á 
ese benigno , afe&uoso , real corazón. Ya me parece que* 
yeo muchos á quien ei cebo de la conveniencia fingió 

Mm mi- 



2 7 o , 

militares, restituidos al trage de cortesanos. Ya me pare- 
ce que descubro el hermoso, blando Genio de V. M. (así 
llamaban, señora, los Gentiles al que nosotros Ángel de 
nuestra guarda, Vine. Cart. lib. de Imag.Deor. p. 302.) ma- 
nifestando , y venciendo ( á pesar de sus resistencias ) ei 
horrible, y áspero Genio del Marques de Aytona (Horat. 
lib. 2. Epist. adjul. este nombre de Genio , daban tam- 
bién al ángel infeliz, dedicado á nuestra persecución, dis- 
tinguiendo á los dos con los epítetos de. Bueno y Malo). 
¡Y como la voz de las inspiraciones (Plating lib. de Demoné) 
es idioma que entiende el alma , nos habla de esta 
manera. ¿ 

Españoles siempre leales , vasallos dichosísimos , por- 
que lo sois de los mejores , y mas Católicos Reyes : Sa- 
bed , que este desgraciado espíritu , que estáis mirando 
con ios ojos de la consideración , es el que envidioso de 
vuestras glorias , se ha determinado á obscurecerlas con 
vuestras desgracias. Ese Genio rebelde , que desvanecido 
afeitó igualdades con su Hacedor en el trono , es el 
que ha tomado por su cuenta solicitar vuestra ruina. 
El se ha preferido (y la desgracia es, que lo haya logra-, 
do) á malquistar la virtudes de Don Ramón Guillen de 
Moneada , hacie'ndole instrumento de los ahogos , que 
hoy padece la Monarquía. Él ha procurado con la tra- 
za engañosa de la distinción del trage , introducirla tam- 
bién en el afe&o , sembrando la discordia que trae con- 
sigo la variedad , para que opuestos civilmente herma- 
nos con hermanos , amigos con amigos , Españoles con 
Españoles , vengáis vosotros á ser cuchillo de vosotros 
mismos. Lo que importa es , que vencidas las nieblas del 
enojo que os embaraza la razón , á la luz de este des- 
engaño , forméis todos ( así militares como cortesanos ) 
'un cuerpo , que alentado se oponga á las astucias de este 
cruel , y poderoso enemigo. El medio mas eficaz para 

ven- 



271 
vencerle , es acortar los vicios , mejorar las costumbres, 
multiplicar oraciones , freqüentar sacramentos , y conti- 
nuar ayunos 5 que este linage de demonios , no se dexa 
expeler menos , que al golpe de unas armas tan valien- 
tes : Math. 1 7. Hoc genus non ejicitur , nisi per oratlonem, 
&jejunium, dixo Christo por san Mateo. Y pues tenéis 
una Reyna de Magestad tan amable , de condición tan 
apacible , de conciencia tan pura , de di&amenes tan 
santos , y de acciones tan acertadas , (cuya defensa , y 
dirección me ha tocado por suerte) esperad de su Católi- 
co zelo el alivio de vuestras fatigas , y que si hasta aho- 
ra habéis experimentado sucesos infelices , efe&os del 
eclipse de vuestro sol , ya que de sus cenizas resuci- 
ta Fénix el segundo Carlos , se ha de trocar la fortu- 
na , y ha de volver á florecer la Española Monarquía, 
para terror de sus enemigos, y para descanso vuestro. 

Esto dice , señora, el real Genio, que es el Ángel de V. M. 
y yo espero verlo cumplido para consuelo universal de 
los vasalios 5 que sin intermisión suplicaremos á nuestro 
Señor nos guarde á V. M. dilatados siglos , como la 
christiandad necesita , y nosotros deseamos. 

Quando estaba recibiendo de la Corte loa justos 
elogios á que es acreedor el papel que acabo de copiar, 
llevo la atención de toda ella tras sí, las copias de 7 una 
carta de S. A. el señor Don Juan , á la Reyna nuestra 
señora por tenerse ya noticias , aunque no seguras de lo 
que ella expresa ; para cuya inteligencia se pone aquí, 
y es la siguiente. 



o, 



SEÑORA. 



Rdenóme V. M. en despacho de 30 del pasado, 
que participase las noticias que pudiese , sobre la alevo- 
sía meditada contra mi persona. Obedecí á V. M. el mis- 

Mm z mo 



272 

mo día que le recibí-, dando noticia á V. M. de todo lo 
que pude , sin faltar á la conciencia , ni al honor , y en- 
vié á sus reales manos copias de instrumentos, (cuyos 
originales están en mi poder ) en que con circunstancias 
muy individuales se hace manifiesto haberse ido trazan- 
do esta" maldad desde el mes de Marzo antecedente, por 
la violencia , y el veneno , encargándose la execucion al 
Conde de Aranda , por medio del Marques de Aytona, 
(que Dios perdone ) por ser este , y el Obispo de Plasen- 
cia los principales diredores de ella , fabricándose el ve- 
neno en esa Corte , y enviadose á esta Ciudad. Propuse 
también á V. M. los caminos por donde se podia llegar 
á mayores evidencias de todo j y sobrando la menor 
parte de este material , á lo menos para suspender indi- 
ferentes las redas valanzas de la justicia , hasta mayor 
calificación del delito , y esperándolo yo así , aunque 
V. M. se olvidase de que era su sangre la que se quería 
verter , y no considerase en mí otra calidad , que la del 
mas despreciable vasallo , se me avisa , que ha admitido 
V. M. al Conde de Aranda á una favorecida , y confia- 
da audiencia , y permitido á los principales Ministros, 
que se dexen visitar de el : que viene á ser lo mismo 
que haberle declarado por inocente e inculpable , sin 
que se haya dado lugar á alguna de las diligencias , que 
podrían poner en claro la comprobación del hecho, co- 
mo si hubiese habido gran dificultad en que con el mo- 
tivo de falta de salud , ú otro que no fuese en descrédito 
del Conde , le difiriese V. M. esta pública absolución, 
siquiera hasta examinar lo que se proponía para compro-, 
bacion de cargos tan execrables y feos. 

Y si estas acciones han podido tan justamente llenar- 
me de sentimiento , y admiración , mucho mayor aún 
me la debe causar el que ( según también se me avisa ) 
haya permitido V. JM. cuae el Obispo de Piasencia asis- 
tís- 



*73 
tiese en la Junta á la lectura , e inspección de los despa- 
chos y papeles , sobre negocio en que es acusado de 
principal cómplice; y después de la solemne y sagrada 
palabra que V. M. me tiene concedida , de que este Mi- 
nistro no intervendrá en materia alguna , que me toque, 
reconociéndole V, M. , y dándole por sospechoso en to- 
dos mis intereses; en este caso ha sido tanto perjudi- 
cial , e irreparable su noticia , quanto ha oido los me- 
dios por donde se empezó á descubrir esta máquina , y 
los que se subministraban para acabarla de aclarar ; con 
que se han puesto en sus propias manos las armas que 
le habían de ofender , y dadole disposición para que 
ajuste las cosas con tales resguardos , que aunque se 
quiera proseguir el camino de la comprobación , se ha- 
llen zanjadas y ciegas todas las veredas que pudieran 
conducir á el. 

Los quilates de estas demostraciones ( que juzgo no 
deslucen á mi razón ) no es menester que yo los toque, 
ni descubra ; pero no he podido dexar de dolerme de 
ellos sentida , y rendidamente á los reales pies de V. M. 
Yo, señora , no pretendo que otro padezca por mí el me- 
nor detrimento contra justicia : antes Dios me confunda 
que esto suceda. Lo que por todas razones debo desear 
es , que V..M. quede enterada de la verdad ; y así como 
hasta la presente hora , por la divina misericordia , no 
tengo el mas leve escrúpulo de haber obrado con lige- 
reza , ó priesa en estas materias; antes quizas le podría 
tener de demasiada lentitud y confianza ; el dia que me 
hallase con fundamentos para* disculpar á los mismos 
que ahora acuso , seria el primero que los publicase ino- 
centes. V. M. lo consultará todo con su soberana obliga- 
ción, y redo ánimo , que el mió está quietísimo en la 
fé, y en las experiencias de que el Señor , que no pue- 
fe Pgañíu: 2 ni ser engañado , me asistirá 2 jr defenderá 

m 



274 

mi vida, si conviene para su santo servicio y honra", y si 
no, ni la quiero, ni la deseo. El conserve, y prospere la de 
tV. M. felicísimos años para bien universal de la ehris- 
tiandad. Zaragoza 14 de Abril de i67o. = Don Juan. 

Inteligenciados todos (os cortesanos del contexto de 
esta carta de S. A. se dividieron en vandos. Unos que- 
rían asegurar la conjuración contra la vida del señor Don 
Juan ; y otros defendian eficazmente á los que aquellos 
llamaban adores , y cómplices de esta maldad. Los mas 
prudentes , ni todo lo creian ni lo despreciaban todo. No 
daban por inocentes á los enemigos del señor Don Juan, 
en lo que se les atribuia , pero culpaban á los de estos 
en lo que les aumentaban. Asi discurría el pueblo , quan- 
do el señor D. Juan escribió á la Reyna nuestra señora la 
carta siguiente. 

SEÑORA. 



s 



Hrvese V. M. de decirme en despacho de 7 de este 
(en orden á los intentos del Conde de Aranda contra mí 
vida ) que considerando V. M. mi instancia para que se 
haga justicia , y siendo como es el ánimo de V. M. que 
esta se administre con pública satisfacción , y buen eXem- 
plo, ha resuelto V. M. remitirlo todo al Consejo de Cas- 
tilla , donde se caminará por los términos de ella , y que 
asi lo tenga entendido. 

Este es el contenido del despacho , y mi respuesta 
empezará por suplicar respetuosamente á V. M. me de 
permisión para decir , que ha sido V. M. bien servida 
de mis émulos en estos* negocios ; pero no he menester 
decirlo yo , sino el mundo en lo que ha visto , y experi- 
mentado^ el Conde de Aranda mesmo con lo que es- 
cribió al correspondiente de esta Ciudad, de cuyas pre- 
cisas palabras tiene ya V". M. noticia , y de que la carta 
estuvo en mis manos. 

Es 






275 

Es así que suplique á V. M. se dignase darme satis- 
facion de este atentado , y también es cierto , que desde 
su descubrimiento no se ha hecho una sola diligencia 
para su probanza ; y habiendo yo subministrado tan fá- 
ciles medios por donde se podria conseguir, estoy infor- 
mado que no fueron todos los papeles donde se han man- 
dado ver. 

¿Tantos diás, señora, solo para pronunciar las bre- 
ves palabras de Remítase ajusticia ? Si tocaba á ella ( co- 
mo es indubitable , y V. M. ro ha deseado hacer , como 
se sirve decirme) ¿porque' lo ha detenido tres meses? 
¿Quie'n escusará de misteriosa tanta dilación , y mas sí 
se observa , que en este puntual tiempo haya tenido in- 
dulto de gravísimos delitos, y repetidas sentencias de 
muerte , quien en ningún otro le ha podido alcanzar, 
siendo de los principalmente declarados por cómplices? 
¿Y que de esa Corte se hayan desaparecido (con pretex- 
tos frivolos) sugetos , que quizás podrían responder á lo 
que se les preguntase de estos lances , que dexo consi- 
derar á los que oyeren con sinceridad? Pero absuélvase 
en buen hora esta grande alevosía , y no solo se absuel- 
va , sino premíese , porque ni de ella espero su repara- 
ción , ni nací bueno para acusador criminal. Lo que no 
he hallado en la tierra , lo aguardo del Cielo , y no en 
daño de otro , porque para nadie le deseo , ni le pido, 
sino en desempeño de la verdad , y confusión de la ma- 
licia , lo mismo que se ha pretendido executar contra mí. 
ÍY la satisfacción , que con facilidad pudiera formar de 
ello, quiero que sea sacrificio á los pies de mi Rey , y 
á la quietud pública , en que tan principalmente interesa 
su servicio. Permita nuestro señor , que no se niegue á 
tanta luz la ciega emulación , que me persigue , y me 
dexe , y olvide ya en la paz que solicito. Dios guarde la 

Ca- 



2jé 

Católica real persona de V. M. como deseo , y he me- 
nester. Zaragoza á 17 de Junio de 1570. = Don Juan. 

Este suceso, del que se esperaba un funesto fin , le 
tuvo feliz con mandar venir el Rey nuestro señor á 
S. A. á la Corte , á quien recibieron ios cortesanos con 
tanto exceso de alegría , que manifestaron bien el amor 
que le profesaban. Halló S. A. en sus Magestades todas 
las señales que le acreditaron lo que le estimaban , y 
quando volvió á Zaragoza fue colmado de honras , y de. 
públicos favores. Tres veces mas se llamó al señor Don 
Juan, y á su arribo á Madrid recibió en todos las dis- 
tinciones que podían completar su satisfacción. En la 
tercera le dio palabra la Reyna nuestra señora de que 
se quedarla en Madrid asistiendo en el Consejo de Esta- 
do 5 pero esto se dilató tanto, que viéndose S. A. sin 
exercicio en cosa alguna , y que esto desairaba su per- 
sona , para restablecer su estimación , puso á S. M. la re- 
presentación que se sigue. 



A 



SEÑORA. 



_Unque propuse llegar á los reales píes de V. M. 
con representación de las materias públicas , he juz- 
gado que antes de dar este paso ázia el desempeño de 
mi obligación , debo darle á la reparación de mi honras 
pues sin ella no estoy capaz de servir á V. M. ni aún 
con la voz , y así dexando para otra sesión el poner eti 
la real noticia de V. M. lo que se me ofrece de mayor 
servicio suyo: me reduciré hasta postrarme rendida- 
mente en la presencia real de V. M. , y suplicar á V. M. 
se sirva de poner un favorable fin á mi descrédito y 
(desconsuelo. 

Yo señora } nací hijo del Rey nuestro señor (que es- 



277 

té en el cielo), y si sobre esta dicha puede haber alguna 
mayor , me la concedió Dios , dándome un natural con- 
forme á este alto nacimiento , pues aunque en todo sea 
el peor de los hombres , puedo hacerle testigo de que 
jamas por su grande misericordia me he acusado de ha- 
ber dado principio por mí , á querer mal á otro i de ha- 
ber deseado , ó solicitado el daño ageno , en satisfacción 
ó venganza propia ; de haber incurrido, en la culpa mas 
ligera tocante á mecánico ínteres , hora sea en el mane- 
jo de la real Hacienda, ó en orra forma, ni de haber pro- 
puesto , ni executado cosa que haya creido ser contra la 
igualdad de la justicia. 

Estas prendas de la mano poderosa de Dios, quiso su 
divina Magestad adornarlas con otras muchas dichas 
temporales en gran servicio de la Monarquía , y cré- 
dito mió , tomándome por instrumento para restituir á 
ella el rey no de Ñapóles, detenerla inefable ruina de 
Sicilia, pacificar y asegurar á todos los dominios de Italia, 
con expugnación de las plazas de Piombini , y Puerto- 
Longon, y recuperar el Principado de Cataluña, sin otras 
infinitas acciones de no menos mérito y riesgo , aunque 
no tan afortunadas, 

El amor y pureza del zelo , y dictámenes que expe- 
rimentó siempre el Rey nuestro señor (que está en el cié* 
lo) quizas desde mis primeros años, en la forma que ellos 
pudieron indicarle juntos, después con el agrado de estos 
relevantes servicios, tan sin exemplar de haber concurri- 
do hasta hoy en un solo vasallo, fueron medios para que 
S. M. me honrase con excesivos favores desde mi prime* 
ra instancia , y que á su imitación la señora Reyna Do- 
ña Isabel el tiempo que pudo , me los repitiese sobre to- 
da ponderación, siendo mi valedora cen S. M. para quan- 
to tenia viso de interés mió. 

Digan lo que debí á estas dos liberalísimas manos 

Nn des* 



2J% 

4esde lo menor Hasta lo mas sustancial , los cariñosos , 
tratamientos, las caseras atenciones', las circunstancias^ 
déla formación de mi casa y renta, las dignidades y; 
empleos , la confiada comunicación de los negocios , la 
defensa y aliento en las falsas calumnias, las palabras con 
que dexó encargado á V. JML mi persona , y convenien- 
cias en sus últimas disposiciones, finalmente , quanto se 
puede imaginar en la mayor elevación del favor. Ofré- 
ceseme por único lunar de esta se'rie de beneficios , el no ¡ 
haber S. M. (que Dios haya) acabado de resolver en su 
vida mi pública asistencia cerca de su teal persona j pe- 
10 noestorbó esta resolución el considerarla desconve- 
niente i su servicio ó i mi autoridad , ni de embarazo 
6 difícil ajuste en mi resignación á su gusto y voluntad?- 
haciendo testimonio de esto , tres repetidas respuestas, ¡ 
que verbalmente fue servido darme en diferentes tiem- 
pos , y otros papeles firmados de su real mano 5 de que 
tengo en mi poder auténticos instrumentos 5 ni menos 
el no desear 5, M, honrarme en esto , como en todo lo 
demás , ni en el conocimiento de que no fuese muy jus- 
to , sino una pura atención á la real persona de 
V. JvL á quien consiguientemente incumbe hoy una ma- 
yor obligación de satisfacerla , haciendo V. M, por el 
Rey nuestro señor quanto puede , ya que 5. M. no qui- 
so hacer por V, M. quanto pudo» 

Permitame , señora ., V. M. decir con el respeto de- 
bido y que esta es la verdad de este hecho , y todo lo der 
mas mendigado de la mala fortuna , que me há per^ 
seguido desde que 5. M. cerró los ojos 5 cuyas indivi- 
duales acciones , y sentimientos , son mas para llorar 
cqn lagrimas de sangre 3 que para repetidas con pa- 
labras. 

Quando examinando mi interior rigurosamente , no 
hallo en el cosa en que haya merecido el menor desden 

a 



*79 
á la real gracia , y magnificencia de V. M. , y al tiempo 
que por tantos títulos de dote de Dios , de favores de 
S. M. , y mentos adquiridos , debiera juntamente prome- 
terme de V. M. las relevantes honras , del mismo modo, 
que si estos motivos fuesen aéreos , ó yo hubiese nacido 
en Holanda ó Inglaterra , se me retarda y embaraza el 
simple ingreso en el Consejo de Estado , siendo así que 
S. M. me hizo esta merced muchos afios há , en demos- 
tración de su confianza , y aprobación de importantes 
servicios , y que jamas hasta hoy seiía dificultado á na- 
die de alta , ó inferior gerarquía, á quien se haya he- 
cho este honor, su virtual exercicio ; que no le apetez- 
co para tener en el una regular , y continuada asisten- 
cia, sino porque parece no regular, que este yo aquí 
en diferente forma de la en que debo estar ; y no solo 
se ve esto, sino que se da ocasión al mundo con la sus- 
pensión de este puesto , para discurrir con tanto desai- 
re mió , en si V. M. gusta , ó se desagrada de mi deten- 
ción en el Retiro , como si el elegir el de Consuegra , no 
hubiese sido voluntario , y que en vida de S. M. no 
hubiese residido en este sitio años enteros con el mis- 
mo embozo en que hoy le habito, sin que nunca hu- 
biese S. M. con acción, ó palabra disentido de ella, míen* 
tras no me llamó á otra parte la efediva necesidad de 
su servicio. 

Estas son , señora , mortificaciones de vivísimo sen- 
timiento, y así suplico á V. M. postrado á sus reales pies 
se sirva mirar mis justificadas razones á favorable luz, 
reparando que ni en la atención á la memoria del Rey 
nuestro señor, (que está en el cielo) ni en lo que yo he 
procurado merecer á V. M. cabe tenerme mas tiempo 
desfavorecido. 

Esta apariencia tiene al mundo en tan suspensa ex- 
pectación, que no puede satisfacerse ya con las palabras s y 

Nn 2 es 



2 8o 

es necesario, señora , que en la substancia tenga el efe&o 
que todo el juzga por justo, para poner mi honra á cu- 
bierto de la malicia de las gentes. ¿ Que no se diría con- 
tra lo mas sagrado de mi intención si viese, que V. M. 
me cerraba la pueaa , que S. M. (que Dios haya) 
me abrió para concurrir en los bancos de un Con- 
sejo , que es la piedra de toque de la confianza , y el 
aprecio de los mas relevantes vasallos? ¿Acaso helo desme- 
recido después acá con mi proceder ? No señora * ni es- 
to ha sido porque se haya visto sombra , ó átomo en mí 
que pueda escurecerlo. Ni esto es, ni puede ser, ni debe 
V. M. permitir que se me haga un disfavor de este ta- 
maño , tan contra la real grandeza , y justificación de 
V. M. Yo no deseo esta muestra de la real gracia de 
V. M. por escalón para aspirar á otras mas superio- 
res j que no he menester para nada , ni tampoco mi ge- 
nio , ni mi deseo es de hacerme perpetuo cortesano. Quie- 
ro verme desnudo de este afrentoso trage de delinquen» 
te, y si después V. JVÍ. juzgare mas útil mi persona en 
otra_parte , no reusare obedecer , ni perder la vida por el 
servicio del Rey nuestro señor , y de V. M. , de quien 
espero tal resolución , que ni la pueda atribuir á otra 
influencia que á la de los favores , que siempre me ha 
ofrecido. V. M. hacer, pues en nada los he desmerecido, 
ni desmereceré' jamas ; y la honra de cada uno , señora, 
es alhaja tan preciosa , y independente , que no puede 
tener otro juez , que la propia inteligencia de su dueño. 
Dios guarde la Católica real persona de V. M. = D. Juan. 
Las resultas de esta representación no se sabe con cer- 
teza quales fueron. Lo cierto es , que S. A. partió á Za- 
ragoza á poco tiempo , y á poco también volvió á ser lla- 
mado con pretexto de que estaba elegido por Generalísi- 
mo de las armas destinadas á Italia , lo que al fin no tu- 
vo e£e£to , sin que se sepa la causa 9 aunque se dixo que 

sus 



2¡8l 

sus émulos habían hecho mudar de intención al Rey , y 
á la Reyna nuesrros señores. El mismo señor Don Juan 
parece que también ignoró el fundamento que hubo pa- 
ra esto , según se explica en la respuesta que dio á la ciu- 
dad de Zaragoza, que es la que sigue. 

Recibí ayer en Madrid, la carta de V. S, de 4 , que 
fue para mí de singular aprecio , y muy correspondien- 
te al afe&o , que me ha debido , y deberá siempre. Res- 
pondo á ella desde este lugar de vuelta para esa ciudad, 
donde me encamino con mutho gusto , y. gran satisfac- 
ción. Los motivos de esta impensada novedad, pedían mau 
difusa narrativa i pero porque V. S. no carezca entera- 
mente de su noticia, lo referiré en resumen , diciendo á 
V. S. que como le insinué, fui llamado del Rey mi se- 
iíor , Dios le guarde , por quatro diferentes veces , con 
otros tantos instrumentos de su real mano , mandándo- 
me en el primero , que pasase á Italia , aunque recibiese 
otra orden contraria á aquella. En todos estos llamamien- 
tos, me es Dios testigo , que no intervino solicitud algu- 
na mía, ni puse mas de mi parte , que una ciega y pun- 
tual obediencia 5 todo lo qual niei constituyó ; en tanta 
•mayor confianza de que mi jornada , como dispuesta por 
Dios nuestro señor , podia ser del servicio de ambas 
Magestades. Llegué á los reales pies del Rey mi señor, en 
que hallé quanto esperaba de su real benignidad , y aún 
agrado, y confianza singular. Apárteme de ellos, porque 
fue precisa esta separación entonces , y permitió ó quko 
su divina Magesrad por sus inescrutables juicios, ó nues- 
tros grandes pecados , que en este tiempo mudase S. M. 
de didamen , no solo en orden de mi venida á su pre- 
sencia real , sino en la revocación de otras que me entre- 
gó , y tenia dadas de su servicio 5 de manera ,. que ha- 
llándome en el Retiro, de vue'ta de Palacio, recibí un 
papel de S. M. en que con términos de mucho favor me 

de- 



2§2 

decia tenía por conveniente que no pasase á Italia , y 
que así lo entendiese. Procure' en la respuesta dexar 
abertura para que S. M. permaneciese en susprimeras.re- 
soíuciones, pero no habiéndolo conseguido, y reconocido 
yo T que mi detención en la Corte tendría mas de incon- 
venientes > que de utilidad r salí de ella ayer tarde, sin 
haber querido pasar á Palacio, ni quererme dexar ver 
tn Madrid , por la gran conmoción en que supe estaba 
■la gente , y lo que de ella , y de las noticias de mi salida 
de la Corte podía resultar. No dudo , que los poco infor- 
mados podrán hacerme cargó de que no se haya obrado con 
mas rigor hasta sacar la persona de S. M. del estado en 
que por nuestra mayor desdicha se halla , y poner orden 
en lo que se necesita de e'l ; pero estoy seguro^ que por 
<mi parte se ha procurado uno y otro, con quanto esfuer- 
zo na cabido en ios términos de la ley divina , y la obli- 
gación de buen vasallo. Y para explicarme mas , diré á 
V. S., que este intento podía lograrse por uno de dos 
•medios , ó concurrencias ; la una de la nobleza , la otra 
del pueblo. En la mayor parte de la primera, halle gran 
zelo; pero no igual unión de didamenes , con que no 
se pudo concordar en lo que hubiera convenido, sin ries- 
go de una conmoción escandalosa , ni faltar al respeto de 
las personas reales. La segunda me parece estaba en pron. 
'tísima disposición de executar quanto se le propusiese 
.conveniente al remedio de las desordenes públicas , por- 
que parece se ha transfundido en esta Gerarquía inferior 
la honrada sangre , que se ha desaparecido de las venas 
de algunos de la mas elevada i pero como estos movi- 
mientos populares pasan de ordinario á lo ilícito y per- 
nicioso, procure' evitar todas la ocasiones de que pu- 
dieran originarse , eligiendo yo antes pasar en el mun- 
do por menos eficaz en las execuciones , que hubieran 
sido convenientes á la persona y servicio de S. M, , y 

á 



2&3 

a la conservación de su Corona , que dexar\ de impedir 
aquello de que precisamente se habían de seguir muchas 
ofensas de nuestro señor , á quien pido guarde á V. S. 
muchos años &c, 

La marcha precipitada de S, A. para Zaragoza , puso 
en expectación á la Corte 3 pero todo quanto empezó á» 
discurrir sobre esto , se confundió en el olvido con la 
repentina vuelta de S. A. llamado del Rey nuestro se- 
ñor 5 cuya real carta para ello , la de la Rey na nuestra; 
señora, y las respuestas del señor Don Juan , son las que 
siguen , y con las que concluyen estas memorias que de- 
dico al tiempo para que las conserve , y haga presentes 
á los venideros siglos ¿á fin de que no ignoren el estado, 
de la Monarquía en el presente* 



Carta del Bey nuestro señor para Don Juan 
de Austria, 



D, 



ON Juan de Austria mi hermano : habiendo lle- 
gado las cosas universales de la Monarquía á termi- 
no de necesitar de toda mi aplicación , dando co- 
bro executivo i las mayores importancias } en que 
os hallo tan interesado , debiendo fiaros la mayor 
parte de mis resoluciones , he resuelto ordenaros vengáis 
sin dilación alguna á asistir en tan grande peso , como lo 
espero de vuestro zelo á mi servicio , cumpliendo en to- 
das las circunstancias de la jornada con la atención que 
es tan propia de vuestras grandes obligaciones. Nuestro 
señor os guarde como deseo. Madrid 27 de Diciem- 
bre de 1 6j 5. =. Yo el Rey. 



Res- 



XJL 



Respuesta del señor Don Juan, 



noche recibí el real despacho de V. M» de 27 
del presente , el qual movió en mi ánimo dos diferen- 
tes afectos , hijos ambos de mis grandes obligaciones, y 
rendido amor a la real persona de V. M.. El uno de pe- 
na , viendo lo que V. M. se sirve insinuarme del estado 
en que se hallan las cosas de la Monarquía , habiendo pe- 
netrado este mi corazón , aún mas que por ser cier- 
to , ( qual todos lloramos ) por oirlo de V. M mismo, 
como testimonio del cuidado en que tiene á V. M., de 
que holgare' yo aliviar algo á V. M. á costa de toda 
mi sangre. El otro , de reconocimiento, y confusión por 
la grande honra de querer V. M. servirse de mi zelo 
cerca de sus reales pies en frangentes tan peligrosos , á, 
vista del tanteo cierto , que tengo hecho de mis hom- 
bros , los quales al paso que son tan flacos , aún para 
llevar la menor parte de tan grave peso , son robustísi- 
mos y firmísimos para representar á V. M. quanto en- 
tendiere ser de su mayor servicio y gloria. A este fin, 
señor , movido de mi propio zelo , y del de otros 
muchos Grandes , y verdaderamente fieles vasallos de 
V. M. , me hallaba en deliberación , quando recibo el 
real despacho de V. M. de pasar á esa Corte , para que 
V. M. lo oyera de mí , y de ellos ; y lo que ahora pue- 
do decir á V. M. es , que mañana , placiendo á Dios, 
me pondré en camino , el qual procurare' abreviar quan- 
to los resguardos para seguridad propia , y el mas efec- 
tivo logro del mayor servicio de V.-M. permitieren > pues 
ambas consideraciones los hacen inescusables i y lo que 
debo á Dios , á V. M. , y á mi propia obligación, que es 
una constante fidelidad , son prendas infalibles , de que 
aplicare el principal cuidado en las circunstancias de 
mi jornada , con todo lo que V. M. se sirve decirme: 

es- 



28* 

estando bien seguro , que V. M. lo conoce , y cree así, 
y que antes me faltará la vida , que mueva paso j ni) 
intente acción , que no sea encaminada únicamente , y 
sin humano interés á la mayor gloria de Dios nuestro 
Señor , servicio de V. M. , y de la Corona, Guarde Dios 
á V. M. los años que deseo. Zaragoza 3 1 de Diciembre 
de 1675. = Don Juan. 

Carta de la Reyna nuestra señora par a Don Juan 
de Austria* 



D. 



"ON Juan de Austria mi primo : El Rey mi hijo 
ha resuelto , como entenderéis por lo que os escribe, que 
vengáis luego á asistirle al expediente de ios negocios 
universales; y os he querido decir de quanto gusto y. 
agrado me será que lo executeis con la brevedad , que 
solicita el estado de todas las cosas de la Monarquía , co- 
mo lo fio de vuestro zelo y atención , pudiendo asegu-j 
raros , que siempre atendere á lo que fuere de vuestra 
mayor satisfacción. Nuestro Señor os guarde muchos 
años , como deseo. = Yo la Reyna. 



H 



Respuesta del señor Don Juan á la Reyna 
nuestra señora. 



Abiendo de ver V. M. lo que respondo al Rey mí 
eño , ( Dios le guarde ) escusare' referirlo aquí ; asegu- 
rando á V. M. , que no ha tenido , ni tendrá quien coa 
mas verdadero corazón haya deseado á V. M. quanto de- 
lante de Dios juzgo conveniente ai mayor servicio de 
V. M. , á cuyos pies quedo con el debido rendimien- 
to , rogando á nuestro Señor guarde á y. M. felicísimos 
años. — Don Juan. ¡ 

Oo Q>- 



226 



Copia de carta que escribió S, A. a Don Diego Velasce y 

su Mayordomo en Madrid , desde Zaragoza, 

á primero de Enero de lójj* 



E 



fL correo que me despachasteis con las cartas de sus 
Magestades , llegó á noche á hora que no pude respon- 
der. Hágolo esta mañana con las inclusas , que llevareis, 
ó enviareis luego á Don Gerónimo de Gea. Lleganme al 
mismo tiempo noticias de seguros originales , que ese 
desdichado monstruo , reo criminal por tantos lados de 
Lesa Magestad divina y humana , ha hecho la tramo- 
ya de salirse de allí , para volver á entrar de secreto, 
(como lo había executado la noche 27 á las ocho) y 
que se continuaba la infamia de tener al Rey (Dios le 
guarde ) en postura de cercado , y temeroso con apara- 
tos , y aparejos de gente armada , no solo en la Corte, 
sino dentro de Palacio : sacrilegio que excede á quantos 
se han cometido, con ser tan enormes , contra el honor, 
servicio , y persona sagrada de S. M. También las úl- 
timas cartas nos han llenado la cabeza de los embolis- 
mos de una nueva Junta , de lo que repetidamente con- 
sultó , y de la escusa de asistir á ella los que la forma- 
ban , hasta que tengan cumplido efe&o sus representa- 
ciones. Tampoco me faltan buenas noticias , de que se 
traman contra mí , y los que siguen el di&amen de lea- 
les vasallos , grandes y horribles azechanzas ; pero como 
todo lo queme toca lo tengo depositado muchos dias 
há en las manos de Dios , y debaxo de su poder , y am- 
paro de la Vitgen santísima , no me inmuta nada. Fi- 
nalmente , todo quanto se oye en desventura de nues- 
tros grandes pecados , confio ha de cesar presto , y dis- 
pondrá su divina Magestad por intercesión de su Madre 

pia- 



287 

piadosa , y de nuestro Patrón Santiago , que yo halle 
eso en postura, que no sea menester vaierme de la fuerza 
para librar á S. M. de la que padece con tanto dispen- 
dio suyo. 

Encargad se hagan ahí continuas oraciones á este 
fin , que acá no se cesa , y en toda la circunferencia de 
España me consta se hace lo mismo. Disculpadme con 
todos los que me han escrito , porque apenas he tenido 
lugar de leer sus cartas. La inclusa daréis al Duque de 
Alva. Envióle copia de las de sus Magestades , y de 
mis respuestas , para que las participe á la nobleza en 
conseqüencia del empeño , y vínculo recíproco , que 
con ella tengo contraído á favor de la causa , y servi- 
cio de S, M. , (que Dios guarde) como hemos menes- 
ter , y á vos os guarde. 

Copia de carta de S. A. el señor Don Juan á la Santidad 
de Inocencio XL 



L 



BEATÍSIMO padre. 



íOS flagelos continuados con que de algunos añosa es- 
ta parte ha castigado la recia justicia de Dios nuestro Se- 
ñor á esta Monarquía Catolicísima , y en ella á rodo el 
Orbe christiano , han sido tales , y sus principales raíces 
tan manifiestas , que no dudo habrán , no solo llegado á 
los oídos de vuestra Beatitud , sino lamentádolos en el 
mayor grado. Ahora , Beatísimo Padre , me postro por 
medio de estos renglones á los santísimos pies de vuestra 
Beatitud , en tiempo que tengo los mios en los estrivos 
para dexar el retiro , en que la divina providencia me 
ha tenido hasta ahora , para encaminarme á la Corte, 
asistido , y amparado de la primer nobleza de estos rey- 
nos , y fieles vasallos del Rey nuestro señor , á volver 

por 



288 

por las causas de Dios , y suyas , que tan olvidadas han 
tenido los que mas desean apocarlas. Parto con la presen- 
te bendición de vuestra Beatitud , á quien suplico me la 
eche efe&iva ; pues mis acciones , y mis pasos no tienen, 
ni tendrán jamás movimiento , que no sea dirigido á la 
mayor honra , y gloria de Dios nuestro Señor, servicio 
de mi Rey , y bien de esta Corona , primera , y mas fir- 
me columna de la universal Iglesia , que prospere el Cie- 
lo con dilatada vida de vuestra Beatitud , su dignísima 
cabeza , qiianto yo su mas obediente hijo deseo. Zarago- 
za á 27 de Diciembre de 1676* 



FIN DEL QUARTO TOMO, 



SEMANARIO ERUDITO, 

QUE COMPREHENDE 

VARIAS OBRAS INÉDITAS, 
CRITICAS, MORALES, INSTRUCTIVAS, 

POLÍTICAS, HISTÓRICAS, SATÍRICAS, Y JOCOSAS, 

DE NUESTROS MEJORES AUTORES 

ANTIGUOS, Y MODERNOS. 
DALAS A LUZ 

BON ANTONIO VALLADARES 

de Sotomayor. 

TOMO QUINTO, 




MADRID MDCCLXXXVIÍ. 

POR DON BLAS ROMÁN, 

Se hallará en las Librerías cíe Bartolomé López, Plazuela dfi 

Santo Domingo , y en la de López , calle de la Cruz, 

y en los puestos del Diario. 

COK PRIVILEGIO REAL. 



VISITA 

DE LA ESPERANZA , Y EL TIEMPO. 
DIALOGO 

En obsequio de la verdad , y convencimiento de las 
calumnias , que fomenta la malicia á las justas 
curaciones del Señor Donjuán de Austria , des- 
de su ingreso al gobierno de esta 
Monarquía, 



ADVERTENCIA. 

La Nota que mandó poner el Supremo Consejó 
de Castilla al frente del Tomo IV". de éste Periódi- 
co, sobre la precaución con que debe leerse la obra 
que comprehende^ es terminante igualmente á las que 
abraza el presente correspondientes al señor Don Juan 
de Austria. 

JCfn la Calle mayor del Deseo , mas cuidadosos que ca- 
suales, se encontraron ia esperanza , y ei i lefzffi i y 'ha- 
biéndose cariñosamente saludado como cor tesaros tan 
diestros , le suplicó la Esperanza , que la escuchase unas 
crueles aprehensiones. Movido el i hmpo de la amistad, 
y vencido del ruego, eligieron para la visjta el patio de 
los Consejos de Palacio, por ser este sirio ci ; rhas frecuen- 
tado deúa esperanza y y el mas ; conocido ád Tis;,?po. 

A 2 Son 



Son tan ligeros , que apenas se convinieron , quando 
llegaron ; y aunque fue la conversación muy secreta , la 
percibí toda , porque ya se sabe , que las paredes de Pala- 
cio oyen, 

Desahogando, pues t la. Esperanza unos suspiros, que 
tenian de voces los sonidos ,y de llanto ios acentos, im- 
pacientemente discreta, y discretamente impaciente, rom- 
pió en estas tristes cláusulas sus altos silencios. 

Esperanza: ¿ Que' es esto , Tiempo amigo? Te desco- 
nozco , y te veo. ¿ No eras tú el fiador de mis prudentes 
ansias , el consuelo de mis inquietudes, el alivio de mis 
sobresaltos , el remedio de mis temores , y el norte en la 
tempestad de mis males? Tú solo fuiste el juez de mis 
apelaciones , y la suprema sala de mis causas. Miraban 
anegados en llanto mis ojos las públicas calamidades de 
esta dominante Monarquía , y viendo que los males no 
sucedían , sino se heredaban , y que mas parecían me- 
ditaciones voluntarias del error , que calamidades con- 
tingentes de la infelicidad : juzgue prudente que tú solo 
podias , si no desacer la rueda de tanta eslabonada desdi^ 
cha, corregirla con tu providente mudanza. 

No quiero obligarte al remedio con la triste relación' 
de lo padecido , sino con la alegre memoria de lo espera- 
do. No pretendo ser eloqúente en mis males , ni retórica 
en mis dolores. No merecen los errores eloqüencias , ni 
tengo por discreción , que se eternize lo errado en la sa- 
bia pluma de lo reprehendido ; porque si ha sido vene-, 
rada política , que se deben escribir los aciertos para 
fanfa , y los errores para justicia , sospecha no en va- 
no mi temor , que de las ambiciones políticas altamente 
reprehendidas, y hermosamente acusadas , toma nuestro 
mal genio mas el camino, que el escarmiento. 

Ahogue mi dolor en el capacísimo golfo de mi pecho 
jantae injurias á cielo y mundo , á lo temporal y eterno, á 



5 

lo moral y político , y á lo sacro y profano. Esconda mí 
discreción , y mi respeto en el sepulcro del olvido, los in- 
decorosos instrumentos de ruinas tan invencibles. Quiero, 
ó Tiempo mió , engañar lo pasado con lo futuro. No pre- 
tendo entristecerme, sino engañarme. No busco la quexa, 
sino la medicina. 

A ti pongo por testigo , que registras los mas escon- 
didos movimientos de esta volante rueda del corazón 
humano. Tú sabes que no tenia mi dolor otra ancora de 
que aferrarse para no zozobrar en el mar alterado de este 
golfo político , sino es tú curso. Todos tus minutos 
eran mis altares ; todos tus instantes mis templos. Mas 
humos de sacrificios me deben tus aras , que yo te debo 
respiraciones 5 mas invocaciones , que yo alientos. Debes 
creer , que no eran mis voto3 supersticiosos , porque cul- 
tos de necesidad, aunque no sean tan hidalgos, siem- 
pre fueron verdaderos. No te pedia mi congoja mila- 
gros , ni que te parases como con Josué , ni que retroce- 
dieses como con Ezequías > solo te suplicaba corrieses ve- 
loz tu carrera, y que me cumplieses tu condición , pues 
profesas desigualdad. 

Np puede negarte mi dolor , aunque me roze en la 
cortesía , que fuiste tan sordo á mis clamores , que pare- 
ce fijaste el clavo al ardiente carro de tus luces. D'lqz. 
años (que si para tu luz son instantes , para mi desdicha 
eran siglos) paraste tu curso , sin dar paso á mi anhelado 
remedio. No se cómo tuviste ojos para mirar nuestros 
males. Estrañe' tu suspensión : porque si paraste por Jo- 
sué para una vi&oria ■> ¿quien te detuvo para nuestra rui- 
na? Pero no vuelen tan alto las quexas , que pretendan 
imprimirse en esas ojas azules. 

Menos desatento á mis miserias , me prometiste el 
remedio á 64c Noviembre del año pasado de 1675 , me- 
jorando con la aurora de una mañana , los ocasos de dos 

lus-^ 



6 

lustros. Amaneció Madrid con dos soles , siendo verdad 
lo que lisonja en Tácito , que se vieron dos soles al en- 
trar en Roma Augusto. Alumbró el sol político de S. A. 
á esta grande Corte con aparatos de deidad hermosa, 
pues á su vista resucitaban los ya difuntos corazones. 
Derramóse en los pechos tanta alegría , que se perdió- la 
tristeza deja memoria. Embarazaba el gozo á el discur- 
so , y hacia la voluntad oficios ele. entendimiento. Aquí, 
Tiempo , n>e quexo de tu engaño, y aunque sea, indiscre- 
ción, enojar á quien es menester , puede mas ía justificación de 
mi que xa , que la necesidad de mi política. . 

¿Si habías de arrebatarnos elrremedio, para que' le pre- 
sentaste á los ojos: ¡O compasión cruel í Mostrar que tie- 
nes medicina , para quitarla. Mejor nos estuviera el en- 
gaño de desahuciados, que la desgracia de- infelices. Al 
mirar incurable nuestra llaga , no procuráramos la me- 
dicina. La aprendida imposioiiidad de sanar , nos obli- 
gará á la resignación de morir. Supiéramos que moria- 
mos de mortales, y no de infelices. ¿ Quie'n da una joya 
para arrebatarla? ¿Quien alargó el vaso para derramar 
el antídoto? ¡ O Tiempo riguroso ! pues anochecernos tan 
arrebatadamente la medicina , ó fue despreciar nuestros 
males, ó duplicar nuestras muertes. 

Arrepentido sin duda de esta fundada quexa , dis- 
pusiste con providencia sabia, queá 22 de Enero de este 
año amaneciese en esta Corte fixo aquel sol , entonces 
errante , -ya en este deseado_trono. Correspondiste fiel á 
mis ansias; pero no has desempeñado caoalmente mis 
votos. 

Entró S. A. con el aplauso igual al deseo ; y concebí 
de su alta mente , y soberana idea , la salud universal de 
esta enferma Monarquías quedando con sus primeras li- 
neas mejorada mi Esperanza, pues siendo tan grande el 
achaque , empezó á ser mayor la medicina* 

No 



7 

No he depuesto este fixo di&amen ; pero en la inti- 
midad que profesamos , y en la comprehension que de mí 
genio tienes , fuera imprudencia negarte, que soy melin- 
drosa. Ya sabes , que los rumores me asustan , las quexas 
me impacientan ; las dudas me sobresaltan , y los rece- 
los me ahogan. Conozco mi fragilidad ; pero no es 
remedio á mi flaqueza mi comprehension , pues no fue- 
r i humana Esperanza , á no vestirme de tan caducas 
libreas. 

Hasta aquí, Tiempo amigo , te he invocado piadoso; 
ahora te necesito discreto. No pueden los rumores que- 
escucho alterarme 5 pero son poderosos para entristecer- 
me. Despreciándolos como falsos , me sobresaltan como 
peligrosos ; no me vuelven infiel , sino recelosa ; no me 
mudan , sino me inquietan : tan obscura es mi enferme- 
dad , que huyéndose de mi juicio , se concede solo á mi 
dolor. Vivo en una conjurada complicación de dudosas 
oias , y estoy firme y alterada , sosegada y inquieta, 
turbada y pacifica, segura y recelosa. No se si acertare 
á explicar mi complicación. Me parece que siendo muy 
difícil para el asenso, soy muy fácil para el cuidado. Ten- 
go para mi quietud la constancia, y para las contingen- 
cias una astuta providencia. 

Esta alterada y maligna complicación de reñidos hu- 
mores , nace de mi fácil , y achacosa complexión. No pue- 
do esconderte , que soy tan medrosa como muger. Si pi- 
do á mi entendimiento , que me destierre la vanidad de 
mis sustos , me responde que ya lo manda; pero que ha 
siglos que la voluntad le ha negado la obediencia. Si su-. 
plico al corazón no me ahogue con sus sobresaltos se 
excusa con decir , que mal puede amar sin temer. Si rue- 
go á la memoria no me ahogue con lo pasado , me dice 
que no puede borrar lo que á tanta costa escribió. Si 

pi- 



pido á ía Fantasía que no me encienda , se escusa dicien- 
do, ¿que si no apago la hoguera para que' acuso la llama? 
Si baxo á los sentidos exteriores , tampoco los hallo com- 
pañeros , sino Fiscales : tan combatida respiro , que solo 
se que vivo, porque siento. 

Ya que he delineado mi achaque , diré' en borrón 
la raiz, que presumo de tanto accidente. Estoy firme y 
constante , porque del soberano entendimiento de S. A. 
prudentemente concibe mi idea , quanto de su idea- 
do Cyro escribió en Xenophonte la lisonja. Es Principe 
tan excelente en prendas , que no puede pintarse , por- 
que no puede comprehenderse > y excede mis colores , por- 
que excede las esperanzas. 

Pasando de lo que conozco á lo que escucho, me asus J 
tan ios rumores que corren ; y aunque no pueden derri- 
barme , se conjuran á combatirme. Oygo decir , que en 
desterrar á la Rey na nuestra señora , obró mas el poder , que 
la razón i y quj arrepentidos, volverán á la Rey na al Gobier- 
no, Que lo público no se ha remediado ■> que los señores afee- • 
tos , viven sobre disgustados , quejosos. Que no ha beneficia" 
do a sus leales afeólos. Que es muy alto su espíritu para las 
humanidades del Gobierno, Que pues no ha hecho justicia , no 
debia de haber delitos ; y para decirlo en compendio, que 
corre el mismo tiempo que el pasado. 

Congojada con estos infieles rumores , que aunque ' 
no me persuaden , me enfadan , y aunque no me con- 
vencen , me alteran , busco en tu amistad amparo , pues 
eres mi único patrocinio. A tí te ofende la queja : pues 
querer confundirte con el tiempo pasado , ni lo tolerara 
tu justicia, ni podrá disimularlo tu paciencia. Reveíame 
un poco tus futuros , y merezca la grandeza de Ui-causa, 
y la compasión de mi inocencia , que me descojas los 
largos lienzos de tus arrebatados minutos. Ya conozco, 

que 



9 

que he andado en la relación prolixa, y en la súplica osa- 
da , y indiscreta > pero no estragarás , que siendo la Esj? 
peranza , sea importuna. 

Tiempo. Bien sabes , Esperanza amiga, que no tienes 
otro fiador para tus deseos , ni otra hechicera deidad pa- 
ra tus votos , que á mí. Mis altares están llenos mas de 
tus importunidades , que de tus sacrificios ; pero yo te 
he disimulado lo importuno por lo atento , y lo impa- 
ciente por lo devoto. En invocarme ahora procedes co- 
mo discreta j en asustarte obras contra mí como ti- 
rana. 

Quiero desmentir la vil condición , que me prohijan 
los hombres. Todos se quejan del Tiempo , y soy tan 
atento cortesano , que quejándose de mi sinrazón , y de- 
biéndosele quitar para castigo , se le doy para el arre- 
pentimiento i queja mas irracional ñola ha escuchado el 
Sol desde que conmigo nació. 

Yo soy la vida , y la medicina de los achaques incu- 
rables. Lo que no puede curar la razón , lo sana el Tierna 
po. Tan poderoso amigo soy de la naturaleza , que poc 
aliviarla me he introducido casi idolatradamente en la 
jurisdicción de lo sagrado ; pues los oidos , que no pa- 
cifican los mandamientos divinos , los sepultan mis ins- 
tantes. Mas venganzas y delitos se han ¿exado por mí, 
que por Dios. 

Los dolores y tristezas no se rinden á resignacio- 
nes , sino á minutos , pues puede la conformidad estor- 
bar las impaciencias , pero no los dolores. No ha podido 
Séneca con todas sus discreciones enjugar unas lagrimas, 
y las seco yo en veinte dias. Los remedios de la fortuna 
del insigne Tetrarca , como medicinas especulativas , se 
imprimen solo en el papel. Las mías , como prá&icas , se 
estampan en el corazón. Yo soy , como temporal Monar- 
ca de esta vida , el arbitro dueño , que pone entredicho 
Tom. V. B á 



10 

á la miseria , y cesación á la fatiga. Aún quando mato, 
bago beneficio , pues traspaso á lo inmortal lo cadu- 
co , y niego lo temporal , para introducirlos en lo 
eterno. 

-i- Á mi incesable curso debe el mundo su perpetuidad, 
los astros su luz , y las miserias su fin. Todos los mortales 
representan en mi grande teatro su papel por mí j por- 
que los doy los vestidos , aunque no sea autor. Tan be- 
néfico soy , que no puedo hacer mal. Que'xanse de que 
los quito las vidas ; y no advierten , que á ser eternos mis 
cursos , fueran inmortales sus miserias. Tanto favorezco, 
haciendo que mueran , como asistiendo á que vivan ; y 
á la luz del desengaño , mas favorezco con el sepulcro, 
que con el aliento 5 pues siendo favor dar la vida para 
merecer , es mayor dar la muerte para reynar. 

Idólatramente ciegos acusan mis altares , llenándolos 
de impiedades en vez de respeto $ y equivocando las in- 
jurias con las veneraciones , quando me invocan , me ye- 
ren , y quando me sacrifican , me infaman. Ya me lla- 
man traidor , ya alevoso , falso , infiel , mudable , en- 
gañador , y embustero 5 y otros mas torpemente cie- 
gos desesperan de mí, sin conocer , que de mí no hay 
apelación. 

Aún los que me miran con mas templanza , mal ob- 
servantes de mis pasos , llaman á mis precisos baybenes 
errores , á mis mudanzas alevosías > y á mis inquietudes 
traiciones. Tanto tiene esta quexa de indiscreta, como de 
atrevida. Tan necios los vuelve el dolor , que los obscu- 
rece el discurso; pues á ser fixo, no fuera Tiempo. Tan 
imprudentes , y atrevidos son , que aún la necesidad ine- 
vitable que tienen de mí , no los ha movido á corte's ve- 
neración. 

Extrañarás que me haya quexado, siendo el maestro 
de toda la prudencia humana 5 pero es tan justificada mi 

, que- 



II 

quexa , que aun con toda mi discreción , no he sabido 
disimularla. No pretendo ahora desvanecerla , que fuera 
impiedad á tu hidalga ansia dilatarte la medicina 5 y mas 
necesitan de compasión tus miserias , que de venganza 
mis injurias. 

Dexára yo de ser Tiempo si faltara al orden. Por el 
responderé' á tus ahogos en común , baxándome después 
á lo particular. Fia de mí , que te he de satisfacer , por- 
que es falsario de la prudencia quien desespera de la me- 
dicina. En lo general debías quedar satisfecha con acor- 
darte, que ya he hecho lo que habias tanto anhelado. Ya 
he desempeñado tu Esperanza , pues gozas en amada po- 
sesión á S. A. 

Aquí, Esperanza , te has de parar un poco, y cortar 
las alas á la impaciencia ardiente de tu vuelo. Si quieren 
tus ansias atropellar mis carreras , y deslabonar esta fir- 
me cadena de arrebatados instantes succesivos , no mere- 
cerás compasión-, sino cárcel ; no te responderé' comoá 
discreta , sino te despreciare como á loca. 

Tu hijo , que es el deseo , hereda el ardor de la ma- 
dre. Anhelas al remedio de esta fatigada Monarquía ; y 
aunque en desearlo eres cuerda , en impacientarte por 
no verlo executado eres loca. La prá&ica te habrá adies- 
trado (quando desprecies los oráculos de la Filosofía) que 
para llegar á las Indias , necesitas vencer los mares. Si 
pretendes llegar al fin sin costa de venta ni fatiga de 
camino , eres Ateísta de lo político y humano , por- 
que no hay fin alto , que no tenga muy largas las 
jornadas. 

Bien pudiera convencerte con exemplos de historias, 
y accidentes de Monarquías 5 pero quiero reducirte con 
tus armas. Si lloras el tiempo pasado , tan envuelto en 
miserias , que se habia perdido hasta el vocablo de las di- 
chas j y si confiesas que el desorden de diez años habia 

B 2 he- 



12 

hecho el error costumbre , y el desacierto ley , ¿ cómo 
pretendes que años convalezcan á minutos , y que se re- 
paren lustros á instantes? Una síncope de dos horas pide 
para convalecencia meses 5 mira si peste de años pedirá 
para convalecer siglos. 

Siempre ha pedido mas largos espacios el reparar, 
que el hacer. Seis dias gastó Dios en todo este mundo pa- 
ra hacerle , y treinta y tres años para repararle. En siete 
años labró la Magestad del Templo Salomón , y en le- 
vantarle gastó quarenta el Príncipe ZorobabeL El repa- 
rar tiene doblada costa , que el hacer 5 porque tiene la 
costa del gasto, como si fuese de nuevo 7 y la dificultad de 
poner en orden lo arruinado. 

No tienes sin duda penetrado todo el mal que has pa- 
decido. Disculpa tienes , porque las congojas del esperar, 
te eclipsarían las luces de tu comprehension. 

Has de saber, que no estaba la Monarquía moribun- 
da T sino muerta. Ya estaba el enfermo en el atahud ; solo 
había la diferencia de que no estaba sepultado. Estaba 
visible en el escandaloso y y triste expe&áculo ; nada fal- 
taba al funeral de sus exequias, sino es los epitafios á Jas 
honras. 

Compadecido del clamor de algunos buenos (que 
siendo buenos serian pocos) , dispuse que viniese S. A. 
á probar el poder de su real mano , resucitando á este di- 
funto. Bien se' , que aquella real comprehension antevio 
la invencibk dificultad , y su pundonor juzgó mas dig- 
no de su nombre aventurar su alto concepto y que escorn 
derse al remedio público. ¡O sacrificio sin aras , y sin 
exemplos! Exponerse á que la sinrazón le censurase de po- 
co poderoso , porque ia humanidad no le procesase de po- 
co atento. 

Embarcó su dorada fama en el dudoso baxel de la 
contingencia , y tomando el pulso al gobierno , hallaron 

sus 



*3 

sus ojos que no discrepaba de lo que tenían pulsado sus 
conceptos. Reconoció , que las in vicias resistencias de 
un achaque antiguo pierden el respeto aún á las eficacias 
del Antimonio j y llorando, para resucitar á este Lázaro, 
mandó revolver las piedras de su sepulcro. 

Registró los reales Herarios , y hallólos sobre consu- 
midos empeñados j la real Hacienda vendida j S. M. co- 
miendo la vida , que aún no goza 5 los hombres de cau- 
dal, unos apurados, y no satisfechos, y otros que de muy 
satisfechos lo tienen todo apurado ¿ los mantenimientos 
al precio de quien vende las necesidades 5 ios vestuarios 
falsos como exóticos , ó tan excesivos , como vendidos 
de la codicia de un extrangero , que no halla resistencia 
á su engaño > el comercio con el nombre de Españoles, 
pero con intereses nacionales 5 los puertos maritimos con 
el muelle para España , y la mercadería para fuera , sa- 
cando los extrangeros los frutos para volverlos á reven- 
der beneficiados, engañando dos veces , y tanto en la 
vuelta , como en la saca 5 galeones y flota pagados á 
costa de España, pero alquilados para los tratos de Fran- 
cia, Holanda, y Inglaterra 5 el Mediterráneo sin gale- 
ras , ni baxeles; las ciudades, y lugares sin riquezas , ni 
habitadores 5 los castillos fronterizos , sin mas defensa; 
que su planta , ni mas soldados , que su buen terreno; 
los campos sin labradores 5 la labor pública olvidada ; la 
moneda tan incurable , que es ruina si se baxa , y es 
perdición si se conserva ; los Tribunales achacosos ; la 
Justicia con pasiones ; los Jueces sin temor á la famas 
los puestos como de quien los posee , habiéndolos com- 
prado ; las dignidades hechas herencias ó compras ; los 
honores tan vendidos en pública almoneda , que solo ha 
faltado la voz del pregonero ; letras y armas sin méri- 
to, y con desprecio 3 las virtudes escondidas , como des- 
preciadas ; los vicios entronizados como favorecidos j sin 

más» 



*4 

máscara los pecados , y sin honor los delitos ; el real Pa- 
trimonio sangrado á mercedes y desperdicios} todo el do- 
minio del Rey reducido al suelo , y á los caminos } los es- 
píritus apagados á la vil tolerancia , ó á la violenta im- 
paciencia 5 las campañas sin soldados ni medios para te- 
nerlos j las armas sobre mal asistidas omisas , y con visos 
de no seguras j los cabos procurando vivir mas que me- 
recer} los soldados con la 'precisa tolerancia, que pide 
traerlos desnudos , y mal pagados 5 los Holandeses arre- 
pentidos 5 Orange dudoso } el Francés como vi&orioso 
atrevido } el Emperador defendiendo con nuestros teso- 
ros sus dominios } los Potentados coligados á ios intere- 
ses de sus paises } Italia sobresaltada á la vecindad del 
France's en Sicilia , vambaneando entre su inconstancia y, 
su riesgo 3 los Pontífices como temerosos neutrales } In- 
glaterra acechando sabia el fin de la comedia } y final- 
mente , sin reputación nuestras armas , sin crédito nues- 
tros Consejos , con desprecio los exercitos , y con descon- 
fianza todos. 

Detente un rato , Esperanza , en los colores de esta 
verdadera imagen , aunque fea , y verás si necesita de 
todo el poder de mi brazo un contagio tan esparcido, 
que ocupa todos los civiles, y políticos huesos : ¿ si tan- 
tos achaques piden tan largo tiempo para comprehender- 
ios, que pedirán para remediarlos? 

No puede la comprehension labrar moneda } no se 
labra con discursos , sino con metales. No dieron el di- 
vino ingenio de Platón j ni el mas que humano de Aris- 
tóteles en sus Repúblicas arbitrios para hacer tesoros, 
sino es para conservarlos. No se pueblan las campa- 
ñas con discursos , sino es con tesoros. Sirve el dis- 
curso para la reda administración de la campaña } pe-» 
ro sin oro , no puede formar esquadrones la mas capaz 
providencia. 

En- 



1$ 

Entró S. A. en oportunidad tan fatal, que ya había 
tocado á marchar el despierto Francés. Quantas preven- 
ciones pudieron caber en nuestra desprevención , hizo su 
esfuerzo , y obró su cuidado ; pero como los socorros mi- 
litares para ser defensas , y no gastos , penden de las an- 
ticipadas providencias , no pudo remediar su cuida- 
do el descuido pasado de no haber ido el socorrió á 
tiempo. 

Ni' ha sido culpa ni desgracia suya las plazas perdi- 
das. No es mi ánimo fiscalizar á los que las han defendi- 
do 5 porque aunque todo lo revelo , es después de muy 
rogado. Han corrido felices las Lises , porque has de sa- 
ber , que para vencer ahora los Franceses, ttaen en sus 
tropas unos soldados , que no conoces. 

El mas valiente capitán para vencer, debe haber ven- 
cido. Mas vi&orias ha dado la fama , que la valen tia. 
Al mundo no le manda la verdad , sino es la opinión. 
Solo en el cielo manda la verdad en conocimiento de luz. 
Al rumor de un exercito triunfante se alistan quan~ 
tos pretenden hacer fortuna. Los Romanos conquistaron 
á todo el mundo , porque habian vencido el otro medio. 
Las primeras victorias fueron empresa de su disciplina, 
las segundas fueron dichas de su fama. Solo á los Españo- 
les y Cartaginenses dominaron con porfiado tesón, que á 
los obstinados Saxones , quisieron mas no conocerlos que 
conquistarlos. 

A las primeras lineas de su Imperio necesitaron de 
sus seis ilustres Reyes. (No merece este número Tarquino, 
mas por la alevosía contra Turno, que por la violencia 
contra Lucrecia.) Estos al color de su osadia , y á destre- 
za de su providencia , compusieron un rostro de Monar- 
quía de facciones tan encontradas , como naciones entre 
sí enemigas. Pero ya extendidas las columnas de su do- 
mi- 



\6 

minacion en el feliz Augusto , mas vencían con los respe- 
tos , que con los soldados. 

Al osado Atila , á quien solo hizo Monarca su atre- 
vimiento , se le juntaron en ia injusta invasión de Italia 
trescientos mil hombres , sin mas sueldos de paga , que 
la presumida Esperanza de sacos y presas. Es tan pode- 
roso en los mortales el amor á la codicia , que alista en 
las vanderas triunfantes tantos interesados como hom- 
bres (si hay distinción entre hombres, y interesados). No 
niego al Rey de Francia su militar valor , aunque no de- 
cidiré' por justa la pretensión de sus armas , ni firmare' el 
^duelo de retar á un niíío ; pero mas consisten hoy sus 
duelos en su adquirida representación , que en su pericia 
militar. 

Sobre diez años de cimientos há que labra Francia ei 
derramado crédito de sus vi&oriosas vanderas ; y no pue- 
do yo borrar en un dia dos lustros de fama. Yo tengo, 
sin ser delinqüente , la culpa de no habérsela borrado 
S. A. por quanto no le he dado tiempo suficiente , pero 
yo juro enmendarme. No esperarás mucho mi palabra, 
que bien veloz soy en mi carrera. 

Los sabios saben , que solo yo lo puedo vencer 
todo; y S. A. como tan discreto, ha puesto en mí 
ías medidas de su poder. Vuelve la vista al valeroso 
Constantino, y verás que mudar á un imperio la cara 
lo puede empezar la humana industria > pero solo con- 
sumarlo la suma providencia. Este insigne pecho triunfó 
en Pontemol del insolente Magencio , y de todo el Occi- 
dente , ayudando á su viftoria el Tiber con sus olas , y 
habiendo rendido las murallas de la soberbia Roma, le 
juró Emperador el Pueblo ; pero ni pudo vencer los in- 
tereses del Senado , ni ser Emperador en el Gobierno. El 
ir á fundar sobre las ruinas de Vizancio su celebrada 

Cons- 



Constantinopla , ya deshecho el porfiado Licínío , no 
fue vanidad > como murmuraban los necios , sino alca 
política , que solo penetran los muy avisados. Fue un 
fugitivo discreto , que por no aventurar consigo su po- 
der , dexó que hiciese yo con mi carrera lo que fuera im- 
posible con su espada. Mate' en breve tiempo á los Sena- 
dores , y por haberse fiado de mí , le jure' en Roma acla- 
mado Emperador. 

Es alta discreción pesar las medicinas y los humores, 
y penetrar el exceso de sus cantidades j porque excedien- 
do el humor á la medicina , no purga , sino empeora ; y 
estando muy dominantes los males , solo sirven los re- 
medios , de que se averigüe que son inútiles. Nunca fue 
prudencia intentar lo muy arduo de conseguir. Querer 
curar repentinamente la Monarquía , fuera despoblarla, 
porque la mayor porción yace enferma. A este inevitable 
escollo se arrima otro mayor , y es • , que idolatrando el 
achaque, y con resistencias >á la curación , no solo va 
la medicina con sospechas de ociosa, sino con señales 
de aventurada ; y en averiguando un Príncipe , que no 
se cumple lo que decreta , bien puede arrojar el sello 
real por la ventana. 

Descendiendo de estas generalidades á las Individua* 
ciones de los rumores , que te asustan , verás con. razo- 
nes caseras , ( como conferencia de visita , y plática de 
sala ) quán vanas son tus ansias , y quán irracionales las 
quejas. 

La primera es , que desterrar á la Reyna nuestra se*- 
ñora y fue, violento efe ¿lo del poder , y no decreto de la ra- 
zón. ¿Cómo acertará en el cargo , quien hasta los voca- 
blos ignora? ¿ Cómo llaman (con torpe ignorancia , y 
maliciosa irreverencia ) destierro , lo que es cláusula d© 
testamento de un Rey , y esposo ? A dos Magestades 
ofende este crimen y á la reda disposición de una Mages- 
Tom.K G ' tad 



II 8 

tad muerta 5 y á lá amante obediencia de una viva. No 
discurro tan civilmente de su alto respeto , que mirara 
los decretos de su amado esposo con quejas de destierro, 
sino con veneraciones de oráculo. 

Aún en los plebeyos -mas populares hace fuerza de 
edi&o la insinuada voluntad de un difunto. Muchos se 
atreven á desobedecer á los vivos, pero ninguno á los 
muertos- Nuestro Rey y señor Felipe 1V.° ordenó v que 
la Reyna nuestra señora escogiese ciudad á su gusto, 
entrando nuestro Rey y señor Carlos II. al Gobierno, 
No ha necesitado nuestro Rey y señor , como ñel hijo, 
demandar se observe este decreto, porque intimar su 
observancia , fuera suponer delinqüente resistencia. 

Ahora exclama mi respeto contra tu iniquo vocablo, 
¿Cómo llamas destierro un orden de un Rey di- 
funto,, una cláusula de testamento , un destino político 
preciso , y un pra&icado decreto ? Si aún no te de- 
ben las cenizas reales atención , mal presumo de tu 
lealtad. 

¡ Ó , cómo no repara tu civilidad , que por agraviar 
fantásticamente al hijo , injurias altamente á la madre í 
Mayor delito es faltar á la obligación , que á la volun- 
tado con que por atribuir al hijo una no cariñosa re- 
pulsa , admites en la madre una pretendida inobe- 
diencia. Qual será mas ^ faltar al cariño , ó al precepto. 

Y si pretendes , que el cariño á las madres sea obli-í 
gatorio en los hijos , no pretendo violar los amores y 
respetos naturales 5 pero quiero aclararte sus obligaciones. 
Los cariños en los Reyes son atenciones , y estas iguala 
mente se salvan en las distancias , como en las presencias* 
¡Pobres de las aficiones de los mortales , á no poderse 
amar , y estimar los ausentes ! 

Si no penetras el motivo de este justificado decreto, 
entre muchos escondidos , que la discreción los sabe , y 

la 



la política los respeta y te diré' uno llano para discursos 
del vulgo. 

Habiendo de casar nuestro Rey y señor , y siendo 
forzoso haber Rey na reynante , ni las angustias de 
Palacio y ni las resoluciones de lo político han podido ca- 
sar Reyna politicamente viva y muerta. Para hacer este 
casamiento-minea ha encontrado Cura la razón de Esta- 
do. Si Francia tai vez las ha admitido , es porque no ad- 
mite zelos en lo político su gobierno > pues mas van á sii 
pais las Rey ñas á ser fecundas y que á ser compañeras 
de las Coronas. Parten con las Reynas el lecho , pero 
no el dominio. 

Justamente me rio deL imputado arrepentimien- 
to , del desvio , y la facilidad de volver ai Gobierno» 
porque entrar rasgando las hojas de un testamento de un 
Rey y padre , ni cabe en las fidelidades de hijo r ni en 
¡as atenciones de otro , sobre hijo , real vasallo j ni me per- 
suadiré á que la Reyna nuestra señora lo admitiera, 
porque fuera imponer un borrón en su fama de que olvi- 
daba su amante memoria. 

No ha tenido en nuestra ruina culpa r pero mal se 
negará la desgracia. Ha sido malicia del hado , mas que 
delito de entendimiento. Para esta suerte de sugetos 
desgraciados , te quiero revelar una escondida polí- 
tica. 

No se puede negar , que hay desgraciados r no por- 
que reyne esa mentida idolatría de la fortuna , sino por- 
que así lo gobierna dentro de sus cortinas la Providen-' 
cia. Allá barajan las estrellas de suerte los sucesos r que 
á medios muy prudentes corresponden fines lamentables, 
y á resoluciones casi temerarias progresos muy fe- 
lices. 

Esta no penetrada contrariedad , que obligó á mu- 
chos espíritus del. siglo á juzgar , necios , que no se ocupa- 

C2 ba 



30 

ba Dios en atender á nuestros accidentes mortales , conven- 
ce con claridad , que no solo los mira , sino que los go- 
bierna ■■> porque es preciso confesar una fuerza superior 
oculta , que insensiblemente guia los sucesos contra los 
medios naturales , desvaneciendo las prudencias para hu- 
millarlas , y enmendándolas imprudencias para socor- 
rerlas. 

Hombres hay , por cuyos sucesos parece que bata- 
lian los Astros^ como por De'bora pelearon contra Sisara 
las estrellas. Otros hay tan infelices , que parece tienen 
asalariadas las desgracias. Hermanos eran Guisa y Hu» 
mena en la sangre , sin ser parientes de la fortuna. Con 
los mismos esquadrones y disciplina militar , que triun- 
faba Guisa , se -perdía Humena. Mas dudoso se hubiera 
mostrado Marte, á haber litigado el grande Enrique IV.° 
la Corona con la fortuna de Guisa. Desde que Guisa es- 
piró , empezó Enrique IV. á reynar. 

Vegencio desea al Capitán afortunado , y Aristóte- 
les al Medico , y Príncipe dichoso. Es remar contra el 
agua baxel sin velas , caminar contra la fortuna $ y entre 
agua y baxel , quien camina contra su estrella se rinde, 
y no anda , se fatiga , y nunca llega. 

Una de las mas advertidas máximas , que deben 
gastar los Príncipes , es no fiar las acciones públicas 
de sugetos desafortunados, aunque sean beneméritos* i 

Asusaron á un Procónsul de África en el Imperio 
del astuto Tiberio de muchas desgraciadas campañas. 
No podia obscurecer la verdad de la acusación , por ser 
notorias las ruinas , y buscó por Abogado á su destino. 
Entró á orar en el Senado , y dixo: 

Yo confieso con dolor el abatimiento délas reales 
Águilas 5 cuyas alas han volado alienar de laureles el 
Orbe. Triste despojo de los Barbaros han sido las Roma- 
nas señas, pues poblaron las campañas no tanto de 

núes- 



21 

nuestros cadáveres , como de nuestras afrentas ; pero 
nunca me probarán mis e'mulos , que yo faltase á las dis- 
ciplinas militares. A mi orden tocaba la batalla , y al 
hado la vi&oria. Como fuera delinqüente en faltar á lo 
uno , en que tenia dominio > no pude ser culpado en 
faltarme aquello de que no soy dueño. No triunfaron de 
mí los enemigos , sino los hados. Vencióme la fortuna, 
porque nunca pude alistarla en mi vandera. 

Atento el Senado á la defensa , que era verdade- 
ra , remitió la decisión á Tiberio , que escuchaba , y 
dixo así : 

Crueldad fuera castigarte por lo que no eres delin- 
qüente. No eres dueño de la fortuna , y no merecen los 
desgraciados castigos , sino compasiones. Pero de la suer- 
te que fuera crueldad castigarte por tu desgracia , será 
mayor impiedad que padezca la pena de tu desgracia la 
República. Inhumanidad fuera decretar severidades con- 
tra infiuxos , en que no eres delinqüente ; pero mayor 
fuera permitir otra vez á tu mano las vanderas para pu- 
blicar ruina : pues por escusar á un miembro inocente, 
castigáramos á todo el cuerpo mas inocente, que es la 
República. Para este grande todo , nó son disculpas los 
hados, porque sabe su elección hacer y buscar dichosos. 
Variando los sugetos , borra los infiuxos. El Senado, 
pues , te absuelve de tu desgracia > pero no es tan tirano 
de su patria , que permita que sea castigada con las mi- 
serias de tu estrella. 

Es arruinar la gloria pública hacer tema de continuar 
los oficios en los infelices. En siendo conocidos , deben 
ser desviados , j y no será muy costoso desviar á un des- 
graciado , pues también su estrella ayudará á el desvio. 

La segunda quexa es: Que lo público no se ba remedia* 
4o» Esta vana quexa , con la pintura general de los males 
que hay que remediar, ó por mejor decir , de los males 



22 

irremediables , estaba desvanecida ; pero tocare' los dos 
exes principales , que son dignidades y alimentos. De 
ios oficios no te que xas ,. porque los miras dados , y 
no vendidos ,, empleados en el me'rito ,, y no en el 
cariño.» 

De los alimentos te querellas ,, y no me admiro , por- 
que las necesidades, no son buenas cortesanas. No hay 
estomago vacio , que pueda respirar voz cortes * ni ham^ s 
briento alguno se ha satisfecho por mas que le persua- 
dan las miserias de la gula , y las felicidades de la absti- 
nencia.. Estos suspiros son incurables t porque ei mundo: 
es una universidad de miserias. 

Confieso , que pocos alimentos han mudado preció? 
pero ío público está tan arruinado t que para remediarlo, 
se necesita deshacerlo. Sucede lo que en las. letras gasta- 
das para fundirlas de nuevo r que es necesario para fun- 
dirlas deshacerlas > pero sirve aquel poco ,. y gastado me- 
tal á su nueva fundición* 

Para fundir esta nueva Monarquía se necesitan mol- 
des r materia , y artifices. El molde tenemos en S. A. > los 
artifices no se hallan 5 la materia no se encuentra. Dos ve- 
redas puede tomar el remedio > una pronta , y otra lenta* 
La pronta era deshacer todo lo hecho. La -flemática es 
no repetirlo. 

La prontitud de deshacerlo , más fuera aniquilar la 
República , que remediarla. Remedios donde son mas 
aventuradas las medicinas , que los achaques , mas son 
recetas de matar , que estudios de convalecer. En las re- 
beliones sucede, que no se castiga á todos, sino á los prin- 
cipales faccionarios; porque el castigar á todos , era que- 
darse sin vasallos. En esta sedición de humores, y políticas 
enfermedades, es forzoso seguir los pasos de esta cordu- 
ra > porque no será curar la Monarquía , sino dexarla 
desierta. 

A 



23 

Á lo mas que puede extenderse la sabia medicina en 
un cuerpo desahuciado , no es á darle vida , sino á entre- 
tenerle la muerte. Para dirigir la corriente de un rio á 
parage diferente, se necesita tomar Ja altura, tantearla 
tierra , y profundizar la madre , para que riegue , y no 
inunde. Sin estas forzosas prevenciones no será riego, 
sino diluvio. Arrojar repentinamente la corriente de un 
mar de desórdenes por otro camino, fuera anegar medio 
leyno. 

Ni toda la prisa es hija de la imprudencia , ni toda 
pausa de la cordura. Las individuaciones hacen vicios, ó 
virtudes las máximas generales. Para apagar una centella 
se necesita prisa. Para una dilatada llama , prudencia. 
Para el origen de los males es sabia la celeridad. Para 
su posesión es dofta la lentitud. Una sangría executiva 
es conveniente para achaques mozos? pero no para los 
ancianos. Desalojar con inferiores fuerzas un poderoso 
dominante exercito , no lo puede hacer la espada , sino la 
astucia. 

En el estrecho de Termopylas fatigó Leónidas un 
numerosísimo exercito de .Xerxes. Trescientos Lacede- 
monios le obligaron i decir al detenido Rey , que tenia 
en su campo muchos hombres , pero pocos soldados. No 
le vencieron el valor, sino con la sagacidad. Dexaronle 
que pasase el llano , y aguardáronle en el estrecho. No 
hubieran conseguido el laurel , si los .embistieran á to- 
dos juntos unidos y esquadronados. Para triunfar los 
pocos de los muchos, es preciso saltearlos uno á uno, y 
cogerlos en estrecho. 

Lo que mas te habrá asustado es esta falta pública 
ele pan , que i espaldas de S. A. ha introducido en unos 
Ja malicia , y en otros la inocencia. Derramaron voz de 
la baxa de la moneda , y bastó este imaginario susto i 
cerrar las troxes del rey no, y á transformarse en esteri- 

lí- 



lidades las abundanciasrNo es ctelínqüente S. Á. en que 
los maliciosos lo digan , y los candidos lo crean ; mas te 
admirará que algunos Ministros se pongan de la vanda 
del daño , y que se hagan cómplices con su tácito con- 
sentimiento de la maldad , quando no sean autores de 
la voz. 

Despacharon á algunos inferiores Ministros para con- 
ducir granos; y estando las troxes de muchos ricos llenas, 
entrando á regristar sus cámaras, no encontraron con 
el trigo , porque tropezaron con el escritorio. 

Quiero , Esperanza amiga , revelarte una reconcen- 
trada malicia , que habiéndola padecido , no la has pe^ 
netrado. Ha corrido tan ciego engaño en los que man- 
dan y obedecen , que tú has juzgado que te han im- 
perado los Reyes, Validos, y Presidentes. Pues has de sa- 
ber que no te han mandado los dichos, sino los panaderos, 
mercaderes y obligados. 

La primera insignia de la regalía es la tasa de lo pú- 
blico y y siendo esta regalía privativa de la Corona , in- 
sensiblemente la han usurpado , siendo su codicia edi&o,, 
y su malicia pragmática. 

Estos tres linages de gentes suben las monedas , los 
alimentos , y los vestuarios. Su interés hace la tasa, y su, 
libertad los aranceles. La necesidad , que no discurre mas 
arbitrios r que buscar medios para no padecerla , se ha- 
lla obligada á pasar por el arancel de su codicia , por- 
que no tiene otra tienda. Tan ciego ha corrido este de- 
sorden , que ha obedecido á la ley de los interesados la 
alta dignidad de lo soberano , haciéndole creer , que es 
precepto de la necesidad , la que es reflexión de su inte- 
rés. No me atrevo á decidir las causas de haber obede^ 
cido algunos Ministros á estos baxos órdenes i porque no 
es de mi jurisdicción condenar las personas , sino revelar 
las verdades ; pero te digo , que afirmes la atención f y i 

con- 



2 3 

consideres, que siendo tan zelosos de su dominio , han 
partido , y no con Júpiter su imperio. 

El remedio de los alimentos pende, como de raiz ., de 
los tributos. La suma de estos ha hecho pobres á Prínci- 
pes y vasallos ; porque es firme prá&ica , que los modera- 
dos sustentan, y los excesivos arruinan. 

Siempre ha tenido la real Hacienda Consejo j pero en 
las distribuciones no ha seguido consejo la Hacienda. 
Se ha visto el tribunal para el respeto , y no para el fru- 
to. Divídese el real Herario en tantos inútiles arroyue- 
los , que parece el rio de Xerxes sangrado en gotas , mas 
que en caudales. Anegándose esta real Hacienda en qua- 
renta mil hombres , que se sustentan de sus sangrias , ni 
hay hombres para las campañas, para los oficios, ni para 
los campos, ni la hidrópica sed de tanto diverso genio 
dexa una gota , que pueda correr ázia Palacio. Este abu- 
so se puede atajar para en lo futuro > pero no es remedio 
pronto, porque no se recoge lo usurpado, cautelando que 
no se usurpe , ni hay humana providencia que pueda co- 
ger el agua una vez vertida. 

La tercera quexa era , que hs señores antes afeólos , vi- 
ven quexosos. A este cargo responderé' templado , porque 
como temporal , se que el trato con los señores ha de ser 
melindroso. Yo los conozco , porque me conozco á mí j y ; 
algunos se ignoran , porque no me conocen , aunque me 
galantean. 

La fortuna mi hija , que no dá prenda de Vaide, do- 
ró las cunas á toda costa de los dueños. Ilustró sus venas 
de la amada joya de una altísima nobleza ; pero los suje- 
tó á una escrupulosísima censura. La misma sangre , que 
por su pureza y sutileza es madre de heroycos pensa- 
mientos , suele ser por lo sutil ocasión de afe&os incons- 
tantes. A todos ios mortales son muy variables las afi^ 
Tom. V. I) cio^ 



ciones , porque yo con mis minutos resfrio los mas en- 
cendidos afe&os ; pero á este acíiaque de mi genio arri - 
man los Soberanos el punto de no rendirse aún á sus 
mismas inclinaciones. Tan alterado es el golfo de las pa- 
siones en los juicios humanos, que hoy aprueban lo que 
mañana acusan , y mañana califican lo que hoy con- 
denan. 

Siglos há que escucho á los necesitados quejas de 
los poderosos , lamentándose de las desigualdades de for- 
tuna y naturaleza. Para los rudos es la queja justificada; 
para mi comprehension es indiscreta j porque son tan 
iguales los Soberanos , y los ínfimos , que no se distin- 
guen en la calidad de los pasos , sino en el impulso de 
los movimientos. 

Debes estimarme que te revele el escondido secreto 
de esta no penetrada igualdad. Has de saber , que nece- 
sidad y ambición, siendo de tan opuestas gerarquías, vi- 
ven con políticas iguales ; porque á lo que obliga la nece- 
sidad , fuerza la ambición. Los mismos remedios que 
obra por remediarse un necesitado , executa por mandar 
un ambicioso. ¡ Ó , alta reflexión permitida de los as- 
tros , para igualar en miserias Soberanos y plebeyos ! 

Los pasos de la necesidad son públicos. Los de la am- 
bición son mas secretos. No se distinguen en el camino, 
sino que á uso de Roma , caminando en público , dicen, 
que van incógnitos. La necesidad manda tan imperiosa- 
mente , que se roza en ser vil , importuna y lisonjera. 
La ambición es tan eficaz , que por conseguir lo que 
anhela, se sacrificará primero al ídolo de su conveniencia, 
que al altar de su fama. Esta violenta compañera tiene 
escondida la soberanía , y necesita grande nobleza de 
juicio para no degenerar en sus abatidos efedos. • 

Dexára de ser quien soy , si hablara de los señores 

con 



ff 

con universalidad ; pero me has de permitir , que no los 
individué , porque no nací para ofender , sino es para 
avisar. 

Ardió en algunos (después de una mal vista toleran- 
cia) la apagada llama de sus venas , y llamaron á S. A. 
para que tomase el timón de este fracasado baxel. Si pe- 
netraras los impulsos de llamarle , no extrañaras ahora 
las difidencias de seguirle. .. 

El motivo fue un Sombrero , impulso justo , pero 
personal y propio. Quien sufrió .mudo tantos agra- 
vios del común , faltó. impaciente al verse igualado de un 
particular. El amor propio no es muy limpio > el de lo 
público es siempre hidalgo. Vengar ofensas propias es 
antiguo pundonor de Soberanos. Sacar el rostro por las 
agenas es de finos. Quien consintió en las ruinas agenas 
silencioso , clamó por su venganza osado. 

Afectos movidos de cólera , pasión ó ira , no tienen 
mas perpetuidad , que el logro de su pretensión. La exe- 
cucion es su sepulcro , y el logro su arrepentimiento. En 
eso se distinguen pasiones ciegas , ó aficiones sabias. La 
verdadera afición vive después de lograda ; y la cegue- 
dad de la pasión muere al verse cumplida. Aficiones de 
venganza mudan, al conseguirse , de clima. Y quien 
anhela á vengarse, en vengándose se arrepiente. 

Nunca es constante el impulso de la voluntad , si no 
se mueve por la firmeza del bien. Sin su objeto nativo no 
será el a&o real ,- sino es fantástico. El mundo llama ai 
amor pasión , y yerra torpemente ; porque el amor es un 
dulce movimiento natural , y la pasión es un impulso 
violento , y una arrebatada exálacion , que se enciende 
de los vapores mal dirigidos del dolor. Y como nunca 
puede ser estable lo violento , sino lo nativo , permane- 
cen los amores como hijos de la razón , y se mueren las 
pasiones , como abortos de la ceguedad. 

b 2 ,Yo, 



28 

Yo , que con mi vigilante providencia he presidido 
desde mi Cuna la contingente rueda de esta hermosa fá- 
brica , he notado en algunos Príncipes mas movimientos 
en sus empleos , que circuios en mis pasos. En su origen 
fueron guerreros > en su altura pararon en odiosos j y en 
su declinación cayeron en hipócritas. Te reirás del deli- 
to , viendo que son mas amigos de gastar las ceremonias 
en sus casas , que en las Iglesias , y las adoraciones mas 
en los Palacios , que en los templos ; pero yo te correré 
las cortinas de esta oculta hipocresía. 

Los humildes son hipócritas acia lo santo ; los po- 
derosos acia lo político. Los unos fingen para comer > y 
los otros para mandar. Los primeros gastan su hipocresía 
en los templos : los segundos en los palacios. La ficción 
es igual , aunque desigual el fin. La hipocresía es esti- 
mada en lo moral , por el mas negro vicio dé la razón; 
pero en lo político es reputada por altísima virtud. Tanto 
pudo en Luis XI. de Francia, que ha hecho dogma su pro- 
verbio , de que : No sabe reynar , quien disimular no sabe. 
Tan poderoso ha sido el Florentin Machia velo , que ha 
querido introducir por canon este engaño. 

Como distintas estas hipocresías en los fines , son 
también opuestas en los medios ; porque la hipocre- , 
sía moral es fingir virtudes , y la política inten- 
ciones. 

Dias há que corrí esta disimulada cortina á mi ami- 
go Enrique IV.° el grande : amigo mió íntimo > pues 
amparándose mas de mis dias , que de sus tropas , me 
debió poseer por conquista lo que le tocaba por heren- 
cia. Este valeroso Príncipe , en el carte'i que fixó año de 
¡1593 de desafio contra España , era la querella de hipo- 
cresía por intentar casar Felipe II. á su hija mayor Do- 
ña Isabel con el Duque de Guisa , hijo del malogrado 
Enrique de Lorena 5 y siendo éste el oculto tjato r el 
~V pre- 



2~§ 

pretexto público fue la Religión católica , amparando 
con tesoros y esquadrones á Humena , cabeza de la liga; 
y haciendo baxar de Flandes al diestro Alexandro Far- 
nesio , Duque de Parma , quando admiró á Enrique. 

Es natural impulso de la grandeza inclinarse mas á 
mandar , que á obedecer ; porque todo soberano poder 
mira como indigna la sumisión , y delinqüente la humil- 
dad. Tan sospechosa se ve' entre los poderosos esta cau- 
sa , que obligó á decir á un malicioso sabio : Que no ss 
batallaba entre la nobleza por el bien común , sino por la pro- 
pia exaltación. La trompeta vocea lo público , y las tro- 
pas marchan acia lo privado. 

No seas tan imprudentemente lisonjera , ni tan ci- 
vilmente maliciosa , que juzgues ó presumas , que pue- 
de caber desvio en S. A. para los que nacieron con tan- 
tas obligaciones. Esa voz ha sido reflexión de la malicia, 
y no me deben tan poco sus honores , que los juzgue ca- 
paces de indignidades ; que no habían de echar bor- 
rones en su fama los que la galantean á tanta costa. 

Pero yo , que como viejo tengo tanto de malicioso,, 
te quiero revelar dos escondidas políticas , en que pue- 
den fundarse para derramar esta voz los descontentos; 
pero advierte , que te las digo por conjeturas r no por 
verdades. 

La malicia esparce lo que desea , y adivina lo que 
anhela. Creo que aspiran muchos á una fatal desunión; 
y para provocarla , pretenden introducir la difidencia, 
porque saben que solo dura la concordia lo que perma- 
nece la confianza. Dos ignoradas políticas fingen , que 
pudieron concurrir en la alegre fineza de llamarle , y en 
la triste discordia de desunirle. 

Llamar á S. A. para dexarle solo , fuera una delica- 
dísima reflexión de esconder la alevosía entre las corti- 
nas de la fineza , y la afrenta entre el trage de la honra: 

por- 



3 o 

porque discurriendo la cautela , que S. Á. solo no pue- 
de hacer firmes sus operaciones , ni remediar tantos ma- 
les , ó ya desesperado ó discreto , era hacerle imposible 
el remedio con su desvío, pues no habia de querer aquel 
real cre'dito , que la Monarquía se perdiese entre sus 
manos. 

Disimulada con la fineza de llamarle esta reconcen- 
trada malicia , lograban el amor de haberse mostrado 
finos por la causa pública ; y. la esperanza de su exalta- 
ción privada > porque habiendo de recaer en ausencias 
de S. A. el valimiento en alguno , ninguno se juzga así, 
ni el menos benemérito , ni el mas desgraciado. 

Son tan impenetrables los humanos corazones , que 
es difícil conocer quándo benefician , ó quándo agravian; 
porque el artificio de la política prepara la afrenta en la 
mesa de la honra. Yo se', que no me dexará mentir la 
mesa del gran Capitán en Saona con el Rey Católico, 
y el Rey de Francia. 

Estos tósigos preparados en honores , tai vez se lo- 
gran ; pero las mas falsean. Pretendió Enrique III. de 
Francia arruinar al dichoso y esforzado Guisa , ó por ze- 
lps de su valor , ó diferencias de su lealtad. Para conse- 
guir esta meditada oculta ruina , le confió la mas alta 
expedición , que pudo ocurrir en su Corona. Esta fue, 
que saliese al oposito al Barón de Dona , que baxaba del 
Rin capitaneando quarenta mil Tudescos , inundando 
la Francia en temores y estragos. Prometió Enrique asis- 
tir á Guisa con veinte cornetas de Caballería , y quatro 
Regimientos de Infantería , con intención de no cumplir- 
le la promesa , para que hallándose Guisa empeñado en 
la defensa, y desarmado , perdiera ó la vida peleando , ó 
la fama huyendo. Insigne jactancia derramaba Enrique 
de su sagaz arbitrio , diciendo muy confiado : Ahora me 
vengaré de mis enemigos con mis enemigos, j pero la atenta 

Pro- 



3* 

Providencia , que sabe castigar las falsedades alevosas, 

dispuso muy contrarios ios fines. Tomó Guisa la empre- 
sa , y con los esquadrones de sus vasallos , y amigos Lo- 
reneses deshizo á los Tudescos , y en afrentosa fuga se 
retiró con pocas reliquias el Barón de Dona. Llenó el 
teatro de Francia de admiración la victoria. Todos en su 
mente labraron estatua á Guisa. Entró en París con seis 
caballos. Turbóse la Corteen aplausos , y el Rey en ze- 
los. Miróse cercado fugitivo , y á no ser tan diestra la 
sagaz Catalina de Medicis, no se' si hubiera perdido Gui- 
sa en Blez la vida ; pues en este lance lograra fixar el 
clavo á la rueda , si (como dixo Farnesio) habiendo sa- 
cado la espada , hubiera arrojado la bayna. 

Mucho pueden contribuir los nobles á esta firme per- 
petuidad con lo sagrado de su unión ; pero esta inextin- 
guible hidropesía de mandar altera el mas leal corazón. 
¡Grande triunfo de la pasión es enamorarse mas de la fa- 
ma agena , que de la conveniencia propia] 

Salió Carlos VIII. de Francia inundando la Italia 
con su tropas. Los interesados confinantes , se estrecha- 
ron con una juramentada liga en Venecia , y decretaron 
resistir su entrada , ó en las estrecheces del Apenino , ó 
en las llanuras del Tarro , quando baxasen fatigados de 
escalar las maí domadas cumbres de los Alpes. El Duque 
de Orliens , que estaba con medio exercito llevándose las 
plazas del Ducado de Milán , sabiendo que los enemigos 
esperaban á su Rey en los estrechos de las cumbres , y 
en los llanos del rio Tarro , detuvo sus vanderas sin asis- 
tirle , gastando sus fuerzas en empresas tan inútiles, y 
poco gloriosas , como sitiar á Vigebano , y encerrarse en 
Novara. 

Fue tan reconcentrada la intención del Duque , que 
un tan diestro político como Comines , escribiendo el su- 
ceso, no penetró los fondos de esta voluntaria suspen- 
sión. 



3* . 9 

sion , porque la atribuyo con leal candidez al natural fio*- 

jo , y remiso del Duque. Yo descubrí después de años 
la alma de la suspensión > porque habiéndole hecho ocu- 
par el trono de Francia intitulándose Luis XIl.° descu- 
brí en él lo oculto de su intere's , pues mostrando en su 
corona las prendas de altivo, cuidadoso , y guerrero, 
mostró con estas calidades , que no habia sido dexar de 
servir á su Rey floxedad de su pereza , sino reflexión de 
su política, pues perdie'ndose Carlos sin su ayuda , se 
hallaba de los inmediatos á la corrona , y no tuvo valor 
para estorbar una ruina agena , de quien pendía su exal- 
tación propia. 

Gloriosa fidelidad pide no amar la ruina de quien 
con su pe'rdida, me trae ganancia, porque es costoso an- 
teponer el bien ageno al provecho propio. No hay mejor 
cambray para enjugar las lágrimas á un heredero , que el 
mayorazgo. Llamar á S. A. para asistirle , ha sido ac- 
ción de leal fineza j' buscarle para desviarse, fuera delica- 
dísima malicia. 

Tanto me debe el pundonor de los soberanos , que 
nunca creeré de sus fidelidades desatenciones , ni de sus 
cunas olvidos. Es ese fingido rumor una voz siniestra, 
que esparce la emulación para hacer á S. A. desconfia- 
do , á los nobles quexosos , y al vulgo inquieto. Yo 
te prometo, que si en esto hay engaño i yo te le descubra 
presto. 

El quarto rumor era : Que no había beneficiado á sus 
leales afeólos. Este cargo sobre ser fantástico, es injurioso 
y indiscreto, porque ó se quexan ellos , ó los estraños.Si 
ellos , no serán leales , degenerarán de finos , quando se 
deslizaren á interesados. Si los estraños , no hacen fe' co- 
mo sospechosos. Luego este cargo nunca puede reconocer 
autor que le de fe' > porque si se quexan los que se dan 
por amigos, la quexa los vuelve falsos.. 



,33 

Ninguna acción par heroyca , es acreedora á dos pre- 
mios. Quien sirvió en las operaciones de su. venida á 
S. A. ya se pagó de su mano con haber seguido la van- 
dera de lo justo. No puede aspirar á premio mayor, que 
no haber sido ruin. El mayorazgo á que no aspiran los 
honrados , es la opinión. ¿Que mayor premio le puede 
rendir la fortuna , que escribirle en la lista de los atentos 
la fama? 

No quiero que discurras tan candidamente, que ima- 
gines tiene S. A. tantos acreedores, como tuvo deseosos; 
porque si juzgas que todos los que ahora le siguieron son 
acreedores legítimos, contarás por el vulto , y no por el 
afecto. Ni todos los que han seguido el partido de S. A. 
merecen premio , ni todos los que continuaron el contra- 
rio , merecen castigo. El primer sobrescrito es de letra 
muy agradable, y el segundo de muy horrible. Pero has 
de pasar á romper la nema , y leer los interiores caracte- 
res de la carta. No te quedes parada en los pasos sin ace- 
char los motivos. 

Quien ahora siguió á S. A. cansado de sufrir ó des- 
precios , ó agravios , no le siguió por amor , sino por 
no poder sufrir mas. A este le alistó la falta de paciencia. 
Quien le siguió irritado de sus quexas , repulsas, olvi- 
do* , y desestimaciones , no le siguió por quererle , sino 
por vengarse. Á este le alistó la venganza ; hizo á la ra- 
zón asesino para el odio , y embozó con el manto públi- 
co el aborrecimiento privado. Quién le siguió cansado 
de ver derramados los sacrificios ai ídolo de la fortuna, 
no fue amor al templo verdadero , sino desamor á un 
templo falso. A e'ste le alistó la soberbia i porque juzgó 
indigno ofrecer su culto á quien no nació para adorado. 
Quien le siguió condolido de ver el ciego camino de ít>s 
honores , y que no encontraban los puestos con quiefc 
los merecía , sino es con quien los solicitaba , á este le 
Tom. V. E alis- 



34 

alistó ün oculto ínteres , porque sospechó, que tomando 

otro camino la distribución de los honras , alguna encon- 
trada con sus prendas. 

Estos quatro Capitanes generales conducían, los es- 
cuadrones , impaciencia , venganza , soberbia , y codicia» No 
negare', que militaba en sus tropas el amor y la lealtad^ 
pero estos como cerca de la persona , cerraban el bata- 
llón, i Quieres que te revele mi juicio? Pues los mas to«- 
marón á S. A. no para que las rigiese , sino para que los 
vengase? no para hacerle dueño de la República, sino pa* 
xa que fuese instrumento de su venganza. 

Has de notar, que todas las mudanzas de Imperios 
entran con el algo de bien vistas. Los candidos lo atribu- 
yen á la liviandad de los humanos corazones , y 'la in- 
constancia de los mortales afectos. Convengo en la cau- 
sa j pero á esta flaqueza de la naturaleza caduca , se arri- 
ma causa política mas alta. Esta es, que lastimándose to- 
dos de ser desgraciados , siempre presumen que serán 
dichosos. Han casado los cortesanos unas contradictorias, 
que ignoró Aristóteles casarlas 5 la quexa de su desgra- 
cia , y la esperanza de su fortuna. Todos esperan tener- 
la en mudanza de gobierno j yes tan poderoso el em- 
buste de su esperada dicha , que hasta el desengaño du- 
ra el gozo 5 y como miran al que entra como á dueño de 
su fortuna, puede mas para su alegría la esperanza en lo 
futuro , que el desengaño en lo pasado. 

Ningún mortal tiene parados sus deseos. El dichoso 
pretende perpetuarse, el infeliz hacerse. Quien la goza, 
galantea su dicha para conservarla 5 quien no la tiene, 
para conseguirla 5 unos para que no se vaya 5 y otros 
para que venga. En las mudanzas de gobierno tienen 
una parte segura , que es la contingencia; porque el que 
sé halla en el gobierno presente desengañado , se prome- 
te que mudando varaja , mejorará de fortuna. Con este 

ido- 



35 

idolatrado engaño trabaja para que se mude , y vende 
por servicio, al que entra á mandar, ia política reflexión 
de su intere's. 

No abrazaron los Príncipes de la liga Hugonota en 
Francia el Consejo tan pernicioso como funesto ( aunque 
de diestrísimo político) del Almirante Gaspar de Colig- 
ni , señor de Chiatilion por amor á los disparates de Cal- 
vino, sino por medio mas proporcionado á su política 
intento ; pues tomando las armas por pretexto de Reli- 
gión, aseguraban con los candidos su opinión , y con los 
engañados sus esquadrones. La sinceridad los defendía 
su fama ; y el engaño los pagaba la malicia. Hacían creer 
á todos los que juzgan por la superficie las acciones, 
que no se había encendido el fuego por intereses pro- 
prios , ni por ambiciones de gobierno , sino por contro- 
versias de fe' , y dictámenes de Religión. Este consejo 
de hacer á la Biblia artillería , ha llenado mas de desdi* 
chas , que de cadáveres , á la hermosa Francia. 

Todos los agraviados de las crueldades de Sila no se- 
guían á Mario por su blandura, sino por vengarse de su 
ira frene'tica , que tantas veces anegó en calientes arroyos v 
á la triunfante Roma. 

No aclamaron los ingratos asesinos de Commodo al 
retirado, y escondido Eiio Pertinaz por amor de sus vir- 
tudes, sino por ampararse de su elección ¡ y desparecer 
su deslealtad , de que habían muerto ai malo por acla- 
mar al bueno. Entre la aclamación de un hombre justo, 
no hubo atención para censurar lo alevoso; y pasaron 
por leales los que añadieron la fea ingratitud á su trai- 
ción. Escóndense los afectos de los corazones en unos 
templos tan obscuros , que se necesita muy despierta luz 
para sacarlos del templo. 

Mas puede merecer el que siguió con limpieza el go- 
bierno pasado, que el que pretendió interesado el pre- 

E 2 sen- 



3 6 

senté ; porque en unos la precisa dependencia de los pues- 
tos , que dignamente ocupan , en otros la inevitable ne- 
cesidad de haber de comprar vestido para vivir , y no 
venderse en otra tienda , les obligó á no ser viles idóla-n 
tras , sino esclavos pacientes. Eran unos discretos reme- 
ros , que no pudiendo romper la cadena , la seguian' en 
lo exterior alegres, y en lo interior forzados. No alaba el 
valor su paciencia i pero la necesidad disculpa su toleran- 
cia, y ceñida á esta margen la comunicación, mas merece 
lastima , que pena. 

Fácil es ahora lo que juzgarás difícil 5 que es distin-! 
guir los que han seguido finos ó interesados , y separar ' 
con diestra química lo puro de lo impuro , y lo sincero 
de lo afectado. Enciende esta luz para la separación. 
Contempla quie'n con rostro firme voceó la razón, sin 
doblarse al puesto ni á la comodidad. Quien desde la an- 
tigua previsión de la corruptela se alistó en la esperada 
vandera del remedio. Quien desafió los riesgos , y galan-t 
teó los peligros amante de las verdades. Quie'n sacrificó 
su libertad á las aras de la razón. Quien arrojó la másca- 
ra del disimulo , y acusó una indigna adoración. Quien 
no dobló la rodilla á un fantástico ídolo , porque no se 
equivocase lo político con lo voluntario. Quien huyó su 
vista , y excomulgó su comercio. Quien siguió desde los 
umbrales de la razón desterrada , á la verdad fugitiva.; 
Quie'n voceó al nacer estas desdichas la verdad , desafian- 
do al poder. Cuéntame estos, y no te cansarás mucho, por^ 
que bien se' que son pocos. 

Sabes á los que debía S. A. blandamente castigar , á 
estos afectados de políticos que se intitulan Neutrales. No 
están conocidos , y son la peste de los Imperios 5 porque 
mal podrá ser fiel , quie'n no tiene aliento para declarar- 
se por el partido de la razón. En dos contrarios campos 
es * forzoso, que la- causa del uno sea la honesta , y 

quien 



37 
quien no tiene brío para seguir la vandera de lo jus- 
to , pocas esperanzas da de defenderlo , si se hallara en 
puesto. 

Mas agravia á la razón quien conocie'ndola no la sir 
gue , que quien por ignorarla no la abraza. Las ignoran- 
cias no escusan , pero miran. A quien no mueve la coni- 
prehension de lo justo para seguirlo , tiene traidor el en- 
tendimiento? y á quien tiene la alma traidora , no podrá 
la justicia condenarle á un cadahalso , pero debe la políti- 
ca sentenciarle á destierro perpetuo. 

A la neutralidad llama Tácito vicio de floxedad , y 
pereza. Esta es su cuna , pero engendra mas fecundos , y 
escondidos daños. Has de saber , que á no haber tantas 
neutralidades , reynáran menos estables las tiranías i por- 
que hallándose la razón asistida , cesara la violencia ; y 
como los neutrales no la resisten , la arman 5 como no la 
combaten , la eternizan. 

Si la medicina se olvidara de sus aforismos , no fue* 
ran preceptos de vivir , sino escuela de matar. Igualmen- 
te espirara un cuerpo humano á la violencia de la pól- 
vora de un enemigo , como á la omisión de un medi- 
co , que dexára de sangrarle en un ahogo. Todos son 
médicos de este cuerpo político civil , mas ó menos asa- 
lariados , según la calidad de clases , y linea de estudios? 
y como á todos obliga el estudio de su remedio , igual- 
mente mata el gobierno el enemigo, que le tira balas, co» 
mo el neutral , que no le aplica medicinas. 

¡Que' mal entendidas que viven en el mundo las omi- 
siones! Las juzgan por descuidos, y no por daños ; por tí-, 
biezas , y no por enfermedades > y ignorantes de su ma- 
yor achaque , procura curarse el que mas anhela su sa- 
lud , de lo que hace , y no de lo que dexa de hacer. La 
causa de este error pende de la sutileza del mal. Es casi 
invisible la omisión ¡ es una nada filosófica en el ser > y 

un 



3 8 

un todo políticoen la verdad. Miran las comisiones porque 
tienen vulto? y no perciben las omisiones porque carecen 
de cuerpo. Para estos males invisibles , se necesitaba un 
nuevo Hipócrates. 

Esta torpe omisión de los neutrales en seguir la ra* 
zon , da mayores fuerzas á la insolencia con no comba- 
tiría i arma la tiranía con no impugnarla > dexa en du- 
doso parage de distinguirse lo re¿to de lo injusto 5 de- 
sestima la justicia , pues naciendo para servirla, no la 
asiste 5 agravia con flaqueza su juicio ; y sedaño de un 
ocio magnifico , tiene en la bayna ociosa la espada , fal- 
tando á la ley de caballero , que obliga á defender una 
señora tan hermosa , como la verdad perseguida. 

Esta neutralidad procede de tres causas ,• de amor i 
sus vicios s de idolatría ú sus conveniencias > / de flaqueza de 
sus juicios. Juzgan que á ninguno ofenden , pues á ningu- 
no siguen > sin advertir , que por escusarse de un quexo- 
so, cargan con dos. A estos , ni es conveniente obligar- 
los , ni cordura mantenerlos ; porque esquadrones de 
flojos, mas intimidan ¿ que alientan. Es un esquadron 
que sirve de carga, y no de victoria. De estos entendió 
Curcio , que es mejor vencerlos , que tenerlos , dexarlos 
morir en el sepulcro de su inutilidad, y tratarlos compa- 
sivamente como á unos políticos muertos, pues viven para 
defender la razón como difuntos. 

El quinto rumor era : Que es muy alto su espíritu ( el 
de S. A.) para las humanidades del gobierno, A este cargo 
debo responder verdadero , pero entro en e'i melindroso, 
porque se oculta en el la quinta esencia del Gobier- 
no. Bien sabes, que para las destilaciones, es necesario 
mucho fuego ; y no quisiera que le notaran de de- 
masiado. 

El origen de este cargo ha sido no haberse ceñido 
S. A. á algunas primeras consultas ; y las novedades en- 
gerí- 



39 
gendrán siempre confusiones. Todo el respeto , que pu- 
dieren derribar los Príncipes para colocarle en . sus ma- 
gistrados , es aumentarse veneraciones 5 porque siendo los 
Consejos sombras del Principe , dando á entender que se 
deben venerar las sombras, suben á inmensa estimación 
las luces. 

Debe tener el Príncipe respeto á sus Tribunales, por- 
que debe atender con veneración á sus sombras 5 pero 
ha de ser un respeto, que no pase á idolatría. Creer siem- 
pre que es lo mejor lo que informan , será pagar de val- 
de el discurso, y renovar las supersticiones de los anti- 
guos oráculos. El poder supremo es libre 5 no está esen- 
to de la dirección ó del consejo j pero debe estar distante 
de parecer mandado. El estraño le debe aconsejar , y e'l 
propio debe resolver. 

í Donde suda la discreción es en ajustar una compli- 
cación precisa. Esta es , cómo se compondrá con decoro 
siempre venerarlos , y no siempre creerlos 5 siempre res- 
petarlos, y no siempre seguirlos ■> porque la repulsa de sus 
proposiciones parece desestimación de su juicios. La cie- 
ga obediencia de sus consultas es tener su discurso en ca- 
denas. Si no los sigue , se desautoriza su respeto 5 si los si- 
gue, se firma por esclavo. 

Para esta inevitable complicación necesita el Prínci- 
pe vista muy despierta 5 y ajustando las lineas de los esta- 
dos, se salva en los Tribunales el decoro , y en el Prínci- 
pe el dominio. 

Toda la alma de esta política se reduce á una clau- 
sula : A los Tribunales toca consultar , y al Principe resol- 
ver. Penetrando lo que significa resolver y consultar, se 
mantiene en el Príncipe lo supremo, y en los Tribunales lo 
decoroso. 

Todas las consultas ( como significa el vocablo) di- 
cen una simple representación , y una proposicon des- 

nu- 



nuda , 6 de los que juzgan mas beneméritos para los 
oficios , ó de los medios para los aumentos de la coro» 
na, ó de los medios para los frangentes de la Mo- 
narquía. 

Persuadir á los Reyes , que debe ser dogma polí- 
tico , que no salga del número de los consultados , y 
que de estos tres se ciña al primero , fuera intentar 
persuadir , que era blasón de sus Magestades no ser 
Reyes. 

Esta ciega obediencia ó dócil comprometimiento, 
fuera dividir la regalía al arbitrio de los vasallos , y al- 
earse los vasallos escondidamente á la soberanía de Re- 
yes > perder los Príncipes el amor de sus pueblos, y bene- 
ficiando á todos con sus favores , no sacar el dulce fruto 
de dexarlos obligados. 

Todas estas escondidas conseqüencias se ocultan en 
este pretendido estilo; y como para e'i no hay mas ra- 
zón que lo acostumbrado, y no es seguro camino (en jui- 
cio de Séneca) por donde se va , sino por donde se debe 
ir : Non quia, itur , sed quia eundum est. Te revelare' los 
tropiezos de un camino tan andado , que le ha hecho real 
el curso. 

Ligarse el Príncipe al di&amen de los que cónsul^ 
tan , con precisión para no salir de el , fuera hacer jui- 
cio infalible de que los Tribunales , siendo humanos , no 
podian errar en las representaciones , y creer firme- 
mente , que no los hizo merced de Consejeros , sino de 
deidades. Todos los mortales , por mas sabiduría que en- 
cierren , son capaces de errores , y de pasiones. Las nie- 
blas del barro obscurecen las claridades del mas limpio 
entendimiento. Tal vez podrán desviarse de lo mas acer- 
tado, porque las ciencias mayores, miran muydelexos 
las verdades. Solo las almas separadas profesan de verda- 
deras , y mientras se vive, es muy costoso separar men- 
tal- 



talmente de los cuerpos los juicios. A la agua se le pega 
la calidad de! condudo > á la vista la densidad ó raridad 
del medio > y al discurso el encañado del barro. A los 
consultantes da la Magestad autoridad para dirigirle , p<^ 
ro no para forzarle. Consulten, y no manden ; propongan 
y no tiranicen. 

Todo lo puede ceder la real benignidad , sino es los 
privilegios de su resplandor. Aquella suprema libertad 
heredada del Cielo , y aquella alta jurisdicción , que íe 
hace superior á lo escrito de las leyes , le constituye 
Monarca de los di&ámenes ; pero también ha de ser es- 
crupuloso en las obstentaciones de su libertad > y como 
en una casualidad se dispensa una ley , en una extrava- 
gancia se ha de derogar la proposición. Basta que se exe- 
cute en un lance preciso, para que este temor los ciña á 
lo mas ajustado. 

Siendo obediente el Príncipe á las consultas , peli- 
grará la soberanía entre la obediencia, y engendrara efecr 
tos mas venenosos , y mas escondidos , porque corriendo 
esta linea de la firmeza en lo consultado, cobrarán los 
Ministros las reales adoraciones. Sacará el Príncipe de los 
oficios que da, los tributos del sello, y los consultantes los 
agradecimientos del oficio. 

Es preciso persuadir á los pretendientes , que la tur- 
quesa de su fortuna reside solo en las manos reales, y no 
en las inferiores , porque si el pretendiente presume que 
su fortuna pende mas del que propone, que del que re- 
parte , y mas del que consulta , que de quien elige , co- 
mo mira en su errada fantasía por dueño de su fortuna al 
Ministro, que imagina que lo ha hecho , vuelve el agra- 
decimiento á quien juzga , que le ha hecho el beneficio. 
Resfriase el amor á su Principe j entibiase la obligación 
de mirarse premiado, y dando el Monarca á todos los pre- 
Tom, V. f míos. 



42 

mios, aún no saca el vano fruto deque conozcan que los 
ha dado. 

Presumo, que de este introducido engaño ha nacido, 
que los Príncipes de estos siglos no estén tan servidos ni 
adorados como los antiguos 5 porque á los tronos los sus- 
tenta el respeto , y mantiene el séquito del cariño. Para 
el respeto basta la lealtad. Para el se'quito se necesita 
amor. Para ser un Príncipe venerado sobra la fidelidad 
de sus vasallos 5 para ser amado se requiere comprarles á 
mercedes los corazones. No hay corazón humano , que 
se venda de valde. En lo que se distinguen los nobles 
de los ruines es en la diversidad de las compras. El cora- 
zón ruin, se vende en la tienda del interés j el noble se 
vende en la tienda de la afición. Quien deseare ser ama- 
do, ame primero. 

Para el respeto de los Príncipes sirve el amor natí* 
vo con su lealtad. Para el séquito sirve el favor derrama- 
do con su obligación. Su sangre los hace respetados, y sus 
gracias los hacen seguidos. Tanto debe estimar el Prínci- 
pe que le respeten , como que le sigan 5 porque el esla- 
bón , que hace indisoluble la cadena de la lealtad , es el i 
amor. Dar este séquito á los Ministros, haciéndolos arbi- 
tros de sus gracias , fuera desposeerse de la piedra mas 
firme de su trono , imposibilitarse de castigarlos por el 
número que tuvieran de obligados , consentir conocien- 
do uranias, y ceder el amor de sus pueblos en unos polí- 
ticos tiranos. 

Alta política fue, usurpada de los antiguos , la, que 
un discreto oconsejaba á un Príncipe de estos siglos : que 
hiciese todas las mercedes por su mano , y todos los castigos 
por sus Ministros. Con esto escusaba los quexosos , y car- 
gaba con ios obligados. Hacia á los Ministros firmes en 
sus operaciones, porque con el temor de los quexosos, y . 

. . . sin 



43 
sin el patrocinio de los obligados, temerían las acu- 
saciones. 

Vive tan estendido el veneno de este pretendido uso, 
y tan derramado su contagio , que solo yo , con la lenti- 
tud de mis pasos , podre estrecharlos á la margen de sus 
oficios. Acertado ha sido volver unas consultas que no 
parecieron ajustadas j pero no será delito , si se repiten, 
proveer algunos puestos sin ceñirse á las consultas. 
Ocasionará novedad al uso ; pero no quexas á la razón: 
porque en eligiendo beneme'ritos , la misma elección con 
su dignidad califica la pasión , que tuvo en olvidarse del 
consultante , y la comprehension, que tuvo acordándose 
de el el eligente. 

Agravio fuera del poder soberano , y desmerecida 
infelicidad del mérito, que porque no vive en las amista- 
des de los consultantes un sugeto insigne, fuera desposeí- 
do del premio, que debe darle la real mano. 

Los derechos á los oficios no los dan las consultas, 
sino las prendas. No es el justo y legítimo acreedor al 
premio el consultado , sino el benemérito. Si se reconoce 
otro mas digno que los propuestos , será agravio de su 
dignidad ventajosa no premiar su justicia , por atarse á 
una vana ceremonia. 

El rumor esparcido es tan indiscreto, que no hallo 
mas alta prenda en S. A. para gobernar bien , sino es 
no dexarse gobernar. Gobierno djnde mandan muchos, 
ninguno manda. La multitud empobrece ei respeto, y 
aja Ja autoridad. 

Esclavo de dictámenes ágenos , es una estatua de 
Rey , que con hermosas representaciones de vida , no 
consigue respetos como muerta. El Principe puede dar su 
voluntad , pero no su entendimiento. Es una alhaja tan 
reservada , que solo obliga la. te á darla; á Dios. Pagar de 
valde el discurso , es peor que haber nacido sin entendí- 

F 2 - mien- 



44 

miento j porque nacer rudo es desdicha involuntarias 

pero hacerse necio es torpísima baxeza. 

El mas invencible escollo, que. reconoce el mar políti- 
co en los Reyes, es que nojpueden saber por los ojos, sino 
por los oidos, La vista es el maestro de los particulares, 
porque pueden consagrarse á los estudios ; y lo que 
en estos es elogio , fuera en el Príncipe delito. En- 
gendra el amor á los libros un linage de fastidio á 
Otras ocupaciones , que las hace aborrecidas, ó las 
Vuelve enfadosas. Aquella sutil dulzura , que se halla 
en lo leido , hace aborrecible lo práctico ¡ y gastada to- 
da la alma en unas sutilezas , desdeña alargar la mano á 
lo grosero de las operaciones. 

No pudiendo saber los Príncipes por lo que ven , es 
preciso que sepan por lo que oyen > y como para acertar 
se requiere conocer , es costoso el acierto ; porque ciencia 
no engendrada de noticias vive sujeta á un tropel de 
contingencias. 

Algunos han juzgado , que los Príncipes no saben lo 
que son , sino lo que quieren sus lados , porque llegan 
las verdades á su noticia por los conductos que le cercan^ 
y como gasta el mismo idioma el zelo , la lisonja , la 
verdad , y la hipocresía , entre la desigualdad de los 
afectos le desfiguran los casos. 

Penetrar el vocabulario del verdadero, ó lisonjero, es 
muy arduo $ porque los Príncipes no pueden comprehen- 
der los genios por tratos , ni por comercios ,^que son las 
reglas infalibles de la prudencia humana j ya porque su 
altísima dignidad los prohibe esta familiar comunicación* 
ya porque para hablar con los Príncipes todos aderezan 
sus afe&os , y componen sus pasiones , gastando con ellos 
lo bueno , y reservando lo malo. 

Ningún cole'rico , iracundo ó misero se 'desahoga en 
la casa agena , sino- en la propia 5 porgue su domicilio es 

tea- 



4* 
teatro donde salen á representar sin afe&o sus pasiones. 
Saben lo que importa disimular con los Soberanos las 
flaquezas ; y aunque tiene tanta costa esconder las incli- 
naciones , puede mas la necesidad del engaño , que la 
propensión del afecto. 

Han puesto las ambiciones políticas tan lexos de los 
Príncipes las verdades , que es necesario anteojo de larga 
vista para distinguirlas. No pudiendo saberlas por lo 
que ven , es preciso conocerlas por lo que oyen : y 
aquí suda congojada la razón sobre á quie'n se de- 
be ©ir. Si á todos , sobre no haber vida , es inútil 
confusión. Si á alguno ó algunos , puede peligrar la 
elección ; y si á ninguno , es cerrar las puertas á los 
avisos. Tan grave es el mal , que es mas fácil conocerle, 
que curarle. 

Algunos Ministros persuaden , que solo ellos deben 
ser oídos. Todos son acreedores. No es lo peligroso ei 
oir , sino el creer. Se ha de oir á muchos para creer á 
pocos. Notando profundamente los informes y avisos, 
podrá el Príncipe elegir mentalmente un confidente, que 
sin declararle la confianza , sea depositario-de su con- 
fidencia. 

No fuera tan peligrosa la confianza en los Príncipes, 
si pudieran elegir un solo confidente para sus resolucio- 
nes 3 pero no han penetrado bien esta eslabonada cadena 
de los afectos humanos. 

Reparó malicioso uri político , ( que por los errores 
de su religión no merece ser nombrado ) que á la presu- 
mida Isabela de Inglaterra la gobernaba ei Conde de 
Linceste'r , su paraninfo 5 al Conde una Dama cortesana, 
su querida ; á esta Dama cortesana un Pagecillo , su ido- 
lillo y confidente .5 y á esta pueril , y derramada edad stf 
pasión y su ínteres. ¡ Mira que hermosa rueda para los 
aciertos de la Gran Bretaña! 

No 



No hay corazón que pueda tener parados sus afec- 
tos , sin movimiento sus alas , y en clausura sus inclina- 
ciones. No hay corazón humano sin alguna particular 
afición , y simpático movimiento. Violencia fuera des- 
poseer á los Reyes de estas privadas y forzosas aficio- 
nes. Juzga el Príncipe , que confia su didamen y cora- 
zón de uno , y le fia de treinta : porque como en aquel 
uno manda otro, y en este otro, otro, y siempre se vá ba- 
xando por la calidad de las personas, el último eslabón 
de la cadena , que suele ser el mas ruin j viene á ser ei 
Emperador. 

Bien eligió Justiniano en tener á Belisario por Valí- 
do , atendieddo á sus reales prendas 5 pero imprudente- 
mente si penetrara sus inclinaciones. A este grande espí- 
ritu de Capitán movía imperiosa Antonina , su mugen 
y á e'sta regia Teodora , esposa del Emperador. Era Teo- 
dora sagaz , astuta , altiva , de pronta ira , de fácil ven- 
ganza , atrevida como poderosa , y. resuelta como mu- 
ger. Era Antonina de iguales calidades , á que anadia la 
mas nociva , que era tener poco temor á la fama. Des- 
pachó á Belisario á la prisión del Pontífice Silverio , por 
influxo de Teodora, que le aborrecía en lo interior, aun- 
que manifestcba lo contrario en su semblante y acciones; 
y consiguió oscurecerle sus militares glorias, anegán- 
dole en caseras desdichas. Perdió Belisario segunda 
vez en la Italia su adquirida fama : y á no sucederle el 
valor de Narses , se hubiera dividido el Imperio del 
Occidente, 

Poco mira quien no atiende mas que á los sugetos. 
Es necesario anteojo de larga vista para penetrar las 
conexiones. No hay mortal que no tenga conexión con 
otro , por una de estas tres cosas , dependencia > afición, o 
compañía. Ninguno tiene tan apolillado el corazón , que 
no le sacuda con otro. Á ser prescindibles estos respetos, 

no 



47 < 

no fueran tan delinqüentes las confianzas. 

Para este 'impenetrable golfo se necesitan largas 
brazas de senda de orudencia. Solo hay una indus- 
tria , que si no ataja los daños , los minora : es- 
ta es elegir el confidente 5 pero dexarle ignorante. 

Necesita el Príncipe fiarse de quien es fuerza valer- 
se ; pero ha de ser una confianza tan reservada , que sin 
llegar á ser mentira , sea cautela. Simulación con engaño 
es impiedad : disimulo con reserva es discreción. Infor- 
mándose de varios sugetos , se desaparece entre el núme- 
ro la confianza del ele&o ; y la emulación de zelos en el 
servir es espuela para acertar. Distintamente sirve quien 
procura acreditarse ó mantenerse. Quien sabe que tiene 
la última confianza, sirve para sustentarse en ella , y 
juzga que no necesita de tanto estudio para no caer , co- 
mo necesitó para subir. Hallándose ignorantes los que in- 
forman ai Príncipe de su declarada confidencia , sirven á 
porfía con la golosina de ganarías y es insigne destreza 
obligar al mejor servicio , manteniendo la magestad del 
decoro. 

Hasta en eí preguntar debe proceder el Príncipe cau- 
teloso j porque ha de dar á entender al preguntado que 
no dirige , sino informa 5 que no mueve , sino avisa. 
Aunque en la verdad se mueva de su razón , le ña de 
deslumhrar , para curarle la vanidad , y sanarle la pre- 
sunción. 

Esta real autoridad se mantiene mejor con los in- 
formes secretos , que con los públicos; porque el públi- 
co , conocido por tal , ya que su juicio le escuse de -va- 
no , será forzoso ceder á las importunidades del ruego, 
ó cargar con las quexas de su retiro. El secreto , jura- 
mentado con la confianza , ni podrá tirar gages de va- 
no , porque no podrá revelarlo 5 ni padecerá con 

las 



4 8 

las ignorancias de la confianza las tentaciones de las 
súplicas. Consigue el Príncipe tres ilustres trofeos > es- 
cusar al confidente de jactancioso , librarle de ios pe- 
ligros del ruego, y mantener con e'l la autoridad de su 
decoro. 

En la calidad de los informes secretos, mas se deben 
atender las prendas, que las cunas. Hay puntos tan mecá- 
nicos, que los entienden mejor los oficiales, que los nobles, 
porque es peregrina la alma, que sin la prádica pueda 
conseguir ciencia perfecta. 

No desdeña el Gabinete France's humildes cunas con 
prendas singulares. Óyelos discurrir , y elige después lo 
mejor. No es hijo de la sangre el acierto , sino el discur- 
so 5 y no se heredan las almas, sino las noblezas. Ape- 
les se encubría detrás de sus pinturas , para escuchar las 
censuras de ios que las miraban. Un zapatero advirtió, 
que no estaba con propiedad la cinta del calzado. Repa- 
ró Apeles la verdad de la nota , y pudo corregirla. De 
est& defecto no le pudieran avisar Ceuxis , ni Parrasio. 
Mas entiende de guarismos un Asentista que un Ulpiano. 
Dividir las lineas de los informes entre sus pradicos , es 
tomar el camino real de los aciertos. 

El sexto rumor era : Que pues no ha hecho justicia, 
no debe haber delincuentes. No puede crecer mas la pasión, 
que subir á fiscalizar lo redo , y á calumniar lo justo. 
Justicia sin proceso no es justicia , sino urania. Solo en 
altísimas causas podrá la soberania dispensar por el ries- 
go las puntualidades de lo escrito. 

.Condenó Tiberio sin formalidad de causa á dos pú- 
blicos delinqüentes; y siendo sus delitos tan conocidos 
como abominados , por haber faltado la puntualidad de 
lo escrito , murieron con la compasión de inocentes , los 
que vivían con el horror de malhechores. 

No 



4? 

No fuera prudencia estirar en esta oportunidad la 

justicia. No hay tahúr, que no sepa que es bueno quan- 
do pierde mudar baraja, pero ha de ser sabiendo, que 
tiene otra. Á no tener otra á mano , fuera imprudencia 
rasgarla, porque fuera imposibilitar el despique, que pre- 
tendía. No habiendo baraja nueva entera , lo mas dis- 
creto será descartarse de las cartas peores. Echan- 
do cartas á monte , se quitan los encuentros de ia 
suerte. 

No debes estrañar esta atenta suspensión , porque 
Augusto , Príncipe el mas discreto , y el mas dichoso, 
arrepentido de la entrada en su gobierno , debió á Libia 
la restauración, y la penitencia. Anegó á Roma en la 
sangre de sus enemigos ; y ai paso que corria por los 
cadahalsos, se encendia en los corazones. Llegó á lase- 
creta conjuración en que entraba el sobrino de Pompeyo 
Cinna, y persuadido de la discreta Libia , trocó la jus- 
ticia en clemencia , y ganó piadoso , lo que no consiguió 
yengativo. 

En estos exemplos prádicos , yerra tal vez la aplica- 
ción , porque se varian los individuos. La política es una 
civil medicina , que guiada por las veredas universales 
es muerte , y conducida por las condiciones de los acha- 
cosos es vida. 

Á algunos los empeora el castigo, y á otros los enso- 
berbece el agrado. Para elegir la senda de piedad ó ri- 
gor , se necesita el conocimiento comprehensivo de los 
genios. A los ánimos generosos los castiga el cari- 
ño , porque tienen por feo vicio ío ingrato. A los ruines 
los anima , porque no teme la censura quien no galan- 
tea la fama. El rigor á los generosos los hace de- 
sesperados. La piedad á los cobardes los vuelve atre- 
yidos. 

Difícil es penetrar estas inclinaciones , siendo el es- 

fom* K G tu- 



tudio mas aplicado de todos los políticos no desplegar 
sus ocultos senos; pero la prudencia es muy discreta zaho- 
ri , porque reparando en la repetición de sus operaciones, 
se averigua lo que se esconde. Quien se ha vendido una 
vez , se venderá treinta. Yo no admito penitencias en lo 
político, sino en lo christiano. Al que siempre ha obrado 
consagrando sus acciones al altar del pundonor , se le 
puede fiar la enmienda, si ligeramente ha errado. Es 
la fama el Dios de los honrados , y solo quien la 
galantea con ansia , no echa borrón en su limpieza. 

Diestrísimo piloto pide este desarbolado baxel del 
Gobierno; no tanto porque tiene contrarios los mares, y 
los vientos , quanto porque faltan los marineros ; y pilo- 
to sin marinería es cuerpo sin brazos. Los conduchos 
por donde han de correr las órdenes del remedio algu^ 
nos están viciados , y otros rotos. No puede el mas dies- 
tro timonero conducir á playa el baxel , sin esperar los 
soplos de mi favor. Lo que casi irrita la igualdad de mí 
paciencia , es contemplar que no se estime un gigante fa* 
yor. Dos males , padecia la Monarquía ; uno presente , ^ 
otro futuro. Padecia lo que lloraba, y lloraba lo que te-; 
mia. De este mal que habia de suceder , la ha librado 
S. A. Todos le deben el remedio de lo que era preciso 
padecer á no haber venido. Siendo esta obligación tan 
crecida , no es estimada ; porque como el mal de que ha 
librado es invisible á los ojos , y solo visible á los juicios, 
solo le estiman los discretos ; porque para discursos crasos 
se necesitan beneficios de vulto. 

Estos discursos, como de conversación arrebatados, 
y como sin meditación poco cultos, te servirán, Esperan- 
za mia , de desahogar tus vanos temores , y si aún escru- 
pulizas mis verdades, yo te doy palabra de irte satisfacien- 
do mas cada dia. 

Esperanza. Con razón, Tiempo amigo , te llamó Tha 

les, 



les el mas sabio, porque solo tu luz lo penetra todo. 
Debo agradecer los sustos de mis dudas , por haber lo- 
grado la alegría en tus respuestas > y ya que me he purga- 
do de todos mis escrúpulos , quiero limpiarme de mis en- 
fados. ¿Que' sientes de unas Gazetas contrahechas que 
han corrido ? 

Tiempo. Esas son unas balas sin pólvora ni munición, 
disparadas del vano canon de una hipócrita pluma. La 
turquesa en que se forman , y la tinta con que se escri- 
ben, es una complicación de ingredientes de Ginebra, in- 
terés , ambición , sagacidad , engaño , impiedad , cau- 
tela , codicia , y venganza. De estos ingredientes se for- 
ma la tinta , y ios polvos para que se conserve escri- 
ta sin borrarse los vende con disimulo una Repúbli- 
ca parecida á la de Venecia , no en la reflexión de su 
juicio, sino en ser tan temporal , como su vidrio. 

Esperanza. Permite que te diga que no me parece sa- 
gacidad muy discreta derramar mentiras , que se averi- 
guan por falsedades. 

Tiempo. Torpemente engañas tu juicio , porque mas 
daño ocasionan en lo político , y militar las mentiras, 
que las verdades. Una voz falsa ha turbado inven- 
cibles esquadrones. Un movimiento mal penetrado ha 
cortado el curso á muchas vi&orias. Poco sabes , si 
ignoras , que los mas ciudadanos del mundo no son 
advertidos , y que las armas falsas asustan á ios vi- 
sónos. 

Pretenden con esas derramadas mentiras tomar el 
pulso á los corazones , y ganar los candidos , ó parar 
los afectos. La escondida reflexión de sus políticas es, 
que todas las vanderas humanas viven repartidas entre 
tres Capitanes generales , Amor , Odio , ó Neutralidad. 
¡Todos los soldados son como los Generales , .Amigos, 
Enemigos , ó Neutrales. Al escuchar que S. A. no pue- 

G 2 de 



5 2 ' 

de subsistir, que ía edad del Rey no es constante, 

que viendo el mal irremediable , ha de ceder á lo 

imposible , los amigos sencillos se entibian , los ene^ 

migos se esfuerzan , y los neutrales se confirman. 

Mas daño provocan en los que quiran , que en los 
que ganan $ porque muchos que condenando su ocio- 
sa neutralidad , se alistaran en la vandera de la razón, 
como flojos se retraen , y como cobardes se detie- 
nen. Consiguen á lo menos de los tibios neutrales, que 
no se arrimen , y de los afectos no muy sagaces que; 
se desmayen. 

Mas delicadas reflexiones te revelara de esta mali- 
ciosa política , á no ser mejor que se ignoren hasta que 
se castiguen j porque es peligrosa revelación la de sa- 
gacidades , que de xa noticiosos , y no enmendados. Ya 
es tiempo que no me detengas , pues sabes faltare' á mí 
oficio en pararme un instante , y quexándose todos de 
mí de que soy breve , solo en esta conversación habré 
parecido largo. 

Al pisar el umbral para salir , divisó la Esperan» 
23 un vulto tan escondido, como dinero de avarien- 
to , y tan envuelto en la nube de un manto , como 
muger fea , que á puros desprecios ha conocido su 
cara. ¿Quie'n es esta fantasma? dixo la Esperanza. 

Tiempo. No es fácil que lo conozcas , porque mu- 
chas veces has registrado su semblante 5 pero eres tan 
olvidadiza , que desconocen tus ansias , lo que han 
llorado tus experiencias. Este es el Desengaño , que 
anda tan oculto , y escondido , no solo por verse des- 
conocido , sino por mirarse despreciado. Tantas veces 
le has visto , quantas han salido tus esperanzas in- 
fieles 5 pero se te olvidan tan presto sus facciones^ 
que desengañada en una , te engolfas presurosa en 
Otra* 



*3 

Esperanza. Ni puedo negar mi delínqiiente flaque- 
za , ni me dexa mi genio proponer la enmienda , por mas 
que me corra el' conocimiento de mi culpa ; pero no 
me admira tanto mi reincidencia , como mirar ai De- 
sengaño en Palacio , como si fueran sus patios claus- 
tros, sus tribunales celdas , y sus salones her mitas. 

Tiempo. No discurras tan injuriosamente, que ima- 
gines asidas las virtudes á los lugares , quando sus pa- 
lacios son los corazones. Es verdad que habia algunos 
años , que faltaba de Palacio : políticamente le desvia- 
ron , porque le oyeron. Fuese fugitivo á Zaragoza con 
S. A. , donde le ha servido de Consejero todo este tiem- 
po de su retiro , y ahora en la jornada de S. A, vino 
como fiel criado acompañándole á Palacio. 

Esperanza. Temo , que enojado de mis desprecios, 
jno quiera hablarme. Por tu vida que interpongas tu 
amistad , para que logre el alivio duplicado. 

Tiempo, No se negará á mí , porque profesamos 
tan -íntima inclusión , que e'l se compone de mis mi- 
nutos , y yo me califico con sus verdades. Amigo De" 
¿engaño , la Esperanza nuestra conocida , quiere comu- 
nicarte su pena j y pues no te niegas á ningún mortal, 
no te escuses á su fiel deseo. 

Desengaño. Siendo quien soy , es preciso que sea 
muy breve. Yo te respondo lo que te ha dicho mi amigo 
el Tiempo. En prendas de nuestra verdad , te damos por 
ñador nuestra firme amistad. Yo te doy por fiador al 
Tiempo , y el Tiempo te dará mi Desengaño. 

A Dios , dixo la Esperanza : y vi que se desapareció, 
porque como entró con tan claro Desengaño á ser pose- 
sión , dexó ya de ser Esperanza. 



CON- 



54 

CONFERENCIA VERDADERA 

EN LA VENTA DE VIVEROS, 

W QUE SE EXAMINA EL PAPEL 
INTITULADO: 

LA VISITA DE LA ESPERANZA^ 

T EL TIEMPO, Se. 

c 

JJ/ntre otras sabandijas de las- que suelen conducir etí 
los coches de Alcalá los estudios , la ociosidad , y el aca- 
so , desembarcaron ese otro dia en la Venta de Viveros 
dos Estudiantes, un Labrador, y un Soldado. Y» ha- 
biéndolos reducido á una mesa la misma fortuna , que 
los unia en su viage , escandalizado el Labrador de oír 
las sentencias , que pronunciaba en la cuenta el irrefra- 
gable tribunal del Ventero , prorrumpió en estos cla- 
mores : ¡ Ó , gran Dios ! ¡ Adonde han de llegar nues- 
tras miserias i ¿ Este es el remedio que hemos comprado 
á costa de la quietud , de la hacienda , de la libertad , y 
la honra ? ¡ Ó, quánto nos cegó el anhelo de vernos li- 
bres de gabelas , y tributos , pues esta vana esperanza 
nos obligó á atropellar con la verdad , la justicia., la. 
modestia , la reputación , y la conciencia ! ¿ Que' habe- 
rnos sacado de sufrir , y fomentar públicos alborotos, 
asambleas de inquietud , conferencias imprudentes , aso- 
nadas de guerra , exércitos de gente allegadiza , desaca- 
tos contra el honor, escarnios de la Nobleza, desprecios 

de 



55 

'de la nación Española , papelones atrevidos , pasquines 
desvergonzados , y otras muchas tan repetidas , y tan 
horribles infamias, que siendo así que estoy hablando 
con toda la boca de mi "estomago vacío , ni caben en mí 
pecho , ni en mis voces ? Lo que yo oygo decir en mi 
Lugar á los labradores viejos , y de buen juicio es , que 
el fruto que habernos sacado de lo hecho , solo ha sido 
desvaratar el Gobierno , perturbar el reyno , escanda- 
lizar el mundo , perderlo todo , y no remediar nada». 
Si dicen bien ó mal , yo no lo alcanzo , y solo puedo de- 
cir , que un poco de mal pan cuesta diez y ocho quartos; 
otro tanto una libra de piltrafas ¿ poco menos una azum- 
bre de zupia , ó agua envinada : y los demás bastimen- 
tos tan por las nubes , que todo vale mucho sino el di- 
nero. Y como ( fuera de esto ) anda á tan subido precio 
la cebada , nos vemos reducidos á tan miserable estado, 
tjue no solamente los hombres , pero ni aún los brutos 
pueden vivir en Castilla. 

Oyendo estas razones el Soldado , se volvió al La- 
brador , diciendo : De poco se queja vm. , y bien se re- 
conoce , que anda al rededor de la panocha de Madrid, 
donde está el graso del riñon del reyno. Y besando un 
poco de pan que tenia en la mano, añadió luego : Por 
esta cara de Dios , que este país es lo mejor , y mas bien 
parado de España. Yo vengo ahora de Sevilla de servir 
al Rey , y en aquella Ciudad está valiendo el pan de 
.Utrera á quarenta y dos quartos ■> el de Mairena á qua- 
renta y ocho 5 y el de Alcalá á cinquenta y siete , sin 
quitar un maravedí. Mire vm. como podrá vivir allí un 
pobre Soldado , sin mas oficio que servir á quien está 
tan lejos para premiar su mérito , respedo de los malos 
condudos por donde se dirigen á sus reales manos los 
memoriales , y las pretensiones 5 pues son tales , que los 
desprecian , ó los olvidan , desauciando á los honrados 

pre- 



5* 

pretendientes aún del consuelo que produce una fantás- 
tica esperanza. 

"Eso se entenderá , dixo una muger pasagera , coa 
los picaranzones del Regimiento», que pretendian guar-, 
dar el Palacio , y defender ai Rey , y ía Reyna contra 
el señor Don Juan , y con los menguados que se queda- 
ron en Cataluña: que los que vinieron con S. A. muy 
bien medrados están. Y miren vms. como hablan , por- 
que tiene S. A. muchas aficionadas en la Corte. 

¡A y, señora, replicó el Labrador , y que' poco se 
me dará á mí de todo eso ! Si vm. es alguna de las mu- 
chas espías que tiene Don Diego de Velasco en los estra^ 
dos de las señoras , vaya , y dígale , que yo soy natu- 
ral de Meco , y me- llamo Antón Chapado, y que 
si tengo de morir de hambre , mas quiero morir de 
achaque de haber dicho las verdades. Y que no es la 
menor de ellas el decirle , que es vergüenza , que tan 
grande y tan noble Imperio como el de España se go«, 
bierne por las malas entrañuelas de un vexin envenenan 
do como su Señoría , sin literatura , talento , ni discur-i 
so para nada. Lo cierto es , que esto no solo está como 
se estaba , sino mucho peor. 

Calle vm. , dixo uno de los Estudiantes , que segur! 
pareció después se llamaba el Bachiller Badulaque > y 
sacando un papel del seno , añadió muy ponderativo > 
Aquí está lo acendrado de la política del señor D. Juan; 
con tanto acierto , propiedad y elegancia , que sus leales 
afe&os lo han hecho imprimir , para dar satisfacción al 
pueblo , y responder á esta , y semejantes murmuración 
nes, que á cada paso se escuchan. 

¡ Ay , señor mió , dixo el Licenciado Crespo , que 
así se llamaba el otro Estudiante , y cómo me temo que 
ese papel no ha de ser de provecho , porque si estamos 
padeciendo de obra , ¿ cómo quiere vm. remediarlo de 

pa- 



57 
palabra ? Léanos vm. ese papel , y veámosíe , que todos 
los presentes tienen deseo de oirle. 

Enarbolóse el Bachiller Badulaque , y cantoneando 
la voz , se empezó á enjuagar con cláusulas , leyendo 
La visita de la Esperanza y el Tiempo , &c. con tales ca- 
dencias , y correspondencia de voces , que los pasos de 
garganta parecían zapateado de Labrador , y mudanzas, 
de canario. 

Habia leido cosa de dos hojas , quando le interrurrn 
pió el Soldado , dicie'ndole de esta suerte : Señor Bachi- 
ller Badulaque , bien se conoce en el modo de leer ese 
papel , que es vm. su Autor j y cierto , que aunque no 
lo entiendo mucho , le alabo la eloqüencia j ¿pero cómo 
quiere vm. satisfacer mi necesidad solo con hablar en 
culto ? Dexe vm. la virtud de las palabras para los en- 
cantadores, que la hambre es una enfermedad, que nun- 
ca se ha visto curar por ensalmo. Y no se fie vm. en la 
música de las voces , que aquí no somos niños para que 
nos arrullen con canciones , que suenan , y no significan. 
Y no piense vm. que nos han de tratar como á gusanos 
de seda , entreteniéndonos con panderos , cascabeles , y 
sonajas , para que no sintamos el mal temporal. 

Tiene razón el señor Soldado , dixo el Licenciado 
Crespo , que la verdad no necesita de tanta afectación, 
y los hombres cuerdos suelen despreciar por pueriles se- 
mejantes locuciones. Si pretende abonar el presente Go- 
bierno , diganos vm. en Castellano ramplón : ¿Hemos 
mejorado aigo , ó se ha empeorado todo ": Si vm. confie- 
sa lo segundo , ¿para que es ese papel ? Pero si quiere 
persuadir lo primero , responda claro y derecho. ¿ Hay 
menos tributos ? ¿Hay menos donativos? ¿Ha baxado 
el precio de los bastimentos ? ¿ Hanse reparado las Ar- 
madas i i Hanse perdido menos plazas , y de menos im- 
portancia \ ¿ Hay acaso mejor disposición de que el pue- 
..^Jom.V. jH • bl_q 



blo se alivie , el rey no se^ desempeñe , y la fortuna se 
mejore ? Pues si no hay nac\a de esto, sino todo lo con- 
trario , i para que' intenta vm. embrollar la verdad con 
frasetines \ 

Alteróse el Bachiller Badulaque , y dixo levantando 
mas la voz : No falta mas , sino que también murmuren 
del relevante estilo de S. A. No quiera Dios tal ( dixo el 
Licenciado Crespo) antes como digo lo uno, digo lo otro: 
porque nos ha enseñado S. A. á decir Franqueza , Fran- 
gentes , Subalternos , y Bridecú.., Y si como vino para re- 
mediar el tesoro de la Monarquía , viniera para corre- 
gir el tesoro de la lengua Castellana, lo hubiéramos acer- 
tado j i pero qué importa que enriquezca , y mejore la 
lengua, s?está empobrecido, y. arruinado el reyno. 

Lo peor es , que parece que vm. habla con segunda 
intención ? porque en ese coloquio que vm. finge entre 
el Tiempo , y ia Esperanza , hablando en nombre del 
Tiempo , dice vm. estas palabras : Los que me miran con 
mas templanza , llaman a ?nis vaybenes errores , á mis mu- 
danzas alevosías , y á mis inquietudes traiciones. Luego 
añade vm. esta sentencia : Tu hijo , que es el Deseo , he- 
reda el ardor de ¡a madre. Y en verdad , que parece que 
vm. va con malicia , nombrando la soga en casa del 
ahorcado. 

Vamos adelante, dixo el Labrador, que hasta ha- 
ber oido todo este tratado , no se puede hacer buen jui- 
cio. Y habiéndole acabado de leer , le victorearon los 
gorrones , y las mugercillas , que se habían juntado á 
oir la leyenda, pensando que eran las coplas del Conde de 
Irlos , ó alguna relación de aquellas , que antiguamente 
solian vender los ciegos , quando se usaban en España las 
victorias. 

Pero el Soldado , con el mismo desden , que pu- 
diera Anibal , quando se enfadó con el Retórico , que 

se 



59 

se puso á filosofar de la guerra , sin mas experiencia , ni 
exercicio, que el estudio de palabras , y figuras , fixan- 
do los ojos en el Bachiller Badulaque , le dixo de esta 
manera. Yo apostare , que queda vm. muy contento, 
con haber desbuchado toda esa piscina de regüeldos 
sentenciosos , discreciones chavacanas , lisonjas en miel, 
y boberias en arrope > pues sepa , que no ha hecho mas, 
que hurtar de los autos del corpus los dos personages 
de la Esperanza , y el Tiempo , y que desesperando á los 
Ie&ores con el tiempo que les consume en cláusulas im- 
pertinentes , y periodos sin substancia : concluye intro- 
duciendo el Desengaño al modo del Saynete de la Zarzue- 
la ; si bien con esta diferencia : que aquel es un desen- 
gaño , que tiene por fin desengañar á un joven engaña-? 
do $ pero este otro , es un desengaño bobo , que sin de- 
cir cosa de provecho y quiere volver á engañar á un pue- 
blo , que se va desengañando. Y aún no se contenta con 
eso , sino que también pretende engañar al señor Don 
Juan con su necia adulación 5 pues aunque es plato muy 
dulce el de la lisonja , para que agrade al gusto , es me- 
nester que vaya muy rebozado , porque no hay paladar 
tan goloso de la estimación , que no se hastie , y em- 
palague de exageraciones impropias ' , y mentiras de- 
claradas. 

Este papel , en verdad ( dixo el Licenciado Crespo ) 
que no se' yo si tiene tanto de lisonja , como de sátira. Y 
si no , supuesto que los dos somos estudiantes, vamos en 
forma 5 y ajustemos aquí si es mas lo que alaba , que 
lo que vitupera. Vm. propone la question con estas pala- 
bras : Oygo decir , que en desterrar a la Reyna nuestra se- 
ñora 7 obra mas el poder que la razón , y que arrepentidos, 
volverán á la Reyna al Gobierno, Que lo público no se ha re- 
mediado. Que los señores afeólos , viven , sobre disgustados, 

H 2 que- 



6o 

quexosos. Que no ha beneficiado á sus leales aféelos. Que es muy 
alto su espíritu para las humanidades del Gobierno. Que 
pues no ha hecho justicias , no debía de haber delitos, Y pa- 
ra decirlo en compendio : Corre el mismo tiempo que 
el pasado. En estas cláusulas dice vm. mas de io que 
parece. 

No dice tal , replicó el soldado ; porque da á en- 
tender , que las'quexas del pueblo se reducefí á esas so- 
las , siendo así que son mucho mayores , y mas graves. 
Aceche vm. á las conversaciones , y verá que los 
hombres de conocimiento , y delicada lealtad , tocan 
•en la libertad, y la vida de nuestro Rey, y llega á tan- 
to el recelo , asi de los militares , como de los políticos, 
que malician , si de proposito se tira á desbaratar esta 
Monarquía. 

Tal cosa , parece increíble , dixo el Labrador : y no 
se han de traer á disputa las necedades manifiestas \ pero 
por esta misma causa me confunde la meditación de las 
palabras , con que el señor Bachiller propone los rumo- 
res que le asustan , ó si no diganos su merced. ¿Que sen- 
tido tiene el proponer como gran mal , que se arrepien- 
ta el poder , que alejó á la Rey na Madre , sino el po- 
nerle en estado deque no pueda servir su arrepentimien- 
to? ¿Y quien es el poder de quien se dice, que tiene 
quexosos á los señores , y que no ha beneficiado á sus 
leales afedos? Porque ese modo de hablar del poder, 
parece que mira á diversos sugetos. \ Quien son estos 
leales aféelos , que piden premio? Y dígame: ¿á quien 
tienen por blanco de su lealtad ? Y sobre todo : ¿ que es- 
píritu es aquel , que presume de mas alto , que las hu- 
manidades del Gobierno? ¿Es acaso , porque el mandar- 
lo todo, es oficio humilde ? ¿Ó por ventura, porque 
apeteciendo el sumo poder , se dedigna del nombre de 

Mi- 



"6 % 
Ministro? Todas estas cláusulas contienen énfasis muy es-, 
candalosos , que dan harto que discurrir á los verdaderos, 
leales. 

Por eso (dixo el Licenciado Crespo) llego yo á rece- 
lar , si ese papel es doblón de dos caras ; porque aten- 
diendo á lo que dice claro , parece que propone la ob- 
jeción con tibieza , para que parezca mas cumplida la so- 
lución: y se porta , como quien dispone la treta para 
lograr la contratreta , ó como quien dispone el juego pa- 
ra ganarle. Y por otra parte : viendo las perniciosas 
malicias que insinúa , parece que va á advertir todo lo 
que del estado presente se puede temer. Pero vamos al 
principal intento, y examinemos, como satisface vm. á 
las dificultades que se proponen. 

Lo primero , responde vm. en general , proponiendo 
el miserable estado de la Monarquía , así en lo político, 
como en lo militar , y habiendo gastado en esta pin- 
tura muchas elegancias , concluye vm. con decir , Que 
S. A. no ba podido remediar ninguno de los daños que sentía- 
mos , y da la razón : Porque ni Aristóteles , ni Platón , j«- 
pieron batir moneda sin metales , ni alcanzaron documentos 
para hacer tesoros , sino para conservarlos > y que faltando 
por una parte el dinero , y necesitando por otra de tanto 
reparo el torrente arrebatado de las viólorias de Francia , no 
pudo el señor Donjuán corresponder á la esperanza del pue- 
blo. Y habiendo confesado vm. todo lo que está diciendo 
nuestro dolor , alega luego varias historias de los Roma- 
nos , y Cartagineses , del osado Atila , de Tarquino 
con Lucrecia , y de Constantino en Bizancio, que si vie- 
nen, ó no vienen , á Dios la cuenta dará. Ahora vamos 
arguyendo. 

Primeramente : si vm. confiesa que el Gobierno de 
S. A. no ha correspondido á su esperanza de vm. ¿que se 
admira de que digan lo mismo todos los demás? Y si vm. 

lió 



S2 

ño puede desmentir esta verdad, ¿de que sirve todo ese 
papelón ? j Y á que' proposito nos ha leido todo ese car- 
tapacio ? Vuelvo á argüir. Vm. dice estas palabras: Entró 
S, A. con el aplauso igual al deseo : concebí de su alta mente, 
y soberana idea la salud universal de esta enferma Monar- 
quía. Esto mismo sucedió á todos; y como vm. se enga- 
ñó , nos engañamos , hasta que la experiencia nos ha di- 
cho , que la ardua empresa de nuestro remedio , excede a la 
capacidad de nuestro remediador. 

Respondió vm. : Que era este asunto imposible. ¿ Pues 
para que se encargó de ello ? Los gobiernos precedentes 
nos conservaban con nuestros achaques , y los Ministros 
que nos gobernaban , no prometieron mas de no hacer 
injusticia á nadie , y de aplicar toda la atención ai bene- 
ficio público , fiando de Dios, y de su buena dicha, que 
nadase perdería por su culpa. De este modo se vivia, 
quando viendo S. A. algunos malos sucesos , clamó al 
cielo y á la tierra , blasfemando de ver que el Pueblo es- 
taba oprimido , el reyno mal administrado , y muchas 
piedras preciosas de la Corona perdidas. Y ofreciéndose 
á restaurarlo todo , se mostró tan constante en este 
asunto , que por este motivo dexó de ir á Flandes quan- 
do mas necesitaba de su asistencia ¿ y después dexó de 
ir á Sicilia , quando de sus influencias se podía esperar 
la reducción de Mecina. Y aunque en estas y otras 
ocasiones , no solo por los Decretos reales , que se le 
intimaron , sino también por el riesgo de aquellas 
Provincias , por su propia fama , y por el servicio de 
su Rey , no desistió de estar en puesto y parage , donde 
azechando al gobierno de la Monarquía , viniese á 
apoderarse del Rey , y del reyno , como con efe&o lo 
consiguió. Pues si aquellos que no prometieron mejorar 
el mundo, sino el servir la mejor que pudiesen los 
puestos , son dignos de reprehensión , porque no nos 

me- 



63 

mejoraron 5 ¿que reprehensión , y que' castigo merecerá 
aquel , que habiéndole dado el puesto por la promesa- 
de remediar el mundo, ha estado tan lexos de remediar, 
nada , que e'i solo ha perdido mas que todos los pre- 
cedentes ? 

Oyga vm. otro argumento. En un papel impreso, 
que en el estilo , el asunto , y las circunstancias pareció 
entonces ser sin duda de S. A. , escusándose con sus 
parciales de no haber entrado por fuerza en Madrid 
quando estuvo en Torrejon , hablando de los Ministros, 
y de los desórdenes de la Monarquía , dice : Ellas y ellos 
están hechas carne y sangre , en grado tal , que si no es quien 
con general obediencia se halle aboyado de toda la autoridad 
Soberana , que es la que hoy alienta á aquellos , y consiente á 
éstas , no habrá jamás nada en beneficio público. Según es- 
tas palabras del manifiesto que publicó S. A , arguyo así: 
El señor Don Juan confiesa , que solo ha podido obrar 
algo en beneficio público quien con general obediencia 
se halle apoyado de toda la autoridad Soberana. Tam- 
bién debe vm. confesar , que ningún Ministro de quan- 
tos hemos conocido entró á gobernar el reyno , hallán- 
dose apoyado con general obediencia de toda la autori- 
dad Soberana, sino el señor Don Juan , á quien sé le 
ha dado el dominio mas despótico , que se lee en His- 
torias haber llegado á obtener ningún vasallo suyo. Lue- 
go España no tiene razón de quejarse de los otros Mi- 
nistros , y solo se puede quejar de S. A. , supuesto que 
los demás no han podido seguir su di&amen, y solo S. A. 
ha podido remediarnos. 

Vaya otro argumento. En el papel intitulado : La 
unión de los Grandes y Nobleza con el señor Don Juan y 
que no puede negar vm. que S. A. le dispuso , y junta- 
mente le firmó de su nombre , dice estas palabras forma- 
les : Su Magestad , y consiguientemente sus buenos y leales 

va-. 



?4 

vasallos- padecemos hoy grandísimo detrimento en todo , por 

causa de las malas influencias , y asistencia al lado de S, M. , 
de la Reyna su madre , de la qual , como de primera raiz,, 
se han producido , y producen quantos males , pérdidas , rui- 
nas , y desórdenes experimentamos. Ya arrancó esta raiz, 
y apartando á la Reyna , consiguió el señor Don Juan 
quanto deseaba. ¿ Pues cómo retirada la causa de los 
males en S. M., y aplicándose la causa de los bienes en 
S. A. , se ven tan contrarios efe&os , que nunca se han 
padecido mas calamidades , mas pe'rdidas , y mas lamen- 
tables ruinas , que después que empezó á gobernar el se- 
ñor Don Juan \ Esto no tiene solución , sino el decir, p 
que nos engañamos en pensar que el señor Don Juan eral 
capaz de remediar la Monarquía , ó que maliciosa-' 
mente e'i nos ha engañado , obrando de manera , que el 
Rey , y el reyno no puedan resistirle quando sea tiempo 
de mayores designios. 

Vuelvo á argüir otra vez : Las quejas del mal esta- 
do del reyno son ran antiguas , como se ve' en la gran 
Consulta del Consejo real, hecha el año de 1616 ai 
Rey Felipe III. , que la trae el Canónigo Navarrete, 
y se refiere en la Historia Pontifical : ¿ pues si fue culpa 
de todos los pasados el no haber remediado aquellos ma- 
les , cómo no ha de ser reprehensible en el señor Don 
Juan, que no solo.no haya remediado nada , sino em- 
peorádolo todo de tal manera , que desde la perdida ge- 
neral de España no ha padecido jamas nuestra Nación 
mayores calamidades , ni mayores ignominias ? ¿ Para 
que' truximos el Medico afamado á tanta costa , si en 
lugar de sanar nuestras dolencias , ó por lo menos 
curarlas mejor que los otros , nos ha empeorado de 
suerte , que ha dado con la Monarquía en la sepui^ 
tura ? 

Vuelvo á argüir : El epe no cumple lo que prome- 

íe, 



H 

te , o es infiel , ó es ignorante > porque ofrecer lo que na» 
se puede cumplir , juzgándolo asi \ ó que siendo fa&ible, 
no se cumple , es mentirosa y ruin infidelidad 5 y el pen-> 
sar que es practicable lo que no se puede hacer , es des-' 
preciable ignorancia de hombre inexperto y ligero. Sien- 
do esto asi , vea vm. quál de estas cosas le pretende' 
aplicar á su Mecenas ; porque vm. no puede negar que 
el ofreció el alivio , y remedio de nuestros males : y si no 
recorra vm. sus palabras , y sus acciones , y verá que en 
quanto ha escrito y obrado todo era preferirse á corregir 
al mundo , y que con estas jactancias , y blasones de su 
ardiente zelo , y superior inteligencia, se grangeó la 
aclamación de todo el rey no , y que en esta confianza le<- 
llamó S. M. , y le ha encargado todo el oficio de Rey, 
sin reservar para sí otra cosa mas que el nombre. Y es- 
ta verdad no la puede vm. negar, ó si no dígame: 
¿Que' fin ha tenido en todo ese quaderno de frases , si-- 
no el interponer la apelación á mas largo tiempo , y pro^ 
longar el plazo para que S. A. cumpla con lo que ha 
ofrecido , y que esperemos de el la salud universal de es- 
ta enferma Monarquía , que vm. confiesa concibió de su 
alta mente , y soberana ideal Pues siendo esto así , ¿que' 
mucho que el Pueblo Español llore su engaño , y que 
lamentándose de haber agenciado su mayor daño , quan- 
do mas solicitaba su remedio , se queje de las promesas* 
que le induxeron á esta necia confianza , y clame contra; 
quien tuvo imprudente temeridad en ofrecer , ó bárbara 
crueldad en no cumplir ? 

El Bachiller , que hasta aquí había callado , alzó la 
Voz , y volvió á repetir esta sentencia : Estoy firme y 
constante , porque del soberano entendimiento de S. A. pru-< 
dentemente concibe mi idea quanto de su ideado Ciro en Xe- 
nofonte la lisonja. Es Príncipe tan excelente en prendas, qut' 
no puede pintarse , porque no puede comprehenderse > .y exce- 
Tom. V. I de 



66 

de mis colores ,' porque excede la esperanza. 

Pues ahora digo ( saltó el Labrador ) que vm. habla 
eon segunda intención , porque siendo este Héroe tan 
capaz como vm. dice , solo se pueden atribuir á malicia, 
y. á algún ñn torcido los errores que se están cometiendo 
en el gobierno. Estos son tantos , que no tenemos que 
atribuir nuestros malos sucesos á la fortuna , sino á la 
mala disposición del arquitecto de esta fabrica. Y si no, 
dígame vm. ¿que' medios se pueden- haber aplicado mas 
proporcionados para perder, las plazas , las provincias, 
y todo el reyno , que despreciar á los Grandes , ajar á 
los Nobles , pisar á los Ministros , deponer á los benemé- 
ritos , premiar á los sediciosos ,, estafar á los ricos , opri- 
mir á los pobres , desesperar á los soldados , reformar á 
los leales , honrar á los fugitivos, gravar á los Eclesiás- 
ticos , proscribir á los sacerdotes , atropellar la justicia* 
sitiar los oidos del Rey , cercarle de espias , para que 
no pueda socorrerle la verdad con el desengaño. Y última- 
mente, gastar el tiempo , el dinero , y el cuidado , que 
se habia de gastar en beneficio público , en chismosos 
exploradores de noticias para asegurar la facción , y para 
templar el miedo del castigo, que les intima su mala 
conciencia. 

Suponga Vm, que se apoderase del gobierno el hom- 
bre mas enemigo de la nación Española , y discurra que 
pudiera hacer para destruirnos mas de lo que se está ha- 
ciendo. -Vuelva vm. los ojos á Flandes , y vea si el Fran- 
cés usa con las ciudades que ha conquistado , tantas vio- 
lencias , y tiranías como las que se han executado , y 
están executando en Madrid, y en todo el reyno. ¿ Pues 
que mucho que diga el pueblo , que no es buen amigo 
aquel que obra peor , que ,el peor enemigo? , ¿.Y que mu«? 
c.ho que yo discurra de un hombre tan entendido como 
vm. le hace ,. que rio ignoraba proporción de sus medios* 

y 



*7 

y que no en vano los dispone como quien pretende 

arruinar este edificio , para hacer otra fabrica de su 
gusto ? 

Hablemos todos, dixo ei Soldado; que vms. con ser 
estudiantes , no reparan en una heregia , que ha dicho 
este señor, porque no puede dexar de serlo , decir de ua 
hombre, que es Principe tan excelente en prendas, que no pw 
de pintarse , porque no puede compre hender seJ¿\ ser incom- 
prehensible solo se puede decir de Dios, según lo he oi^ 
do decir infinitas veces en los sermones. { Pues que' locu? 
ra es atribuir sabiduría incomprehensible , á un entendi- 
miento limitado, y muy limitado? 

Acuerdóme que en Flandes oí decir áDon Alonso de 
Cárdenas , que vino de la Embaxada de Inglaterra : Que 
el entendimiento del señor Don Juan era como una nabaja, 
de barbero , que tiene filo para cortar un cabello 5 pero se em- 
bota al partir una rebanada de pan, dando á entender , que 
era agudo para cosas sutiles, y inhábil para empresas 
heróycas. \ Miren que aliño de ser incomprehensible \ 

Tambiem le oí decir al Conde de Peñaranda , ponde- 
rando la buena elección de vocablos, y elegancia del esti- 
lo del señor D. Juan ; Muy bien suenan estas cláusulas, pero 
hasta ahora no he visto ninguna gran cabera, que se precie de 
hacer esta filigrana. Y decia muy bien , porque es de en- 
tendimientos afeminados gastar en galas, y afeytes de las 
voces ia atención , y el estudio , que se debe emplear en 
la substancia de las cosas , en la gravedad de los ne- 
gocios, y peso de la razón. ¿Pues que locura es llamarle 
imcomprehensible ? 

Las plazas, y los reynos no se defienden á coplas, 
sino á valazos 5 y aunque sean muy rodados los perio- 
dos, no se arma bien la artillería con ellos. No es lo mis- 
mo ser valientes , que ser pey nados , y bien se compone 
ser aliñado el concepto , y descabellado el. juicio : y me- 

1 2 jor 



6^ 

jor suele hallarse la razón, y la verdad en los términos 
groseros del Labrador , que en ios políticos aseos del 
Cortesano. Y ia razoa de todo es , porque el valor no 
consiste en decir , sino en hacer > y así puede uno ha- 
blar muy bien , ; y obrar muy mal. Á Caiigula , á Ne- 
rón , á Domiciano , y á Eiiogabalo , nadie condenó de 
menos elegantes en el estilo , sino de necios en la prác- 
tica de los negocios. No basta , pues que un Príncipe, no 
use barbaríamos : en el lenguage , para que se libre de 
ser bárbaro en las resoluciones. Y así no equivoque vm, 
la elegacia afe&ada , con la discreción verdadera j ni lla- 
me sabiduría incomprehensible , á la pura gramática de los 
críticos , y conte'ntese con aplicar á ese caballero , á que 
escriba papeles á Monjas , y que hartándose de chismes, 
se los ponga en culto , para que se entiendan menos , y 
duren mas. 

Últimamente , para que vm. consiga su aprehensión, 
y borre de su papel el soberano epíteto de incomprehen- 
sible j vuelva vm. los ojos á las historias , pues hace tan- 
ta obstension de que las sabe , y discurra en que pueda 
consistir que los antiguos fuesen siempre aumentando es- 
ta Monarquía entre mayores dificultades , y mas fuertes 
enemigos que los presentes , teniendo menos reynos , me- 
nos poder , menos rentas, menos alianzas , menos séqui- 
tos , menos autoridad , menos obediencia , y menos re ¿ 
putacion , que aquella con que entró el señor Don Juan 
en el Gobierno , y no hallará vm. otra razón mas ade- 
quada que el confesar , que aquellos hombres tenían mas 
capacidad , mas zelo , mas amor de la patria , mas valor, 
y mas inteligencia , que la que ahora se usa, y que 
suplían con sus prendas la debilidad de los medios. Pues 
' si aquellos varones heroicos coronados de victorias , se 
humillaban como buenos christianos á la Magestad di- 
vina : ¿en que ley cabe , que de un sugeto tan inferior , y 
3 ¡ I cjue . 



6 9 

que con tantos medios ha hecho tan poco, quiera vm. ar- 
marnos un Lucifer , que dispute á Dios el título de Sobe- 
rano , y de Incomprehensible! 

Tenga vm. (dixo el Licenciado Crespo ) que para lo 
que vm. acaba de decir, viene muy aproposito un Ídolo 
llamado Rumon , de quien hacen mención los Escritura- 
rios. Este era un falso Dios , que á nadie favorecia , pe- 
ro todos le adoraban , sin mas título que llamarse Ru- 
mon 7 que según interpreta san Gerónimo , es lo mismo 
que CelsitudO) y Alteza en buen romance. A los ídolos, y 
á las estatuas que carecen de razón , súfrales vm. que no 
hagan nada : y vuélvase contra aquellos que las hacen 
Deidades , y las adoran. 

; Estoy conforme con esa do&rina (dixo el Soldado ); 
pero quisiera que el señor Bachiller, que hace tan sabio 
á este Príncipe , me respondiera á una pregunta. ¿ Tiene 
Vm. acaso noticia de que alguna empresa se haya acer- 
tado por consejo del señor Don Juan.? Porque yo solo 
rengo una experiencia de habernos perdido por seguir su 
dictamen. Bien sabido es , que las dos batallas del socor- 
ro de Dunquerque , y la retirada de Ébora , fueron 
únicas obras de su ingenio : pues ya ve vm. como salie- 
ron. Lo mismo le ha sucedido en otras muchas ocasiones. 
De esto sé mucho. De lo que pregunto % quisiera que 
Vm. me diera alguna noticia sin hurtar hazañas á Oña- 
te , Mortara , Caracena , y Conde' j que estas no le to- 
can, sino en quanto era estorbo á las ideas de tan grandes 
Caudillos. 

Iba á responder el Bachiller Badulaque, y todos á 
una voz le obligaron al silencio , hasta que el Licen- 
ciado Crespo acabase su discurso • y le rogaron que 
descendiese á lo particular á que procura reponder el pa- 
pel , encargándole la brevedad 5 y dicho Licenciado 
Crespo prosiguió de esta manera. 

Di- 



70 

Dice vm. que no se debe llamar destierro el retiro 
de la Reyna j y agradeciéndole á vm. el empacho de la 
palabra, me admira, que lo refiera sin hacerle disonancia 
la excepción. Esto que á vm. le suena tan mal , es el prin- 
cipal empeño del señor Don Juan j y oiga vm. como lo 
explica en aquel con templadísimo papel de la unión de 
S. A. con los Grandes. Estas son sus palabras : Se deduce 
con evidencia , que el mayor servicio que se puede hacer i 
S. M.y y en que mas le servirá la verdadera fidelidad , es se' 
parar totalmente , y para siempre de la cercanía de S. M. a 
la Reyna su Madre. Mire vm. quanto peor es lo que dicen 
estas cláusulas , que la palabra ^destierro , y no se meta 
vm. a corregir el vocabulario de su parcialidad. Y si \o 
que significa tanto menos, le hace tanta disonancia: ¿que' 
se ha de decir de ur.a demonstracion tan opuesta á la 
autoridad , á la piedad , á la política , á la fama , y al 
honor? 

Añade vm. otras dos razones. La primera , que el se- 
parar á la Reyna fue por cumplir el testamento de Felipe IV.° y 
que así lo dexó dispuesto. Y cierto que me espanta , que no 
haya podido vm. discurrir otra mentira menos descara- 
da para pretextar tan notable resolución. Bueno fuera que 
habiéndola dexado á su querida esposa el absoluto do- 
minio del Gobierno de la tutoría , fiando de su cariño, 
capacidad , y virtud el desempeño de esta confianza , de- 
xase también mandado , que en premio de haber sal- 
eado al Rey , y al reyno de los peligros de la minori- 
dad , la apartasen violentamente de su hijo , y tratán- 
dola como madre contagiosa , ó como descomulgada se 
dixese : el Rey su hijo ni la oiga, ni la hable , ni la vea ; y 
si alguno fuere sospechoso de que la comunica , ó que la con- 
serva la debida lealtad , sea castigado como defidente á la 
Monarquía. . 

La verdad es : que el Rey Felipe IV. siempre temió 

el 



el estorbo de un bastardo que dexo declarado, y que coa 
altísima providencia le excluyó del Gobierno , y que 
atrepellando por la inclinación de Padre , por cumplir la 
obligación de Rey , no consintió que en la última en- 
fermedad se le pusiese delante , y que no cayó en su 
imaginación , que se habia de apoderar de la persona del 
Rey el sugeto de quien mas le resguardaba , y por cu- 
ya prevención depositó el cetro en la Reyna , instru- 
yéndola en las advertencias , que algún dia se publica- 
rán. También es verdad , que previniendo que algún diá 
podia ser que la Reyna Madre juzgase conveniente el 
retirarse del tráfago de la Corte, la dexa opción para 
que en tal caso eligiese la ciudad que le pareciese mas 
conveniente á su decencia , quietud , y comodidad , con 
otras prerrogativas que se atropellan , y desprecian co- 
mo todo el mundo sabe. ¿ Esta cláusula es acaso bastan- 
te fundamento para haber engañado la edad incauta del 
Rey , con falsa persuasión de que en conservar á su la- 
do á su Madre , ó en restituirla á su- lado , contraviene 
al testamento de su Padre? ¿Podia creerse tal barbari- 
dad de un Rey tan piadoso como felipe ? ¿Por ventura 
somos Griegos para que se pra&ique en España la ley 
injusta del Ostracismo de Atenas , que manda desterrar 
á los muy beneméritos de la República , solo por satisfa- 
cer , y consolar á la envidia ? Luego es falsísimo , que 
el testamento del Rey manda que el hijo aparte de sí á 
su Madre, principalmente en aquella edad en que corre 
mas riesgo de engañarse, y de perderse. 

La otra razón de apartar á la Reyna, dice vm. que 
es , por ser S, M. poco dichosa ; y en parte dice vm. bien, 
porque no es poca desgracia , que los que la deben estar 
mas agradecidos , hayan abusado de su piedad para exe- 
cutar con S. M. tan. escandaloso rigor. Pero vuelva vm. 
ios ojos á la fama de S. A. , y considere , si ha nacido 

en 



7 % 

en muchos siglos hombre mas infausto para la Nación Es- 
pañola. Todo lo que ha corrido por su mano se ha perdis- 
do : y ahora que está todo á su cuenta , se pierde todo. 
Apenas sonó que había venido á Madrid , quando empe- 
zaron á venir los correos á manera de los criados de Job. 
Vino la hambre ? vino. la peste, el sitio de Oran, la rota de 
Cataluña j piérdese Cambray, piérdese Valencenas, piér- 
dese Sant-Omer, piérdese Gante, piérdese Ipre, piérdese Pui- 
cerdan , y piérdese todo aquello que se le ha antojado at 
enemigo. Pues si los me'ritos de estar al lado del Rey se 
han de medir por la buena fortuna , vea vm. si S. A. me- 
rece mejor el que le separen, que la Reyna. Otros moti- 
vos alega vm. de la separación de la Reyna , como la es- 
trechura de Palacio , y los exemplos de Francia : los qua- 
les no se ponderan de por sí, por ser declaradamente dis- 
paratados, y por el gusto que nos dá ese recuerdo del ma- 
trimonio del Rey , porque parece se dilata mucho, y tie^ 
ne misterio la dilación. 

A la segunda queja de que lo público no se ha remedia- 
do : responde vm. suponiendo que no se habla de los ofi- 
cios por ser tan justa su distribución , sino de la carestía 
de los bastimentos : y no pudiendo vm. negar la verdad 
de este cargo, confiesa llanamente, que pocos alimentos 
han mudado precio ; pero nos consuela vm. con decir : que 
es menester arruinar la Monarquía , y volverla á fundir en 
el molde de S. A. , y que solo faltan artífices para ello. Tam- 
bién nos regala vm. con el exemplo de Leónides , que hi- 
zo resistencia á Xerxes en el estrecho paso de las Termo^ 
pidas 5 que aunque no viene á proposito para el intento 
de abaratar el pan , al fin llena su párrafo con otras his- 
torias que trae vm. harto impertinentemente. Ya que 
vm. quiso lograr esta noticia , considere , que si Leóni- 
des , y quinientos compañeros acometieron al exercito 
de Xerxes / y pelearon hasta morir todos ; iban muy 

bien 



73 

bien comidos y bebidos , como advierte k misma his- 
toria. Pues haga el señor Don Juan que comamos y be- 
bavos , y llévenos á pelear con exercitos de Xerxes. Pero 
si no hay que comer , ¿ cómo hemos de pelear ? Vamos 
al caso ; y suponiendo la verdad de que casi todo se ha 
encarecido desde la venida del señor Don Juan , y que el 
pan mas barato vale diez y seis quartos , veamos quien 
tiene la culpa de tanta carestía. 

Dice vm. que corrió una voz falsa de la baxa de mo- 
neda , y que esto no se pudo remediar, porque hay mu- 
chos ladrones , y los panaderos son veliacos , y con eso 
le parece á vm. que ha satisfecho muy plenariamente. 
¡ O , lo que habla que decir aquí ! Pero baste apuntar 
ahora , que aquella voz dependió de la mucha moneda 
manifiestamente falsa , porque con la venida de S. A. se 
desenfrenaron mas los monederos, y no habiendo vigi- 
lancia para reprimirlos , no hubo tampoco resolución pa- 
ra que se obrase en Castilla, lo que se usa en toda Anda- 
lucia , donde la evidente señal de la moneda adulterada 
les ha hecho fácil distinguir la verdadera , y les ha ser- 
vido de ley para no admitirla. El buen pastor no cumple 
con decir de donde les vino el daño á sus ovejas , sino 
que debe prevenir no les venga. Echar la culpa á los 
malhechores , no es bastante disculpa de la omisión del 
Juez , que puede , y debe prevenirlo , y remediarlo. En 
este punto se debe discurrir del mismo modo, que quan- 
do nos quejamos de las muchas plazas, que pierde S. A. 
No se satisface con decir , que el Francés las conquista, 
y se las gana ; porque eso no se duda , y solo se hace 
cargo , de que sabiendo la prevención con que madruga 
el Francés , en parte ninguna se ha prevenido de suerte,, 
que el Francés quede burlado. 

Últimamente , ¿ para que es menester echar la culpa 

á los Ministros , y panaderos , si la hambre dimana del 

Tom. V. K mis- 



74 

mismo, que la había de remediar? Buscóse mucha canti- 
dad de trigo , tomóse al precio acomodado, que tasó la 
conveniencia del poder , y pareciendoks á los arbitristas 
que era esta buena ocasión de poner tributo en el pan, 
S, A. la ha logrado lindamente , porque vendiendo el 
pan á dos reales , viene á doblarse el dinero , que se em- 
pleó en el trigo, para de ahí socorrer á Girona tan lin- 
damente como á Puicerdan. Con que se averigua, que 
con achaque de abastecer á Madrid , se encarecen los ali- 
mentos , y al Pueblo se le quita el dinero suavemente. 
Xsta es la causa verdadera de haberse encarecido en Ma- 
drid el pan. Pero si vm. poríia en que la culpa está en 
los Ministros que se sobornan , y en los panaderos que 
solo obedecen al logro de su intere's : ¿ quien tiene la cul- 
pa de esto sino quien pudiendo , y debiendo castigarlo, 
no lo castiga ? Ni vale por respuesta , el que lo ignora, 
¿porque cómo puede ignorar lo que vm. sabe? Y si vm, 
no lo sabe , ¿ cómo se atreve á decirlo tan de cierto, co- 
mo si lo hubiera probado jurídicamente ? 

Y para entrar ya en lo que vm. tan confiadamente pre- 
sume , de que nadie se queja del modo de dar los puestos, 
sepa queno menos estáescandalizadoel mundodelos oficios, 
que de la mala provisión de los alimentos. Dice vm. que 
,ya ahora no se venden. Está vm. mal informado , si no 
es que pretende morder al disimulo. De los puestos de 
Indias no se duda, porque es pública la almoneda. Mas de 
los de acá hay ahora tantos duendes , quantos son los 
criados de S. A. No recibia Don .Fernando Valenzuela 
mas que recibe ahora Don Diego de Velasco. ¿ Pero que 
hay que admirar ? Si al que no pretende le quitan sin 
mas ni mas el dinero , que tiene en su casa 7 ¿ que' harán 
con los pretendientes ? No hay mas diferencia si no que 
ahora se venden los puestos á quien mas los paga , sin : 
mas aprobación que el dinero j pero antes á nadie se 

le 



75 
le -admitía sin que le consultase , aprobándole de idó- 
neo el Conseja á quien tocaba. ¿ Pues quien obra 
peor l 

Es, verdad que algunos oficios se han dado sin dine- 
ro > pero ninguno de valde , ni bien empleado. ¿Que' peor 
venta que la de que las dignidades Eclesiásticas ,, y Ma- 
gistrados , sirvan de sueldo á las sediciosos? ¿Que' peor 
empleo , que comprar asesinos de sus antojos , con los 
puestos que se quitan á los hombres capaces , y bene- 
me'ritos ? ¿ Aplaudirá vm. las mercedes hechas á Monti- 
jo,Cortizos, el Arcediano, y á otros de este modo? 
j Pero cómo se puede aprobar , ni de burlas el deponer 
ai Príncipe de Parma para dar el Virreynato de Catalu- 
ña, y poner las armas en manos de Monterrey ? ¿ El de- 
poner al Conde de Villaumbrosa , para hacer Presidente 
de Castilla al Canónigo D.Juan de la Puente, sin mas mé- 
ritos , que haber sido el primer General de la gente alle- 
gadiza con que S. A. vino amenazando á la Corte, y ha- 
ber manifestado su codicia en la visita del Arzobispado 

de Toledo, donde le capitularon de . ? ¿Y también por 

ventura aplaudirá vm. el haber depuesto á Don Lope de 
los Ríos , para dar la Presidencia de Hacienda ai buen 
caballero Don Gonzalo de Córdoba , que cumplió con 
las obligaciones de su sangre con dexar el puesto , en que 
no podia dar entera satisfacción? De esto habia mucho 
que decir 5 pero vamos á otra quexa. 

La tercera quexa es : Que los señores antes aféelos , vi- 
ven quexosos. Y su respuesta de vm. reducida ai verdade- 
ro sentido , sin el follage pomposo con que vm. la ofus- 
ca , consiste en decir , que los señores obraron como hipó- 
critas de la ambición , asi porque cubrieron con el pretexto 
del bien publico sus intereses particulares , comí parque empe- 
ñaron al señor Donjfuun para desampararla en la ocasión , y 
perderlo , y que viendo que no consiguen r no Q mucho que es- 

Kz té» 



ten quexosos* Que esta respuesta es mala , se convence? 
porque los señores dieron al señor Don Juan quanto el 
podía esperar , y S. A. no les ha correspondido. Ellos 
cumplieron mas de lo que ofrecieron * pero S. A. ha fal- 
tado á quanto les ofreció. No se niega , que á muchos les 
movió su privado sentimiento ■> pero también a Don Pe- 
layo le acabó de resolver al glorioso asunto de restaurar 
la patria perdida, el duelo del desigual casamiento de su 
hermana. ¿Y por eso dexó de ser digno de alabanza aquel 
empleo? 

Los Grandes pensaron autorizar su grado , y mejo- 
rar el rey no ; pero viendo que éste se pierde , y que su 
dignidad se abate , y que S. A. les niega sus preeminen- 
cias , y honores , y solo se los concede una vez por cere- 
monia, ¿que mucho que este'n quexosos? Y de mas á mas 
no les guarda sus fueros , sino que los hace mas tributa- 
rios que al plebeyo mas soez. ¿ Cómo no han de llorar la 
burla que les hizo su esperanza? Querian que la Rey na 
se conformase con el di&amen de todos y pero no que- 
rían que se perdiese el respeto á la Reyna. Querian que 
se atendiese al descontento de los Grandes ; pero no 
que se perdiese lá reverencia á las mugeres. Querian que 
el Rey se aplicase mas á la salud del rey no 5 pero no 
que se faltase al precepto de honrar Padre y Madre. Que- 
rían á un hombre que autorizase con el Rey un Conse- 
jo 5 pero no querian á quien desautorizarse á los Conse- 
jos con el Rey. Querian á quien le industriase en el 
Gobierno i pero no á quien le desaplicase del Despacho. 
Querian que el Rey saliese de qualquiera apariencia de 
opresión ; pero no que alguno fuese señor de la perso- 
na del Rey. Finalmente , quedan que el Rey quedase 
en mejor estado que antes j pero no verle reducido á tal 
estrecho , que ningún vasallo leal le pueda ayudar , ni 
con la palabra \ ni con la obra, ni con el consejo , sin la 

no- 



77 

noticia , y la indignación de la cautela , que le tiene cau- 
tivo. Miren los Grandes lo que hicieron en su unión , y 
pues dieron el exemplar para el error , piensen lo que 
conviene hacer para el acierto. 

La quarta quexa es : Que no había beneficiado á sus lea- 
les afeólos. Á esto se responde, que quatro Capitanes acau- 
dillaron al señor Don Juan , que son impaciencia , vengan* 
za , soberbia , y codicia : Y con este presupuesto discurre 
que tiene pocos acreedores S. A. porque de los contrarios, 
no hay controversia : de los neutrales , dice que merecen 
castigo 5 y de los amigos , que como le siguieron por 
obedecer á aquellos quatro Capitanes por la mayor par- 
te , no son dignos de premio. Por cierto que Ym. lo -es, 
por haber confesado la calidad de los soldados , que die- 
ron su voto , y emplearon sus armas en la exaltación de 
S. A. Pero digame ahora vm. ¿cómo se había de acertar 
la resolución , si el principal voto de la consulta le die- 
ron la ignorancia , y la imprudencia de las mas irra- 
cionales pasiones ? ¿Cómo no habia de errarlo la inconsi- 
deración de la impaciencia , la precipitación de la venganza, 
la arrojada indocilidad de la soberbia , y la torpe ceguedad 
de la codicia 7 . Si estas quatro furias del infierno se convo- 
caron para introducir á S. A. en el Gobierno , no hay 
que admirar el que suceda tan mal , y de que nos. haya 
de suceder peor , porque forzosamente ha de ser malo el 
pronóstico , quando la constelación que influyere en este 
catástrofe se compone en vez de astros, de esos quav 
tro tizones del infierno. No puede ser bueno el suceso, 
que dependió de tan malos infiuxos. Y no habia que es- 
pantarse de que fuese tan desdichado el efc&o , que na- 
ció de tales causas. Mas si en esto va vm. con ánimo sin- 
ce'ro de alabar, y no con la cabilacion disimulada de 
morder (como se sospecha) , sepa que esta muy engaña- 
do : porque los cabos del exercito , que conduxo el se- 
ñor 



.7? 

ñor Don Juan /fueron de mejor calidad , que lo que vm. 
piensa > porque al señor Don Juan le conduxeron qua- 
tro virtudes tan nobles , como la docilidad , fa piedad \\ la 
lealtad , y la sinceridad* Estos generosos afectos , se dexa* 
ron capitanear del engaño y porque como el engaño fue 
de todos $ vino á ser el engaño general* Y creído , y obe^ 
decido igualmente de todos % consiguió esta hazaña, que 
injustamente se quieren atribuir á sí los, sediciosos x ó 
los que vm* llama leales afectos* Lo cierto es , que si la 
docilidad del Rey no se dexára persuadir , ó si la pie- 
dad de la Rey na no se hubiera dignado de ceder , ó la 
lealtad de los nobles no se hubiera de xado embaucar , ó 
á la sinceridad del pueblo no hubiera tenido tanta faci- 
lidad en creer y confiar ,, nunca el señor Don Juan hu- 
biera entrado en Madrid. De este discurso saco yo , 
con licencia de vm. que el perfe&o agradecimiento del 
señor Don Juan , debe resplandecer en ei mayor servicia 
del Rey , veneración de la Reyna r estimación de los 
nobles > y alivio del pueblo* Mas ya que no quiera echar 
por la esfera de la virtud , advierta que también los ma- 
los dentro de los mismos vicios , pueden guiar lineas qué 
remeden en la apariencia las acciones de los santos* Y así 
tienen también entre sí los injustos sus sombras de amis* 
tad , de justicia , y de agradecimiento. Pero es cosa des- 
dichada y que aún esta imagen de bien le falte al nueva 
Gobierno > y así se quexan muchos de los parciales de 
S. A. , de que los memoriales mas recomendados de 1& 
amistad y confianza > se remiten al despacho univer* 
sal de la ingratitud* Esto por ventura sucede así por 
providencia de Dios , que las mas veces dispone» 
que á los malos les salgan fallidos sustratos, y con- 
fidencias. 

La quinta quexa es y de que S« A. es de muy alta espí- 
ritu para ¡as humanidades del Gobierno y y la explica vm. 

di- 



19 
cliciendo , que se funda en que no atiende á las consultas 
de los Consejos , y así discurre vrri. dando documentos 
inuy plausibles para el que pretendiese ser tirano. Y todo 
en sustancia se reduce á esta sentencia , con que vm. 
dexa muy ilustrada la política ; El rumor esparcido (dice 
vm.) es tan Indiscreto, que no bailo mas alta prenda enS. A, 
para gobernar bien , sino es } no dexarse gobernar. Hasta 
ahora habia disimulado la arrogancia con que vm. habla 
de sí mismo , y la vana ostentación que hace de las his- 
torias , trayendolas de los cabellos ., y como quien las 
tiene mal digeridas ; y la gran satisfacción con que pre- 
sume, que dexa muy apoyados sus arrojos , solo con de- 
cir , que son sentimientos suyos •> j pero quien puede su- 
frir que vm. diga , que el rumor es tan indiscreto r que 
se opone á lo que vm, juzga , como si vm. fuera la regla 
infalible de la discreción ? Pues es muy bueno por cierto, 
lo que vm. nos dice , que la mejor prenda es , que un 
hombre inexperto, y moderadamente capaz, que yerra 
quanto determina, y cuyo consejo nunca salia bien., des- 
precie la continua experiencia, la admirable comprehen- 
sion , la lealtad Española , la aplicación incansable , el 
zelo constante , y las venerables canas de los Consejos, 
y que todo lo gobierne por su capricho ? No puedo per- 
suadirme , que S. A. cometa tan grande error , como vm. 
Je atribuye en el discurso que forma , para desvanecer 
este rumor. Pero si acaso es verdad lo que vm. nos da á 
entender , ya hemos hallado el origen de todos Jos malos 
sucesos de la Monarquía 5 porque aunque concurran á 
nuestra ruina otras muchas causas , esta es solo bastan- 
te para que todo se pierda. 

La sexta quexa, ó sexto rumor es : Que pues no ha he- 
cho justicia, no debia de haber dellnqüentes. Á este cargo 
procura vm. satisfacer, diciendo que justicia sin proceso 
no es justicia , sino tiranía , y que solo en altísimas cau- 

sas 



8o 

sas podrá la soberanía dispensar las puntualidades de lo 
escrito. ¡Ó que buena doctrina! Pero equívoca para el 
Príncipe, á quien vm. pretende lisonjear ; porque lo que 
da á entender esta sentencia es, que tal vez se pueden su-, 
plir las formalidades del derecho f por causas gravísimas , co- 
mo las hubo en elgarrote celebre de Malladas. Pero quitar 
los puestos , y desterrar á diestro y siniestro , atropellan- 
4o lo mas noble del mundo , y lo mas sagrado de las 
-Religiones, sin mas proceso, ni mas forma judicial, que 
ponerlos las espías en el catálogo de los sospechosos , no 
se puede disculpar de injusticia , y tirania. Si vm. pré- 
tendía encubrir su intención , disfrazando una sátira con 
una lisonja , y un pasquín con un elogio , aprenda otra 
vez á disimular , escondiendo la censura de tai modo, 
que con los ecos del aplauso , no todos perciban la voz 
de la reprehensión. Y pues tanto se precia vm. de Sene-j 
quista y Tulíano, pudiera haber aprendido de Tulio y¡ 
Se'neca , que para reprehender el vicio de la crueldad 
en Julio Cesar y Nerón, los celebraron tanto de cle- 
mencia , como si fueran ios hombres mas enemigos de 
derramar sangre humana , y los Príncipes mas piadosos 
del universo. Con este artificio retórico, no menos in^ 
genioso que prudente , consiguieron introducir la doc-? 
trina en la alabanza , suavizando lo amargo de la ver-* 
dad con lo dulce del halago. Pero decirle vm. al señor* 
Don Juan tan francamente , quando con nadie se ob- 
servan las fórmulas del derecho , que la justicia sin pro- 
ceso no es justicia , sino tiranía , solo sirve de descubrir 
que en vm. no se halla valor para reprehender , ni dis-^ 
crecion parajlsonjear. 

¿Que' exclamaciones no hizo S. A. por la muerte de 
Malladas , en carta que escribió á S. M. y que la di- 
vulgó como manifiesto ? En ella le llama á boca llena 
inocente , blasfemando de la severidad , que dio tan bre- 
ves 



Si 

yes términos á la execucion. ¿Pero que diremos ahora 
de las repetidas violencias con que se pretende hacer es- 
tilo de lo mas irregular ? Antes de ajusticiar á un hom- 
bre tan indigno de vivir, y de tan corta esfera como Ma- 
liadas , se vio su causa, y se firmó la sentencia por rec- 
tísimos Jueces. Mas para desterrar á quatro Grandes de 
España, ¿que proceso ha precedido ? ¿que' cargos se les 
han hecho? ¿ que' Jueces se les han señalado? ¿Por ventu- 
ra ha habido mas que la presunción de que su lealtad, 
no solo veneraba ai Rey en sí , sino que también en su 
Madre? Y el miedo de que sola su presencia habia de 
servir al Rey de recuerdo para no olvidar tan amable 
obligación ? Pues que', ¿tan ligeramente se procede á un 
escándalo tan grande , como arrojar de la Corte un Al- 
mirante de Castilla , sin atender á la sangre que del troi 
no de España va á sus venas , ni á la que de su alta es- 
tirpe se deriva al Rey Católico ? ¿ Que proceso ha ha- 
bido contra el Príncipe de Astillano , Duque de Medi- 
na de las Torres , soberano de Sabioneta , para dester- 
rarle del reyno , profanar su casa , privarle de los ofi- 
cios , y perseguirle con tanto rigor, como si fuera un 
hombre foragidoj mas que lisonjear la condición del sue- 
gro , disimular las obligaciones á su Padre r y cautelarse 
de su entereza? 

I Que cargo se le puede hacer al Conde de Aguilar, 
para intentar echarle del mundo Español , mas que ha- 
ber cumplido bien con el punto de su puesto , sin fal- 
tar en un ápice, ni exceder de su obligación ? ¿ Qué 
Causa precedió para enviar Juez que detenga al Conde de 
Aranda , mas que el haberle ultrajado en Zaragoza coa 
achaque del embuste del veneno , y querer quitar de de- 
lante de los ojos un testigo de otros muchos ? ¿ Qué au- 
tor hubo para deponer al Vice-Canciiler de Aragón, 
manchando el nombre del Rey , con decreto de te'rmi- 
Tom, Vm JL ¿ios» 



$2 

nos tan civiles ¿ como si lo didáran las verduleras de la 
plaza? Para deponer con tanta infamia á tantos Ministros^ 
y para multarlos , quitándoles de un golpe el dinero , y la 
reputación, ¿qué acusación ha habido? ¿que cargos? ¿que 
probanzas, ni que otra justicia mas que el mandarlo así, 
él que puede mas? 

¿En que' pecaron casi dos mil hombres del Regimien- 
to de la Guardia , para desterrarlos todos á Sicilia , con 
circunstancias tan ignominiosas, mas que en haber es- 
tado dispuestos para obedecer el orden de su Rey , de- 
fendiendo su Corte, y su Palacio contra qualquiera aleve 
acometimiento? 

¿Conque' informaciones, pior que culpas, y cotí 
que' autoridad ha confinado á tantos Religiosos tan co- 
nocidos , y tan inculpables , sino pasando la mas leve sos- 
pecha por certidumbre , teniendo por culpa la re&itud 
del di&amen , y por legítima jurisdicción la impiedad so» 
berbia de quien no atiende á mas ley , que á la de su 
antojo ? 

¿En qué fundaría el amenazar á los Padres de la 
Compañía de Jesús , que los habia de extinguir, y el ha«* 
ber desterrado á los que le parecieron mas introducid 
dos por la Cátedra, y por el Pulpito, y Confesonario , si- 
no en persuadirse , que una tan sabia Religión no habia 
de ignorar sus unes , y siendo tan santa, no habia de apo- 
yar tan irreverentes desacatos contra las personas reales, y , 
tan injustos procedimientos contra el Rey, contra ej rey-? 
no, y contra Dios? 

Si este modo de Tribunal , sin mas formalidad , ni 
mas razón que la fuerza , se hubiera usado en tal , ó 
qual ocasión, pudierase discurrir que era de aquellas al- 
tísimas causas , en que la soberbia puede tal vez dispen- 
sar las puntualidades de los escritos 3 pero en tantas oca- 
siones ? viendo tan repetidos, y perniciosos exemplares* 

ni 



8j 

íii el ánima mas restado del mas venal lisonjero puede ne. 
gar esta verdad que vm. nos dice sin querer: Justicia sin 
proceso no es justicia , sino tiranía* 

Pues no vale decir, que por atender al decoro de tan 
-autorizados pegsonages, como los contenidos, se dexan de 
hacer juridicas averiguaciones : porque las preguntas del 
interrogatorio, con que examinaba los testigos el Juez pes« 
quisidor de Valenzuela , fueron tan desatentas , tan de- 
sahogadas , y tan indignas , que Don Joseph Pacheco al 
oirías, no pudo disimular la disonancia, habiendo llevado 
en paciencia el injusto despojo que padeció, según la nue- 
va forma del señor Don Juan. 

Ni hay que decir, que no ha tenido tiempo , ni me- 
dios para averiguar qualquiera delito por oculto que fue- 
se. Prendieron á Ribera, á los Herreros, á Maza, á Ol- 
mo, á los Oficiales de Guerra , y á otros , y no han po- 
dido averiguar nada por donde poder condenarle , ni 
hacer cargo al pobre Duende. Y en verdad , que como 
los mismos Religiosos , Sacerdotes , y Confesores ven- 
dieron en el Escorial la confianza , también alguno de 
esotros hubiera dicho qualquiera cosa, que hubiera que 
decir. 

No ha habido , pues , otra probanza, ni otra tela de 
juicio mas que los rumores , que admitió la ignorancia, 
y fomentó la malicia. ¿Cómo sin mas examen se ha pro- 
cedido á tan graves castigos ? Á nuestro Padre Adán le 
hizo Dios cargos > y si Judas no se hubiera prevenido 
con la desesperación , no le hubieran condenado sin oir- 
le. Si los dichos del vulgo han de pasar por testimonio 
autentico , no pienso que le ha de estar bien al señor 
Don Juan. ¿Pues qué Areopagitas han sentenciado , que 
sin mas averiguación , y sin constar mas crimen , que 
el ser aborrecido de los de la facción , le saquen de sa- 
grado , le prendan,, ie opriman , le despojea de todos 

L 2 sus 



$4 

sus bienes , le priven de todos sus honores , te divi- 
dan de su matrimonio , y le destierren á la región mas; 
bárbara, mas pobre, y mas retirada del mundo? 

Si al lado de su cariñosa Madre no tuvo el Rey \U 
bertad bastante para hacerle mercedes, ¿qpmo ha de creer^ 
el mundo que tiene mas libertad en poder de un hom*¡ 
bre , que vino con un exército para hacerse dueño de la! 
persona del Rey , y que se ha apoderado de e'l tan ab-i 
solutamente , que la Magestad es solamente una sombra, 
y solo le quedan á su arbitrio las travesuras , y divertid 
mientos de su poca edad ? Aquel tan irregular decretos 
de la privación , quando mucho , puede engendrar algu- 
na duda de si el Rey nuestro señor lo dice de suyo , y 
no por violenta sugestión de su colateral. Y hasta que 
el Rey este con entera libertad á satisfacción del rey no, 
no se puede decir que es válido , no solo dicho decreto, 
pero ni tampoco nada de lo que se ha obrado contra Ya-* 
lenzuela , y todos los demás. 

Caso negado que no tuviese el Rey libertad para cu» 
brir á Valenzuela , no se puede decir , que la Reyna 
Gobernadora no la tuvo para las mercedes que le hi- 
zo en su tiempo , y para disponer de la decima que por. 
Madre tutriz el derecho la concede. Y quando hubie* 
ra algún delito , por el qual mereciera ser despojado de 
ellas, ¿que' culpa tenia su pobre muger para embargarla 
su dote , quitarla los gananciales, y reducirla á tan misen 
lable estado, que viva de limosna, recogida en el campa-i 
nario de una Iglesia? 

¡Oque' buena es la justicia , que bástalos mismos 
culpados la echan menos ! \ó quánto importara que e\ 
Rey nombrase Jueces re&os y desapasionados , que pro- 
cediesen contra los ladrones , los sacrilegos , los asesinos, 
los homicidas, los adúlteros, los libelistas, los sediciosos, y 
los traidores! ; ó cómo habian de parecer malos aquellos, á 

.. quien 



quien vm. honra Con el título de buenos! Pero algún dia 
será el dia de la razón. 

Hasta aquí habia dicho el Licenciado Crespo j quan- 
ido se oyó el tropel de un coche que desembarcaba en la 
Venta. Ea , señores , despejen vms. dixo el Ventero , que 
viene el señor Oidor, que va á recoger el do»ativo de la 
Alcarria. ¿Esto hay mas? (dixo el Soldado) ¿que' hemos 
de poner , que va otro á la Andalucía , aunque vale una 
fanega de trigo catorce ducados? Bueno va esto (dixo el 
Labrador) ¿ quando pensábamos que el señor Don Juan 
nos habia de aliviar con su mucha renta , y traer algún 
arbitrio , como de su capacidad para nuestro remedio, 
solo nos trae la maña de Caco , y de Pero Andrés ? Pues 
para quitárselo á quien lo hubiere , no necesitábamos de 
tan gran político , que nos enseñase tan admirable secre- 
to. No prosiguió por la prisa que les daban á partir.. 
Montaron , pues , y arrancando las muías , empezó el co^ 
enero á cantar esta copla. 

Denme por fe y testimonio, 
que el Rey, y rey no se vende,' 
y que por huir de un Duende, 
hemos dado en un Demonio. 



TJZ 



PAZ DE CASTILLA > T PORTUGAL 

el di a 3 de Febrera de 1668. 

i.° -trímeramente declaran los señores Reyes Católica, 
y de Portugal , que el presente tratado hacen , que esta-* 
blecen en sus nombres , y de sus Coronas y vasallos una 
paz perpetua , buena , firme , e inviolable , que empe- 
zará desde el dia de la publicación de este tratado , que 
se dará en el termino de quince dias > cesando desde lue- 
go todos los a£fco$ de hostilidad de qualquiera manera que 
sea , entre sus Coronas, por tierra ó por mar en todos sus 
reynos, señorios y vasallos de qualquier calidad , y con^ 
dicíon que sean, sin excepción de lugares , ni de personas» 
2.° Y porque la buena fe con que se hace este tratado 
¡de paz perpetua, no permite pensar en guerra para lo fu- 
turo, ni en querer hallarse cada una de las partes para este 
efecto con mejor partido, se acordó en restituirse á Portu* 
gal las plazas, que durante la guerra le tomaron las armas 
del Rey Católica, "y al Católico las que durante la guerra 
le tomaron las de Portugal, con todos sus te'rminos, así, y 
de la manera , y por los límites , y confrontaciones que 
tenían antes de la guerra 7 y todas las haciendas de rai- 
ces se restituyan á sus antiguos dueños , ó á sus herede- 
ros , pagando ellos las mejoras útiles' y necesarias; y ni 
por eso se podrán pedir las damnificaciones , que se atri- 
buyen á la guerra , y quedarán las plazas con la artille- 
ría , que se tenían quando se ocuparon ; y los moradores 
que no quisieren quedar en ellas , podrán llevar todos 
sus muebles , y rocogerán todos los frutos que tuvieren 
sembrados al tiempo de la publicación de la paz j decían 
rando , que en esta restitución de plazas no entra la Ciu- 
dad de Zeuta , que ha de quedarse con ella el Rey Ca- 
tólico , por las razones que para ello se consideran. 

Los 



«7 

3.° ' Los vasallos y moradores de las tierras de uno 

y otro reyno tendrán toda la buena correspondencia , y 
amistad , sin mostrar sentimiento de las ofensas y daños 
pasados , y podrán comunicar , y freqüentar los límites 
de* uno y otro," y exercer comercio con toda segundad 
por tierra y por mar , de la manera que se usaba en el 
tiempo del Rey Don Sebastian. 

4. Los dichos vasallos y moradores de una y otra 
parte tendrán recíprocamente la misma seguridad y li- 
bertad , y privilegios , que están concedidos á los subdi- 
tos del Serenísimo Rey de la Gran Bretaña por el trata- 
do de 17 de Diciembre de 1666 , y del año antecedente 
de 1630, por estar dicho tratado en ser, así, y en la 
forma que todos aquellos dichos Artículos en razón de 
comercios , é inmunidades tocante á el fuero , se dan 
aquí por expresados , sin excepción de Artículo alguno, 
mudando solamente el nombre en favor de Portugal , y 
en los reynos de su Magestad Católica así , y de la ma- 
nera que se ha acostumbrado en tiempo del Rey Don 
Sebastian» 

5. Y porque es necesario un largo tiempo para pu«« 
blicar este tratado en las partes mas distantes en los Se- 
ñoríos de uno y otro reyno , para cesar en ellos los ac- 
tos de hostilidad , se acordó que esta paz se comenzará 
en las dichas partes desde el dia de la publicación que de 
el se hiciere en Lspaña , al'siguiente año.: pero si el aviso 
de la paz pudiera llegar antes á aquellos Jugares, cesar- 
ían desde entonces todos losa£tosde hostilidad 5 y si pa- 
sado el dicho año se cometiere por alguna de Jas partes 
algún a£to de hostilidad, se satisfará todo el daño que 
de e'l naciere. 

éf Todos los prisioneros de guerra , ó en odio de 
ella , de qualquier nación que sean , sin diiaciori , ó em- 
barazo alguno serán puestos en libertad , así de la una¿ 

co- 



88 

como de la otra parte , sin exceptuar persona alguna a 
pretexto que se quisiera tomar en contrario j y esta liber- 
tad comenzará desde el día de la publicación de la paz 
en adelante. 

7. Y para que esta paz sea mejor, y mas fírmemete 
te guardada , prometen los dichos señores Reyes Cató- 
lico respectivamente , y el de Portugal de darse libre , y 
seguro paso por mar , y rios navegables contra la am- 
bición de qualquier Piratas , ó otros enemigos, que pro- 
curarán tomar , y castigar en rigor , dándoles toda la li- 
bertad necesaria de comercio. 

8.° Toda la privation de herencia , y disposiciones 
hechas con el odio de la guerra , son declaradas por nu- 
las , y como no acontecidas , perdonándose la culpa ett 
virtud de este tratado , habie'ndosc de restituir las ha- 
ciendas , que estuvieren en el Fisco , y Corona á las 
personas , á las quales sin intervención de esta guer- 
ra habian tocado , y pertenecido , para poder libremen^ 
te gozar de ellas. 

9. Y si contra lo dispuesto en este tratado , algunos» 
de los moradores , sin orden , ni mandamiento de los 
Reyes respectivamente , hicieren algún daño , se repara- 
rá , y castigará el que hicieren siendo tomados los; 
delinqüentes , mas no será licito tomar las armas , y rom- 
per la paz : y para que se pueda hacer justicia se po- 
drán dar cartas de mar , ó de represalia contra los de- 
linqüentes en la forma que se acostumbra. 

io.° La Corona de Portugal por los intereses , que 
recíprocamente tiene con la.de Inglaterra, podrá entrafi 
á la parte de qualquier liga ó ligas defensivas , ó ofen- 
sivas , que la dicha Corona de Inglaterra , y la Católi- 
ca hicieren entre si juntamente con qualesquier confede- 
rados suyos , y las condiciones ., y obligaciones rccípro-- 
cas , que en tal caso se ajustaren, ó se acrecentaren en lo 

de 



8 P 

de adelante , se tendrán , ,y guardarán inviolablemente 
en virtud de este tratado, como si estuvieran prime- 
ramente expresadas en el , y estuvieran nombrados los 
coligados. 

ii.° Prometen los sobredichos Reyes Católico, y 
de Portugal de no hacer nada contra la prohibición de 
esta paz , ni consentir se haga direda , ó indirectamente: 
y si acaso le hubiere ; de reparado sin ninguna dilación. 
Y para la observación de todo lo arriba contenido se 
obligan con el Serenísimo Rey de la Gran Bretaña , co- 
mo mediador , y fiador de la paz, y para firmeza de 
ella renuncian todas las leyes , costumbres, y qualquier 
cosa que haya en contrario. 

1 2. Esta paz será publicada en todas las partes don*- 
de conviniere lo mas brevemente que se pudiere , des- 
pués de la ratificación de ella por los Serenísimos Reyes 
Católico , y de Portugal. 

1 3. Y finalmente , serán los presentes Artículos r y 
paces en ellos contenidas , ratificados y reconocidos , (y 
también por el Serenísimo Rey de la Gran Bretaña , co- 
mo mediador , y fiador de ellas) por cada una de las par- 
tes dentro de quatro meses después de su ratificación,, 
Todas las cosas en estos trece Artículos referidas, fue- 
ron acordadas , y establecidas por nosotros el Embaxa- 
dor de Castilla , y el de Inglaterra , y Comisarios Dipu-L 
tados para este. efecto , en virtud de las Plenipotencias de 
sus Magestades Católica , Bretanica , y de Portugal , y 
en fe de dio &c. • 



Ton. V. M RES^ 



RESPUESTA 

QUE DIO CIERTO MINISTRO 
AL RET FELIPE QUÁRTO 

DE ESPAÑA, 
SOBRE LAS COSAS DE PORTUGAL. 

Oi consejo pide la aflicción , años há que V. M. debía 
pedir consejo , porque con el fuera tan fácil el remedio, 
como ahora es áspero el desengaño. La verdad nació 
en la tierra j mas en pobre alvergue : no nació en Pala- 
cio la verdad , y una vez que un Santo la llevó á Pala- 
cio , fue tan poco conocida , que le costó la cabeza al 
Santo. Ninguna cosa arruina una Monarquía , sino la 
ponzoña de una lisonja. Mas dañoso es un lisonjero atre- 
vido , que un enemigo declarado , y un contrario pode- 
roso i porque este dá cuidado 5 mas del cuidado nace el 
solicitar el remedio s y aquel dulcemente me entrega al 
descuido , y sin remedio me hace precipitar al peligro. 
Mortificase el juicio de el zeloso , viendo sin rienda go- 
bernar el apetito á la razón , á la verdad la mentira , y 
á la sencillez la malicia. No es bien que un Rey de cré- 
dito á una voz que engaña quando deleita , y no suena 
quando engaña. Examínese el corazón de donde sale; se'- 
pase el mal de donde viene, porque hay almas que no tie- 
nen palabras , y hay palabras que salen del alma. No se 
escucha al que zeloso desengaña : solo aL que habla al 

S us * 



91 

gusto del Príncipe se escucha. ¡ Que vergonzosa se retira 
la verdad de el gobierno adonde preside el engaño ! 
Llórase el precipicio ,. y no se atreve el zeloj pierde la 
gracia quien habla la justicia , y toda la goza quien li- 
sonjea. Aún ahora no se moviera mi lengua , si V. M. no 
despertara mi pluma. Temerosa vá la razón , porque sa- 
le del alma el desvelo ; mas no recela la muerte el que á 
su señor obedece 5 y mas yo, que estoy al fin de la vida. 
Digo pues así , mi Rey. 

Quien facilita lo que no sabe , no sabe lo que faci- 
lita. Para tener experiencia de una nación , no basta co- 
nocer lo presente > es necesario conocer lo pasado para 
no llorar lo futuro. Sería milagro acertase la ignorancia 
adonde muchas veces no acierta la prudencia. Portugal 
negó a V. M. , aclamó Rey , facilitaron lisonjeros el 
remedio , y ahora temerosos se retiran del peligro. Esta 
nación , señor , conquistó en Oriente las Indias > jorna- 
da que solo imaginarla obscurece el ánimo para empren- 
derla. Dominó barbaras naciones , adquirió con su bra- 
zo muchas coronas , sujetó con su asombro muchos 
reynos 5 hizo su nombre eterno , no solo entre Gentiles 
y Paganos , sino en todo el mundo. África , que probó 
su valor, lloró su estrago , y siempre vive temerosa , por- 
que en ella se crian los niños con sus prodigiosas hazañas. 
Holanda en el Brasil (parte de la America ) conquistó 
con sagazidad , mas no quedó con ganancia , porque los 
sacudieron con violencia , y esto quando el amor no ayu- 
daba al poder ; que para Rey ageno , se obró mucho con 
valor propio. Este fue el engaño , que hoy se llora sin 
remedio. Con el yugo ageno, parecían los leones corderos; 
pero con el propio ( que es yugo suave ) parecen los cor« 
deros leones. Castilla con tantos reynos , con tantos mi- 
llones, y con tanto exercicio en las armas , cobró odio 
á esta nación , porque desde su primer Rey hasta hoy 

M 2 se 



9 1 

se continúa su estrago , y el año pasado de edad en edad 
continúa la inclinación á lo presente. V. M. lo ha leído 
con admiración , lo ha oido con sobresalto , y quizá lo 
está viendo sin remedio. 

Dormido estaba el valor en Portugal j mas la ambi- 
ción , la tiranía executada con la ignorancia , le despertó 
el valor. Por tiempo de sesenta años no pudo V. M. ad- 
quirir su voluntad » porque los Ministros fueron tiranos 
en este tiempo. Castigo pedia su desafuero ; pero crió 
faices , porque se dilató el castigo. Las armas estaban 
olvidadas , y con la sujeción reprimidas : y las nuestras le 
hicieron tomar las armas. No es esta gente , señor , que 
se rinde con amenazas ; mas fácilmente se remedia coa 
caricias. Si los llamamos rebelados ,-¿ por que' no se de- 
termina la razón? ¿ por que no lo conoce la justicia ? ¿por 
que' no nos ayudamos del derecho ? ¿ por que' se atiende 
á lo severo , y no á lo christiano ? Letrados dan á V. JVL 
el derecho; á Portugal también le dan derecho sus Le- 
trados j ¿pues por que' no se puso esta causa en derecho? 
Verdad es , que ya ahora no puede haber juicio en esta 
causa , pues ha veinte y tres años que se solicita con las 
armas el asiento, y ya mejor aconseja el desengaño, que 
la razón ; ya la razón se puede olvidar por el remedio. 
Señor , no todo lo dicen á V. M. , y un Rey lo ha de 
saber todo. Dicen el bien , y sin razón lo dicen > callan 
el mal , y crece porque lo callan. La salud no se daña 
con adversidades , y un Rey no desmaya con accidentes., 
Á un valor grande, todo le parece pequeño. 

Dicen á V. M. que Portugal no tiene dinero , no tie- 
ne navios , no tiene gente ; traydores son los que lo di- 
cen ; ¿ pues con que' nos tienen destruidos ? Sin gente 
nos tienen tantas veces desvaratados; válgame Dios, ¿que' 
fuera con gente ? Sin dineros lloramos nuestras ruinas, 
¿que lloráramos si tuvieran dineros? Señor, Portugal 

* nos 



5?3 
nos desvárate cri Montijo. Portugal nos destruyó en 

Yelbes : Luis Méndez de Karo huyó dexando caballos, 
artillería , infantes , y bagages : Portugal en Ebora des- 
truyó la flor de España , lo mejor de íiandes , lo lucido 
de Milán , lo escogido de Ñapóles , y lo granado de Es- 
tregadura. Vergonzosamente se retiró S. A. dexando 
ocho millones que costó la empresa , ocho mil muer- 
tos , seis mil prisioneros , quatro mil caballos , veinte y 
quatro piezas de artillería, y lo mas lastimoso fue, que de 
ciento y veinte títulos y cabos, no escapaTon sino cinco. 
Germán , y Don Diego Caballero , ¿ por que huyeron 
dexando el Estandarte de su Principe í Pues si nada tie- 
nen , ¿ hay mayor afrenta que vencernos sin nada ? Si 
nadie basta para nosotros , g para que se busca á nadie ? 
Ello ó es valor , ó es milagro. Si milagro , el tesón es 
locura ; si valor , mayor es nuestra flaqueza , y mas que 
su poder nuestra cobardía. Cada día espera V. M. que 
se gane ; y cada dia sepa V. M. que se pierde , y que es 
mucha la pérdida de cada dia. Quarenta mil hombres lie— 
y ó el señor D.Juan de Austria entre infantes, caballos , y 
gastadores ; llevó el mayor número de cabos , que pudo 
juntar España , el mayor carruage, que pudo unir el po- 
der , y la mayor artillería , que se vio en exército en Es- 
paña. Todo esto , señor, nos quedó destruido, ¿ vie- 
ronse mas que mil quinientos caballos , y mil infantes 
de todo ? Si algunas plazas suyas tenemos , mas fue por 
traición suya, que por valentía nuestra. ¿ Hay Grande 
en este reyno que no este' pequeño ? ¿hay poderoso que 
no este' necesitado l ¿ hay rico que no este' pobre í ¿y po- 
bre que no muera de hambre? 

¿ En qué se consumen de las Indias los millones ? ¿ en 
qué se tiene gastado de V. M. las rentas ? ¿ Adonde se 
han muerto mas de cien mil hombres en veinte y tres 
años sino en Portugal l ¿ Y Portugal sin dinero , sin gen- 

«1 



P4 

se , y sin navios , atemoriza el mar , vence los exérci- 
tos , y hasta los reynos estraños sustenta ? Señor , mi 
pluma lo dice , y setenta viudas lo lloran , que desper- 
taron en Palacio la compasión á V. M. Mi lengua , sin 
solicitar aplauso , sin ministrar lisonjas , sin recelar pe- 
ligros , descubre á V. M. los sucesos 5 habla lo que sien- 
te , y siente mucho lo que escribe. Señor , si no apro- 
vechan trazas , si los traydores suyos se descubren , sí 
nuestros secretos se revelan , y nuestras máquinas se 
deshacen , y descubre Dios todo á los Portugueses , es 
evidencia que Dios así lo quiere. Los prodigios del Cie- 
lo se ven ; los milagros son claros, ¿pues no es desatino 
oponerse al Cielo ? 

V. M. tira para esta guerra á Castilla la sustancia, 
á Flandes el socorro , á Milán la defensa , á Ñapóles el 
presidio , al Imperio la salud , á Cataluña el remedio , y 
á toda España la esperanza. No se pueden proveer las 
plazas 5 enflaquécese el reyno j mueren los pobres, y 
aliéntase el enemigo. Francia, y Inglaterra no pueden su- 
frir tan poderoso vecino 5 ayudan con cautela al necesi- 
tado , y sino es amor que tienen á Portugal , es odio que 
t ienen á Castilla. Rey y señor mió , de una parte ha de 
ser justa la guerra entre christianos , para que no perez- 
can tantas almas. El Cielo muestra que es justa la suya, 
pues los favorece tanto , ya tanto i luego es injusta la 
nuestra. 

Si no es afrenta para España el hacer paces con 
Holanda , siendo herege , revelado , y tirano , y si no 
desdora , procurar paces con Bretaña ; si es conveniencia 
hacerlas con Francia j ¿ por qué no ha de ser licito ha^ 
cedas con Portugal ? Si de España temen todos , y Por- 
tugal vence á España , \ mejor temetán á España unida 
con Portugal ? Mas crédito se pierde en las armas , que 
en el brio i mas se interesa en los casamientos de casa, 

que 



95 

que en las esperanzas de fuera. Señor , en nombre de los 

Estados habla mi pluma. No se gobierne V. M. por quien 
le dice lo que no sabe , sino por quien sabe lo que le 
dice. Si voluerttis , ¿^ audieritis me y frona térra comedetisy 
quod si nolueritis , & ad iracundlam me provocaberhis , gla- 
dius devorabit vos. Esto dixo Dios , y á voces un hombre 
dice lo que Dios dixo. Este Señor guarde á Y.M. 



CA- 



91 

CATALOGO 

de algunos libros curiosos y selectos, par a la librería 

de algún particular, que desee comprar de tres 

á quatro mil tomos. 

POR EL REVERENDÍSIMO PADRE MAESTRO 

FRAY MARTIN SARMIENTO, 

Benedictino de Madrid. 



AUTORES ORIGINALES 
LATINOS T GRIEGOS. 



-tara tener una breve y clara idea de los autores an- 
tiguos clasicos originales , así Latinos , como Griegos y se 
podrán dividir unos y otros en autores Gentiles y Christia- 
nos: y haciendo un cúmulo de todos ellos , se podrán di- 
vidir en quatro tiempos poco mas ó menos , cada uno de. 
200 años. 

Para el caso tomemos 400 años antes deChristo, y 500 
después: en todqs <?oo años. De estos, en los 200, ó 22 j, 
años primeros , se colocarán los autores puros Griegos 
y Gentiles, y aún mas antiguos , como Homero , Hesiodo 9 
y tal qual mas. 

En los 200, ó 225 años segundos, se colocarán tam-* 
bien los autores Griegos puros Gentiles. 

En los 200, ó 225 años terceros, ( ya después de 

Christo) se colocarán los autores Latinos , Gentiles , ya 

tom. V* N nq 



9 2 

no tan puros ; y los autores Latinos , pero Christianos, 
que son los de la primitiva Iglesia. 

En los 200, ó 225 años quartos, que son los últimos, 
y acaban en el siglo V.° se colocarán pocos autores Lati- 
nos, Gentiles y Griegos 5 pero muchísimos autores Chris- 
tianos , ya Griegos , ya Latinos ; y aquí acaban los au- 
tores Gentiles , ya Griegos , ya Latinos, con la diferen- 
cia de que como todo se escribió ó en Griego , ó en La- 
tín , aunque los escritores fuesen de otras naciones 3 el 
lenguage y estilo comenzó á corromperse , y á barbari- 
zarse mucho. 

Cotejando todos los autores de estos poo años dichos, 
es cierto que los Griegos escribieron mas que los Lati- 
nos 5 y así se puede decir, que los autores Griegos Gen- 
tiles , son tres tantos mas , que los Latinos Gentiles : y, 
que los autores Griegos Christianos , son al doble de los 
Latinos Christianos. 

No se debe hacer librería pública , que no tenga to- 
dos los libros de los Autores del tiempo referido , pues 
son las fuentes originales. Deben ser de las primeras edi- 
ciones modernas mas selectas. Los libros que se imprimie- 
ron en la primera vez , pasan ya por manuscritos : por- 
que hace cerca de 300 años que se imprimieron. 

Así , pues , debe tener una libreria publica en apo- 
sento á parte las ediciones primeras de todos los autores 
de los poo años calculados arriba ; y ademas de esto , á 
la vista todas las mejores ediciones modernas de los mis- 
mos. Un particular no podria tener tantos ; pero digo, 
que debe tener todos los autores dichos de qualquiera edi- 
ción? y algunos con preferencia de la mas correcta, y mas 
moderna. 

Todas las impresiones hechas en Roma y Venecia 
de los Manücios : en París de los Estepbanos : en León de 
Francia de los Gryphos : en Antuerpia de la oficina Vían- 

ti- 






99 

finiana : y en Holanda de los Elzevirios , se aprecian mu- 
cho , ó por muy hermosas , ó por muy correctas. 

De todos los autores dichos , hay quatro ge'neros de 
ediciones modernas muy sele&as. La i. a en Holanda, y 
especialmente de los Elzevirios, en marca pequeña de 
1 2. ó de. 1 6.° y y solo contiene el puro texto , y tal quai 
nota. 

La 2. a en París , que llaman Adusum Delphini , por- 
que se destinó para el uso del Delphin. Se repartieron 
muchos autores Latinos, y algunos Griegos entre los eru- 
ditos , para que cada uno sacase, comentase é imprimiese 
de suyo. Imprimiéronse en 4. , y aunque son muy ca- 
ros , son magníficos. 

La 3. a es Ja de Holanda , que llaman Cum notis va- 
riorum i porque viendo los Holandeses que eran caros los 
tomos Ad usum Delphini de París , idearon reimprimir los 
dichos tomos, y muchos mas en marca mas acomodada, y 
en 8.° real, para venderlos mas varato. Salieron bellísima- 
mente impresos , y con este realze mas sobre los Ad usum 
Delphini , que estos solo tienen las notas del editor y co-< 
mentador France's , pero los de Holanda tienen lo mas se- 
lecto de e'ste , y las notas mas escogidas de varios erudi- 
tos antiguos y modernos , de donde les vino el nombre 
de Cum notis variorum. 

La 4. a es de Inglaterra y Holanda > y se debe llamar 
la Magistral:, pues es como edición completa , ya en fo- 
lio , ya en 4. real grueso , que no solo contiene las notas 
variorum en compendio , sino también á la letra , y con 
mil cosas curiosas añadidas. Estas ediciones son muy ca- 
ras ; pero á mi ver , las mas apetecibles : y si yo fuera 
acaudalado , las tendría todas. 

Viendo los Monges Benitos de la Congregación de 
san Mauro de Francia , el cuidado que se ponía en pulir 
los autores Griegos y Latinos profanos , y el poco que 

N2 ha» 



loo 

había en corregir el texto de los autores Christianos pri- 
mitivos , tomaron á su cargo corregir sus obras , y hacer 
una edición magnifica de ellas en París , y en folio , que 
admiran todas las Naciones. Pasan de 120 tomos en fo- 
lio los que salieron ya i y es poco ó nada apreciable la Bi- 
blioteca que no los tiene. 

Después de esto ha entrado la avaricia de los libreros 
á trastornarlo , y confundirlo todo. En Italia , Alema- 
nia, &c. han contrahecho estas sele&as y puras ediciones. 
Los Ad usum Delpbini se reimprimieron en Venecia y Pa- 
dua. Los SS. Padres , que sacaron los Benedictinos , se 
reimprimieron en Venecia y t Verona j pero sobre ser es- 
tas ediciones muy inferiores en lo material , sonlo mucho 
mas en la corrección , porque hierben en ellas las erratas, 
pues no hubo otro interesado en la corrección, que el vil, 
interés de los libreros. 

Teniendo presente todo lo dicho hasta aquí, ya qual- 
quiera podrá caminar seguro en la compra de los libros 
que se escribieron hasta el año 500 de Jesu-Christo , así 
Eclesiásticos , como profanos , y así Christianos , com0 
Gentiles. 

Casi en los 1© años que mediaron desde el de 500 hasta : 
la mitad del siglo XV. en que se perdió Constantinopla, y. 
se inventó la Imprenta, también se escribió muchísimo en 
Latin y en Griego j pero muy inferior en todo á lo que 
se habia escrito antes. De los autores de estos tiempos, 
los mas apreciables sos los históricos, que escribieron las 
cosas de sus tiempos , aunque el estilo, lenguage, &c. sea 
bárbaro , pues ya no quedó mas recurso que á ellos. 

Los de autores de ciencias físicas y Matemáticas son 
de poca sustancia, y solo se debe tener talqual muy famo- 
so. Desde la invención de la Imprenta hasta el tiempo pre- 
sente, se ha escrito infinito, y hay mucho óptimo, mucho 
msdiano , y mucho mas pésimo y despreciable. Por esto 

es 



101 

es mas difícil la elección entre todo ; pero sírvanos la ad- 
vertencia de que lo mejor se ha escrito de 100 años á 
esta parte , desde que se fundaron las Academias. 

Supuesto lo dicho., yo he seguido la máxima de te- 
ner muchos autores en pocos libros , y muchísimas mate- 
rias en pocos tomos. La misma deben seguir ios que ó por 
falta de medio , ó de voluntad no piensan tener una nu- 
merosa Biblioteca. Así se podrá componer , que una li- 
brería de 4® tomos sea mas sele&a y universal que otras 
de 20$. De qualquiera arte ó ciencia se deben buscar los 
libros siguientes : 
i.° Su historia y progresos. 
2.° Su Diccionario. 

3. La Biblioteca de los autores de ella. 
4. Las colecciones de los autores antiguos. 
5. Sus historias principales. 
d.° Un compendio moderno suyo. 
7. Un curso entero de ella. 
8.° Una compilación total de las materias. 
5>.° Los autores modernos que en ella merecieron singu- 
lar aplauso , ó han sido muy extravagantes. 

Ni de todas clases , ni de todas ciencias se hallan li- 
bres adecuados á todas las nueve clases propuestas ; pero 
se hallan muchos, y cada dia van saliendo mas: por exenv 
pío en la Medicina. 

i.° Historia de Juan Fruin , y Daniel Leclere. 

2. Diccionario de Foesio , Greco Castell 5 y está sa- 
liendo en Franfort uno de 8 tomos en fol. 

3. Biblioteca. Los 4 en fol. de Manget. 

4. Autores principales. Los 1 3 en fol. de Hipócra- 
tes y Galeno , Greco-latinos de Cbartecio. 

5. Colecciones. Los Médicos antiguos latinos desde 
Enrico Estepbano : 2 tomos en fol. Los Griegos no anda- 
ban en colecciones , sino separados , los Árabes con 3&e- 
eena , Mesue , Averroes , &c. &• 



102 

6.° Compendio. Hay muchos. Sydenban , Bagihh, 
Morton , Barbet , &c. 

7. Curso entero. Etmulero , con. Cyrilo. 5 tomos 
en fol. 

8.° Compilación. Manget y 2?0»rt , mas de 24 en fol. 
p.° Autores modernos-famosos. Son muchos los ex- 
traordinarios. Helmoncio , Paracelso , VHlanova , San£lorio % 
Roberto , i 7 /^ , Crolio , Talento , &c. 

Es ciertísimo , que si á imitación de lo dicho se esco- 
giesen los libros para otras ciencias y artes , con pocos 
centenares de tomos se ahorrarían muchos millares. A lo 
menos propondré' aquí las colecciones de autores antiguos 
que he visto , y otras de autores modernos , para que sí 
se hallan , se compren sin tropiezo alguno. 

Colecciones de Poetas Griegos. Hay la de Colonia, 
'Allobrogum ( porque es de Ginebra ) y esta ahora es la 
única. Son 4 tomos en fol. Greco-latinos. En ellas están 
todos los Poetas Griegos paganos 7 y algunos Christia- 
nos. Es juego raro y caro. Poetas latinos hay una en dos 
tomos en 4. > nada vale. Hay otra magnifica de Londres 
de 171 3 , dos tomos en fol. y en ella están todos los 
Poetas latinos paganos , y algunos Christianos antiguos. 
Es juego rarísimo y carísimo, En París 7 si se halla , cos- 
taría cerca .de veinte pesos j y esto porque se imprimió 
por subscripciones. Véase aquí en 6 tomos solos mas de 
200 Poetas Griegos y Latinos originales. 

Gramáticos. La colección de Elias Fuschip , dos tomos 
en 4. en Hanoma y ó Henao , 1606, Contiene todos los 
Gramáticos antiguos, 

. - Autores lingua latina. Otra de estos , diversa de la 
de arriba , de la edición de Dionisio Gotofredo. Contie- 
ne los que escribieron Diccionarios latinos en lo antiguo. 
León i tomo grueso en 4. real, 1602. 

Retóricos antiguos Griegos. Hay colección de ellos 5 pe- 
ro 



10 3 

ro toda está en Griego , y es de la edición de Manucio el 

viejo. 

Lengua Griega. No hay colección de todos ellos , por- 
que son obras grandes , y así andan separadas , Polux, 
Harpocratim , Meris, Hesicbio, Suidas , &c. 

Retóricos antiguos Griegos. Colección de los menores 
en Ginebra , en un tomo en folio Greco-latino. 

Geógrafos menores. De todos los Geógrafos menores, 
salió en este siglo una colección en Inglaterra en 4. tomos 
en 8.° real. Es muy curiosa. 

Músicos antiguos. Es muy selecta la que hizo Merbo- 
rio de los mismos Griegos , y el Latino Capella en 2. to- 
mos en 4. Amsterdan 1652. En los Eicivirios salieron 
los Músicos Greco-latinos. 

Mythógrafos latinos. Entre los tomos en 8 o . Cum notis 
variorum 5 hay dos que contienen los Mythógrafos lati- 
nos , y ios Griegos. 

Médicos latinos. Ya hable' arriba de la colección , que 
Enrico Estepbano hizo de los Me'dicos latinos en dos to- 
mos en fol. 

Históricos. Colección de los historiadores menores de 
los Ce'sares Romanos , con notas , dos tomos de autores 
Latinos , y uno de Griegos , todo , tres tomos en fol. im- 
presión de Francfort. (#) 

De re rustica. Catón, Varron, Columela , y Paladio , son 
latinos , y andarren tres tomos en 8.° juntos. Hay colec- 
ción novisíma de ellos , en Lipsia , de Veselingio. 

Geopónicos. Son los autores Griegos de re rustica. Es 
un solo tomo en 8.° en latin. Hay otra edición de los mis- 
mos Greco- latina , que no he visto. 

Au- 



(*) Tenemos noticia, de que se ha hecho una buena edición 
de muchos autores clásicos latinos en D-os-puentes. 



104 

Autores reí venática antiqui. Todos son Poetas latinos 
antiguos : y aunque andan en la Colección de los Poetas, 
se hizo impresión aparte de ellos por los Elzivirios en 
1 55 3 con notas de Ubitio , y otra en 4. 

De re agraria. Colección de los que quedaron , y de 
algunos fragmentos de leyes agrarias. Sacólos Nicolás Re- 
galtio , con título de Autores finium regundorum •■> y des- 
pués Wilhelmo Goesio con notas en Amsterdan 1 5 74. Son 
4 tomos en fo). 

De re accipitataria\ác Cetrería). Esta Colección es de 
Nicolás Regaltio , en París , en 1619 en 4. 

De re hippiatrica (de Albeitería). Sacólos e interpre- 
tólos Juan Rmllio en París en 15 30 en fol. Los mas son 
Griegos. 

Panegyríá Veteres, Entre los tomos antiguos , digo ai 
usum Delpbini , hay uno que contiene los autores latinos 
antiguos, que escribieron Panegíricos en 4. Y en un to- 
mo en 8.° juntó Cellario 12 Panegiristas , excepto ei Pa-, 
negírico de Plinto á Trajano, 

De Oneiro-crítica ( de adivinar por medio de los sue- 
ños ). El principal es Artemidoro Griego. El citado Ni- 
colás Regaltio sacó á Artemidoro Greco-latino , y á 
otros autores. En París en un tomo en 4. 

Mathematicos. Tentóse en Inglaterra Hacer una nu* 
merosa Colección de todos los antiguos en 1 3 ó 14 tomo s 
en fol. El primero contiene todas las obras de Euclides 
Greco-latino en fol. , y que he visto ; pero no han prose- 
seguido en la Colección. 

Astrólogos, El mas corpulento es Julio Firmico , y con 
e'l andan en un tomo en fol. otros Astrólogos Judiciarios, 
Griegos , Latinos y Árabes, 

Bibliotecarios, Podrán reducirse á esta clase Diogenes 
Laercio y Phocio. Diogenes Laercio de Vitis Philosophorum^ 
es un tesoro para saber la vida , escritos y dogmas de los 

Fi- 



Filósofos antiguos. Escribió en Griego. Hay ediciones la- 
tinas , y con ellas andan Eunapio, é Heychío. Sobre el mis- 
mo asunto hay ediciones Greco-Latinas } pero la mas 
famosa es la de Holanda , con notas de Mr. Menage , y 
de Joacbln Kubnio , Grego-Latinas. 2 tomos en 4.° En 
casa de los Vestenios. 

Phocio , Patriarca de Constantinopla , Griego Cis- 
mático , que vivia por los años de 850 , escribió en Grie- 
go su Biblioteca. Es la mas preciosa , que nos queda de 
aquellos tiempos. Leyó 280 tomos de autores Griegos, 
ya Paganos, ya Christianos, ya Antiquísimos, ya Coetá- 
neos. Sacó un extracto de ellos , y hizo una crítica , ó 
censura del estilo , idioma , &c. Solo por esta Biblio- 
teca , tenemos noticia de muchos autores totalmente 
perdidos. Hay edición solo en Latin , y hay la famo- 
sa , que es Greco-Latina en fol. Este libro es el origen 
des Joruenaux des scavans Mimoires de Trevoix. Aftas de 
Lipsie , &c. 

Estas 2 5 Colecciones , las que excepto una , he vis* 
to , y manejado, son muy necesarias para tener muchos 
autores originales en pocos tomos j aunque muchos de 
ellos son rarísimos , y solo se hallan en dichas Colec- 
ciones. Pero como casi todos son auteres, que han es- 
crito poco , y hay otros que escribieron mucho , y an- 
dan separados , y aún andan así muchos de los conteni- 
dos en las Colecciones , diré de unos y otros. 

Autores Griegos Gentiles* Homero. 

Por ser Homero poeta , el autor Gentil mas antiguo 
que se conoce, diré' algo mas de e'i , que de los otros. La 
edición mas completa , famosa , rara , y selecta de sus 
Poesías , con Comentarios, es la de Roma de 1550. Con- 
tiene su Miada, y Odisea , todo en Griego , con los Co- 
Tom. F. O men- 



loó 

mentarlos de Eustachio , Arzobispo de Thesalonica , to^ 
do en Griego , en 4 tomos en fol. 

Esta misma obra se reimprimió en Basilea en 3 to* 
mos en fol. todo en Griego , sin palabra de Latin. Hace 
pocos años, que Alexandro Polyti , y otros eruditos de 
Florencia, comenzaron asacar la misma obra, y C0-1 
mentados de Eustachio , en Griego , y Latin 5 y ade-, 
mas de esto , con varios comentos modernos. Han de ser 
muchos tomos 5 solo vi tres en fol. grandes , y no sé 
quantos han salido ya. Esta edición solo es para Príncipes, 
ó para personas que tengan mucho dinero , ó buen gusto 
en libros. 

Ademas de lo dicho , hay 300 ediciones de Homero; 
pero para el uso , es muy buena la edición de sus obras 
Greco-Latinas en fol. grande , que salió en Basilea , con 
comentos , y Índices ácjuan Spondano 5 si bien hay otra 
de Inglaterra de Josué B arnés , que no he visto. 
_ Herodoto es el autor en prosa que temos mas antiguo, 
y se debe tener. Hay ediciones Greco-Latinas , y la me* 
jor es la de Francfort en 1608 en fol. 

De los demás autores Griegos , y Gentiles se debe 
advertir, que hay quatro géneros de ediciones. i. a Del 
solo texto , y solo en Griego , y los mas se imprimieron 
así en la imprenta de Manucio en Roma , en Floren- 
cia, &c. 2. a Del solo texto; pero solo en Latin , y de esto 
hay infinitas ediciones de diversas marcas. 3. a Del texto 
Greco-Latino, con notas , índices , comentos breves , &c. 
y casi todos los autores se imprimieron en Francfort, ca- 
sa de los Wechelios ; á las quales ediciones sucedieron 
las magnificas de Inglaterra y Holanda ; de las quales ya 
hablé arriba ; y por ser estas muy costosas , propondré 
Jas antecedentes , que también son ediciones célebres , y 
magistrales , de Francfort , Basilea , París , Hildeberga, 
Ginebra , León , &c. 

Plu- 



io7 

Plutarco, Greco-Latino, 2 tomos grandes. 
Aristóteles, Greco-Latino, 2 grandes fol. 

Platón, Greco-Latino, 1 fol. 

Luciano , Greco Latino , 1 grande fol., 

Plotnio, Greco-Latino , i fol. 

Tucidides, Greco Latino, 1. 

Xenophonte, Greco-Latino, 1 fol. 

Polibio , Greco-Latino, 1 fol. 

Dionisio Halicarnaso , Greco-Latino, 2. foL 

Diodoro Siculo , Greco-Latino, 1 fol. 

Estrabon, Greco-Latino París 1 foL 

Dion Casio, Greco Latino, 1 fol. 

Theofrasto , Greco-Latino , 1 fol. 

Átheneo, Greco-Latino, 1 fol. 

Libanio, Greco-Latino París 2 foL: 

Pausanias , Greco-Latino, 1 fol. 

Philostrato, Greco-Latino, 1 fol. 

Demosthenes , Greco Latino 1 fol. 

Dion Crisosthomo , Greco-Latino , I fol. 

Euclides, Greco Latino Inglaterra i fol. 

Archimedes, Greco Latino, 1 fol. 

Diophanto, Greco-Latino, 1 fol. 

Apolonio Pergeo, solo el texto Latino, 2 fol. 

Papa Alexandrino, solo el texto Latino , 1 fol. 

StephanOy deUrbt'bus, Greco-Latino, Amsterdan, 1 fol. 

Ptolomeo, Geografía , Greco-Latí no, Holanda 1 fol. 

Bjusdem , Almagestum^ (vile solo en Latin , y solo en 
Griego) 1 fol. 

Hipócrates, Greco Latino, Francfort, 2 fol. 

Galeno, vile todo en Griego, y todo en Latin; y creo 
no los hay Greco- Latinos sino en la edición citada arriba 
de París , de 1 3 tomos en fol. que contiene á Hipócrates, 
y Galeno, Greco-Latino, 13 fol. 

Areteo , Medico, Greco Latino, 1 fol. 

O 2 Ale- 



[ió8 

Alexandro Tralteano, vile en Griego , y en LatínjJ 
pero no Greco Latino , i fol. * 

Paulo Aesgineta, Greco Latino, i fol. 

Julio Polux, edición magnifica, Greco-Latino, 2 fol.< 

Themistio , Greco-Latino, edición magnifica de Pa^ 
lis , i fol. 

Juan Stobeo (créese que no fue chrístiano) Greco-* 
Latino, en Ginebra 1609 7 1 fol. 

Jamblicho, Greco-Latino, 1 fol. 

Oíros autores Greco-Latinos , y no en foL, 



Isócrates. 
Aristides. 
Máximo Tirís* 
Apolodoro. 
Hermogenes. 
Marco Aurelio. 



Heron. 

Harpocration. 

Porphirio. 

Agathias. 

Zocimo , Arríanos 

Epi&eto. 



Aliano. ( aunque Latino , Simplicio. 



escribió en Griego) 
^.miano. ( aunque Griego, 

escribió en Latin) 
Phornuto. 
Palephato. 
Heriodano. 
Meris. 
Hesychio. ( dudase si fue 

Pagano) 



Nemesio. 

Cleomedes. 

Olimpiodorov 

Hierocles. 

Apiano. 

Theon. 

Aphtomio.: 

Gemino. 

Phlegeton , &c. 



Los demás autores Griegos 9 están en las Colecciones 
•ya propuestas. 



Au» 



100 

Autores Latinos Gentiles, 

Los mas de estos autores , por ser pocos , y muchos 
por haber escrito muy poco, se hallan en las Colecciones, 
ó son de las quatro ediciones : Elzivirianas ad usum De¡-> 
plini y cum notis variorum , y magnificas de Inglaterra , y 
Holanda. No obstante, diré algo de ellos. 

Virgilio. Deben tenerse los 3 tomds del P. Zerda : Co- 
mentos de Virgilio, 

Ovidio* Hay otros 3 tomos en fol. de Comento de 
Ovidio j y á falta, los 4. tomos grandes en 4. de la úl- 
tima edición de Holanda de Pedro Burmano. (Aquí de- 
bió decir : de Amsterdan de 1727) 

Quintiliano. El mismo Burmano sacó las obras de 
Quintiliano en 2 tomos en 4. con notas. 

'Plinio el mayor. La mejor edición es, la del P. Hardui- 
110, 3 tomos en fol. de última mano, es carísima., 

Cicerón. Hay edición última de Holanda en 1 1 ó 13 
tomos en 8.° de Wirtsburgo > y también la hizo en 
fol. (1) 

Séneca* Soy de sentir se busquen \o%~6 tomos en fol. 
con Tácito , y Justo Lipsio , de la edición última de An- 
tuerpia -■> (creo en 1637J.de los quales uno todo es el Sé- 
neca , otro Cometió Tácito , y otro Veleyo Paterculo. 

Vit subió , ó la edición de Phelandro, en 4. ó la mag- 
nifica de Holanda de Leiden , en fol. que es mejor. 

Tito Libio. La edición ad usum Delphlnu 6 tomos 
en 4. 

Lucrecio. ILz edición ad usum DelpbinL 



(1) Hay también la que se hi^o en Genova en 1758 en o to- 
mos en 4. con los Comentarios de Joseph Oliveto. 



lio 

Juvenal , la magnifica de Utrech de 1685 de Hermi- 
nio 1 tomo 4. grande. 

Persio. La edición de Casaubano , 1 tomo en 8.° grue* 
so. (1) 

Claudiano. La edición de Bartbio, 1 tomo en 4. muy 
grueso. 

Sitio Itálico. La de Dausquio, 1 tomo en 4. 

-Los demás autores son 



Poetas. 
Piauto. 
Terencio» 
Horacio. 
Se'neca. 
Marcial. 
iValerio Flaco. 
Manilio. 
Stacio Papinio. 
Tibulo. 
Catulo. 
Propercio. 
Lucano. 
Phedro. 

Emilio, y fragmentos. 
Rutilio. 
Grado. 
Germánico. 
Avieno. 



En prosa, 

Salustio. 

Suetonio. . 

Cornelio Nepote. 

Pünio Júnior. 

Apuleyo. 

Censorino. 

Capella. 

Macrovio. 

Lucio Floro. 

Justino. 

Higinio. 

Vepetio. 

Petronio. 

Chalcidio. 

Curcio. 

Valerio Máximo. 

Julio Cesar. 

Cornelio Celso. 

Aulio Galio, &c. 



du* 



(1) No son despreciables los Comentarios, que á la sátira de 
este autor , hizo el- celebre Sánchez Brócense, impresos en Genova, 
así como otros muchos , que hizo á varios fragmentos de j autores 
clasicos. 



1 II 

Autores antiguos Cbristianos , Griegos , y Latinos, j 

Los Poetas se hallan en la Colección de los Poetas 
Latinos , y en la de los Griegos respe&ivamente , y un 
tomo en la Biblioteca Patrum. Los Padres , que escribie- 
ron mucho , ya Latinos , ya Griegos , los han sacado 
los Padres Benedictinos de Francia. Los que escribieron, 
se hallan recogidos en la citada Biblioteca Patrum. 

Propuesta ya la idea general de todos los autores que 
escribieron hasta el año de 500 de Christo , resta propo- 
ner la de los que escribieron desde entonces hasta estos 
tiempos de 1748 ; y por ser infinitos, es preciso recurrir 
también á Colecciones para tener mas autores en po- 
cos tomos. 

CO LECCIONES. 

Concilios. Hay muchas Colecciones de todos los Con- 
cilios. La mas costosa, magnifica, y numerosa (en to- 
mos , no en piezas conciliares) es la que llaman Colección 
regia de París , en 37 tomos en fol. No es para particular 
res. Hay otra mas acomodada que llaman del Padre Lab- 
loé. Sigúese la hermosa del Padre Harduino , en 12 tomos 
en fol. Y finalmente la de Venecia en 2 3 tomos en fol. 
Esta es la mas completa de todas. 

Concilios Nacionales. Hay varias Colecciones, de Con- 
cilios de cada Nación. La de los de España , los princi- 
pió Loaysa. Es un solo tomo en fol. Completóla el Car- 
denal Aguirre, en 4 tomos en fol. que imprimió en Roma, 
y se debe tener esta Colección. 

Aóias de los Santos. Hay infinitas Colecciones de Ac- 
tas , y vidas de Santos 5 pero la que las abraza todas 
es la famosa , que se va imprimiendo en Antuerpia por 

los 



112 

ios Padres Jesuítas. Comenzóla en idea el Padre Erivcrto 
Rosweides , sacando un tomo de Martirologio , y otro 
Vita Patrum > ambos muy dignos de que se compren , y 
se lean. Siguióse el Padre Juan Bolando , disponiendo las 
Adas por los meses > y la hizo famosa el continuador 
Padre Daniel Papebroquio, y hoy la están prosiguiendo 
otros Jesuítas j y sin haber pasado del mes de Septiem- 
bre llega ya dicha Colección á 40 tomos muy gruesos 
en fol. á la que llaman los Bolandos , ó Bolandistas , y 
Papebroquios* 

Esta Colección no es para particulares , pues cuesta 
mucho 5 y por esto los Venecianos se animaron á ir- 
los reimprimiendo todos , y los venden la mitad mas 
yaratos. 

Al mismo tiempo sacó el Padre Mavillon las Aftas 
de los santos Benedidinos en 9 tomos en fol. y por ser 
muy caros , también se reimprimieron en Venecia. 

Aólas de santos Nacionales, Cada Nación tiene sus 
Martirologios. El mas completo de España, es el mas des- 
preciable de todos. Este es el de Tamayo , en 6 tomos en 
fol. pues aunque contiene lo que hay de cierto , contie- 
ne'tambien mil patrañas , y santos fingidos , por haber 
adoptado los Cronicones falsos. Es el mas necesario que se 
debe tener j pero se debe leer con mucha precaución , y 
crítica. 

Acia sincera primor um Martirum. El Protestante En- 
rico Dudvello sacó un libro de Paucitate Martirum , pro- 
bando que son falsas las Adas de nuestros Mártires an- 
tiguos. El Benedidino Padre Theoáorico Reunart , de san 
Mauro se opuso , y reimprimió muchas Adas , muy, 
ciertas y sinceras de los Mártires primitivos en un tomo 
en fol. el qual es muy aplaudido aún de los Protestantes. 
Reimprimióse en Holanda, e Italia. Debe tenerse este 
tomo , aunque no se halle de la impresión de París. 

Pa* 



Padres de la Iglesia. La Colección de ellos es la que 
llaman Bihliotbeóa veterum Patrum, no sanclorum Patrum, 
como citan algunos j pues muchos de ellos no han sido 
Santos. Ésta Colección comenzó en Colonia ; después se 
aumentó en París; después ¡con ei fin de abultarla, la 
echaron á perder en León , reimprimie'ndola Iqs libreros, 
y a&ualmente 7 si no mienten las noticias literarias , la 
están imprimiendo en Francfort , y en muchos menos 
tomos que la de León , siendo así que está con el Apa- 
rato de Noura , y Noury , y índice. Tiene 30 tomos en 
fol. El particular podrá contentarse con la de París , im- 
presión de La-Navé ; pues, aunque menos numerosa , es 
mejor en todo. Las Comunidades podrán esperar la de 
Francfort > pero en todo acontecimiento así el particu- 
lar , como las Comunidades deben tener el Aparato de 
Noury, 

El Padre Nicolás Noury, muy docto Be nedi&ino de 
san Mauro , que es el Editor de las obras de san Am-, 
brosio , viendo que en la Blbliotheca Patrum habia mu- 
chos autores desconocidos , y que á otros se les suponían 
escritos > y en fin , que era una edición sin crítica , tomo 
á su cargo ir repasando los autores , y escritos , según 
que se seguían los tomos i.° , 2. . , 3. , 8cc. de la Blblio- 
theca Patrum de León , y hacer crítica de todo. Solo pu- 
blicó dos tomos en fol, con título de Apparatus , pues la 
- muerte le cortó sus ideas. Estos dos tomos son ei alma 
de toda la Biblioteca , y cuestan carísimos quándo se 
venden separados j por lo que , cómprese. , ó no la Bi- 
blioteca , se deben comprar ,. y leer estos dos lomos de 
Noury , pues generalmente son aplaudidos por estar es- 
critos con juiciosa crítica. 

Bularlo, El Bularlo magno novísimo en 14 tomos» 
en fol. puede pasar por colección 5. y es muy útil si se Io*i 
gra de la moderna impresión ¿que se hace en Roma. 
Tom.K í¡ C¿] 



cW4 

Cánones hsstá, Burchardo. Las Colecciones de Cánones 

•así en la Iglesia Griega $ como en la Latina se hadan de 
las piezas enteras á la letra. Burchardo tomó otro me'to- 
do , comprehendie'ndolas , y distribuyéndolas por lu- 
gares : 'comunes. Siguiéronle con el mismo método Iv&n, y 
Graciano ,:y después vinieron las Decretales 5 y como á 
imitación del Derecho civil , de uno y otro Derecho, ía 
edición en León por Gotofredo en p tomos en fol. Aunque 
se vende á papel viejo , es la Colección mas completa. Si 
á.esta se añade el código Teodosiano en sus seis tomos 
en '.fol. del otro Gotofredo , y los 7 tomos en fol. Greco- 
La tinos" de los Basilios de Fabroto , se tiene la Colección 
de las fuentes de los dos Derechos. 

Juristas» Son 27 ó 28 tomos en fol. que llaman el 
Occeano , 6 los trufados de los D0B0r.es.. Es una Colección 
molesta , pero útil para una librería pública 5 pues con- 
tiene muchos autores ya muy raros , que solo se hallan 
-en esta Colección > y sobre todo, porque hay tratados so* 
bre asuntos extraordinarios. 

Canonistas. Podrá llamarse Colección no de Cánones, 
■sino 4e Canonistas , y Teólogos la Biblia Pontificia de 
Rocaberti 2 1 tomoseri fol. pues en ella se hallan á la letra 
todas las piezas que hacen á favor de las cosas de Roma, 
y del Papa. 

Decisiones. Los. 23 tomos en fol. de las decisiones de 
Rota , con los cinco tomos de índice , ó compendio , es 
una Colección útil para una librería- ! de Eclesiásticos j pues 
apenas habrá caso para que no se halle alguna decisión 
ú otra , que se le pueda adaptar si concurre discurso , y 
reflexión..^ 

Colecciones Históricas. Son infinitas las Colecciones his- 
tóricas , ya'en general , ya en 1 particular 5. yá Eclesiás- 
ticas, ya profanas > por- loque solo ^propondré' las mas 
celebres que me oCuríisren^ ■- 

'i . His- 



Historia Bizantina. La Colección de la historia Bizan- 
tina es la mas hermosa , magnifica , rara , y cara de to- 
das. Contiene todos los autores:>á la. letra que escribie- 
ron la historia de Constantinopla , ó de sus cosas , des-' 
de que la fundó Constantino , hasta que, la tomaron los. 
Turcos. Y porque en lo antiguo se llamaba Bizantium,- 
por eso se llamaba historia Bizantina-, y así se cita. 

Todos ios autores iqwe contiene son Griegos ; .y'£fiu 
esta Colección se impriixiifíEÓrECxreeofLatinos, con vár&S 
notas , y comentos. Pasan de Í30 tomos; en foi.. de , m^-rca 
imperial. Imprimióse en París en 'la Imprenta real del 
Palacio de Louvre. Comenzó la obra año de 1648 , -y : 
tardó mas de do años en acabarse ,.y aún faltan algunos, 
autores.: ¡b.ns / si: ui v , 

Ademas de esto , hacenjuegb con esta ¡historia otros, 
dos autores impresos en otras partes; v. g. La Turcb- 
Greca de Crusio. Los dos tomos del Gesta Dei per Fran* 
eos > el tomo de :Billardum;>én/,l?tznccs< muy antiguo ; el 
Glosario- Greto-Barbarb-idé: Du-Gange , .sus familias. Bi- 
zantinas, la vida de san Luis y ,y. otros. Yo añado t\ to* 
rno raro en Castellano, Conquista-dé Utramar , 'quees ca- 
si traducción de la obra de G muermo Tirio ,.de Bello Sacros 
y que -se traduxo par.. 4 órxkn. del, Rey ¿Don, Alonso el sa- 
bio. De suerte , que en todo subia á quarenta ionios en 
folio/, : y algunos en 4. .todd el cuerpo á:Q tetona. Bi- 
zantihah ' y son los auio'reSt que contiene tantos , y todos 
coetáneos á lo que refieren, que solo para, noticia ..dfi. 
ellos ,- y. ü¡e¿susi escritos T escribió Martin Harneo un grue- 
so tomo en 4. de Scriptoribus Historia Bizantina*. Esta 
Colección completa se 'halla en muy '^ocasrlibrer/ias, [aun- 
que famosas , pues ó ndSeivalla , óxostária muchos do- 
blones si se hallase No obstante ;yo he logrado tenerla 
en mis; estantes toda , excepto el Nicephoro~Gr¿goras , que 
no le tengo-de la impresión de París. de Mr. Bouvin * en 

P z dos 



dos tomos en fol. sino en un tomo de la Impresión anti- 
gua , pero Greco-Latino. 

Viendo los Venecianos lo raro y costoso de esta Co- 
lección , y en especial por lo que toca á los tomos im- 
presos en la real Imprenta de París , se animaron á reim- 
primir la referida Historia Bizantina en menos tomos, pa- 
ra venderla con mas conveniencia. Así la sacaron en 23 
tomos , que otros enquadernaron en. 2> ó 26 tomos en 
fol. de buen papel y y buena letra; pero en todo , excep- 
to el coste , muy inferior á la de París. Para añadir algún 
atra&ivo los libreros Venecianos , juntaron algunos ..au- 
tores Greco Latinos, que no se habían incorporado en 
París j v. g. Mahla 1 Tranza , y otros. Esta edición de Ve- 
necia , es trlbial , y se suele vender en 30 doblones , y 
á la verdad ningún erudito.debe estar sin ella. El que ni 
aún pueda comprar e'sta , se podrá contentar con los 10 
tomos en 8.° real de Mr. Cousin , que traduxo al Fran- 
cés casi todos los autores.de la historia Bizantina por el 
orden cronológico.; y es una Colección manual en Francés, 
y ^suplirá los textos Griegos y Latinos. 
•¿ Historia Eclesiástica. Esta Colección no.es de auto- 
res coetáneos, y originales , como debia ser , sino dé 
varios historiadores modernos que deben seguirse 4e este 
modo. 

Soliano 6 tomos en foL historia antes de Christo. 

Ensebio , Sócrates ., Ev agrio , Sozomeno , Teodor eto , y 
Rufino , <&c. 

listos hacen Colección de historia Eclesiástica , pri- 
mitiva. ._ 

■ Baronio , Reynaldo , y Lardechio , i que .es, el último. 
Spondano , Tormilo, Brutio , Bzobio , son agregados ; y el 
Padre Pagi con sus 4 tomos en fol. de crítica de Baro- 
nio. Serán unos 6 tomos en fol. dichos autores ; y esto 
sin añadir la historia de Natal Akxandro , ni menos la 

de 



ii7 

de Tillemont , y del Abad de Fleuri , continuada , y con 
el principio del Padre Calmet , para la historia antes de 
Christo. En Luca se va imprimiendo la historia de Baronio 
seguida , interponiendo en los lugares* oportunos toda la 
critica de Pagi , y con nuevas notas del Editor. Son ya 
24 ó 25 tomos en fol. y serán muchos mas. 

HISTORIADORES DE NACIONES. 

Los Libreros de Francfort , y en especial los Weche- 
lios , cuya insignia es el Pegaso , hicieron un gran bien 
ala República Literaria al principio del siglo XVII.° Jun- 
taron los principales Historiadores de las Naciones , y 
jos imprimieron en Colecciones. 

Hispania ilustrata , 4 tomos en fol. , es el título de 
la Colección que en Francfort se hizo de los historiado- 
res de España que escribieron en Latin , y que corrió 
por el cuidado del Padre Andrés Scoto , Jesuita. Las 
piezas principales de esta Colección son :, El Fuero Juzgo 
en Latin : Los historiadores Lucas de Tui , Don Rodrigo 
de Toledo , Don Rodrigo de Palencia , el texto latino del 
Padre Mariana , y otros que escribieron menos. Es ya 
juego raro, y muy caro. Si se halla en menos de 300 rea* 
les comprese. 

Los historiadores de Francia i comenzando por Grego- 
rio Turonense , hacen otra distinta Colección. Los de Ita- 
lia otra. Los de Sicilia otra. Los de Ungria otra. Los de 
Persia otra. Y así de otras Colecciones menores j todas 
las quales son muy útiles , y quando se hallan en Es- 
paña se compran muy baratas. 

De los historiadores de Alemania , y sus Provincias, 
como son muchas , se formaron diversas Colecciones en 
Francfort por los años de 1600 , y en especial por el cui- 
dado de Frebero GoldastOy y de otros con e'ste. Son muy 

útí- 



n8 

útiles , poique contienen muchos historiadores universa- 
les , como Sygeberto , Mariano , Scoto , &c . 

O porque las Colecciones de Francfort eran raras; 
diminutas, ó caras, (fuera de España ) 6 por paco cor- 
redas , ó de mal papel , ó por todo esto , se idearon des- 
pués nuevas Colecciones de historiadores coetáneos de 
cada Nación. 

En Inglaterra Juan Seldero (i) , y otros sacaron á luz 
muchos historiadores Ingleses incorporados j mayormen- 
te Varthon , la Anglia Sacra , y el Monasticon Anglicano. 
Todo 3 tomos en fol. Spelman , los Concilios que aumen- 
tó después en 4 tomos en fol. David Wilkjns, según creo 
por orden de laReyna Ana. Rymér publicó los 18 to- 
mos de Instrumentos públicos , y son las famosas Adas 
de Rime'r , que por muy costosas se reimprimieron en 
Holanda en menos tomos. 

En Italia se formó la Italia Sacra ', pero es. obra se^'- 
guida del Sisterciense Fernando Ughelo , que han conti- 
nuado , y son 10 tomos en fol. , y en nuestros dias el 
celebre Luis Muratori juntó y dio á luz Seriptoris Rerum 
Itallcarum en 27, ó 28 tomos en fol. magníficamente 
impresos en Milán. 

En Francia los hermanos Gemelos Santas Marthas pu- 
blicaron la Galla Christiana en 4 tomos en fol. ; y por- 
que estaba diminuta , y él Padre Dionisio Santa Maria, 
Benedictino de Francia , Editor de las obras de San Gre- 
gorio , en 4 tomos en fol. , era pariente de los Gemelos,. 
le encargó el Clero que sacase una nueva Galia Ghristia-- 
na. Comenzóla , y la prosiguen los Monges , y son ya y> 
ú 8 tomos en fol. 

Los 



(1) Nos parece que debe deeirse Seldcno , y es el mismo que 
escribió de mare cláuso» 



Los mismos Benedictinos de Francia han comenzado 
una gran Colección de ¡los Escritores históricos de Fran- 
cia Rerum Franácarum. Serán muchos tomos en ~ rol. so- 
lo he visto los dos primeros 5 el uno contiene todos los 
pasages , ó fragmentos de los autores antiguos diegos 
y Latinos , que hablaron de las Galias. 

En Alemania no hay nueva Colección universal; 
pero leí el plan para que se haga , y no se si se ha co- 
menzado. En recompensa hay muchas de historiadores 
de Provincias particulares. No ponderare , si digo que 
entre todas montan á mas de 50 tomos en fol. ; y no ha- 
blo de las Colecciones que Luduyg y Lotíchio hicieron 
también de los Instrumentos públicos pertenecientes á 
todo el cuerpo, ó Imperio Germánico. 

Burchardo Gotbyco Strubio, imprimió en 3 tomos en fol. 
en Strasburg año de 17 18 los historiadores que especial- 
mente escribieron la historia Imperial desde Cario Mag- 
no hasta Carlos V.° inclusive. El Barón de Luhnitzh los his- 
toriadores de Brunswich. Los Menkinios Padre , hijo , y 
nieto (son los autores de las Adas de Libpsic , y uno 
de ellos de la Charlatanería) imprimieron los historiado- 
fes de SaxOnía. Sería muy prolíxo si hubiera dejndicar 
todas las nuevas Colecciones de las provincias de Alema- 
nia^ como de las de Norte y y otras vecinas. 

Colecciones Geográficas , y de Viages. Los autores Geó- 
grafos , y de viages , quando hablan de lo que vieron, 
son mas divertidos que los historiadores ; pues estos en 
arengas fingidas , y en referir quantos modos de matar^ 
se unos á otros han tenido los hombres , y de no vivir 
en paz , han embarrado mucho papel , aún siendo coe- 
táneos, como sí la historia tuviese por fin referir los ca- 
prichos de los hombres con exclusión de los sucesos famo- 
sos de la naturaleza ,- del arte , y aún del acaso. 

Juan Baptista Ramusio , Veneciano f tomó á su cargo 

re- 



120 

recoger todos los víages antiguos y modernos, hasta su. 
tiempo , y traducirlos todos en Italiano , e imprimirlos 
en tres tomos en fol. Esta traducción y Colección , aun- 
que toda en Italiano , es no solo útil , sino necesaria; 
pues en ella se hallan autores originales , que ya no es 
fácil hallarlos en otra parte. Escribió á la mitad del siglo 
XVI.°, y prosiguió hasta el principio del XVII. Hay 
-4os ediciones , y en ellas se hallan los primeros de las 
Indias Orientales, y Occidentales, Son muchísimos los au- 
tores que contiene ; v. g. Pablo Véneto , Hayton ., Cortés^ 
Barros , Gonzalo Fernandez de Oviedo , Pedro Mártir ,Jum 
León Africano , Hanon, Cadamosto , Vasco de Gama , Ty¡nk 
López , Vartomam , Alvar ez , Arriano , Alvar -Nuñez , Alar*] 
con y y otros muchos. 

Novus orbis, título de dos. tomos , el uno en rol* Es 
Colección en Latin de algunos viageros de los de Ramu» 
sio. Hay dos edicciones ; qualquiera de ellas es precisa 
por contener á Pablo Marco Véneto , y á Haiton Armeno^ 
en Latin. El otro tomo Novus orbis en Latín y fol. no es 
Colección , ni obra de autor original > pero sí de autor 
muy clasico y veridico. Es una descripción de toda la 
America , que el siglo pasado dio á luz Juan Laet^ 
Holandés, 

Viages de Bry. Al empezar el siglo pasado unos Im- 
presores de Francfort , Teodoro Bry , y creo Isrrael Bry 
emprehendieron la obra de reducir á laminas , y figuras 
la Colección de los Viageros con el texto, y varias adi- 
ciones. 

Esta famosa Colección contiene 24 partes. Doce pa- 
ra las cosas de las Indias Orientales, y otras doce para las 
Occidentales, ó America, y cada 12 partes se suelen en- 
cuadernar en tres tomos en fol. Los tres de America son 
los raros , los mas curiosos , y mas caros. Toda esta obra 
está en Latin , y tiene infinitas laminas muy al vivo 

de 



12 í 

de lo que representan ; y si se halla venal se debe 
comprar. 

Harcluit y Parchas son dos Ingleses , que hicieron 
nueva Colección de Viageros de todas naciones y len- 
guas. Todos los sacó en Francés Thevenot en dos tomos en 
fol. que he visto , y dice que en su Colección pone mu- 
chos Viageros Ingleses de los de la ya citada Colección de 
Harcluit y Parchas, 

Por esta razón , y porque incorpora otras piezas orí-' 
ginaies curiosas y raras , se debe tener esta Colección de 
Thevenoti ad virtiendo que este Melchisedech Thevenot, 
y Mr. Thevenot , Viagero particular , cuyos viages par- 
ticulares andan en Francés en j tomos en 12. creo eran 
tio y sobrino, 

Viages de Holandeses. Hasta los fines del siglo XVI.* 
no tentaron los Holandeses viages marítimos largos ; pero 
después acá excedieron en esto á todos. Hicieron viages 
al Norte , y á las Indias Orientales. Algunos de unos y 
otros se hallan en la Colección citada de Ramusio en Ita* 
Jiano j y en Latin en la de Bry , y acaso en otras que 
no he visto. En este siglo salió en Holanda una Colección 
de dichos viages (solo Holandeses) en Francés. Los de las 
Indias Orientales suelen andar en 1 1 , ó i 2 tomos en 1 2.* 
y losdelNorte en 9 ó 10 tomos de la misma marca, letra,; 
y. lengua Francesa. Esta Colección es trivial,, no cara, ma<* 
nual, y curiosa} aunque algo pesada para los que no gus^ 
tan noticias de vientos, rumbos, &c« ;. : 

Repúblicas. La Colección conocida con el título de 
Repúblicas , pasa de 40 tomitos en una .misma marca de 
l6.° ó 24. y de una misma letra de Holanda muy pre^ 
ciosa , de la edición de los Eizividios. Cada toraito con- 
tiene la descripción de algún reyno ó república , y en 
ellas hay piezas ala letra., y extráctalas, que se escri- 

Tom. r. Q bie-< 



i 122 

bieron sobre el mismo asunto; y hacen juego con otros 
tomitos que se imprimieron en la misma letra , y marca. 
V. g. la introducción de Clwverio , el Mate Luberum de 
Grotio : el tomo de Regimine , y otros muchos. Este jue* 
go por ser tan manual es muy útil , y aunque antiguo, 
está en Latin. 

Atlas. El Juego grande de Atlas , de Blaen-, es preci- 
so para una libreria , ya sea en Castellano , que cuesta 
mucho, ya en Latin, 13 ó 14 tomos. Los que no pueden 
tener este juego , deben buscar el Atlas de VJith , quien 
en dos tomos recogió todos ios mapas de Blaen , y aña- 
dió los de Marina y otros , en todos cerca de 300 mapas, 
pero sin explicación j cuya falta se podrá suplir con las 
repúblicas , ó con otros tomos modernos. 

Viages de Mr. Salmón. Este ingles tomó á su cargo 
fsacar una descripción del orbe , copiando lo bueno de to- 
dos los viageros. Salió en Ingles , se traduxo al Holan- 
dés y Alemán , y actualmente con el título de Stato pré- 
sente dil Mondo r va saliendo en Venecia en Italiano , con 
adiciones y correcciones. Son 18 tomos en 8.° real y se- 
lán muchos mas. 

Mr. La Martiniere. Aunque los Diccionarios Geo* 
gráficos que hay , no son Colecciones , el último y 
que está ahora mas completo , de Martiniere , es casi Co- 
lección de relaciones geográficas en compendió , y se de- 
be tener. Imprimióse en Holanda en Francés en io tomos 
en fol. Reimprimióse en París , y le reduxeron á 6 tomos 

r 1 1 

en fo. 

Hay otro juego que llaman Galena en :3o tomos en 
fol. enquadernados en 15. que contiene los Geógrafos 
sele&os , Atlas históricas , y otros que no son Cor 
lecciones. 

Colecciones de Antigüedades.^ de Romanas , y Grie- 
gas, 



123 

gas , se compone de los tomos que se siguen. 

12 tomos en fol. Antigüedades Romanas de la edi- 
ción de Juan Grevio, 

3 tomos en fol. Lexicón antiquitatum Román, de Pi* 
tisco ; extra&o de los i z tomos en fol. de las inscripciones 
de Grutero , y Editor de Grevio. 

13 tomos en fol. Antigüedades Griegas, que recogió 
y publicó Grono vio. 

3 tomos en fol. Antigüedades que publicó Sallengre. 

1 5 tomos en fol. Latin-Frances. La Antigüedad, 
explicada por el Padre Montfaucon, Benedi&ino. 

% tomos en fol. Frances-Latin. Antigüedades de 
Francia , ai modo de las Romanas , del mismo Mont- 
faucon. 

Estos tomos en fol. son muy curiosos , selectos , y 
carosa y por esto en Venecia han reimpreso ios Grevios^ 
Cronorios , Pitiscos , y añadieron otros tomos 5 pero no 
se' que hayan reimpreso á Montfaucon , acaso porque tie- 
ne muchas laminas. En quanto á la colección de Inscrip- 
ciones , hay otros tantos tomos útiles , como de Smetio $ 
Loisio ,. Reine sio , Spon , Gori , Dempstero , Maffei , Mura* 
tari y Ferretio. 

Colecciones de Anedoflas. Anedo&os ó Anedo&as , se 
llaman los escritos , libros ó piezas que se escribieron 
hace tiempo , y aún no están impresos i y por eso se lla^ 
man en Latin inéditos , y en Griego Anedo&os (i). Por 
lo común son escritos cortos, y se dedicaron algunos eru- 
ditos á juntarlos e imprimirlos á la letra. Son útiles estas 
Colecciones , porque en ellas se hallan escritos muy sin- 
gulares , ya sagrados , ya profanos. 

Enrico Camisio. Al principio del siglo pasado impri- 

Qa mió 

(1) Se escribe An&rAm 



124 

mió una Colección semejante en 6 tomos gruesos en 4. 
y tan cara, que ya se reimprimió en Holanda añadiendo, 
otras muchas piezas. Salió en 5 tomos en fol. 

Lucas de Aqueri, Benedictino en Francia, publicó otra 
Colección con nombre de Spicilegio en 1 3 tomos en 4.* 
Es Colección muy aplaudida , y por ser rara , y cara , s$ 
imprimió en París año de 1723 en 3 tomos en fol. 

Padre Mavillon. Sacó á luz varios anedodos en tomk 
tos con el título de Vetera Anale¿ia r y también por 
ser raros sé reimprimieron allí en 1723 en un tomq 
en fol. 

Padre Don Hernando Pez , Benedidino de Alemania* 
á Imitación de lo que hacian los Benedidinos de Francia, 
recogiendo , juntando , é imprimiendo obras anedodas^ 
hizo lo mismo en Alemania , y publicó muchas con el 
título Tbes'aurus novissimus anedoéiorum 1 2 tomos delgados 
en fol. Las obras Cronicón Gotvicense , Domus Haps- 
burgica , y otras de Benedidinos Alemanes, aumentan la 
tal Colección de Ansdodos , y para ser breve , digo: 
que ya se hizo moda en las naciones imprimir este ge'-í 
ñero de Colecciones. 

COLECCIONES VARIAS. 

De Litúrgicos. Los escritores que trataron de las ce- 
remonias del Oficio Divino , de el rezado de la Misa , y 
de el culto divino , que llaman Liturgia , se llaman Li~ 
turgicos. 

Hay una Colección magnifica , que contiene los ig¡ 
autores litúrgicos mas antiguosá la letra.: en París, y 
en fol. año de 1610. Suele andar incorporada en la Bfa 
blioteca Patrum. Ningún Eclesiástico debe estar sin este 
tomo. Pakmio sacó dos tomos en 4. de las Liturgias 
de la Iglesia Latina*, > 

Eu- 



J2y 

Euseblo Renauclot sacó en dos tomos en 4. Greco- 
Latinos las Liturgias de la Iglesia Griega , y de las otras 
orientales. 

El Benedictino Marthené recogió los ritos antiguos 
así de la Iglesia , como de los Monges , en tomos en 4. , 
en París en 1736. Se reimprimió toda esta obra , y se 
añadió en 4 tomos en fol. La edición dice Antuerpis , y 
no ha sido sino en Milán. 

El Padre Mabillon en Francia , y el Padre Tomasin 
en Roma han impreso varias Liturgias. El Padre Goar 
sacó Greco-Latino , y con notas el Euchologio , ó Misal 
de los Griegos , y se reimprimió en Venecia en un tomo 
en fol. Isaac Haberto sacó el Pontifical de los Griegos con 
notas en París Greco-Latino en i6y6. Un tomo en foL 
El Cardenal Quirini Benedictino imprimió varios libros 
rituales de los Griegos. A este tenor hay otras Colección 
nes litúrgicas menores. 

Auberto Myreo incorporó á la letra en dos tomos en 
fol. los autores atiguos que escribieron de Auóíoribus 
Ecclesiasticis desde San Gerónimo. Esta Colección añadi? 
da , y con notas la imprimió Fabricio en Hamburgo en 
11718 , 2 tomos en fol. Contiene 15, ó 16 autores has- 
ta Mireo inclusive , de los quales muchos no se hallan 
con facilidad. 

Críticos, Jfano Grutter sacó la Colección de Gramáti- 
cos críticos con título : Lampax , slve fax Artium libera^ 
rium '■> slve thesaurus crhicus , en 7 tomos gruesos en 8.° 
grande. Contiene á la letra las notas de varios criticos á, 
los autores antiguos ; y por ser rara esta Colección , oí 
que se queria reimprimir en Florencia. Contiene piezas 
singulares y raras. 

El mismo Gruter anagramando su nombre en Ra-_ 
mutio Ghero , hizo una Colección de los Poetas latinos 
modernos, con eUítuio DelitU Poetaría , comprehende 

los 



126 

los de Italia , Francia , Flandes , y Alemania. En todo 
son mas de 600 Poetas latinos , ó sus mas sele&os Poe- 
mas , y andan en 15 tomos en 8.° grueso. De JPoetas Je* 
Suitas oí que habia salido una Colección en dos tomos en 
4. de los principales latinos. No la vi, pero creo será 
curiosa. Pedro Burmano Holande's sacó con notas la 
Colección de los Poetas antiguos menores , z tomos 
en 4. No la vi. 

Chimicos. En 6* tomos en 8.° con el título Theatrum 
Cbímicorum-, andan incorporados ios escritores de Chimi- 
ea. Se reimprimieron , y añadieron otros muchos en 
la Biblioteca Chimica de Manget en 2 tomos en 
folio. 

Simpateticos. En un tomo en 4. andan incorporados 
los autores que escribieron de Simpatía. Visconarios casi 
todos. El título es Theatrum SimpathetUor^m. La impresión 
que vi , es de Nuremberg, 

Chirurgicos. En un tomo grueso en fol. con el título 
de Thesaurus Chirugis , andan Ambrosio Pereo, y otros 
ocho autores Chirurgicos incorporados. 

Adagios ó Proverbios. Es un tomo grueso en fol. im* 
preso en Francfort en 1656, andan incorporados con 
Erasmo 15 ó 16* autores colectores de proverbios , ó ada^ 
gios. Es libro muy selecto. 

Los Colectores de Proverbios Griegos, andan impre- 
sos por el Padre Andrés Escoto en Antuerpia en 4. un 
tomo Greco-Latino , y después se añadió el otro lomo de 
los proverbios que juntó Apostolio. Si se quieren Colec- 
ciones de adagios, no de autores , digo que los Castella- 
nos andan en un tomo en 4. de la Colección de Ma- 
tera ; y los Portugueses á el último del Vocabulario de 

Pereyra. 

Los sagrados en la Colección de Juan Drusio , a lo 
último de los Prolegómenos de Walton. Los del viejo Tes- 
ta- 



127 
taménto , los publico el Padre Delrio. Los del nuevo, el 
Padre Escoto. Los de los Rabinos , los sacó Juan Planta- 
vicio. Los Persas , Tomas Eprernis. Los Italianos , Fran- 
ceses , Ingleses , Cambritanos , y todos los Españoles de 
Malara , están en el Diccionario Ingles , y de las tres 
lenguas de Juan Hoveli , en un tomo grueso en fol. que 
he visto. 

Matemáticos. El Padre Merseno en un tomo en 4. 
en París 1644 , cuyo título es : Universa Geometría y sen 
mistique Mathematia Sinopsis , juntó toÜos los proble- 
mas y teoremas de los Matemáticos antiguos , y de al- 
gunos celebres modernos , pero sin laminas , ni figuras, 
por no abultar : y son de Euclides , Archimedes , Teo- 
dosio , Menelao , Apolonio , Sereno , Pappó , Ramos, 
Keplero , Maurolcio , Vieta , Midorgio , y otros. Este 
tomo de Merseno es muy manual y útil para los que sin 
figuras , ni demostraciones tienen ya evidencia de los 
teoremas. 

Colecciones Físicas. Baxo este título comprehendo to- 
cio genero de observaciones , memorias , experimen- 
tos , &c. que han hecho varios curiosos en todas las par- 
tes de la Física , Matemática , Astronomía , Medici- 
na, &c. y cuyas piezas son las que salen en Colecciones 
baxo el nombre de alguna Academia famosa ; v. g. Aca- 
demia real de las Ciencias de París, comenzó año 1666 , 
cuya Colección son pocos tomos , pero desde el año 
de 1699 , comenzó á dar cada año un tomo , y pro- 
sigue. 

Reflexionando que no habia tomos correspondientes 
á los años de 1666 hasta el de 1699 , dio á luz {per 
retrocesum) un suplemento en muchos tomos , y hoy 
pasa de 80 esta Colecion famosa en 4. real en Francés 
con laminas. Es juego caro , pero selectísimo. Pues se 
cuentan en el los tomos de Maquinas de las figuras de la 

tier- 



128 

tierra 5 de la Aurora Boreal ; ele los infinitos de Fonte- 
nelle , y otros. Reimprimióse esta Historia Académica 
en Holanda en 8.° real , y es mas barata. 

Sociedad Real de Londres, El mismo año de \666 t 
comenzó esta Academia su Colección. Tiene por título 
Transaciones Philosophicas. Pasan de 50 tomos en 4. , y 
en Ingle's todos. Por ser juego tan curioso, ya empezaron 
á traducirle todo en France's en París , y antes en Italia 
había salido un compendio en lengua Italiana, y otros 
en Ingle's. «* 

Academia de Petersburgo. Creo empezó en 162 6, Sale 
su Colección , e' Historia en latin , y en tomos en 4. Vi 
siete de ellos. Creo son ya 1 2 ó mas. Es juego tan selec- 
to como los dos pasados. Seria prolijo si hubiese de po- 
ner otras Colecciones de Academias particulares, y erí 
especial de Bolonia , Alemania , Francia , &c. 

Colecciones de Historia Literaria.3WQ de este título com¿ 
prehendo aquellos libros periódicos , que salen todos los 
años, y que contienen un extracto, y crítica de los li- 
bros que van saliendo en Europa. De este ge'nero hay^ 
que empezaron, y lo dexaron , y estos son infinitos, con 
diversos títulos de memorias, Diarios, Bibliotecas , Hisn 
torias , Mercurios , Epístolas ^Novelas , Noticias, Gazc- 
tas , Catálogos , Repúblicas, Obrages, Acl;as, &c. 

Otros son los que prosiguen , y prosiguieron desde 
que empezaron : v. g. Journal de Scabans (Diario de los 
Sabios ) en París. Este juego comenzó en París en 1669 
en 4. y en Francés ,-y^se fueron reimprimiendo en Ho- 
landa , en 8.° sb en 1 2. también en Francés. Serán ya' 
150 tomos. Este juego es el mas antiguo en este ge'nero; 
de escritos. 

Aólas de Lipsk. Comenzaron -en. 16.82 , y prosigueri 
dando cada año en 4. en Latín con tomos de suplemen- 
tos y índices. Pasa, de 80 tomos en 4. el juego. Los es j 

trae* 



I2p 

trabadores han sido íos Mancheníos , con otros , y por 
ser todos Protestantes , no es este juego para todos , por- 
que contiene muchos extra&os de libros heréticos , que 
tratan de religión. 

Pocos años hace, que en Madrid quiso un sabio tradu- 
cirlo al Castellano. Disuadiíe de este trabajo, porque no 
sería útil para el traductor aunque sí para el público. No 
atendió á mi consejo. Comenzó á traducir, y a imprimir, 
y presto experimentó el petardo á que se habia expuesto 
por no haber oído lo que le dixe. 

Ademas de lo dicho, si se quiere tener una idea de los 
libros que van saliendo en cada nación, será preciso tener 
la Biblioteca Itálica , la Germánica, la Británica , &c. Los 
demás libros particulares que pertenecen á la historia Li- 
teraria, se señalarán adelante los bastantes, y mas seletos 
para tener muchas noticias en pocos tomos, que es el asun» 
to de haber escrito estos apuntamientos. 

Colección de Políticos. Entiendo baxo este título , y no! 
baxo del de Colección de Autores, los que escribieron de 
política j porque sería un fárrago enorme, ó un piélago de 
contradiciones , antojos, caprichos , arbitrios , y de otras 
pestes Machiabelistas j y aunque de cien tomos de estos se 
quemasen noventa , nada perdería la República Litera» 
ria , y interesaría mucho la sociedad humana. 

Hablo, pues, de Colecciones de piezas autenticas y 
públicas , concernientes á ios intereses , tratados , pa- 
ces &c. de los Príncipes , v. g. el cuerpo Diplomático es 
un juego, que según se va añadiendo, sube ya de 20 to- 
mos grandes en fol. que se publicaron en Holanda. Con- 
tiene copia á la letra de los instrumentos mas públicos que 
se han podido recoger para instrucción de los verdaderos 
Políticos , Embaxadores , Ministros , &c. y de los que de-, 
sean instruirse en el derecho de las gentes. 

Pocos añps hace que en A^adrid se empezó obra se- 
Tom. V. R me- 



130 

mejante en 4. , y solo comprehende las cosas de Es* 
paña. El fin , es hacer Colección de todas las piezas des- 
de Noe' hasta nuestros tiempos 5 pero se empezó la Co- 
lección por las piezas de los tiempos poco há pasados, 
por ser las que mas se necesitan tener presentes , y así 
se irá procediendo. Son ya 4 tomos en fol. y en ellos es- 
tán traducidas á el Castellano las piezas de lengua es- 
traña. 

La clave del Gavinete , es un juego en 20 tomos , ó 
mas en 8.° que contiene varias piezas de política moder- 
jia. En Holanda saiió otra colección en muchos tomos en 
4. de las memorias políticas para la historia de este siglo. 
Finalmente , digo que el Español se debe contentar te- 
niendo todo el cuerpo Diplomático, y las Adas de su 
nación. 

Colecciones de Autores Poligraphos. Autores Poligra- 
phos , liamánse los que han escrito muchos tomos en 
un mismo asunto , ó de muchos asuntos en bastantes 
tomos. De unos y otros se deben escoger aquellos mas ce- 
lebrados, de manera , que de algunos se debe tener qual-" 
quiera escrito suyo , sea el que fuere ; y como esto es 
muy dificultoso , es preciso el recurso á comprar la Co- 
lección de todas sus obras si la hay , pues aún falta la de 
muchos. 

V. g. A ntonio de Nebrija es autor Poligrapho. No 
hay, y se desea una total Colección de todos sus escritos, 
y así , mientras, no se debe deshechar escrito alguno su- 
yo , quando se halle venal , y con algo de conveniencia. 
De Arias Montano digo lo mismo que de Nebrija. De 
Francisco Sánchez, Brozense digo lo mismo $ y es indispen- 
sable tener su Minerva con notas de Peruzonio. De Don 
Antonio Agustin digo lo mismo* Su libro de Medallas en 
Castellano era rarísimo y carísimo; pero ya no es así, 
porque lo imprimió Don Andrés de Barcia, 

El 



El Padre Juan Mariana. Tampoco hay Colección de sus 
obras , y creo se está ideando. El señor Obispo Caramuel. 
Pasan de cinqüenta tomos sus escritos, de que no hay Co- 
lección uniforme. Padre Atanasio Kirí^er. Pasan de 40 to- 
mos sus obras , y las de su discípulo Padre Gaspar Scoto 
son 14. Padres Andrés Scoto , y Martin del Rio. Desea- 
se Colección de" todas sus obras. Juan Meursio. Escribió 
mas de 40 tomos , y dio á luz. Leí que en Florencia se 
queria hacer una Colección de todos ellos 5 y por ser 
Protestantes añado á su imitación otros que escribieron 
mucho , y de que seria útil una Colección completa que; 
no hay ; v. g. 

Hugo Grotío. Gaspar Schitopio. 

Juan Alberto Fabricio. Christiano Wolfio. 

Joseph Escaligero. Claudio Salmosio. 

Juan Christoforo Wolfio. Buxtorfios. 
Hotnigero. Juan Leclerc. 

Isac Bosio. Francisco Budeo. 

Christoforo Celario. Pedro Baileya casi la tiene* 

Añadí estos 14 autores á Meursio , porque aunque 
son Protestantes , y condenados , tienen varios escritos de 
que no hay Colección. 

León Allacioy Griego Católico: escribió mas de 50 to^ 
mos todo sele&o, de que se desea una Colección. AltaSer» 
re escribió mucho, y bien, tocante á historia Eclesiástica, 
de que sería muy útil una Colección : Ínterin serálo conv- 
prar qualquiera obra suelta, suya. 

De los autores Poligraphos Católicos , cuyas obras an-* 
dan impresas en Colección uniforme , se me ofrecen los 
siguientes. 

Alberto Magno 2 1 tomos en fol. en París. 
Santo Tomas, de Aquino. Hay algunas Colecciones 5 pe* 
ro la Romana es la mejor.. 

R2 Seo- 



JI 3 2 . .. 

Scoto. Hizo una Luca Wádnigo en 13 tomos 6 i$\> 

>Es rara. 

£/ Tostado. La Veneciana antigua es buena. La mo-i 
cierna tiene muchas mentiras. 

Padre Suarez , Padre Bazquez. La de e'ste en p to- 
mos , y la de aquél en mas de 20 tomos. Debe tomarse la 
de León de Cardón, 

Padre Claudio , 5 tomos en fol. La de Maguncia. 

Padre Patebio. Hay casi edición en la Impresión dé 
Holanda en 6 tomos en fol. Theología , y Doctrina Tem-¡ 
forum. 

Belarmino. Poco há se hizo en Italia una magnifica 
Colección de todas sus obras en 7 tomos en fol. 

"Padre Sirmondo. Escribió mas de 50 obritas. Lo- 
gró que en París en la Imprenta real , se hiciese una co- 
lección de todas en 5 tomos en fol. Es ia mas magnifica 
de autor, y por ser tan rara , se imprimió en Venecia á la 
letra. 

Padre Jacobo Gretsero. Escribió infinito , y vario. Po» 
co há que en Alemania se hizo una Colección de todas 
,sus obras en 1 7 tomos en fol. 

Padre Tbeophilo Raynaudo. Escribió mas y mas vario 
que Gretsero. Hizóse Colección de sus obras en 20 tomos 
en fol. 

Dionisio Cartujano. Hay Colecciones de todas sus obras 
en 15 tomos ó 17 en fol. Es juego raro , y solo le vi urfa 
Vez en-san Vicente de Salamanca. 

Christiano Lupo. Colección de sus obras en Venecia 
fl 2 tomos en fol. 

Juan Launey. Colección de sus obras 10 tomos en fol. 
en Ginebra. Tiene mucho que borrar , como también la 
de Cardano 10 tomos en fol. hecha en León. 

Novarnio, He visto en una parte 20 tomos ó aij 
£uyos y gue supongo Colección^ 



233 
Justo Lipsio,La última colección de sus obras 6 tomos 

en rol. de Antuerpia , en 1537. 

Huberto Goltio. La última , y muy moderna Colec- 
ción de todas sus obras 5 tomos en fol. todos sobre Mo- 
nedas antiguas , impresión de Flandes. 

Pedro Gasendo. En 1728 salió en Florencia la Co- 
lección de todas sus obras en 6 tomos en fol. 

Galileo. Salió también en Florencia la de e'ste en $ 
tomos en 4. escritos de Sistémate Mundi , que por su- 
poner el movimiento de la tierra , no se pudo reimpri-, 
mir en Italia , y se reimprimió en Holanda. 

Cartbesio. La última Colección en latin de Holan- 
da 9 tomos en 4. Hay otra en Francés en 1 3 tomos 
en 1 2. 

Cardenal Norris. Colección magnifica de sus obras 
en Verona , año de 172^, en 4 tomos en fol. por 
MaíFey. 

Natal Alexandro. La última Colección de sus obras 
de París en 1 5 tomos en fol. La de Luca moderna, 
aunque tiene las notas de Roncaglia , no es com- 
pleta. 

Cornelio a Lapide, Colección de Ginebra. La mejor 
ts la de Antuerpia ; pero pésima la Veneciana. 

Luis Vives, No he visto mas que la Colección primi- 
tiva 5 dos tomos en fol. (1) 

Vallisniere. Físico famoso. Colección de sus obras en 
Italia , 3 tomos fol. 

Cardenal Bona, La última Colecion de 173P, que 

di- 



(1) Son también conocidas las ob ras de este erudito 3 
y sabio Español en varios tomos s ueltos en c¿tavo P cuya 
impresión es de París. 



134 * - ■ ' - 

dice Antuerpia , y no es sino de Ginebra , es solo un 
tomo en fol , pero todo oro. 

Ludovko Blosio. Hay la Colección antigua de An- 
tuerpia , y por ser rara se hizo otra en Ingolstad en 
1726* un tomo en fol. Pase aquí á Blosio y Bona , por- 
que aunque han escrito pocos tomos , han escrito mucho 
y varío. Este en lo Litúrgico, y aque'l en lo místico. 

De las Colecciones de Autores Protestantes , ó otros 
que tienen escritos condenados , es preciso tener noticia: 
pues son autores citados con freqüencia , y algunos tra- 
tan de cosas , que por lo común no pertenecen á reli- 
gión , v. g. Erasmo. Hay Colección magnifica y moderna 
de sus obras en Holanda , 10 tomos en fol. 

Juan Gerardo Wosio. Escribió mucho , y vario , y 
quando no trata de religión es muy sele&o. Hizose Co- 
lección de sus obras en Holanda en 6 tomos fol. 

Juan Seldeno. Autor muy citado que escribió mu- 
cho y vario. Hay una Colección en 6 tomos en fol. hecha 
poco há en Inglaterra. 

Juan Wattis, Autor Ingles de profesión Matemático y 
Phisico. Hizo Colección de sus escritos en Inglaterra, tres 
tomos en fol. 

Francisco Vacon de Berulamio* Colección de sus obras 
en Francfort , y después en Lipsia. Un tomo en fol. Ultin 
mámente en Holanda 7 tomos en 8.° 

Roberto Boile. Colección de sus obras en Ginebra, 
otra en Venecia tres tomos en 4. Ninguna es buena ni 
completa. Leí que ahora se hacia una completa , y mag- 
nifica en Inglaterra. 

Cbristlano Huygens. Colección de sus obras de MateH 
máticas en Holanda 4 tomos en 4. 

Juan Bempuli. Colección de sus obras de Matemáti- 
cas en Ginebra 4 tomos en 4. impresión magnifica. 

Aun 



'Antonio Lecubemhock. Autor Phislco muy curioso en 
observaciones con Microscopio. Colección de sus obras 
en Hoianda 4 tomos en 4. 

Samuel Bochart. Colección de sus. obras 3 tomos en 
fol. y el Hierozoycon es muy aplaudido. 

Propuestos ya los autores Poligrafos así Católicos co- 
mo Protestantes , que mas á menudo se citan, paso á dar 
una idea de otros libros selectos que deben tener una Bi- 
blioteca pública , y el particular que tuviere dinero , y 
buen gusto. 

BIBLIOTECAS T CONCORDANCIAS. 

Biblia vulgata. Es indispensable que qualquiera dedi- 
cado á letras tenga (y siempre á mano) una Biblia Vul- 
gata , y unas Concordancias comunes , y si se halla , ha 
de ser la impresa en Roma en fol. en 1692 , que la otra 
que antecedió es rarísima , y si no otra impresa en París. 
Los 70, que por orden de Sixto V.° se corrigió , y impri- 
mió en Griego en Roma año de 1 5 87 en fol. Y si se quie- 
re tener el texto de los 70 con la versión Latina , se han 
de buscar los dos tomos que imprimió en Paris Juan Mor- 
nio ? Presbítero del Oratorio. Solos estos dos textos Lati- 
no , y Griego son auténticos. Los demás son permiti- 
dos , pero no autorizados , y lo mismo digo de las ver- 
siones varias , si bien se deben tener y citar. 

Biblia curiosa. Después de lo dicho , qualquiera debe 
solicitar tener la Biblia manual , que Arias Montano sa- 
có , y publicó en un solo tomo en fol. en Antuerpia en 
15 84. Contiene el texto Hebreo, y Caldeo original, 
que hizo Santes Pagnino, y enmendó Arias Montano , y ¡ 
todo el texto Griego que hay del Testamento viejo, cu- 
yo Hebreo no se halla , y el original del Testamento 

míe- 



nuevo , todo con versión latina interlineal. Reimprimió- 
se esta Biblia en 6 tomos en 8.° en 1615 , pero con le- 
tra cansada , aunque en Antuerpia. Después se reimpri- 
mió en Ginebra , mala letra , y peor papel', en un tomo, 
Y finalmente es un tomo en fol. en Lipsia , y no es tan 
mala la impresión. 

Poliglota Complutense, Llamanse Biblias Poliglotas 
las que contienen varias lenguas y versiones. Hay quatro 
famosas. La primera es la que se hizo en Alcalá por or- 
den del Cardenal Cisneros en 5 tomos en fol. , y otro de 
Diccionario. Biblia Regia Poliglota. Hizose de órderi de 
Felipe II. por dirección de Arias Montano en 5 tomos 
en fol. , y uno mas de Diccionario. Otro: Aparato: otro: 
Biblia interlinial. Otra distinta de la citada arriba : Biblia 
Poliglota Parisiense. Hizose en tiempo de el Cardenal 
Mazarino en París en 10 tomos en fol. muy disformes, y 
no hay Diccionarios. 

Biblia Poliglota de Inglaterra* Llamase Poliglota pro 
famosiori , pues es la que comprehende mas lenguas orien- 
tales 5 y además de la Vulgata , y el texto Griego , tie^ 
ne los textos Hebreo , Caldeo , Samaritano, Siriaco, Ará- 
bigo , Pérsico , y Etiópico. El Cole&or , ó Autor prin- 
cipal es Briano Valton. Imprimióse en Londres el año. 
de 1 6 5 7 en 6 tomos grandes en fol. Después se imprU 
mió el Legicon Heptagloton en 2 tomos en fol. su autor 
Edmundo Castelo , y hace juego por ser de las siete 
lenguas dichas de la Poliglota. 

Aunque los que concurrieron á esta Biblia han sidQ 
hereges , no obstante los textos son muy corre&os, pues 
allí está el texto puro de la Vulgata latina , y el texto 
Griego de los 70 de Roma , y así solo hay que expur- 
gar en los Prolegómenos de Valton. El que tuviere esta 
Poliglota , y unas concordancias puede ahorrar de mas 



137. 

géneros de libros Bíblicos i pero es muy útil que una Bi- 
blioteca tenga las Biblias ya señaladas , y otras muchas, 
como las siguientes. 

Biblia Masor etica. Llamase Masorah una especie de 
crítica , y concordancias , que los antiguos Judios hicie- 
ron en la Ciudad de Tiberiada , repasando , apuntando, 
y corrigiendo todo el texto Hebreo del Testamento vie- 
jo , y por eso aquellos Judios se llamaron Maso- 
retas. 

Al principio del siglo XVI. emprendieron los Ju- 
dios sacar una Biblia magnífica , según sus decisiones, 
que tuviese la Masorah grande y abreviada , con los 
comentos literales de los Rabinos mas clásicos. Impri- 
mióse esta Biblia en Venecia en casa de los Bombergios 
en 3 tomos en fol. muy corpulentos , y todo solo en He- 
breo , y en lengua , y caracteres de los Rabinos todos los 
comentos. 

Por ser esta Biblia muy rara , y tener que enmenn 
dar , tomó á su cargo el Padre Juan Buxtorfio , aunque 
Christiano Protestante , hacer una nueva edicicn de la 
dicha Biblia Masoretica , y la acabó en Basile'a por los 
años de 1620. Es mas completa que la de Venecia , y 
según e'l dice mas corre&a. Son 4 tomos en fol , que vi 
en dos, inserto en ellos el libro de el mismo Buxtorfio lla- 
mado Tiberias , porque en e'l explica en lengua latina ten 
da la historia de los Masoretas de Tiberiada , y to- 
do lo que pertenece para la inteligencia de la Ma^ 
sorah. 

Á esto se añade , ó se debe añadir otro tomo en foL 
de el mismo Buxtorfio , y se reduce á unas concordan- 
cias Hebreas , y Caldeas de todas las palabras del Testa- 
mento viejo , y hace juego con la Biblia Masoretica que 
llaman de Buxtorfio. Es muy útil tener una Biblia según 
que los Judios la dividen , y apuntan para entender sus 
Tom. F, S cí« 



i 3 8 

citas de Páraselas , sus capítulos y versos ¿ y pa- 
ra citárselas , si se escribe , ó disputa contra sus er- 
rores. El que no pudiere tener las Biblias Masoreti- 
cas citadas contentaráse con tener una Biblia Hebrea de 
los Judíos manual , que solo tenga el texto Hebreo , y 
computos ,- y es buena la que Gara imprimió en Vene- 
cía con cara&eres Bombergianos el arlo de 1566 en un 
solo tomo en 4. , cuyos caracteres son muy corpu- 
lentos. " 

Pero la Biblia manual Hebrea , que usan los Judíos 
modernos , y que es la mas famosa , hermosa , corre&a, 
y sin mentiras de Imprenta , es la que llaman de Athiasj 
porque el Judio Joseph Athias la imprimió en Amster- 
dan el año de 1661. Después se reimprimió allí mismo. 
Todo es Hebreo , excepto un Prólogo latino de Leusden 
Christiano , en un tomo grueso en 4. Este mismo tex- 
to se imprimió después en Amsterdan en 1701 en un 
tomo pequeño , ó un solo tomito en 8.° muy manual; 
pero sobre que el texto no tiene puntos , ó vocales, son 
muy menudos los cara&eres Hebreos. 

Hasta aquí dixe lo que basta para la inteligencia de 
la Biblia según la usan los Judíos. Diré' de otras edicio- 
nes de Biblias famosas entre los Christianos. 

Biblia de Santes Pagnino. Este Dominicano imprimió 
^n León año de 1528 una versión suya latina del texto 
-Hebreo , y es la que después Arias Montano corrigíó, 
y hizo interlineal en sus Biblias : es un tomo grue- 
so en 4. 

Biblia ds Isidoro Ciarlo. Este Benedictino Carínense 
hizo nueva versión 5 y la imprimió con nombre de Vulga- 
ta en Venecia en rol. año de 1542 , añadiendo Escolios 
suyos , ó tomados de otros. No se debe citar como Vul- 
gata ; pero se debe tener como curiosa. 

Biblia de Batablo. Los Protestantes Roberto y Enri- 

co 



139 

co Estefano sacaron una Biblia con Escolios , que supu- 
sieron á Francisco Batablo Católico, Los Do&ores de 
Alcalá y Salamanca revieron , corrigieren , y enmenda- 
ron , e' imprimieron en Salamanca esta Biblia en 2 tomos 
en fol. , y no obstante aún después tuvo mucho que cor-r 
regir el santo Tribunal en dichos Escolios. Esta Biblia de 
Salamanca, tiene mas estimación fuera de España que 
dentro. Y lo mismo digo de la Biblia Complutense , y 
Regia , señal de la grande aplicación á la sagrada Es- 
critura. 

: Biblias Sagradas Hebreas. Roberto Estefano , y su 
hijo Enrico Estefano imprimieron en París con caracte- 
res Hebreos grandes y hermosísimos el solo texto He- 
breo de la Biblia , según la división de los Christianos, 
en 2 tomos grandes en 4. Después con caracteres He- 
breos mas pequeños , y tan hermosos reimprimieron el 
mismo texto en 7 tomos en 12. con puntos , y es el jue- 
go mas pulido que hay. 

Testamento nuevo Griego , de los mismos Estefanos 
también en París , y con caracteres Griegos , y solo el 
Testamento nuevo , un tomo en fol. De este tomo se di- 
ce , ó se cree que no tiene errata alguna de Imprenta. 
Después con caracteres Griegos mas pequeños , y tan 
hermosos reimprimieron el mismo texto solo en un tomo 
en 8.° y que también se aprecia por muy correcto. 

Testamento nuevo de Erasmo. Este emprendió , e im- 
primió una versión latina del Testamento nuevo , y la 
dedicó á León X.° en un tomo en fol. Impugnó esta 
versión acremente nuestro Stuñiga , ó Zuñiga Español. 
Y así la versión de Erasmo , como la impugnación de 
Zuñiga, se deben tener en una Biblioteca sele&a, univer- 
sal y curiosa. 

Biblia de Hutero. Imprimió también este una Biblia 
con muchas versiones , pero lo mas seledo es el tomo. 

S 2 grue- 



f!4° 

grueso en fol , que está aparte del texto Hebreo , ctí-J 

yos caracteres no tienen semejante. Son mas grandes que 
un piñón , y tienen esta propiedad , que las letras radi- 
cales Hebreas están de tinta , y las serviles solo tienen los 
perfiles , y lo interior blanco. De modo que á primera 
vista se contradistinguen , y disciernen las letras He~ 
breas radicales y serviles. Este tomo es raro , pero lo ví ? 
y registre. 

Vulgata del Delpbin, A la mitad del siglo pasado , con 
el fin de imprimir tomos para el uso de Luis XIV. , que 
era Delfín , se imprimieron varias obras en tomos de 
grandes folios , y letra magnifica. Estos son muy distin- 
tos de los tomos en4.° que llaman ad usurn Delpbiw, el hi- 
jo de Luis XIV. Aquellos son superiores en todo. Entre 
ellos es la Colección regia de los Concilios en 37 tomos. 
La historia Bizantina comenzada , Virgilio , Terencio, 
Juvenal , Kempis , &c. todos en fol. imperial , y en el 
mismo las obras de San Bernardo en 6 tomos. Y lo que 
hace á nuestro intento , ó caso solo el texto de la Vul^ 
gata sin mas notas , en 8 tomos en fol. , como libios de 
Coro , y con unas letras como abellanas. Tiráronse de 
ella pocos exemplares , y así es carísima y rarísima. Y< 
no obstante la tiene este mi Monasterio de San Martin 
de Madrid. 

Biblias Orientales. La Arábiga latina de Roma , que 
he visto, tres tomos en fol. Hay la preciosa Armenica &c« 
que no he visto. Testamento nuevo Bárbaro Griego en 2 
tomos grandes en 4. Está impreso el texto Griego puro 
de el Testamento nuevo en una columna , y en otra el 
mismo texto traducido en el idioma Griego vulgar, que 
llaman Greco Bárbaro. 

Códice Argénteo de los Evangelios. El Obispo G do 
Ulpilas , traduxo la Biblia en Lengua Gótica en el si- 
glo V.° Perdióse esta versión , y solo en el siglo pasado 

se 



I 4 I 

se halló un códice manuscrito con cantoneras de plata, 
en el qual estaban varias hojas escritas en lengua Góti- 
ca , y con cara&eres propios. Es fácil , e' inteligible. Hoy 
para en la Biblioteca de Suecia dicho códice , y se cita 
códice argénteo por las cantoneras de plata. 

El año de 1684 tomó á su cargo Francisco Junio 
imprimir aquel códice con los mismos caracteres, y poí 
la similitud de la lengua añadió la antigua versión An* 
¿lo-Saxonica , y aumentó un glosario Gótico todo en 2, 
tomos en 4. , que he visto. Es obra curiosa. 

Hexaplos de Orígenes Sábese que Orígenes hizo una 
obra inmensa en muchas columnas. En una puso el 
texto Hebreo. Errotra la versión Griega de los 70, en las 
tres restantes las versiones de Aquila , Simacho , y 
Theodocion , y por ser seis los dobleces ó columnas , se 
llaman los Exápíos de Orígenes. 

Toda esta ce'lebre obra de la Biblia se perdió del to- 
do á causa de que costaría mucho copiarla. Solo se hallan 
citados en los Padres , y Autores Griegos estos , y los 
otros fragmentos esparcidos en una infinidad de libros. 
Flaminio Novilio , Juan Drusio , y tai qual otro tuvie- 
ron el curioso trabajo de juntar los fragmentos de Orí- 
genes ; y finalmente el Padre Monfaucon Benedictino 
añadió á estos quantos pudo recoger , y de todos hizo 
una magnifica impresión en París en 17 13 en dos tomos 
en fol. grandes; con varias notas , disertaciones, ¿Ve. To- 
da esta obra es un tesoro precioso para la Escritura , sin 
el qual no debe estar ningún erudito , y menos una Bi- 
blioteca pública. 

De estudio omití poner Biblias en lenguas vulgares. 
Pero si se quiere tener alguna noticia de ellas , digo que 
hay dos versiones Castellanas. Una antiquísima que hi- 
cieron los Judíos de soló el texto Hebreo , y se imprimió 
en Ferrara en fol, año de 1553. Esta es carísima , pues 

laá 



*4 2 

las reimpresiones varías que después se hicieron de ella, 

no se aprecian porque se retocaron , y alteraron el Cas- 
tellano antiguo. Hay otra versión Castellana de toda la 
Biblia, que es obra de Calvinistas , y para maldita la 
cosa se necesita : lo mismo digo de la versión Italiana de 
Deodato. 

Hay muchas versiones Francesas de la Biblia : la me* 
líos mala es la de Mr. de Sacy , cuya Biblia Latina 
Francesa , y cbn notas anda en tres tomos en fol , ó err 
¡32 en 1 2. Porque las versiones vulgares están prohi- 
bidas , no me alargo mas. 

CONCORDANCIAS. 

Las de la Vulgata con la última mano de Huberto 
Phalesio son bastantes para el uso común. Hay infinitas- 
impresiones en fol. , y en 4. 

Hay dos géneros de concordancias Griegas. Unas 
de solo el texto Griego de los 70 de Conrado Kirchero 
en 2 tomos en 4. , que sigue al Alfabeto de las raices 
Hebreas , y debaxo pone el texto Griego. 

Otras al contrario de Abrahan Tronío 2 tomos en 
fol. en Amsterdan en 17 18 , quien sigue el Alfabeto 
Griego , y debaxo pone las raices Hebreas. Estas son las 
mejores , y porque añade un extra&o de los exáplos de 
Orígenes , que cite de Monsaucon. Enrico Estefano sacó 
las concordancias Griegas en solo el Testamento nuevo. 
No las he visto. 

Concordancias Hebreas. Comenzólas Rabi Natharn, 
reimprimióse después en Venecia en fol. , y todo en He- 
breo según las divisiones de los Judíos. Las mismas aña- 
didas , todo en Hebreo , y en fol. las imprimió , como 
ya dixe , Juan Buxtorfio en Basile'a para hacer juego 
con su Biblia Masoretica.. Las mas completas, útiles, y 

fa- 



i 4 3 
famosas concordancias del texto Hebreo y Caldeo de el 

Testamento viejo , son las que imprimió Fray Mario 
Calasio en Roma en 4 tomos en fol. año de 1621, se- 
gún las divisiones de ios Christianos. Son Hebreo-Lati- 
nas con la explicación de las raices Hebreas , y sus signi- 
ficados. Es obra de muchísima importancia , y por tanto 
ya rara y cara. 

Concordancias Siriacas. Crimesio juntó en un tomo en 
4. las voces Siriacas del Testamento nuevo Siriaco , con 
sus caracteres , y puede servir de Concordancias , ó pasar 
por ellas. 

Hay otros dos géneros de concordancias latinas : 
unas á lo antiguo , que hoy no tienen uso. Otras que lla- 
man de Bulloco , las quales no son siguiendo las voces, 
sino acomodándolas á los significados. Estas aplauden mu- 
cho los Predicadores porque hacen juego con el Silva Ale- 
goriarum de el Padre Laureto Benediófino. Finalmente, por 
no molestar mas, y porque el curioso pueda satisfacer la 
curiosidad en materia de Biblias, concordancias , Grama- 
ticas, Lexicones, Aparatos, y Expositores de Biblia, com- 
prese la obra de Jacob le Longo , Bibliotheca Sacra. Co- 
menzóla, e' imprimióla en tomos en 8.° De última mano 
la reimprimió añadida en París año de 1723 en 2 tomos 
en fol. en Latin. 

Emplea todo el primero en dar noticia de todas las Biblias 
en todas las lenguas con critica , é historia de ellas. El se- 
gundo contiene por el Alfabeto todos los autores Católicos, 
ó Christianos , Protestantes, y Judios que han escrito al- 
go sobre la sagrada Escritura , y á lo último d.á una in- 
dividual noticia de todos los que escribieron Gramáticas, 
Lexicones , &c. de las lenguas Orientales : Aparatos, 
Concordancias , &c. Es obra muy útil. Tengo esta obra, 
y asi se conocerá quanto omití , pues solo puse las Bi- 
blias que tengo , y he visto t y aún de esas omití mu- 
chas, 



lI 44 

chas , y ahora solo apuntare algunos Expositores. 

Comentadores de la Escritura, El juego mas famoso, 
después de los Padres , es el que llaman Glosa Ordinaria, 
La mejor edición es la de Duay en 1624 en 6 tomos 
muy corpulentos j á cuya edición asistieron los Benedic- 
tinos de Flandes , y en especial Fray Leandro de San 
Martin. Contiene el texto de toda la Biblia con la Glosa 
* Angélica , ó interlineal de Anselmo Laudunense , con la Glosa 
Ordinaria de Estrabo Benedictino Fuldense, con las Apostillas 
de Nicolás de Lyra t y con las Notas de dicho Fr. Leandro &c. 
Ya este juego no tiene tanta estimación como antes , pe- 
ro es indispensable para la libreria. 

Cathenas, Llaman Chatenas á unos libros , en los qua- 
les siguiendo el texto de la Biblia , se pone allí á la letra, 
ó en extra&o lo que dixeron diferentes Padres antiguos. 
Hay muchas de estas Cathenas entre los Griegos. El Pa^ 
dre Posino reimprimió algunas , pero aún muchas exis- 
ten manuscritas , y seria muy útil imprimirlas todas 
Greco-Latinas , y hacer una total Cathena sobre toda 
la Escritura. Tengo á mano por exemplo la Cathena de 
Padres Griegos sobre el libro de Job. Hizola Nicetas, 
'Arzobispo de Heraclea , y la compuso de los textos de 
veinte y dos Padres Griegos , y aún e'sta ya se habia im- 
preso traducida. Es 'magnifica la edición Greco-Latina, 
que de la dicha Cathena hizo Patricio Junio en Londres 
año 1737 en fol. 

Este tomo tiene la singularidad de que á lo última 
está seguido todo el texto de Job de los 70 , dividido por. 
versos-, y conforme al ce'lebre Códice Alexandrino, que 
se cree ser el mas antiguo que hay/Y para que no se 
eche menos esta noticia , digo : Que las quatro ediciones 
mas famosas de los 70 son la Complutense , la Venecia- 
na de Manutio , la Romana de Sixto V.° , y la Inglesa 
conforme al Códice hallado en Alexandria. 

En- 



Entre los Latinos es famosa la Cathena Áurea de 
Santo Tomas sobre los Evangelios , y seria muy útil 
si se prosiguiese la grande Cathena que comenzó 
Martinengo , empezando por el Génesis. 

Armonías y concordancias generalmente tienen el 
mismo fin de concordar los quatro Evangelistas. Hay] 
muchas así de Católicos como de Protestantes. Es muy 
útil la armonía Evangélica del Padre Lami en Latin , y 
en fol. , y con ella su Aparato Bíblico en 4. , y sean es- 
tos dos tomos de la primitiva impresión de París. 

Biblia magna y máxima. Son dos juegos de un mismo 
autor el Padre Haye. La magna en cinco tomos , y la 
máxima en 19 tomos. Todos 24 en fol. impresos en Pa- 
rís. Ei asunto es el mismo > esto , es proponer el texto de 
la Escritura seguido t poner allí quantas versiones pudo¡ 
recoger de genero de concordancias de ellas , y unas ex- 
presiones de aquellos autores que concisamente comen-i 
taron la Escritura 5 v. g. de Mariana , Saa , Esthio , Me- 
nochio , &c. Este juego mas se aprecia en España que 
fuera de ella , y por eso se debe tener en una librería d$ 
España. 

Críticos Sagrados. A la mitad del siglo pasado , des-* 
pues de publicada la Biblia Poliglota de Walton en Ingla- 
terra , emprendieron allí los do&os Píerarsones , y otros 
recoger , e' imprimir los principales comentadores litera-, 
les modernos de la Biblia , y á la letra siguiendo los vern 
siculos. Hizose esta Colección , ó Cathena en 9 tomos 
en fol. impresos en Londres en 1 55o. Reimprimiéronse 
en Francfort , añadiendo dos tomos mas. 

Pero porque esta edición no era tan buena , y la 
Londinense era muy rara , y costosa , se animaron los 
Libreros de Amsterdan á hacer otra mucho mas añadi- 
da , hermosa , y magnifica , que salió en 9 tomos en foL 
muy corpulentos año de 1668 , y antes que el de 1700 
Tom. K T sa« 



saliese en Francfort el suplemento en dos tomos. En 
Amsterdan se añadió el tomo 10 que comprehende las 
obras críticas pertenecientes á la Escritura de Luis Ca^ 
pello , y de Jacob su hermano, y de Jacob hijo de Luis. 
Así este juego se compone de los diez tomos dichos , de 
los dos del suplemento , y de otros dos tomos mas The- 
sauro Philologico que contiene disertaciones de varios. 

Pasan de 70 los Autores críticos, y porque hay Ca- 
tólicos y Protestantes , tiene este juego mucho que bor- 
rar, aunque no este prohibido del todo: y porque era obra 
muy larga se emprendió hacer un compendio de todos 
con el título: Sinopsis criticorum.JLs obra de Mateo Polo In- 
gles, quien siguiendo el texto , pone en extra&o lo que so- 
bre el dixeron no solo los críticos citados, sino otros, y el 
añade sus notas. Son 5 tomos en fol. impresos en Lon- 
dres. Reimpreso en Roterdan en 1684 , y después en 
Francfort en 171 2. De suerte, que estos cinco tomos del 
Sinopsis se podrían llamar la Biblia cum notis variorum 
de la impresión de Holanda. Y si algún Católico se de- 
dicase á reimprimir este Sinopsis quitando lo que pudie- 
se disonar , ó añadiendo mucho sele&o , que aún se 
podria añadir , se ahorrarían mas de 1© tomos , ó 

libros. 

■Biblia de Duhamel Mientras podrá suplir la Biblia de 
Duhamel para los que no están dedicados á escritura. 
Juan Bautista Duhamel , famoso y público escritor , sa- 
có Biblia con notas suyas muy sele&as. Salió en París 
fcn un tomo en fol. Después se reimprimió en Venecia en> 
2 tomos en 4. grande , y se reimprimieron allí las con- 
cordancias de la misma marca 5 de modo , que siendo la 
edición primera de París rara y cara , con ios tres tomos 
de Venecia hay lo bastante. Si se han de tener mas Ex- 
positores fuera de los ya indicados, sean los 22 autores 

Católicos siguientes... 

Lu- 



147 



Lucas Brugense. 

Andrés Massio. 

Genebrardo. 

Hugo Cardenal. 

Cayetano. 

Oleastro. 

Incógnito. 

Bonfrenio. 

Gislerio. 



Mario. 
Pereyra. 
Jansenio, Obis- 
po de Gante. 
Tirino. 
Lorino. 

Gaspar Sánchez. 
Cartagena. 
Mendoza. 



Malvenda. 

Maidonado. 

Villalpando. 

Tomas Blanco. 



Ribera. 



El Padre D. Agustin Calmet Benedictino de Lorena, 
al principio de este siglo escribió vn comento literal so- 
bre toda la Escritura en Francés : publicó después en 4.** 
real un Diccionario Biblico , y su suplemento , todo en 
France's. Hizose después una impresión magnifica en Pa- 
rís en 13 tomos en fol. grande; los 9 contienen todo e.l 
comento literal , y los 4 el Diccionario , incorporado el 
suplemento. Al mismo tiempo los libreros de Ginebra em« 
prendieron la misma impresión en tomos en 4. , y tuvie- 
ron varias querellas con los libreros de París. Escribió 
mas historia Sagrada, y después la añadió en 4 tomos en 
4.°en Prance's, para que sirviese de principio y cabeza á la 
historia Eclesiástica de Fleuri.Escribió la historia de Lorena 
en 4 tomos en rol. grande, y en Francés. Escribió el comen- 
to literal de la regla de San Benito en France's 2 tomos 
en 4. impresos en Strasburgo, y antes habia salido un 
tomito en 1 2. latín con ei Cronicón universal. Escribió 
dos tomos en 8,° Disertaciones sobre Spefíros Vampi- 
ros &c. 

Como el comento literal contiene varias disertacio- 
nes curiosas , las entresacaron en Italia , las traduxeron 
en latin, c imprimieron en Luca en 2 tomos en fol. Des- 
pués en Venecia se trabajó Comentario , y Diccionario, 

T 2 y 



I4& 

y se imprimió todo en latín en 1 1 tomos en rol. El Co-! 
mentario en 9 , y el Diccionario con su suplemento 
en a. De modo, que al presente hay tres ediciones en 
latín de Venecia , de Luca , y de Alemania , y ninguna 
magnifica como era razón. 

Con el juego de Cornelio á Lapide , con el de Hugo, 
y este de Calmet , se escusan infinitos libros, porque este, 
último tuvo presentes los Críticos , el Sinopsis , y las Po- 
liglotas. 

Gramáticas , y Lexicones, Ninguna librería debe están 
sin Gramáticas , y Diccionarios de varios idiomas , y 
diále&os , ya suyos , ya vulgares 5 y si de todos tuviese á 
lo menos una Gramática , y un Diccionario , nada so- 
braría , y el particular curioso debe tener el Arte , y 
Lexicón de los mas famosos , aunque no los entienda, 
para saber buscar una voz quando se ofrezca , ó para 
tentar, examinar , ó convencer de impostor á el que fin- 
giere que lo sabe, como cada día se experimenta. Seguiré 
el orden de las lenguas según me ocurran., 

Lengua Portuguesa, Duarte Nuñez de León. Su orí- 
gen y ortografía de la lengua Portuguesa. Es autor clá-< 
sico. Benito Pereyra , su Gramática Portuguesa en 8.°, 
y su Diccionario Portugués en latin , y Portugués 
en fol. 

Padre Rafael Bluteau. Su Bocabulario Portugués , y¡ 
latino en 8 tomos en fol , y 2 mas de suplemento. Es; 
selecto , y ya raro y caro. Es Diccionario crítico univer^ 
sal de artes y ciencias. 

Lengua Castellana^ Bernardo Aldrete. Origen de 
la lengua Castellana 5 un tomo en 4. , es autor clásico, 
y útil. 

Antonio Nebrixa. Su Arte y Bocabulario de una bue- 
na impresión, y por ser el Padre de la Latinidad de Espa* 
fía^ es preciso tenerle; y para variar lo cjue Gonzalo 

Cor- 



Correa escribió sobre la lengua Castellana , introducien- 
do en ella la K. 

Sebastian Cobarrubias. Tesoro de la lengua Castella- 
na , el tomo añadido en fol , que tiene el origen de Al- 
drete. 

Academia Real de la lengua Castellana. El tomo de Or-* 
tografia que ya sacó, y la Gramática que sacará. Los t> 
tomos en fol. del Diccionario que ya sacó , y los de su- 
plemento , que está trabajando. 

Ju#n Malara. Colección de todos los refranes Espa-? 
ñoles , en un tomo grueso en 4. 

Lengua Italiana. Hay infinitos tomos de Artes. Tó- 
mese la de Franciosino , ó de Bencroni , ó de otro. Mr. 
Menagio , aunque era France's , sacó un tomo en fol. 
Origen de la lengua Italiana , y es muy curioso. 

Academia Erusea , es en Florencia. Sacó el Bocabula- 
110 de la lengua Italiana, un tomo en fol. , y finalmen- 
te al presente son 5 ó 6 tomos en fol. De la edición en 
3 tomos, hay un compendio en 2 tomos en 4. muy mo- 
derno. 

Lengua Francesa. Hay infinitas artes 5 pero bastará la 
de Sobrino, y su Diccionario. (i)Mr. Menage escribió 
un tomo en fol. de Etimologias de las voces France- 
sas. La última edición añadida , es un tesoro de eru- 
dición. 

Academia Francesa. Son 4 tomos en fol , 2 de las vo- 
ces tribiales , y otros 2 de las voces de artes y ciencias. 
Son tomos que hacen autoridad. Diccionario universal 
Frances-Latin , que vulgarmente llaman de Dombes , ó 
de Treboux. Es en el fondo el Diccionario de Mr. Furre- 
. J tic-» 



(1) El Diccionario de Sejournal es el mas copioso , y mas 
exacto que tiene la lengua Francesa. 



tiere de artes y ciencias , pero muy enmendado y aña- 
dido por los Padres Jesuitas de París. Hay muchas edi- 
ciones , la de 1732 en 5 tomos grandes en rol. Hay ya 
otra posterior añadida en 6 tomos en fol. Este Dicciona- 
rio por ser de la lengua Francesa , y de todas ( sus voces 
de artes y ciencias , es muy útil , erudito , crítico , cientí- 
fico, curioso , y muy caro. 

" Lengua Inglesa. Juan Walis ; su Arte especulativa para 
el uso. La Arte y Diccionario de Mr. Broyer, Ingles- 
Frunces. El Diccionario de Estebez , Ingles-Castellano. 
El de Juan Hoveís es de quatro lenguas , Ingle's, Fran- 
cés, Castellano , e' Italiano. Hay otro muy moderno 
para el Castellano , y Ingles. Creo que se llama 
Pino. 

Diccionario Ingles de artes y ciencias. El primero es 
de Mr. Arris. El otro en 2 tomos en fol. de Mr, 
Chambers. Mr. Skjmer , Etymologico de las voces In- 
glesas. 

Lengua Latina. Después de la Colección de los Gra- 
máticos antiguos , se debe tener el arte , y lo demás de 
Nebrija j esto por lo que toca á España. En Portugal 
el arte de Manuel Alvarez , en Italia los Manutios , y 
tn Francia la de Despauterio, y recientemente el nuevo 
método de los de Port-Royal. 

Ethimologias. El tomo I.° de Juan Gerardo Bofio, y; 
el antecedente -de Matías Martin de Holanda, 2 tomos en 
fol. Ambrosio Calepino , su Diccionario latino en ocho 
lenguas , con Paseratio, Cerda, y Chistetio , 2 tomos en 
fol. en 1 58 1 en León. Faciolato , el mismo Diccionario 
añadido, y corregido con critica, edición moderna ; 2 to^ 
mos en fol. 

Roberto Stefano , Thssaurus lingua latina , 3 tomos en 
fol. Hay edición magnifica y moderna de Inglaterra 4 
tomos en fol. muy añadidos. 

Mr. 



151 

Mr. Ducange , su glosarium media latinitatis , 3 to- 
mos en fol. 

Pero la edición magnifica, que de el hicieron los Be- 
nedictinos de Francia en París en 1733 , y muy añadi- 
do , es en 6 tomos en fol., y cara. Omitense 300 Dic- 
cionarios latinos que hay de varias facultades por no ser 
prolijo 5 v. g. de 

Leyes El de Brisonio y Kaíl. 

Matemáticas De Vital. 

Medicina De Castello. 

Eclesiástico...... a DeMacri. 

De voces Griegas latinizadas De Mortier. 

[Filosofía De Bernardo , y de Rexiaco. 

El Militar Del Padre Aquino. 

Amalthea Onomástica De Laurencio. 

El universal. De Jacobo HoíFman....4 tomos en fol. latin. 

«, • 

Lengua Griega vulgar. Hay dos, una la Barbara, que 
se hablaba los siglos pasados , y es preciso para ella lo 
que escribió Meursio Rigaltio , y Ducange. Otra , la 
que hoy se habla, cuyo arte hizo Simón Porcio , y está 
en Ducange en sus dos tomos en fol. Glosarium media Gre- 
sitatis , y también Mercado. Los Diccionarios son del 
dicho Porcio j* el de Gerasino Valachio , y el que se im- 
primió en París año de 1709 , su autor el Padre Soma- 
voiz en 4. Es Italiano-Greco, vulgar, y Greco-vulgar 
Italiano. 

Lengua Griega pura. Después de la Colección de los 
Gramáticos, y Lexicones antiguos, es el Nebrija Griego 
Nicolás Clenardo para el arte, Hay muchas ediciones. La 
completa es la de Alejandro Escoto , y reciente- 
mente el nuevo método de los de Porto Royal Fran- 
cés- 



*5 2 

ees-Griego (i). A estas se asribuye el tomo en 8.° , que 

contiene las raices de la lengua Griega en verso Francés^ 

para ayudar la memoria. 

Ethimologico Magno de la lengua Griega. Es libro 
antiguo , y no se sabe el autor , y falsamente creen al- 
gunos haber sido Marcos Musuro. Se imprimió en Grie- 
go. Hay la Colección antigua , la moderna de Venecia, 
y de intermedia de Hilde verga en fol. en 1 5 04 de la edi- 
ción de Siburgio , y esto es la mejor. 

Pbiiborino , Monge , y Obispo Italiano. Sacó un 
Diccionario Griego en un tomo en fol. muy corpulento. 
Reimprimióse en Basilea. La edición primera es rarísi- 
ma. El Diccionario de los primitivos muy selectos j pues 
se imprimió en Italia antes de 1500. Dexo otros Diccio- 
narios Griegos como el de Bude'o , y otros por poner eí 
prncipal, que es Enrico Stefano. Como su Padre Rober- 
to hizo el tesoro de la lengua Latina , e'l hizo Thesaurus 
íingujs Graca. Son 4 tomos en fol. ademas de otro tomo 
que sacó de Glosarios. 

Juan Scapula. Ó por ser costoso , raro, ó poco mane-^ 
jable el tesoro de Enrico Stefano , su discipulo Juan Sca- 
pula le compendió , y reduxo á un solo tomo en fol. 
aunque corpulento. La mejor edición es la añadida de 
Holanda , y es el que se debe tener. 

Cornelw Schrevelw. Enrico Estefano , Scapula , y otros, 
siguen los Diccionarios por las raices Griegas , y abaxo 
ponen los compuestos. Schrevelio formó un Diccionario 

ma- 



(1) En nuestro idioma se conocen dos Gramáticas Griegas, 
una escrita por el Padre Castillo , y la otra por el Padre Zamo- 
ra. La primera se reimprimió en León de Francia , y la segun- 
da en Madrid en la Imprenta de Soto en o&avo. La República 
literaria espera dé á luz la suya el Padre Juan de Cuenca. 



manual, siguiendo las voces por el rigoroso Alfabeto co- 
mo siguen ios latinos (i). Este se debe tener siempre a 
mano. Hay otros infinitos libros pertenecientes á lengua 
Griega. V. g. Gretsero , y junio para Onomásticos. Ru' 
lando para Sinonomos. Conrado Dinero para Epithetos, 
ademas del Onomástico de Julio Pollux, de Hesychio, 
de Arpocaration y demás. 

Lengua Hebrea. En el siglo XIII. vivió en España el 
famoso Rabino David Kimki, que escribió mucho en 
Hebreo sobre la Escritura , y á quien atribuyen la ver- 
sión antigua Castellana. Sacó una Gramática Hebrea , y 
un Diccionario , y estas dos obras son las fuentes en 
donde bebieron los christianos, y en especial Santes Pag- 
nino. Hay muchas ediciones de Kimki , y vi una en fol. 
que contiene dicha Gramática, y Diccionario todo en He- 
breo. En esta Libreria de san Martín hay un grueso MS. 
en pergamino, que contiene lo mismo. 

El primer tomo que se imprimió de Gramática , y 
Diccionario de la lengua Hebrea es de Juan Reuchino 
en fol. impreso en Phorcen en 1505 que he visto, y que 
después reimprimió Munester añadido, con lo que es- 
cribió el famoso Judio Elias Germán. 

Santes Pagnino, Dominicano. Escribió el Nebrija de la 
lengua Hebrea , fiandolo sobre Kimki. Sacó Gramática, 
y Diccionario en Latin, y hay infinitas ediciones. Ade- 
mas de e'l hay muchas artes Hebreas v. g. de Clenardo, de 
Belarmino Buxtorfio , Expenio , y de el Español Castillo 
en Castellano, &c. 

Don Pedro Guarin , Benedictino de san Mauro de 
Tom. V» . y Eran- 



(1) No se debe omitir aquí que el Diccionario de Escre vello 
fue hecho particularmente pava el nuevo testamento. Luciano y 
tabla de Cebes. No se deberá pues consultar para el Homero , y 
o tros. 



ÍI54 

Francia , imprimió en París año 1724 en 2 tomos en 4.* 

real todo quanto se puede desear en el asunto. Su título 
es Gramática Hebrayca , Caldayca , &c. en que ocupa 
los dos tomos , que son un tesoro de quanto se puede sa- 
ber en orden á Lengua , Retórica , Poesía, &c. de los 
Hebreos puros. Ofreció otros dos tomos, de Diccionario; 
pero murió sin darlo á luz. 

Santes ó Xante s Pagnlno ya citado, sacó el Dicciona- 
Tio ó T'besaurus Lingua Sanfia , de que hay muchas edicio- 
nes : la mejor es la de León en 1577 muy añadida, y en 
dos tomos en fol. 

Con el mismo título, y antepuesto el otro de Arca, 
Noe imprimió en Venecia en 1523 en 2 tomos en fol. su 
Diccionario Hebreo Marco Marino Brigiano. Es muy 
útil, porque debaxo de cada raíz Hebrea coloca todos 
los textos de la Escritura, y es simul Diccionario , y con- 
cordancias Hebreas. 

Guillermo. Robertson , á imitación de Marino , sacó su 
Lexicón , y concordancias de la lengua Hebrea en un to- 
mo muy corpulento en 4. real. . 

Porque los Diccionarios Hebreos siguen como los 
Griegos, por las raíces, es preciso tener uno que siga por 
el Alfabeto, como el Griego de Schrevelio. El mejor , y 
mas moderno es el impreso en Roma en 1737 en 3 tomos 
en fol. que sacó Juan Bouget para el uso de Propaganda 
jide. 

Glosario universal El Padre Tomasino sacó un tomo 
en fol. de impresión magnifica de París, en el qua.l reduce 
todas las lenguas á la Hebrea como a la Madre, de todas 
ellas. Es tomo muy curioso y erudito. 

Juan Plantavitio, Thesaurus Synonimícus Hebreo-Calday- 
co-Rabinhus. Dos tomos grandes en fol. impresos en Fran- 
cia en 1644. El asunto es singular, y muy curioso. Si- 
gue las raices Hebreas de la Escritura , y coloca allí to- 
* « das 



155 

das las voces sinono mas ,'que se hallan en el Hebreo , en 
el Caldeó , y el Dialecto Rabinico. 

Lengua Caldayca y Rdbinica. Hay dos lenguas Calday- 
cas; una antigua y pura, yes la que se halla en el 
original de la Escritura , y las Gramáticas , y Lexicones 
de esta se hallan en las Polyglotas. Otra corrupta,- y 
mezclada , y esta se halla en las Paraphrases ó Targumin, 
en el Talmud , y en otros libros recientes de los Judíos. 
Este género de Idioma, ó Diale&o Caldayco , se llama 
Idioma Rabinico. 

Por los Talmudes , uno el Babilónico , y otro el Jero- 
solimitano, no se subdivide el Dialedo, pero uno y otro 
está mezclado con muchísimas voces estrañas , y vulga- 
res de aquellas naciones en donde escribian los Rabinos, 
ó escriben los caracteres Hebreos quadrados , sin puntos, 
ó lo que abulta mas la dificultad , no solo sin puntos, 
sino también son caracteres cursivos Rabinicos. Para todo 
hay libros. 

Genebrardo. Sacó un tomo para leer , y entender los 
escritos de los Rabinos , que no tienen puntos , y por 
ser curioso y raro , le imprimió Relando en su Colección 
Anale&a Rabinica. 

El Padre Francisco Donato, Dominicano. Imprimió en 
Roma un tomo con título : Poma áurea Hebraica Lingu<& 
en que trata dé las abreviaturas que usan ios Rabinos. 
Así como Rabi Kimki es el Príncipe para lengua Hebrea, 
Rabi Natam, Hebreo antiguo, ¡o es para la Caldea Ra- 
binica , por su famoso Aruch , ó Lexicón. 

Entre los Christianos para lo dicho es Nebrija. Juan. 
Bouxtorrio el padre, su hijo, y suxdescendencia, escribie- 
ron diferentes libros útiles para el caso. La obra mas se- 
lecta es el Lexicón Caldaicum , Thalmudicum , ó Rabinkumy 
que muerto ya el Padre dio á luz en Basilea año 1638 
su hijo Juan Buxtorfio. Es ua tomo en fol. muy cor-i 

V 2 pu- 



[i 5# 

pulen to , que costo 30 años de trabajo. 

Lengua S amar it ana. De esta lengua ó Diale&o hay 
muy poco escrito , y hasta qué en las Biblias de París 
Poiyglotas se imprimió el Pentateuco Samaritano , ape- 
nas habia noticia del Idioma , y sus cara&eres. Salió lo 
poco que Joseph Scaligero escribió en su tomo de Em- 
mendatione temporum. 

Juan Morinoj Padre del Oratorio. Imprimió en París 
un tomo en 4. año de 163 1 su título Exercitationss Ec- 
lesiástica utrumque Samaritanorum Pentateucum. Es libro 
muy curioso para el caso , sin que obsten las excitacio- 
nes antimoriniana de Juan Hottnigero , porque e'ste solo 
impugnó la antigüedad, y autentica, que Merino daba á 
el Pentateuco Samaritano. 

En el Lexicón Heptbagloton , que Cartelo sacó para la 
Poliglota de Londres, se halla una sucinta Gramática , y 
Lexicón del idioma Samaritano , siguiendo las raices 
Hebreas. 

Lengua Siriaca. Es sagrada , y la que habló Christo 
nuestro señor por ser entonces la vulgar^ y distinta de la 
Hebrea y Caldea. Usánla los Maronitas del monte Liba- 
no, y orientales en sus Liturgias. Hay muchos MS. en es- 
ta lengua , y en ella se imprimió en Roma mucho de lo 
que escribió san Ephren , Siriaco. 

Jorge Mlcbael Amlra , Maronita , y Siriaco de nación, 
sacó en Roma en ijp5 un tomo en 4. de Gramática Si' 
riaca sive Chaldayca. Es de parecer que la Siriaca es la 
lengua primitiva. Es libro raro , y la Gramática la mas 
completa. 

Hay muchas Gramáticas Siriacas ademas de la que 
en los Lexicones Siriacos se hallan en las Poliglotas. Ludo- 
vico de Diem sacó una Gramática general para las tres 
lenguas , Hebrea , Caldea, y Siriaca en un tomo en 4. 
impreso en Holanda en 1.628 Buxtorfío sacó otra Gra- 
ma- 



marica Siriaca ; pero con caracteres Hebreos. 

Monúeur Masclef, Canónigo Francés, inventó un sis- 
tema para leer el Hebreo , y otros idiomas orientales , y 
sus diaie&os sin puntos , y con mucha facilidad , y por 
ser tanta , ninguno le siguió. A este fin sacó dos tomos, 
y en ellos quatro ^Gramáticas de las lenguas Hebreas, 
Caldea , Siriaca , y Samaritana , desterrando los pun- 
tos como invención moderna , y en esto no es singular, 
sino en el sistema de leer sin puntos , y sin acentos. So- 
bre la antigüedad de los puntos hay dos partidos famo- 
sos. El primero de los Buxtorfios , que afirman la anti- 
güedad , y el segundo de los Capelos , que la fixan en el 
tiempo de los Masoretas. Por una y otra parte hay mu- 
cho escrito. 

Lengua Arábiga. Es lengua sagrada entre los Maho- 
metanos , entre quienes por ser ya muertos se estudia 
por artes y Bocabularios. Hay infinitos libros escritos en 
Arábigo. El estilo mas puro es el del Alcorán , Avice- 
na, &c. Las versiones Arábigas de la Biblia, también tie- 
nen un arábigo puro, y muy claro. 

Fray Pedro de Alcalá , Religioso Gerónimo , sacó por 
orden del señor Talavera Arzobispo de Granada , una 
Gramática , y Bocabulario 5 pero en Castellano , en len- 
gua antigua con caracteres Españoles. Imprimióse en 
Granada en 1505 , en un grueso tomo en 4. que es el 
primero de esta lengua. No es el idioma Arábigo puro 
y antiguo , sino el Arábigo Morisco , que se hablaba en 
Granada. En el mismo tomo hay un Catecismo en len- 
gua Morisca , y Castellana. Son muchas las artes Arábi- 
gas que hay impresas con caracteres Arábigos , v. g. la 
de Pedro Metocita en 8.° la de Thomás Erpenio , la de 
Mateloto en 4. y el Silabario Arábigo en 4. de Roma, 
y otras muchas. Jacob Golio es el mas famoso para la 
lengua Arábiga, de Ja que sacó Gramática 5 pero su 

obra. 



i 5 8 

obra celebrada es Lexicón Arabico-Latinum , impresión 
magnifica de los Elziviriosen 1653 un tomo en foi. muy 
grueso. 

Hay otro Thesaurus Ungua Arábica de Giggseo , y 
otros muchos Lexicones , á mas de lo que hay en el Le- 
xicón Heptagioton de Castel , en fi Pentagloton de 
Schindiero , y en el Rafelengio, y en el del Padre Selesia. 

Lengua, Pérsica.. Como hay versión Pérsica de algo de 
la Escritura , merece atención esta lengua. El Misionero 
Carmelita Ignacio de Jesús Maria imprimió en Roma 
en 1 66 1 una Gramática llngua PersU en 4, , y Gazofi- 
lacium Ungu<e Persarum. Es obra en fol. impresa en Ams- 
terdan en 1684. Su autor otro Misionero Carmelita 
Descalzo Fray Ángel de San Joseph. Tiene al principio 
una Gramática Pérsica , á que se sigue el Diccionario en 
4 columnas Italiano , Latino , Francés , y Persiano con 
caracteres Pérsicos. 

Lengua Etiópica.. Job Ludolfo tomó por asunto estu- 
diar la lengua Etiópica , así la antigua , que es la sagra- 
da , como la vulgar , que hoy hablan los Avisinos. Es el 
Príncipe en este genero de lenguas 5 y en lo que toca á 
erudición , y historia de aquellos Paises. De todo sa- 
có Gramáticas , y Lexicones con los propios carac- 
teres. 

Lengua Coptica. El Padre Kircher tomó á su carga 
estudiar esta lengua , de que usan en sus Liturgias los 
Christianos de Egipto. Cree el Padre Kircher que es ia 
antigua lengua de los Faraones. Otros creen que no es 
así. Sacó Gramática , y Diccionarios con cara&eres Cop- 
ticos, que parecen á los Griegos. 

Guillermo Bonsour sacó después Gramáticas Copticas, 
y leí que el Ingles David VilkJnis quería sacar el Penta- 
teuco Coptico antiguo. Esta versión no se halla en las 
Poliglotas de Inglaterra. 

Lsn- 



Lengua Armenica. Hay Biblia entera impresa en esta 
lengua con suscarafteres , pero es obra moderna , como 
otros libros impresos así para los Armenios Católicos, 
como para los cismáticos. 

Juan Agop , Presbítero Armenio , imprimió en Ro- 
ma en 1675 una Gramática Armenica en Latin y Ar- 
menio en 4. Diodato Niecesoviz imprimió en Roma en 
169) en 4. su Diccionarhm Latino- Armenum. Hay otras, 
muchas Gramáticas , y Diccionarios Armenios , pero los 
propuestos bastan para formar idea de la lengua , y sus 
cara&eres. 

Lengua Ibérica , ó Georgianna. Es lengua que tiene 
Caracteres propios. Francisco María Maggio imprimió en. 
Roma en 1660 en rol. su Syntagma Linguarum Orienta- 
lium ,- qu¿e in Georgia Regionibus audiuntur. Con este obje- 
to imprimió la Gramática de las lenguas Ibérica , Arábi- 
ga , y Turca , y por incidencia trata de las lenguas He- 
brea , Caldea, y Siriaca. 

Vuelvo á citar al Padre Long para que se lean en el 
otros infinitos autores , que escribieron Gramáticas , y. 
Lexicones de las lenguas Orientales. 

Lenguas extrañas. Son infinitas si se cuentan las que 
hoy se hablan en todo el mundo, y hay de ellas, aun- 
que no de todas, Gramáticas, y Diccionarios. En el Asia 
la Japona, X^-China , la Coreana , la Syamesa , la Tártara 
Oriental , la Thibetana y la Malabarica , y allí la Sansereti- 
ca , que es la sagrada , y muerta de los Brc-amanes > y so- 
bre todo es común la Malaya. 

■En Europa la Esclabona es lengua matriz , y la 
Tbeutonica. De las que no lo son hay la Vizcayna (1) , la 

Bre- 



(1) Aliase las haya, en el otro mundo con el Padre Lar- 
reamendl. 



leo 

Bretona , la Irlandesa , la Phylandica , la Lapona , la Unga- 
ra y la Albanesa , la Tártara , &c. 

En África la Morisca , la de Gw^o , la de Cabo de 
Buena Esperanza. 

En la America hay dos matrices , la Peruana , y 
Mexicana. Hay la Algon-Kinda , la Basileña , c^c. Hay 
otras 300 , pero ninguna nación de la America tuvo, ni 
tiene hoy caracteres particulares. 

LIBROS MUT CURIOSOS T SELECTOS. 

Padre Mabílion : De re Diplomática , añadido. 

Padre Montfaucon : Paleographia Greca. 

Padre Scipion Sgambato : De Archibis Ha?- 
breorum. 

Joseph Asemani : Biblioteca Oriental. 

Mr. Herbelot : Biblioteca Oriental en France's. 

Padre Bartolocio : Biblioteca Magna Rabinica. 

Anastasio: Bibliotecario de Blanchino, y otros. 

Pul vio Ursino : Sus familias Romanas de Mo- 
relio. 

Mezza-Barba : Monedas Imperiales. 

Padre Bandurxi : Monedas del baxo Imperio: 

Vallant : Todo quanto escribió de Monedas 
( Latin ). 

Spanhemio : De pra^stantia Numismarum. 2 fol, 

Harduino Jesuita : Todas sus obras por sin- 
gulares. 

Tomasino : De Disciplina Eccleskstica. 3 fol. 

Padre Vavosor : Opera Omnia. 1 foL. 

Juan Morino : De Pcenitentia , & Sacris Ordí* 

nibus. i folv 

Maauel Schelestrate : Disertationes Ecclesias- 

ticas. 4 rol. 

Phi- 



I 


foL 


I 


fol. 


4- 


°rl. 


4 


fol. 


1 


fol. 


5 


fol. 


4 


fol. 


2 


fol. 


1 


fol. 


2 


fol. 



16*1 

Philon Judío, (Greco-Latino : "Edición de Magey. i fol. 

Joseph Judio , Greco-Latino : De Habercamp. 2 fol. 

¡Joseph Bengorion , Hebraico-Latino : Brei- 

taupte en 17 10. 1 4.° 

Rabi Moyses , Bar-Maymon More Nebo- 
chim : La versión antigua, que ya hizo 
Santo Tomas , y que vi en fol. , y la que 
hizo Buxtorfio. 1 4.* 

David Ganz : Cronología de los Hebreos. i 4. 

Pedro Arcudio: De Concordia Ecclesias Occi- 

dentalis, &Orientalis. i fol, 

Mischra , Hebreo-Latino : edición de Surem- 

husio. 6 fol^ 

^Talmud : No le hay sino en Hebreo , y así e'ste 

como el antecedente, están prohibidos. 12 fol. 

Alcorán Arábigo-Latino , impugnado deMar- 

razci. 2 fol. 

Philosofia Smensis : Del Padre Couplet , y 

otros. i fol* 

Vedum\ El cuerpo de las leyes antiguas de los 
Bracmanes. No le he visto hasta ahora 
traducido. Samuel Petit : Leges Anca?. 1 fol. 

Balduino : Leyes Romanas , y de las 12 tablas. 1 fol., 

Spencero: De Legibus Hebrseorum. 2 foU 

Marasman : Canon (estos dos autores son no- 
tados). 1 fo¡ 

Leydeker : De República Hebraeorum , y con- 
tra Burnet. 1 fol. 

Burnet. TheoricaTelluris sacra (notado). 1 4.° 

Marcos Velsero. Opera omnia en 1 ó 89 : Es muy 
útil porque trae las tablas Peutinge- 
rianas. I foL; 

Nicolás Bergier : Historia de las vias Milita- 
res de los Romanos en Francés, pone 
Tom. V. X tanw 



i6i 

también las Peutingerianas. 2 4.* 

Francisco Junio: De Pi&ura veterum en 16*94 

(muy sele&o). 4 fol, 

Scheinero : Rosa Ursina , el que halló las mu- 
chas solares. I fol. 
Juan Hevelio : Selenographia , descripción de k 

* Luna. I tol. 

Ejusdem : Comethographia de todos los que 

hubo. i fol. 

Padre Riccioli. Almagestum : Es una Bibliote- 
ca. Todo lo suyo sele&o. 2 fol. 
Padre Fourmer: Hidrographia en Francés. 1 fol. 
Padre Paulo Noste: Arte de las Armadas Na- 
vales, Francés , en 1727. 1 fol. 
Moreri: Diccionario Histórico en Francés , ó 

en Castellano. 1 f°l» 

Sabary : Diccionario de Comercio en Francés 

añadido. 3 ™* 

Ejusdem : El perfecto Negociante en Francés. 1 4. a 

Mr.Chomel: Diccionario Económico , añadi- 
do Francés. 4 f°k 
Mr. Pomet : Diccionario de Drogas en Fran- 
cés, 't 
Padre Heliot : Historia de las Religiones con 

muchas laminas Francesas. 8 4. 

Padre Poyson : Deledtus aftorum ( extracto de 

Concilios. 2 foL 

Padre Cano: De Locis , añadido. I 4. 

Enrico Spelman : Archeologicum , última edi- 
ción de 1687. J ft*»: 
Gerónimo Osorio : Opera omnia , en Roma, 1 fol. 
Alvaro Pelagio: De Pianéhi Ecclesiarum. 1 4*° 
Flagellum judaeorum. * 4- 
Masoroni , con Judíos , en Italiano. ** 4. 

Mar- 



1 foL 



Martíni Pugfo. Fideí : Es muy sele&o. i fol. 

Galatino, de Misteriis : Y con el Reuchlino. i fol. 

Mr. Basnage.: Historia de los Judios. Continua- 
ción de Joseph. 15 12.° 
Marmora Oxoniensia : con Seideno , Pre- 

deaux, &c. 1576". 1 fo!. 

Egredio Bucherio : De d odrina temporum. 1 fol. 

Juan Goropio Becano : Sus obras por extraor- 
dinarias. 2 fol. 
Pedro Mártir de Angleria: Epístolas latinas. Es 
muy raro ; así de la primera edición de 
Alcalá, como de Amsterdan. I fol. 
Eimacing : Historia Sarracénica , Arábigo La- 
tina , edición de Erpenio , con la historia 
de Don Rodrigo de los Moros. I foL, 
Luis del Marmol : Historia de África. Copió á 

Juan León Africano. 3 foL 

Pedro Teyxeira : Historia de Persia. Leyó á 

Emirleond. I fol^ 

Muslandin Salió: Rosarium politicum : Pérsico 
Latinum, edición de Gentio. Es el libro 
discreto de los Orientales en 165 1. 1 fol. 

Gregorio Abulpharas : Historia Dinastiarum, 
edición de Ppchoch , y Arábigo-Latino 
i en 1663 selectísimo. 2 4.* 

Eduardo Pochoc : Specimen Historia; Arábica; 

en 10*50 raro. 1 4. 

Thomás Hide : De religione Persarum. 1 4.° 

Ejusdem. De Ludis Orientaíium. 2 12. 

Euthicio : Anales Alexandrinos , Arabici-La- 
tinos. Edición de Pochoch, y Seideno 
en 1659. 2 4. 

Ejusdem Euthici Ecclesias Alexandrina; Origi- 
nis. Arabig-Latino , con comentos de 

X 2 Sel- 



o 



o 



J64 

Seldeno en 1624. i 4* 

Abraham Echellense. Euthicius vindícatus, con- 
tra algunas opiniones de Seldeno en 166 1. 1 4 

Juan Gravio : Epochae ceiebriores Orientalum 

en 1550. 1 4. ' 

Vlug. Beg. Tablas Astronómicas Pérsico-Lati- 
no. Edición de Hyde en 1665. I 4.* 

Alfragano : Elementa Astronómica, Aribic-Latí- 

na. Edición de Gonio en 1669. 1 4.* 

Padre Francisco Tercio de Laois: Magisterium 

Naturas & Artes. 3 foL 

Alain Maneson Maüet : Geografía en Francés. 5 4.* 

Ejusdem : Trabajos de Marte en Francés. 3 4.* 

Ejusdem : Geometría pra&ica en Francés. 4 4 

Estos 12 tomos tienen cerca de 1500 laminas. 
Es obra curiosa , y muy clara para los 
principiantes. 

Andrés Boucklern : Archite&ura nova curiosa 

Lat. y con mas de 200 laminas} y muchas 

fuentes. 2 fol,' 

Padre Gregorio de san Vicente : De Quadratu- 
ra Circuli. Es tomo muy curioso aunque 
no logre el fin. 

Padre Andrés Tacque: Opera omnía. 

Gilberto de Magnete : Es Original. 

Padre Castell: Mathematica universal, Francés. 

Mr. del Hospital. Análisis de los infinitos Fran- 
ceses. 

'Historia Literaria de la Francia : Obra de los 
Benedictinos son ya» 

Padre Conté' : Anales de Francia. Lat. 

Historia de España , después de Hispania Illustra- 

ta , Concilios de Águirre , Biblioteca de Don Nicolás 

Antonio x &c. Se deben tener todas quantas Crónicas 

AZ rea- 



I 


rol, 


I 


foL 


I 


4- 


I 


4. 


I 


4-° 


6 


*• 


7 


rol. 



i¿5 

reales (i) se hallaren , y añadir á Zurita con todos los 
Historiadores, que le continuaron , con Morales , Gari- 
bay , Ncbrija , Moret , Sandoval , Yepes , &c 

Y las histotias particulares mas famosas : v. g. Xime- 
na, la de Jaén 5 Escolano, la de Valencia; Moreno, de Meri» 
da ; Zuñiga y de Sevilla 5 Davila con su Teatro Eclesiástico, 
de Galicia , Molina , Oxea , Castilla, Gándara , y Huer- 
ta, pues no hay otros. (2) 

Historia de Indias. Gonzalo Fernandez de Ovie- 
do todo 5 y ojalá se imprimiese todo lo manuscrito. 
Leyes de Indias. 

Herrera , con el origen del Padre García. 
L Garcilaso , con el ensayo de Barcia Torque- 

mada. 
Bernál Diaz del Castillo. 
Pedro Simón. 

Ercilá : Su Araucana , edición nueva, 
Gomara. 
Cieza. 
Enciso. 

(Villa Gutierre. 
Piedra-Hita. 
Padre Fernandez. 
Ovalle : Historia de Chile. 
Oviedo : Historia de Venezuela, 
Solís. 

Padre Acosta. 
Padre Christovaí de Acuña/ 

Pa- 

(1) En casa de Sancha se imprimieron hasta cinco Chró" 
nicas. 

(a) ¿Y dónde quedan las historias particulares de Asturias, 
la del Padre Car-bailo , y la de Trellez 2 El Padre Sarmiento pu- 
do haberlas conocido. 



4 


fol. 


6 


fol. 


7 


fol. 


1 


fol. 


1 


fol. 


1 


rol. 


1 


fol. 


i 


fo!. 


1 


fol. 


2 


fol.. 


i 


fol. 


1 


fol. 


,1 


fol. 


1 


fol. 


1 


fol» 


J 


4-° 


1 


4-" 



166 

Padre Gumilla : Orinoco ilustrado. 2 4. 

Alvar-Nuñez. 2 4. 

Viage de los Nodales. 1 4. 

Pizarro : Varones. i fol. 

Bartolomé' de las Casas , y otros muchos > y ade- 
mas de estos los viages ya citados de Ramusio , y 
de Bry. 

Historia de las Indias Orientales : Ademas de los 

yiages ya citados , es preciso tener las historias Portu- 
guesas. 

Castañeda : Es el primer Chrónista , y raro. 

Juan de Barros : Decadas. 4 fol. 

Diego de Couto : Decadas. 4 fol. 

Faria. 4 fol, 

San Román en Castellano (raro). i fol. 

Padre Mafeo : En lat. selectísimo. i fol» 

Santos ; Historia de Ethiopia. i fol. 

Alvarez : Historia del Ethiopia. i 8.° 

Guzman : Historia del Japón. 2 foéi 

Kempfero : Viages del Japón en Francés. 2 fol, 

Colin : Historia de las Philipinas. 1 fol, 

Sandoval en Castellano : Historia de Ethiopia. 1 fol. 
Argo te de Molina : todo , y quanto imprimió 

ageno : v. g. Embaxada á el Tamerlan 

en tiempo de Enrico III. 1 fol. 
Libro de Montería del Rey Don Alonso XI. 

Es muy raro. 

Conde Lucanor: De Don Juan Manuel. i 4. 

Conde Don Pedro : Su noviliario , con Faría. 1 fol. 
Conquista de Ultramar (queda con la Vizan- 

tina). i fol. 

Saavedra : Empresas y corona Gótica. 3 fol. 

Estrada : Guerras de Flandes en Castellano. 3 fol. 

Catherino : Historia y Guerras de Francia. 1 fol, 

Leo- 



l6y 

Leopoldina : Guerras de Ungría. 3 foL 

Méndez de Silva : Población de España. Es po- 
ca cosa j pero no hay cosa mejor. Acaba 
de reimprimirse añadido , por Don Juan 
de Estrada. 3 4.* 

Carballo : Topografía de Portugal. Es muy 

útil. 3 fol. 

Geografía Sagrada : Con Bonfredio , &c. de 

Holanda. I fol. 

Adricomio : Theatrum terrsc san&ae. I fol. 

Adriano Rolando Palestino. Sele&ísimo. 2 4. 

.Geografía Eclesiástica por los Patriarcados de 
Carlos de san Pablo , añadido en Ho- 
landa. I fol. 

Abrahan Orthelio : Con el Parengon de Ptho- 

__^ lomeo. I fol. 

Pedro Daniel Huet , todo , y demonstracion 
Evangélica. 

Ejusdem : De interpretatione. 

Ejusdem : Comercio antiguo en Francés. 

Marques Marfei , todo. 

Libros de singulares asuntos, 

Santorio : Medicina Statica. Edición nueva aña- 
dida con las observaciones de Dodart, 
Keill , y Noquez en 1725. 2 12.° 

Juan Dodart : Metamorfosis naturales , 6 his- 
toria de los insedos. 3 12.° 

Mr. de Reaumur : De inse&os en Francés con 

laminas. 6 4. 

[Virtudes del agua común : En Francés , de va- 
rios autores. 2 1 2. 

Del Cafe , The , y Chocolate en latín 1669, 1 1 2. 

Ba- 



I 


12.* 


I 


1 2.° 


I 


4-° 


I 





I 


. 

4- 






I 


8.* 



i<58 

Basilio Valentín :cursus Antímoní. Lat. 16S5. 
Juan Corado, Ammán deLoquela. Lat. 1700. 
Bonet. Arte de ensenar los mudos (1) , caste- 
llano. 
Hasio : De tubis stenterophonícis (Zarbatanas). 

Lat. 
Mr. Berney : De órgano auditus. Lat. 1584. 
Pe inoculatione! variolarum , varios autores 

1722. 
De Lúe Venérea : Muchos autores , edición de 

Boerrave. 2 f°J« 

•Micrografia de Griendel : Objetos de Micros- i . 

copio en 1687. 1 4.® 

Anselmo Boot: Historia Gemmarum, en 1636. 1 8.° 
Pedro Canepario, de Atramentis en 17 18. 1 4.* 

Questelio : De Pulvinari morientibus non sub» 

traendo en 1698. i 4.^ 

Pedro Arpe : De Amuletis en T717. i 8.* 

Abraham Merklin : De transfusione sanguinís 

en 16 7 9. i 8. 9 

Juan Liebknech : De Speculis causticís en 1704. 1 8. 9 
Gaspar Bauhino : De la Piedra Bezoar. Lat. 1 8.° 

Jacobo Gafarelo : Curiositates inaudita. . ^ 2 8.° 

Merlin Cocayo : Macarronea edición de Holanda. 1 8.* 
Zahn : Oculus artificialis. i rol. 

Prospero Alpino: De Píantis , & Medicinaegip- 

tiorum. 2 4.* 

Menkenio : De charlatanería eruditorum. I 8. 9 

■Juan Tiers : Histoire des Peruq. París 1690. 1 8.° 



(1) No será fuera de proposito el que aquí digamos , que 
el arte de hacer hablar á los mudos le descubrió antes que to- 
dos el Padre Ponce , Religioso Benediíüno Español. 



i6g 

i 8.* 



o 



Samuel Veremfels : De Logomachiis erudíto- 

rum. 

Baltasar Bonifacio: Historia Ludiaria. i 
Jacobo Mollero : Discursus de Cornutis. Ber- 

lin 1708. 1 4. 

Christoval Acosta : Drogas del Oriente. 1 4. 

Monardes: Drogas de la America. i 4. 

Thomasio : De Plagio litterario. 1 4. 

Mr. Mote Libayer: Sus obras varias Francesas. 15 12. 

Tagua cotio. 1 fol. 

San Evreinont : Sus obras Francesas. 7 I2. e 

San Aubin : Tratado de la opinión. 7 12. 

Padre Rapni: Reflexiones, &c. 6 12. 

Menagiana. 4 12.° 
Todos los de Ana> cómo Naudeana , Perroniana> 

Pitheana , Sobsriana , Se aligeraría > Colomen^ 

sí ana , y otros. 

DELICIAS. 

Titulo general de otro genero de libros, v. g* 
Delicias de España , &c. 

Expe&aculo de la Naturaleza en Francés. p 12.® 

Ejusdem : Historia del Cielo. 2 12. 

Padre Castel: De la Gravedad. 2 12, 

Ejusdem óptica: De los colores. 1 1 2. 

Anónimo : Observaciones prúsicas. 3 12.* 

Poliniere : Experimentos phisicos. 2 12. 

Nolet : Lecciones Francesas. 4 1 2. 

Abad Boniere : Origen de las Fábulas. 12. 

Mr. Rollin,todo(i). ; 36 12. 

Tom. V. Y Tei- 



(i) Debe también ocupar en una Biblioteca un lugar distin- 

gui- 







Teiser : Elogios de los sabios de .el Thu ano. . 4 1 2 .° 

Ejusdem : Biblioteca. 2 4. 

Pitavio : Rationariuin temporum. 3 4. 

Jaconeriorurn. Natura: , & Artes (de Scoto). 1 4. 
Juan Mullero : Collegium experiméntale en 

1,721. 1 4. 
Juan Gohausen : De Pica Nasi .1716. contra el 

tabaco. i 8.° 
Iter per mundum Carthesii. Lat. en 8.° En Cas- 
tellano. 1 4* 9 
Tritemio : Su Poligrafía , y Steganografia ex- 
plicada por Scoto, y Heidel , Porta, Ca- 
ramuei,&c. Bosuet, todo. 15 4.° 
Padre Lafitau : Costumbres de los Salvajes Ame- 
ricano-. 4 12* 
Simón Ville (es el Padre Simón) ceremonias de 

los judíos. 1 1 2. 
Pezron : Antiquite des temps. . 1 4. 
Jacobo Tollio: Fortuita. ,_.■.'..'. i 18. 
Thomás Cresio : Facisculus discertationum. 1 18. 
Madarna Scurman : Opuscula varia. í 18. 
Anónimo (Padre Simón) viage del Monte Lí- 
bano. 1 1 2. 
Lorenzo Hister : Compendium Antonicum. 2 8.° 
Nicolás Godnio : De Abasinorum rebus. 1 8.° 
Juan Bautista Porta , todo. 

Bose (Joh) : Tentamina Ele&rica (nunca le vi). 1 4.° 

Breyr 



tinguido la obra de Mr. de Condillac en Francés en 16 tomos* 
escritos para el Duque de Parma achual. Es un curso de estudios 
escrito con una delicadeza suma , digan lo que dixeren cier- 
tos pretendidos Filósofos , que en el día se ensangrentaron con- 
tra la imparcialidad con que habla en todas materias. 



Brey taupti ( Crisf. ) : • Ars destifratoria (nunca i 
le vi). 

Stanley : Historia Filosófica Lat. 

Capaso : Historia Filosófica Latín. v 

Jacobo Bruchero : Historia crítica filosófica 
1744 (no la vi). 

Juan Loke : Humano entendimiento 

Paschio (Jorge) : De novis inventis en 1700. 

Juan Tonsio: De Scriptoribus Historia: Philo- 
sophka?. 

Gautier : Biblioteca Filosófica en Francés. 

Lodoifo Kuster : Vita Pithagora; de Jamblico , 
Porphirio en 1707. / 

Mr. Menage : Historia mulierum Philosopha- 
rum. 

Juan Alberto Fabricio : Biblioteca Latina. 

Ejusdem : Bibliotheca Gradea. 

Ejusdem : Bibliotheca la vi. ( Solo dexó J 
tomos). 

Ejusdem: Opuscula varia. 

Juan Christoforo Wolfio : Biblioteca Hebrea. 

Baillet : Juicio de los sabios Franceses con el 
Anti Baiilet. 

Popeblount: Censura celebriorum Autorum. 

Cayetano Genni: Codex veterumCanonum Ec- 
ciesise Hispanis, Se Disertationes de Anti- 
quitate Eeclesia: Hispana: Roma. 2 4." 

Padre Regnault , Física : Su origen , y Geome- 
tría en Francés. 11 1:.' 

Padre Labrausei : Con el abuso de la Crítica 

Francesa. 2 12. 9 

Padre Jobert : Arte y ciencia de Medallas 

Francesas. 2 12.° 

Mr. Pontenelle : Sus Opúsculos. 3 1 2. 

Y 2 Pa- 



I 


8.° 


3 
1 


4~° 
4*° 


5 


4>* 


1 
1 


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1 
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8. 9 


1 


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1 


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2 


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14 


4-° 


5 


8." 


1 


4-' 


4 


4-° 


8 

1 


4-' 
4-' 



172 

Padre Lamy: Sus obras Matemáticas en Francés. 3 12. 
Mr. Langlet : Método para estudiar la Historia. 
Gaspar Dorna vio: Amfiteatrum sapientiae Joco- 
serias : 1619. Es un tomo muy grueso en 
fol. Colección de varios asuntos , ridicu- 
los , pequeños , extraordinarios , y muy 
singulares , sobre que han escrito varios 
autores antiguos y modernos > y pone á 
la letra todas las piezas , ó latines Greco- 
Latinas. 1 fol. 
En las ediciones ya citadas, y en las ediciones com- 
pletas de autores clásicos, ó entre sus obras sueltas , se 
hallan piezas curiosas sobre asuntos muy raios. 

NOTA. 

Por haberse formado este Catálogo para un Caba- 
llero , que profesa Jurisprudencia, y Cánones, no se in- 
dicaron los libros de estas facultades , como ademas de 
Teólogos Moralistas , Sermones varios, vidas de Beatas, 
Sermones de Honras , libros Genealógicos , &c. por ser 
todos muy obvios. \ 

Tampoco se han puesto los Poetas vulgares ; no los 
franceses , porque no son del gusto Español $ no los Ita- 
lianos, porque fuera del Petrarca , Bocado, Ariosto, los 
Tasos, Dobre, Moza, Guarnió, Marnio, y talqual otro, 
que son famosos , y conocidos : los demás no caben en 
un tomo. Véase el tomo en 4, en Venecia de 1728, cu^ 
yo título es Biblioteca Italiana , en el qual se dá noticia 
de lo mas sele&o que hay en lengua Italiana , así en pro- 
sa , como en verso. 

De los Poetas Castellanos , Portugueses, Lemosinos, 
6 Catalanes, se podía hacer una Biblioteca separada. De- 
ben tenerse , si se hallan , ios dos tomos cancioneros an- 

ti- 



i 7 3 
tiguos en fol. uno el Portugués , y otro el Castellano; 
pues son Colecciones de muchos Poetas, y los dos tomos 
en 4. Romanceros Castellanos. La Colección de Comedias 
varias que ocupan treinta y tantos tomos en 4. Es juego 
raro. Todas tas obras de Lope , que pasan de 50 tomos, 
y las de Calderón : añadiendo: 
Juan de Mena , comentado. 
Garcilaso , comentado. 
Gongora , comentado. 
Camoes, comentado por Faria , todo. 
Juan de la Encina , sus obras fol. 
Ausias de March. Lemosino del siglo XV. 
Jayme Roig. Poeta Lemosino. 
Lope de Rueda. Comedias primitivas. 
Boscan, Mendoza. 

Castillejo. Ulloa. 

Gregorio Silvestre* Salazar. 

Castilla. Torre. (Juan Owen) 

Manrique. Pantaleon. 

El Cartuxo. Hortencio. 

Mingo Rebulgo. Sor Juana. 

Davila. Moreto. 

Tanco. Montalvan. 

Cervantes. Esquiladle. 

Quevedo. Manuel Boutron el de la Proserpina. 

Polo. * Caucen. 

Villamediana. Gerardo-Lobo. 

Solís. • 



Estos son los libros de que he podido dar noticia en 
estos 28 pliegos y medio, sin mas método, ni orden 
que el que se ofreció de pronto á la pluma ; pero con la 
seguridad de que casi todos son sele&os en su linea , y 

que 



174 
que aunque no sea fácil comprarlos todos , y sea difícil 

hallar muchos de ellos , servirán estos apuntamientos pa- 
ra siempre que se ofrezca ocasión de comprar algunos 
con conveniencia, se sabrá que no se compran libros des- 
preciables. 

Si alguno quisiere enterarse de todas las circunstan- 
cias , ediciones , vidas de los autores señalados &c. ó de 
los libros señalados en este Catálogo , ó gustare ver por 
sí todos los libros casi con mucho gusto , se le enseñarán 
en este Monasterio de San Martin de Madrid , desde 
hoy 14 de Abril de 1748. 

He examinado esta copia r y podrá pasar , si cae en 
manos de sugetos que tengan noticias literarias» Hoy 12 
de Marzo de 1754. Pudiera duplicar este Catálago con 
nuevas Colecciones , y libros sele&os , que ó vi, ó ad- 
quirí después. = Fray Martin Sarmiento. 



DIS- 



DISCURSO CRITICO 
SOBRE EL ORIGEN 

DE LOS MARAGATOS. 

SU AUTOR 

EL REVERENDÍSIMO PADRE 
FRAT MARTIN SARMIENTO. 



xNo 



hay cosa mas difícil, que fíxar el cierto origen 
de las voces mas triviales , y de las cosas mas conocidas. 
El frecuente uso de las voces las gasta , las desfigura, y 
las trastorna, y el tiempo obscurece la memoria del ori- 
gen de las cosas. Quando no se contiene escribiéndole á 
su tiempo , y conservándole por tradición escrita , si la 
voz ya estropeada tiene varios visos para poderle seña- 
lar varios orígenes 5 y si la cosa en su origen es verosí- 
mil de muchos modos , ya hay campo abierto para mil 
voluntariedades , opiniones, y fantasías. 

2 No hay voz mas trivial , que la voz Maragato , ni 
hay cosa mas visible que un Maragato en las caltrs. Asi- 
mismo es bien frecuentado el preciso tránsito por el País 
de la Maragatería ; y si á mí , y á todos los demás que 
saben todo lo dicho se nos pregunta , ¿de dónde viene la 
voz Maragato? ¿Quienes, quándo, y por que los coloca- 
ron en las montañas de la Maragatería? No se hallará 
respuesta categórica. Por lo que á mí toca , confieso que 

no 



Ij6 

no se responder de modo , que quede yo satisfecho de lo 
que respondiere. Es verdad , que para quedar satisfecho, 
de lo que han respondido , ó respondieren otros , nece- 
sito leer mas que lo que he leído hasta la hora presente. 

3 Salta á los ojos el reparo : si no he de acertar á 
responder categóricamente ai título de este papelillo, ó á 
las preguntas que en el se han propuesto ; } á que fin he 
tomado la pluma , e intenté cansarme á mí , y cansar á 
otros ? El reparo está bien hecho , y quisiera que la ma- 
yor parte de los que escriben libros , me hubiesen dexa- 
do la respuesta , que yo hubiese de dar al reparo. Mien- 
tras digo , que mi intención no es apurar el fixo origen 
de los Maragatos, sino manifestar que el que vulgarmen- 
te se, les señala , padece muchas dificultades , originadas 
de que en los escritos que han quedado, no se halla fun- 
damento sólido para creerle á ojos cerrados , solo por 
amor de Dios. 

4 No desconfio de que el curioso crítico , que leye- 
re las reflexiones que expondré en este papel, podrá ade- 
lantar bastante en el asunto , si llega á conseguir tres re- 
quisitos que no tengo , ni he podido lograr á causa de 
mi retiro continuado. Bien quisiera haberlos tenido para 
continuar este papel de modo , que me contentase á mí 
á lo menos. El primero , es haber registrado , y reflexio- 
nado el Archivo de. la santa Iglesia de Astorga , y la de 
otros Monasterios circunvecinos. 

5 El segundo , el haber paseado y pateado el País 
de la M<.ragatería, acompañado de prádicos del país. Este 
paseo , si alguno le hiciere, ha de ser Geográfico. Se de- 
ben ver , registrar , y observar todas las Parroquias , lu- 
gares , y sitios del país , coordinando sus distancias , y 
apuntando todos los nombres. Asimismo deben recoger 
todos los nombres de los montes , peñas , valles , rios, 
fuentes, y lagunas de la Maragatería , y formar un Ma- 
pa 



r, 77 

pa Geográfico. Este se debe extender algo por el Medio- 
día ázia la Catrera aha , y por .el Norte azia [nsiMonta- 
Has de Asturias. Es importante esta prevención , por si 
acaso se pudiese conjeturar, que en lo antiguo se exten- 
día á mas la Maragatería. 

6 El tercer requisito seria, 6 será informarse délos 
naturales de todos ..los sitios en donde se conservan 
postes , columnas , y lapidas con letras. Todos estos letreros 
se han de copiar. Es evidente que las quatro vias miiia- ; 
res desde Braga á Astorga se unian en Ponferrada 5 y- 
desde allí , para ir á Astorga , era indispensable que los 
caminantes atravesasen , y cortasen los montes de la Ma-* 
ragatería , de Poniente á Levante. De Ponferrada á As- 
torga contaban los Romanos treinta millas , y por lo 
mismo habría en este espacio de camino veinte y nueve 
columnas miliares. 

7 Por lo mismo de ser el camino tan montuoso , se 
conservarán estas piedras ó columnas , ó derribadas , 6 
arruinadas , ó arrimadas á algún edificio , ó enterradas 
á poca profundidad , ó esparcidas en los precipicios. El 
año de mil setecientos veinte y ocho , se sentó esta mis^ 
ma investigación de las columnas miliares en Portugal, 
para descubrir el camino Romano desde Braga á Astor- 
ga , que venia por la famosa montaña de Xerez. Geróni- 
mo Contador pone toda esta operación , y copia las 
muchas piedras miliares que se descubrieron en la dicha 
montaña , y con sus inscripciones* Á vuelta de las ins- 
trucciones miliares , se descubrieron otras Romanas muy 
curiosas. 

8 No dudo que también se hallarían unas , y otras 
en la Maragatería. Los Romanos afectaban grabar sus 
inscripciones en las cumbres de los montes , en los pe- 
ñascos , en las eminencias, y en los sitios expe&ables. 

Tóm.V. Z Vz-, 



178 

Para saber algo de la Geografía antigua , ya no nos ha 
quedado otro refugio , ni recurso , que acudir á las ins- 
cripciones y y monedas que se descubrieron , y á las Ethi- 
mologías de los nombres antiguos que aún se conservan. 
También seria muy del caso , que se cogiesen las tradi- 
ciones comunes , las costumbres que parezcan ridiculas, 
y las que se usan en los casamientos ,. bautismos h y fu- 
nerales y sin omitir las frases , y expresiones de la lengua 
<|ue paiezcaa exóticas. 

p Todos los tres requisitos podrán contribuir mu- 
cho para escribir con algún fundamento sobre el origen 
de los Maragatos ,. comparándolos con otras naciones 
délas, que han venido á España. Sin estos.preparativos 
jaada se podrá escribir de sólido ,. aunque se copie mu- 
cho > pero yo crea que aún hay poco que copiar en or- 
den, á los Maragatos^ Ni siquiera el nombre se lee en 
actores. antiguos, rii buscándole por rodeos en otros pue- 
blos equivalentes* 

10 Después de. la guerra Cantábrica en tiempo de 
Augusto, y de la guerra contra, los Gallegos ^ que pone 
Orosio ,. no pudo menos de ser conocido r y transitable 
el país de ia, Maragaíería. La ciudad de Astorga tardó 
poco, en ser Convento jurídico y y Cnancillería de los 
pueblos que hoy componen el reyno de León , y es pal- 
mario, que los pueblos del Poniente pasarian , y repasa- 
rían con freqüenciad país de los Maragatos. Después de 
puesto en la ciudad de León el quartel de la legión sép- 
tima Gemina de los Romanos, y colocada una de sus 
Cortes en Ponferrada y seria indispensable la comunica^ 
clon de la Corte , con la legión y consiguientemente in- 
dispensable el tránsito por la Maragatería. 

11 Todas las quatro vias miliares que vienen de 
Braga á Astorga , por diferentes rumbos se juntaban en 

. Pon- 



l 79, 
Pon ferrada j de donde no podían dirigirse (as quatro á 

Astorga , sin subir y baxar las montañas intermedias 
de los Maragatos. 

Quando ei Chrístíanismo comenzó á gozar de liber- 
tad , era Astorga ciudad Episcopal , y muy famosa poc 
su Obispo santo Toribio > y siendo las montañas de la 
Maragatería las que estaban á la vista de la capital , ya 
eclesiástica, ya civil, ¿quie'n duda que serian bien freqüea- 
tadas y conocidas? 

12 Las mismas serian conocidas y trilladas, con la 
irrupción de los Suevos, y Godos, en virtud.de las guer> 
-ras recíprocas de unos , y de ot-ros entre sí , y contra ios 
Romanos, y estos. Porque los Godos les dexaron solo 4a 
tercera parte de las tierras, y esas montuosas, como cens* 
ta del Fuero Juzgo , se aprovecharían de lo que en la 
Maragatería estaría menos poblado. En la perdida de 
España se inundarían aquellas montañas de christianos 
fugitivos > ó para quedarse algunos en ellas , o para reti- 
rarse los mas á Asturias , ó Galicia* 

i £ Por lo mismo al tiempo de la reconquista por los 
christianos serian bien freqüentados aquellos montes, 
con el continuado tránsito de las tropas , ya de los chris- 
tianos , ya de los moros , y aunque estos tiraban á des- 
poblar , y arrasar el país llano, ó no pensarían , ó no 
podrían despoblar tanto el país montuoso, aún quando le 
sujetasen á algún tributo. 

14 De lo dicho se infiere, que las montañas de la 
Maragatería siempre han sido pisadas y conocidas , y 
que mas , ó menos siempre han sido pobladas de sus pri- 
mitivos naturales , sin que estos pensasen mezclarse , ní 
con los moros, ni con los malos chrbtianos. 
, ij Después que los christianos del Occidente de 
España , se sacudieron de los moros , y pusieron su Cor- 
te en Asturias # Galicia , y León ; y sobre todo acaba- 

Zz da 



i8o 

da la persecución terrible, y las bárbaras hostilidades 
de Almanzor , se hicieron camino trivial los montes de 
los Maragatos , para la comunicación en paz , y en guer- 
ra y pero quien hizo mas freqüente el paso , y repaso de 
aquellos montes , ha sido la peregrinación á Santiago. Ca- 
si todo el orbe christiano abraza aquella santa jornada, ó 
por devoción , ó por voto , y aunque hay muchos ca^ 
minos, para ir á Santiago , solo el camino que corta por 
la Maragatería, Bierzo , y Cebrero , se levantó con el 
nombre de camino Real, y del camino Francés , hasta ei 
dia de hoy. 

1 6 De todo lo dicho se infiere , que habiendo "estado 
conocidas, habitadas, y pobladas las montañas de los Ma- 
ragatos desde el principio , es falso el origen que la voz 
común señala á los Maragatos, sin mas prueba que la voz. 
?>Dicese*, y se cree, que los Maragatos son unos deseen^ 
w dientes de una porción de moros, que los christianos 
wcautivaron en una victoria, y que el Rey los trasplan- 
tó á las montañas de la Maragatería, para que la hable-; 
atasen, poblasen y cultivasen." 

17 Este hecho en general , no es- repugnante. Hay 
mil exemplos que lo prueban y y aún en nuestros .dias se 
tienta probar. Los Romanos pasaron una Colonia que 
estaba pasado el estrecho de Gibraltar , á otro sitio del 
lado de España y y por eso se quedó con el nombre de 
Julia tradu&a. El grande Abas , Rey de Persia , tras- 
plantó el siglo pasado , la mayor parte de los Armenios 
áHispahan ,. y los colocó en el arrabal de Tulfa. Pero 
estos y otros exemplares , que omito , constan de autores 
Coetáneos , y hasta ahora no se ha señalado texto algu- 
no , ni aún anunciativo , de que en la Maragatería se ha- 
yan colocado moros por autoridad real , como supone la 
yoz común. 

18 Lo que sucedía en estas victorias de los christia- 

nos 



iSi 
nos , era que tales quales moros cautivos se solían distri^ 
buir en tales quales santuarios , para servir , ó en algu-i 
nos edificios públicos para trabajar , ó en las Galeras para 
el remo. Esto hemos visto en nuestros cuas en el Ferrol, en 
algunos Santuarios , y en las Galeras. En eso no se aten- . 
dio siempre á esparcirlos, y seria desatinada política , co- 
locar en montañas una gran porción de moros unida 
para que se avecindasen en ellas , y aún con mas razón 
estando estas montañas en el centro del dominio chri-s- 
tiano , y estando habitadas ya de christianos viejos r y^ 
primitivos , quales han sido siempre los habitantes de la 
Maragateria. 

jp A no salir esta conseqüencia , sale ©tra peor , y, 
será, que todos los habitantes de otras montañas de Es- 
paña , son descendientes de Moros cautivos , que á eiias 
se trasplantaron para cultivarlas y y al que pidiere tex- 
to para lo dicho , se le podrá responder con gracia , que 
se halla expreso á vuelta de la hoja en donde está el tex- 
to que prueba , que los Maragatos descienden de una por-; 
cion de Moros cautivos. 

20 Reflexionando yo en qual seria el principio de 
esta fábula contra los Maragatos , vine á parar en que 
solo ha sido el sonsonete de una voz mal entendida* Esta 
es la voz Maragato , que ó por mote , ó por el color , ó 
por otro motivo se aplicó al Rey de Asturias , Maure- 
gato , hijo del Rey Don Alonso el Católico. Aquel enig- 
mático Rey se llamó en latín , Maurecatus : y en caste- 
llano antiguo, como consta del Cronicón de Cárdena , se 
llamaba Morogato , y hoy Mauregato, el qual según di- 
cen , murió el año de 7 8p. 

2 1 EL sonsonete de la voz Maure, y de la voz Moro,, 
tomado á vulto , hizo creer , que en la voz Maurecato, 
¡y en la voz Margato , entraba- algo de Morisma , y Ma- 
llo-, 



182 

hometanismo. El Rey Mauregato , por ser hijo del Rey 
D. Alonso el Católico, nada tenia de Moro, y el decir que 
lo tendría por la madre , es suponer la calumnia de que 
el Rey Don Alonso había tenido á Mauregato en una 
esclava Mora. No consta cosa semejante. 

22 Es verdad , que está escrito que Mauregato ha 
sido hijo bastardo. Y el que sabe que los Angeles canta- 
ron á la hora de la muerte del Rey D. Alonso , aclamán- 
dole justo : Ecce quomodo moritur justus ., &c. que el Cro- 
nicón de Cárdena le llama santo : y que reynó Maure- 
gato que fue hijo del Rey Don Alonso el santo , sin ha- 
cer memoria de la bastardía, ¿ podrá poner duda en ella? 
¿Y podrá creer que la bastardía ha sido por haber dege- 
nerado del padre en sus acciones! 

23 Pero haya sido bastardo enhorabuena , ¿quien 
©robará que ia madre ha sido Mora? Si de las suce- 
siones de los Reyes de Europa se quitan los bastardos 
que han reynado r habrá bastantes huecos en ellas. Véa- 
se en San Isidoro, quien ha sido ia madre del Rey Ga- 
saleyco: y quien la madre de Enrique II. , lo saben todos. 
Así la bastardía del Rey Mauregato no es del asunto. 
La Crónica General , que la supone , dice de Don Alon- 
so el Católico : é tomó á una dueña por amiga , é ovo 
•en ella un fijo á quien dixeron Mauregato. Esta expre- 
sión del latin de Ancila de ¿erva mtus , nada prueba de 
morismo. 

24 Por la misma razón, si ios Maragatos tienen 
«ese nombre por alguna alusión al Rey Mauregato , nin- 
guna han tenido por alusión á los Moros. Y teniendo 
en quanto á la sangre conexión con Mauregato , podrán 
estenderla al Rey Don Alonso el Católico , y podrán 
¿a&arse de mas de lo que ellos piensan , y tanto como lo 
que otros piensan jadarse» Yo creo que se llaman Mara- 



18 J 

gatos por habitar el país , y montañas que dominó Mau-. 
regato , y si no gustare este > vaya otro origen mas anti- 
guo que pondré después* 

25 El territorio, en que dominó Mauregato ha si- 
do muy corto , y apenas salió de Asturias , y de sus ve- 
cindades. En Asturias hay otro genero de gentes r á quie- 
nes llaman Vaqueros , y exceptuando el vestido v y ei 
nombre , son parecidos en todo á los Maragatos. Solo 
casan entre sí ,, y con fastidio de los que no son Vaque- 
ros. Viven del pasto , y del arrierage , trasplantándose 
de unas partes en oteas , como Nómades, para alimentar 
sus ganados. 

26 Del origen de estos Vaqueros hay tanta igno- 
rancia y como del de los Maragatos.. Algunos los creen 
también descendientes de Moros ,, pero yo creeré' que: 
Maragatos ,„y Vaqueros todos son unos mismos pueblos, 
antiguos , y de un propio origen sin conexión , ni aún, 
remota , con cosa del Mahometismo. Los Vaqueros habi- 
tan el Invierno las Marinas , y en Verano se suben á las. 
montañas de Leytariegos , que abrazan el Rio Nar- 
cea , &c. 

27 Las montañas de la Maragateria se continúan, 
con las de Leytariegos , hasta cerca de Pravia , Gorte y 
sepultura de Mauregato. Y ese país montañoso era Jo> 
mas de sus dominios» Por esta razón sus pueblos se lla- 
maron Mauregatos , al modo que Sierra Morena , poc 
alusión á Mario, se llama Montes Mariani, y no Mo- 
rena } por alusión á los Moros , lo pedia el sonso- 
nete. 

.28 A lo dicho se añada, que era poco usado en; 
tiempo de Mauregato el nombre de Maurus , para sig- 
nificar á un Mahometano de los que entraron en España.. 
Los nombres mas comunes entonces eran Caldeos , Sar- 
racenos , Agarenos, Árabes, Ismaelitas , y después Alar- 
bes,. 



l8 4 : -, • 7 : - 

bes , y Moros. Asi pof este Capitulo , ni Mátiregato , ni 
los Maragatos aludieron á Mahometanos , aún quando 
entonces se halle tal qual vez la vozMaurus , en ese senti- 
do, como de hecho se halla en Isidoro Pacense , que pudo 
alcanzar la juventud de Mauregato. 

29 Hablando en el sentido de que el primitivo orí- 
sen de las voces se ha de buscar en la Historia Natural, 
del Griego Morón , que significa la Mora del Moral , se 
dice Maurus, que significa el color obscuro y negro. Por 
ser los Africanos de color atezado, aunque no de color 
totalmente negro , se llaman Maurus en latin , y su país 
Mauritania. Los Griegos los llamaron Maurisios. La; 
voz Mauro en Gallego significa al Mahometano , pero 
mas comunmente con sus derivados Maurin , Mauriño, 
( apellido del Presidente de Castilla Don Antonio Mau^ 
riño de Pazos ) y otros significan el .color negro , more-» 
no y trigueño,. 

30 Por no estar en esto, se han confundido los 
colores con los Moros en las voces que comienzan coa 
estas letras : Molir:::Los Romanos por no llamar ne- 
gros á los Etiopes , y en tono de desprecio , les llamaban, 
blancos , según Juvenal, como á los Enanos Atlantes , y 
para ponderar su blancura , los llamaban Cisnes. 

■Nanur/i cujusdam Atlanta 
qjocamus : zy£tiopem Cicnum, 

31 Aún hoy llaman algunos á los Etíopes blánqui-J 
Uos , y á los pequeños mil hombres , ó gigantes. 

32' Así la voz Maurus ó significa color , ó nacionJ 
[Y quando significa nación es preciso distinguir los tienw 
pos* Antes del Mahometismo, jamás podria significar Mo- 
ro sectario deMahoma, Después podrá significar uno ú 
otro, aunque por locomuh siempre significará Moro. 

Los 



■i8j 

Los Moros , o Mauritanos antes que la conquistasen los 
Sarracenos eran christianos , y entre ellos hubo muchos 
Santos, y muchos Dodores. Así la voz Moro , ó Mau- 
ritano , no significaba entonces cosa mala. 

33 Asentados estos principios , voy á proponer el 
texto que me excitó la idea de escribir este papelillo. En 
la era seiscientos siete , ó años de Christo de 569 siendo 
Rey de los Suevos Theodomiro , se juntó Concilio en 
Lugo. En el señalaron los territorios para muchos Obis- 
pados, y hablando del Obispado de Astorga , se le se- 
ñalan León , Bierzo , &c. y Maur ellos superiorum , & 
inferior um. Llevóme la atención quando leí , la voz 
Maurellos , y la case' con la voz Superiorum. Registre 
la otra distribución de Obispados, que se atribuyó á 
Bamba , y en ella halle por equivalente , Marellos supe- 
riorum , & inferiorum , y en la versión de la Crónica ge- 
neral esto,: Morelas el de Somo , é el de fondón. 

34 Marellos , y Murellas , son .rrastornacion de 
Maurellos , y los Pueblos Maurellos , son los que habi- 
tan la Maragateria. Al caso : antes que naciese Mahoma' 
ya habia en Astorga pueblos con el nombre de Maurellos 
altos , y baxos. Luego siendo estos los Mauregatos ó Ma* 
ragatos, sino acaso, al contrario, que Mauregato lo toma- 
se de ellos por haberse criado , ó nacido en aquel país; 
el Maur de uno, y de los otros jamas podrá aludir á 
cosa de Moros Mahometanos. Y esto aún quando tenga • 
alusión á Pueblos de Mauritania. 

35 No es voluntariedad afirmar que los Maragatos 
se llamaban Maurellos en. tiempo de los Suevos. Ptoio- 
meo quitará toda duda. Pone Ptolomeo á Astorga por 
cabeza de los pueblos Arnacos ; y por cabeza de los 
pueblos Supernos , á Petabonios, y siendo Petabonio, se- 
gún el Itinerario de Antonino, el lugar de Ponferrada, se 
sigue que Ponferrada era la cabeza de los pueblos Sus; 

Tom. K Aa pcr.i 



1%6 

pertios. La* voz Superado es latina , y significa lo mismo 
que alto , excelso , y superior : luego los Superados coin- 
ciden con los Maurellos superiores. 

36 Así parece claro, que Maurellos , Maragatos , y 
Superatios habitan las montañas altas, y sus faldas del 
país de la Maragatería , entre Ponferrada , y Astorga. 
Esto no quita , que al Sur se le agregase la Cabrera alta, 
y al Norte las montañas de Leytariegos , sobre Laciana. 
Que toda esa tierra se llamase de ios Superatios , es pal- 
mario , por ser el país elevadísimo. Que después se lla- 
mase la sierra ó país de los Maurellos superiores, era 
consiguiente , añadido el Superiores : equivalente á Su- 
peratios. 

37 La dificultad está en saber quándo, ó por que se 
llamaron Maurellos los Maragatos. Que ya se llamaban 
así en tiempo de ios Suevos , ya queda probado. Pero sí- 
conjeturase que ya en_ tiempo de Ptolomeo tendrían el 
nombre de Maurellos , no me arrepentiré' de la conjetu- 
ra. Al adjetivo de Superatiorum de Ptolomeo le falta el 
substantivo , y no puede ser otro sino el Maurellorum 
para la concordancia , y no será estraño que se omitiese 
por evitar la Cacofonía. Los Suevos no inventaron la 
voz Maurellos : luego se conserva de viva tradición , y 
de inmemorial. Y esto se conoce en que añadiendo la 
voz Superiorum , se conservaba el equivalente Supera- 
tiorum de Ptolomeo. El rio que baxa de la Maragatería á 
Molina Seca , se llamará rio de Maurellos , aludiendo á 
los habitantes , ó á algún lugar que tuviese semejante 
nombre. 

3 8 Comprobada la existencia, y población de los Mau- 
rellos , ó Maragatos en las dichas montañas de Astorga, 
se desvanece en humo la fábula de que hayan sido po- 
bladas de Mahometanos 5 y solo podrá quedar en duda 
Ja materialidad de que si el nombre de Maurellos, se pu- 
so 



187 

so en tiempo de los Suevos, 6 muchos siglos antes; 
(Maurelos , ú Maureles , hoy es apellido de Gallego , y 
nombre de algunos lugares) siendo evidente que se les pu« 
so antes de Mahoma. 

39 Los curiosos y eruditos, podrán entretener su. 
fantasía con lo que en Lacio , y en Bocart habrán leído 
de la transmigración de las gentes. Quando la voz Mau- 
relos no aluda á color , ciertamente aludirá á algu- 
nos pueblos de Mauritania , que hayan entrado en. 
España. 

40 Los pueblos Mauritanos que están ázia Tánger, 
vinieron allí de otras partes. Escribese que son aquellas 
gentes , las que Hercules el Phenicio traxo consigo en la 
expedición que hizo hasta el Occeano , y quando se en- 
tró en España por Andalucía , haciendo famosos el puer- 
to y país de Cádiz /sobre cuya expedición se han escrito 
muchas fábulas > y para avultar el numero , se aumen- 
taron las del Thebano entre si le hubo muy posterior al 
Hercules Tirio , ó Phenicio , que era el Dios de los Ga- 
ditanos. El Hercules The'bano ha sido uno de los Argo- 
nautas , y quando estos de vuelta pasaron por el estre- 
cho de Gibraltar , admiraron ya las columnas de Her- 
cules , creyendo eran ya los dos Montes Calpe , y 
Avila. X 

41 Si la mentira es hija de algo , se me ofrece á la 
pluma , que la ficción de creer por columnas de Hercu- 
les los dos montes dichos , es hija desfigurada de dos 
columnas verdaderas , que estaban en la Mauritania Tin- 
gitana. Estas aún existían en tiempo de Procopio ,. en 
el siglo sexto» Quando Josué' arrojó de su país á los Ca- 
naneos, vinieron estos huyendo de Josué , y no para- 
ron hasta la Mauritania Tingitana. Allí fabricaron dos 
columnas, y en ellas gravaron con cara&eresPhenicios el 
motivo de su fuga , diciendo que habían huido de Jo- 

Aa 2 sué, 



i88 

sue , tratándole de ladrón de tierras agenas : Nos ü sumus 
qulfughnus afacie Josué latronls , filü Nave 5 según la ver-; 
sion de Procopio. 

42 El tiempo de Josué' favorece para creer que el 
caudillo que traxeron los Cananeos fugitivos seria ese 
Hercules Phenicio , y que las dos columnas de la inscrip- 
ción de Procopio las transfiguró la ignorancia , en los dos 
montes vecinos Calpe y Avila. Pasando entonces á la 
Andalucía el dicho Hercules , ó el caudillo de los Cana-, 
neos errantes : es verosimil que con el pasarian muchos 
de sus compañeros , y succesivamente los que habían 
tomado posesión de la Mauritania 5 y entonces: se enta- 
blarla el comercio de los Gaditanos con sus compatriotas 

-los Phenicios, á los quales no habia conquistado Josué', ó 
no quiso Dios que los conquistase. 

43 Después se aparecieron los Cartaginenses , unien* 
do el comercio de los Gaditanos con los Phenicios 5 y en 
'fin , á título de Comercio se internaron en España los 
Cartaginenses con los Mauritanos , y extendieron su do-< 
minio quanto pudieron , hasta que los Romanos aca- 
baron con ellos , como ladrones de mas fuerzas , y 
fortuna. - 
\ 44 No es inverosímil , que entonces se. esparciesen 
algunos Mauritanos por las montañas de Astorga , y de 
Galicia. Esto se prueba con Silio Itálico : supone que los 
Gallegos fabricaron todas las armas de Anibal , y esto 
prueba que el país tenia dependiencia de Anibal , ó de los 
Cartaginenses. 

45 Aún no habria entonces la perjudicial moda de 
-encargar se fabrique en países ágenos , ó extrangeros, 
lo que se puede fabricar en el propio. Asi por esto , co- 
mo por la otra irrupción de los Tórdulos ó Turdetanos, 
descendientes de los Phenicios , que en compañía de los 
.Celtas peregrinaron hasta Einis-Terre j se convence ple- 
na-, 



i8p 
ñámente , c}ue no faltarían Mauritanos , de donde se de- 
rivase el nombre de Maurelos. Entre esta famosa entrada 
de los Mauritanos GentUes.en España , y la entrada de- 
plorable de los Mauritanos infectos ya con el Mahome- 
tismo, si hubo mas entradas solo se me ofrece una que 
podrá hacer al caso. 

46 En tiempo del Emperador Marco Aurelio , por 
el acaso de abrir en Babilonia una arca de oro , cerrada 
de muchos siglos , salió de ella un ayre , ó espíritu tan 
pestilencial, que apestó quasi todo el Imperio Romano. 
Pintan esta peste Julio Capitolino , Europio, y otros mu* 
chos. Murió infinita gente , y casi todos los militares. Es- 
paña padeció el estrago de la misma peste , y como si es- 
te fuese corto, se le añadió otro equivalente. Dice el cita- 
do Capitolino al año de ciento y setenta , que los Mau- 
ritanos arrasaron á España : Cum Mauri Híspanla props 
omnes bastarent res per legatos bene onesta sunt. La ocasión 
de la peste , y la mortandad de las tropas , facilitaron á 
los Mauritanos la entrada e' irrupción en España para sus 
hostilidades. 

47 Refrenóse y castigóse aquel iniquo atrevimiento, 
por medio de los legados de Roma j pero no consta de 
autor coetáneo , del modo como hubiese sucedido. Jorge 
Stanope, en la vida de Marco Aurelio , dice que mataron 
la mayor parte, y que á los demás Mauritanos los expelie- 
ron, ó los exparcieron : Interemerunt, expulerunt, dejecerunt- 
que. No es inverosímil que habiendo consumido enton- 
ces la peste. tantos hombres , colocasen los Legados al- 
gunos de los prisioneros en las montañas de Astorga, ó 
que se refugiasen á ellas los que no pudieron volver. á su 
país , y estos se llamarían después por desprecio Mau- 
relos, diminutivo de Maurus , no Moros, sino Mo- 
rillos. 

48 Aquí tiene el lector en que escoger para enten- 

der 



ipo 

der la época de los Mau reíos. Yo me inclino á que se es- 
tablecieron en la Maragatería , quando los Cartaginen- 
ses estaban mas pujantes , y mas estendidos en España. 
Si no gusta la e'poca de la peregrinación de los Turdeta- 
nos, mi principal fin es, que el origen que el común atri- 
buye á los Maragatos , suponiéndoles descendientes de 
algunos sédanos de Mahoma, es-totalmente fabuloso , y 
sin algún fundamento escrito , y de la precisa antigüe- 
dad. No hay que citarme autores modernos por estira- 
dos que sean ; y menos á los mismos Maragatos , aunque 
lo crean , y lo digan j dicenlo , porque sus émulos se lo han 
hecho creer. No será así en adelante. 

49 Dirá alguno que aún concedido, quede la voz 
Mauricato , ó Maragáto , se pruebe por los Maurellos la 
antigüedad del Maure , antes de Mahoma , falta compo- 
ner la terminación , Cato , ó Gato. A esto digo , que á 
los Moros no los llaman Gatos , sino Perros, y es menes* 
ter antes de pasar á mas , saber si Maurecatus es una voz 
sola , ó compuesta de dos vozes distintas. No es contra 
la latinidad el que sea una sola voz. Bosio cita el antiquí- 
simo adverbio Maurkatim por Maurice , para significar 
á lo Morisco , ó á lo Moruno , y bien pudiera admitir- 
se Maurlcatus , para significar á uno , que en su vivir se 
parece á los Mauros. 

49 El hecho es, que así los Maragatos, como los 
Vaqueros de Asturias, aún hoy viven Maurlcatlms y no 
hay memoria de lo contrario. Viven como los Numades, 
ó Numidas , que son los antiguos Mauros. Esto es, viven 
una vida pastoril apacentando sus ganados de aquí para 
allí , y utilizándose de ellos. Esta era la vida de los primi- 
tivos Patriarcas , y aún es hoy la de muchas naciones 
del orbe. Tártaros , Curdos , Árabes , &c. ni viven , ni 
han vivido jamas de otro modo. Y tan Lexos está de pro- 
bar esta vida en los Maragatos , y Vaqueros alguna de- 

ca- 



/ 



cadencia reciente de los Mahometanos , que prueba una 
suma antigüedad de su origen , del qual no ha quedado 
memoria en los libros, porque es anterior á los libros su 
origen. 

50 Al contrario porque consta de los libros que á 
mediados del siglo XIV. vinieron de Inglaterra meri- 
nas, y que entonces se introduxo el pastar en muy dis- 
tantes países , según las estaciones del año. No hay tro- 
piezo en saber el origen de la Mesta , y la nación de sus 
pastores. Dice el señor Uztariz , que se ocupaban en la 
Mesta. cinqüenta mil hombres , que si se empleasen en 
cultivar las tierras no serian tan freqüentes las hambres, 
y si viviesen fixos con sus mugeres , no seria tan visible 
la despoblación de España, ni se veria su mejor tierra re- 
ducida solo á pasto de animales. 

5 1 Los carneros no han de ir á la guerra , ni hasta 
ahora he visto hambres por falta de la lana. Que los que 
viven en montañas poco proporcionadas para frutos, 
exerzan en ellas , y no fuera de ellas la vida pastoril , ó 
de Numades , y para hablar mejor , que vivan Maurica- 
tim , como Vaqueros , y Maragatos , es muy justo, Pero 
que para inutilizar las tierras , que serian fértilísimas 
con el cultivo , se mantengan cinqüenta mil hombres, 
ó Numades , y que solo vivan Mauricatim , jamas lo 
aprobare'. 

52 El siglo XIV. ha sido infelicísimo para España» 
Á ía mitad de e'l padeció la mas horrible peste de que 
haya memoria. Ha sido universal en toda Europa j pero 
mas cruel en España. Despoblóse mas de la mitad , y 
muchos lugares se perdieron del todo. Crecieron como 
valdios los términos de los lugares, que habian quedado 
como valdios de labradores» 

53 Y quando entonces se debia pensar en restaurar 
la población , no de animales , sino de Colonos , se apare- 

cie- 



Ip2 

rieron en España las merinas para aumentar los valdíos, 
y se metieron de gorra á cultivar las tierras , las muías, 
y rocines : se habrían levantado con ei arado, y se -ve-, 
rian cumplidos los votos de aquellos animales , que coi* 
gracia expresó Oracio , en la edición de Bentiey. 



Opfat ephiggia vos : 
plger optat arare Caballus, 

54 Los Maragatos, y los Vaqueros aplican los bue- 
yes, y vacas al cultivo de la poca , y mala tierra que tie- 
nen , aprovechándose de las crias , de la leche , y de to- 
dos sus derivados. Y solo aplican las caballerías para el 
porteo, y para traginar , así son verdaderos Numades, y. 
viven Maurlcatlm , sin origen alguno de los Moros Ma-, 
hometanos. 

5 5 Siendo el adverbio Mauricatím tan antiguo , se 
dexa entender sin violencia, que los Maragatos se llama- 
ban así , por tener la vida pastoril de los Mauros , ó por 
Vivir Maurlcatlm , y que al Rey Mauregato , le pusieron 
ese mote , ó apodo ; porque fue muy aíe&o á los Moros, 
eon los quaies continuó las paces, que habian hecho an- 
tes los Reyes Aurelio, y Silo. 

5<5 Alguno dirá que no halló tal adverbio Maurica^ 
tim en los Diccionarios. Yo digo lo mismo , y por lo mis- 
mo digo que los Diccionarios están diminutos. Decio La- 
berio es latino tan antiguo, que murió en el mismo año, 
que Julio Cesar. En la pag. 1 5 1 8 del cuerpo de los poe- 
tas latinos de la edición de Londres, están los fragmen- 
tos de Laberio, y allí leí el adverbio Mauricatím, y aun- 
que no se hallase escrito ese adverbio favorece para eí» 
y para el segundo adjetivo la Analogía , v. g. Maurus y 
Maurkus , Maurice , Maurícatus , Mauricatím. 

En 



57 En Castellano , y en Gallego hay vestigios de 
estas terminaciones , v. g. Moro , Morisco , y Morisque- 
ta ; y v. g. Mauro , Por tu , Mourisco , lugar , y Mour Uca- 
dosy lugar y apellido. Por semejanza hay en iatin Mau- 
rexy Maurkatus. Asentaba dos cosas : primera, que Ma- 
ragatos es una sola voz : y segunda , que no se necesita 
de la voz Mauris para nada. Añadiría para huir de la 
voz Maur ellos , del Concilio de Lugo , que se le opondrá 
por argumento : que Maurellos significa las montañas de 
Astorga j pero que la voz Maragato no viene de Maure- 
llos , sino del latin Maurkatus. 

58 Murex en Latin significa quatro cosas parecidas 
en las puntas de sus figuras. La primera , el Tríbulo , <> 
abrojo , que es calabacita de una planta , con púas muy 
penetrantes. La segunda , es abrojo artificial de yerro, 
que imita al natural. Espárcese en los caminos por don- 
de ha de pasar la caballería , y como que siempre que se 
arroje en el suelo queda con sus púas de yerro ázia ar- 
riba , caballos , y hombres se clavan en ellos. La ter- 
cera significación es la famosa concha Múrice , ó pur- 
pura , dicha así por las muchas púas fuertes , que, 
tiene. 

59 La quarta es , la aspereza de un peñasco , 6 ro- 
ca , que tiene muchas puntas. Mr. de Argén ville pone 
el sistema de la Purpura , y Múrice j y á este llama Ro- 
cher : Ob figuram , qu£ representat saxorum áspera. De 
manera , que por la similitud al Rocher , que significa 
roca , ó peñasco con garfios , en France's se llama Ro- 
cher , el Múrice concha. Hay en Galicia los peñascos 
de San Pedro de Rocas , cada uno de los quales se podrá 
llamar Murex , y todo el terreno Murkatos. El que de 
lexos mirare á las montañas de Astorga , le parecerán 
unas rocas , ó peñascos Mauricatos. 

60 En este sentido , pues , la voz Maragatos es una 
* Tom.- V, Bb so- 



IP4 

sola , y adjetivo de los montes , que después se aplicó á 
los habitantes. Quando los remates de un monte parecen 
dientes de una sierra , se llama sierra ese monte , y los 
que la habitan Serranos. Murex es Ciudad de Mesopo- 
tamia, según Ortelio ; y no es impropio que las monta- 
ñas de la Maragatería tomasen el nombre de Murex por 
sus picos. En este caso sale Murex , Múrice , Muricato, 
Mure cato , Maragato. 

6\ Hasta aquí hable' de la voz Maragato , imagi- 
nándola sola y sencilla. Ahora diré algo de la misma voz, 
suponiéndola compuesta. 

6z_ Podrá venir Maragato de Maura-Capto , ó Mauro- 
Cato. La Analogía se palpa en la voz Mente-Cato , que 
viene de Captus 5 y así dixo Propercio contra las muge- 
íes : Nescltis Capte mentís babere modum. Como quando 
llegan á perder el pudor , y la vergüenza : Rupistis fr&~ 
napudoris: no saben tener modo ni medio en ser men- 
tecatas. Ni tienen que asirse de esto los que creen que 
los Maragatos son unos Moros cautivos , que se coloca- 
ron en aquellas montañas. La Etimología se compone 
Con los Mauritanos , que se cogieron en el año de ciento 
¡y setenta , en tiempo de Marco Aurelio j y que ya en 
tiempo de los Suevos se llamaron Maurellos, 
• 63 En segundo lugar vendrá Maragato de Mauros 
Gotbo, Esto es , que los Maragatos son una gente mez- 
clada de Moros , y. Godos. Por el mismo sonsonete creen 
muchos que los Agotes, tan despreciados en las gargantas 
de los Pirineos , son reliquias, y descendientes de los 
Godos. En nuestro caso no es lo mismo Mauro-GotboSf 
que Gotbo-Mauros. Estos serian , si con los Godos pre- 
existentes se mezclasen los Mahometanos , y serian Mau- 
ro Gothos , si ,á los que se creían originarios de los Mau- 
ritanos primitivos se juntasen por casamiento los Godos. 
ñ§fyi Para que los Maragatos, sean originarios de los 

Mau- 



J P5 

Mauro-Gothos , hay una congruencia. Dice S. Isidoro que 

los Getulos de África se creían de los Getas del Ponto, que 
habían venido por mar á la África. Añade , que era opi- 
nión entre los Godos, que los Mauritanos eran sus parien- 
tes, y consanguíneos : Opimo est apudGothos, ab antiqua cog- 
natione Mauros consanguinit ate propincuos sibi vocare Se sos- 
tris. Con tropas de Egipcios, y Africanos estendió sus con- 
quistas hasta la Calchide, y el Ponto, y de esto se originó 
que los de Colchos usasen la circuncisión con los Egipcios. 

<5) No se' quaí de las dos expediciones ha sido pri- 
mera , si la de Sesostris , ó la de los Getas de Gatulia. 
Pero se', que los Getas del Ponto , y otras naciones ve- 
cinas vinieron en tropel á España al comenzar el siglo V.°, 
y que los Wandalos pasaron á la África. Por eso los Go- 
dos creían , que los Mauros eran sus parientes, y subsis- 
tiendo esta creencia , ¿ quie'n duda que serian freqüentes 
los casamientos entre, los Godos , y primitivos Mau- 
ritanos? 

66 Quando Suevos , Godos , Scc. entraron en Es* 
paña, había de todas naciones en ella , aunque todo de- 
báxo del nombre de Romanos , por razón de la sujeción 
al Imperio. No faltarán entre estas naciones los descen- 
dientes de los Mauritanos. Éstos , y los Godos se reco- 
nocieron por parientes, se amistaron , y al fin casaron 
reciprocamente. Los hijos descendientes ni bien eran 
Godos , ni bien Mauros. Eran Mauro-Godos. Por no 
ser Mauros del todo los llamaron también Maurellos y y 
con el tiempo volverían á llamarse con la voz com- 
puesta Mauro~GGthüs , y por último Maragatos. Serán, 
pues , los Maragatos con este sistema unos descendien- 
tes de los Mauretanos primitivos , y de los primitivos 
Godos parientes entre sí. 

6j Los Gotho-Mauros , esto es , la mezcla de los 
Godos con los Mahometanos, sivienea contra los Ma- 

Bb 2 ra^ 



ig6 

ragatos , casi todos los Españoles serán Maragatos, pues 
son infinitos los casamientos recíprocos de christianos 
con Moros. Abdallaziz , según el Pacense , tomó por una 
de sus mugeres á Egilona , viuda del Rey Don Rodrigo. 
Que los Moros , ó Moras se volviesen christianos , no 
quita , ni borra la descendencia de sangre. Y atendien- 
do á la esterilidad , y poco atractivo que tiene el país de 
la Maragatería , se debe creer , que en e'l serian muy ra- 
ros esos casamientos. 

58 En tercero lugar se podrá considerar la voz com- 
puesta Maragato como derivada de Mauro-Gato , ó 
Mauro-Gaton. El Rey Ordoño I.° empezó á poblar la 
Ciudad de Astorga, y lo encomendó al Conde Don 
Goto , ó Gaton. Era este Conde nobilísimo caballero Ga- 
llego , cuñado del Rey Don Ordoño I.° , y tio de 
San Rosendo. La ocasión de poblar á Astorga era la 
mas oportuna para colocar Moros cautivos en sus mon- 
tañas , que las poblasen , y entonces podrían tomar sus 
habitantes el nombre de Maragatos , ó por Mauro-Gatos^ 
ó por Mauro-Gatos , como que Don Goto , ó Gaton ha- 
bía sido el diredor para que las dichas montañas se po*¡ 
blasen de Moros. 

- 69 Pero nada de esto ha habido , y aunque el son- 
sonete de Mauro-Gatos no sea opuesto , no pasa de son- 
sonete. Goto es apellido antiguo , y muy noble en Gali- 
cia, como me convencí habiendo leido el Becerro de Sa- 
nios $ y conocí á un pobre hombre de aquella Abadía, 
cuyo apellido era Gato. Digo esto por si hace mas al ca- 
so el Goto j que el Gaton. Es fácil desvanecer ese origen, 
si hubo conexión entre Maragato, y el Rey Mauregato, 
pues ya había mas de 60 años que habia muerto Maurega- 
to quando D. Ordoño I.° comenzó á poblar á Astorga. 

70 El Obispo Sebastian Soto refiere tres historias 
ele Ordoño I.° ,, una contra los Bascones rebelados , y 



l 97 

que sujetó á su Imperio. Otra contra el Moro Muza en 

la Rioja j y otra contra Coria , y su Rey Certi j y aún 
tuvo la quarta contra Maceron , Rey de Talamanca. En 
la primera no había Moros , sino Bascones vencidos. En 
la segunda y tercera no hubo Moros cautivos 5 y en la 
quarta, aunque los hubo , allí los vendió como Carne- 
ros. Reliquzum vero vulgus cum uxoribus , & filiis sub coro- 
na vendidit, 

7 1 Esto prueba , que Don Ordoño I.° no necesitaba 
Moros para poblar á Astorga , y menos á sus montañas, 
que ya estaban pobladas de inmemorial. Del mismo 
Obispo Sebastian consta , que Ordoño I.° no solo pobló, 
ó mandó poblar la Ciudad de Astorga , sino también las 
Ciudades de Amaya, León, y Tuy. ¿ Y quie'n no ve' que 
seria una garrafal política el echar mano de Moros para 
poblar estas Ciudades? El modo mas suave y natural de 
poblarlas seria haciendo baxar gente de las montañas 
Vecinas. 

72 Para la Ciudad de Amaya baxarian de las mon- 
tañas de Burgos 5 para la de León del Valle de Buron, Pa- 
jares , y Bahías 5 para Tuy del Suydo , Franqueara, &c, 
y para Astorga de las montañas de Leytariegos , Mara- 
gatería , y Cabrera alta. Así tan lexos estaba de poblar- 
se entonces el país de los Maragatos, que antes bien de 
el salió gente para poblar la Ciudad de Astorga. Hablo 
de la multitud de sus pobladores , y que ya fuesen 
christianos viejos , sin, mezcla alguna de Mahome- 
tanos. 

73 Pudiera entretenerme mas en proponer otras 
convinaciones para el origen de la voz Maragatos, ó co- 
mo simple , ó sencilla , ó como voz compuesta 5 pero me 
parece que sobran las propuestas para que cada uno se 
incline á la que mas le gustare. Y si ninguna le gusta, 
no por eso hemos de reñir , pues también soy yo des- 

con- 



ip8 

contentadizo , y no me conformo con conjeturas , y 
opiniones , y menos con fábulas mal urdidas , que in- 
ventó la ignorancia, y que promueve la malignidad. De- 
xo ya las voces , y voy á las cosas. 

74 El vestido de los Maragatos aún hoy se lleva 
la atención por lo singular , y extraordinario. Y harán 
muy mal los Maragatos en intentar mudarle. Antes bien 
atendiendo á alguna pintura de los siglos pasados , de- 
bían tentar restituirle del todo. El Maragato mas infeliz 
trae en su sombrero piramidal , en su saco r ó ¡aqueta 
cerrada , en sus calzones anchos, en sus polaynas , y en 
en su gorguera ( de la qual han apostatado ya muchos ) 
una visible Carta Executoria de su suma antigüedad en 
España. 

75 Don Vicente Lastanosa recogió, y estampó en 
su Museo de las Medallas desconocidas Españolas mu- 
chas monedas Españolas antiguas , que se acuñaron , y, 
usaron á los principios de los Romanos en España , y á 
lo último de los Cartaginenses. Tienen unos caracteres 
clarísimos en la grabadura, pero ininteligibles para leerse. 
Consiste esto en que se perdieron del todo la lengua , ó 
lenguas , que entonces se hablaban , y no ha queda* 
do Alfabeto para conocer el valor de los caracteres. 

jó Las mas tienen de un lado una cabeza , y del 
otro un ginete con su lanza. He reparado , que en el 
adorno de la cabeza , y en una ¡aqueta , se parece el gi- 
nete á un Maragato á caballo , y sin estribos. Propongo 
y señalo al le&or once ginetes , y son los de los núme- 
ros 22 , 42 , 47, 50, 59, 74, 75, 82 , 89, y 114 
del libro de Lastanosa, para que se vea, que el vestido, y 
sombrero de los Maragatos, es casi idéntico con el trage 
de los antiguos Españoles. Esta circunstancia , en asunto 
tan árido , ; no se debe mirar como indiferente. El sombre- 
ro jamas ha sido adorno de la cabeza en los Mahome- 

ta- 



199 
taños , ni aún de los Españoles de la media edad. El som- 
brero de hoy contradista del sombrero de los Maragai 
tos , es de reciente data > no tengo presente haber leído 
la voz sombrero con ese sentido en el antiquísimo Cas- 
tellano , y aún lo que es mas , ni la voz de sombra. 
La S de sombra , de algo mas viene , que de umbra. De 
hecho leí , la voz de solombra en el Castellano antiguo, 
por sombra, y así sombra viene de sqIís umbra. El adorno 
de la*cabeza , y defensivo se llamaba gorra > y si era 
por lluvias , y para el monte se expresaba con la, voz 
montera, 

77 Aquí se ofrecía ocasión de referir los usos , y 
costumbres , alimentos , ceremonias , &c, para hacer el 
cotejo de los Maragatos con otras naciones ; pero yo vivo 
ignorante de todo eso. Solo de tránsito pase por el cami- 
no real de la Maragatería. Solo he observado , que son 
muy reales , senos , secos , y taciturnos , y que rara vez 
he visto reír á un Maragato , y hasta ahora á ninguno 
he visto que vaya cantando por los caminos, como les 
arrieros de otros países. 

78 No me meto aquí en el estado que tienen , ó 
debían tener en el estado de la gerarquía política y ci- 
vil. Se' que todos los Maragatos forman un cuerpo , que 
está sujeto á la Ciudad de Astorga en lo Eclesiástico, y 
en lo jurídico, Lo demás no es de mi asunto. También 
podre' decir , que tomando todas aquellas montañas con 
las caídas al Bierzo, como que forman el antiguo país de 
los Superados de Ptolomeo , cuya cabeza era Petabonio, 
ó Ponferrada 5 no se hallará igual país que le exceda en 
número de Monasterios, y Heremitorios, como contaron 
y ponderaron Sandoval y Yepes. 

79 La exemplar devoción con que todos los lugares 
de la Maragatería se juntan para llevar en procesión á 
nuestra señora del Castro á la Catedral de Astorga , no_ 

tie- 



2 00 

tiene símil. Hay creo tres leguas de distancia que andar, 
y no obstante quando se padece alguna aflicción , por 
temporal, hambre, ó peste, pasan aquella milagrosa 
imagen , que es como el Paladin de los Maragatos , á po- 
nerla patente en la Catedral Iglesia por algún tiempo , y 
no la vuelven hasta lograr el socorro , y la protección. 
En verdad que esta tan piadosa costumbre, que los Ma- 
ragatos observan de inmemorial , no la han heredado de 
los Sarracenos , ó Moros. • 

80 Los hombres son fuertes y robustos , y no son 
menos robustas , y varoniles las mugeres. Los Astures t 
que en la guerra Cantábrica han mostrado tanto valor, 
según Floro han sido los Astorganos , no los de la cam- 
piña , sino los que habian baxado de las montañas ve- 
cinas , quales son los de la Maragatena , y Leytariegos: 
Astures ::: d montibus : : : suis descenderant. Y á no ser por 
la traición de estos vecinos : hubieran acabado con los 
Romanos, Orosio perifraseó á Floro , y expresamente po- 
ne tres victorias contra Gallegos, Astures , y Cántabros, 
que eran tres naciones distintas , y que en tiempo de 
Orosio eran partes de Galicia ; Cantabri , & Astures , Ga- 
¡acia Provincia , portio sunt, 

8 1 En las guerras contra los Gallegos, juega el mon- 
te Medulio , que Orosio pone sobre el Miño. En la guer-i 
ra contra los Astorganos , juega el rio Astura ó Ezla , y 
la Ciudad Lancia , que ó es Coyanza , ó la que después 
fue León. Y en la guerra contra los Cántabros juega el 
monte Vinnio, que no se' qual es ; pero se qual no pudo 
ser. No disputo el mayor ó menor valor de las tres na- 
ciones en aquel tiempo. Digo sí , que los montañeses As- 
torganos no han sido los últimos en el esfuerzo , y si 
hoy volviesen los Romanos á acometer á los Maraga- 
tos con armas iguales, y sin traición, llevarían que 

rascar. 

No 



201 

82 No debo negar que los Maragatos que no tragi- 
nan lo pasan con bastante estrechez y pobreza. Y no se 
si el ser tan frugales es por miseria, ó por costumbre. Es- 
ta vida , el empleo de los hombres , lo singular de su tra- 
ge , el no mezclarse con otras familias , y sobre todo el 
no aspirar á empleos grandes , todo habrá concurri- 
do para introducir , y promover la fábula supuesta , pa« 
ra que los Idiotas miren á los Maragatos como que son 
siervos , y esclavos de los demás. Yo pienso de distinto 
modo. 

8 3 Los hijos de Jacob , que por causa de la ham- 
bre baxaron á Egipto , eran libres , vigenuos , y nobilí- 
simos , y al fin el Pueblo escogido de Dios. Mientras vi- 
vió Joseph , y el Rey Faraón , que le estimaba , lo pasa-< 
ron bien. El Faraón que le succedió , cogió un odio in-i 
fernai contra los Israelitas. Viendo que multiplicaban mu- 
cho , procuró por todos modos aniquilarlos , pero quan- 
to mas se esmeraba en esto , tanto mas se multiplicaban., 
El último desprecio entre los Egipcios era un Hebreo^ 
y para abultar el vilipendio , solo se permitía á los He-i 
breos el oficio de hacer ladrillos , y bodoques. Dábase- 
Íes tanta paja , y se les imponía, el tributo de fabricar 
cada dia tantos ladrillos. Esto era con el único fin de que, 
se aburriesen , y saliesen del país. 

84 Pero viendo el Rey que cumplían con el tribuH 
to, y no se aburrian , mandó que no se les diese la pa^ 
ja , sino que ellos la buscasen , y cogiesen , y que coa' 
todo eso cumpliesen con el ¡tributo diario de dar fabrica^ 
dos tantos ladrillos. 

8j No pudieron ios Israelitas aguantar ya tanto 
tributo , y así clamaron á Dios , quien ai fin los sacó 
de aquel cautiverio. Pregunto : ¿quién inferirá de aquel^ 
Vilipendio q,i}.e padecían los Hebreos % ya por tales , ya; 

Tom. V f . Ce pos 



202 

por su pobreza , ya por su empleo , que eran viles , ó 
descendientes de tales ? Veamos como ellos mismos se 
cobraron después del vilipendio. 

$6 Bien sabido es el chistoso arbitrio que usaron 
los Gabaonitas para que Josué' no los expeliese de su 
propio país. Habiendo oído que Josué' iba matando , ó 
arrojando del país á todos los pueblos que se le ponian 
delante , se disfrazaron unos Gabaonitas con zapatos 
viejos , ropa rota , y pan duro , fingiendo que venian 
de luengas tierras. Presentáronse á Josué' diciendo , que 
deseaban su amistad , y que siempre le servirían. Estos 
fio vivian lexos de donde vivia Josué' , y creyendo este 
que los tales habian venido de longas tierras , fuera de 
la tierra de Promisión , atendiendo á lo estropeados que 
venian , los admitió á su alianza , y afirmó su palabra 
con juramento. 

87 Tardó poco en descubirse la ingeniosa impostura 
de los Gabaonitas 5 y como Josué' no podia quebrantar 
el juramento , ni debia admitirlos á la Gerarquía , y em- 
pleos de los Hebreos : tomo el medio de admitirlos con 
solo el oficio de servir siempre , porteando la leña , agua, 
y otras cosas precisas para el servicio del Tabernáculo. 
Así se conservaron los Gabaonitas mucho tiempo. Pre- 
gunto : ¿ Ese baxo empleo que tenian , los quitó el ser los 
primitivos habitantes del país? ¿Quie'n no diría entonces 
que los Hebreos eran los advenedizos , y que solo los Ga- 
feaonkas eran los naturales ? Los mismos Hebreos volvie- 
ron á ser el vilipendio entre los Romanos después de la 
ruina de Jerusalen. 

88 En esto se prueba la visicitud de los honores , y] 
vilipendios. Apenas hay nación culta que no tenga sigi- 
ladas algunas generaciones para los empleos humildes. 
Los de Thesaiia se llamaban Penes tas. Los de Creta Cla« 

ro 3 



203, 

rotes, y Mnoytas. Los ele Mayardía Doriptioros. Los 
de los Griegos Giminites. Los de los Sidonios Carinopho- 
ros. Y los de los Lacedemonios Helotes. Todo consta de 
Julio Polux , y consta de Ateneo , que los Helotes esta- 
ban en el último vilipendio entre los Lacedemonios. Estos 
no se mezclaban con ellos , y debian los Helotes traer ua 
visible distintivo en la cabeza, y en el trage; y lo mas re- 
parable es , que los Helotes también eran Lacedemonios 
de la Ciudad de Helos, Ammonio , corregido por Meru- 
sio , dice que los Helotes , eran unos que se habían cogi- 
do en la guerra. ¿ Y quien no ve que esta razón no podia 
producir tanto vilipendio , siendo los Helotes tan honra- 
dos como los Lacedemonios, y toda su generación? 

8p Parece providencia de Dios , que á los que mas 
afe&an dominios exorbitantes, y distintivos disparatados, 
se les pague en la misma moneda. ¿Que papel hacen 
hoy los Judios , Griegos, Lacedemonios, Romanos, &c? 
La servidumbre de los Helotes , me trae á la pluma lo 
que se dice de los Agotes. Tan obscuro es el origen de 
estos, como el de los Maragatos. En la garganta de los 
Pirineos , en el Bearnes , y en la Bretaña hay un ge'nero 
de gentes , ó familias que los demás los miran como le- 
prosos. Los llaman en Bretaña Cacosos , Cagotes , en el 
Bearnes , y generalmente Agotes. 

90 Entre los Agotes , y ios que no lo son , hay un 
odio reciproco 5 pero los Agotes , como parte mas flaca, 
están siempre debaxo , jamas se mezclan por casamien- 
to , y menos en la Iglesia , en donde los Agotes deben 
orar á los pies del templo. Ni comercio , ni cultivo de 
tierras se les permite á los Agotes , á no ser el comercio 
en lino , y cáñamo , y el cultivo de un huertecillo. De- 
ben traer los Agotes un distintivo en el trage , como los 
Helotes , y como en algunos países los Moros , y los Ju* 

Ce 2 dios. 



204 

dios. Víernat trata de Agotes , no le tengo á mano ; pe- 
ro si á Ducange, en que he leído las voces Agota, Agotí ? - 
Cacosi , y Cagoti. 

9 1 Dicese que Agota , significa sinagoga de Judíos; 
pero que se inclina Ducange , á que los Agotes son rehV 
quias de los Godos. Es constante , y siendo así , mas 
dignos de aprecio son los Agotes que de vilipendio. 

92 Añádese que los Agotes se llamaban por despre- 
cio Christianos , y así los Agotes descendiesen de Chris- 
tianos Godos , se debian reir de todos los que los des- 
precian. Si Christiano quiere decir entre los que despre- 
cian á los Agotes, Christiano nuevo , por Judio , ó Ma- 
hometano recien converso , ó esa historia de los Agotes 
es moderna , ó ya los Agotes contarán muchos siglos de 
ser christianos , y serán Christianos viejos. 

93 Para ser Christianos nuevos los Agotes , es pre J 
ciso señalar la e'poca , en que han comenzado á serlo. A' 
mí se me ofrece una sacada del Judio Ganz , que refiere 
todas las persecuciones que han padecido los Judies, 
Dice , pues , que el año de 1 3 2 8 de Christo , se amoti- 
nó el vulgo de Francia , y que mató seis mil Judios , ó 
cerca en el Reyno de Navarra : Surrexit vulgus in Galia, 

~ut delerent omnes judaos , qui in regno Navarra erant , & 
trucidavit ex iis circiter 6%Judaos. 

P4 No hay que estrañar hubiese tantos judios en 
aquel país , pues entonces vivían en España con libertad, 
y con el exercicio de su Religión ; y asimismo los había 
en Navarra en el siglo XII. como consta del Ravino Ben- 
jamín de Tudela , famoso viagero entonces, y grande 
embustero, y ponderativo de las cosas de sus Hebreos. Y 
por ofrecerse aquí la ocasión de deshacer un garrafalísi- 
mo error de un autor moderno y clasico , digo que el 
Ingles que explicó las ruinas de Palmira , en un magni- 

fi- 



20J 

r fico tomo en folio , confundió la Ciudad de Tuy en Ga- 
licia , con Tudela de Navarra. Supone que el Ravino 
Benjamín era de Tuy , siendo inconcuso que era de Tu- 
dela de Navarra , como el mismo lo dice en sus viages 
en Hebreo , que traduxo en Latín Arias Montano , y 
que después sacó á luz en Hebreo Latino Constanti- 
no L.° Empereur. Citase Benjamín Tudelense , y el In- 
gles creyó que era Tudense ; ó de Tuy. 

95 Es natural que los Judíos que pudieran escapar 
de la ira del pueblo , se esparciesen , y refugiasen á los 
pueblos vecinos , ó como Judíos , ó como falsamente 
conversos , queriéndose avecindar , y ó no serían admi- 
tidos ó los admitirían con condiciones ignominiosas. Pa- 
sados ciento y ocho años , quisieron estos Agotes levan- 
tar cabeza e igualarse con los demás , y aún excederles, 
como consta del Synodo Treconense, en el qual se halla 
un decreto de Rodulfo Obispo , su fecha de mil quatro- 
cientos treinta y seis , por el qual manda , que los Ago- 
tes vuelvan á su servidumbre antigua , y á vivir sin co- 
mercio con los demás. Supone el Obispo, que los tales 
eran Judíos. 

p5 Así la voz Agote , se debe buscar en la Lengua 
Hebrea. Quando los Judíos vivían libres, no se recataban 
en referir algunas voces de su Ley , y como no las en- 
tendían los Christianos , usaban de ellas para injuriarlos. 
Torach significaba el Pentateuco , ó la ley de Moyses. 
Vara , significa creavit , y alude al principio del Génesis, 
Vara elobim. Hallanse estas voces en Castellano antiguo, 
y por el sonsonete de Torach al Toro , ó Becerro de 
Aaron , toreaban los Christianos á los Judíos , creyen- 
do que los llamaban Idólatras , siendo la ley el significa- 
do de Torach. 

fj Ademas de la Míschna ó Talmud , tenían y tie- 
nen 



20 6 

nen los Judíos el Agadotli , ó Colección ele las Alego-í 
rías del Talmud , y hay muchos comentos Ravinicos 
sobre el Agadoth. Los Christianos que oían repetir, 
Agadoth , y Agadotha , y que no entendían , por inju- 
riarles llamáronles Agadothes, y con el tiempo Agotes, 

98 Esto se prueba , porque los Agotes , para des^ 
quiciarse , llaman á los que no lo son Pelludtos , ó Pilo- 
sos , ó Felpudos , no como que eran los Galios Comatos, 
que esto no seria injuria , sino como que son Nazarenos, 
ó Christianos , (que entre los Judios son Sinonomos alu- 
ditivos) que dexaban crecer el cabello. 

99 Ducange, ó por citar con mas exá&itud, los Bene» 
dicünos que le adiccionaron , prueban que Agotha signi^ 
fica la Sinagoga de los Judios, y que será del Griego Ago- 
ra, que significa Forum , ó Congregación 5 pero tampoco 
yendria mal de Agadoth , cuya raiz Hebrea es Agaz 
Coligere , si bien Bustosio explica á la "larga la signifi- 
cación literaria de Agadoth en la raiz de Nagad. La voz 
Cagoti , ó Cacosi no viene del verbo correlativo de co- 
mer , sino de Cascos , y de este Cacosomium , que signi- 
fica enfermo , ó cuerpo leproso. Tienense' á los Agotes 
por leprosos , y que huelen mal , lo que muchos creen 
de los Judios de hoy. 

100 Si los Agotes son leprosos , ó expuestos á pa- 
decer esta enfermedad , es muy justo que vivan separa- 
dos, sin comunicarse con los sanos i pero la lepra no 
prueba Judaismo. La lepra no viene de infección moral, 
sino física de la sangre. Suele heredarse esa infección , y. 
de seguro suele residir en tal ó tal generación. 

10 1 En este concepto digo , que en tiempo antiguo 
estuvo España apestada de Agotes. Habia ( y hoy hay, 
algunos ) infinitos hospitales de Leprosos , en los que es- 
tos vivían separados , y fuera de los pueblos. A estos lla- 
ma- 



2 O/ 

maban Malatos , Lazarados , Leprosos , y quando la le- 
pra se exaltaba al último grado, se llamaban Gafos esos 
enfermos , y correspondía esa enfermedad á la Ele- 
fantiasis. 

102 Ya por las Leyes de las Partidas se declara 
por una de las mayores injurias el llamar á un hombre 
Gafo. Pablo Merula en la descripción de la Gascuña di- 
ce , que los Agotes se llaman Capots , y en algunas par- 
tes Gahets. Múdese la h en f , y tendremos Gafetes, Ga- 
fotes , ó Gafos. Por tales los tiene Merula. Habetur pro 
lepra infettum. No se' si ha sido primero la voz Gahets , ó 
la voz Gafets. Creeré, que Gafos, Gafets , Gahertos, 
y Gagots todos vendrán de una misma raiz , y que sig- 
nifican los Agotes. En algunas Marinas de Galicia inju- 
rian á los Marineros llamándoles Cagotes, y á los de 
tierra Gafos , ó descendientes de ellos. 

103 Los Marineros , ó Maritanos están mas ex- 
puestos al escorbuto , y por consiguiente á adolecer de. 
Gafos. Por mucha adversión que haya en las gargantas 
de los Pirineos á los Agotes , es sin comparación mayor 
la que los Gallegos tienen á los Gafos , ó á sus Agotes , ó 
Gafotes. Alcance dos ó tres que los tenian reclusos en 
una jaula , ó toril de madera á los pies de la Iglesia, 
que servia á los leprosos , que aún no tenian la Gafesad, 
ó Gafura. Ya dixe que la Lepra , ó Gafedad no tiene 
conexión con la sangre de Judios , aunque los Judíos, 
Moros , y Orientales , por mas expuestos á peste, son 
mas expuestos á lepra. 

104 Podrá ser uno noble, christiano , y virtuoso , y 
padecer la lepra. Al Rey de Judá Azadas le castigólos 
con la lepra : Fuit leprosus usque in dkm mortis sua , $* 
habitabat in domo libera Seorson. 

105 Así , pues , aunque los sanos deben poner mu- 

cha 



2Ó8 

cha cautela en retirarse ele íos leprosos , y gafos , no por 
eso los deben vilipendiar , pues son acreedores á la ma- 
yor caridad, y compasión christiana de los sanos. Hace 
años que la lepra ya no es tan común en España , des- 
pués que no son tan comunes los baños públicos 5 pero 
succedió en su lugar. la lepra Venérea , que al principio 
se creyó ser gafedad ó Elephanteasis. El primer buboso 
de España ha sido el Portugués , y Docto Arias Barbo- 
sa , como consta de su confesión, y de la respuesta que le 
escribió Pedro Mártir de Anglería el año de 1488 , an- 
tes de que hubiese noticia de la America en el mundo.. 
El mismo Pedro Mártir baptiza esta enfermedad con los 
nombres de bubas, en Castellano, Morbo Gálico, en La- 
tin, y Elephanteasis en Medicina. Así los que dicen que 
las bubas vinieron de la America á Europa , deben depo- 
ner ese error palmario. 

106 No hay asunto mas fecundó para escribir , que 
el que no tiene razón fixa para probarse. La verdad es 
una , y las conjeturas , ó probabilidades son todas unas 
é infinitas. Tomé el asunto del origen de los Maragatos, 
y se me presentó sin querer el del origen de los Agotes. 
Si se supiese de fixo el origen de los dos e'ntes problema- 
ticos , bastaba una hoja para dar noticia de ellos , y ya 
llevo escritas tantas , y nada tenemos de fixo. Propuse sí 
los Agotes serian descendientes de Judios , si descendien- 
tes de leprosos , ó gafos. Falta probar ó tentar si sondes- 
cendientes de los primeros Gitanos, que se aparecieron en 
España. 

107 Y aquí se me ofrece otra mas difícil question so-J 
bre el origen de los Gitanos. Pero no debo insistir en eso, 
sino en si ios Agotes son originarios de los Gitanos. So- 
bre el origen de estos hay mucho escrito , y nada cier- 
no. El liustrísimo señor Feyjoó , en el tomo II., y en ei 

IX. 



209 
IX. de su Teatro Crítico dice bastante ; y el sistema que 
propone de Wagenselio , favorece á ios que dixeren , que 
los Gitanos vinieron á parar en ser Agotes. Los años no 
deshacen partido. La peste universal : el echar la culpa i 
los Judíos, que habian envenenado los alimentos : la per- 
secución contra ellos , y el retirarse estos á alguna cueba, 
todo sucedió el año de 1348. 'Y en este mismo año," 
también los Christianos se refugiaron debaxo de tierra, 
huyendo de la peste, como expresamente lo refiere Bo- 
cado al principio de su Decameron. 

108 Entonces los Judios de Alemania , según Wa- 
genselio se refugiaron á una gran cueba, huyendo no so- 
lo de la peste , sino mucho mas de la persecución de los 
Christianos. 

109 Por los años de mil quatrbcientos diez y siete 
salieron de la cueba , y macilentos, andrajosos y desfigu» 
rados , se esparcieron por Alemania , y por todo el mun- 
do , ocultando el que eran descendientes de los Judios, 
por evadirse de la persecución , y fingiendo que venían 
de Egipto , y que Dios les habia condenado á andar er- 
rantes. En esta impostura , imitaron á los Gabaonitas , y 
en refugiarse á las cuebas á los Macabeos. 

lio El año de mil quatrocientos treinta y seis , se 
publicó el Sínodo contra los Agotes , que á lo que creo 
eran los dichos Gitanos , establecidos ya en Francia. Coc- 
ino estos Gitanos inundaron la Europa,, tomaron dife-« 
rentes nombres , v. g. Germanos , Bohemios , Zíngaros» 
Egipcios, ó Gitanos. Su lengua no tiene origen , pues 
solo es una gerga , ó gerigonza de voces fingidas , y de 
voces vulgares , y desfiguradas. Todio Ludulfo sabía 
veinte y quatro lenguas. Recogió algunas voces de los 
Cíngaros, pero no pudo hallar origen en alguna lengua 
conocida. Juan Hidalgo sac9 el Bocabulaiio de las voces 

Tom, V* Dd que 



2 10 

que usan los Gitanos en España , y Wagenselio recogió 
algunas vozes Hebreas para fixar su sistema. 
* n i Estos mendigos errantes y embusteros , Judíos 
de corazón , Christianos de boca , Alemanes de Patria, 
Egipcios de impostura , ladrones de oficio , y casi lepro- 
sos ó fe'tidos de miseria , ó siguiendo el sistema común, 
Egipcios de nación , esos digo vendrían á parar al país, 
en donde liay hoy Agotes , y. avecindados allí , incur- 
rirían en la abominación , odio, desprecio , y horror de 
los naturales, y como decían que eran Egipcios , de estos 
tomarían el nombre de Agotes. 

112 Escaligero de Emendatione , pag. 705 , creyó 
que los Coptos tomaron el nombre de la Ciudad de Cop- 
to en Egipto. Después se retractó , y dice que vienen de 
la misma voz Egiptos. Son los Christianos Cismáticos 
de Egipto , llamados Coptos , con lengua y ritos espe- 
ciales. Los Avisinos los llamaban Giptu , ó Gupti. Así 
esta voz es truncada de la voz entera Egipto , y por lo 
mismo se podrán llamar Egiptos , Aguptus , Agotos , y 
Agotes. Los Mahometanos ios llaman Aleupti-, con que 
para tratar los Franceses á los Zíngaros de Egipicocos 
y Gitanos , ó porque lo eran , ó porque lo fingían, 
los llamaron Agoptos , ó Agotes. Y por la misma razón 
los llamarnos los Españoles , Agiptos , Agiptanos , y Gi- 
tanos. 

113 Según lo dicho no sobra en las Castillas otra 
cosa que Agotes , ó descendientes de ellos , con el nom- 
bre de Gitanos , y si con estos se usare la precaución 
que hay contra los Agotes , estarían mas seguros los 
caminos. 

114 He tocado esto de los Agotes , por si alguno 
movida dc\ sonsonete , ha comparado á los Maragatos 
con ios Agotes , creyendo que eran,eorao Mar , ó Ma? 
. t. r ■ ,, ' ■ ja- 



211 

ragbtes , sin advertir que los Agotes nunca han sido 
Moros , pues tienen su origen , ó de algunas familias 
leprosas ó gafas , ó de los Judíos refugiados de la perse- 
cución , ó de los Gitanos de siglo XIV, , ó de otros que 
tuviesen las tres circunstancias. 

115 Digo, pues, en conclusión que los Maragatos* 
son tinos hombres como los demás. Que en su vida, trages, 
y costumbres , representan á los Españoles antiguos. Que 
así ellos como los Vaqueros se exercitan al modo de los 
antiguos pastores y labradores. Que en su origen nada 
tienen de Judíos, pues estos no aspiran á cultivar las utili- 
dades de los que las cultivan , y á recoger todo el dine- 
ro de los estados. Que nada tienen los Maragatos en su 
origen del Mahometismor Que no son descendientes de 
leprosos y gafos , pues lo repugna su país frió , y su vida 
frugal. Que no tienen sangre de Gitanos , pues estos se^ 
anidan en' las Ciudades con el risible título de avecin- 
dados , y salen á robar á los caminos , con título dé una 
impune tolerancia, que por lo dicho ni aún remota se-i 
mejanza tienen con los Agotes. 

1 1 5 Que si los que no son Maragatos ni Vaqueros, 
no hacen alianzas de casamientos con ellos, tampoco 
ellos los quieren admitir, por no bastardear de su origen. 
Que han hecho admirablemente en mirar estos añoscot* 
enojo á un . Maragato que se habían casado en Madrid- 
hasta que él , y su muger aburridos con el desprecio , se 
salieron del país. Que si. su. empleo de servir al público 
en cosas humildes , se ha. de mirar con desprecio-, será- 
preciso que los que habitan la cordillera de montes des- 
de los Pirineos hasta el Occeano Occidental , ó dexen sus 
empleos , y oficios serviles , ó hayan de pasar por Ma-*- 
ragatos, f t .... 1 

117 En quanto.ál nombre de. Maragatos escogerá 

Dáz el 



:2 12 

<el ledor el que íQicjor le pareciere de tantos como proble- 
máticamente he propuesto para exornar este papel. A 
ninguno pienso preocupar con mis reflexiones. Quando 
por falta de reflexión vivia yo preocupado del mismo 
error común , escribí un pliego sobre la Cruz de Fer- 
ro , que está encima de Fonzabadon. En e'i propo- 
nia , que el echar allí la piedra en el montón, y ha- 
cer no se' que votos , se executaba al rebes , pues no los 
,<jue vienen de Galicia , sino los que van allá , y en es- 
pecial á Santiago , deben cumplir con aquellas cere- 
monias. 

1 1 8 i El viage antiguo que por la Maragatería guiaba 
á Santiago, se llamaba el lugar que está antes de Fonzaba- 
don , caminando desde Astorga : Raphanelus qui capti* 
<vus cognominatus est. Y esto ya en el siglo XIII. , y es 
sin duda el lugar de Banabal , pues no hay otro antes 
de Jonzabadon en aquella vereda. Este se llama Rabanal 
del camino ó distancia de Rabanal el viejo , que está al 
Nort,e. La voz captivus me inclinó á creer; entonces el 
error común , del qual he revenido ya después que he 
escrito este papel. 

, 119 Bien está que un tal Raphanelo fundase aquel- 
lugar , pero ni ese nombre es de Moro , ni el captivus lo 
prueba. En. instrumento de setecientos sesenta y tres, que 
pone Sandoval , y está en la mantaña ázia Laredo , fir- 
ma un Don Retphano Abad 5 y Raphanelo es su dimi- 
nutivo. Captivos se llaman por mote , los que están cau^ 
tivos en poder de moros 5 y así no hay duda en. el 

texto. : ' < 

5 120 Finalmente, para fixat en algo digo , que los 
Maragatos son los, Maur ellos del Concilio de Hugo, an- 
tes de Mahoma , no por alusión á Nación , sino a Mau- 
ms , cokr. Los tylaragatos, y en especial ios Astorganosy' 



u 



2I 3 

de la Campiña , son de un color pardo , fusco y atezado; 
y de este color Cno del negro) tomaron el nombre. Y esta 
es mi conclusión , Ínterin me instruyo de mas ciertas 
noticias. 

\ 121 Mas por si algún crítico Astorgano informado ya 
de los tres requisitos , puestos en los números 4,5, y 6" 
gustare de que en las montañas de la Maragatería hu- 
biese Mauritanos Gentiles , antes de los Suevos , le citare 
un texto para que le aproveche. En Ponferrada residia el 
Tribuno de la segunda Cohorte de Legión, y se llamaba: 
Flavia Pacationa , dicho así , según Parcinoto , 6 Pacacia: 
Urbe Mauritania , y porque esta Cohorte se compondría 
de Mauritanos , colocados estos en Ponferrada , se ex- 
tendieron por aquellas montañas , y poblarían como los 
de la Legión poblarían á León. 

122 El que puesto en la Cruz Ferro mira á Astor- 
ga , que dista quatro leguas , tiene á su izquierda el 
Valle de la de Tegera , y no lejos el lugar de Peybueno. 
Esta voz alude á Petabonio á Ponferrada. Acaso algunos 
soldados estarían apostados como atalayas en Peybueno, 
sitio propio para eso. Por razón del país de donde eran 
los soldados , que era Pacati , se llamarían como hoy se 
llaman Maurusi Pacati , y hoy Mauri-pacati , Mauro 
Pacato , y Maragato. 

123 No me paro en los apodos , que ponen á los 
Maragatos , pues ya ellos corresponden con apodos de 
piedras. Vulgarmente los llaman Cucos. Si es picardía, 
aludiendo á que lo mas del tiempo están ausentes de sus 
mugeres , habrá en el mundo peste de Cucos , y que 
cantan en todo el año. Si no hay picardía , alude á que 
los Maragatos salen á traginar quando se aparece el 
Cuclüio , ó Cuco. A este modo se llamarán Golondri- 
nos , los Alhojeros porque vienen , y se vuelven con las 

Go- 



214 

Golondrinas. Quando era yo inocente me hicieron creer 
que los Maragatos eran en realidad un genero de pa- 
jaróles Cucos. Y preguntando yo si los Cucos habla* 
ban , me engañaron con esta equívoca respuesta : sí , los 
Cucos en el país de los Maragatos hablan como acá. Y 
yo creí que hablaban como yo. Así se forman las tradi- 
ciones vulgares , y las patrañas fabulosas. 

Madrid y Noviembre 4. de 1768* —Fray Martin 
Sarmiento. 



1 
... 



. ; 



■ 



■ 



ÁU- 



215 

AUXILIOS 

PARA BIEN GOBERNAR 
UNA MONARQUÍA CATÓLICA, 

Ó DOCUMENTOS, 

Que dicta la experiencia , y aprueba la razón , para que 

el Monarca merezca justamente el nombre 

de Grande. 

OBRA, 
QUE ESCRIBIÓ, Y REMITIÓ DESDE PARÍS 

AL REY NUESTRO SEÑOR 

DON FELIPE QUINTO 

DON MELCHOR DE MACANAZ, &c. 

j <j- ■ ' 

Para evitar qualquiera mala inteligencia , que se quiera 
dar á esta Obra , ha acordado el Consejo , que se advierta al 
Público por medio de esta Nota , que debe leerse con aquella 
precaución -necesaria) para no dar mas opinión, ñi crédito, 
que el que corresponde á las especies, y noticias qm contiene, 

ADVERTENCIA. 

-tastos Auxilios , que remití de su real orden al Señor 
Rey Don Felipe V.,° ( que Dios guarde ) , me consta con 

cer- 



2I¿ 

certeza , que fueron leídos por S. M. con muctio gusto, 
y aún con deseo de dar principio á su establecimiento, 
según el alto juicio que formó de lo que importarla al 
reyno. 

Para esto se los entregó al Ministro de Estado Mar- 
ques de Grimaldo , á quien advirtió ios viese secreta- 
mente , y le diese su di&amen sobre ellos, El Marques 
me favoreció mucho , pues dixo á S. M. quando se los 
volvió , que su sentir era , que no se perdiese tiempo en 
su prá&ica , pues desde luego creía , que seria muy im- 
portantísima á S. M. , y á sus vasallos. 

Ei Rey , aún no satisfecho de este informe y tomo 
otros tres , que los dieron el Obispo de Coria , el Mar- 
ques de Mirabal , y Don Juan Bautista Orendain ; todos 
tres enemigos acérrimos mios , y que aspiraban á sepa- 
rarme enteramente de la gracia de S. M. El informe que 
dieron no fue terminante contra la obra , si no abultan- 
do dificultades , y fingiendo escollos , que no habia , pa- 
ra su establecimiento. 

Con esto , y las cosas que han ocurrido en España 
hasta ahora , quedaron casi olvidados de S. M. estos Au- 
xilios j pero no por ello, ni por el recato con que los 
tres enemigos mios dieron el informe opuesto á la verdad 
á S. M. , ni por estar yo ausente de Madrid tanto tiem- 
po , y con tal distancia , dexe' de tener puntual noticia 
de todo , y aún muy por menor de las partes , y repa T 
ros de que constaba el citado informe i mereciendo todo 
este favor ai Marques de Grimaldo mi verdadero apa- 
sionado , y bienhechor ; y aunque tuve impulsos de es- 
cribir un tomo en quarto , relacionando las cosas que 
yo sabia que contra el Rey , el Estado , y la Iglesia ha- 
bía hecho , y aconsejado cada uno de los tres : me con- 
tuvo la fidelidad que debía guardar al Marques de Gri- 
maldo , pues tai vez con este libro , que tenia ánimo de 

r. 



217, 

remitir á S. M. se descubriría lo que tan sea* etamemc 
me confió. 

Todo lo qual pasó del modo que queda refer ido, y lo 
pongo por noticia en este original de mi mano , para que 
el que llegue á verlo con el tiempo , no carez ca de sa- 
ber los motivos que hubo para desviar el ánimo de S. M. 
del establecimiento de estos Auxilios , como d esde que 
los leyó pensó executar ; y lo firmo de mi mano. = Don 
Melchor de Macanaz. 



CARTA 

AL REY NUESTRO SEÑOR 

DON FELIPE QUINTO 

D E 

PON MELCHOR DE MJCJNJZi 

FISCAL GENERAL DEL REYNO. 

REMITIDA DESDE PARÍS, 

ACOMPAÑANDO LA OBRA QUE SEGUIRÁ, 

SEÑOR. 



X aso á las reales manos de V. M. la Obra adjunta, qué 

he intitulado : Auxilios para bien gobernar una Monarquía 

Católica , de cuyo Obra ya di noticia á V. M. , y se dig- 

Tom. V< Ee nó 



2l8 

nó su real benevolencia honrarme con pedírmela el in- 
mediato correo pasado. 

Mis males , señor, que están tan rebeldes , que no 
me permiten instante de descanso , han sido la causa 
de que este mi trabajo no haya logrado muchos dias 
hace el honor de verse colocado en las reales manos de 
V. M. , á quien puedo asegurar lo he copiado del bor- 
rador , que reservo , en el corto tiempo de seis dias, 
porque en el reverente amor , que profeso a V. M. , se 
debería tener por un grave delito el dilatar un instante 
el cumplimiento de sus reales mandatos. 

Puedo , señor , hacer presente á V. M. , que todos 
mis deseos , mis pensamientos , y mis fines se dirigen 
únicamente á emprender , y manifestar el modo de que 
L V. M. goze en sus vastos dominios todo aquel bien , que 
sea posible ; y en las naciones extrangeras la superiori- 
dad , que su real , y grande corazón merece ; que estas 
glorias , de que es tan dignísimo V. M. , serán siempre 
el mayor , y mas singular premio de mis tareas ; á cuya 
imitación , señor , no se' como no se arrojan gustosa , y 
eficazmente tantos grandes hombres como hay en Espa- 
ña , teniendo la admirable satisfacción de que su gran 
Príncipe es el primero que abona , premia , y honra con 
su real munificencia las obras , proyectos , ó adelanta- 
mientos , que merecen atención en juscicia. 

Con este motivo , señor , no puedo dexar de hacer 
presente á V. M. , que algunas obras mias , ( dichosas 
en sumo grado por haber merecido la real aceptación de 
V. M. ) se miran con grande horror de aquellos hon>- 
bres , á quienes no permiten ellas las facultades , que 
hoy tienen , por no haber sido adquiridas con legítimos" 
motivos , ni medios conducentes , y justos , y sí , ó por 
la necesidad , ó por la ignorancia de quien las concedió, 
ó por la malicia de supuestos informes j hallándose hoy 

en 



■Á 1 9 

en posesión de ellas , como sí siempre hubiesen estado 
vinculadas en sus dignidades , ó como si realmente fue- 
sen anexas á ellas s siendo esto contra las disposiciones de 
varios Concilios Generales , y Provinciales , Sagrados 
Cánones , y Santos Padres 5 y no puedo dexar de persua- 
dirme , señor , á que mirando con tanto horror el fruto, 
mirarán con mucho mas al árbol , que le produxo j pe- 
ro me sirve de consuelo , que quanto en estos particula- 
res he escrito , y propuesto , ó ha sido por real mandato 
de V. M. , ó por christiano celo de la Religión ? y de la 
real autoridad de V. M. , y que de su real orden fue 
examinado , y censurado por los Teólogos de mas re- 
putación , y se conformaron con quanto yo dixe , ha- 
ciéndolo presente así á V. M. 

Todas estas recordaciones , señor , que mi postrada 
humildad hace á V. M. , no van descaminadas , ni fue- 
ra de proposito ; pues son á fin de que V. M. con su. 
real autoridad contenga el fatal curso de mis enemigos, 
porque estoy muy bien enterado , que aspiran á fulmi- 
nar contra mí tan poderosos , como encubiertos tiros, 
que tengan aptitud para desprenderme de la gracia de 
V. M.5 á la que me condujo no mi merecimiento , sino 
mi dicha ; bien que no me Causa el mayor cuidado todo 
esto ; porque quien conozca la re&itud , justicia , inte- 
gridad , y constancia admirable de V. M. no temerá 
nunca que las supuestas, maliciosas , y calumniosas inter- 
pretaciones puedan penetrar , ni hacer alguna impresión, 
en los reales oidos de V. M. , ni en su magnánimo, y 
generoso corazón. 

Estas son las razones tan bien fundadas , que me 
asisten para vivir sin rezelo de las no justas intenciones 
de mis émulos > á cuyas contrariedades y objeciones, 
<que pongan á todos , ó algunos de mis escritos , procu- 
rare satisfacer siempre que V. M, me lo mande i y esto 

Ee 2 no 



2 2Ó 

no será con discursos ni argumentos míos , sino con las 
disposiciones de todos los Concilios , con las dodrinas de 
todos los Santos Padres de los catorce primeros siglos, 
con las disposiciones de los sagrados Cánones , con los 
di&amenes de los mas grandes Teólogos , y con lo 
que mandan , ordenan , y disponen varias leyes áú, 
reyno. 

En estos sólidos , y ciertísimos apoyos , están , se-í 
ñor , fundadas , y sobstenidas las proposiciones de mis 
•escritos en los particulares sobre que me tiran. En nin-¡ 
guno de ellos dixe , ni pense decir cosa, que ni aún re^ 
motamente se opusiese contra la obediencia , y sometió 
miento reverente , que en todos los casos de pura Reli- 
gión se debe al Sumo Pontifice. Este es lá cabeza visible 
de la Iglesia , como Vicario de Jesu-Christo. Es el pas- 
tor de todo el rebaño christiano 5 luego solo el que no 
lo sea , dexará de obedecer , y respetar á este pastor como, 
Padre. 

Quantos toque' en este particular , fueron puntos de 
hecho , y de derecho correspondientes á la Magestad, 
no terminantes á la Iglesia. Pidióme V. M. dídamen so-\ 
bre varios puntos y cosas que faltaban á la Corona , y 
se hallaban en poder de la Tiara , y dixe redonda , y 
claramente lo que me enseñaban todos los que aquí de- 
xo citados , y en mis escritos cito , para que su claridad, 
y certeza consiguiese, que se arrancara del cayado, lo 
que sin justo título tiene usurpado el cetro. 

Esto mas fue , señor , aclarar que indisponer. Mas 
fue en beneficio de su Santidad , Religiones , y Eclesiás-s 
ticos seculares , que en daño 5 porque ¿quien no creerá, 
que avisar á qualesquiera hasta donde rayan sus obliga^ 
dones , y hasta donde se estienden sus facultades , es 
mas para agradecerlo , que para censurarlo ? ¿ Y quien 
negará , -que enterar á uno , ó. á muchos , de que lo 

c¡ue 



22 I 

que poseen es Injustamente , y sin el menor derecho , se- 
rá acción que deberían agradecer si se preciasen de Chris- 
tianos , pues se les daba á entender en ello , que debían 
renunciar en su legítimo dueño , lo que con perjuicio 
notorio de sus conciencias, del bien común , y contra la 
Voluntad del mismo dueño disfrutaban? 

¿Ve V. M. quán cierto es este simil ? Pues lo mismo 
lo son mis proposiciones , y demás escritos , que hablan 
de estos asuntos 5 mas las resultas no han sido como de- 
bieran ser , sino como no pudieran esperarse. No han 
sido con agradecimientos como avisados , sino con oposi- 
ción, como ofendidos,, 

Pero, señor, V. M. tenga por evidente , que quanto 
tengo dicho , y articulado en mis obras , es la pura ver- 
dad. V. M. es padre de sus vaílasos. Puede y debe qui- 
tar á estos aquellas pesadas cargas que los embaraze, 
y oprima demasiadamente > pudiendo estar con menos 
gravámenes con otras mas justas , y debidas provi- 
dencias. 

Estas deben ser las que tengo expresadas en varias 
partes , de la autoridad que hoy tiene , y se le debe 
quitar al Nuncios de la multiplicación de bienes raíces, 
comercio , y otros negocios que exercitan , y se les debe 
arrancar á las Religiones 5 no permitiendo que en algu- 
nos años reciban novicios, tanto legos como de Misa 
y dexándolas únicamente arregladas á sus respectivos 
institutos 5 y á este modo , de . otros asuntos que la alta 
penetración de- V. M. examinó en. mis escritos , aprobó, 
y tendrá presentes por uno de los mas principales auxi- 
lios para bien gobernar una Monarquía Católica , que es el tí- 
tulo de la obra inclusa. 

Estas y otras materias parecidas á ellas, ya mas emi- 
nentes por f tocar : en -algunas maiitoleradas.'franquicías que 
goza eltSumo Pontífice t como si en realidad fueran pro- 
pias 



222 

pias de la Silla ; y ya mas baxas , por ser respe&ivas á 
la soberanía que V. M. tiene sobre los Eclesiásticos secu- 
lares y regulares , y á la obligación indispensable de es- 
tos en servir á V. M. con sus dineros , y personas tanto 
en la guerra , como en las otras urgencias de la Corona, 
y de la Patria en los casos y cosas , que en mis escritos se 
refieren , son, señor , las que han alterado los ánimos de 
los pastores , y de las ovejas i y creo que entre todos pro- 
curen devorarme como á lobo ¿ mas siendo V. M. el ma- 
yoral soberano de todos , conocerá que yo no escribí pa- 
ra morder , sino para modificar las costumbres \ viciadas, 
con la tolerancia , y los abusos arraigados con la dureza 
del tiempo j y de la estrecha voluntad con que los tienen 
abrazados los que ilegítimamente los poseen; se verifica la 
certeza de que viven mas con la ambición , que la tem- 
planza 5 pues les es tan sensible el desembarazarse, y se- 
pararse de lo que no les toca. En lo qual conocerá V. M. 
claramente , que ellos son los que muerden , pues así so- 
licitan , y van disponiendo el vengarse de quien debían 
agradecer las recordaciones saludables , que tenían olvi- 
dadas contra sus conciencias , contra la salud espiritual, 
y temporal de los fieles , y en una palabra , contra aque- 
llo , cuya inspección, autoridad, y dominio compete, y. 
corresponde de derecho divino , y humano ai Monarca, 
y no al Pontífice. 

Todas estas reflexiones , señor , no son efedros de 

- una poquedad de espíritu, que hace respirar pusilani- 

. mes recelos ; son empero temores justos de poco declara- 
dos enemigos , conpoder, y estando yo ausente de la Tea! 

< presencia de V. M. ; todos tres motivos suficientes para 
que pueda recelarme de aquello que es fácil suce- 

'derme. 

Esto es quien me dirije á prevenir el. remedio á taa- 
to daño con anticipación ,cei qual es rogar, rendidisima- 

men- 



223 

mente á V. M. se digne favorecer mi humildad , hacién- 
dose cargo de todas mis razones , para que así hallen á 
V. M. prevenido algunas calumniosas quexas , que por 
las causas dichas creeré lleguen á V. M. , y con el mis- 
mo rendimiento suplico á V. M. vea , y examine los Au~. 
xilíos, ó documentos que doy en la obra adjunta para 
bien gobernar una Monarquía 5 por si tuviesen alguna 
parte para lo precioso de los efedos , que su título 
señala. 

Dios guarde la importantísima vida de V. M. los 
años que la Christiandad necesita. París , &c. Señor: 
B. L. R. P. de V. M. = Su mas leal vasallo, y humildísi- 
mo criado = Melchor de Macanaz. 



EXORDIO 

AL REY NUESTRO SEÑOR. 

SEÑOR. 



,o 



yga V. M. estos Auxilios , que le ofrece mi res- 
peto , mi humildad , y mis deseos del mayor explendor 
de V. M. en el gobierno de sus vastos Estados , y bien 
común de los vasallos ; pero suplico á V. M. los oyga,. 
ó lea , si no con la atención á que parece es acreedor el 
leal , y fiel amor , que los dida , con arreglo á lo menos 
á lo muy importantes que pueden ser á V. M. , á su Co- 
rona , y vasallos puestos en prádica : pues no hay me- 
jor Consejero , que el que habla sin otro afedo , ó inte- 
re's , que el de su Soberano , y el de su Patria 5 y yo, co- 
mo V . M. lo tiene justificado , puedo ¡adarme de que 

ha- 



224 

hable siempre guardando estos limites , sin que aun el 
mas corto acento se desviase de su observancia, ni se dis- 
tinguiese de su conseqüencia. 

- 2 Nunca los ambiciosos deseos j de las. glorias del 
mundo me preocuparon , ni los intereses me persuadie- 
ron. El Ministro que en qualquiera de estos dos lazos, 
cayga , no podrá ser buen Ministro 5 porque , ó por ali- 
mentar su torpe codicia , ó por mantener su negra vani- 
dad , ó por todo junto , doblará lo re£to de los Con-;, 
sejos. 

3 Prueba será grande , señor , de que los que en es- 
ta. obra administro , son ordenados poruña reda inten- 
ción agena de interés , ni de otra desordenada pasión , la 
rigidez con que declaro el modo que debe tener un So- 
berano , tanto en sus operaciones domesticas con los fa- 
miliares , y correspondencias secretas 5 como en otros 
distintos manejos correspondientes ai útilísimo gobierno 
de sus Estados. Y mal podria escribir así , si fueran mis 
intereses los que inspiraran las voces , y compusieran lo* 
conceptos. 

4 Veinte y dos reglas abraza esta obra , las que 
practicadas con la prudencia , orden , y atención , que 
ellas mismas disponen, serán otros tantos Auxilios , para 
que se gobierne una Católica Monarquía con el explen- 
dor , que á sus invictos Monarcas , y á ella corresponde» 
y que en su virtud logre, por las operaciones de su Rey, 
la grandeza, la felicidad , y la reputación, que puede , y., 
hoy no disfruta. 

% Todos ellos, señor, son documentos no sacados no 
de otros libros , que de los de la razón , y de la expe- 
riencia j y mal podrán no ser Auxí lio s eficaces los que 
una y otra ordenan , si no los mira la temeridad , ó la 
ignorancia. Luego siendo V. M. el Príncipe mas justo, 
mas grande, y mas sabio de quantos tiene el mundo, so- 
lo 



225 

lo su relevante espíritu , y real corazón serán dignos de 
establecer en sus reynos la prá&ica de los Auxilios , que 
esta obra señala , y conocerá que ella puede dar mis ho- 
nor á su justicia , mas lustre á su exactitud , mas timbre á 
su talento , mas fama á su gran nombre , y mas segura, 
¡y abundante felicidad á sus vasallos , que es lo que mas 
que su vida desea. — Señor = El mas leal Vasallo , y fiel 
criado de V. M. = Melchor de Macanaz. 

AUXILIO PRIMERO. 

Estando la Religión como merece , estará gobernada la Mo~ 
narquía como se debe, 

i lVJLal puede estar la Monarquía bien gobernada, 
si la observancia de la Religión se notase lastimosamente 
perdida 5 porque ademas de que ella debe ser el único 
punto donde un Rey Católico dirija todos sus cuidados, 
y atenciones , será uno de los mas superiores Auxilios 
para que sea reputado por grande el que cuide mas de 
ella , que de sí. 

2 La Religión es la primera pauta del Rey, y la 
principal adoración del vasallo. Siendo el Príncipe su 
fuerte defensor , será el vasallo su observador constante; 
y sabiendo el Rey reverenciar á la Religión , sabrá el 
vasallo defenderla , y amar , y respetar al Rey. 

3 No hay cosa que haga mas vituperable al Mo- 
narca , que el mostrarse poco ó nada zeloso de la Reli- 
gión , así como no hay delito , que el vasallo no come- 
ta á vista de este abominable abandono de su Rey. Vi- 
ye en la Monarquía , donde á la Religión no se respeta, 
la desolucion encumbrada. , la tiranía favorecida, la injus- 

Tom. V. Ff ti- 



226 

ticia con muchos auxiliares , y la virtud con pocos pro-, 
fesores. 

4 Los Romanos , en medio de su Gentilismo , fue- 
ron tan eficaces en esta parte , que ordenaron una ley 
vigorosa , y fuerte , por la que se disponia fuese separa- 
do del Senado , y arrojado infamemente de Roma , ei 
Cónsul , Pretor , ó Senador, que en punto de los ritos de 
su ciega Religión , no fuese exemplansimo propügnador 
suyo, dirigiendo con su autoridad muchos documentos á los 
pueblos, para que sorprehendido con el exempio , hiciese 
á la Religión mas gloriosa con su adoración , y al Sena- 
do mas respetable con su rendimiento. 

5 Asegurada en la fe de los /vasallos la Religión, 
ella misma les estimula , e influye el respeto al Principe. 
Negada por este su observancia , declina en aquellos del 
propio respedó la existencia. Lo primero , es superior 
auxilio para gobernar bien í y lo segundo , incenti- 
vo monstruoso para introducir en el Gobierno todo 
mal. 

6 La falta de Religión en toda Monarquía Católica, 
motiva inmediatamente la relajación de las costumbres. 
Puede llamarse infeliz el Rey , que separándose , ó des- 
cuidándose de. ella , ó es mirado con horror de sus vasa- 
llos j ó quiere injustamente captarlos para que lo imiten, 
siendo ella el principal apoyo sobre el que estriba toda 
la fabrica, de la autoridad. del Monarca; ó se desaparece 
en humo., ó se deshace: en ruina con lo uno , ó con lo 
otrto ; porque en siendo por esta^aita aborrecido de sus 
vasallos , ó siguiéndolo estos en su- torpeza', la Monar- 
quía se vuelve Babel ,; por ser el que la regenta con- 
fusión. 

7 Indispensable punto es, que el buen Rey , sabe 
hacer buenos vasallos , como por el contrario, el malo, 

, ios 



2 27 

los convierte en pe'simos. No Habiendo cosa peor en un 
Príncipe que el olvido de la Religión , puede compre- 
henderse á que estado llegará tan afli&ivo la Monarquía 
que así le tenga. 

8 Nada encarga mas el sabio á los Reyes , que la 
observancia de los divinos .preceptos, si quieren ser fieles. 
La Religión nos da sus mandatos. Faltando á estos , que- 
da ella no servida > y tomando abrigo en estas ocasiones 
sus enemigos , y por lo mismo nuestros , siembran en el 
reyno, que esto acontece ; los errores de su doctrina ; y 
como los ánimos están dispuestos con anticipación , fácil- 
mente se imprimen en ellos los torpes documentos con 
que ensalzan su falsa Religión , en oprobio de la nues- 
tra verdadera ; y al paso que esta decae , el Monar- 
ca se pervierte mas, y la Monarquía no se confunde 
menos. 

9 Mientras Enrique VIII. de Inglaterra estuvo á la 
Religión Católica obediente , fueron Católicos todos sus 
vasallos. Desde que dio riendas á su destemplanza , y 
no cuidó de la Religión , la fueron olvidando sus vasa- 
llos. Intentóse aboliría , y convertido el ignorantísimo 
Rey en bruto , reduxo á sus vasallos á bestias. No de- 
textaron de lo que su Rey debiera abominar , porque lo 
aprendieron de su Rey , y perdiendo el este nombre en 
el catálogo de los buenos , conserva el de Enrique , pa- 
ra hacer en todos los siglos vituperable su memoria} 
pues pudo con el- mas la fuerza del apetito, que la univer- 
sal, y mas grande trágica destrucción de los bienes espiri- 
tuales de sus vasallos. 

i o Estos fueron insolentes desde que Enrique em- 
pezó á ser Scismatico ; pero fueron muy observantes , y 
santos mientras e'l fue buen Católico. Entregóse como 
por rapto de la embriaguez mas infame , á apartarse de 
la Iglesia : y puso inmediatamente á sus vasallos el feo 

Ff x nonn 

2j i 



228 

nombre de Pretextantes. Ellos hicieron loque vieron ha^ 
eer á su Rey. Nunca lo hubieron hecho si en su Rey no 
lo hubieran visto. Él murió precito , conociendo el daño, 
y ellos viven con el sistema de Religión , que les dexó , sin 
distinguir su impureza. 

1 1 ¡ Lastimosa Monarquía por cierto aquella cuyo 
Rey aparta su cuidado de la Religión ; pues en este 
mismo hecho ordena rigorosa ley para que sus vasallos 
la olviden ! Por esto afirma Hipócrates ( bien que con 
distintos objetos ) , que si enferma la cabeza , todos los 
miembros tienen daño. Si el Rey , cabeza de su Monar- 
quía , introduce un abuso contra la Religión , el vasa- 
llo fomenta mayor uitrage con la misma. Las cosas , ó 
se adelantan, ó se atrasan. Esta es regla general en todas. 
La inmutabilidad , y subsistencia de un ser, no se experi- 
menta en lo terreno. Solo la Religión, y los preceptos, 
de que consta , son , y serán siempre unos. Adelantarse 
puede en su observancia la virtud 3 pero no en sus inter- 
pretaciones la inteligencia. El Rey que solicita gran cú- 
mulo de ellas , se expone mucho , y á sus vasallos mas. 
Á estos , porque cada uno puede dar la mas sutil , y que 
no sea la mas verdadera 5 y no puede sujetarse tanto la 
voluntad , que no pueda hacer concepto de io mejor di- 
cho , aunque peor hecho. 

1 2 Muchos pareceres en algún punto de la Religión 
pueden alucinar al Rey , y causar una ruina espiritual 
en la Monarquía. En tales casos debe el Monarca apli- 
car todas sus fuerzas para la formación de un Concilio 
donde concurran Prelados sabios , y virtuosos 5 con mu-< 
cha discreción y mayor christiandad 5 porque si esto les 
faltase, sería peor el remedio que la enfermedad ; y estese 
en todo á lo que el decida sobre quanto tratase. 

13 La Religión es la primera productora de la gran- 
deza , y reputación del Monarca , y del bien , y felici- 
dad 



2 2p 

dad de la Monarquía. Si falta , el Rey fracase'a , y la 
Monarquía peligra. Olvidar todo lo demás por cuidar de 
la Religión, es auxilio poderoso para un Rey. Abando- 
narla por atender á otras conveniencias , es execrable de- 
lito de un Príncipe. Todo debe perderse , porque ella 
se observe , seguro de que por ella no se perderá 
nada. 

14 No solo debe el Monarca cuidar de la observan- 
cia de la Religión en su Monarquía , quanto le fuere 
posible , sino también de que ni se tergiversen los pre- 
ceptos de la ley, ni se adulteren por falta de suficiencia 
de los oradores , el literal sentido de las sagradas Es- 
crituras. 

1 5 Este es un vicio tan detestable , como introduci- 
do en la Católica Monarquía Española. Está mirado co- 
mo abuso de Oradores principiantes , que corregirá el 
tiempo , y el exercicio 5 pero esta contemplación es mas 
perniciosa , que el mismo abuso, pues este acabara, sí 
aquelia no se tuviera. 

16 No se experimenta semejante vicio solo en los 
Predicadores jóvenes , sino aún con mas vigor en los que 
están rozando con la sene&ud. Estos se reputan como 
Maestros •> y siéndolo tan enormes , preciso han de de- 
linquir sus discípulos en los mismos errores , que les 
oyen , y el común del pueblo les aplaude , con notable 
sentimiento de los sabios , y de los verdaderamente ins- 
truidos. 

17 En España , como dicho es , pasa esto de abuso, 
y llega á ser escándalo. Debe aplicar el Príncipe Religio- 
so , y que desee el mejor acierto en el gobierno de su 
Monarquía , toda su autoridad para abolir , y desarray- 
gar tan ignominioso proceder de los profesores de la ora- 
totia , pues con todo menosprecio de la Religión , y nin- 
gún respeto á la Cátedra del Espíritu Santo , la tienen 

ele-; 



2 JO 

elegida mas para crédito de sus imprudencias , que ellos 
llaman ingeniosas travesuras , y por lo mismo la reputan 
por pública tienda donde despachan las torpes mercaderías 
de su ignorancia, que para declamar desde allí contra los 
vicios , relajación de vidas , e impureza de costumbres 
con aquel fervor espiritual , y eficaces palabras , que 
manda la ley , y conviene á ia do&rina , y exórtaciones 
evangélicas. 

1 8 Crea el Príncipe , que ademas de la indigna no- 
ta , y mal nombre , que estos repetidos desordenes cau- 
san á los extrangeros , viendo con tanta freqüencia 
pervertida la oratoria en nuestra España , no oye'ndose 
en los pulpitos otra cosa , que atrevidas proposiciones, 
voces escandalosas , temas mal sonantes , y 'aún muchas 
veces sintiies, y exemplos gentilicos , y pensamientos te- 
merarios , sin oír en todo el ingreso , ni una cláusula, 
expresión , sentencia , ó texto de la Escritura , que pu- 
ra y arregladamente corresponda al asunto propio de la 
oración , ni al Evangelio del dia ; de todo lo qual forman 
claras, y bien discurridas sátiras contra nosotros, que 
aunque fomentadas en el taller de la verdad , y con ma-¡ 
teriales , que deberian ser nuestra pauta , y á que las 
damos motivo para producirlos : son no obstante muy^ 
opuestas , y contrarias á la reputación Española , al Ca- 
tolicismo , que profesa , á su crédito , honor , y buen 
nombre, pues lo menos que nos cargan es, con llamarnos 
ignorantes y bárbaros. 

19 Ademas , pues , de esta indigna nota , que pasa- 
mos con los extrangeros , como está dicho , pueden so- 
brevenir , ó sobrevienen á la Monarquía , en que tales 
desarruptos fanáticos se experimentan daños notoriamen- 
te perjudiciales para el bien espiritual , porque impri- 
miéndose indeleblemente en la atención de los incautos, 
poco instruidos , ó torpes oyentes la extravagantísima, y 

per- 



2 3 x 
perniciosa doctrina de los detestables de quienes hablo, 

(sin perjuicio de los excelentísimos que tenemos , los que 
lloran estas faltas tan reprehensibles , y detestables del 
mayor número de nuestros oradores) creen constante- 
mente los absurdos , que encierran ; y guardan con toda 
prolixidad lo que ordenan. 

20 De todo ello nace , ó puede nacer algún aborre- 
cimiento al Príncipe , que quiera después obligarlos al 
verdadero conocimiento de la ley , y á detextar de lo 
que acumuló su insolencia aprendido en la succesiva se- 
rie de los imprudentes oradores , que en vez del chris- 
talino vaso de la voz del Evangelio , vertieron la hor- 
rible copa de la palabra ponzoñosa á su auditorio 5 y 
y recibidas por alguna parte de él sus doctrinas como 
evangélicas , es asunto de bastante consideración el de- 
simpresionarlos de lo que una vez llegaron á compre- 
hender. 

2 1 Auxilio será para el Príncipe , que quiera res- 
plandezca en todos sus Estados la palabra de la ley Evan- 
gélica , emplear todas sus fuerzas en desmembrar de la 
sagrada oratoria , y de sus muchos profesores sabios , á 
aquellos que coligados con la barbarie de sus discursos, 
declinan , ó se apartan del Evangelio , y abundan , y 
fertilizan sus sermonarios con inconseqüencias vitupera- 
bles , escandalosos remas , y proposiciones notoriamente 
erróneas , torpes , y mendaces. 

2 2 Póngase al cargo de los superiores de las Ordenes 
Religiosas , y de los Prelados Diocesanos, ei preciso, crí- 
tico , y rigoroso examen de las partes de la oratoria , de 
que debe estar perfectamente instruido , ei que haya de 
ocupar la Cátedra de^ Espíritu Santo, para que sobre e'l 
recaiga la licencia , ó la reprobación. 

23 Si después de constituidos en tan alta dignidad, 
faltasen á su justo cumplimiento en cosa leve , reprehen- 
da- 



2$2 

dáseles severamente por sus respe&ívos superiores. Sí 
reincidiesen , sea la corrección pública para su afrenta , y 
escarmiento; y si no se experimentase e'ste á la tercera vez, 
se les recojerá el título , y serán conocidos con el infame 
nombre de reprobos. 

24 Esto mismo se deberá executar con los que de- 
linquiesen en cosa grave 5 pero solo se experimentará 
en ellos esta pena á la primera reincidencia que se les 
note. 

2 5 Así estará el Monarca que esto ordene , con 
aquella tranquilidad de ánimo , que infunde á un real 
pecho Católico la seguridad de que en todos sus domi- 
nios se oye , se aprende , y se guarda la ley Evangélica, 
limpia de toda cláusula , voz , ni proposición , que tenga 
dos contrarios sentidos , opuestos uno de otro. Que se 
declama contra los vicios : que se infunde el justo res- 
peto ai Príncipe , el horror á los delitos ; el temor á la pe- 
na , la subordinación á la justicia , y últimamente todos 
aquellos precisos puntos, que el mas insensato pueda cor 
nocer , y el menos advertido observar; para que en todo 
resplandezca el temor á Dios , el arreglo de las costum- 
bres á los preceptos de la Religión ; el amor , y obede- 
cimiento al Rey , el respeto á la justicia , y el olvido , y 
horror á toda especie de delitos. 

26 Este auxilio tiene suficiente aptitud para hacer 
glorioso al Rey, y dichosos á sus vasallos > y últimamen- 
te podrán tomar regla de nosotros los extrangeros , que 
en todos los puntos referidos nos capitulan con raz on por 
incapaces» 



AU, 



AUXILIO II.° 

Las Minas de oro , y plata , lexos de causar opulencia á U 

Nación , que las posee , la constituye en suma 

miseria. 



I An 



rgumento es este , que lo tienen algunos políti- 
cos por temerario , y falto de razón ; y otros porque no 
pasa de paradoxa : mas los que verdaderamente lo son, 
lo confiesan por inseparable de la prudente economía, 
aumento , felicidad , y constitución gloriosa de una bien 
gobernada Monarquia. 

2 Es constante , que el produdo de las minas de oro, 
y plata autoriza con las otras á la nación , que las posees 
pero no es menos cierto , que al paso que á las otras en- 
riquece , ella á sí misma se debilita. Todas acuden á su 
fama : todas participan de sus tesoros, y para ella solo 
queda la desdichada carencia de lo mismo , que pro- 
duce. 

4 La ambición de tener mucho caudal en poco tiempo^ 
bien que tenga alguna excepción esta regla , como todas, 
es tan corta, que se puede contar por única en su especie. 
Nada produce mas que las Minas, ni nada hace mas bre- 
vemente poderosos que sus producios ; pero sin embargo 
de todo esto , es indispensable, que el Rey prudente, y 
deseoso de todo el lustre , y abundancia de su reyno, 
atienda á que la opulencia , que le destinan las Minas, 
es el condudo por donde insensiblemente se deshace , y 
empobrece su corona. 

4 Aquella misma natural ambición de los hombres, 
sentada al principio del párrafo anterior , es la que pue- 
bla las Minas de auxiliares , dexando á la agricultura , á 
las fábricas , y^ á otras operaciones mas útiles sin profeso-, 

2om. V, Gg res 



2 34 

res. Exhausta la tierra de quien la cultive, produce abró^ 

jos en vez de pan ; y faltando este , y lo demás necesa- 
rio para que el vasallo viva , nada se adelanta con que 
las Minas produzcan mucho , pues ellas enriquecen á 
veinte , y aquella falta hace miserable á todo el rey no. 

5 Bien acreditaron esta máxima , y política de 
Estado los Godos , pues siguiendo ios pasos de los íenin 
cios , Cartaginenses , y Romanos , que á la fama de la 
riqueza de España quisieron tantas veces dominarla, 
quantas ella hubiera sabido valiente resistirlos j atrave-¡ 
saron toda Europa hasta poseerla > pero no dexa de ad- 
vertirse , que su dominación sepultó en el olvido el an- 
sioso trabajo de las Minas , considerando con su alta pe- 
netración en negocios de Estado , á correspondencia de 
los mas ilustres políticos , que hoy tenemos , que las Mi- 
nas de oro , y plata mas abundantes , muy distantes de 
producir á la nación , que las posee , algunos grados de 
autoridad , soberanía , y opulencia sobre otras , la entre-, 
ga en los lastimosos brazos de la miseria , y de la escla- 
vitud i naciendo todo lo contrario de la aplicación , y ¡ 
fomento del Comercio , de la agricultura , y de benefir 
ciar con fábricas todos los produ&os del reyno. 

6 En prueba de esta verdad , crea el Príncipe , que 
desee su mayor autoridad , y bien de sus vasallos , que 
si sus reynos fuesen muy abundantes de opimas Minas 
de oro , y plata , que cuidadosamente cultive : no lo se- 
rá menos de guerras , y de vicios , que con rigoroso te-i 
son lo acaben. Todos quieren la amistad del que mas 
tiene. Las máximas, y razones de Estado de los Reyes, 
todas se reducen á sus conveniencias , y utilidades. Si á 
estas niega sus pretensiones el Príncipe poderoso de Mi- 
nas de tales metales , es el tribunal de las armas el que 
divide la razón j y como la guerra por sí es peste , y esta 
se origina por la del interés , ¿ que mucho será que et 

rey-; 



2 35, 
rey no rico ele Minas este apestado de miseria. 

7 Si pudieran remitirse á los ámbitos del guarismo 
las calamidades , desdichas , muertes , tiranías , opresio- 
nes , y crueldades , que han costado hasta hoy nuestras 
Minas en America , vería todo Príncipe cimentada con 
apoyo inexpugnable esta poderosa razón > y no es la 
menos apreciable de que despoblándose España por la. 
fama de las Indias, ni á estas se pueblan, ni aquella 
puede dexar de ser expe&atriz infausta por el goze de 
sus riquezas ; pues ni las flotas satisfacen su misera pre- 
sente constitución , ni su mucha plata rebate , antes bien 
produce su falta de comercio , de labor , y de manufacr, 
turas , únicos , y principales arrimos en que estriva la 
gloria , y la opulencia del Príncipe , y la abundancia, y 
felicidad del vasallo. 

8 Avisennos enhorabuena los escritos extrangeros 
repetidamente con estas notoriamente verdaderas máxi- 
mas : declamen contra nuestro método , y censuren con 
razón de nuestra práctica , que sordos nosotros á sus vo- 
ces , y á nuestras propias experiencias , seremos señores 
de nuestras grandes Minas , para ser esclavos de las de- 
mas Potencias Europeas donde faltan. 

9 No hay alguna que no participe mas del tesoro, 
que nuestras Minas arrojan , que España. De las quatro 
partes, que fructifican, y a esta vienen, ni aún de la mitad 
de la una se utiliza. Es indispensable tener gratas áoinas 
Potencias , captar con el oro la voluntada otras ; dexar 
que comercien con los productos de sus reynos en el 
nuestro ; que se lleven tanto peso de plata , quanto traen 
de ge'neros , que acá ni tenemos , ni sabemos hacer V y 
últimamente , que seamos libres esclavos de todos. 

io Buenas serán las Minas de oyó , y plata á un* 
Príncipe quando tuviera en su reyno quanto necesitase. 
Quando fuera la agricultura de el' tan opima como ; |ig 

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comercio, y sus fábricas j teniendo al mismo tiempo 
armas suficientes para hacerse respetable con todas , y no 
admitir otro comercio de ninguna , que aquel , ó aque^ 
líos, que por no producir su rey no materiales para sii 
fábrica , nos fuera útil el mantenerlos. Faltando alguna 
parte de estas , no aconsejare' nunca al Príncipe que las 
mantenga , pues la experiencia acredita en nuestra Es- 
paña , que produciéndole tanto sus minas abundantísi- 
mas , el real Herario está sin nervio , y los vasallos mn 
serabies. 

1 1 Diríjase por el Príncipe todo el cuidado de las 
Minas al comercio ^agricultura , manufacturas , y fábri- 
cas de los producios del país , fomentando cada ramo de 
estos con prolixa , y esmerada economía , y dentro de po- 
cos años la opulencia del Herario , y la abundancia de 
los vasallos acreditará , que estas son las exquisitas MU 
ñas , que pueden dar autoridad , riquezas , y ciertos ami-, 
gos extrangeros á nuestro reyno , como se experimenta, 
y he observado en los que no tienen Minas , y siguen 
£Sta verdaderamente útil , y política economía, 

AUXILIO IIL° 

La multitud de nuestras leyes mas confunden , que dirigen 
á la equidad , y justicia.. 



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'ebe persuadirse el Monarca , que el princípalí-í 
simo auxilio para el equitativo , y justo régimen de sus 
reynos han , y deben ser las leyes con que se gobiernen, 
pocas , sólidas , y sin la tenaz admisión de controversias^ 
que antes confunden , que determinan. 

2 Tenemos muchas leyes, muy justas, arregladas, y 
santas 5 pero para cada uno hay veinte autores, interpre- 
tándolas cada una de diferente maneja 5 cu^a contradi- 
cen, 



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clon , que arrojan , vicia los trámites de la justicia ; pues 
ofuscando los entendimientos de los Jueces , tal vez en- 
tre la infinidad de dictámenes que encuentran , eligen el 
menos adaptable á la razón ; y de este modo se impone 
una sentencia inarreglada á los merecimientos de una 
justicia conocida 5 y aquello mismo que está fundado para 
distribución de la justicia , y subsistencia de las Monar- 
quías , desfigura á la primera , y vuelve en un babel 
á la segunda. 

3 No es atendible el que diciden las costumbres del 
reyno , olas leyes patrias , porque se refuta esta razón 
con decir , que estas tienen sus objetos para determina- 
dos casos 5 y ademas de que en ellos la voz del Legisla- 
dor puede alterarlos , son mas los que cada día ofrece el 
tiempo , que los que hasta aquí ha visto el mundo > y 
aunque en las leyes se halla recurso para todo , debe so- 
licitar el Principe , que este sea justo , y no impruden* 
te , pues hay muchos autores, que se siguen , con crédi- 
to , y escribieron mas para sustentar su eloqüencia con- 
tra el cara&er de la just icia % y como hay hombres , que 
se pagan mas de los accidentes de las voces , que de las 
formalidades de los discursos j difinen las causas por lo 
-que de aquellas conciben , no por lo que de estas pe- 
netran. 

4 De aquí se sigue la mayor ruina del estado , pues 
alterado el orden de la justicia , cada uno de los jueces 
trabaja poco en conocerla , porque tiene autores infini- 
tos donde escojer las sentencias j las mas veces tan apar- 
tadas de ella , como inmediataas al interés , y al sobor- 
no j con lo qual con enriquecerse veinte , se miran ani- 
quilados veinte mil ; y esto es sin duda terminante con- 
tra el Rey, pues aquel es mas poderoso, que tiene menos 
vasallos pobres. . ¡ nt 

¡ De haber tantos , y tan encontrados autores para 

ca- 



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cada negocio , que pueda ocurrir , nace haber tantos £c^ 
trados , Procuradores , Agentes , y Escribanos , cuyo ira* 
ponderable número es la peste de la Monarquía, y la dc-^ 
bilitacion del Erario* 

6 No coadyuva menos á lo uno , y á lo otro los dt- 
latados te'rminos , y plazos , que las mismas leyes ofre- 
cen , y señalan á los negocios j lo que da fomento para 
la desesperación de los reos en causas crimínales , y per- 
dición de muchos caudales de las partes en ellas, y en las 
civiles. 

.. jj.. Gomo se transcursa tanto tiempo en unas, y otras 
hasta llegar á los plazos perentorios , hay lugar para que 
los Escribanos retarden los expedientes , 6 los franqueen 
con anticipación al que les produzca mas : para que los 
Procuradores presenten mas escritos : ios Agentes su- 
pongan mas diligencias ; y los Abogados produzcan mas 
dictámenes y escritos 5 todo reducido á la aniquilación de 
los litigantes, que es como si se dixese á la desolación de la 
Monarquía. 

8 Piense el Rey en que se establezca en sus Estados 
una inalterable constitución de leyes, y de te'rminos: 
•lo primero se puede conseguir fácilmente con la forma- 
ción de un Código 3 ei que únicamente servirá de pauta, 
y regla á los Juezes y Letrados 5 cuya dificultad , que á 
tos unos , y los otros se ofrezca , deberá juzgarla , y di- 
finida el Príncipe como supremo Legislador ; y á esto se 
deberá estar, sin que quede otro recurso. Y lo segundo, 
poniendo un limitado tiempo para la decisión de todas 
las causas , separando las criminales de las civiles , y te- 
niendo atención á si hay que traer probanzas, ó justifica- 
ciones de otros reynos. 

i 9 Separe el Rey de sus Tribunales tanto excesivo nú- 
mero de Letrados , Escribanos , Procuradores , y Agen- 
tes , y así estos como ios Ministros Togados , y demás 

Jue- 



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Jueces , trabajen continuamente en sus r